26 Sep 2008

Kamut

Escrito por: xavier el 26 Sep 2008 - URL Permanente

Os voy a explicar una historia curiosa sobre un ingrediente básico, el trigo.

El trigo se empezó a cultivar hace unos 9.000 años en la actual Irak. Por alguna razón, probablemente casual, se produjo una hibridación en una planta gramínea que crecía de forma salvaje. Dicha hibridación provocó en la planta que los granos fueran de mayor tamaño siendo rentable, por así decirlo, cultivarlo y obtener harina. En esa época también se produjo la introducción del ganado en las economías locales lo cual permitía un aporte proteínico que hasta la fecha sólo se podía obtener de la caza. El éxito fue tan grande que las poblaciones crecieron considerablemente y el binomio agricultura-ganadería se extendió por Oriente Medio en un plazo de tiempo relativamente corto. Ocurrió que las grandes civilizaciones mesopotámicas, asentadas en su riqueza agrícola, la desarrollaron aún más con grandes obras de regadío y canalizaciones que transportaban el agua del Tigris y el Eufrátes a grandes distancias. Lamentablemente el agua de regadío transporta ciertas cantidades de sales que se depositan en el suelo y terminan por salinizarlo. Por esta razón, unos pocos de miles años más tarde se hizo difícil en Mesopotamia el cultivo de trigo ya que soporta mal la sal en la tierra, siendo la más tolerante cebada el cereal que se convirtió en predominante. Egipto se convirtió entonces en el principal productor de trigo del Mundo antiguo y lo siguió siendo hasta épocas relativamente recientes. De hecho la palabra en turco que denomina a Egipto aún en la actualidad es "Misir" que literalmente significa "maíz".
El trigo que consumimos en la actualidad poco tiene que ver con el trigo que consumían los antiguos egipcios. Ya en la época se había hibridado de manera semi-natural hasta obtener gran cantidad de variedades distintas. Los antiguos no conocían el mecanismo de selección pero percibían que determinadas especies eran más adecuadas para algunos tipos de terrenos y climatologías e insconcientemente seleccionaban las variedades. Tal vez cultivaban simultáneamente dos o tres variedades de trigo que les interesaban por sus cualidades y al final obtenían, ya que las especies eran afines, una única variedad que reunía lo mejor de las tres.
Estas hibridaciónes ocurrían de forma natural a lo largo de miles de años. Es una situación no muy diferente al empleo de la genética que se hace actualmente. Con la genética obtenemos especies con características mejoradas en un lapso de tiempo bastante pequeño pero no "sufren" un proceso de selección por parte de la Naturaleza. Y ahí radica uno de sus peligros. Nadie está muy seguro sobre lo que ocurre cuando un ADN de laboratorio se hibride con ADNs naturales y ni siquiera cómo se comportará la nueva especie a largo plazo.
El llamado trigo Kamut es un trigo natural cuyos propietarios - en efecto, tiene propietarios de manera que debería escribir "Kamut (r)" como marca registrada - argumentan procede del antiguo Egipto. La bonita historia que han vendido es que lo granos originales fueron encontrados en una tumba de Dashare. Dichos granos llegaron a Estados Unidos y tras una azarosa experiencia llegaron a crecer demostrando sus grandes cualidades e incluso en 1990 el ministerio de agricultura estadounidense lo reconoció como varieded protegida denominándose técnicamente como QK-77.
Con esta novelada historia sútilmente nos vienen a decir que se trata de trigo "original" ya que hay 4000 años de vida del trigo actual, una vida llena de hibridaciones, simplemente no existen para el Kamut. Es trigo "puro". La historia, por muy bonita que suene - una planta del pasado que vuelve al presente - no puede ser cierta. La principal razón es que el grano de trigo no es capaz de aguantar miles de años sin deteriorarse. Es cierto que algunas semillas del pasado han podido germinar en el presente, pero su estructura era notablemente diferente a la del trigo.
Lo más probable es que el Kamut (r) proceda de plantas actuales y es casi seguro que se trata de una hibridación entre las variadades triticum durum y triticum polonicum, dos especies fácilmente hallables en suelo egipcio en la actualidad y desde luego nada exóticas (aunque sí que es cierto que mucho menos hibridadas). Desmontar esta teoría también daña al propio nombre Kamut, ya que se trata de una palabra egipcia que vendría a significar trigo o grano. La palabra Kamut fue elegida como marca comercial, no como nombre científico de la planta, principalmente porque se trata de una palabra en desuso de una lengua ya extinta : no cabían reclamaciones de ningún tipo (a menos que Ramsés se levantara de la tumba, y aún así no diría nada ya que jamás vio tal grano en vida). En el siglo VII los egipcios cambiaron su lenguaje original por el árabe y aquel sólo se conserva, notablemente alterado, en la liturgia copta. Como curiosidad cabe decir que nuestro idioma conserva una palabra del egipcio antiguo y esta sí que la pronunciaba Ramsés de igual manera : oasis.
No hacía falta inventarse tamaña fantasía para un producto que por si mismo ya es muy interesante. El trigo kamut posee un grano de bastante mayor tamaño que los granos habituales lo que de por sí lo hace bastante atractivo económicamente. Por otro lado tiene bastante menos agua que granos similares lo cual hace que sea menos fácil que se pudra y más resistente a los ataques de los insectos. Esto es muy importante porque si es anti-insectos significa que podemos cultivarlo con menos o ningún pesticida y ello hace que el kamut sea ideal para la agricultura ecológica.
Nutricionalmente hablando proporciona un aporte mayor de hidratos de carbono complejos que el trigo convencional. Casi un 70% son aminoácidos siendo la lisina el más importante. El aporte de minerales es también muy superior pero sobre todo dispone de vitamina E en abundancia, alrededor de un 30% por encima de los granos convencionales. A pesar de que los alérgicos al gluten parecen mostrar muchos menos rechazo al grano de kamut éste sigue conteniendo gluten por lo cual su ingesta se sigue desaconsejando, al menos para las alergias más severas. El grano kamut tiene menos fibra que el grano de trigo convencional.
Debido a sus cualidades y al hecho de ser posible la agricultura ecológica como hemos visto hace que podamos encontrar kamut en tiendas de dietética, naturalistas o vegetarianas. Generalmente se suministra en forma integral pero también es posible encontrarlo en cualquier formato, desde la harina, la pasta, el pan (de hecho ahora no es tan extraño el pan de espelta, otra variedad de trigo muy saludable) hasta los granos inflados para hacer los desayunos de cereales. Como siempre que tratamos con estos productos que ya se han alineado en la banda de los alimentos dietéticos o vegetarianos (como el tofu, el seitán, las algas etc) no deberíamos dejar de tomarlos, sea cual sea nuestra dieta habitual. Un buen modo sería tomar un muesli con kamut cada mañana, por ejemplo.
Como hemos visto el kamut es una marca registrada y en Estados Unidos se considera una variedad protegida. Estados Unidos es el principal productor mundial aunque otros países como Argentina y Australia también lo producen en cantidades significativas. Conviene destacar que no se trata de un trangénico o variedad tratada genéticamente. De eso nada. De hecho el kamut sería la antítesis de un transgénico. Para que un producto se puede considerar kamut es necesario que cumpla con unos parámetros que pueden encontrarse en la web oficial http://www.kamut.com/ Entre otras cualidades debe contener entre 400 y 1000 ppm (partes por millón) de selenio, entre el 12 y 18% de proteínas, estar libre en un 99% de hibridaciones con variedades modernas de trigo etc.
El kamut es una buena y saludable opción de tomar trigo casi igual que lo tomaban nuestros antepasados, aunque no sea el mismo que tomaban los antiguos egipcios.

Hacer tofu en casa

Escrito por: xavier el 26 Sep 2008 - URL Permanente

Hace pocos días en el post sobre el tofu indicaba que una vez había intentado hacerlo en casa y no me había salido bien. He vuelto a hacer prácticas y esta vez lo he conseguido. He aquí la experiencia.

El tofu es el queso obtenido a partir de la leche de soja. Cualquier queso se obtiene por coagulación y/o fermentación de la leche, ya sea de origen vegetal o animal. El proceso implica la separación del suero - contenido líquido - de la parte sólida. Para que esto ocurra el método más sencillo es acidificar la leche a una temperatura alta pero sin llegar a la temperatura de ebullición. Cuando las concentraciones son las adecuadas la leche "se corta" y por filtración y prensado se obtiene el queso. Por tanto hacer tofu no es un proceso complejo pero advierto que puede ser algo frustrante al principio. He conseguido hacer con este método queso feta y requesón y en breve haré posts al respecto. Como siempre que explico cómo hacer un elemento básico en casa advierto antes de que me echeis la caballería : no siempre sale. Es cuestión de paciencia encontrar las condiciones idóneas.

En primer lugar vamos a adquirir leche de soja sin ningún tipo de aditivo y sin azúcar. Extraemos el zumo de un limón que es el ácido que vamos a emplear para cortar la leche. Calentamos la leche hasta que empiece a humear vigilando que no hierva en ningún momento. Retiramos del fuego e inmediatamente vertemos lentamente el zumo, removiendo para que se difunda bien. Con 1 litro de leche necesitaríamos 3 ó 4 cucharadas de zumo. En un determinado momento observareis que la leche se granula y espesa : se ha cortado. Ahora os haceis con un pañuelo o tela de algodón fino. Lo colocáis sobre un recipiente hondo. Se vierte el contenido y el filtro obviamente retendrá la materia sólida dejando pasar un color verdoso que es el suero (no lo tireis, se puede hacer una sopa vegetariana excelente). Una vez se haya colado toda la leche se cierra el pañuelo y se aprieta para echar el suero sobrante. Si no quereis trabajar mucho lo podeis dejar colgando toda la noche y por goteo quedará seco. Se abre el pañuelo y con una cuchara se raspa el tofu. Ahí lo teneis. Ahora se puede trabajar un poco con una cuchara para homogeneizarlo y añadir sal o hierbas aromáticas para darle un sabor agradable.

De un litro de leche de soja podemos obtener unos 200 gramos de tofu y recordad que el suero extraído tiene muchas propiedades dietéticas.

20 Sep 2008

Tofu

Escrito por: xavier el 20 Sep 2008 - URL Permanente

El tofu es un producto que se conoce y utiliza en Occidente desde hace relativamente poco tiempo pero que tiene tras de sí un historia milenaria con origen en China. Para simplificar un poco podríamos decir que el tofu es una especie de queso confeccionado a partir de la leche de soja. Tiene un aspecto parecido al queso blanco fresco y su importancia radica en que es un aporte muy importante de proteínas. Generalmente el ser humano recibe las proteínas a través del consumo de productos de origen animal como son los huevos, la leche y la carne. Si optamos por una dieta completamente vegetariana seguimos necesitando un aporte proteínico y el tofu, junto a otros productos como el seitán, es una alternativa perfecta. El tofu aporta proteínas y nada de grasas saturadas, así como un cero en colesterol, por lo cual no sólo es adecuado para vegetarianos sino en general para personas hipertensas o que simplemente se deseen cuidar. Como en el caso del aceite de oliva, el tofu disminuye la cantidad de colesterol malo (LDL) dejando intacto el colesterol bueno (HDL), aportando además calcio y minerales.
Actualmente ya es posible encontrar tofu en muchos supermercados cuando antiguamente sólo se podía encontrar en comercios especializados. Los que he visto se suelen presentar en formatos plastificados y con diversas texturas, desde uno que puede ir a la parrilla hasta el blando conocido como "japonés". El sabor es muy delicado y como he dicho recuerda a un queso blanco fresco convencional.
El tofu se puede emplear crudo en ensaladas o bien cocinarlo de múltiples formas. Lamentablemente la mayor parte de las recetas que se encuentran desprenden un "tufo" a comida oriental que ahuyentan al consumidor convencional no-vegetariano. Otra frontera psicológicamente insalvable es la que forma la línea de productos dietéticos o vegetarianos que parecen decir : "si comes tofu, debes ser vegetariano". Esto es una lástima porque el tofu podría ser un producto de consumo masivo que complementara perfectamente cualquier dieta y preparar al consumidor para otros ingredientes orientales, como las algas, que también deberían estar presentes en nuestras mesas por sus grandes ventajas.

Lasaña de tofu

Mi recomendación es empezar de manera sencilla con ensaladas substituyendo ese feta o queso blanco por trozos de tofu e ir reemplazando cuando conviniera la carne de las albóndigas o de los macarrones por tofu cocinado.

Es posible hacer tofu en casa aunque no engañemos a nadie, puede ser laborioso. Para hacer cualquier tipo de queso se debe coagular la leche. Para coagular leche se utiliza habitualmente cuajo animal, una substancia presente en el estómago de los rumiantes. Evidentemente esto no puede hacerse así en dietas vegetarianas. Otra alternativa consisten en acidificar la leche hasta que "se corta", es decir, que separemos el suero de la materia. Los ácidos más fáciles de encontrar son el zumo de limón y el vinagre. Por tanto se puede hacer tofu calentando 1 litro de leche de soja sin que llegue a hervir. Se retira del fuego y se añade gota a gota dos cucharadas de zumo de limón hasta que se corte. Vereis que se forman grumos de materia sólida separada del suero. Se cuela el resultado utilizando un colador de tela desechando el suero conservando la materia sólida. Se debe prensar con fuerza (utilizando un peso sobre el recipiente) para dar forma y extraer aún más suero. A continuación se guarda en la nevera para que termine de solidificar. De todas maneras he de confesar que yo lo intenté una vez y no me salió del todo bien. En las tiendas especializadas de dietéticas venden kits para hacer tofu. Estos kits incluyen prensas, filtros y coagulantes. El coagulante más extendido es el nigari que es básicamente cloruro de magnesio, un elemento natural obtenido como residuo de la obtención de la sal marina.

13 Ago 2008

Kéfir express

Escrito por: xavier el 13 Ago 2008 - URL Permanente

Antes de continuar con nuevos artículos sobre el kéfir quisiera hacer un inciso para exponer una manera muy simple de obtener este producto sin necesidad de hacerse con un cultivo. Como sabeis los cultivos, los nódulos, no se venden sino que se ceden. Hay innumerables foros en la red donde mucha gente solicita cultivos y otros muchos están dispuestos a cederlos sin compensación económica alguna - excepto tal vez el coste del envío por correo -. Si por alguna razón no os resulta sencillo seguir este método aún podéis disfrutar de kéfir a diario si podeis conseguir leche kefirada en cualquier supermercado. Esta leche es bastante cara - una botella de 1 litro cuesta aproximadamente 3 ó 4 euros - y como no está la economía doméstica para dispendios os explico cómo hacer kéfir a partir de ella. Comprais una botella de leche kefirada y otra botella o jarra de cristal con tapón de cristal a rosca, a ser posible. Os recomiendo ser generosos en la inversión inicial y adquirir leche kefirada ecológica, de calidad, tanto de leche de vaca como de cabra. La jarra o botella vacía que habeis adquirido la lavais a conciencia con agua hirviendo.

A continuación bebéis el kéfir con normalidad y cuando queden unos cuatro dedos separais la mitad vertiéndola en la jarra vacía. Rellenais con leche normal - entera, semi o desnatada uperisada - o si quereis con leche fresca ambos envases, el original y la jarra. Agitais con fuerza tapándolos bien, dejándolos sobre el mármol de la cocina durante 24 horas, en un lugar con una temperatura media - entre 20 y 25 grados -. Al cabo de unas horas observareis que se producen cambios. La leche empieza a agrietarse, aparece gas y el suero se separa de la materia sólida. La prueba evidente de la kefirización de la leche se produce cuando se desenrosca el tapón : hay gas. Es conveniente abrir el tapón lo suficiente para que el gas escape porque aunque no se me ha dado el caso jamás es posible que la presión pudiera tener efectos negativos en la integridad del tapón mismo o para el cristal de la botella. También es conveniente agitar con fuerza la botella para mezclar los componentes cuidando de liberar el gas tras la operación. Ya tenemos kéfir.

Transcurrido el tiempo metéis ambas botellas en la nevera y a consumir con normalidad. Eso sí, en un máximo de 48 horas. Utilizamos dos botellas por la simple razón de disponer de kéfir siempre : mientras consumimos una la otra se está refrigerando o bien produciendo leche kefirada de nuevo.

Y lo que obtenemos, ¿es kéfir de verdad? Digamos que obtenemos una réplica de la leche kefirada que hemos adquirido, que no es lo mismo que lo obtenido desde un cultivo. Las bacterias y levaduras presentes en la leche kefirada tenderán a reproducirse en la leche transformando la lactosa en ácido láctico. Puesto que el kéfir es una asociación compleja de más de media docena de bacterias y levaduras es difícil que todas ellas se reproduzcan de la misma manera con nuestra preparación 'básica'. Digamos que se trata de una fermentación láctica muy próxima al kéfir. Otra diferencia básica es que se trata de una bebida carbonatada de forma natural y con un nivel inapreciable de alcohol, efecto de la presencia de la levadura. Esto también ocurre con el kéfir industrial pero tanto el gas como el alcohol se tienden a eliminar puesto que nutritivamente hablando no aportan nada y distorsionan la imagen que el cliente habitual tiene sobre los productos lácticos.

¿Y qué leche debemos emplear? Cualquiera. Cualquier leche de leche o vaca que contenga lactosa es susceptible de ser empleada en este kefirización sobre un producto industrial. Si nos importa conservar la línea podemos emplear leche semi o directamente desnatada. Si queremos un kéfir rico en grasas os recomiendo leche fresca mientras que la normal entera uperisada también es apta. Lo único importante es que la leche contenga lactosa y eso suele ser lo habitual, a menos que en determinadas circunstacias se le haya extraído para hacerla apta a personas alérgicas a la lactosa.

Y, ¿cuántas veces puedes re-kefirizar leche de esta manera? En principio no hay límite. 10, 100, 1000, las que querais mientras el calor ni el frio sea excesivo la labor de las bacterias y levaduras continuará de forma indefinida. Es importante indicar que nunca debeis mantener la botella sin refrigerar más de 24 horas - y de hecho con 12 horas suele ser más que suficiente - o el resultado será demasiado ácido para ser consumido. Transcurrido ese periodo de tiempo lo refrigerais en la parte superior del frigorífico y la kefirización cesará.

También conviene indicar que hay que ser muy escrupuloso a la hora de manipular los envases del kéfir para evitar contaminaciones indeseadas. Al menos una vez por semana lavaremos a conciencia las botellas con agua hirviendo y queda en manos de cada uno proceder al hervido de la leche antes de su empleo, algo más que recomendable en el caso de la leche denominada como 'fresca'.

13 May 2008

Tempura

Escrito por: xavier el 13 May 2008 - URL Permanente

Mi primer contacto con la tempura se produjo en un restaurante japonés de Riad al que era muy aficionado mi socio saudí. Como suele ocurrir en Japón el cocinero se situaba rodeado de comensales, sólo separados de él por el mostrador de mármol cuadrangular. No había trampa ni cartón. En todo momento se veía qué hacía y cómo cocinaba los ingrediente para depositarlos a continuación, en el más rápido trasvase que nunca haya visto, en los platos sin intermediación de ningún camarero. Precisamente esta modo de cocinar tan a la vista era lo que atraía a mi socio saudí. Proporcionaba imagen de honestidad, frescura y salud. En efecto, la cocina japonesa es probablemente de las más sanas del Mundo o tal vez, por expresarlo del mejor modo posible, la que altera menos los alimentos desde la recolección hasta que los hace llegar a la boca del comensal. Esta velocidad o escasa manipulación implica que los productos se sirven con el máximo posible de vitaminas y cualidades.
La tempura es una masa que se emplea en el rebozado de vegetales, mariscos/pescados y carnes de ave, principalmente. También ha devenido un método de rebozar en el cual se persigue que los alimentos se cocinen en pocos minutos adquiriendo una estructura crujiente. El origen de la tempura es controvertido. En la actualidad se cree que la palabra es de origen latino y fue utilizada por los portugueses que llegaron al Japón durante el siglo XVI para designar una técnica que ya existía en el país. 'Tempura' se referiría a las témporas, aquellos periodos que la religión católica indicaba como no aptos para el consumo de carne. Puesto que la tempura se adaptaba muy bien a los vegetales y mariscos el nombre se le asignó por la época en que el uso era más frecuente.
La forma más simple de preparar un rebozado de tempura es mezclar a partes iguales harina de trigo y de maíz (maizena) con huevo y agua con gas muy fría. Para ello tamizamos las harinas con un cedazo fino, echamos la yema del huevo y un chorro interesante de agua con gas. Debe quedar una mezcla homogénea ni muy líquida ni pastosa. Generalmente a la tempura no se le añade sal ya que el producto rebozado se suele sumergir antes de comerlo en una salsa a menudo picante. Si no lo vais a hacer así podeis echar sal sin problemas. También conviene indicar que cada vez es más frecuente encontrar en los comercios harinas de tempura, que no son mas que mezclas de harina de trigo fina y harina de maíz. A estas harinas sólo les falta añadir huevo y agua con gas.
Utilizo la tempura sobretodo para rebozar vegetales, a modo de acompañamiento generalmente. Para ello utilizo zanahoria, espárrago verde, coliflor y brócoli, aunque se puede hacer tempura con muchos tipos de vegetales.
Los vegetales se deben cortar crudos y muy finos, básicamente en juliana. Hay que pensar que se deben freir y quedar cocinados en menos de tres minutos. Los sumerjo en el rebozado mientras caliento en una sartén pequeña abundante aceite de girasol. En Japón se suele utilizar aceite de sésamo pero otros aceites vegetales también son adecuados. El aceite de oliva se puede emplear pero es excesivamente graso y corremos el peligro que en unos segundos un crujiente vegetal quede completamente blando y sin gracia. Es importante coger cada pieza con pinzas y sacudirla ligeramente para eliminar el exceso de rebozado. A continuación las depositamos sin que se toquen en la sartén - hay que freir pocas verduras a la vez - y transcurridos los tres minutos o antes si apreciamos que se empiezan a quemar retirarlas para servirlas inmediatamente. El rebozado crea una capa transparente y voluminosa, efecto del agua con gas, además de ser crujiente al masticar. Como su preparación se aparta de la habitual para las verduras suele ser una buena manera de hacer comer este tipo de alimentos a los más pequeños de la casa que no asocian el rebozado con los vegetales.

La tempura también está indicada para dar un toque orientalizante a nuestros menús, así como servir el marisco y el pollo de una forma muy original.

Marinado

Escrito por: xavier el 13 May 2008 - URL Permanente

Marinar consiste en introducir un producto, generalmente carne o pescado, en un líquido durante un cierto tiempo. El motivo de esta actuación es conseguir que el producto objeto del marinado adquiera el aroma del líquido y además, especialmente con las carnes, conseguir que la carne se ablande. Existen otros motivos como conseguir la conservación prolongada de carnes o pescados o consumir el producto sin cocinar de manera que sus propiedades nutritivas se mantengan inalteradas. Es probable que los primeros marinados surgieran por la necesidad de ablandar las carnes de caza. Como sabeis la carne es el músculo y las piezas de caza salvaje acumulan mucho músculo y poca grasa, lo que hace que sean bastante duras. Marinando conseguimos ablandar el músculo y hacer comestible la carne. Cuando el ser humano consiguió domesticar diversas especies animales lo que hizo fue hacerlas sedentarias y hacer que acumularan grasa haciendo su carne más apetecible. La introducción en el marinado de substancias antisépticas como el vino y el vinagre consiguió eliminar diversas bacterias prolongando el tiempo de conservación de los alimentos. No es una técnica de conservación ideal pero cuando fue descubierta en la prehistoria fue toda una revolución.

Para los marinados se emplean diversas substancias, siendo las más habituales el aceite, la grasa, el vino, el vinagre y medios ácidos como los zumos de frutas y los lácteos (leche agria, yogur). El marinado más simple consiste en introducir la carne o pescado en vino cocinándola cuando se necesite. Con el escabeche se pretende principalmente prolongar el tiempo de conservación, por lo cual en primer lugar se cocina el producto para luego someterlo al marinado, generalmente con vinagre que es un antiséptico natural. Cuando marinamos un producto que se va a consumir crudo lo hacemos generalmente con un elemento ácido - zumo de limón - que nos va a dar una sensación de "cocinado" sin que por ello se alteren las cualidades de la carne o el pescado. Esta es la base del ceviche sudamericano o de los carpaccios.
Cuando la Humanidad se percató de los efectos beneficiosos del marinado también se dió cuenta de que el líquido envolvente cedia parte de su sabor al elemento que cubría. Esto dio lugar a aromatizar el caldo con hierbas, especias y hasta simples hortalizas.
El marinado está presente en infinidad de platos, ya sea como reminiscencia de antiguos usos conservantes o de ablande, o por el simple deseo de aromatizar profundamente carnes y pescados. El carpaccio, el afelia, la borrida de rajada, los escabeches de jurel, sardina, mejillones etc, las carnes conservadas en leche agria típicas de Asia Central y los quesos conservados en aceite de oliva son una breve recopilación de estas técnicas. Aún hoy en día el marinado es imprescindible con muchas piezas de caza que encuentran en el civet un método idóneo de cocinado.

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Cocina Mediterránea

Cocina Mediterránea pretende dar una visión de las mejores recetas y productos de la llamada dieta mediterránea y también de las gastronomías que se reparten alrededor del Mare Nostrum, no todas ellas englobadas en el perfil de la dieta mediterránea. Durante muchos años viajé por motivos profesionales por Europa Oriental y el Oriente Medio pero no ha sido hasta hace pocos años que me lancé a cocinar los platos que degustaba antaño. Un poco por el simple placer de cocinar, otro poco porque en cada bocado evoco una década de viajes irrepetibles.

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