20 Feb 2008

Malas y buenas noticias

Escrito por: casajuntoalrio el 20 Feb 2008 - URL Permanente

Santiago Alba Rico
Renderén*

Hay siempre malas y buenas noticias.

La buena noticia es que en España circulan 26 millones de automóviles privados; que 8.000 km2 están ocupados por carreteras, calles y aparcamientos; que hay 43 millones de teléfonos móviles; que utilizamos 60.000 millones de envases de plástico y cartón; que comemos 175 kilos de carne por persona y año; que sólo en la Comunidad de Madrid hay 500.000 casas vacías; y que cada minuto gastamos en distintas chucherías -comestibles o electrodomésticas- 600.000 euros.

La mala noticia es que, según la OMS, unos trece millones de personas mueren cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente, 200.000 de entre ellas como consecuencia directa del cambio climático.

La mala noticia es que, según Al Gore, “el casquete polar nórdico está derritiéndose y desmoronándose y podría desaparecer completamente durante el verano en menos de 22 años”.

La buena noticia es que, según la periodista Amy Goodman, “las grandes empresas ya están celebrando la ruptura del casquete polar, pues abrirá una ruta marítima en el norte desde el Atlántico al Pacífico, creando una vía más barata para transportar más cosas innecesarias”.

La buena noticia es que arrojamos a la atmósfera, todos los días, 70 millones de toneladas de partículas contaminantes.

La mala noticia es que las empresas que contaminen por encima de lo previsto en los protocolos de Kioto tendrán que comprar a otras empresas su derecho a sobrecontaminar a un precio de aproximadamente 10 euros por tonelada de CO2.

La buena noticia es que 80 millones de aviones sobrevuelan nuestras cabezas todos los años y que en el año 2010 el número de viajes turísticos alcanzará los 1.100 millones.

La mala noticia es que, según Francesco Frangialli, director general de la Organización Intermacional del Turismo, los destinos preferidos de nuestros consumidores -paradisíacas playas y centros de esquí- habrán desaparecido quizás en pocos años.


La mala noticia es que consumimos 75 millones de barriles de petroleo al día y para el 2015 la demanda habrá aumentado en un tercio más.

La buena noticia es que para afrontar la inevitable escasez de combustible y la correspondiente crisis energética y alimentaria, los ricos de EEUU tendrán que deshacerse en los próximos cincuenta años de 92 millones de estadounidenses si quieren mantener sus niveles de crecimiento y consumo; los del resto del mundo deberán suprimir a 4.250 millones de seres humanos.

La buena noticia es que en este mundo y bajo estas condiciones es muy difícil distinguir las buenas de las malas noticias. ¿O es ésta quizás la mala noticia?

Durante dos décadas, gobiernos y multinacionales -con EEUU a la cabeza- han negado, cuestionado o matizado la realidad del cambio climático. Ahora, la concesión del premio Nobel de la Paz a Al Gore, millonario ex-vicepresidente del país más ambientalmente agresivo del mundo, viene a revelar, no la conciencia repentina de un desastre inminente y la voluntad de autocorrección, sino la necesidad de gestionar esa conciencia -asentada desde hace tiempo en gran parte de la población- sin cuestionar el modelo del que proceden las amenazas. Mediante el control institucional de la alarma ecológica, gobiernos y multinacionales buscan obtener ventajas de un peligro que no pueden ya ocultar. En primer lugar, tratan de generar la tranquilizadora ilusión de que se están tomando medidas, de que hay siempre una solución tecnológica a los excesos de la tecnología y de que hay una alternativa capitalista a los desastres del capitalismo. En segundo lugar, orientan la atención hacia la responsabilidad individual, con el doble efecto de afirmar el espejismo de nuestras libertades atómicas dentro del mercado y de impedir las conexiones colectivas, tanto en las causas como en las respuestas. Por último y como resultado de lo anterior, el cambio climático queda inscrito dulcemente en la ecuación naturaleza-capitalismo bajo la forma de un Sujeto o Agente mitológico, fuente él mismo de los males que nombra, hacia el que las víctimas no pueden dejar de dirigir su rencor: “El Cambio Climático alarga el verano”, “el Cambio Climático aumenta el riesgo de tsunamis”, “el Cambio Climático eleva el nivel de los mares”. El cambio climático deja de ser el resultado de una intervención estructural a gran escala sobre y contra la naturaleza para convertirse más bien en el objeto natural -adverso y tenebroso- de un haz de intervenciones individuales salvíficas magistralmente coordinadas por Unión Fenosa, Repsol y Monsanto.

¿Desarrollo sostenible? ¿Crecimiento sostenible? ¿Canibalismo sostenible? La fuente de toda riqueza, recordaba Marx a los socialdemócratas alemanes, “no es el trabajo sino la naturaleza”. Bajo el capitalismo, la fuente de toda riqueza no es la naturaleza ni el trabajo ni la explotación ni el saqueo sino la hipótesis material de una acumulación -y una destrucción- ilimitadas. Hace ya tiempo que la humanidad, empujada por una combinación mortal de tecnología y capitalismo, ha cruzado ese umbral a partir del cual la fuerza misma de la que depende nuestra supervivencia depende de nuestra intervención para sobrevivir. La naturaleza que nos sostiene ya no se sostiene a sí misma. Frente a ella lo único que se sostiene a sí mismo, el único “organismo” autorregulado e irreformable, es precisamente el capitalismo que la destruye sin cesar, amenazando su supervivencia como hogar y nodriza de los seres humanos (por no hablar de aves, mamíferos y plantas). Sólo la pusilanimidad o el interés más ciegos pueden creer aún que es posible estar al mismo tiempo en contra del cambio climático y a favor del mercado. “Deprisa, deprisa”, escribía Primo Levi en un poema de 1987 dirigido con amargura a los responsables de esta fragilidad sin precedentes de la especie humana: “deprisa, deprisa, ampliemos el desierto/ en las selvas del Amazonas/ en el corazón vivo de nuestras ciudades/ en nuestros propios corazones”. Deprisa, deprisa -más deprisa aún- debemos expropiar las empresas, planificar la economía, regular el consumo, ralentizar nuestras ciudades, poblar nuestros corazones, como última posibilidad de mantener con vida una naturaleza que hemos combatido, saqueado, vencido y a la que ahora -tal vez demasiado tarde- hay que sostener y regular desde fuera -expresión ominosa del daño infligido y del peligro creciente.

La mala noticia es que el capitalismo ni se detendrá ni se destruirá solo -salvo para destruir con él la humanidad misma.

La buena noticia es que todavía respiramos.

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* Renderén es el nombre de un colectivo anarquista gallego y de una revista en papel cuyo primer número, que acaba de salir, está dedicado a "La falacia de la sustentabilidad". Escrito en su mayor parte en lengua galega, los interesados en obtener información complementaria pueden consultar: http://renderen.blogspot.com.

Fuente:

http://www.rebelion.org/

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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

navega dijo

Lo de comer 175 kilos de carne por persona es una falacia.
Algunas han de comer 500 kilos y otras nada.
Sin echar culpa a nadie hay quien pasa hambre.
Es un insulto decirle a mucha gente que pasa hambre que come 175 kilos.
Tal vez Rajoy,Zapatero PEPIÑO,Zaplana y otros coman no 175 sino 600 o más.
La estadistica en el comer es una falacia.
Un saludo

casajuntoario dijo

Pues es verdad, a mi ese datono me cuadra mucho ni aunque sea una media. En casa comemos bastante menos te puedo asegurar. Pero bueno la contradicción del modelo de crecimiento en el que estan de acuerdo todos los PPs y todos los PSOEs del mundo ese es el problema y el bonito regalo que vamos a dejar a nuestros hijos.
Un saludo

EUROTOPIA dijo

EL PEDO DE VACA
El problema de las vacas no es solo la desforestación que producen para conseguir pastos para su alimentación, sino que además el estiércol y las flatulencias producen el 18% de las emisiones de CO2, más que el transporte por ejemplo.
Hay que comer más langosta y menos hamburguesas.
Saludos.

navega dijo

Sea pp o psoe me da igual ellos con dos legislaturas tenien derecho a la pensión completa que son 2350 euros al mes,nosotros para cobrarla completa tenemos que tener 35 años y sabes igual que yo lo que nos queda,por este motivo y otros yo no defiendo politicas.
Si me interesan las personas de a`pie.
Un saludo amigo casajuntoelrio.
No entraré más en tu blog para hablar de politica no es lo mio.
CHAO.

casajuntoalrio dijo

Bueno eurotopia esa parte del plan no parece tan mala. Me pregunto si el albariño producira mucho CO2...seria una lástima dejar a la langosta sin esa compañía.
Salud

casajuntoalrio dijo

Navega pasate y opina cuanto quieras no creo que en los términos que te expresas sea yo el que te corte.
Un saludo

Johana

Johana dijo

TOY BIEN BUENA

casajuntoario dijo

No me creo nada

francisco

francisco dijo

dejjen de vIIzIItaR ezta pajIIna ttaN cuLeRa
nadIIe a de zaveR qqE exIIzte ezta pajIIna tan cuLeRa y la llOana zII ezta vIIen bUena

Anónimo

Anónimo dijo

-No Mee SIrvee ,, dee Nadaa Estoo

pitoverga

pitoverga dijo

mamamela hijo de puto .l. ya c que te gusta tsss 8===D toma wey

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