22 Ago 2008
21 Ago 2008
EL BOSQUE DE CALDEN - HABÍA UNA VEZ UN BOSQUE
| Bosque de caldén
Había una vez un bosque |
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Más de la mitad del bosque de caldén en Argentina ya no está. Según estimaciones, de las 7.350.000 hectáreas que había orginalmente (una superficie que equivale a la mitad de La Pampa), hoy hay menos de 2.300.000 hectáreas, un 31%. Y el problema no termina. El que queda no es el original, está fragmentado, y con las vacas y el arado a punto de entrar. ![]() Según el "Inventario de campo de la región del Espinal, formaciones de Caldén y Ñandubay", el desmonte para leña, los incendios y la extensión de la frontera agropecuaria, son algunas de causas del estado crítico en que se encuentra el bosque de caldén. ![]()
Realizado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, señala que las "diferentes actividades humanas como el desmonte para la reconversión de tierras, la extracción selectiva, el sobrepastoreo y los incendios forestales, han contribuido a la reducción de la superficie boscosa total y degradaron cualitativa y cuantitativamente los bosques remanentes de caldén". ![]()
Entre llanuras y algunas ondulaciones, era un bosque abierto con caldenes de gran porte creciendo entre pastizales. Pero la situación cambió. De la superficie original apenas queda un 31% y en muy mal estado. En Córdoba ocupaba unas 3.000.000 de hectáreas (un 20% del territorio provincial), mientras que hoy no supera las 50.000 has. (un 0,3% de la Provincia).
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En La Pampa había una superficie de bosque de 3.500.000 has., que abarcaba el 24% de la superficie provincial. Hoy apenas quedan un remanente de no más de 1.600.000 has., es decir, apenas un 11% del territorio provincial.
Tiempos difíciles
Especies que se van Están identificadas una variedad de 333 especies de vertebrados, 71 mamíferos (mayormente terrestres), 68 reptiles, 15 anfibios y un total de 178 especies de aves, de las cuales unas 70 son acuáticas, semiacuáticas o periacuáticas. Sin embargo, se denuncia que la degradación y la pérdida del hábitat son una amenaza actual. "En los últimos 100 años se han extinguido localmente unas 15 especies de vertebrados, y dos aves migratorias, la Gallineta antártica y el Playero esquimal, están a punto de desaparecer globalmente. La presencia histórica de algunas especies perdura sólo en toponimias que hoy sorprenden, pero que hace apenas un siglo testimoniaron, por ejemplo, la existencia de Panthera onca ("tigres" o yaguareté,) y de otros representantes de una fauna hoy extirpada para siempre del centro de Argentina". Según el trabajo de la SAyDS, ya no hay bosque original. De hecho, el que se observa, corresponde a una nueva configuración que le han dado el ganado, el fuego (sólo "en La Pampa se quemó un promedio de 300.000 hectáreas por año en los últimos 5 años") y la introducción de especies exóticas. Así, caldenes flacos y pastizales naturales modificados conforman hoy un bosque impenetrable. Pablo D'Atri http://www.ecodigital.org.ar/portada.htm
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LORCA EN LA KUNETA - "lo fusilamos en la Vega, junto a una acequia"

Se dice que "el Blas" de Hontoria del Pinar (Burgos) pudo asesinar a más de cien personas en 1939. Se acaban de descubrir cerca de una carretera los cuerpos de Julio Maroto, su hijo Román, Rogelio Tello y los hermanos Marcos y Salvador Parra Barrera asesinados por él.
72 años después de la muerte de Lorca los restos de uno de nuestros mayores genios de la literatura, aún permanecen en alguna kuneta del "alba".
Dos textos: Un fragmento de la carta en la que el falangista Manuel Luna se autoculpabiliza de participar en el fusilamiento de Federico y relata su muerte,y una entrevista con el hispanista imprecindible Ian Gibson.
Debería aprovechar esta entrada para rekordar la boda de la bisnieta de Franco en el Pazo de Meirás hace cuatro días y a todo trapo, o la libertad con la que se hace apología del franquismo, o la transición-transacción, o del rey que puso Franco...pero no lo voy a hacer hoy.
casajuntoalrio
"Soy Manuel Luna, de los Luna de Antequera. Yo le conocí en Granada cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo, después de la llegada de la columna de socorro gallega. En Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron, en una mañana de agosto, al fusilamiento, en el cementerio, ante las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios… Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el presidente de
De la carta de Manuel Luna a Melchor Fernández Almagro
IAN GIBSON
72 años después del asesinato de Federico García Lorca, resulta inevitable acudir a Ian Gibson, uno de los historiadores que más han escrito e investigado sobre el poeta granadino. El historiador se lamenta del silencio en torno a la figura de García Lorca y las dificultades que ha encontrado durante sus investigaciones en esta entrevista en exclusiva para El Plural.
Pregunta: Usted es conocido por ser prácticamente quien más ha escrito sobre García Lorca, ¿cómo se interesa tanto por su figura?
Respuesta: Es verdad que yo he dedicado gran parte de mi vida a estudiarlo, pero no soy el que más sabe. Esto me marca profundamente: la obra y la tragedia en torno al hombre. Tuve que hacer la tesis, la investigación sobre la muerte en pleno franquismo… entré y no he podido salir. Es una obsesión, tengo como la obra dentro de mí. Cada día descubro algo nuevo y no puedo cambiarlo, me voy a ir a la tumba con este tema.
P: ¿Se sabe ya todo sobre Lorca?
R: No, eso es imposible. Es un genio tan total que siempre quedan preguntas… Además, yo encontré mucho silencio en relación con su muerte, con la homosexualidad... Aunque hoy el clima ha cambiado y se habla abiertamente de muchas cosas que antes se silenciaban.
P: ¿Por qué era tan molesto el poeta granadino en la época?
R: Lo tenía casi todo en contra: había ofendido a la burguesía granadina profundamente con declaraciones a la prensa, su obra ofendía, estaba claramente identificado con la República, con sus amistades, como Fernando de los Ríos. Y luego el tema homosexual. Todos sabemos cómo ha sido la derecha de este país en relación con la homosexualidad. Todo esto junto, además la envidia: Lorca era el joven escritor más famoso del país.
P: En cuanto a su ideología, ¿dónde lo definiría?
R: Lorca era izquierdista. No era militante porque era incapaz de serlo, pero era de izquierdas, qué duda cabe. En ese momento no había nadie apolítico, todo el mundo estaba situado, era casi imposible ser neutral.
P: ¿Cómo se refleja esto en su obra?
R: Está con la mujer, los gitanos, los negros, los perseguidos. Él se siente también como ellos, perseguido por su condición de gay. No pudo vivir su vida. Podía exteriorizar todo eso en su obra, en su faceta musical y artística, pero tener un gay en la familia era un problema. Se nota mucho en la obra, sin tener en cuenta este factor no se entiende la obra de Lorca.
P: ¿Se le marginó por este hecho?
R: Durante los años republicanos hubo dos años con la derecha en el poder y hubo una prensa satírica en la que le llamaban de todo, le decían Federico García Loca… Tuvo que sobrellevar el baldón de no ser “normal”, y lo digo entre comillas. El machismo español es feroz, y mucho más en los años treinta.
P: ¿Y el rumor sobre que el cadáver del poeta habría sido trasladado a la Huerta de San Vicente?
R: Eso es ridículo. Yo llevo muchos años aquí y he escuchado ese rumor de la Huerta de San Vicente, que la familia había sacado el cadáver… No se puede sacar un cadáver en plena guerra sin que nadie se entere. Obviamente en el pueblo de Alfacar todos lo habrían sabido, no al día siguiente, sino esa misma noche.
P: ¿Qué pasa con este tema?
R: Lo primero sería localizar los restos. Con la tecnología que hay sería fácil hacerlo y si los restos se conservan bien se podría hacer pruebas de ADN fácilmente. Es un tema muy polémico. Federico es el muerto más célebre de la Guerra civil española. Representa los muertos de las fosas. Hay como un silencio sobre este asunto, nadie dice nada, es rarísimo.
P: Y esa polémica con la familia de García Lorca y el resto de familiares que quieren sacar los restos…
R: No sé cómo se va a resolver. Jurídicamente tiene que haber una resolución porque si los otros familiares quieren recuperar a sus seres queridos, habrá un conflicto ahí. Hay que buscar sus restos. España le debe eso. Lorca no sólo es de sus familiares, es del mundo entero y todo el mundo quiere saber la verdad. Sería el mayor homenaje.
P: ¿Cómo habría sido su evolución de no haber muerto en el 36?
R: Tenía muchísima obra dentro. Habría viajado, habría seguido escribiendo. Iba a viajar a México cuando lo mataron. Para él habría sido un país mágico por su relación con la muerte y todo eso. Habría sido Premio Nobel sin lugar a dudas. Habría sido el mayor embajador español de todos los tiempos en vida.
P: ¿Qué opina sobre las críticas que dicen que la grandeza de Lorca viene dada por su muerte?
R: Han muertos muchos poetas en la guerra y eso no garantiza nada. Es ruin cuando dicen eso. No se puede negar que cuando dicen que los fascistas matan al mayor poeta de España, ayuda a que la gente conozca la obra. Pero si este hombre no hubiera sido un genio no se le hubiera leído.
P: ¿Qué pasó en casa de la familia Rosales la noche en que lo apresaron?
R: Nunca sabremos toda la verdad. Pudo haber algo de omisión, pero culpar a los Rosales de lo ocurrido no es justo. Lorca pidió asilo y le dieron cobijo, trataron de ayudarlo, pero había algo tan terrible que fue imposible. Había un odio feroz, Ruiz Alonso quería dañar a la Falange cogiendo a Lorca. Cuando descubre que los falangistas están protegiendo a un “asqueroso rojo, maricón” y enemigo de la España católica utiliza esto para dañar a sus rivales.
P: Recientemente publicó un libro sobre Ramón Ruiz Alonso, el hombre que supuestamente detuvo a Lorca. ¿Qué ha pasado tras conocerse la publicación?
R: Yo estoy decepcionado. Creía que cuando publicase el libro alguien aportaría algo nuevo. Nadie ha aportado absolutamente nada. No quiero juzgar a Ramón Ruiz Alonso, quiero saber, y la familia no se ha atrevido a decir nada. Este hombre dijo a Eduardo Molina Fajardo, director de Patria, el periódico falangista granadino, le dijo que había escrito su versión de los hechos. Y nunca se encontró este documento.
P: ¿Y la familia de Ruiz Alonso?
R: Me decepciona profundamente. Terele Pávez, por ejemplo, la hija, es una actriz famosa, era de izquierdas, por lo menos podría haber contestado mi carta. Yo entiendo que es muy difícil, pero hay algo que se llama Cultura y algo que se llama Verdad. Ella no tiene la culpa de que su padre fuera una bestia. Ni la hija de Goebbles, ni la de ningún dictador. Estamos hablando de uno de los grandes genios de la Historia, que todavía yace allí como un perro.
P: ¿Qué tiene que cambiar en España para que la Memoria Histórica no sea polémica?
R: La única solución es que la derecha adquiera un poco de magnanimidad y sea capaz de reconocer su parte de culpa por lo que pasó. Y no lo hace. Cuando yo voy en busca de algo, dicen que estoy removiendo el pasado, cuando ellos se niegan a pedir disculpas. Es terrible esta manera de proceder. La única solución es que la derecha diga nosotros también tuvimos culpa, fue una sublevación ilegal contra una democracia instaurada y tuvimos parte de la culpa. Es el problema que tiene el país. Si la derecha avanzara un poco, el país estaría salvado. Si siguen siendo tan radicales es muy difícil.
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20 Ago 2008
Nanotecnología y eficiencia para diseñar el buque pesquero de 2020
Uno de los principales retos que se ha plateado este proyecto es reducir en un 25 % el consumo de energía de los buques. Actualmente los pesqueros usan sobre todo gasoil, contaminante y cada vez más caro. En este primer año de investigación se ha empezado a trabajar en el empleo de otros combustibles para los motores de propulsión, como el gas natural. Ello implica no sólo la adaptación de los motores y la estructura de los navíos para funcionar con gas (sólo o combinado con gasoil), sino también "adaptar la industria de abastecimiento de combustible en puerto", recalca de Lara. También se ha abierto una línea de investigación para dotar a pesqueros de bajura (pequeñas embarcaciones que faenan cerca de la costa) de motores auxiliares -proporcionan la electricidad del buque- que usan pilas de hidrógeno con la energía inicial de la biomasa obtenida de los deshechos de pescado. Pero no solo el cambio de los motores de propulsión y auxiliares puede suponer un ahorro de energía: los investigadores del BAIP 2020 trabajan en la mejora de la hidrodinámica de los pesqueros y en la construcción con materiales más ligeros obtenidos por la nanotecnología. Los investigadores del BAIP 2020 son conscientes de que los bancos de pesca son cada vez más escasos, difíciles de localizar y se encuentran cada vez más lejos de las costas. Por ello investigan cómo localizar mejor los bancos, con lo que el objetivo de que el buque del futuro vaya directamente a ellos y extraiga su cuota asignada. El sector pesquero también se enfrenta a la falta de mano de obra cualificada, con lo que investigan en la tecnología que pueda automatizar al máximo un pesquero para que pueda tomar sus decisiones por sí solo, reservando la mano de obra para los momentos punteros de la actividad.
Fernando Sánchez Dragó: "No me importaría jugar un rato con la Pajín, me conformaría con lo que su apellido sugiere"

Fernando Sánchez Dragó ha abandonado su faceta televisiva al frente del Diario de la noche, pero eso no le impide seguir mostrando, esta vez desde las páginas de El Mundo su lado más soez y machista. Sus víctimas esta vez han sido algunas de las mujeres del equipo de Zapatero. Bibiana Aído, Leire Pajín y Carme Chacón forman parte, al parecer, de las fantasías del escritor.
La inclusión de Bibiana Aído en una lista de las españolas más guapas dio pie a Sánchez Dragó para dejar volar sus fantasías con parte del equipo femenino del Gobierno. En su columna del diario El Mundo les dedica lo que él considera “piropos blancos”, que “no ofenden”. Pero no son estos piropos meras alabanzas a sus cualidades, sino más bien burdas proposiciones sexuales.
"Jugar un rato" con Leire Pajín
Según el texto, Aído es “una de las cuatro españolas que más le ponen”, y no le hubiera importado tener una aventura con Chacón, eso sí, “antes de quedarse encinta”. Sin embargo, el comentario más soez y grosero es sin duda para la secretaria de Organización socialista. “Tampoco me importaría jugar un rato con la Pajín (me conformaría con lo que su apellido sugiere)”, apunta en la columna.
¿"Les hace tilín"?
Además, no se corta al asegurar que ellas estarían encantadas con la idea: "Lo mismo también a ellas les hace tilín y les da morbo cepillarse a un adversario. Seguro que me tienen por facha, pero los polos opuestos se atraen y los extremos se tocan. ¿Nos tocamos?", aventura.
Numerosas críticas machistas
Las ministras ya recibieron numerosas críticas machistas al ingresar en el Gobierno el pasado mes de marzo y, lamentablemente, muchos siguen permitiéndose el lujo de arremeter contra ellas por el simple hecho de ser mujeres. Que se lo pregunten a la ministra de Fomento, objeto de burla de la derecha más rancia estos días a raíz de sus vacaciones en la playa.
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19 Ago 2008
18 Ago 2008
17 Ago 2008
MIKE DAVIS:" la mayoría de los modelos climáticos proyectan impactos que, estupefacientemente, vienen a reforzar la presente geografía de la desigualdad"
El pasado febrero, mientras las grúas subían la cubierta del piso 141 de la Torre Burj de Dubai (que pronto alcanzará una altura el doble que la del Empire State Building), la Comisión de Estratigrafía de la Sociedad Geológica de Londres registraba la última y más alta capa histórica de la columna geológica.

"…la presente competición implacable entre mercados energéticos y mercados alimentarios, amplificada por la especulación internacional en mercancías y tierras agrícolas, no es sino una modesta muestra del caos que, a no tardar, prosperaría exponencialmente si llegaran a converger el agotamiento de los recursos, una desatentada desigualdad y el cambio climático. El peligro real es que la solidaridad humana misma, como si de un saledizo de hielo del occidente antártico se tratara, se quiebre súbitamente y salte hecha añicos, fracturada en mil pedazos."

"El déficit planetario de oportunidades y de justicia social queda reflejado en el hecho de que más de 1.000 millones de personas, de acuerdo con NNUU-Habitat, vivan actualmente en villas miseria; una cifra que, según se estima, se doblará en 2030. Un número igual, si no mayor, sobrevive más mal que bien en el sector informal (un eufemismo del primer mundo para referirse al desempleo masivo).Y un puro impulso demográfico traerá consigo un incremento de la población urbana mundial cifrado en 3.000 millones de personas en los próximos 40 años (el 90%, en ciudades pobres): nadie, absolutamente nadie, tiene la menor idea del modo en que un planeta de ciudades miseria, con crisis energéticas y alimenticias in crescendo, podrá subvenir a la supervivencia biológica de esa gente, y no digamos a sus inevitables aspiraciones a una felicidad y una dignidad básicas.

Artículo completo:
1. Adiós al Holoceno
Aunque ningún periódico norteamericano o europeo haya publicado todavía su obituario científico, lo cierto es que nuestro mundo, el viejo mundo en el que hemos habitado los últimos 12.000 años, se acabó.
El pasado febrero, mientras las grúas subían la cubierta del piso 141 de la Torre Burj de Dubai (que pronto alcanzará una altura el doble que la del Empire State Building), la Comisión de Estratigrafía de la Sociedad Geológica de Londres registraba la última y más alta capa histórica de la columna geológica.
La Sociedad Geológica londinense es la más veterana asociación de científicos de la Tierra –se fundó en 1807— y su Comisión actúa como un colegio de cardenales en el registro de la escala temporal geológica. Los estratígrafos rebanan la historia de la tierra tal como está conservada en estratos sedimentarios, jerarquizándola en eones, eras, períodos y épocas marcados por "picos áureos" de extinciones masivas, procesos súbitos de especiación y bruscas alteraciones de la química atmosférica.
En geología, lo mismo que en la biología o en la historia, la periodización es un arte complejo y controvertido, y fue el feudo de la batalla más amarga librada en la ciencia británica del siglo XIX, la llamada "Gran Disputa del Devónico" entre interpretaciones encontradas de los guijarros grises galeses y la vieja arenisca colorada inglesa. Más recientemente, los geólogos han disputado enconadamente sobre el modo de perfilar las oscilaciones de los períodos glaciales en los últimos 2,8 millones de años. Algunos nunca han aceptado que el último intervalo templado interglacial –el Holoceno— pudiera distinguirse como una "época" genuina sólo porque coincide con la historia de la civilización.
De aquí que los estratígrafos contemporáneos hayan fijado unos criterios extraordinariamente rigurosos a la hora de beatificar cualesquiera divisiones geológicas nuevas. Aunque la idea del "Antropoceno" –una época de la Tierra definida por la aparición de la sociedad urbana industrial como fuerza geológica— ha sido debatida durante mucho tiempo, los estratígrafos se han negado a reconocer el carácter concluyente de las pruebas aportadas.
Ello es que, al menos en lo que a la London Society hace, esa posición acaba de ser revisada.
A la cuestión "¿Estamos viviendo ahora en el Antropoceno?", los 21 miembros de la Comisión contestan unánimemente: "Sí". Aportan pruebas muy robustas de que la época del Holoceno –el trecho interglacial de clima inusualmente estable que ha permitido la rápida evolución de la agricultura y la civilización urbana— terminó, y de que la Tierra ha entrado en "un intervalo estratigráfico sin precedentes parecidos en los últimos millones de años". Además del impacto de los gases de efecto invernadero, los estratígrafos mencionan la transformación antropogénica del paisaje –que "ahora rebasa en un orden de magnitud a la producción natural [anual] de sedimentos"—, la ominosa acidificación de los océanos y la inexorable destrucción de biota.
Esta nueva era, explican, viene definida tanto por la tendencia al calentamiento (cuyo análogo más próximo podría ser la catástrofe conocida como el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, hace 56 millones de años) como por la radical inestabilidad esperada en las condiciones medioambientales futuras. Con prosa sombría, alertan de que "la combinación de extinciones, migraciones globales de especies y una substitución masiva de la vegetación natural por monocultivos agrícolas están produciendo una señal bioestratigráfica distintivamente contemporánea. Esos efectos son permanentes, porque la evolución futura se dará a partir de las reservas sobrevivientes (frecuentemente redistribuidas antropogénicamente)". La misma evolución, dicho en otras o palabras, ha sido forzada a discurrir por una nueva trayectoria.
2. ¿Descarbonización espontánea?
La coronación del Antropoceno a que ha procedido la Comisión coincide con una creciente controversia científica a propósito del IV Informe de Asesoramiento publicado el pasado año por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Se encargó al IPCC sentar las bases científicas de los esfuerzos internacionales por mitigar el calentamiento global, pero algunos de los más destacados investigadores en el área han terminado por poner en cuestión los puntos de referencia de partida como desatentadamente optimistas, llegando a tacharlos incluso de escenarios fantaseados por un pensamiento desiderativo.
Los escenarios y puntos de referencia habituales se adoptaron por el IPCC en 2000, a fin de construir modelos sobre las emisiones globales futuras y se basaban en distintas "líneas narrativas" sobre el crecimiento de la población y el desarrollo tecnológico y económico. Algunos de los escenarios más importantes tomados por el Panel como punto de partida son bien conocidos por los decisores políticos y por los activistas contra el efecto invernadero, pero muy pocos , fuera de la comunidad científica, han leído realmente o comprendido la letra pequeña, particularmente la confianza del IPCC en que una mayor eficiencia energética vendrá, como un producto lateral "automático", del desarrollo económico futuro. En realidad, todos los escenarios, incluidas sus variantes más habituales y descontadas, asumen que al menos un 60% de la reducción futura de carbono se dará de modo completamente independiente de las medidas adoptadas para mitigar el efecto invernadero.
El Panel, en efecto, se ha jugado el rancho –en realidad, el Planeta— apostando por un progreso dirigido por el mercado hacia una economía mundial pos-carbono, una transición que, por implicación, requiere la creación de riqueza partiendo de unos precios energéticos más elevados que nos hagan desembocar espontáneamente en nuevas tecnologías y en una energía renovable. (La Agencia Internacional de Energía estimó recientemente que costaría 45 billones de dólares reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero en 2050.) Los acuerdos por el estilo del de Kyoto y los mercados de carbono están pensados –casi como un análogo de las "inversiones de relanzamiento" keynesianas— para salvar el hiato entre la descarbonización espontánea de la economía y los objetivos de emisiones requeridos para cada escenario. Y mira qué casualidad, eso reduce los costes de mitigar el calentamiento global exactamente al nivel que se considera, al menos teóricamente, políticamente posible, según se explica en el número de 2006 de la británica Stern Review on the Economics of Climate Change y en otros informes de este tipo.
Sin embargo, los críticos sostienen que eso no es sino un acto de fe que subestima radicalmente los costos económicos, los obstáculos tecnológicos y los cambios sociales necesarios para dominar el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones europeas de carbono, por ejemplo, siguen creciendo todavía (espectacularmente, en algunos sectores), a pesar de la muy elogiada adopción, por parte de la UE, de un sistema de cupos de emisión de carbono en 2005. Análogamente, pocos indicios han podido verse en los últimos años de progreso automático en materia de eficiencia energética, lo que es el sine qua non de los escenarios contemplados por el IPCC. Aunque The Economist, cómo no, difiere, lo cierto es que el grueso de los investigadores cree que, desde 2000, la intensidad energética no ha dejado de crecer; es decir, que las emisiones globales de dióxido de carbono han mantenido el ritmo, si no lo han rebasado marginalmente, del uso de la energía.
La producción de carbón, señaladamente, está experimentando un espectacular renacimiento: hasta en eso se ve la sombra espectral del siglo XIX cerniéndose sobre el siglo XXI. Centenares de miles de mineros trabajan ahora, en condiciones que horrorizarían a Charles Dickens, en la extracción del sucio mineral que permite a China abrir dos centrales térmicas de carbón por semana. Y las predicciones actuales apuntan a que el consumo total de combustibles fósiles crecerá al menos un 55% en la próxima generación, con unas exportaciones de petróleo que doblarán su volumen actual.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Económico, que ha elaborado un estudio propio sobre los objetivos energéticos sostenibles, advierte de que se necesitará "una disminución en 2050 del 50% de los niveles de emisión de gases de efecto invernadero a escala global que se daban en 1990", si se quiere mantener a la humanidad fuera de la zona roja del calentamiento desbocado (más de dos grados centígrados en este siglo, según la definición habitual). Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía predice que, con toda probabilidad, esas emisiones subirán en ese período cerca de un 100%: gases de invernadero bastantes para empujarnos varios puntos críticos más allá de esa zona.
Aun si los acrecidos precios de la energía están llevando a la extinción a los vehículos 4x4 y atrayendo más capital riesgo hacia las energías renovables, también están abriendo la caja de Pandora de la más cruda producción de crudo en las arenas betuminosas del Canadá y en los yacimientos de petróleo pesado de Venezuela. Como advirtió un científico británico, lo último que deberíamos desear (bajo la espuria consigna de la "independencia energética) son nuevas fronteras de avanzada en la "capacidad humana para acelerar el calentamiento global" y el retraso de la urgente transición hacia "ciclos energéticos no carbónicos, o, si carbónicos, cerrados".
3. El boom del fin del mundo
¿Qué confianza hay que otorgar a la capacidad de los mercados para reasignar las inversiones de la energía vieja a la nueva, o, pongamos por caso, del gasto armamentístico a la agricultura sostenible? Estamos sometidos a una incesante propaganda (sobre todo por parte de la televisión pública), conforme a la cual megaempresas como Chevron, Pfizer Inc y Archer Daniels Midland están trabajando sin desmayo para salvar el planeta reinvirtiendo sus beneficios en líneas de investigación y de exploración que resultarán en combustibles bajos en carbono, nuevas vacunas y cosechas más resistentes a las sequías.
Según tan elocuente como espantosamente sugiere la experiencia del actual boom del etanol extraído del grano –que ha desviado 100 millones de toneladas de grano del consumo humano para derivarlas sobre todo a los motores de los automóviles norteamericanos—, el "biocombustible" bien podría ser una eufemismo de subsidios a los ricos y hambre para los pobres. Análogamente, el "carbón limpio", a pesar de su enfática aceptación por parte del senador Barack Obama (un campeón, también, del etanol), no es, hasta el presente, sino un fraude monumental: una campaña de publicidad y cabildeo, por valor de 40 millones de dólares, a favor de una hipotética tecnología que BusinessWeek ha reputado estar "a décadas de distancia de cualquier viabilidad comercial".
Además, hay inquietantes indicios de que las compañías y las plantas energéticas se están desdiciendo de sus compromisos públicos en favor del desarrollo de tecnologías apresadoras de carbono y de tecnologías para energías alternativas. El proyecto de la administración Bush "para la galería", FutureGen, ha sido abandonado este año luego de que la industria del carbón se negara a pagar la parte que le correspondía en la "sociedad emprendedora" público-privada; análogamente, el grueso de las iniciativas del sector privado estadounidense para capturar carbono han sido canceladas hace poco. Entretanto, en el Reino Unido, Shell acaba de desligarse del mayor proyecto mundial de energía eólica, el London Array. A pesar de sus heroicas campañas publicitarias, las corporaciones energéticas, como las farmacéuticas, prefieren la sobresquilmación del pasto común, dejando que los impuestos, no los beneficios, sufraguen toda investigación urgente emprendida ahora con mucho retraso.
Por otro lado, el botín arrancado a los elevados precios energéticos sigue fluyendo hacia los bienes raíces, hacia los rascacielos y hacia los activos financieros. Estemos o no ahora realmente en el Pico de Hubbert –el momento en que ha de alcanzarse la cumbre de extracción de petróleo—, termine o no estallando finalmente la burbuja de los precios del petróleo, a lo que probablemente estamos asistiendo es a la mayor transferencia de riqueza de la historia moderna.
Un eminente oráculo de Wall Street, el McKinsey Global Institute, predice que, si los precios del crudo se mantienen por encima de los 100 dólares por barril –acaban de rebasar los 140—, sólo los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo "llegarán a acumular de aquí a 2020 una suma rayana en los 9 billones de dólares". Como en la década de los 70, la Arabia Saudita y sus vecinos del Golfo Pérsico, cuyo PIB conjunto prácticamente se ha doblado en tres años, nadan en liquidez: 2,4 billones de dólares en bancos y fondos de inversión, según una estimación reciente de The Economist. Con independencia de las tendencias de los precios, la Agencia Internacional de Energía predice que "cada vez más petróleo procederá de cada vez menos países, sobre todo de los miembros de la OPEC radicados en Oriente Medio".
Dubai, que saca pocos ingresos del petróleo, se ha convertido en el hub financiero de la zona para este inmenso charco de riqueza, y abriga la ambición de llegar a competir con Wall Street y la City de Londres. Durante el primer shock petrolífero de los 70, el grueso del excedente de la OPEC se recicló con compras militares en los EEUU y Europa, o se estacionó en bancos extranjeros para llegar a convertirse en los préstamos subprime de la época, que terminaron con la devastación de América Latina. Tras los ataques del 11 de Septiembre, los Estados del Golfo se hicieron harto más cautos a la hora de confiar su riqueza a países gobernados, como los EEUU, por fanáticos religiosos. Ahora se sirven de "fondos soberanos" para conseguir una propiedad más activa en las instituciones financieras extranjeras, mientras que invierten fabulosas sumas procedentes de las rentas petrolíferas para transformar los desiertos de Arabia en ciudades hiperbólicas, paraísos de la compra de objetos de lujo e islas privadas para estrellas británicas del rock y gánsteres rusos.
Hace dos años, cuando los precios del petróleo eran menos de la mitad que los actuales, The Financial Times estimó que las edificaciones nuevas previstas en la Arabia Saudita y en los Emiratos rebasaban ya el billón de dólares. Hoy, puede que esté ya más cerca del billón y medio, una cifran notablemente superior a la del valor total del comercio mundial de productos agrícolas. La mayoría de las ciudades-estado del Golfo están construyendo alucinantes skylines. La incuestionable estrella en eso es Dubai; en poco más de una década ha levantado 500 rascacielos, y ahora mismo, tiene ocupada a una cuarta parte de todas las grúas de altura del mundo.
Este requintado boom del Golfo, que para la celebridad arquitectónica Rem Koolhaas esta "reconfigurando el mundo", ha llevado a los propiciadores del desarrollo de Dubai a proclamar el advenimiento de un "estilo de vida supremo", representado por hoteles de 7 estrellas, islas privadas y yates de clase J. No resulta, pues, sorprendente que los Emiratos Árabes Unidos y sus vecinos registren la mayor huella ecológica per capita del planeta. Al propio tiempo, los legítimos propietarios de la riqueza petrolífera árabe, las masas hacinadas en los airados suburbios de Bagdad, El Cairo, Amman y Jartum, apenas sacan de ello sino un degoteo de puestos de trabajo en los campos petrolíferos y de madrassas subvencionadas por los sauditas. Mientras los viajeros disfrutan de sus habitaciones de 5.000 dólares por noche en Burj Al-Arab, el celebrado hotel veliforme de Dubai, la clase obrera cairota causa alborotos en las calles, sublevada por el inasequible precio del pan.
4. ¿Pueden los mercados emancipar a los pobres?
Los optimistas sobre las emisiones, ni que decir tiene, sonreirán de oreja a oreja y traerán a colación el milagro del comercio de las emisiones de carbono. Lo que pasan por alto es la muy real posibilidad de que pueda, en efecto, aparecer un mercado de compraventa de títulos de emisiones, como se predice, pero que ese mercado no produzca sino una ínfima mejora en el balance contable global del carbono, mientras no se disponga de un mecanismo que obligue a reducciones netas en el uso de los combustibles fósiles.
En discusiones populares sobre los sistemas de comercio de derechos de emisión suelen confundirse chimeneas con árboles. Por ejemplo, el rico enclave petrolífero de Abu Dhabi (como Dubai, un socio de la Unión de Emiratos Árabes) se jacta de haber plantado más de 130 millones de árboles, cumpliendo todos y cada uno de ellos con su tarea de absorber dióxido de carbono arrebatado a la atmósfera. Sin embargo, ese bosque artificial en el desierto consume gigantescas cantidades de agua de irrigación producida, o reciclada, por carísimas plantas desalinizadoras. Bien pueden los árboles consentir que Sheik Califa bin Zayed se adorne con una vitola de respetabilidad en las reuniones internacionales, que el hecho puro y duro es que esos árboles no constituyen sino una ínsula intensiva en energía, como el grueso del llamado capitalismo verde.
Y llegados aquí, no es ocioso preguntarse: ¿qué, si la compraventa de créditos de carbono y cupos de contaminación fracasa en punto a rebajar el termostato? ¿Qué, exactamente qué, motivaría entonces a los gobiernos y a las industrias globales a juntar fuerzas en una cruzada para reducir las emisiones mediante la regulación y la fiscalidad?
La diplomacia à la Kyoto parte del supuesto de que la totalidad de los grandes actores, una vez aceptadas las conclusiones científicas del informe del IPCC, reconocerán como interés común supremo el de llegar a controlar el catastrófico curso del efecto invernadero. Pero el calentamiento global no es la Guerra de los mundos, en la que los invasores marcianos se dedican a aniquilar a la humanidad toda, sin distinciones. No: el cambio climático comenzará produciendo impactos espectacularmente desiguales en distintas regiones y clases sociales. Reforzará, no mitigará, la desigualdad geopolítica y el conflicto.
Como destacaba el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en su informe del año pasado, el calentamiento global representa sobre todo una amenaza para los pobres y para los por nacer, "los dos grupos humanos con poca o ninguna voz". La acción global coordinada en su favor, así pues, presupone, o bien la toma revolucionaria del poder por su parte (un escenario no contemplado por el IPCC), o bien la transmutación del interés egoísta de los países y las clases sociales ricos en una "solidaridad" ilustrada que no tiene precedentes en la historia. Desde la perspectiva de un actor racional, el último resultado sólo cobraría realismo si pudiera demostrarse que los grupos privilegiados no tienen opción preferencial alguna de "salida", si la opinión pública internacionalista condicionara efectivamente las tomas de decisión políticas en los países claves y si la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero pudiera lograrse sin sacrificar drásticamente los desapoderados niveles de vida del hemisferio norte. Ninguna de esas condiciones parece muy probable.
¿Y qué pasaría, si el creciente malestar ambiental y social, en vez de galvanizar heroicos esfuerzos en pos de la innovación y la cooperación internacional, simplemente empujara a las elites a intentos aún más frenéticos para, atrincheradas, desligar su suerte de la del resto de la humanidad? La mitigación global, en ese inexplorado pero nada improbable escenario, sería tácitamente abandonada (hasta cierto punto, ya lo ha sido) a favor de una acelerada inversión en la adaptación selectiva de los pasajeros
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CASAJUNTOALRIO
casajuntoalrio.Y heme aquí, solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos.
Ah, qué hermoso..., qué hermoso.
Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.
Veo la noche y el día y el eje en que se juntan.
Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas.
(Vicente Huidobro)
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