10 Jun 2008

Früh

Escrito por: xavier el 10 Jun 2008 - URL Permanente

Hice mi primera visita a esta cervecería de Colonia (Alemania) hace 15 años y por referencias creo que sigue igual de bien y bastante más famosa. Se encuentra justo al lado de la catedral, a un paso del rio Rhin y de los restos de la antigua ciudad romana. Sirven cerveza de la mejor calidad y el ambiente es inmejorable. Recuerdo que la visité por motivos de trabajo durante el carnaval y esa es desde luego la mejor época para visitar Colonia. No os preocupeis demasiado por el idioma porque la palabra "cerveza" la entiende cualquier camarera/o. Hace quince años había un camarero polaco con un enorme mostacho que se paseaba por las mesas con una especie de "porta cervezas". Cuando detectaba que te habías quedado o estabas a punto de apurar tu jarra se acercaba y te espetaba un hamletiniano : "to bier or not to bier". Recuerdo que la gracia me puso unas 15 jarras en el cuerpo y una borrachera impecable. Mi anfitrión era colonés desde hacía generaciones y me explicó que el término "früh" significa "libre" en el dialecto local. El nombre del local puede que también trate de rememorar el tiempo en que la ciudad de Colonia era una especie de ciudad estado libre. Desde luego nada te hace sentir más libre que la cerveza del Früh.

14 May 2008

Restaurante Al Hamra (Londres)

Escrito por: xavier el 14 May 2008 - URL Permanente

De los años que pasé dando vueltas por Oriente Medio aprendí dos cosas : la primera, que para disfrutar de comida árabe buena y barata no hay nada mejor que centenares de restaurantes sin glamour dispersos por Siria, Turquía, Jordania, Líbano...pero para tener además glamour se ha de ir a restaurantes árabes de París, Londres, Berlín o Roma. Es verdad que hay restaurantes espectaculares en Dubai, El Cairo o Beirut, pero su problema es que sales a la calle y continuas inmerso en el mundo árabe mientras que en Occidente entrar en un árabe es como tomar un sorbo ardiente de te con menta y a la salida poder ser uno mismo de nuevo.

Un restaurante que siempre me ha fascinado es Al Hamra en Londres. Al Hamra significa "La Roja" y por tanto es la denominación árabe original de la Alhambra. Esto no es extraño porque el mundo árabe ha estado siempre fascinado por Al Andalus. Prácticamente en todas las ciudades de Oriente Medio, incluyendo las de Arabia Saudita, hay una calle Córdoba, otra Granada, otra Sevilla y por supuesto, la calle Alhambra.
Al Hamra es un restaurante libanés ubicado inmejorablemente en Mayfair, muy cerquita de Hyde Park Corner y en una zona con gran densidad de pubs, calles estrechas y cierto aire decimonónico. Las noches de verano hay mucha gente en la calle degustando sus cervezas o charlando a la puerta de los pubs. Al Hamra permite tomar la cena al aire libre y disfrutar de este ambiente.
La comida es la típica de Oriente Medio : tabouleh, mezze (pronto os explicaré qué es esto), hoummos, ensalada de berenjena, cordero...todo con la máxima calidad. El decorado interior del restaurante es un poco sobrecargado, yo diría que intimidatorio. Siempre he dicho que te "prepara" para el palo de la cuenta que puede ascender a 60 euros por cabeza, aunque hay una especie de menú - al menos había antes - que sale por unos económicos 40 euros (y ese es el pequeño problema comparado con los restaurantes sin nombre de Oriente Medio donde por 5 euros puedes comer como un Sultán).
Otra razón para ir a Al Hamra es la mescolanza de razas que pueblan sus mesas, aunque mayoritariamente son ingleses de pura cepa y árabes del Golfo. Se ven muy pocos turistas españoles o de otras nacionalidades europeas.
Los árabes del Golfo más liberales permiten a sus mujeres ir sin velo en Londres y ellas aprovechan para ponerse espectaculares, ir a Al Hamra y respirar un sorbo de libertad.
Si vais por Londres alejaos un poco de Picadilly y dejaros caer por Al Hamra, merece la pena para descubrir el alma cosmopolita de la ciudad.
Al Hamra :
Tel : 020 7493 1954
Fax : 020 7 493 1044
Email : mail@alhamrarestaurant.com
Address : 31 - 33 Shepherd Market, Mayfair, Londres W1J 7PT

13 May 2008

Café de París (Ginebra)

Escrito por: xavier el 13 May 2008 - URL Permanente

Restaurantes peculiares los hay en todo el Planeta. Los hay que buscan notoriedad desde una mal entendida modernidad, algunos porque son buenos e innovadores, otros maltratando a la clientela y otros porque son así. El Café de París de Ginebra, en Suiza, es de los que son así. No se le puede acusar de exceso de modernidad porque existe desde hace más de 60 años ni tampoco de maltratar al cliente mas allá de la dificultad para hallar mesa, pero sí de buscar notoriedad a través de algo tan aparentemente anticomercial como servir un único menú de ensalada y entrecot.
Ginebra es una de esas ciudades aparente y probablemente monótonas de Centro Europa que puede visitarse en una mañana o menos. Está situada en el vértice occidental de Suiza, justo en la frontera con Francia con la que comparte aeropuerto, a orillas del lago Lemán. El cantón donde se halla es de habla francesa. La principal atracción es el lago mismo que se puede navegar por medio de barcazas turísticas y a orillas del cual se encuentran poblaciones como Vevey (la sede de Nestlé), Montreux (famosa por el festival de Jazz) y Lausana. En el lado oriental desemboca el rio Ródano para surgir por el lado occidental ya camino de Francia y el Mediterráneo. También en la orilla de Ginebra se alza el Jet d'Eau, un chorro de agua a presión que se eleva muchos metros sobre la superficie del lago. Tan absurdo artefacto se ha convertido en símbolo de la ciudad apareciendo en innumerables fotografías y postales de la ciudad, algo parecido a la ubicuidad simbiótica entre la torre Eifel y París.
Algo que desconoce mucha gente es que la emperatriz austriaca Elisabet (Sissí) fue asesinada a orillas del lago cuando paseaba. El anarquista Luchenni le clavó un punzón muy fino que le atravesó el corazón. Después del ataque y la huida del agresor la emperatriz continuó caminando pero a los pocos minutos se desplomó a causa de la hemorragia interna sin que pudiera hacerse nada por ella. Una sencilla placa, frente a los embarcaderos, recuerda este trágico acontecimiento y creo que en la actualidad - hace muchos años que no piso Ginebra - se ha eregido una estatua sufragada por la legión de fans que aún admiran a esta mujer tal como fue, más allá de la imagen acaramelada y falsa que propagaron las películas de los años cincuenta.
También Ginebra cuenta con muchos museos y parques, así como una oferta cultural importante aunque no transgresora o vanguardista como podría encontrarse en Londres ó Berlín. Digamos que por mucho esfuerzo que ponga el consistorio no consigue ir más allá de ofrecer entretenimiento a los cientos de funcionarios, burócratas y hombres de negocio que visitan o viven en la ciudad. En efecto, Ginebra es sede de muchos organismos internacionales y un centro vital de las financias internacionales. Eso hace que la oferta de restaurantes y hoteles sea muy amplia.

El Café de Paris se halla en la calle Mont-Blanc que es aquella que continua hacia el norte el puente Mont-Blanc, donde el lago se estrecha en su parte más occidental para iniciar de nuevo el curso del Ródano y que lleva principalmente a la estación de tren de Cornavin.

El restaurante conserva un aire de principio del siglo XX. Y no sólo su aspecto es inamovible. El señor Boubier era propietario en los años treinta de un restaurante en la misma Ginebra denominado Coq d'Or e inventor de una salsa especial a base de mantequilla y hierbas que utilizaba para aliñar carnes a la brasa. El secreto era compartido por su hija que se casó con el propietario del Café de París. El yerno del señor Boubier, Dumont, conoció la receta a través de su esposa y entusiasmado tuvo la original idea de cambiar la orientación de su local, hasta el momento una brasería, para convertirlo en un restaurante donde sólo se serviría una ensalada y un entrecot bañado en la salsa especial inventada por su suegro. El éxito fue inmediato gracias a la cercanía de la estación de tren y la atrevida oferta. Y así hasta hoy en día. Invariablemente. ¿Que no teneis ni idea de francés? No os preocupeis, la camarera o camarero os sentará en la mesa sirviendo inmediatamente la ensalada verde - lechuga cortada muy fina - con aliño de limón y enseguida una bandeja especial montada sobre un infiernillo de alcohol donde se encuentra el entrecot a la brasa bañado en la famosa y secreta salsa. Este mechero de alcohol no sólo sirve para mantener caliente el entrecot sino también para mantener la salsa en un estado óptimo de temperatura. Podeis pedir vino y poco más. Ahí se acaba la oferta. ¿Y qué tiene de especial esto? Pues que a veces lo simple triunfa. Un buen entrecot de calidad y una salsa especial pueden hacer maravillas pero estar cerca de una estación de tren o en el centro de una ciudad cosmopolita, también. Nadie podría comer cada día un menú como este pero el viajero o turista casual lo hace una vez, como máximo dos, y exporta ese entusiasmo a sus lugares de origen. Ir a Ginebra y no comer al menos una vez en el Cáfé de París es un crimen imperdonable, de la misma manera que ir a Barcelona y no comer en el Set Portes también lo debería ser.
El Café de París mantiene en secreto la receta de la la salsa. Se ha especulado mucho con los ingredientes y actualmente, aparte de la mantequilla, se especula con la existencia de entre 20 y 30 hierbas y substancias como el ajo, la salsa worcestershire, el curry, el perejil etc. En cualquier caso el Café de Paris vende la salsa ya preparada a otros restaurantes que la sirven bajo licencia, generalmente de la cadena Entrecôte Café de Paris en lugares tan dispares como Londres, Kuwait, Dubai y Riyadh,. ¿Y por qué tantas ciudades árabes? Durante los calurosos meses de verano los árabes del Golfo adinerados suelen elegir Ginebra, entre otros lugares, como zona de residencia. El lago, la exhuberancia de las montañas nevadas, el verdor de los alrededores, la opulencia de una ciudad que exuda dinero y lo sabe hacer gastar a sus visitantes así como el clima fresco son imanes irresistibles para el árabe. Los ves pasear alrededor del lago con sus familias, tranquilamente enfundados en su vestimenta típica mientras degustan un cucurucho. Muchos gustan del Café de París. Lo adoran y lo quieren en su ciudad natal. Los árabes, avezados hombres de negocios sin problemas de dinero, se llevan a Ryadh el Café de París bajo el brazo. A fin de cuentas aves de paso como los esforzados viajeros de la Gare de Cornavin allá por los años treinta.
Café de Paris Rue du Mont-Blanc 26 CH - 1201
Ginebra
Tel. +41 22 732 84 50
Fax 022 731 46 39
Es aconsejable hacer la reserva con antelación, clara demostración que el Café de Paris ya no espera sólamente a los viajeros del tren.

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Cocina Mediterránea

Cocina Mediterránea pretende dar una visión de las mejores recetas y productos de la llamada dieta mediterránea y también de las gastronomías que se reparten alrededor del Mare Nostrum, no todas ellas englobadas en el perfil de la dieta mediterránea. Durante muchos años viajé por motivos profesionales por Europa Oriental y el Oriente Medio pero no ha sido hasta hace pocos años que me lancé a cocinar los platos que degustaba antaño. Un poco por el simple placer de cocinar, otro poco porque en cada bocado evoco una década de viajes irrepetibles.

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