26 Sep 2008

Kamut

Escrito por: xavier el 26 Sep 2008 - URL Permanente

Os voy a explicar una historia curiosa sobre un ingrediente básico, el trigo.

El trigo se empezó a cultivar hace unos 9.000 años en la actual Irak. Por alguna razón, probablemente casual, se produjo una hibridación en una planta gramínea que crecía de forma salvaje. Dicha hibridación provocó en la planta que los granos fueran de mayor tamaño siendo rentable, por así decirlo, cultivarlo y obtener harina. En esa época también se produjo la introducción del ganado en las economías locales lo cual permitía un aporte proteínico que hasta la fecha sólo se podía obtener de la caza. El éxito fue tan grande que las poblaciones crecieron considerablemente y el binomio agricultura-ganadería se extendió por Oriente Medio en un plazo de tiempo relativamente corto. Ocurrió que las grandes civilizaciones mesopotámicas, asentadas en su riqueza agrícola, la desarrollaron aún más con grandes obras de regadío y canalizaciones que transportaban el agua del Tigris y el Eufrátes a grandes distancias. Lamentablemente el agua de regadío transporta ciertas cantidades de sales que se depositan en el suelo y terminan por salinizarlo. Por esta razón, unos pocos de miles años más tarde se hizo difícil en Mesopotamia el cultivo de trigo ya que soporta mal la sal en la tierra, siendo la más tolerante cebada el cereal que se convirtió en predominante. Egipto se convirtió entonces en el principal productor de trigo del Mundo antiguo y lo siguió siendo hasta épocas relativamente recientes. De hecho la palabra en turco que denomina a Egipto aún en la actualidad es "Misir" que literalmente significa "maíz".
El trigo que consumimos en la actualidad poco tiene que ver con el trigo que consumían los antiguos egipcios. Ya en la época se había hibridado de manera semi-natural hasta obtener gran cantidad de variedades distintas. Los antiguos no conocían el mecanismo de selección pero percibían que determinadas especies eran más adecuadas para algunos tipos de terrenos y climatologías e insconcientemente seleccionaban las variedades. Tal vez cultivaban simultáneamente dos o tres variedades de trigo que les interesaban por sus cualidades y al final obtenían, ya que las especies eran afines, una única variedad que reunía lo mejor de las tres.
Estas hibridaciónes ocurrían de forma natural a lo largo de miles de años. Es una situación no muy diferente al empleo de la genética que se hace actualmente. Con la genética obtenemos especies con características mejoradas en un lapso de tiempo bastante pequeño pero no "sufren" un proceso de selección por parte de la Naturaleza. Y ahí radica uno de sus peligros. Nadie está muy seguro sobre lo que ocurre cuando un ADN de laboratorio se hibride con ADNs naturales y ni siquiera cómo se comportará la nueva especie a largo plazo.
El llamado trigo Kamut es un trigo natural cuyos propietarios - en efecto, tiene propietarios de manera que debería escribir "Kamut (r)" como marca registrada - argumentan procede del antiguo Egipto. La bonita historia que han vendido es que lo granos originales fueron encontrados en una tumba de Dashare. Dichos granos llegaron a Estados Unidos y tras una azarosa experiencia llegaron a crecer demostrando sus grandes cualidades e incluso en 1990 el ministerio de agricultura estadounidense lo reconoció como varieded protegida denominándose técnicamente como QK-77.
Con esta novelada historia sútilmente nos vienen a decir que se trata de trigo "original" ya que hay 4000 años de vida del trigo actual, una vida llena de hibridaciones, simplemente no existen para el Kamut. Es trigo "puro". La historia, por muy bonita que suene - una planta del pasado que vuelve al presente - no puede ser cierta. La principal razón es que el grano de trigo no es capaz de aguantar miles de años sin deteriorarse. Es cierto que algunas semillas del pasado han podido germinar en el presente, pero su estructura era notablemente diferente a la del trigo.
Lo más probable es que el Kamut (r) proceda de plantas actuales y es casi seguro que se trata de una hibridación entre las variadades triticum durum y triticum polonicum, dos especies fácilmente hallables en suelo egipcio en la actualidad y desde luego nada exóticas (aunque sí que es cierto que mucho menos hibridadas). Desmontar esta teoría también daña al propio nombre Kamut, ya que se trata de una palabra egipcia que vendría a significar trigo o grano. La palabra Kamut fue elegida como marca comercial, no como nombre científico de la planta, principalmente porque se trata de una palabra en desuso de una lengua ya extinta : no cabían reclamaciones de ningún tipo (a menos que Ramsés se levantara de la tumba, y aún así no diría nada ya que jamás vio tal grano en vida). En el siglo VII los egipcios cambiaron su lenguaje original por el árabe y aquel sólo se conserva, notablemente alterado, en la liturgia copta. Como curiosidad cabe decir que nuestro idioma conserva una palabra del egipcio antiguo y esta sí que la pronunciaba Ramsés de igual manera : oasis.
No hacía falta inventarse tamaña fantasía para un producto que por si mismo ya es muy interesante. El trigo kamut posee un grano de bastante mayor tamaño que los granos habituales lo que de por sí lo hace bastante atractivo económicamente. Por otro lado tiene bastante menos agua que granos similares lo cual hace que sea menos fácil que se pudra y más resistente a los ataques de los insectos. Esto es muy importante porque si es anti-insectos significa que podemos cultivarlo con menos o ningún pesticida y ello hace que el kamut sea ideal para la agricultura ecológica.
Nutricionalmente hablando proporciona un aporte mayor de hidratos de carbono complejos que el trigo convencional. Casi un 70% son aminoácidos siendo la lisina el más importante. El aporte de minerales es también muy superior pero sobre todo dispone de vitamina E en abundancia, alrededor de un 30% por encima de los granos convencionales. A pesar de que los alérgicos al gluten parecen mostrar muchos menos rechazo al grano de kamut éste sigue conteniendo gluten por lo cual su ingesta se sigue desaconsejando, al menos para las alergias más severas. El grano kamut tiene menos fibra que el grano de trigo convencional.
Debido a sus cualidades y al hecho de ser posible la agricultura ecológica como hemos visto hace que podamos encontrar kamut en tiendas de dietética, naturalistas o vegetarianas. Generalmente se suministra en forma integral pero también es posible encontrarlo en cualquier formato, desde la harina, la pasta, el pan (de hecho ahora no es tan extraño el pan de espelta, otra variedad de trigo muy saludable) hasta los granos inflados para hacer los desayunos de cereales. Como siempre que tratamos con estos productos que ya se han alineado en la banda de los alimentos dietéticos o vegetarianos (como el tofu, el seitán, las algas etc) no deberíamos dejar de tomarlos, sea cual sea nuestra dieta habitual. Un buen modo sería tomar un muesli con kamut cada mañana, por ejemplo.
Como hemos visto el kamut es una marca registrada y en Estados Unidos se considera una variedad protegida. Estados Unidos es el principal productor mundial aunque otros países como Argentina y Australia también lo producen en cantidades significativas. Conviene destacar que no se trata de un trangénico o variedad tratada genéticamente. De eso nada. De hecho el kamut sería la antítesis de un transgénico. Para que un producto se puede considerar kamut es necesario que cumpla con unos parámetros que pueden encontrarse en la web oficial http://www.kamut.com/ Entre otras cualidades debe contener entre 400 y 1000 ppm (partes por millón) de selenio, entre el 12 y 18% de proteínas, estar libre en un 99% de hibridaciones con variedades modernas de trigo etc.
El kamut es una buena y saludable opción de tomar trigo casi igual que lo tomaban nuestros antepasados, aunque no sea el mismo que tomaban los antiguos egipcios.

Hacer tofu en casa

Escrito por: xavier el 26 Sep 2008 - URL Permanente

Hace pocos días en el post sobre el tofu indicaba que una vez había intentado hacerlo en casa y no me había salido bien. He vuelto a hacer prácticas y esta vez lo he conseguido. He aquí la experiencia.

El tofu es el queso obtenido a partir de la leche de soja. Cualquier queso se obtiene por coagulación y/o fermentación de la leche, ya sea de origen vegetal o animal. El proceso implica la separación del suero - contenido líquido - de la parte sólida. Para que esto ocurra el método más sencillo es acidificar la leche a una temperatura alta pero sin llegar a la temperatura de ebullición. Cuando las concentraciones son las adecuadas la leche "se corta" y por filtración y prensado se obtiene el queso. Por tanto hacer tofu no es un proceso complejo pero advierto que puede ser algo frustrante al principio. He conseguido hacer con este método queso feta y requesón y en breve haré posts al respecto. Como siempre que explico cómo hacer un elemento básico en casa advierto antes de que me echeis la caballería : no siempre sale. Es cuestión de paciencia encontrar las condiciones idóneas.

En primer lugar vamos a adquirir leche de soja sin ningún tipo de aditivo y sin azúcar. Extraemos el zumo de un limón que es el ácido que vamos a emplear para cortar la leche. Calentamos la leche hasta que empiece a humear vigilando que no hierva en ningún momento. Retiramos del fuego e inmediatamente vertemos lentamente el zumo, removiendo para que se difunda bien. Con 1 litro de leche necesitaríamos 3 ó 4 cucharadas de zumo. En un determinado momento observareis que la leche se granula y espesa : se ha cortado. Ahora os haceis con un pañuelo o tela de algodón fino. Lo colocáis sobre un recipiente hondo. Se vierte el contenido y el filtro obviamente retendrá la materia sólida dejando pasar un color verdoso que es el suero (no lo tireis, se puede hacer una sopa vegetariana excelente). Una vez se haya colado toda la leche se cierra el pañuelo y se aprieta para echar el suero sobrante. Si no quereis trabajar mucho lo podeis dejar colgando toda la noche y por goteo quedará seco. Se abre el pañuelo y con una cuchara se raspa el tofu. Ahí lo teneis. Ahora se puede trabajar un poco con una cuchara para homogeneizarlo y añadir sal o hierbas aromáticas para darle un sabor agradable.

De un litro de leche de soja podemos obtener unos 200 gramos de tofu y recordad que el suero extraído tiene muchas propiedades dietéticas.

20 Sep 2008

Sopa de miso (Japón)

Escrito por: xavier el 20 Sep 2008 - URL Permanente

Estamos de nuevo frente a un producto captado de forma exclusivista por tiendas de dietética si bien, como en el caso del tofu, algas, kamut, seitan etc el miso se debería incluir de forma rutinaria en nuestra alimentación, seamos o no vegetarianos. En toda Asia estos productos son tan habituales como las patatas en Occidente ( evidentemente en Asia lo exótico son las patatas) .
El miso es un producto obtenido de la fermentación de la soja y sal marina gracia al hongo Aspergillus oryzae. La calidad del miso se mide a través del tiempo de fermentación, siendo los más apreciados aquellos obtenidos con fermentaciones largas. Tal y como se presenta y se usa el miso es un condimento fermentado y por tanto se debe tener sumo cuidado con las temperaturas de cocción (hay hongos que literalmente mataríamos a altas temperaturas). Aparte de aportar un sabor que desde mi punto de vista es excepcional (y por eso siempre he creído que sería un producto potencialmente de éxito en Occidente) provee de un buen grupo de vitaminas, isoflavonas, acido linoleico, enzimas, ácido fólico y lecitina de soja. Dichos aportes nutricionales tienen un efecto muy saludable incidiendo directamente sobre los problemas cardiovasculares, los derivados de la menopausia y la flora intestinal. El miso se obtiene en compuestos granulares secos y su utilización normal es una vez hemos terminado la cocción añadirlo en una proporción no superior a una cucharadita por comensal o incluso menos ya que hemos de pensar que contiene sal. De hecho es planteable la posibilidad de reemplazar la sal convencional por miso siempre y cuando el plato permita su disolución. Cuando menos será muy saludable. Utilizarlo en proporciones tan bajas relativiza su alto coste pero de todas maneras no está de más estirar de las orejas a la industria alimentaria occidental. Otra posibilidad es cocinar sin permitir en ningún momento que la solución hierva.
La semana pasada cené en un restaurante japonés y sirivieron miso de primer plato. No tenía la receta exacta pero he reproducido la misma sopa sin demasiada dificultad (excepto el tipo de alga que emplearon que simplemente la he supuesto, aunque la podeis obviar sin problemas si teneis reparos).

INGREDIENTES (4 personas) :

2 cucharaditas de miso (3 si os gusta fuerte y 4 extra-salado)
Cebollino
Caldo de pollo o verduras (alrededor de 1 litro)*
Algas (wakame, nori o kombu, entre otras) en hojas**
100 gramos de tofu

* no lo compreis hecho ! El caldo que se vende está en general muy salado y al añadir el miso sería imbebible.
** podeis obviarla.

Si las algas se consiguen secas se deben hidratar en agua al menos durante media hora.
Se calienta el caldo procurando que no hierva en ningún momento. Disolvemos el miso y a continuación vertemos el tofy cortado en dados a modo de tropezones, el cebollino cortado en rodajas y las algas. Damos vueltas unos 15 minutos y la sopa ya está lista. No hay que poner sal ya que el miso ya la incorpora.
Si esta sopa os parece demasiado exótica o quereis dar miso a los niños sin que se enteren simplemente haceis la sopa a la que esteis habituados. La sacais del fuego y disolveis una cucharadita por comensal como si fuera sal.
Debido a que el miso no es muy popular todavía en Occidente su costo es alto, que sin embargo se compensa por la escasa cantidad que se utiliza por preparación. También conviene indicar que en tiendas de dietética es posible encontrar sobre liofilizados con la sopa que os descrito, listas para consumir con sólo añadir agua caliente.

Tofu

Escrito por: xavier el 20 Sep 2008 - URL Permanente

El tofu es un producto que se conoce y utiliza en Occidente desde hace relativamente poco tiempo pero que tiene tras de sí un historia milenaria con origen en China. Para simplificar un poco podríamos decir que el tofu es una especie de queso confeccionado a partir de la leche de soja. Tiene un aspecto parecido al queso blanco fresco y su importancia radica en que es un aporte muy importante de proteínas. Generalmente el ser humano recibe las proteínas a través del consumo de productos de origen animal como son los huevos, la leche y la carne. Si optamos por una dieta completamente vegetariana seguimos necesitando un aporte proteínico y el tofu, junto a otros productos como el seitán, es una alternativa perfecta. El tofu aporta proteínas y nada de grasas saturadas, así como un cero en colesterol, por lo cual no sólo es adecuado para vegetarianos sino en general para personas hipertensas o que simplemente se deseen cuidar. Como en el caso del aceite de oliva, el tofu disminuye la cantidad de colesterol malo (LDL) dejando intacto el colesterol bueno (HDL), aportando además calcio y minerales.
Actualmente ya es posible encontrar tofu en muchos supermercados cuando antiguamente sólo se podía encontrar en comercios especializados. Los que he visto se suelen presentar en formatos plastificados y con diversas texturas, desde uno que puede ir a la parrilla hasta el blando conocido como "japonés". El sabor es muy delicado y como he dicho recuerda a un queso blanco fresco convencional.
El tofu se puede emplear crudo en ensaladas o bien cocinarlo de múltiples formas. Lamentablemente la mayor parte de las recetas que se encuentran desprenden un "tufo" a comida oriental que ahuyentan al consumidor convencional no-vegetariano. Otra frontera psicológicamente insalvable es la que forma la línea de productos dietéticos o vegetarianos que parecen decir : "si comes tofu, debes ser vegetariano". Esto es una lástima porque el tofu podría ser un producto de consumo masivo que complementara perfectamente cualquier dieta y preparar al consumidor para otros ingredientes orientales, como las algas, que también deberían estar presentes en nuestras mesas por sus grandes ventajas.

Lasaña de tofu

Mi recomendación es empezar de manera sencilla con ensaladas substituyendo ese feta o queso blanco por trozos de tofu e ir reemplazando cuando conviniera la carne de las albóndigas o de los macarrones por tofu cocinado.

Es posible hacer tofu en casa aunque no engañemos a nadie, puede ser laborioso. Para hacer cualquier tipo de queso se debe coagular la leche. Para coagular leche se utiliza habitualmente cuajo animal, una substancia presente en el estómago de los rumiantes. Evidentemente esto no puede hacerse así en dietas vegetarianas. Otra alternativa consisten en acidificar la leche hasta que "se corta", es decir, que separemos el suero de la materia. Los ácidos más fáciles de encontrar son el zumo de limón y el vinagre. Por tanto se puede hacer tofu calentando 1 litro de leche de soja sin que llegue a hervir. Se retira del fuego y se añade gota a gota dos cucharadas de zumo de limón hasta que se corte. Vereis que se forman grumos de materia sólida separada del suero. Se cuela el resultado utilizando un colador de tela desechando el suero conservando la materia sólida. Se debe prensar con fuerza (utilizando un peso sobre el recipiente) para dar forma y extraer aún más suero. A continuación se guarda en la nevera para que termine de solidificar. De todas maneras he de confesar que yo lo intenté una vez y no me salió del todo bien. En las tiendas especializadas de dietéticas venden kits para hacer tofu. Estos kits incluyen prensas, filtros y coagulantes. El coagulante más extendido es el nigari que es básicamente cloruro de magnesio, un elemento natural obtenido como residuo de la obtención de la sal marina.

16 Sep 2008

Huevos

Escrito por: xavier el 16 Sep 2008 - URL Permanente

El ser humano ha consumido huevos desde la Prehistoria. Los obtenía de los nidos de pájaro que iba descubriendo en sus correrías de caza y probablemente, al ser un alimento delicado, se consumía crudo y al instante. De hecho los chimpancés son consumidores ocasionales de huevos de pájaro en la actualidad y sus pautas de consumo no deben diferir en exceso a las practicadas por el hombre primitivo. Con la sedentarización del ser humano ya no era rentable buscar nidos de pájaro o de otro tipo y se optó por seleccionar algunas especies avícolas para su crianza en un entorno próximo al hombre. Las más habituales fueron y siguen siendo la gallina, el pato y la oca. No se sabe a ciencia cierta cuándo empezó la domesticación de la gallina pero se piensa que ocurrió en primer lugar en Mesopotamia, si bien debido a la existencia de gallináceas en todo el Mundo la cria en cautividad se ha dado en muchos lugares. Lo que sí es seguro que la gallina se domesticó para la obtención de huevos y que la acción del hombre a lo largo de los milenios ha sido tendente a obtener razas que fueran capaces de poner huevos a diario.
Debido a los contactos de los romanos con las civilizaciones del Mediterráneo Oriental este manjar se difundió por todo el Imperio y desde entonces ha sido muy popular en Occidente. La razón de esta popularidad reside en que es un producto que permite muchas preparaciones, tiene un sabor muy agradable y sobretodo porque aporta gran cantidad de nutrientes.
Los huevos son el alimento proteínico por excelencia. Contienen prácticamente todas las vitaminas y aminoácidos esenciales a excepción de la vitamina C. Por esta razón algunas dietas vegetarianas se complementan con productos lácteos y huevos y así aumentar el suministro de proteínas animales.
Los huevos de gallina son con diferencia los más consumidos. El color de los mismos, blanco o marrón, viene determinado por la raza de las gallinas y no tiene efecto alguno en la calidad. Los huevos que adquirimos en los supermercados suelen ser en su mayoría frescos. Significa que su fecha de caducidad es de 28 días. También los hay extra frescos y en ese caso el periodo límite para su consumo es de 9 días. La fecha de caducidad se estampa sobre el huevo o sobre el contenedor de forma inteligible para el consumidor. Es importante que nos fijemos muy bien en la fecha y nunca comprar huevos cuya fecha de caducidad esté próxima a vencer. Si bien un huevo que caduca la próxima semana, por ejemplo, está dentro del límite que marca la ley al no haber estado refrigerado ha perdido parte de sus propiedades. Curiosamente pocos supermercados refrigeran los huevos siendo que envejecen más rápidamente a temperatura ambiente. Si los tuviéramos en nevera la fecha de caducidad sería prácticamente irrelevante dentro de los márgenes estipulados. ¿Y cómo saber si un huevo es fresco o no? Muy sencillo.Basta con sumergirlo en agua. Si se queda en el fondo es fresco, si es "medio-fresco" se quedará entre dos aguas y un huevo que flote es directamente desechable. Esto se debe a que en la parte ancha del huevo hay una cámara de aire que se agranda a medida que pasan los días. Cuanto más días han transcurrido desde su puesta mayor será la cámara de aire y mayor por tanto la "flotabilidad". La cámara de aire interna también nos muestra la mejor manera de almacenar los huevos. Si los dejáramos con la parte ancha hacia abajo al crecer la cámara de aire la disposición de la yema y la clara se deformaría por efecto de la burbuja. Es obvio que debemos dejar la punta del huevo hacia abajo.
Aparte de la frescura los huevos se clasifican según su tamaño. Encontramos los XL (más de 75 gramos por pieza), pasando por los L, M (medianos) y S (pequeños) que tienen un máximo de 55 gramos. Además existe una clasificación que a nivel consumidor pocas veces nos llega y que ordena a los huevos en calidad A,B ó C. La A es aquella que generalmente consumimos y en la que el huevo se presenta libre de manchas. En la B es posible encontrar hasta un 25% de restos en la superficie y la C se emplea en procesamiento industrial y nunca para el consumo directo.
El huevo tienen una estructura formada por la cáscara, la clara y la yema. La cáscara es un elemento poroso formado principalmente por calcio. La porosidad es extrema de tal manera que un huevo colocado cerca de un producto que desprenda un fuerte olor adquirirá tal olor de manera segura. Es por esta razón que las hueveras de los frigoríficos suelen ir cubiertas ya que podrían contaminarse hasta con los aromas de otros productos de los mismos. De la misma manera si queremos darle al huevo un aroma a trufa o limón basta con acercar el ingrediente aromático a la cáscara y al cabo de un rato el interior adquirirá totalmente el aroma deseado. Esta porosidad es también un peligro evidente frente a posibles contaminaciones químicas o microbianas. Ante esta mención quien más quien menos habrá pensado en la salmonela. La salmonella es una bacteria que provoca una grave intoxicación que en casos extremos puede derivar en la muerte de la persona afectada. Puesto que las gallinas ponen el huevo a través del mismo conducto por el cual defecan es posible que la cáscara quede contaminada de salmonella y si no se manipula correctamente llegue a nuestro aparato digestivo.
Para evitar esto es necesario seguir una serie de recomendaciones. La primera es jamás consumir huevos crudos, ni por ingestión directa ni a través de salsas o derivados. La segunda consiste en adquirir huevos cuya superficie se muestre lo más limpia posible. Si hay restos de plumas o heces se deben desechar de inmediato. Jamás laveis los huevos con agua para luego almacenarlos en la nevera. Si es preciso limpiarlos utilizar un paño de tela seco. Si tocais la cáscara directamente con las manos siempre, y sobretodo al ir a tocar otro alimento, os debeis lavar las manos con agua y jabón de forma concienzuda. Evitad al máximo mezclar huevos sin cocinar con otros ingredientes y sobretodo evitar el típico accidente que consiste en que algún fragmento de cáscara caiga accidentalmente sobre la clara o la yema.
Si lavais con agua el huevo eliminais la cutícula protectora y la bacteria puede contaminar fácilmente el interior del huevo.
Como curiosidad cabe mencionar que la gallina "primitiva" sólo ponía huevos cuando había sido fecundada por el gallo. Las gallinas modificadas o seleccionadas por la mano del hombre ponen huevos cada día, hayan sido o no fecundadas por el gallo. Si el huevo ha sido fecundado al romperlo veremos que hay un punto rojo de pequeño tamaño sobre la yema. Es el inicio del embrión. Si no ha sido fecundado el interior estará limpio. La fecundación o la "no-fecundación" no afecta a la calidad del huevo.
Poner un huevo cada día es un esfuerzo importante para la gallina. Simplemente para construir la cáscara del huevo se precisa una importante cantidad de calcio que la gallina debe recibir con la alimentación. Por eso en los gallineros tradicionales las gallinas suelen entablar luchas para hacerse con los restos de cáscara de los huevos que han eclosionado para ingerirlos y así disponer de reservas de calcio.
La yema es la reserva alimenticia destinada al polluelo. Es por tanto rica en substancias nutritivas. El color naranja procede, en situación normal, de diversos pigmentos presentes en el maíz y otros granos. No obstante la alimentación de la gallina de granja industrializada casi nunca se hace con granos naturales de manera que la pigmentación de la yema se realiza añadiendo directamente el colorante - así de triste - en el pienso del animal.
La clara se compone principalmente de agua y proteínas. Tiene una doble misión. Por un lado sirve de barrera protectora contra los agentes patógenos que desde el exterior podrían destruir el embrión. Por otro lado aporta nutrientes extras.
Cabe indicar que el huevo fue un gran paso evolutivo en la vida de este Planeta. Hasta que el primer animal pudo reproducirse de forma ovípara no era posible alejarse de un entorno acuático para realizar las puestas. El huevo en realidad encierra un microcosmos acuático transportable a cualquier lugar, incluidos los desiertos. Gracias a tan sencillo mecanismo los seres vivos conquistaron desde el mar la seca Tierra.
Los usos del huevo en gastronomía son innumerables. Desde su ingestión frito o cocido hasta su empleo en las recetas más sofisticadas de la repostería. La cualidad que lo hace tan ubicuo es su capacidad para coagularse a altas temperaturas.
La forma más simple de cocinarlos es calentándolos directamente en agua caliente. El huevo pasado por agua requiere 4 minutos de cocción. El huevo pasado por agua tiene un interior aún bastante blando, semilíquido y no es aconsejable por la posibilidad de pervivencia de la bacteria salmonella. El huevo mollet se consigue cociéndolo durante 7 minutos y es el típico huevo de desayuno, con la yema líquida o semilíquida y la clara completamente cuajada. El huevo duro se consigue con una cocción de 12 minutos. Estos tiempos son bastante exactos y contabilizan tal cual si la inmersión se realiza en el momento en que el agua hierve. Si sobre-cocemos el huevo aparece una línea oscura en el límite entre la yema y la clara, mientras que la primera se hace ligeramente verdosa, siendo bastante antiestético. Para evitar que con la cocción la cáscara se rompa se hace un pequeño agujero con un alfiler en la cámara de aire que como hemos visto está situada en la parte ancha del huevo. Si además no queremos que salga nada de la clara entonces añadiremos un chorro de vinagre.
Los huevos cocidos sin su cáscara se denominan pochados.
Existe una importante controversia sobre el huevo y el colesterol. Si bien nadie discute que se trata de un alimento de primer orden, su aportación de colesterol hace que muchos médicos limiten el consumo a sus pacientes. Parece ser que el colesterol "malo" (LDL) es más un asunto interno del cuerpo humano que de la ingesta de alimentos que lo posean. De hecho el huevo aporta algunos elementos que compensan la ingestión de colesterol (de la misma manera que la dieta mediterránea es rica en grasas que se anulan con la ingestión de omega3, por ejemplo). Como la polémica no está zanjada es correcto consumir un máximo de 4-5 huevos por semana y un mínimo de 2.
El huevo es un alimento tan completo que los niños deberían tomarlo principalmente cocido. Cuando el niño es pequeño se aconseja dar sólamente la yema - rica en vitaminas y grasas - que es más fácil de digerir. Por otro lado cabe indicar que el aporte calórico es de apenas 150 Kcal así que tampoco son causa de obesidad.

13 Ago 2008

Kéfir express

Escrito por: xavier el 13 Ago 2008 - URL Permanente

Antes de continuar con nuevos artículos sobre el kéfir quisiera hacer un inciso para exponer una manera muy simple de obtener este producto sin necesidad de hacerse con un cultivo. Como sabeis los cultivos, los nódulos, no se venden sino que se ceden. Hay innumerables foros en la red donde mucha gente solicita cultivos y otros muchos están dispuestos a cederlos sin compensación económica alguna - excepto tal vez el coste del envío por correo -. Si por alguna razón no os resulta sencillo seguir este método aún podéis disfrutar de kéfir a diario si podeis conseguir leche kefirada en cualquier supermercado. Esta leche es bastante cara - una botella de 1 litro cuesta aproximadamente 3 ó 4 euros - y como no está la economía doméstica para dispendios os explico cómo hacer kéfir a partir de ella. Comprais una botella de leche kefirada y otra botella o jarra de cristal con tapón de cristal a rosca, a ser posible. Os recomiendo ser generosos en la inversión inicial y adquirir leche kefirada ecológica, de calidad, tanto de leche de vaca como de cabra. La jarra o botella vacía que habeis adquirido la lavais a conciencia con agua hirviendo.

A continuación bebéis el kéfir con normalidad y cuando queden unos cuatro dedos separais la mitad vertiéndola en la jarra vacía. Rellenais con leche normal - entera, semi o desnatada uperisada - o si quereis con leche fresca ambos envases, el original y la jarra. Agitais con fuerza tapándolos bien, dejándolos sobre el mármol de la cocina durante 24 horas, en un lugar con una temperatura media - entre 20 y 25 grados -. Al cabo de unas horas observareis que se producen cambios. La leche empieza a agrietarse, aparece gas y el suero se separa de la materia sólida. La prueba evidente de la kefirización de la leche se produce cuando se desenrosca el tapón : hay gas. Es conveniente abrir el tapón lo suficiente para que el gas escape porque aunque no se me ha dado el caso jamás es posible que la presión pudiera tener efectos negativos en la integridad del tapón mismo o para el cristal de la botella. También es conveniente agitar con fuerza la botella para mezclar los componentes cuidando de liberar el gas tras la operación. Ya tenemos kéfir.

Transcurrido el tiempo metéis ambas botellas en la nevera y a consumir con normalidad. Eso sí, en un máximo de 48 horas. Utilizamos dos botellas por la simple razón de disponer de kéfir siempre : mientras consumimos una la otra se está refrigerando o bien produciendo leche kefirada de nuevo.

Y lo que obtenemos, ¿es kéfir de verdad? Digamos que obtenemos una réplica de la leche kefirada que hemos adquirido, que no es lo mismo que lo obtenido desde un cultivo. Las bacterias y levaduras presentes en la leche kefirada tenderán a reproducirse en la leche transformando la lactosa en ácido láctico. Puesto que el kéfir es una asociación compleja de más de media docena de bacterias y levaduras es difícil que todas ellas se reproduzcan de la misma manera con nuestra preparación 'básica'. Digamos que se trata de una fermentación láctica muy próxima al kéfir. Otra diferencia básica es que se trata de una bebida carbonatada de forma natural y con un nivel inapreciable de alcohol, efecto de la presencia de la levadura. Esto también ocurre con el kéfir industrial pero tanto el gas como el alcohol se tienden a eliminar puesto que nutritivamente hablando no aportan nada y distorsionan la imagen que el cliente habitual tiene sobre los productos lácticos.

¿Y qué leche debemos emplear? Cualquiera. Cualquier leche de leche o vaca que contenga lactosa es susceptible de ser empleada en este kefirización sobre un producto industrial. Si nos importa conservar la línea podemos emplear leche semi o directamente desnatada. Si queremos un kéfir rico en grasas os recomiendo leche fresca mientras que la normal entera uperisada también es apta. Lo único importante es que la leche contenga lactosa y eso suele ser lo habitual, a menos que en determinadas circunstacias se le haya extraído para hacerla apta a personas alérgicas a la lactosa.

Y, ¿cuántas veces puedes re-kefirizar leche de esta manera? En principio no hay límite. 10, 100, 1000, las que querais mientras el calor ni el frio sea excesivo la labor de las bacterias y levaduras continuará de forma indefinida. Es importante indicar que nunca debeis mantener la botella sin refrigerar más de 24 horas - y de hecho con 12 horas suele ser más que suficiente - o el resultado será demasiado ácido para ser consumido. Transcurrido ese periodo de tiempo lo refrigerais en la parte superior del frigorífico y la kefirización cesará.

También conviene indicar que hay que ser muy escrupuloso a la hora de manipular los envases del kéfir para evitar contaminaciones indeseadas. Al menos una vez por semana lavaremos a conciencia las botellas con agua hirviendo y queda en manos de cada uno proceder al hervido de la leche antes de su empleo, algo más que recomendable en el caso de la leche denominada como 'fresca'.

30 Jul 2008

Introducción al kefir

Escrito por: xavier el 30 Jul 2008 - URL Permanente

Vamos a hablar de un producto que sigue siendo "confuso" para muchos. Algunos creen que es una bebida, otros un tipo de yogur, un producto vegetariano o incluso una medicina. De todo ello hay un poco, aunque también algo de mito e incluso incapacidad por parte de quién más lo defiende para explicar por qué el kefir es tan bueno.
Vamos a ir paso a paso en este primer artículo que le vamos a dedicar. Es una aproximación "básica" y por tanto puede ser obviada por aquellos que ya conocen el kefir.

El kefir es un producto que junto a otros muchos - el kamut, seitán, tofu etc - ha sido captado de forma exclusivista por movimientos vegetarianos o naturalistas
apartándolo del consumo alimentario habitual. Esto es comprensible pero lamentable porque el kefir DEBERÍA ser consumido de forma regular por todo el mundo sea cual sean nuestros hábitos alimenticios. El kefir se conoce desde hace miles de años. Es difícil precisar el origen exacto pero probablemente proceda del centro de Asia. Por alguna razón el kefir se mejoró, cultivo tras cultivo, en la zona del Caúcaso de manera que se considera esta región el epicentro del consumo mundial. El kefir se ha consumido en la zona desde hace al menos 5000 años si bien tal y como lo conocemos en la actualidad probablemente se trate de cultivos obtenidos al lindar del siglo VII. Pero, ¿qué es exactamente el kefir? El kefir es una asociación de bacterias y levaduras no patógenas que se muestran en forma de racimos blandos parecidos a la coliflor. Mas que no patógenas cabría decir que se trata de levaduras y bacterias beneficiosas para el organismo. Las bacterias que forman el kefir son , aparte de las que forman el yogur, otras como la Lactobacillus Caucasus directamente responsable de una buena parte de la bondad del producto. Existen varias diferencias fundamentales entre el kefir y el yogur. En primer lugar, intervienen más bacterias en la elaboración del kefir que en la obtención del yogur. Esto es importante porque su efecto es más duradero a nivel intestinal que el provocado por las bacterias del yogur. Se puede decir que el kefir 'coloniza' el
intestino mientras que el yogur, 'lo visita'. En segundo lugar el tipo de fermentación es diferente. En el yogur las bacterias convierten la lactosa - el azúcar
de la leche - en ácido láctico. En cambio en el kefir se produce una fermentación lacto-alcohólica debido a la presencia de la levadura. La levadura
es un hongo microscópico que generalmente se alimenta del azúcar del producto base para fermentarlo. El resultado de dicha fermentación es otro producto
de características diferentes y diversos subproductos que pueden llegar a ser importantes en el resultado final o simplemente desechables.
Tomemos por ejemplo el pan. La masa de harina y agua fermenta gracias a la ayuda de la levadura. El resultado es que se genera gas que hincha el pan, y por tanto
es deseable, mientras que también se genera alcohol que no es deseable y se elimina al hornear. Sí, en efecto, el pan nuestro de cada día antes de hornearse tiene un porcentaje de alcohol. Por esta razón el 'kefirado' de un producto base - sea leche, agua o té - contendrá gas y unos porcentajes bajos de alcohol.
Aparte de las bacterias beneficiosas el kefir contiene minerales y aminoácidos esenciales. Proporciona magnesio, potasio, calcio y fósforo, además de diversas
vitaminas y su efecto es bien conocido a la hora de regular el tránsito intestinal, el reforzamiento de los procesos inmunológicos y en general un efecto
beneficioso para nuestra salud.
Naturalmente que existen muchos alimentos con propiedades similares, pero también es cierto que es difícil encontrar un alimento que reuna tantas
propiedades de forma simultánea y que sobretodo sea prácticamente 100% asimilable por el cuerpo humano. De hecho las comunidades del Caúcaso que han consumido kefir en abundancia desde tiempos remotos presentan records de longevidad. Probablemente este hecho no sea mérito único del kefir pero probablemente ayuda.
El kefir se encuentra formando cultivos que toman una forma parecida a los ramos de la coliflor. Con estos ramos se puede 'kefirar' la leche. El resultado
es algo parecido al yogur, resultado de la obtención del ácido láctico a partir de la lactosa. El ácido láctico es quien nos trae al recuerdo el yogur, ya que es
el responsable de su sabor y textura en gran medida. Hay otros tipos de kefir como son el de agua y el de té. El kefirado del agua obtiene una especie de
limonada ligeramente gaseosa y el de té recuerda a una tisana. Me referiré exclusivamente al kefir de leche.
El kefir de leche se puede obtener de dos maneras : introduciendo el cultivo de kefir (los ramos de coliflor que ya hemos mencionado) o comprándolo en cualquier
supermercado. Supongo que ante la segunda afirmación más de un purista se ha llevado las manos a la cabeza. Entre los entendidos se afirma que es imposible
disponer de un kefir industrial por la alta inestabilidad de las cepas. Esto es en parte cierto pero según mi experiencia los productos industriales del kefir
no son mucho peores que los industriales del yogur. Es más, me atrevo a decir que no todas las cepas que circulan para hacerse el kefir en el hogar son de
la misma calidad y ni siquiera contienen las mismas bacterias. En efecto, por una ley no escrita las cepas o nódulos se intercambian o ceden pero no se suelen
vender. Cuando el nódulo que tienes en casa crece en demasía es habitual cederlo a otra persona para que pueda continuar el cultivo. También se afirma que
todos los nódulos existentes en el Mundo proceden de una primera cepa obtenida clandestinamente en Rusia a primeros del siglo XX,historia que pongo en duda.
Cualquier químico o farmacéutico podría 'construir' nódulos simplemente agregando las bacterias y levaduras necesaria, haciéndolas circular sin problemas. Lo cierto es que
El kefirado suave de la leche obtiene una bebida que recuerda vagamente al yogur líquido y es laxante. Los kefirados más fuertes obtienen un producto de sabor muy fuerte y más próximo a la textura del yogur.

En próximas entradas hablaremos de la forma de obtener kefir en casa y de su empleo en la cocina, finalizando con consejo dietéticos acerca de su uso.

16 Jul 2008

Yogures, postres lácteos y otras confusiones

Escrito por: xavier el 16 Jul 2008 - URL Permanente

Tal vez me haya pasado sólo a mi, pero no es la primera vez que pierdo un cuarto de hora en el expositorio refrigerado de los lácteos buscando un, y perdonad la expresión, puto y simple yogur. Yogures descremados, con frutas, con sabor a frutas, de soja, con aditivos añadidos, líquidos, yogurines. Estanterías repletas de una orgía de color donde hay que leer la letra pequeña de las etiquetas como si de un contrato tramposo se tratara. Pero antes de entender los detalles de la 'ingeniería alimentaria' debemos saber qué es en realidad el yogur.

El yogur es leche fermentada de forma natural gracias a la acción de la asociación de dos cepas bacterianas : el Streptococcus termophilus y el Lactobacillus bulgaricus. Se añade un 4% de estas bacterias a la leche y voilà, tenemos yogur. La acción de las bacterias es compleja pero resumiendo se puede decir que emplean la lactosa de la leche - el azúcar propio de la misma - para generar ácido láctico. El ácido láctico es el responsable de la textura y sabor del yogur. Las bacterias, una vez han realizado su labor, no mueren. Permanecen en el yogur porque interesa consumirlas para que 'colonicen' nuestro intestino por las implicaciones positivas que ese hecho conlleva. Si las eliminamos no notaremos nada a nivel de sabor pero no se podría decir que es yogur. Aunque creo que la actual ley permite emplear el término yogur con los productos que han eliminado las bacterias productoras de ácido láctico hasta hace bien poco se empleaba el eufemismo 'postre lácteo'. ¿Y por qué queremos eliminar las cepas bacterianas si son beneficiosas para la salud? Por el vil dinero. Si nosotros cogemos el yogur y lo pasteurizamos matamos todas las bacterias, buenas y malas. El resultado se puede distribuir en camiones no refrigerados y colocarlos en estanterías comunes. Esto abarata el coste sensiblemente.

Otros productos no son yogur aunque lo parezcan. Por ejemplo, algunos 'yogures líquidos' no son mas que leche fermentada a la que se ha añadido algún aditivo que puede ser tanto una bacteria como un complemento dietético. Supongamos que queremos promocionar un producto que baja la concentración de colesterol en la sangre. Cogemos ácido omega3 procedente de pescado por un lado y lo añadimos a leche fermentada. Tenemos un producto similar a un yogur con omega3. ¿Por qué se hace esto? De nuevo por dinero. En primer lugar es un producto de entrada engañoso. Probablemente haya más ácido omega3 en medio kilo de boquerones que en una botellita de 'yogur' bebible con omega 3 pero evidentemente nadie promociona la materia prima, si exceptuamos el FROM y cuatro altruistas. Las empresas alimentarias ven en estos productos un filón que explotan con fuertes campañas de marketing. Esto ocurre porque favorecen el miedo del usuario a cometer incorrecciones alimentarias y de forma inconsciente le dicen : "haces muchas cosas mal, comes a deshoras, comes muy mal, pero si te tomas esta botellita ya verás que bien te sientes. Con ellas borrarás todo lo que haces mal y ya puedes seguir metiéndote entre pecho y espalda los entrecote de 250 gramos que aquí no pasa nada". ¿Y por qué asociarlo con el yogur? El sabor del yogur ya está plenamente asimilado por el consumidor. Mi abuela, que nació el 1917, se refería al yogur que conoció en la posguerra como 'leche podrida' y al decirlo arrugaba el ceño ante el horror que le provocaba. Si se hubiera lanzado un omega3 con yogur en la posguerra española el fracaso habría sido absoluto. Además, sutilmente se asocia con un producto que todas las madres ya saben que es beneficioso para nuestra salud.

Otras etiquetas de productos mixtos o adicionados rayan en lo ridículo. Desde aquel yogur que se mostraba como fuente de ácido fólico - el proceso de fermentación ya produce de forma normal una concentración de ácido fólico - o los que ofrecen un plus de calcio - ¿para qué si no presentamos déficit del mismo? El cuerpo humano es suficientemente inteligente para tomar lo que necesita en cada momento, ni más ni menos -.

Luego están los bebibles que incorporan bacterias que no son comunes en la producción de yogur. Concretamente me refiero a Actimel y otros sucedáneos. El actimel contiene Streptococcus termophilus y el Lactobacillus bulgaricus

Por tanto el actimel es un yogur (aunque me queda por saber si la concentración de los mismos es la estandard del yogur convencional). La gran diferencia del actimel es la adición de Lactobacillus casei immunitas que es propiedad de la casa Danone. Teóricamente, así lo alega la propietaria, esta bacteria aumenta las defensas de quienes la consumen estimulando el crecimiento de las células que recubren el intestino. Hay una gran controversia sobre la verdadera bondad de la bacteria de Danone aunque en ningún caso nadie ha dicho, mas que en bulos propagados a través de spam, que sea nociva para la salud. Naturalmente al yogur puedes añadirle cualquier bacteria no patógena aunque no intervenga en el proceso de la fermentación. Cabe luego ver si su acción sobre el cuerpo humano es el adecuado o simplemente neutra.

Hace poco una madre me argumentaba que daba yogur cada día a sus hijos y, en concreto, un Petit Suisse. Lamenté sacarla de su error : el Petit Suisse es un queso, no un yogur. No se le está dando nada malo a la criaturas, pero no es yogur y no se le puede pedir ninguno de los beneficios del yogur. Como tampoco se lo pediríamos a un flan.

Mi mensaje es claro : rechazad cualquier producto con aditivos y sobretodo los que indican acciones directas sobre asuntos tan delicados como el colesterol. Espero que un día alguien presente una denuncia sobre alguno de estos productos milagro sorprendido por haber sufrido un infarto de miocardio, a ver si a partir de una indemnización descomunal desaparece la fantasía de las etiquetas. Que no le echen más calcio del que estrictamente lleva la leche, ni mas vitaminas que el cuerpo no asimilará. Y eso sí : huid como de la peste de aquellos productos que se anuncien machaconamente. Son con toda seguridad los más inútiles de todos, criaturas de un departamento de marketing ocioso.

Para mí como únicos productos con cualidades demostradas sólo están el yogur y el kéfir y luego hay postres lácteos que evidentemente aportan su poquito de alimento, su hierro, su calcio, sus proteínas, pero principalmente un chorro de satisfacciones asl paladar sin más.

27 May 2008

Estreñimiento y alimentación

Escrito por: xavier el 27 May 2008 - URL Permanente

El estreñimiento es una importante molestia que sufre un elevado porcentaje de la población. Si la patología ha sido diagnosticada de forma adecuada por un facultativo y en ella se indican causas alimentarias, esta entrada de blog puede ser de utilidad.

El estreñimiento causado por carencias en la dieta está directamente relacionado con la ingestión insuficiente de fibra. La fibra dietética está presente únicamente en los vegetales y no puede ser digerida por el ser humano. Esto no significa que no sea útil. Uno de sus principales beneficios es aumentar el volumen y consistencia de las heces facilitando el tránsito intestinal. Es recomendable ingerir alrededor de 30 gramos de fibra al día. Los mayores aportes de fibra lo proporcionan las frutas, los frutos secos, las frutas desecadas, las verduras, los cereales integrales y las legumbres. Un primer hábito a adquirir es substituir el postre lácteo por una fruta. Las más recomendables son los frutos del bosque con casi 10 gramos por de fibra por cada 100 gramos de pulpa, las naranjas que aportan unos 8 gramos de fibra por cada 100 gramos y el kiwi. Si estas frutas no son de vuestro agrado incluir cualquier otra que proporcionará algo menos de 2 gramos por cada 100 gramos de carne, de promedio.
Si preferís el zumo a la fruta, bebed el zumo de la naranja sin filtrar, con toda la pulpa posible para así aprovechar la mayor cantidad de fibra posible.

Otra pauta saludable que se debe adquirir es la inclusión de verdura en la dieta de forma diaria y de legumbres al menos tres veces por semana. La verdura más eficaz es la alcachofa mientras que un plato de legumbres - lentejas, por ejemplo - aportan casi 10 gramos de fibra.
Optad siempre por las versiones integrales de la pasta - macarrones, espaguetti etc - y del pan, galletas, bastoncitos etc. Es un simple cambio de hábito ya que no son más caros y además son fáciles de conseguir.
Para tratamientos de choque, cuando el problema está ahí y se debe solucionar ya, lo mejor es consumir frutos secos y fruta desecada, especialmente ciruela. Unos 100 gramos de ciruela desecada significan 15 gramos de fibra mientras que 100 gramos de piñones son alrededor de 12 gramos. Este tratamiento es únicamente de choque porque se trata de alimentos hipercalóricos y no se debe abusar de ellos. Conviene destacar que a veces el efecto positivo de un alimento lo destruimos añadiendo ingredientes que nos perjudican en otros ámbitos. Por ejemplo comer lentejas es positivo a nivel fibra pero si añadimos un hueso de jamón y chorizo en abundancia no será demasiado cardiosaludable.
Una buena dieta, tanto si buscamos fibra como si no, podría ser :
Desayuno :
Un plato de cereales integrales con frutos rojos y leche o yogur
Vaso de zumo de naranja recién exprimido con pulpa
Media mañana :
Bocadillo de pan integral con cualquier embutido
Comida :
Plato de lentejas
Carne o pollo con guarnición de verduras
Pan integral
Un kiwi de postre
Cena :
Plato de verdura (espinacas, acelgas, brécol etc)
Pescado azul
Postre lácteo (yogur)
Respecto a los alimentos que indican que incorporan fibra adicionada no soy muy partidario de los mismos ya que reflejan deficiencias en la variedad de alimentos que consumimos fácilmente subsanable de forma natural. Lo mismo digo de los complementos ricos en fibra que deberían además ser supervisados por profesionales.
El estreñimiento dietético se arregla con cambio de hábitos y a medio-largo plazo, no por medio de soluciones mágicas.

26 Mar 2008

Dieta mediterránea

Escrito por: xavier el 26 Mar 2008 - URL Permanente

A pesar de lo que el nombre indica, la dieta mediterránea no es seguida de forma regular por todos los paises bañados por este mar ni tampoco se circunscribe a la zona geográfica que lo delimita. Los paises árabes de la cuenca mediterránea no siguen una dieta mediterránea en el sentido estricto de la misma mientras que Portugal, pais totalmente Atlántico, sí que puede considerarse como mediterráneo en cuanto a su gastronomía. Hay gastronomías de transición, como la francesa, o desarrolladas en su totalidad dentro de este marco como la catalana. Por tanto es preciso definir claramente este concepto :

  • Existe un consumo diario de verduras, ensaladas, vino tinto, pescado, cereales, pan, fruta y una moderada ingestión de leche y sus derivados así como de carne.Se emplea prácticamente siempre el aceite de oliva en detrimento de otras grasas animales o vegetales, tanto para cocinar como para sazonar.
  • Hay un consumo bajo de grasas saturadas como las que llevan la mantequilla, el chocolate o el salmón. En cambio el consumo de grasas monoinsaturadas como las del aceite de oliva es elevado. Está claramente demostrados que las grasas saturadas son perjudiciales para el corazón mientras que las monoinsaturadas son muy beneficiosas al disminuir el nivel de colesterol de la sangre.
  • El consumo de pescado con alto contenido en ácido omega-3 es muy elevado, por encima de las especies que no son portadoras del mismo. De nuevo el omega-3 es un factor importante en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.
  • El consumo de vino tinto realizado de forma moderada es muy recomendable por la presencia de flavonoides en el mismo, substancias altamente recomendables para la lucha contra el cáncer, aparte de favorecer de nuevo los efectos beneficiosos para el corazón.
  • El consumo de vegetales, tanto en forma cruda en las ensaladas como cocinados aporta vitaminas y fibra, además de elementos nutrosanitarios de primer orden.
  • El relativamente bajo consumo de lácteos se compensa con la ingesta de yogur y queso, de manera que el aporte de calcio es superior a otras dietas si consideramos la cantidad que se recibe a través de los vegetales.
  • Las carnes más consumidas en la dieta mediterránea son las llamadas blancas, que comprenden principalmente el pollo, el pavo y el conejo, así como otras que debido a la edad del animal, a la pieza elegida o a su alimentación , puede clasificarse como blanca, caso del cordero y el cerdo. Lo que no hay duda es que la carne roja correspondería al ganado vacuno, el caballo, piezas de caza y vísceras. Si bien ambas tienen propiedades positivas, es bien conocido que las carnes rojas tienen un impacto negativo sobre la incidencia de cáncer y las enfermedades coronarias.
  • La ingesta de dulces, pasteles y todo tipo de repostería es bastante escasa y se concentra en las festividades. Lo más habitual es que el postre se componga de piezas de fruta fresca.
  • Muchas recetas se preparan con un sofrito que otorga sabor y aporta nutrientes. El sofrito como tal no existe en otras cocinas del Mundo.
  • La cocina mediterránea deriva claramente de los productos hortofrutículas existentes en la zona. Así solamente donde tengamos cultivo de vidy olivos será posible este tipo de dieta. Esto ocurre en realidad en una estrecha franja de ambos hemisferios y que el en Norte engloba totalmente el mar Mediterráneo, sur de Estados Unidos y California (otras zonas de la misma latitud al no disponer de un sistema regulador de la temperatura como es el mar no han desarrollado estaciones suaves como las mediterráneas). En el hemisferio Sur el clima mediterráneo se da en Sudáfrica.

Existe además una paradoja al comparar el consumo de grasas entre un país que sigue la dieta mediterránea y otro que no lo hace. En muchos casos el consumo por persona es claramente más elevado en los paises de alimentación mediterránea y todo ello enfrentado a unas estadísticas más bajas de mortandad debido a enfermedades del corazón o cáncer. Esta paradoja se atribuye al consumo de aceite de oliva, vino y omega-3, así o en cualquier orden. Ello significaría que el exceso en el consumo de grasas viene compensado por la ingesta de grasas mononinsaturadas y los flavonoides del vino.

A nivel gastronómico se consideran áreas de dieta mediterránea las formadas por la cocina italiana, griega, española, catalana, chipriota, portuguesa, libanesa, marroquí, palestina, maltesa, francesa (la costa sur), turca (la costa del mar Egeo y el Mediterráneo), la egipcia y la sefardita, ya sea en Israel o el Magreb.Las zonas de transición serían todas las cocinas de los Balcanes, la israelí, la francesa, la de california y la francesa.

Y un ingrediente importante e intangible de la dieta mediterránea es el saber vivir bien, un factor de felicidad que parece darse en mayor abundancia en esta zona.

Sobre este blog

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Cocina Mediterránea

Cocina Mediterránea pretende dar una visión de las mejores recetas y productos de la llamada dieta mediterránea y también de las gastronomías que se reparten alrededor del Mare Nostrum, no todas ellas englobadas en el perfil de la dieta mediterránea. Durante muchos años viajé por motivos profesionales por Europa Oriental y el Oriente Medio pero no ha sido hasta hace pocos años que me lancé a cocinar los platos que degustaba antaño. Un poco por el simple placer de cocinar, otro poco porque en cada bocado evoco una década de viajes irrepetibles.

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