10 Nov 2009
El acoso del profesor hacia el alumno
Al hablar de bullying y acoso escolar en general, siempre suele hacerse referencia a los maltratos efectuados y recibidos entre pares, o incluso de alumnos hacia profesores. Pero pocas veces se enuncia la situación inversa. Existen una gran cantidad de casos, de toda índole y magnitud, en donde los que se ven sometidos a agresiones y humillaciones son los alumnos. Y los victimarios son ni más ni menos que los encargados de su formación. Una realidad que va in crescendo día tras día y que se convierte en una preocupación no siempre revelada.
A veces, hablar de ciertos aspectos de la vida es hacer una referencia directa a las relaciones de poder. Muchos ámbitos habituales de la cotidianeidad de cualquier persona están teñidos de ellas. El trabajo, la familia, los centros educativos... En todos ellos se tejen estos complejos entramados en los que, obviamente, hay categoría superiores y otras supeditadas a ellas. Pero, y esto es algo común que ocurra en condiciones de estas magnitudes, las relaciones de poder terminan trastocándose en determinadas circunstancias. Es allí cuando aparece el abuso del poder que se detenta. Y también su derivado, el acoso.
Lamentablemente, un lugar donde una persona va a formarse como tal, a incorporar conocimientos, a instruirse para poder progresar en su vida, muchas veces termina transformándose en una tortura para algunos alumnos. Es que allí reciben todo tipo de maltratos, lo que más comunmente se denomina como bullying, un término que está harto en voga últimamente y que hasta ha alcanzado diversos subtipos del mismo.
Acaso una definición bastante acertada de lo que es el bullying la contempla un trabajo esbozado por Rodríguez Piedra, Seoane y Pedreira Massa, quienes indican con claridad que “no se trata de un episodio esporádico, sino persistente, que puede durar semanas, meses e incluso años. La mayoría de los agresores o bullies actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar. Un rasgo específico de estas relaciones es que el alumno o grupo de ellos, que se las da de bravucón, trata de forma tiránica a un compañero al que hostiga, oprime y atemoriza repetidamente, y le atormenta hasta el punto de convertirle en su víctima habitual. Así pues, se define la conducta bullying como la violencia mantenida, física o mental, guiada por un individuo o por un grupo, dirigida contra otro individuo que no es capaz de defenderse a sí mismo en esta situación, y que se desarrolla en el ámbito escolar”
Pero, ¿qué pasa cuando el instigador es el profesor y no otro alumno?
EL BULLYING DOCENTE
Una de las modalidades de bullying que más se han puesto en práctica últimamente (o al menos que más notoriedad han cobrado, porque existe como tal desde que hay educación institucional) es la que se denomina como acoso escolar de profesores a alumnos, a veces pasada por alto o disfrazada como ejercicio de poder o de autoridad. Pero esto se ha ido convirtiendo en un auténtico problema para varios alumnos que ven día tras día como son sometidos por sus propios docentes, sin motivos aparentes.
El acoso escolar por parte de profesores hacia los alumnos es doblemente agravado. Si bien el bullying que se practica entre compañeros supone una relación de poder dialéctica entre dominador y dominado, el problema se establece entre pares, entre dos de una misma condición. No es el mismo caso cuando sucede de esta manera, ya que la equiparación de fuerzas es imposible. El poder es todo de uno. Y el docente es quien decide en última instancia.
Pero, ¿cuáles son las maneras concretas de acosar un profesor al alumno? Las hay muchas y muy variadas. Y lo que es peor, el blanco a elegir suele ser bastante amplio. Por empezar, lo más común es la agresión mediante palabra, la humillación en público frente a los compañeros, la burla, el desprecio y, por encima de todas las cosas, el trato desigual ante los demás. El comportamiento diferencial con unos y otros alumnos hace de esto algo mucho más grave de lo que parece en un sitio donde tendría que reinar la equidad.
Haciendo una mala interpretación del sistema educativo, algunos docentes abusan de su situación de poder, por una razón o por otra, de los alumnos “tomados como blanco”, que sufren desaprobaciones de exámenes sin causa visible, trato distante, mentiras, castigos, hasta llegar a casos graves de acoso como lo pueden ser el de tipo sexual (mucho más común de un profesor de sexo masculino al alumnado del género opuesto), alcanzando ribetes gravísimos como las amenazas de diferente índole. Pero en todo esto tiene mucho que ver la conformación de identidad del docente acosador.
PERFIL DEL AGRESOR
El profesor que ejerce el acoso escolar suele ser una persona que transporta sus problemas cotidianos y sus frustraciones hacia su alumnado, que en realidad tendría que recibir de ellos instrucción y formación. Generalmente están convencidos de que deben aplicar rigurosamente su autoridad. Incluso el reconocido autor en materia de bullying Tim Field ha llegado a trazar un perfil bastante elocuente de estas personas, que tienen “rasgos narcisistas, paranoides, se autoconvencen de que tienen razón en su hostigamiento y de que su comportamiento es justo (…). Tienen sentimientos de inferioridad y fracaso; son incapaces de afrontar su incapacidad y para desviar la atención sobre sus limitaciones arremeten contra otros; son irresponsables e incompetentes”. Drástico pero no errado en sus palabras ha sido el investigador.
Los docentes que practican bullying sobre alumnos suelen actuar motivados por el miedo. El miedo a perder el control de una clase, el miedo a ser agredidos por los jóvenes e incluso el miedo a ser dejados en ridículo por aquellos que se muestren talentosos e inteligentes. Lo más normal es que sean personas sin demasiada experiencia, formación ni preparación previa para tomar tamaña responsabilidad, la de educar a las futuras generaciones.
Lo que es peor en este tipo de casos es que la víctima puede ser, literalmente, cualquiera. No necesariamente tiene que ser un alumno retraído y con problemas de sociabilidad como sucede en el bullying entre pares, sino que perfectamente puede ser alguien totalmente trabajador y estudioso, como aquel que se la pasa generando revuelo o el que se mantiene indiferente. El problema está cuando el docente acosador pone el ojo sobre él, motivado por ese miedo a ser desbordado en cualquier sentido por el que se sabe un eslabón debajo en la cadena del poder educativo.
Existe un problema más sobre este asunto: el acoso de profesor a alumno suele quedar impune y contar con mayor complicidad aún que el bullying entre pares. Es que, generalmente, los espectadores no suelen intervenir por temor. Sobre este asunto, las investigadoras argentinas María Zysman y Flavia Sinigagliesi vierten un interesante comentario: “los compañeros temen defender a la víctima por la posibilidad de pasar a ocupar su lugar. Muchos se divierten ante la humillación de un compañero, también pueden sentir que el agresor hace aquello que ellos mismos no se animan. Se produce un contagio social que inhibe la ayuda e incluso fomenta la participación en los actos intimidatorios”.
UN PROBLEMA QUE PUEDE LLEGAR A ACARREAR GRAVES CONSECUENCIAS
El acoso de los profesores hacia los alumnos puede llegar a conllevar graves problemas para quien lo sufre, mucho más si se trata de un niño o un adolescente, pudiendo derivar en casos de absentismo escolar, trastornos de aprendizaje, rechazo a la educación formal y hasta incluso en episodios de violencia. Nada distinto al bullying entre pares en cuanto a consecuencias, pero con el agravante de ser practicado por alguien que se supone alcanzó su madurez como persona y que cuenta con una responsabilidad más que importante.
Si bien, contemplando las estadísticas, las agresiones más comunes suelen ser de tipo verbal, seguidas por las físicas y por las de índole social (discriminación, rechazo, etc.), siendo bajos los índices de acoso sexual y amenazas con armas los menos frecuentes, las cifras han aumentado y se están convirtiendo en una señal de alarma. ¿Será momento de una profunda autocrítica por parte del sistema educativo y la hora de corregir las actitudes corporativas?
Por Carlos Cabezas López
Bibliografía:
CABEZAS LÓPEZ, Carlos. Violencia escolar: El acoso del profesor hacia el alumno. Madrid: CERSA, 2008. ISBN: 978-84-92539-19-2
28 Oct 2008
Neópatas, de la mitomanía al crímen

Recurrentemente hace falta añadir nuevos capítulos a la historia de la criminología y a los comportamientos psicopáticos. Obviamente, la irrupción masiva de Internet, inevitablemente, trajo aparejado el surgimiento de una importante serie de nuevos comportamientos. Así es como aparecieron los neópatas, jóvenes que se apoyan en la red para lograr reconocimiento público. El problema es cuando son capaces de cometer delitos para conseguir sus pretensiones.
“En el futuro todos tendrán sus 15 minutos de fama”, vaticinó durante los años 60s el afamado artista Andy Warhol, ironizando pero también jugando un poco a ser profeta de lo que finalmente, de un modo u otro, sucedería eufemísticamente. El músico Momus incluso se atrevió a ir más allá y reversionar la frase del papa del pop: “en el futuro todos serán famosos para 15 personas”, sentencia más acertada aún y más acorde a los tiempos que corren.
Las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) fueron un salto fundamental para que esta generación de jóvenes con claras tendencias narcisistas encontraran el amparo necesario para lograr difusión. Más que nunca aquello de los 15 minutos de fama estuvo tan cerca de ser real. YouTube, MySpace, Facebook, Tuenti. fotologs, blogs. Cualquier red social es buena para comenzar a lograr la fama y el reconocimiento de los pares sin la filosofía del esfuerzo.

Así es como una nueva generación se cierne sobre el planeta. Algunos la llaman la “Generación YouTube”; otros, prefieren ser un poco más explícitos: “Generación Yo”, un latiguillo bastante acertivo como para elucubrar una aproximación a la característica principal de comportamiento de muchos adolescentes (y adultos también). Las modalidades que todos adoptan para conseguir satisfacer sus excesos de egocentrismo no son para todos iguales. Mientras algunos se decantan por métodos de inocente exhibicionismo, otros toman medidas más drásticas para satisfacer sus ansias de fama.
Para comenzar a hablar de la inserción criminal dentro de Internet, también hay que hacerlo del perfil primario de este inconveniente: el netópata. Básicamente, la netopatía es una forma de definir a aquellas personas que utilizan la red para expresar su agresividad, tensiones, trastornos neuróticos, trastornos psicóticos, esquizofrenias, delirios o cualquiera otra cuestión que pudiera ser proyectada a través de la red. O sea: personas que no tienen una vida social demasiado rica, que encuentran en el anonimato de la red el medio perfecto para canalizar sus frustraciones.
Pero los neópatas específicamente son aquellos que, además de encontrarse encuadrados dentro de esta clase de circunstancias, tienen una fuerte tendencia a intentar experimentar la fama a cualquier precio. En ellos vive una extraña dualidad: tienen algo de paranoides y un poco de psicópatas, pero no terminan por definir un comportamiento propio de ninguno de estos trastornos de la personalidad. Buscan la fama a cualquier precio, ya que crecieron dentro de una generación que les impuso cierta visión frívola de la vida. Y así es como terminan tramando actos que de otro modo jamás hubiesen realizado.
¿Y cuáles son sus actos habituales y medios disponibles? Todos los que vienen implícitamente ligados a Internet. Seleccionar víctimas para violaciones a través de redes sociales, lo que además les permite hacer un estudio previo de la víctima; emplear esa enorme cadena de televisión global y al alcance de cualquiera que es YouTube para difundir “hazañas” tales como golpear a un inmigrante, humillar a un compañero de colegio o realizar actos vandálicos en el metro; optan por difamar u ofrecer sexo haciéndose pasar por terceras personas a través de portales de anuncios o foros; cometen delitos informáticos creyendo ser experimentados hackers; lanzan insultos y amenazas de muerte amparados en el pseudo-anonimato que ofrece la red. Así, hasta llegar a anunciar masacres en el mencionado YouTube, que ya ha sido testigo de varios casos de estas características.
Si esta generación de neópatas se caracteriza por algo, es por su ausencia de referentes fuertes. Muchos de estos jóvenes también sufrieron en cierto momento algún tipo de abuso como bullying, problemas familiares, timidez y un largísimo etcétera pero ninguno tiene un punto de inflexión determinante. Su peor influencia es que son ególatras prácticamente desde la cuna. Y con tal de obtener reconocimiento son capaces de realizar cualquier cosa, incluso delitos.
Si bien coinciden con los psicópatas en un punto importante (el no medir las consecuencias de sus actos), también tienen una clara diferenciación del perfil más caracterizado de los mismos: cometen demasiados errores y dejan pistas por el camino que, tarde o temprano, terminan con su detención. Es, justamente, en su inmadurez, su inestabilidad y su debilidad donde entran a mostrar lo peor de sí hacia los demás, en otro descarado intento de autopromoción, pero olvidándose que los expertos saben detectar con facilidad a quien emplea la red para realizar actividades delictivas.
Para señalar, los momentos más paradigmáticos en cuanto a criminalidad de toda esta generación, hay que remitirse a un puñado de casos que tienen bastantes rasgos comunes. Hay mucho de imitación, mimetismo, en este tipo de actitudes. Aquellos jóvenes que buscan reconocimiento no temen en intentar superar lo que han hecho antecesores suyos. Así es como se ha desatado una nefasta fiebre post-Columbine que ya ha traído consecuencias irreversibles en varias partes del mundo. Y todos se han valido, de una forma u otra, de Internet para exponer sus argumentos.

Uno de los primeros fue Cho Seung-Hui, el coreano responsable de la masacre de Virginia Tech, quien ya se había encargado de poner en circulación su aviso previo. Lo siguió el finlandés Pekka-Eric Auvinen, quien se dio el lujo de anunciar su matanza un día antes, pasando su video de YouTube inadvertido para los moderadores de contenidos. Luego se encargó de repetir el mismo modus operandi otro finés, Matti Juhani Saari. ¿El resultado? Decenas de muertos aquí y allá; y una misma imagen que se repite en los tres asesinatos: un arma apuntando hacia delante, un rostro desencajado y la sensación de que ese mensaje estuvo al alcance de cualquiera, pero nadie fue lo suficientemente sagaz como para detectarlo a tiempo. El fiel reflejo de una juventud confundida, sin valores, y que tiene por delante el nada fácil dilema de lograr la fama a cualquier precio. Aunque, a veces sus métodos no sean los mismos que estipulan las normas básicas de comportamiento en sociedad.
Por Carlos Cabezas López
Fuente: Caso Abierto
Referencias:
CABEZAS LÓPEZ, C. casoabierto.com. “Neópatas, de la mitomanía al crímen”.[En línea].[Consultado:28-10-2008].Disponible
en: < http://www.casoabierto.com/reportajes/investigacion/neopatas-de-la-mitomania-al-crimen.html>
19 Nov 2007
¿Que es un sociopata?
La sociopatía , también conocida como trastorno de personalidad antisocial (TPA), es una patología de índole psíquico que deriva en que las personas que la padecen pierden la noción de la importancia de las normas sociales, como son las leyes y los derechos individuales. Si bien, generalmente, puede ser detectada a partir de los 18 años de edad, se estima que los síntomas y características vienen desarrollándose desde la adolescencia.

Foto: Kimveer Gill, el asesino de Montreal.
Los sociópatas son personas que padecen un mal de índole psiquiátrico,un grave cuadro de personalidad antisocial que les hace rehuir a lasnormas preestablecidas; no saben o no pueden adaptarse a ellas. Poresto que, a pesar de que saben que están haciendo un mal, actúan porimpulso para alcanzar lo que desean, cometiendo en muchos casos delitosgraves. Es común que se confunda a la sociopatía con otras patologíasde la misma clase, como podrían ser la conducta criminal, la antisocialo la psicopatía. Pero son trastornos, aunque relacionados, dediferentes características, con otros tratamientos y consecuencias.
CAUSAS
Seestima que este trastorno es causado por una variedad de factores.Muchos son de índole genético, heredados de algún miembro de la familiaque ya los padeció. Pero también el entorno de la persona,especialmente el de los familiares directos, tiene mucha importancia ensu posterior desarrollo. Los investigadores también consideran queexisten factores biológicos que pueden contribuir en su progreso. Lamanifestación de procesos químicos anormales en el sistema nervioso yposibles daños en las partes del cerebro que atañen a la toma dedecisiones pueden llegar a despertar un comportamiento impulsivo yagresivo. El abuso de estupefacientes también puede ser una de lascausas de TPA.

Foto: Cayetano Santos Godino, el Petiso Orejudo.
SÍNTOMAS
Si bien la sociopatía es más común entre los hombres que en lasmujeres, no existen barreras de ninguna clase para padecerlo. Pero paraser diagnosticado, la persona debe tener al menos 18 años de edadaunque, por lo menos, desde los 15 años ya puede presentar algunossíntomas para que el trastorno sea dictaminado con precisión.
Entrelas características más comunes del TPA se encuentran la ausencia deempatía, de miedo y remordimiento, también una visión de la autoestimadistorsionada, una constante búsqueda de nuevas sensaciones (que puedenllegar a extremos insólitos), la deshumanización de la víctima o lafalta de temor a las consecuencias. El egocentrismo, la falta de responsabilidad , la extroversión, el exceso de hedonismo, altos nivelesde impulsividad, o la motivación por experimentar sensaciones decontrol y poder también son muy comunes. Este tipo de psicosis no serelaciona con ataques de pánico o con esquizofrenia.
TRATAMIENTO
Laspersonas con trastorno de personalidad antisocial no logran admitir queestán frente a un problema que debe ser tratado. Es por ello que esfundamental que exista un estímulo externo que les permita aceptardicha condición. Puede venir desde la propia familia como también desdela justicia, que le ordene un tratamiento en vistas de los problemasque le puede acarrear.
Este trastorno puede agravarse, enalgunos casos, especialmente cuando la persona a tratar tiene comohábito el consumo de drogas. Muchos tipos de terapia pueden colaborar asobrellevar de mejor modo la enfermedad. La terapia grupal puede serclave para hacer entender a la persona que puede interactuar con losdemás sin necesidad de violencia o desprecio. La terapia decomportamiento cognitivo y la terapia de modificación pueden contribuira alterar los patrones problemáticos de pensamiento que el tratadoposee y a estimular los comportamientos positivos en sociedad.
Dentro de la órbita psiquiátrica, los medicamentos se usan paracombatir síntomas específicos, como la agresividad y la irritabilidad.Los fármacos conocidos como "antipsicóticos" han demostrado tener éxitoen el tratamiento del trastorno. Si bien se presupone que el TPA es unaenfermedad crónica, algunos síntomas -especialmente el comportamientocriminal- pueden ir disminuyendo con lentitud con el paso del tiempo yun tratamiento adecuado.
CONSECUENCIAS
De no sertratado a tiempo, el trastorno de personalidad antisocial puedeacarrear graves consecuencias no sólo para la persona que lo padecesino también para las personas que puedan verse afectadas por estoscomportamientos. El TPA no solo puede generar aislamiento o despreciohacia las demás personas y normas, sino que puede alcanzar ribetesmucho más drásticos. El sociópata , al igual que el psicópata, esimputable y plenamente consciente de sus actos. Pero sus impulsos y lanecesidad de satisfacer sus deseos hacen que no le importen los metodosque tenga que emplear para lograrlo. Hay recordar que el TPA, una vezdesarrollado con cierta intensidad, conlleva agresiones de todo tipoque pueden dirigirse hacia personas (o animales) pero también haciabienes materiales, derivando en robos, destrucción de la propiedad oviolaciones graves a las reglas de convivencia en sociedad. Por estomismo es que se transforma en un hecho de suma importancia el buscar untratamiento adecuado para el trastorno. No solamente para colaborar conla persona que lo sufre, sino también para salvaguardar a quienes sepuedan ver afectados.
Referencias:
CABEZAS LÓPEZ, C. casoabierto.com. "¿Que es un Sociópata?".[En línea].[Consultado:19-11-2007].Disponible
en: <http://www.casoabierto.com/reportajes/investigacion/que-es-un-sociopata.html>
06 Oct 2007
¿Que es un Psicópata?
Generalmente cuando hablamos de psicópatas o sociopatas, nos vienen a la mente nombres de individuos especialmente violentos, tales como Pietro Arcan , Joaquín Ferrandiz o Charles Manson.

Las acciones de los psicópatas seguirán siendo calificadas erróneamente por la mayoría de las personas como “locos”, incluso hasta el punto de llegar a considerar a cualquier criminal un psicópata. Caracterizados por una impactante frialdad, los psicópatas tienen plena consciencia de sus actos. Siendo simplemente, individuos moralmente depravados, cuya conducta criminal es consciente. Su motivación viene originada por el ansia de control y dominación, aunque su falta de temor es uno de sus rasgos más claros. Pero los psicópatas no sólo codician Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir culpa. Debido a esto, tienden a tratar a las demás personas como si fueran un objeto, un mero fin o instrumento para lograr lo que pretenden. Está claro que un psicópata no tiene necesariamente que ser un asesino despiadado. También pueden hacer cosas tan disímiles como mentir o participar en causas solidarias, pero siempre Debido a que saben perfectamente lo que hacen son imputables por la justicia. Sus actos criminales los hacen ignorando las leyes, no por desacato a ellas sino por falta de interés en cumplirlas, ya que se interponen a sus objetivos. A efectos penales, hace mucho que se planteó el dilema sobre si una personalidad divergente de este tipo es imputable y se ha llegado al acuerdo de que sí deben serlo. Es que la persona mantiene consciencia de sus actos y puede evitar cometerlos, demostrando en la mayoría de los casos que existe falta de remordimiento y pretenden lograr la justificación de sus actos, ejecutados con frialdad. CABEZAS LÓPEZ, C. casoabierto.com. "¿Que es un Psicópata?".[En línea].[Consultado:06-10-2007].Disponible
¿Qué es un Psicópata?
las posesiones y el poder, sino que también sienten un placer especial en quitárselas
otras personas.
pensando en el beneficio propio.
Referencias:
en: <http://www.casoabierto.com/reportajes/investigacion/Que-es-un-Psicopata.html>
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Carlos Cabezas LópezEste blog reproduce dentro de la comunidad virtual de EL PAIS algunos posts del diario digital de sucesos Caso Abierto, www.casoabierto.com.
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