03 May 2008
Citas DVD (Mayo)
Mayo no parece venir muy cargado de ediciones en DVD que sean de mi interés. No obstante, me ha deparado más de una grata sorpresa:
- “Historias para no dormir” (1965-1976) de Chicho Ibáñez Serrador. El pasado 30 de abril, de la mano de VellaVisión, TVE relanzó este pack imprescindible no solo cambiando su presentación (faja lenticular con impresión en 3D) sino añadiendo seis capítulos más que en la edición de hace unos años y reduciendo a la mitad su precio: 30 euros. Magnífica oportunidad para hacerse con este clásico que reúne el talento de su director, el trabajo de algunos de los mejores actores y actrices del cine español y el testimonio implacable de que los mejores años de Televisión Española hace mucho tiempo que pasaron. Y puede parecer un tópico, pero uno de los más originales relatos -escalofriante y profético a partes iguales- sigue siendo “El televisor”. ¿Para cuándo, por seguir con Ibáñez Serrador, una edición de la mítica “Historias de la frivolidad”?
- Para el 14 de mayo y gracias a Universal / Studio Canal, se anuncia “La muerte en este jardín” (1956) de Luis Buñuel. Considerada por él mismo y sus estudiosos como una película menor, lo cierto es que el grupo de prófugos protagonista (entre ellos una prostituta, un cura y un rebelde) atrapado en una agobiante selva que sirve como metáfora de sus conflictos y pasiones resulta intrínsecamente buñueliano. El ritmo que el maestro confirió al relato consigue atrapar al espectador de principio a fin, dando lugar a una obra muy digna, entretenida y siempre fiel a sus obsesiones. Por lo demás, es una lástima que en nuestro país Luis Buñuel sea un proscrito o un maltratado en el mercado del DVD. Las pocas ediciones respetables que existen son los escasos títulos mexicanos distribuidos por Manga Films (incluyendo “La fiebre sube a El Pao / Los ambiciosos” y una “Belle de Jour” sin anamorfizar) o la de “Tristana” debida a Mercury. De las calidades del pack Buñuel distribuido por Divisa (“Él”, “Abismos de pasión”, “Ensayo de un crimen”) o de la copia de “Nazarín” (otra vez Divisa); del formato incorrecto de “Viridiana” (El País); de la amputación de alguna secuencia de “El ángel exterminador” (Mercury); de la inenarrable restauración de “Simón del Desierto” que se cargó literalmente el audio (Mercury nuevamente) o del lote Deaplaneta mejor ni hablar: oscilan entre la mediocridad y la indecencia. Por supuesto, la etapa francesa del maestro (1964-1977) sigue criando moho entre sus admiradores. Y ya puestos a echar de menos, clamo por una edición de “Así es la aurora” (1955)... que vendría a completar junto a “La muerte en este jardín” y “Los ambiciosos” su denominada “Trilogía de la revolución”.
- Por su parte, Filmax continua con su colección Maestros del Cine Japonés ofreciendo a partir del 14 de mayo dos títulos más de Yasujiro Ozu: “El sabor del té verde con arroz” (1952) y “Crepúsculo en Tokio”(1957)... una nueva ocasión para sumergirse en sus “historias de gente normal” marcadas por su casi invisible tonalidad dramática y, lógicamente, por el rigor del estilo Ozu.
- Y finalizo con la enorme alegría de ver editado un título del gran Henri-Georges Clouzot. Se trata de su ópera prima “El asesino vive en el 21” (1942). Prácticamente de tapadillo, Sherlock Films lanza este título de un director que merece una revisión de su obra que concluya en la constatación de su maestría, de su indiscutible sello personal, de la frialdad implacable de sus apuntes sociales y, por supuesto, de su estoque venenoso. En España podemos encontrar “Manon”, “El salario del miedo”, “Las diabólicas” y “El misterio Picasso”, lo cual no está nada mal para un autor poco prolífico como Clouzot. A “El asesino vive en el 21” le seguiría “El cuervo” (1943), que pasa por ser una de sus mejores películas. No estaría de más que algún editor de este país (Sherlock mismamente) se acordara de ella y de paso hiciera feliz a más de uno (entre los que, por supuesto, me cuento).
29 Mar 2008
Dos o tres cosas que sé de... Mario Camus
1. LA PERSONA: Datos y anécdotas de interés que conformarán al cineasta
Santanderino nacido en 1935. La primera película que ve siendo niño es "Raza" (José Luis Sáenz de Heredia, 1942). La literatura, el cine y el baloncesto se convierten en sus tres grandes pasiones. Confiesa que cuando leía un libro creaba en su imaginación una historia cinematográfica a partir del mismo. Literatura y Cine, Cine y Literatura: Mario Camus.
Se traslada a Madrid para estudiar Derecho: no era lo suyo. Conoce a Basilio Martín Patino y éste le anima a matricularse en la Escuela Oficial de Cine con 21 años de edad. En esa época, sigue leyendo, escribe novelas, cultiva la crítica cinematográfica, trabaja como figurante en algunas películas "para conocer mejor la industria". Carlos Saura, uno de sus profesores, lo llama para colaborar en el guión de su ópera prima, "Los golfos" (1959). Su práctica fin de carrera es "El borracho", a la que seguirá el cortometraje "La suerte", ambos realizados en 1962, fundando con Martín Patino, Jose Luis Borau y Luis Enciso una cooperativa destinada a la producción de cortometrajes: de ahí salen "Torerillos" y "El noveno" de Martín Patino.
2. DEFINICIÓN: Mario Camus, cineasta, autor
3. CLAVES: Un certain regard
4. SOBREVIVIR PARA SER UNO MISMO: Lifeboat
5. PARADOJAS: Un falso e inoportuno prestigio que oculta una gran verdad
6. FILMOGRAFÍA SELECCIONADA Y RECOMENDADA: Luces en una batalla (ganada)
a) El realismo y la reflexión política y social entretejidos con la metáfora: "Los farsantes" (1963), "Young Sánchez" (1963), "Con el viento solano" (1965), "La vieja memoria" (1985), "Después del sueño" (1992), "Sombras en una batalla" (1993), "La playa de los galgos" (2002).
b) Pasiones crepusculares: "Volver a vivir" (1968), "Los pájaros de Baden-Baden" (1974), "Los días del pasado" (1977), "Amor propio" (1994), "Adosados" (1995).
7. EPÍLOGO: Palabras ajenas que revierten en las propias
Bibliografía utilizada:
García Fernández, Emilio C.: Historia ilustrada del cine español. Madrid, Planeta, 1985.
Varios autores: Diccionario del cine español. Madrid, Rialp, 1991.
27 Mar 2008
Citas DVD (Marzo, Abril)
A juzgar por lo que nos depara el mercado de las ediciones en DVD, las distribuidoras de nuestro país siguen apostando por alegrarnos la vida cinéfila a más de uno:
- Dentro de la colección El Cine de TVE, Suevia editó el pasado 19 de marzo “Malaventura” (1988) de Manuel Gutiérrez Aragón. Por lo que a mí respecta, no solo es una de las grandes películas de su autor sino directamente uno de los títulos que invariablemente colocaría entre los mejores de la Historia del cine español. Me fascinó cuando la vi siendo adolescente y me sigue cautivando en la actualidad (hace muy poco volví a revisarla cuando pasé a DVD la copia que conservaba en VHS). Manierista, triste, melancólica, con la maravillosa ironía socarrona del director santanderino y su buen gusto musical, “Malaventura” hipnotiza no sé si por su peculiar visión de Sevilla, por unos personajes que no pueden escapar a sus pasiones o por su capacidad para fabular a base de drama y thriller. Una película distinta, una película única. Solo espero que la edición esté a la altura, aunque la conjunción Suevia-TVE me da algo de miedo por lo que pueda encontrarme en cuanto a calidades.
- Y sigo con el cine español: ¡Por fin comienzan a aparecer ediciones del mejor cine español en lugar de las toneladas de caspa que ciertas distribuidoras se empeñan en resucitar! Lejos de los vergonzosos “Spanish taquillazos” de Deaplaneta (Ozores, Pajares, Esteso y compañía) que no hacen sino hundir en la miseria la memoria y la dignidad de nuestro cine, FNAC ha editado dentro de su nueva colección exclusiva “24xSEG” nada más y nada menos que tres clásicos de Gonzalo Suárez pertenecientes a su etapa de la Escuela de Barcelona: “Ditirambo” (1967), “El extraño caso del Doctor Fausto” (1969) y “Aoom” (1969). No puedo dejar de mencionar tampoco a uno de los mejores y más bellos títulos rodados por Mario Camus: “Los días del pasado” (1977), una película mítica de la década de los setenta. Tanto “Ditirambo” como la de Camus ya se encuentran disponibles. El resto, hasta el próximo 17 de abril. Ojalá esta colección sea el punto de partida para, como dije un poco más arriba, dignificar y dar a conocer el mejor cine español, ese que está alejado de la caspa, de la basura y de la vergüenza ajena.
- Por su parte, Divisa lanzó el 26 de marzo “Masacre / Ven y mira” (1984) de Elem Klimov, edición restaurada por parte de RUSCICO. Hace poco más de veinte años, hice caso del subtítulo cuando la película fue emitida en La 2: vi y miré... y quedé impresionado o más bien horrorizado. El impacto que provoca esta obra de Klimov sobre las atrocidades del ejército alemán en Bielorrusia bajo la perspectiva de la mirada infantil no se olvida: permanece inoculado para siempre. Tanto es así que cuando pienso en algunas de sus secuencias la sensación que me provocan hoy en día es de miedo. “Masacre / Ven y mira” es de los títulos que engrandecen cualquier dvdteca. No la ignoren.
- Y concluyo con el lote de cine japonés: el pasado 10 de marzo Versus comercializó casi a la chita callando una doble edición dedicada a dos obras inéditas de Yasujiro Ozu: el título mudo “Tokyo Chorus” (1931) y “Una gallina en el viento” (1949). En cuanto a Filmax, dentro de su Colección Maestros del Cine Japonés, anuncia para el próximo 23 de abril otro título de Ozu, “Historia de un vecindario” (1947) y las dos partes de “Los leales 47 Ronin” (1941) de Kenji Mizoguchi. Por supuesto, no he visto ninguno de ellos pero tratándose de estos grandes maestros no hay que desperdiciar la ocasión para tener en casa todo cuanto se edite de ellos. Personalmente, preferiría más títulos de Mizoguchi que de Ozu (mis preferencias mandan: lo siento). Tampoco su versión de los “47 Ronin” es el título que yo más desearía que desempolvaran del japonés (donde se pongan sus melodramas que se quiten los Ronin), pero menos da una piedra y no seré yo quien me queje ante la posibilidad de que en nuestro país se editen joyas de semejante valor.
26 Mar 2008
Rafael Azcona
Esta afirmación que hace el cura de "La escopeta nacional" (Luis Gª Berlanga, 1977) sintetiza, de algún modo, la obra de ese genio del Cine llamado Rafael Azcona.
Sobran las palabras...
03 Mar 2008
Baby Doll (Elia Kazan, 1956)
Baby Doll (una espléndida Carroll Baker) es entregada en matrimonio a los dieciocho años por su padre moribundo al desmotador de algodón y supuesto hombre de dinero Archie Lee (grandioso Karl Malden), pero éste resulta ser un pobre desgraciado que no tiene donde caerse muerto: el tejado de la inmensa casa que tiene en una finca de América del Sur se desmorona; los pocos muebles que tiene le son arrebatados porque no hace frente a los pagos; y el interior de la vivienda presenta un aspecto penoso: sucia, muy vieja y llena de espacios vacíos.
El matrimonio entre Baby Doll (que duerme en una cuna) y Archie Lee aún no está consumado: hasta que la joven no cumpla veinte años el ansioso Archie Lee no podrá hacerla suya. La estrambótica pareja vive con la graciosa y algo sorda tía Rose (inolvidable Mildred Dunnock), a la que no aguanta Archie. La noche antes de la "consumación" Archie no tiene otra idea mejor que prender fuego a la gran desmotadora de algodón del poderoso siciliano Mr. Vaccaro (colosal Eli Wallach) con el propósito de que se vaya a trabajar a la ruinosa y prácticamente inservible que él posee y así poder ganar dinero, todo ello para contentar a su Baby Doll y ofrecerle una vida parecida a la que ella le reclama (una casa arreglada, muebles...). Sin embargo, Mr. Vaccaro es un tipo muy listo: aprovechando que Archie Lee tiene que ir a la ciudad para comprar un cilindro que haga funcionar a su desmotadora, comienza a juguetear por toda la casa con Baby Doll -que le había invitado a un café- hasta que ésta va a dar al piso superior de la casa cuyo suelo está a punto de desprenderse. Aterrada, acepta firmar una declaración en la que reconoce que su marido ha sido el responsable del incendio a cambio de que Vaccaro la ayude a salir de la habitación. Como ya tiene lo que quería, decide irse pero Baby Doll -que se ha sentido fascinada por este hombre- le invita a que se quede a dormir la siesta en su cuna mientras ella le canta y acaricia... A partir de aquí, el caos está servido...
Con este argumento, a partir de una obra de Tennessee Williams, Kazan -a la vez que realiza un simpático retrato de las gentes que pueblan América del Sur- construye una comedia dramática tierna y satírica de excelente ritmo narrativo, donde se concentra una peculiar fauna humana:
- Archie Lee es un hombre que rechazaríamos si no fuese tan patético y desgraciado: nos llega a dar pena el deseo insatisfecho que siente hacia su atractiva mujer, a la que no deja de recordarle que falta poco para poseerla. En una de las secuencias más memorables Baby Doll coquetea con el señor Vaccaro en sus narices, y el pobre Malden no sabe qué hacer: su mirada está como perdida, camina de un lado a otro, vocifera... e incluso de forma algo pueril acaba llamando por teléfono a sus amigos para que den su merecido al todopoderoso siciliano. Sin embargo el pobre hombre no puede aguantar más y se lía a perseguir a la pareja con una escopeta dando tiros por toda la finca (escena que, al menos a mí, me recuerda mucho al final de "El resplandor", pues Malden va tras ellos corriendo enloquecido mientras es de noche y hay una tormenta... Vencido por el cansancio, acaba sentándose en el suelo y de forma quejumbrosa llama a su Baby Doll).
- Vaccaro es un tipo que se las sabe todas: inteligente, audaz y algo cínico (así lo testifican los primeros planos de Wallach con su inolvidable sonrisa sarcástica), reconduce la situación a la que le ha llevado el instintivo Archie y, de paso, logra que la protagonista escale un peldaño hacia su madurez.
- Baby Doll, a pesar de estar a punto de cumplir veinte años, sigue siendo una cría que duerme en su cuna con el dedo pulgar metido en la boca. Infantil, caprichosa, algo salvaje, frágil en el fondo, inocente pero sensual y siempre sugerente, no se siente preparada para entregarse a Archie por considerar que aún no ha madurado para ello. Sin embargo, se encapricha de Vaccaro: no sabemos si finalmente ocurre algo entre ellos tras la siesta, pero intuimos que sí cuando Wallach le dice que "se ha convertido ya en una mujer..." y ella cambia su peinado.
En resumidad cuentas, estamos ante la historia de unos personajes a los que únicamente mueve el deseo: Archie Lee quiere poseer a su esposa, pero también quiere prosperar económicamente; Baby Doll desea que no llegue el momento de su entrega y a la vez que quiere una vida mejor, queda encandilada -sin dejarse llevar por sus intereses personales- por la personalidad arrolladora de Vaccaro; éste actúa movido por sus intereses: es un hombre poderoso y no va a dejar que un desgraciado como Archie le haga perder su status; y finalmente, también la pobre tía Rose, que se lamenta de su soledad, desea quedarse en la casa con su sobrina. El final abierto permitirá que fantaseemos acerca de la suerte que depara a todos ellos en esta bellísima película de Kazan que alterna a la perfección lo sutil con lo grotesco, la ternura con la provocación, la desnudez de las pasiones con la capacidad de sugerencia.
Nota sobre la edición española en dvd: la calidad de la copia puesta en circulación por Suevia (que es idéntica a la que en su momento distribuyó VellaVisión) es mala con avaricia (tanto el video como el audio). En USA puede adquirirse una estupenda edición restaurada que incluye subtítulos en español.
02 Mar 2008
Aprovechando el fin de las rebajas...
Cualquier cinéfilo de Ceuta que se proponga comprar alguna edición española en DVD que vaya más allá del último Blockbuster lo tiene literalmente imposible: o recurre a las tiendas virtuales de Internet o tiene que cruzar el Estrecho y dirigirse al primer Corte Inglés que se le ponga a tiro... que no es otro que el de Algeciras. Así de triste: tan lejos, tan cerca... (que quede claro que esta última expresión nada tiene de homenaje a la película del mismo título del insufrible Wenders).
Sin embargo, esta contrariedad tiene su recompensa porque cada vez que me monto en el barco los meses de enero, febrero, julio y agosto para -aprovechando las clásicas rebajas del 3x2- recoger las películas que encargo con anterioridad en El Corte Inglés provoca en mí una sensación indescriptible que oscila entre un delicioso nerviosismo masoquista y la más infantil de las ilusiones.
En esta última ocasión, por poco me quedo sin rebajas (que no sin películas): el maldito levante o nos ha mantenido incomunicados con la península o ha provocado travesías de auténtica pesadilla debido al temporal, lo que me ha obligado a posponer el viaje en tres ocasiones. Por suerte, dos días antes de finalizar el mes saltó el viento de poniente y logré beneficiarme del 30% de descuento en cada película.
Estos son los títulos que me ha deparado el final de las rebajas invernales; la mayoría de ellos -invirtiendo mi tónica habitual- son norteamericanos:
- Pak Paul Morrissey / Andy Warhol, formado por "Flesh" (1968), "Trash" (1970), "Heat" (1972), "Flesh for Frankenstein" (1973) y "Blood for Dracula" (1974). En la parte posterior del pack se afirma que "la obra de Morrissey encarna como casi ninguna otra la marginalidad cinematográfica en estado puro". Yo no podría resumirlo mejor. En las tres primeras películas, además de sus inolvidables interiores y exteriores (sobre todo los de "Flesh"), lo que más me fascina es ese universo caótico y desquiciado presidido por la droga, la prostitución y el dinero y el sexo como condicionantes. Durante mucho tiempo, mi favorita fue "Heat", una entrañable y decadente puesta al día del "Sunset Boulevard" de Wilder... pero hoy pienso que "Flesh" es la pieza antológica de la célebre trilogía. En cuanto a las dos de terror (por llamarlas de alguna manera) me interesan básicamente por lo desmadrado de su desvergonzada propuesta.
- Sublime obsesión (1935) de John M. Stahl: Stahl es uno de los maestros indiscutibles del melodrama, pero este hecho no parece ayudar en nada a su recuperación por parte de la cinefilia: el olvido en que parece sumido el cine de Stahl es una triste injusticia. Por ello, hay que agradecer a la distribuidora Suevia Films (ni siquiera está editada en USA) la puesta en circulación de una excelente copia de "Sublime obsesión", título del que haría un remake posterior el gran Douglas Sirk. La diferencia entre John M. Stahl y Douglas Sirk es que el primero asume el género sin miramientos ni complejos, casi de forma suicida (el argumento de la cinta lo es sin ninguna duda), mientras que el segundo lo utiliza para imponer distancia, crítica e ironía. No deja de ser maravilloso el hecho de que la misma historia tome derivas distintas según la versión de uno u otro. En cualquier caso, estamos ante una película imprescindible -al menos en mi dvdteca- y solo por el simple hecho de la apuesta de Suevia merece una compra masiva.
- "Luz en el alma" (1944) y "Pesadilla" (1945) de Robert Siodmak: ¡Por fin he podido completar los noirs disponibles en España dirigidos por el gran Robert Siodmak, el mago de las luces y las sombras! Cuando alguien alude al cine negro o leo algo sobre el tema, directamente se me viene a la cabeza el nombre de Siodmak. Y de nuevo es Suevia (capaz siempre de lo mejor y lo peor en cuanto a calidad de ediciones) quien nos las sirve en exclusiva, pues en USA no se encuentran editadas (solo "Pesadilla" en formato VHS). Mientras que "Luz en el alma" está restaurada, la copia de "Pesadilla" no es tan buena pero sí lo moderadamente aceptable como para justificar el desembolso.
- "Noche en la ciudad" (1950) de Jules Dassin: Los claroscuros del noir dieron lugar, gracias a Dassin, a la noche más hermosa, ambigua, dura y áspera de cuantas conforman el género. Una obra maestra, sin más.
- "El compromiso" (1969) de Elia Kazan: Ha tenido que pasar exactamente un año desde su lanzamiento en USA para que Warner edite en España esta película, perteneciente a la etapa en que su director vivió un auténtico desenfreno creativo (desde "Río salvaje" en 1960 hasta 1972 con "Los visitantes"). Como en "América, América", aflora el Kazan más personal, intenso y pasional, poniendo en sus manos a tres de los grandes como son Kirk Douglas, Deborah Kerr (en mi opinión, una de las más grandes actrices que ha dado el Séptimo Arte) y Faye Dunaway. Película que nos interroga, que contagia al espectador su desesperación. que fascina e hipnotiza... como el cine del irrepetible Kazan.
- "Sérpico" (1973) de Sidney Lumet. Auténtica edición de lujo a cargo de Studio Canal. Policíaco de denuncia valiente y provocador, con el sello propio del cine inolvidable que nos regaló USA en la década de los setenta. Todos deberíamos ser como Sérpico, todos deberíamos hacer del mundo un Greenwich Village.
- "Nana" (1926) de Jean Renoir. Estoy deseando tener un hueco para poder disfrutar de esta adaptación de Zola, considerada uno de los mejores títulos de la etapa muda del maestro francés. A ver si las distribuidoras van desempolvando el Renoir de los treinta y le hacen justicia de una buena vez.
- Mi periplo europeo en cuanto a adquisiciones en DVD se refiere concluye con dos clásicos polacos de los sesenta: "La pasajera" (1963) de Andrzej Munk y Witold Lesiewicz (cincuenta y tantos aterradores minutos capaces de transmitirnos la sensación escalofriante del Holocausto) y "El manuscrito encontrado en Zaragoza" (1965) de Wojciech Has (escuchar por boca de un polaco un apellido tan español como "Pacheco" ya sería razón suficiente para justificar este surrealista divertimento... pero, por supuesto, esta maravilla ofrece infinitamente más que la insignificante anécdota que menciono).
No quisiera olvidarme de los dos Wyler's que me acaban de llegar desde el otro lado del Atlántico vía Amazon: "La loba" (1941) y "El coleccionista" (1965), ejemplos de la capacidad de adaptación de su director a lo largo del tiempo, dos melodramas que ponen de manifiesto que es mucho más que un "correcto, obediente y hábil artesano" al servicio de una industria. Si "La loba" está un peldaño más abajo que la inolvidable "La carta", "El coleccionista" supone para mí una película que adoro con placer fetichista, desafiante al paso del tiempo, capaz de mostrar unos arranques de personalidad que muchos negaron a un William Wyler que al finalizar su carrera se puso farruco y plantó cara... algo que sin duda le honra.
24 Feb 2008
Hitchcock, Marnie, Brian de Palma
Cada vez estoy más convencido: el cine de Brian de Palma nace con “Marnie” (1964), una propuesta delirante que Alfred Hitchcock asumió sin complejos bajo la forma de un melodrama psicológico. Precisamente, su infantil psicologismo de saldo inspirado en Freud se revela en la actualidad como su gran baza: el tiempo lo ha convertido en un venenoso prodigio irónico, en una divertidísima fantasía masturbatoria de su autor, la más clara, descarada y evidente de su filmografía... a mi entender. “Marnie” nació vieja en sus planteamientos pero el paso de los años -lejos de hundirla en la miseria del material del que partía- la ha enriquecido, la ha reinventado, la ha convertido no en una obra maestra “malograda” como afirmó Truffaut sino simple y llanamente en una obra maestra.
De su desvergonzada mezcla de melodrama desquiciado que toma el suspense como excusa (creo que el gran Macguffin de toda la filmografía de Hitchcock es su suspense), surge el mejor Brian de Palma: el de “Hermanas”, el de “Obsesión”, el de “Carrie”, el de “Vestida para matar”, el de "Doble cuerpo". Estoy convencido de que los admiradores de Brian, más allá de sus proezas técnicas, le perdonamos sus desvaríos, sus excesos, su cine de lo imposible porque hemos asumido que “Marnie” es uno de los milagros más felices de la obra hitchcockiana. Por eso tampoco nos extraña que muchos nos arrodillemos, por ejemplo, ante una insensatez como "En nombre de Caín".
Solo el cine y los caminos del melodrama son capaces de obrar este tipo de milagros, de hacer de nuestras retinas y vísceras puro vicio.
19 Feb 2008
Elogio del zoom
Afirmaba Jean-Luc Godard que "el travelling es una cuestión de moral". No seré yo quien niegue tan bella y cierta conclusión pero, sin embargo, debo añadir que el denostado zoom es una hermosa cuestión de intensidad dramática dentro de una escena. Vayamos por partes...
En la década de los sesenta se puso muy de moda su utilización. No falta razón a quienes defendieron y aún sostienen que se trata de una solución burda y antiestética que facilitaba la tarea de planificar y, en definitiva, resolver una escena. El uso indiscriminado, excesivo y funcional del zoom lo perjudicó enormemente. Quizás el Visconti de la trilogía alemana ("La caída de los dioses", "Muerte en Venecia" y "Ludwig") constituya el ejemplo más evidente de cómo no debió emplearse jamás. Y sorprende aún más tratándose de un esteta como el maestro italiano. Especialmente en "La caída de los dioses", Visconti basó el lenguaje de su estupenda película en el empleo sistemático, abusivo, caprichoso y gratuito del zoom, sin otra justificación que la de la comodidad que suponía su utilización. Aquellos zooms no significaban: ¡ese era el gran problema de su errático empleo!. En este sentido, me duele que "Muerte en Venecia", una de mis películas favoritas de todos los tiempos, adolezca de esa terrible tara.
Y aquí es donde quiero llegar: cuando un zoom significa es capaz de dotar a la escena de una gran intensidad dramática, abocándonos de la manera más sutil a explorar las sendas introspectivas de un personaje. Es ahí cuando nos revela toda su riqueza y esplendor, al convertirse no en una cuestión de moral como el travelling sino en una cuestión de sutileza, de psicologismo... también de distancia en la puesta en escena y de puro y duro barroquismo. Gracias a él, podemos adivinar qué siente un personaje, sus más oscuras intenciones, su alegría o su dolor, sus pensamientos más íntimos. Quizás algunos tachen este procedimiento de ser demasiado obvio, pero para mí no hay mejor forma de situarnos al filo del abismo de una personalidad cinematográfica. En este sentido, Bergman, Fassbinder, Kubrick o Altman son claros exponentes del zoom que significa, del zoom como recurso hipnóptico, rupturista e indispensable. Todos ellos lo emplearon cuando su (mal) uso había pasado de moda, dignificándolo, dotándolo de sentido.
Realmente no me imagino sin él a películas como "Gritos y susurros" o "El huevo de la serpiente"; "Barry Lyndon" o "El resplandor"; "Miedo al miedo " o "Desesperación"; "Tres mujeres" o "Vidas cruzadas". Soy incapaz de atisbar otras soluciones en aquellas secuencias donde el zoom me atrapa y me fascina, me acerca al interior de un personaje o a la (significante) insignificancia de su existencia.
¡Viva el zoom!
16 Feb 2008
Citas DVD (Febrero, Marzo)
Pocos títulos interesantes -por lo que respecta a mis gustos- nos está deparando el mercado del DVD en España. No obstante, es posible encontrar en ese desierto un auténtico oasis que, de momento, se concreta en lo siguiente:
- Maestros del Cine Japonés 4ª Edición (Filmax): Continúan apareciendo títulos de la colección, pero únicamente me interesan los de Kenji Mizoguchi, el gran maestro japonés del melodrama: sentido, cálido y pasional, y Yasujiro Ozu. Del primero se editan "El amor de la actriz Sumako" (1947) y "Amor en llamas" (1949). De Ozu "El hijo único" (1936) y "Hermanos y hermanas de la familia Toda" (1941). Todos ellos constituyen un auténtico regalo para sus admiradores. "El amor de la actriz Sumako" y "El hijo único" están a la venta desde el pasado día 13 de febrero. "Amor en llamas" y "Hermanos y hermanas de la familia Toda" se pondrán a la venta el próximo 18 de marzo.
- "Fellini 8 1/2" (Cameo). Por fin se edita en España -el 18 de marzo- esta ansiada obra maestra del maravilloso e inolvidable director italiano, maltratado en este país en cuanto a ediciones DVD se refiere (Suevia con "Giulietta de los espíritus" y sus veintitantos minutos mutilados; Eurocinema con "Las noches de Cabiria", disponible únicamente con doblaje español o con versión original sin subtítulos; Filmax con una triste copia de "Casanova" que no hace justicia alguna a ese inmenso clásico). "Fellini 8 1/2" conocerá una edición simple y otra para coleccionistas que incluye un disco con más de dos horas de material extra procedente de la edición Criterion. Por supuesto, yo me decantaré por esta última.
- Pack Hal Hartley (Avalon para FNAC): Por fin aparece algo del interesantísimo cineasta independiente norteamericano en España... y esperemos que no se quede ahí. El pack (que no es nada barato, tal y como viene ocurriendo con las ediciones exclusivas de FNAC: 26 eurazos) consta de "Flirt" (1993) y "La chica del lunes" (2005), además de incluir dos cortos inéditos rodados en 1991, "Ambition 9" y "Theory of achievement". Disponible a partir del día 5 de marzo.
14 Feb 2008
Una canción de amor (Jean Genet, 1950)
El guardián de una prisión francesa observa desde el patio cómo a través de las pequeñas ventanas de dos celdas contiguas la mano de un preso balancea un ramillete de rosas atado a un hilo para que la mano del otro la coja. Esta poética y bella anécdota, convertida en leit-motiv a lo largo de los veinticinco minutos de duración de esta pieza filmada en blanco y negro, desata la fantasía del guardián: en sus pensamientos, accede al interior de la prisión y se dedica a mirar a través de las mirillas de las celdas a unos presos entregados a una sinfonía de pasiones homoeróticas.
Censurada y/o prohibida durante muchos años (creo que se trata del primer film de carácter no pornográfico en el que salen penes erectos), "Una canción de amor" sorprende por el hecho de mostrar una homosexualidad marcadamente física, carnal, narcisista, que exuda una fuerte -casi ruda- masculinidad, sin caer en la trampa de la militancia o de un vulgar panfleto.
Estamos, sin duda, ante un auténtico poema sobre el deseo homosexual: cada uno en su celda, los presos se masturban mientras se entregan a extrañas danzas, se frotan contra sus catres, acarician diversas partes de sus cuerpos (Genet no escatima en planos-detalle: cuellos, axilas, hombros, pectorales) y anhelan e intentan el contacto con sus compañeros. Ese deseo que experimentan está marcado, sin embargo, por la soledad: el contacto físico con otra persona solo es posible en la imaginación (los reclusos que intentan pasarse el ramillete de rosas disfrutan juntos en un frondoso bosque, llevando uno de ellos el mencionado ramillete colgado significativamente en la zona del paquete; desnudos sobre fondo negro, el guardián y otro hombre se abrazan y juntan sus cuerpos; el mismo guardián azota a uno de los reclusos y luego le mete una pistola en la boca que aquél lame... algo que sin duda nos retrotrae a esa idea de autoridad que según Jean Genet provoca amor y temor) o mediante ensayos y fórmulas que sustituyen el contacto físico (el ya mencionado leit-motiv de la película, la introducción de una pajita a través del pequeño agujero que separa a dos celdas por la que ambos reclusos intercambian el humo de sus respectivos cigarrillos, inhalando mutuamente el que cada uno exhala).
Tal y como lo entiende y muestra Genet en su película, el deseo homosexual es un hecho condenado a la individualidad. Compartir con el otro ese deseo requiere sortear y derribar obstáculos y barreras, pues socialmente se la considera una forma de aislamiento y de ruptura de normas.
Más de medio siglo después de su realización, "Una canción de amor" se conserva como una insólita pieza underground, rabiosamente moderna, que dice -y en última instancia, hace- infinitamente más sobre la homosexualidad que cualquier triste, oportunista, panfletaria o políticamente correcta película actual. La fascinante forma de encuadrar y mostrar el cuerpo y el rostro masculino, su capacidad de sugerencia, la poesía que desprenden sus secuencias (muy en especial, la de la pajita), la extraordinaria y empática música de Simon Fisher Turner (habitual de Derek Jarman), la hipnótica y sórdida ambientación (celdas de paredes sucias con grafitis de -entre otros motivos- penes pintados con tiza), y el drama subterráneo que surca esta celebración de la homosexualidad logran que este pedacito de cine único y personal se convierta en la auténtica y maldita obra de arte que, sin duda, es.
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Rafa Morata - Cine y Vida
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Aunque me dedico a la enseñanza -maestro de Educación Primaria en un colegio público-, soy un enamorado del cine. Con este blog pretendo fundir dos ingredientes que, en mi caso, son indisolubles: cine y vida. De ahí surge, por tanto, su nombre y su razón de ser. Compartir con los lectores -de una forma siempre personal- a mis directores favoritos, las películas que me han marcado, mis alegrías, fobias y manías relacionadas con el Séptimo Arte, mis compras cinéfilas en DVD y, en definitiva, mis pensamientos (que, en ocasiones, traspasarán la barrera del Cine) son mis objetivos.
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