05 May 2011

Hasta Pronto, Amigos (2011)

Escrito por: el-cine-invisible el 05 May 2011 - URL Permanente

Una historia, basada en un hecho real, mezclada con un sueño. Tras 122 artículos sobre películas de casi 50 países, un blog perdido entre la nube de opciones de la Comunidad, con un título poco atractivo y sobre el cine más “raro” que pueda existir, encuentra cobijo en la decana revista española de cine, 64 añitos, Fotogramas.

El blog sabe que conocerá a nuevos vecinos, algunos desconocidos se convertirán con el tiempo en amigos y que, con un poco de suerte, se unirán a su proyecto de dar a conocer otro tipo de cine otras voces. La nueva casa no puede ser mejor, buen barrio y sólida arquitectura, pero en el momento de hacer las maletas, en lo único que piensa, es en lo que abandona.

Tras la independencia que aporta haber bailado con lobos durante seis meses, al mirar hacia atrás el blog se siente infinitamente solo y decide que aún queda una posibilidad. Invitar a sus amigos a la nueva casa, muy parecida a la que tenía hasta ahora porque contiene los mismos muebles y está habitada por la misma filosofía, y dejarles su nueva dirección con una pequeña nota:

http://cine-invisible.blogs.fotogramas.es/

Para vosotros, la puerta del cine invisible siempre estará abierta.

Hasta pronto, amigos

Carlos

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04 May 2011

Pina, Alemania 2011

Escrito por: el-cine-invisible el 04 May 2011 - URL Permanente

Los encuentros más interesantes se producen en los lugares más insospechados. En 1985 Wim Wenders se encontraba en Venecia, al mismo tiempo que la gira de la Tanztheater Wuppertal de Pina Bausch, con la obra Café Müller. Impresionado tras ver la obra, decidió que tenía que conocer a la autora de la representación, y desde ese mismo instante nació una larga amistad y, probablemente, el proyecto inconsciente de realizar una película sobre aquellos impresionantes trabajos coreográficos. En enero de 2009 se concretizó este antiguo deseo y comenzaron los preparativos de la primera película de autor rodada en 3D. Dos días antes del inicio del primer ensayo del rodaje, el 30 de junio de 2009, Pina Bausch falleció.

Pese a las dramáticas circunstancias Wim Wenders decidió continuar con su proyecto, transformándolo en un homenaje a una de las artistas más innovadoras de las últimas décadas. El resultado es un apasionante documental de la compañía, unas imágenes impresionantes de sus mejores espectáculos en teatro, La consagración de la primavera, Vollmond o Kontakthof, las improvisaciones rodadas al aire libre y un retrato intimista de Pina, su trabajo, su pasión, sus relaciones con los actores-bailarines y su fuerza visual y dramática.

Nada explica mejor la angustia del ser humano que las obras de Pina Bausch, salvo quizás el Tratado de la desesperación (1848) de Sören Kierkegaard. Esa imposibilidad de encontrar una respuesta adecuada a las preguntas fundamentales de nuestra existencia. Esa definición de la angustia que Pina tan bien conocía, un estado fundamental y estresante del individuo condenado a elegir continuamente y que desconoce qué debe escoger. Por eso su último recurso era la acción y su excepcional divisa: danzad, danzad si no estamos perdidos.

Años después de su estreno, Pina Bausch decide retomar el mítico y fundador Café Müller, encontrándose con un gravísimo problema. No hallaba ni el sentido ni el ritmo ni la manera de abordar su interpretación. Tras innumerables ensayos e intentos se acordó, de repente, que siempre había actuado en esta pieza bailando con los ojos cerrados. Volvió a ensayar la obra de esta manera y todo encontró el sentido, la fluidez de los movimientos y la belleza con la que había sido creada la obra.

Por eso, desde que en junio de 2009 Pina decidió cerrar los ojos para siempre, prefiero pensar que lo hizo para poder bailar durante toda la eternidad.

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03 May 2011

Komt een vrouw bij de dokter (Stricken), Países Bajos 2009

Escrito por: el-cine-invisible el 03 May 2011 - URL Permanente

Un ejemplo perfecto del mejor cine invisible mundial. Una película que te obliga a replantear la vida. Un film que se queda grabado en la retina durante meses, como es el caso de 1.200.000 espectadores en su país de producción, Holanda, que cuenta con menos de 17 millones de habitantes. Si trasladamos la proporción a España y obtuviese el mismo éxito, aquí sería vista por casi tres millones y medio de espectadores.

Stijn y Carmen representan la pareja perfecta, interpretada por los inspirados Carice van Houten y Barry Atsma, son guapos, inteligentes, divertidos, con una hija encantadora, un negocio propio que funciona a las mil maravillas y una vida rodeada de amigos y diversiones. Todo funciona a la perfección hasta que un día Carmen visita al doctor, título de la película, y descubre la mala noticia. Una historia real basada en la excelente novela de Ray Kluun, Una mujer va al médico, que se convirtió en uno de los mayores éxitos editoriales europeos de 2003.

La primera escena de la película no engaña. Stijn conduce sin rumbo por los paisajes holandeses, en busca de un lugar para descansar la vista e intentar comprender y asimilar lo que le ha ocurrido, tras haber perdido todo lo que más quería en su vida. Aunque a primera vista parezca que se trata de un melodrama fácil, con enfermedad incluida, en ningún caso se trata de una película de lagrimal flojo sino todo lo contrario, una lucha desesperada contra la adversidad y un planteamiento sobre si, como en esta situación extrema, estamos o no a la altura de lo esperado.

Reinout Oerlemans, su director, dirige con talento una carrera contra el reloj repleta de humor, energía a raudales y un ansía de vivir extrema. En esta peculiar batalla habrá momentos de angustia, de bajar los brazos y dejarse llevar, y otros en los que la fuerza se sitúa por encima de todo.

En pocas ocasiones el cine ha aportado una visión tan completa, desgarrada e inteligente en un tema tan delicado, como el que ha osado tratar. Un asunto que hace huir, con frecuencia, a los espectadores de las salas confirma, por el éxito de público y crítica en su país, que más que los temas difíciles, lo que realmente asusta a los espectadores, son las malas películas.

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02 May 2011

Dinero fácil (Shabba Cash), Suecia 2010

Escrito por: el-cine-invisible el 02 May 2011 - URL Permanente

Jens Lapidus es un abogado sueco que encontró en la escritura, una forma de escapatoria a su trabajo y a los cambios negativos que observaba a su alrededor. Según su experiencia ante los tribunales, las mafias y organizaciones criminales empezaban a instalarse en su, por tradición, tranquilo y poco violento país.

Y sin darse cuenta, lo que narraba en su tiempo libre como una forma de terapia, se convirtió en un bombazo de la literatura mundial. En 2006 publicó la primera parte de su Trilogía Negra de Estocolmo, Dinero Fácil, y en los próximos meses se publicará el tomo que cierra esta apasionante, radical, fresca y hasta, aunque su humor sea el típico distanciamiento nórdico de la realidad, divertida muestra de lo mejor que se edita, hoy en día, en este género.

Nadie es perfecto, ya se sabe, y confieso ser un adicto de la novela negra y, si es azabache, mejor. Jens Lapidus tiene garra en su escritura, describe perfectamente a sus personajes y utiliza las expresiones de la calle (léase palabrotas, tacos y demás lindezas) con tanto arte como la gloriosa Emilia Pardo Bazán, en 1882, en su novela más naturalista, La Tribuna. Además, y quizás alguien se escandalice con la comparación, utiliza la técnica de Balzac, de hacer reaparecer dentro de una historia a los personajes de otro libro, con su misma habilidad.

La energía del cine sueco no tiene rival europeo en estos momentos. Una cinematografía que está produciendo trabajos tan creativos como Morse (remake americano Déjame entrar), la trilogía Millennium (próximo remake americano de David Fincher próximamente) y Dinero fácil (sus derechos de adaptación acaban de ser adquiridos por los estudios americanos y se apuesta por Zac Efron como protagonista). Daniel Espinosa, sueco de nombre bien español, ha dirigido una película tan agitada como la ambición de su protagonista, el excelente Joel Kinnaman. Inteligente estudiante de una escuela de comercial al que le encanta vestirse a la última moda, frecuentar a sus amigos riquísimos y/o de buena cuna y lucir el reloj más caro posible. Lo tiene todo excepto el dinero necesario para que sus amigos no descubran que desciende de una familia humilde, trabaja como taxista para poder pagar sus estudios o que en las fiestas deja su destartalado coche a un kilómetro de las mansiones lujosas de sus compañeros de juerga.

No es Ícaro, que ha olvidado la salida del laberinto de esta dinámica del delito, sino un insignificante insecto, devorado por la avaricia, que se ha acercado demasiado a luz. Un perfecto reflejo de una sociedad que está perdiendo sus valores esenciales, y en la que un grupo representativo de los diferentes orígenes que componen el país, árabes, latinos y autóctonos, juega con la dinamita más destructiva que existe: la ambición mezclada con la ignorancia. Menos mal que esto únicamente sucede en Suecia.

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29 Abr 2011

The Company Men, EE.UU. 2010

Escrito por: el-cine-invisible el 29 Abr 2011 - URL Permanente

Aviso a los navegantes: esta película no es un producto elaborado a partir de la última crisis internacional sino de un guión escrito, a principios de este nuevo siglo, en 2001, a partir de otra de las recientes crisis, sucesivas y recurrentes desde la burbuja financiera de los tulipanes holandeses del siglo XVII, que están destruyendo los logros obtenidos por la sociedad en los últimos 80 años. Personalmente he perdido la cuenta de todas las crisis que he vivido. Lo único que recuerdo es que cada vez se repiten en un menor intervalo de tiempo.

Por tanto, la historia de esta primera película de John Wells, tras pasar por varias series de televisión, no tiene nada de original, por desgracia. El protagonista encarna la realización del sueño americano (¿únicamente americano?): un trabajo remunerado de seis cifras (menos, es inconcebible), un porsche en la puerta de su doble garaje (muy útil en plena ciudad de Boston), una casa de varios pisos (no he visto ni un sólo libro en sus múltiples dependencias) y un trastero lleno a rebosar, debido al lavado cerebral de la carrera consumista (algún objeto parece tener aún su embalaje). Pero la multinacional en la que trabaja ha decidido despertarle, junto a 5000 o 10000 empleados más (dependiendo de la última cotización bursátil de la acción de la sociedad), y ponerle de patitas en la calle.

La película, con gran sensibilidad, muestra el mecanismo implacable de un sistema financiero, no ya multinacional sino planetario, que ha dinamitado las bases de nuestra sociedad y destruido uno de los fundamentos de la democracia actual, el interés general frente al provecho o al enriquecimiento personal. ¿Cuál ha sido la diferencia entre esta última crisis y todas las anteriores? El aterrador silencio de todas las instituciones nacionales e internacionales, elegidas democráticamente por el pueblo, frente a los delitos, manipulaciones y desfalcos de la maquinaria del sistema financiero contemporáneo. Las instituciones que habíamos escogido, indistintamente de su tendencia política, para gobernar y establecer la voluntad de la mayoría, han tenido que retirar la mirada y hacer oídos sordos a la política de hechos consumados de la nueva minoría financiera que dirige el mundo.

Bienvenidos a la nueva era del Monstruo Dulce, expresión creada por el genial Raffaele Simone, que ya había sido profetizada o adivinada por Pier Paolo Pasolini en los años 70 con sus Escritos Corsarios, veinte años antes por David Riesman o Guy Debord en su Manifiesto para una construcción de situaciones (1953), en los años 20 por nuestro genial José Ortega y Gasset y hasta, un siglo y medio antes, por Alexis de Tocqueville en De la democracia en América (1835-1840). Una época regentada por su élite financiera, aristocracia de movimientos bursátiles, que ha aportado excelentes retratos literarios de la mano de Balzac, Dumas… o, ya en 1894, representada por el oscuro Señor Morte (nombre bien premonitorio) de la fabulosa novela Arroz y Tartana de Vicente Blasco Ibañéz.

Interpretada por un equipo de ensueño, Ben Affleck, Kevin Costner, Tommy Lee Jones y Chris Cooper, plantea las buenas preguntas e, incluso, propone alguna solución. Tras un descenso a los abismos de la pérdida de confianza, seguridad y legitimidad, los protagonistas deciden tomar el mando del barco a la deriva, en que se ha convertido su vida. El film me recordó una excelente frase de la película Sucker Punch: quien no resiste a nada, acaba por aceptarlo todo. Una imprescindible película de terror basada en hechos reales.

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22 Abr 2011

Another Year, Reino Unido 2010

Escrito por: el-cine-invisible el 22 Abr 2011 - URL Permanente

Mike Leigh posee una sensibilidad tan aguda, una elegancia tan refinada y un amor tan inmenso por el ser humano y sus pequeñas miserias, que cualquier tema que aborde resulta siempre apasionante. Sin embargo en su último trabajo su ambición ha ido más allá y ha tratado en la misma película todos los sectores más íntimos que afectan a los individuos de la sociedad actual: la soledad en medio de la multitud, el culto a la perpetua juventud y su correlativo miedo a envejecer, la piedad ante la desgracia y la amistad como último salvavidas en el naufragio de los tiempos que nos han tocado vivir.

Cualquier otro realizador hubiese tenido múltiples problemas para llegar a buen puerto con tal carga. Mike Leigh no sólo ha conseguido bordar un trabajo extraordinario sino regalarnos una de las mejores, más inteligentes y sutiles películas de 2010. Un film basado en un guión circular que acaba con un magnífico plano de unos de los personajes (nominado al Oscar) y la interpretación sublime de su grupo habitual de actores (que deberían haber sido nominados también). Mike Leigh como apasionado hombre de teatro, arte al que ha vuelto en los últimos años, suele trabajar meses antes con el reparto, incluso antes de tener la historia escrita. Y por si fuera poco, la maestría añadida del director consigue momentos de verdadera comedia con asuntos tan poco divertidos a primera vista.

Otro Año es lo que deseamos todos, pese a las desdichas, los problemas y las dificultades que tenemos que atravesar. Gerri y Tom, la pareja mayor protagonista de la historia, vivirán otro año más, ni mejor ni peor que los anteriores, rodeados de sus amigos, compartiendo sus penas y alegrías, y ocupándose de los pequeños detalles cotidianos que parecen estructurar y dar sentido, en muchas ocasiones, a nuestra existencia.

Un año que el director comenzará por la luz de la primavera que anima a iniciar nuevos proyectos, la excitación natural del verano y su sangre alterada por los primeros rayos de sol, un oscuro otoño en que la melancolía se asocia a la decepción y la gélida estación que cierra el ciclo y acaba con las plantas no son suficientemente robustas para soportarlo.

Un film para ver dos veces, como mínimo, con una Lesley Manville merecedora de un premio a la mejor interpretación femenina de los últimos años, un David Bradley que siempre impresiona por su talento y una historia en la que, como en la vida, los detalles no parecen tener importancia o pasan desapercibidos pero, al final, resultan ser lo único importante.

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21 Abr 2011

Morgen (Mañana), Rumanía 2010

Escrito por: el-cine-invisible el 21 Abr 2011 - URL Permanente

Una película excepcional que comienza atravesando una frontera física, para acabar saltándose las psicológicas, y con una escena inicial digna de entrar en la antología universal del teatro del absurdo. Nelu, vigilante de un supermercado, tiene organizada su vida a través de pequeños placeres y rituales cotidianos. Cada mañana se levanta al alba para ir a pescar al río que se encuentra al otro lado de la frontera, luego va a trabajar y, por fin, por la noche se ocupa de su huerta o descansa un poco.

Esta mañana Nelu ha tenido suerte con su caña de pescar y no vuelve con las manos vacías. En la frontera, aunque le conocen, existen ciertos trámites burocráticos que realizar, y como trae consigo un animal vivo en un cubo lleno del agua del río, le solicitan los papeles del pescado. Documentación que no puede aportar dado que el animal no llevaba consigo su carnet de identidad cuando lo pescaron. Ante tal circunstancia le obligan a tirarlo sobre el asfalto de esta frontera de intolerancia e incomprensión. ¿Cómo harán para conseguir el permiso de conducir de los pájaros que osan atravesarla a cualquier hora del día?

Nelu, hombre sereno y bonachón, se doblega sin dificultad ante la exhibición de un extremo ejercicio de autoridad, actitud que sufren algunas personas cuando visten de uniforme. Nuestro protagonista continúa su camino, sin más, pensando ya en la pesca del día próximo. Pero el botín será mayor que cualquier pescado fresco, dado que se encontrará con un inmigrante ilegal que no habla una sola palabra de su idioma. Esta vez no se trata de una carpa sino un pobre diablo que intenta atravesar el país para ver a su familia en Alemania.

Nelu comenzará por aprovecharse, en cierto modo, de la situación, contestando al inmigrante, ante su insistencia de que le ayude a pasar la frontera, con la única palabra que conoce en alemán: morgen (mañana). Pero el contacto crea la familiaridad y el tiempo hará que este hombre tranquilo pase al acto más inesperado, harto de escuchar el martilleo constante de que vivimos en una aldea global, afirmación que sólo funciona en un sentido.

Sin manipulación ni ningún tipo de radicalismo ideológico, Marian Crisan realiza un primer film galardonado con diversos premios internacionales, lleno de frescura, como el pescado de la película, y mucho talento, como el de sus protagonistas. Dos excelentes desconocidos del gran público, una actor de teatro rumano, Andras Hathazi, y un actor turco, Yilmaz Yalçin, al contrató con dos condiciones: dejarse barba y no leer el guión antes de empezar a rodar. Un film tan comprensible en cualquier lugar del mundo como el discurso de agradecimiento de su director en uno de los festivales: una única palabra, gracias, pronunciada en quince idiomas.

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20 Abr 2011

Boxing Gym, EE.UU. 2010

Escrito por: el-cine-invisible el 20 Abr 2011 - URL Permanente

No transcurre una semana sin que una nueva película trate directa o indirectamente el tema del boxeo. Quizás sea el simple reflejo de los duros tiempos que nos ha tocado vivir o una metáfora sobre la necesidad de estar en forma, y preparados para defendernos, contra los posibles ataques que sufriremos. Sin embargo debo reconozco que el boxeo es un sector que no atrae para nada mi atención, un deporte que pensaba destinado para gente problemática y una exhibición gratuita de la violencia, método que rechazo simple y llanamente.

Pero lo que caracteriza al cine invisible es la perpetua capacidad de sorpresa que encierra en su interior. Si un autor de este tipo de cine presenta una película sobre los peligros de la velocidad en el deambular de una variedad lituana de caracol, contaminado por la filosofía del cine invisible me ha costado bastante encontrar un asunto que no me interesase, acudiré al cine escéptico, pero no faltaré a la cita, y en la mayoría de las ocasiones mi escepticismo se transforma en entusiasmo dado que, por lo general, la elección de un tema difícil unido al talento crea obras excelentes. Un ejemplo reciente, Patricio Guzmán, en Nostalgia de la luz, utiliza la astronomía y los observatorios del desierto de Atacama para reflexionar sobre las víctimas de la dictadura chilena.

Con Boxing Gym me ha ocurrido lo mismo. Se trataba de la última realización de Frederick Wisemann, este jovenzuelo de 80 añitos, que ha pasado su vida abordando con inteligencia, humor y maestría todos los temas posibles e imaginables y del que, por fin, se había estrenado en España La danza. Aún así me arrastré al cine pensando, otra más de boxeo y esta vez documental, y una hora y media después el cine invisible cumplió su función.

Todos mis prejuicios habían desaparecido porque el autor me había mostrado la cara oculta de un deporte, al que no me hubiese acercado jamás de ninguna otra manera. Wisemann filma la cotidianeidad del Lord’s Gym en Austin, Texas, un club y gimnasio de boxeo fundado hace casi 20 años por un veterano profesional de este deporte, Richard Lord. En él no se reúnen sólo los chicos malos del barrio sino que se mezclan con toda una multitud inimaginable procedente de todas las clases sociales y económicas, un multimillonario de internet, un ama de casa, una madre con su bebé, aspirantes a profesionales o universitarios que comparten su afición y los retazos de su vida entre compañeros de deporte. El magistral Wisemann ha conseguido rizar el rizo hasta obtener una banda sonora excepcional a base de ruidos de golpe, campanas de torneo y la respiración de los socios del Club.

Sigue sin gustarme el boxeo, y no creo que llegue a asistir en mi vida a un combate, pero mi mirada sobre este particular mundo ha cambiado gracias a este fabuloso documental. Un trabajo que confirma que inmovilizarse frente a un prejuicio sin base es otra forma de ignorancia. Gracias Wisemann, esperamos tu próximo documental, el número 37, con la misma impaciencia de siempre.

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19 Abr 2011

La Petite Chambre, Suiza 2010

Escrito por: el-cine-invisible el 19 Abr 2011 - URL Permanente

La vida transcurre a una velocidad vertiginosa, y aunque algunos días o semanas parecen interminables, las décadas se nos acumulan al mismo ritmo que las arrugas. De maduros pasamos a la tercera edad, y en algunos casos, hasta la cuarta edad llega antes de que nos demos cuenta. Con suerte, si no han aparecido antes, en ese momento aparecen los primeros problemillas de salud, una rodilla que nos impide desplazarnos como antes, algún que otro dolor en las articulaciones o la espalda, que nos trae a la memoria todos los años que hemos conseguido mantenernos derechos y dignos frente al mundo. Nuestra autonomía se ha volatilizado y la alternativa se presenta en forma de una residencia de ancianos, esa incierta antecámara de la muerte, que nos alejará de nuestro sofá habitual para siempre, en medio de un grupo de desconocidos, que ocupan sus últimos años en mirar a través de la ventana intentando recordar en qué momento comenzaron a ser un estorbo para la sociedad.

Esta es la profunda impresión que siente Edmond, el protagonista de esta maravillosa historia, en su avanzada edad. Es curioso que frente al aumento considerable de la esperanza de vida en el mundo occidental, existan tan pocas películas que traten este asunto. Stéphanie Chuat y Véronique Reymond, en su primera película, lo abordan con guantes de terciopelo, delicada y serenamente, rodeadas de un fabuloso trío de actores.

Michel Bouquet, uno de los mejores actores de teatro francés, aceptó de inmediato el papel protagonista, Florence Loiret-Caille, la enfermera a domicilio que se ocupa de este anciano poco convencional y Eric Caravaca, su marido en esta película suiza, país representativo por excelencia del asilo de ancianos en que se está convirtiendo la vieja Europa.

Pero Edmond no ha dicho aún su última palabra y resistirá, con uñas, dientes y lo que sea necesario, a ingresar en su particular idea de purgatorio senil. Un guión que, exceptuando la última escena, un final que no añade nada a la historia, ha sido escrito y trabajado de manera brillante, tanto en sus situaciones como en sus diálogos. Hubiésemos preferido que el film finalizase con Edmond frente a las impresionantes montañas suizas que nos cuentan la inmensidad del espacio y del tiempo frente a nuestro carácter efímero e insignificante. Un minúsculo copo de nieve que al primer rayo de sol se evaporará sin dejar huella.

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18 Abr 2011

Rio Sex Comedy, Brasil 2010

Escrito por: el-cine-invisible el 18 Abr 2011 - URL Permanente

Yo, de mayor, quiero ser Jonathan Nossiter. Breve reseña biográfica: nacido en EE.UU. en 1961, desde su más tierna infancia viaja y reside en todo el mundo: Francia, Italia, Grecia, Inglaterra y la India. Aunque cursa estudios de pintura en Escuela de Bellas Artes de París y en el Instituto de Arte de San Francisco decide dedicarse al teatro. Tras esta experiencia pasa a ser asistente del director de Adrian Lyne en Atracción fatal (1998), actividad que compagina con su pasión por el vino. Al convertirse en reputado sumiller crea las cartas de vinos de diferentes restaurantes franceses, americanos y brasileños. Y por fin da al salto al cine documental, con el apasionante y conocido Mondovino (2003), y a la realización de películas de ficción.

El personaje principal de la película es, sin duda alguna, la capital carioca, una ciudad que acumula los excesos, las oportunidades y en la que el director, que conoce bien el mundo, encuentra la misma energía que en el Nueva York de los años 70. Stefan Zweig, sublime escritor austriaco, ya nos previno en 1941 al escribir Brasil: tierra de futuro.

Y en Río de Janeiro se van a cruzar el resto de los protagonistas de esta estrafalaria película. Una doctora especializada en cirugía estética británica que se pasa la vida intentando convencer a sus pacientes de que no se operen, encarnada por una Charlotte Rampling que hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien en una película.

Bill Pullman en el papel de un embajador americano, harto de representar a su país, que se oculta en una de las favelas más peligrosas de la ciudad. Una antropóloga francesa, Irène Jacob, que realiza un documental sobre las empleadas del hogar incitándolas a la revuelta social. Y Fisher Stevens, un guía que acompaña a los turistas para mostrarles lo que desean ver, aunque esté bastante alejado de la realidad, pero que les permita regresar a su país convencidos de que los tópicos que habían imaginado todavía existen.

La libertad de su recorrido personal contagia todo el ambiente del film. Rio Sex Comedy, que el coproductor brasileño quería subtitular “no apta para personas políticamente correctas”, es un título homenaje a las series B y a las películas porno, géneros de los que el director reconoce ser fan. La película es un verdadero soplo de brisa fresca en una época terrorífica de conformismo, y que según añade Jonathan Nossiter, como siempre en los malos tiempos, “encuentra sus primeras víctimas en la ironía y el humor”. Por cierto, el director vive desde 2005 en Brasil y por lo que parece, en esta ocasión, va a costar bastante moverle de allí.

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Otro cine y otra manera de disfrutarlo

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El Cine Invisible

Más alla del circuito comercial el cine invisible se alimenta de propuestas arriesgadas, de películas independientes, de argumentos que cuestionan la verdadera actualidad o tratan temas intocables y de creaciones de una minoría, con una inexistente o complicada distribución. Este séptimo arte, presente gracias a festivales, museos, filmotecas y otros exhibidores alternativos, encuentra cada día una mayor respuesta y este blog tiene por objeto familiarizar al espectador inquieto con este apasionante cine invisible. Y como, por fortuna, a veces alguna producción invisible también se cuela en la cartelera tradicional, hemos incluido una categoría ”visible” o gran distribución que nos ha interesado por algún motivo en especial. Conviértete en lector visible, añade tus comentarios para expandir el interés y conseguir una red de distribución y exhibición que abarque todos los públicos.

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