08 May 2008

Carlos Taibo. Hambruna global

Escrito por: casajuntoalrio el 08 May 2008 - URL Permanente

Carlos Taibo. Hambruna global

En las últimas semanas son varias las instancias internacionales que lo han anunciado: debemos prepararnos para una hambruna generalizada que se apresta a cobrar cuerpo en muchos de los países del Sur. No estamos hablando —conviene precisarlo— de ocasionales revueltas del hambre como las que hemos conocido en un puñado de países en los dos últimos decenios. Lo que se barrunta en el horizonte es un peligro muy serio que se dispone a amenazar a sociedades enteras en muy diversas regiones del globo.

Carlos Taibo


A decir verdad, y por una vez, escarbar en las causas de lo que se nos viene encima parece razonablemente fácil. La lógica depredadora del capitalismo reclamó decenios atrás que muchas de las economías de los países del Tercer Mundo experimentasen una rápida reconversión en provecho del monocultivo, de la que el último botón de muestra es el empleo de buena parte de las capacidades para la generación de agrocarburantes. De resultas, y aunque esto a menudo se olvide, las tradicionales agriculturas de subsistencia empezaron a desaparecer, siempre sobre la base de que los productos que habían generado de siempre podrían adquirirse merced a los ingresos, que se anunciaban suculentos, derivados del monocultivo mencionado. Sabido es que, si esos ingresos han beneficiado a alguien —dejemos ahora de lado a las empresas foráneas—, ese alguien lo han configurado las elites dirigentes de los países pobres, casi siempre endilgadas con la perspectiva de trasladar sus ganancias hacia las economías opulentas del Norte. Basta con echar una ojeada, en lo que se refiere al problerma de fondo, a los estudios que dan cuenta de cuál es el porcentaje, exiguo, del precio de venta de un kilo de café que corresponde al campesino productor.

En un planeta en el que lo rige casi todo el beneficio descarnado, que debe obtenerse, por añadidura, en el período de tiempo más breve, no era difícil augurar lo que se avecinaba, tanto más cuanto que a la lógica invocada se han sumado el incremento en el precio de las materias primas energéticas y la demanda creciente que llega de países como China y la India. En los últimos años, y al calor de eso que hemos dado en llamar globalización, las grandes empresas transnacionales de la alimentación han movido sus peones con notable inteligencia y no menos notable falta de escrúpulos, como lo testimonian, por cierto, muchas de las políticas proteccionistas que siguen aplicando Estados Unidos y la Unión Europea. Han conseguido imponer en muchos lugares sus semillas y obligar a agricultores exhaustos a adquirirlas cada año. Han ido substrayendo, por otra parte, elementos centrales del conocimiento agrícola tradicional para, en forma de patentes, impedir en los hechos su empleo por quienes eran los descendientes de los genuinos inventores.

Pero, por encima de todo, y conforme a la regla general del sistema, las transnacionales que nos ocupan han empezado a elevar sensiblemente los precios de los productos, algo que se puede palpar, también, en los países ricos. El efecto final lo tenemos —y valga la ironía terminológica— sobre la mesa: son muchos los habitantes del Sur del planeta que carecen de recursos para adquirir los alimentos más elementales, en un teatro en el que, merced al expolio ejercido por el sistema que padecemos, hace tiempo que los campesinos locales perdieron la posibilidad de producirlos.

Si el escenario que acabamos de mal describir invita, claro, a la indignación, no otra cosa que ésta se impone a la hora de evaluar la reacción que empieza a despuntar en algunos de los gobiernos de los países ricos, y entre ellos el español. La respuesta no es otra que un incremento de las sumas destinadas a permitir la adquisición de alimentos por los países más acuciados por el problema (y ello cuando tal incremento se produce, toda vez que en el caso de EE.UU. parece que las autoridades no contemplan en modo alguno semejante posibilidad, con lo cual, y en los hechos, la ayuda alimentaria que dispensa la principal potencia del planeta se apresta a reducirse). El lector incauto se preguntará por qué lo anterior me parece indignante. La razón es, sin embargo, sencilla: nadie parece dispuesto a mover un dedo para poner freno a la rapiña asumida por las grandes empresas transnacionales, beneficiarias directas, una vez más, de las ayudas mentadas, que se destinarán a comprar alimentos que se pagarán a los precios fijados por aquéllas. La trastienda conceptual de semejante inacción no es otra que la que proporciona la idea de que las reglas del mercado son sacrosantas, incluso en aquellos casos en los que es fácil certificar que colocan en las puertas de la muerte a muchos seres humanos…

Domingo 4 de mayo de 2008

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

María Jesús

María Jesús dijo

Muy buen post y muy acertado. Es lógica y normal tu indignación, y quien no lo entienda es porque no está muy informado de la Realidad cruda y dura tal como es ó porque no quiere estar realmente informado y no le conviene, que es otra posibilidad. Lo que está ocurriendo ya se venia venir,...y sobre como se benefician los que ejercen el poder en el propio país y en otros como EEUU y de la UE, pues ya hablaba Galeano en su libro "Las Venas Abiertas de América Latina", de echo, sigue siendo bastante actual desgraciadamente que los paises ricos les expropian las tierras a los indigenas de esos países pobres, les roban las tierras y encima les obligan a trabajar en ellas en condiciones de exclavitud y miseria, para luego quedarse ellos, los ricos y poderosos, con los beneficios que sacan de esas tierras. Y si ocurre con el arroz y los cereales similares, lo mismo que con el café, pues ahora con los biocombustibles y la crisis alimentaria, la desgracia de esos países que viven primordialmente del Arroz...está servida. casa, yo también estoy Indignada, te apoyo en tu post Denuncia. Un Saludo

poemasreunidosgeyper dijo

Es todo tan diabólicamente perverso...

casajuntoalrio dijo

Gracias Maria Jesús y poemas por pasar, solo espero que no sea el comienzo de algo peor.Algo asusta por su perversidad alla donde mires.
Un abrazo

celia-lor dijo

Ayer erstuve viendo un trozito de "el pianista" confieso que no tenía el cuerpo para verla entera pero hubo algo que me llamo la atención como algunos aprovechaban la ocasión para enriquecerse a cuenta de las desgracias ajenas, con la alimentación el tema es mucho más grave, y como tú espero que esto no vaya a peor. Bicos

jpolinya dijo

Cuando llevas a un pueblo o a una región al monocultivo lo estás condenando a depender del comprador. Y además estás facilitando la concentración para abaratar costes y obtener más beneficios.

Cuando llega el momento, el comprador interviene los precios de adquisición y queda una minoría que ha obtenido los beneficios suficientes, y los ha expatriado a zonas seguras, y una mayoría condenada a la pobreza.

Es de libro, pero no existe ningun tribunal competente ni una policía efectiva que penalice este expolio criminal.

Salut i República

fernandomaria dijo

Lo que dices, además de ser cierto, pone los pelos de punta y, lo peor, dudo de que se le ponga solución o de que "interese" ponérsela por parte de los paises benefiaciados.
Un abrazo, Casa.

casajuntoalrio dijo

Hola celia preciosa película. En el caso del hambre hay un porcentaje muy alto que es provocado.No es que se aprovechen de una situación existente de pobreza para ganar dinero, sino que la provocan con el objeto de generar beneficios.
Bicos

casajuntoalrio dijo

Va añadido jolinya a la destrucción de los cultivos autóctonos, la deforestación masiva y la generación de mano de obra exclava a partir de los antiguos campesinos.
Es preciso poner control a esa barbarie, no pueden estar los intereses de las empresas por encima del interés ciudadano. Y el interés ciudadano es global, vivimos bajo el mismo techo.
La economía no puede estar por encima de la política y la política debe ser controlada por los ciudadanos.(y los ciudadanos deberían dejar de aceptar la manipulación indolentes)
Bona nit i bona sort

Alvaro de Rioja

Alvaro de Rioja dijo

Muy cierto todo lo que se dice en el post. En cuanto al asunto del porcentaje exiguo que percibe el campesino frente al precio de venta del café, es un fenómeno que , salvadas las diferencias, se está empezando a producir en el primer mundo. No hay más que comparar el precio de venta al público de cualquier hortaliza en nuestros mercados y preguntar al agricultor a como se lo han pagado a el, veras que es un precio ridículo y, además, impuesto por quien se lo compra. Y lo mismo pasa con la leche y los ganaderos que son quienes la producen para que el mayor beneficio se lo lleve una muy bién organizada cadena de acopio y distribución.
Igual, con el tiempo, se produzca un efecto boomerang y el mundo rico caiga víctima de su propio sistema.
Denuncia y rebeldía.
Un abrazo.

casajuntoalrio dijo

Gracias por tu aporte Alvaro
Un saludo

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CASAJUNTOALRIO

.Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.
Ah, qué hermoso..., qué hermoso.
Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.
Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.
Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.
(Vicente Huidobro)

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