05 Dic 2007

BARCELÓ Y EL REY DESNUDO

Escrito por: Angel Manuel Guirao Castroverde el 05 Dic 2007 - URL Permanente

Aunque ya ha pasado un buen rato todavía no logro recuperarme. Esta mañana, navegando por las páginas EL PAÍS un curioso titular ha llamado mi atención: “El Prado pinta un pasodoble”. ¿que el Prado pinta qué?. Como soy de natural curioso y malintencionado, no he podido resistirme a entrar en la noticia. Cuál es mi sorpresa cuando descubro que se trata de una reseña cultural sobre mi admirado Miquel Barceló. Decididamente estoy de suerte porque, además, el artículo viene firmado por alguien tan prestigioso como Jesús Ruiz Mantilla, redactor de EL PAÍS y meritorio escritor en sus ratos libres. Así que me zambullo con verdadero interés aunque cierto mosqueo en la crónica, y lo primero que leo es “El rito del arte se hizo tierra y movimiento ayer en el Casón del Buen Retiro”. Así, como suena. Pienso que algo verdaderamente grande ha tenido que suceder para que este veterano periodista, que ya había hecho saltar mis alarmas con un titular tan cursi, se permita ahora el lujo de iniciar el artículo con una frase tan boba y pretenciosa. De manera que sigo leyendo y enseguida me entero de que la noticia consiste en un inclasificable espectáculo ofrecido ayer por Barceló y un coreógrafo llamado Josef Nadj en el Casón del Buen Retiro de Madrid. Al parecer, la cosa consistió en que los artistas esculpieron a dúo, coreografía incluída, una serie de figuras abstractas en un lienzo, para a continuación destrozarlas con sus propias manos. El resultado es un mural típico del repertorio del pintor balear. Lo cual, por cierto, desmitifica bastante su trabajo, porque es demasiado evidente que una obra que se hace sin pensar y de una manera tan mecánica y funcionarial difícilmente puede encuadrarse en eso que llaman arte. En fin, todo puede ser. El caso es que, en palabras del cronista, Barceló y Nadj ”esculpieron y crearon una pieza que contenía la llamada más profunda del seno de la Tierra con la estética.”. Pero Ruiz Mantilla no se queda ahí, y un poco más abajo explica que los artistas “tallaron esqueletos, volcanes, lenguas calladas a base de golpes que sonaban como la violencia sorda de los guantes de boxeo“. Sin embargo, busco una y otra vez en las fotografías y no veo por ningún lado veo esos esqueletos, ni esos volcanes, ni esas lenguas….Tan sólo relieves y arrugas en un enorme telar blanco. Vuelvo al artículo, que sigue discurriendo entre el simple cronismo y la nadería más pomposa, cuando me topo con otra jugosa perla, esta vez de Barceló, quien quizá para justificar la celebración de tan delirante acto, se confiesa: “Es como una cosa perversa que la misma energía que empleas para construir algo, luego la utilizas para destruirlo. Lo he comprobado muchas veces”. Aquí tengo que hacer un alto para liberar por fin una sonora carcajada. Poco después, cuando recupero el resuello, me apresto a leer el final del artículo. Y la verdad, a estas alturas ya creía que el periodista y el escultor habían llevado al límite mi capacidad de sorpresa, sin embargo a continuación juro que leo lo que sigue : “Hubo momentos en los que el humor liberaba la tensión. Cuando aparecieron los dos con tinajas de barro sin cocer y se las plantaron en la cabeza. La sugerente perfección redonda de los objetos se transformó a ciegas en difusos minotauros, en simpáticos gorrinos, en cascos de guerrero.”

Supongo que los ilustres asistentes, entre quienes se encontraban algunos de los más importantes artistas y personalidades del país, aplaudieron rabiosamente al final del acto. Pero estoy completamente seguro de que en el interior de algunos de ellos pugnaba por salir ese niño de la fábula que se atrevió a denunciar la desnudez del rey. Puedo imaginar a ese niño haciendo aspavientos de indignación y gritando que lo él ha visto no es un artista, sino un cómcico sin mucha gracia. Un cantamañanas. O un impostor.

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

guillen dijo

Decir que la obra de Barceló se desmitifica porque "es demasiado evidente que una obra que se hace sin pensar y de una manera tan mecánica y funcionarial difícilmente puede encuadrarse en eso que llaman arte" sí que me parece una metedura de pata en toda regla (sin ánimos de ofender). Con esta frase tan ligera se está cargando usted a gran parte de los movimientos artísticos del siglo XX y a sus autores: Kandinsky, Vasarely, Pollock, Kline, Saura... Debería reflexionar: ¿no es igual de importante -o incluso más- el acto de crear que la creación en sí misma? El arte como proceso, no como sólo como resultado.

Muchas vertientes artísticas se basan en la construcción y la deconstrución, para volver a crear algo nuevo a partir de lo deconstruido, como el cubismo. Como dice Barceló, es la misma energía la que se puede usar para construir o para destruir: el ser humano -o el artista- tiene la capacidad de hacer ambas cosas, sólo depende de su elección si usa esa energía para construir algo o para destruirlo. No veo qué le parece tan estúpido de esta cita, ahora resultará que hasta Picasso, Brake o Mondrian eran unos cantamañanas.

Por cierto, los artistas también tienen sentido del humor, al igual que usted y que yo, el arte no es sólo para "gente seria", académicos encasillados; las revoluciones artísticas suelen provenir de los movimientos artísticos anti-academicistas, aunque pasado el tiempo acaben convirtiéndose ellos mismos en academicistas por ser aceptados por público y crítica. A lo mejor Dalí también era otro cómico en vez de artista, otro cantamañanas. No sé si ha habido artista menos serio que Dalí... El arte es para vivirlo, no para guardarlo en museos: precisamente la desmitificación del arte es lo que lo acercará al pueblo raso, la mitificación del arte es lo que genera el mercantilismo artístico y la retención de las obras en museos o catedrales (museos que no serán visitados precisamente por gente sin estudios o solvencia económica).

Y para acabar, que ya me extiendo de más, es correcto cuestionarse sobre los límites del arte y sobre el papel del artista y su obra en su entorno social. Pero creo que en este caso concreto de Barceló se ha equivocado usted: el artículo podrá ser más o menos "cursi" o ñoño, de mayor o menor calidad periodística, pero Barceló es uno de los grandes artistas contemporáneos vivos. Y que a usted le guste más o menos su obra no quiere decir que sea un impostor, sino que simplemente a usted no le va su estilo artístico o su forma de vivir el arte.
Pero le puedo asegurar que a muchos (muchísimos) otros sí, y no me pagan nada por decírselo a nadie.

Espero que no le ofenda lo que le remito, me apasiona el arte y nadie ha comentado por aquí esta noticia que me ha dejado con la boca abierta esta mañana (pero de admiración). Es un placer debatir en torno a este tipo de temas.

Saludos.

peliroja- dijo

Ya avisa que como es malintencionado....

Exacto guillen, perfecta exposición de lo que yo misma pienso, no si haber hay de todo tipo de pensamiento-y todos muy respetables por supuesto- habrá quienes piensen que las pinturas de Basquiat, Robert Motherwell, Mark Rothko,Tàpies ,Twombly, Kiefer, Jeam Debuffet y un largo etc. son cosa de niños...vamos que todo lo que transciende las formas establecidas de un Antonio López es de todo menos arte...

Si no lo entienden eso que se pierden, todo aprendizaje lleva mucho tiempo, y tener cierta cultura píctora ya ni cuento. Bien por Barceló

un saludo

Angel Manuel Guirao Castroverde dijo

Para Guillén: por supuesto que no me ofende su comentario, todo lo contrario. Quizá me haya expresado mal. Lo que yo pretendía era tan sólo criticar el acto de ayer, no la obra entera de Barceló. E igualmente denunciar el tono del periodista. En cualquier caso, déjeme decirle que a mí me decepcionó mucho Barceló cuando le vi por primera vez en el Reina Sofía. Me pareció que le faltaba fuerza al color. Por favor, tome usted este comentario como lo que es, una simple opinión. Nada más. Y no saque usted más conclusiones de las que hay en el post. No hablo para nada de otros pintores ni formas de expresión. A mí el que me gustó de verdad fue Esteban Vicente. No sé porqué, pero su obra sí que me transmitió.Por cierto, a mí también me parece que el arte, sea lo que sea, es para vivirlo, o mejor sentirlo, y no para exhibirlo en esas salas frías e impersonales que se conocen como museos.
Un saludo y gracias

peliroja- dijo

Gracias por su visitga. Le contesto aquí tb vale.

Pues un placer saber que coincidimos en la obra de Esteban Vicente. Tengo que reconocer que las tendencias del neoexpresionismo abstracto me apasionan. Y desde luego no es menor mi admiración por Antonio López, lo uno es perfectamente compatibles con lo otro.

Y lo siento no ha sido mi intención ser injusta con su post, pero es que el acto de ayer de Barceló me parece una muestra además de artística muy generosa. Sólo es una opinión personal, sin más.

y siempre es un placer intercambiar opiniones, sin ánimo nada más que de compartir y si puede ser enriquecernos un poquito los unos de los otros, pues miel sobre hijuelas.

Un saludo

guillen dijo

Perdone que haya relacionado sus opiniones con otros artistas, ya sé que usted en ningún momento quiso inferir esos significados. Si usé a otros artistas y los relacioné con sus argumentos fue para extrapolar lo que usted planteaba en el caso de Barceló a otros artistas tal vez mejor valorados por el público en general.

Creo que en el fondo sé a qué se refiere, y no creo que sea tanto al artista, la obra o la performance del artista en sí, sino al resto de "fauna" que se concentra en torno a este tipo de actuaciones o creaciones en vivo.

Voy a ponerle el caso de Pollock como ejemplo de lo que creo que usted quiere comunicar: Pollock fue el primer gran artista americano, que vio a principios de los 50 como su obra, perteneciente al expresionismo abstracto, llegaba a la cúspide de la fama y el reconocimiento en el mundo del arte gracias al estilo inconfundible que obtenía mediante la técnica del "dripping" o goteo. En un principio su obra era revolucionaria tanto en lo conceptual como en lo estético. Pero a los pocos años acabó convirtiéndose en un clásico, en algo académico, en algo plenamente aceptado. Y este fue el fin del "action painting", pues ya no tenía más razón de ser, ya no era algo revolucionario, sino académico. Cualquier cosa que hiciese Pollock mediante esta técnica sería bien acogida por la crítica. Renovarse o morir, Pollock estaba en pleno proceso de cambio de estilo cuando murió en un accidente, seguramente por el alcohol. Él mismo fue consciente de su estancamiento, de que no había ya futuro en lo que él mismo había creado. Podría haber seguido con su action painting y la crítica le hubiera "lamido el culo" (perdón por la expresión, pero es la imagen que me viene a la cabeza), no tendría que haberse preocupado por el dinero, o por la fama.

Creo que cuando usted habla de los personajes ilustres que allí se encontraban (incluido el periodista de renombre) trata de criticar precisamente esto: que cuando algo se da por bueno, parece que todo lo que venga detrás debe ser aplaudido sin miramientos, sin cuestionar si sigue siendo bueno, si sigue siendo revolucionario, si sigue siendo arte... El rey está desnudo, son los cortesanos los que imaginan sus vestimentas. Y creo que es una buena crítica de un fenómeno que no se da tan sólo en el arte plástico, sino en todas las artes: literatura, arquitectura, escultura, cine, fotografía...

Por cierto, Barceló me gusta mucho, aunque no sea de mis favoritos, pero reconozco que siento cierta debilidad por su obra. Al contrario que usted, los colores de su paleta me emocionan, son colores tierra, sienas, ceniza, negro humo... Colores de la tierra. Pero esto ya son cuestiones de gusto, que no vienen a cuento.

Saludos otra vez, y gracias a usted por dar pie a esta pequeña conversación-debate.

castroverde2

castroverde2 dijo

Muchas gracias por la explicación, Guillén. En cualquier caso, me gustaría saber la opinión sincera de los asistentes al acto. Creo que eso aclararía mucho. De todas maneras, y puesto que te refieres a varias cuestiones relacionadas con el arte contemporáneo, te confieso que a mí lo único que me importa es lo que me hace sentir o pensar, sin detenerme a analizar si eso es o deja de ser arte. No me interesan demasiado las categorías o los academicismos. En cualquier caso, déjame recomendarte un libro que quizá te pueda interesar: DE VIVA VOZ, del pintor murciano Ramón Gaya. Tiene algunas reflexiones muy luminosas sobre la verdadera naturaleza del acto de creación. Un saludo

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