18 Sep 2009

La gestión de tu propia muerte - Lacrimosa

Escrito por: casajuntoalrio el 18 Sep 2009 - URL Permanente



Hace unos meses, un médico norteamericano, el doctor Kevorkian, fue noticia porque había inventado una máquina para suicidarse. El invento no es demasiado sofisticado. Se trata de un motor eléctrico que bombea en vena una mezcla de sedantes y veneno que provoca una muerte tranquila durante un sueño inducido y que puede ser accionada a voluntad por el paciente. Con este procedimiento se suicidó una enferma terminal, que no soportaba seguir viviendo con dolores muy fuertes y que convenció a su marido y al médico de que la dejaran morir. En estos días, el doctor vuelve a ser noticia porque, después de muchas discusiones legales y médicas, acaba de ser acusado de homicidio. Al ser procesado Kevorkian protestó contra la hipocresía judicial. "Lo primero que requiere un homicidio -arguyó- es una persona que no quiera morir y yo me limitó a proporcionar ayuda técnica para que la gente pueda tener control sobre su propia muerte". A Kevorkian le acusan de violar el juramento hipocrático pero, según su abogado, lo único que ocurre es que los médicos van perdiendo el control sobre la vida y muerte de la gente. "Es la rebelión de los consumidores", proclama. La verdad es que, en los países desarrollados, el tema de cuando acabar se está convirtiendo en complicado, tanto por esas otras máquinas de prolongar la vida artificialmente como por la toma de decisiones asistenciales al respecto.



Mucha gente se niega a mantener a sus seres queridos enchufados a máquinas de vivir y tratan de convencer a médicos y jueces para que los desenchufen. Sin embargo, la cultura sanitaria predominante, que es tan cicatera con la medicina preventiva y, sobre todo, tan discriminatoria económicamente, se niega a perder el control. En el fondo es una cuestión financiera. Al final duran más los pacientes ricos, siquiera sea porque la contabilidad hospitalaria está empezando a calcular las horas de vida artificial que se pueden costear con cargo a la seguridad social.

La creación social de la cuarta edad, los mayores de ochenta años, tiene esas complicaciones en países ricos, mientras en los pobres mueren diariamente miles de niños por causas tan obvias como el hambre, la deshidratación o la carencia de agua potable. Por eso no se entienden muy bien las ínfulas filosóficas o teológicas de los que se llaman, en abstracto, defensores de la vida, y menos, el falso escándalo de los profesionales de la medicina. La ética profesional tiene más ingredientes y es, a la vez, más comprometida. Pero el asunto rebasa los viejos escenarios del control de nuestras vidas por poderosos de uno y otro signo. Tal control está basado en una idea tan sencilla como ilegítima: “Tu vida no es tuya sino de Dios y en su nombre actúa el Estado y los médicos”. La autonomía de voluntades engendrada por la modernidad no acepta tal simplificación y declara el derecho a gestionar la propia muerte.



Como decía el abogado del doctor Kevorkian, la rebelión de los consumidores ha llegado a los hospitales y bastante gente piensa que, con el modelo de familia que tenemos en el mundo desarrollado, con el tipo de autonomía individual que nos concede la civilización tecnológica y urbana, -los viejos y los muy impedidos sobran en las ciudades modernas- no vale mucho la pena durar tanto y menos si ese último período está lleno de sufrimiento y de humillaciones. El único delito del doctor Kevorkian es haber sacado las consecuencias de todo ello. Para subrayarlo, el juez de primera instancia acaba de declararle inocente.

La gestión de tu propia muerte


11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

casajuntoalrio dijo

Genial Karl Böhm. Si fuera para mí el requiem, me levantaría a aplaudir
Namasté

agora dijo

Así van las cosas, además, arrasando otras a la deriva total. Saludos grises

Natalia

Natalia dijo

No acabo de comprender la acusación de homicidio. Entonces si uno se suicida con una Opinel, ¿actúa la fiscalía contra el fabricante de navajas?
(menos mal que le declaran inocente que si no...)

conciertoarte dijo

Kasika, a tu post de hoy le pongo un ¡10!. Estoy totalmente de acuerdo con el texto. Los animales en ese sentido son más sabios: saben cuando y dónde han ir de morir. Los elefantes se apartan de la manada, por ejemplo. En cuanto a la música, que te voy a decir, una de mis piezas favoritas.
Mil gracias, guapo.
De paso, te dejo una cestita de kesikos que acabo de cosechar...

casajuntoalrio dijo

Gracias por entrar al blog Agora. Por lo menos le han declarado inocente
1saludo

casajuntoalrio dijo

Todavía tenemos el caso del Dr. Montes muy cerca. No hay que extrañarse de nada Natalia
Gracias por pasar por el blog y buen fin de semana.

Emi

Emi dijo

Excelente post Kasa. Como siempre Estado e Iglesia a decidir por ti. "Defensores de la vida" se proclaman. Despues de tanto sufrimiento Eluana y sus familiares descansan, pero Iglesia y Estado enseguida se han puesto al trabajo para que no "haya nunca mas" un nuevo caso Eluana o Welby, solo dos ejemplos de valientes batallas llevadas a cabo para el derecho a la eutanasia, no para la exclusiva resolucion de un caso. Besitos.

carmendy

carmendy dijo

Oh, música
que me acercas a él
para salvarme.
Música mía
que despliegas tus alas
para alzarme
hacia el dulce camino
de la entrega.
Tú, cómplice perfecto
me llevas al encuentro
de su risa.

carmendy.

¡Vivamos, vivamos, amigo ¡
Después, qué más da...
todo sera, viento, olvido... nada más

Mas, sé que siempre habrá músicos tocando los más bellos requiem para los muertos. Esto, me tranquiliza, me llena de paz y de una infinita ternura. Para todos, de antemano, mis aplausos.

Salud y buena música, amigo Casa.

casajuntoalrio dijo

Mil gracias a ti concierto por tu amable coment.
Bona nit amiga

casajuntoalrio dijo

Besitos amiga Emi. Regular el derecho al suicidio asistido es una tarea pendiente en Italia y en España. Tarea dificil por la omnimoda presencia de la iglesia en ambos paises.
Te envío un abrazo sobre una ola mediterránea hasta la Toscana.

casajuntoalrio dijo

Vivamos deprisa y muramos viejos kerida karmendy. Aprovechemos el día y todos los regalos que tiene para ofrecernos.Entreguemonos a la vida.
Gracias por tus, siempre, apasionados y buenos versos. Eres un lujo para este blog.
(Con una lagrimita en los ojos) El requiem de Mozart interpretado por la filarmónica de Viena es uno de esos regalos para el espíritu y el corazón.
1cariñoso abrazo

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