17 Dic 2010
Compleja historia de soledades en "La orfandad", novela de la argentina Sylvia Iparraguirre
“Usted siempre tuvo razón” le dice Sonia a Bautista, luego de veinte años de matrimonio. “¿Razón en qué?”, le pregunta su esposo. “En que hay distintas formas de amor, muchas. Yo lo supe la noche que volví en el tren, sentada en el vagón. Lo había sentido antes, pero no sabía entenderlo”.
Quizás en este sencillo diálogo, en el que el lector advertirá que la pareja no se tutea a pesar de la larga convivencia en común, radique el sentido y también la fuerza de “La orfandad”, a nuestro entender una de las mejores, si no la mejor, novela de la argentina Sylvia Iparraguirre.
La autora nacida en Junín, provincia de Buenos Aires, viene consolidando de a poco una obra cada vez más abarcadora, más macerada en el lenguaje y más rica en posibilidades expresivas. Lo hizo ya con sus cuentos nucleados en “Narrativa breve”, en los distintos relatos dedicados a la región más austral del planeta, la Tierra del Fuego, a través de los cuentos de “El país del viento”, de sus crónicas de “Tierra del Fuego, una biografía del fin del mundo” y de la novela “La Tierra del Fuego”.
Pero su obra es también urbana y la ha venido expresando desde los cuentos de “Probables lluvias por las noches”, de 1993, prosiguiéndola con la novela “El parque”, de 1996 y se ha afianzado con “El muchacho de los senos de goma”, de 2007, novela en la que dio un salto, en cuanto a calidad y complejidad narrativa.
En “La orfandad”, el salto es hacia atrás, para “escarbar” en el pasado argentino a través de dos solitarios extremos: el anarquista Bautista Pissano, trasladado a una cárcel ubicada en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, San Alfonso, en el que vive –en un colegio de monjas- Sonia Reus. Esos seres solitarios tomarán mucho tiempo en conocerse. Mucho más, en afrontar una vida en común.

El otro rostro del anarquismo. Con las corrientes migratorias llegadas centralmente de Europa, arribaron también a la Argentina las nuevas ideas políticas, tales como el comunismo, el socialismo y el anarquismo. Hasta el inicio del peronismo, en la década de1940, esas ideologías fueron el centro neurálgico del movimiento obrero del país latinoamericano, no pocas veces reprimido.
El anarquismo siempre tuvo “mala prensa” y fue así que los hijos de Bakunin y del príncipe Kropotkin resultaron para quienes no los conocían bien –y tampoco deseaban hacerlo- el exacto rostro del terrorismo. Había razones para ello, porque hubo anarquistas expropiadores y hasta “justicieros” que mataban por la causa.
Pero no eran los más. Iparraguirre lo demuestra con el perfil que traza de su personaje Pissano, un hombre sencillamente bueno y solidario, que coloca la idea de la libertad por encima de cualquier consideración y que por esos ideales va a parar a la cárcel, para pagar por culpas ajenas. “Por convención –afirma la autora- se asocia al anarquista con el terrorista, pero eso es una simplificación, porque el pacifismo fue una de las discusiones centrales”. Pissano, para no ir a la guerra es un indocumentado, convencido –entre tantas otras cosas- de que ningún dirigente obrero debía ser rentado, “porque si cobra tiene un precio y en consecuencia cualquiera lo puede pagar”.
Aunque el anarquismo terminó diluyéndose, al menos numéricamente, en los tiempos centrales de la novela 1926-1946, fue muy importante, movilizó a las masas y llegó a tener muchos adherentes. Tanto, que uno de los personajes de “La orfandad” llega a afirmar que “la FORA (anarquista) tenía cien mil afiliados” y que ese “fue el motivo del golpe militar (de 1930), no el desgobierno del viejo Yrigoyen”.
Era una manera idealizada, tantas veces impráctica, de ver la realidad, pero era también la manera de encarar la vida por parte de Pissano, su forma de mantenerse “limpio” en los diez años que purgó en la cárcel y luego, en el pueblo, con su oficio de carpintero.

La soledad, el amor, el campo.Y la Historia. Iparraguirre devela sabiduría al enhebrar en una novela (que en general carece de sorpresas), cuestiones disímiles como la vida en el campo, la soledad raigal de sus personajes centrales, las formas que adquiere el amor (ver las palabras de Sonia en el comienzo de esta nota) y todo ello vinculado con la marcha misma de la Historia, en la Argentina.
Logrando, además, que no decaiga el interés del lector. Toda una tarea que llega a buen término pese a que, como bien se sabe, es el infierno el poblado por las buenas intenciones. No hay “romanticismo” en esta historia de soledades últimas, en un pueblo “copiado” de las novelas del primer Manuel Puig.
No puede llamar la atención, en ese caso, que para unir diversos capítulos, y airear a la propia novela, Iparraguirre acuda a los diálogos de personajes que van dando cuenta de la “temperatura” del ambiente (el pueblo, sus habitantes, los hechos que van presentándose) en estos casos puestos en boca de tres hermanas.
En cuanto a la soledad de Sonia, ella nació en el hogar para huérfanas que regenteaban unas monjas en San Alfonso. Fue su mundo y ese mundo le generó una visión de la vida más propia de Disney que de la realidad. Así, el haber conocido a un joven de manera circunstancial la llevó a elaborar una historia de amor inexistente que mantuvo viva en su imaginación, ”obviando” el patético hecho de haber sido violada por el joven idealizado.
Le costó a Bautista derribar el muro de irrealidad que rodeaba a Sonia para llegar a ella, hasta que finalmente lo logró y juntos vieron pasar los años. Finalmente, en la vejez, Pissano queda solo, añorando lo que fue. Hasta que en su vida irrumpe ese “muchacho de los senos de goma”, de la novela anterior de Iparraguirre. Para completar la historia familiar. O para que se ponga de nuevo en movimiento la misma rueda de la Historia…
Comentarios en el blog:
Sobre “Probables lluvias todas las noches” y perfil de la autora
Sobre “El muchacho de los senos de goma”
Entrevista de Ángel Berlanga en “Radar Libros”, de Página 12 de Buenos Aires
Página oficial de Sylvia Iparraguirre
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“La orfandad”, de Sylvia Iparraguirre
Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2010, 260 páginas
En Argentina: 59 pesos
Sobre este blog
Carlos Roberto Morán
cmoran24Soy un escritor y periodista que vive en Santa Fe, República Argentina. En el presente blog voy incorporando textos narrativos y comentarios sobre libros y autores, por lo que me propongo mantenerme en el territorio de lo literario. Al menos por el momento.
En un artículo del blog (en el tag o ventana "Noticia") doy más detalles sobre mis datos bio-biblográficos. He incorporado también en "Invitados" textos de escritores amigos.
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Carlos
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