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17Jun, 2008

EL CUARTO PODER

Escrito por: colombia-2008 el 17 Jun 2008 - URL Permanente

Dada la enorme importancia e influencia que tienen en la dinámica política, militar y social de toda nación, no es exagerado reconocer a los medios de comunicación como el “cuarto poder”, para muchos superior al ejecutivo, el legislativo y judicial que caracterizan las democracias tradicionales.

El término lo acuñó el escritor inglés Edmund Burke a mediados del siglo XVIII y tuvo ese reconocimiento en los años previos a la revolución francesa gracias a la extraordinaria influencia que tuvieron en la sociedad y en la política de esa época y que hoy no parece haber cambiado mucho. Cada medio da su propia opinión sin que importe que sea correcta o no, tiene la capacidad de hacer creer que todo lo que dice es cierto; no se limita a reflejar la opinión pública sino que la crea y tiene la facilidad de manipular el consciente y subconsciente colectivos. En muchos casos su opinión rebasa la imparcialidad y lleva a las masas a asumir como ciertos temas en los que el medio o el periodista tienen intereses particulares.

En Colombia no es distinto, muchos periodistas piensan que la mejor forma de mostrarse imparciales e independientes es agrediendo la institucionalidad olvidando que eso favorece intereses antidemocráticos y menoscaba las libertades que ella simboliza. En el intento de no estar del lado del gobierno terminan del lado de su enemigo, lo que no es desde ningún punto de vista imparcial, si bien su labor e independencia son fundamentales en toda democracia.

Puede tratarse de un acto instintivo de autoprotección personal pues todos saben que un periodista o un medio de comunicación que tome el riesgo de informar escuetamente las verdades sobre determinado grupo terrorista, narcotraficante o criminal se expone a sufrir amenazas o agresiones directas, mientras que si lo hace contra el Estado ese riesgo no existe, solo que en ese esfuerzo no se limitan a los hechos sino que inciden en la percepción que haga de ellos la audiencia.

Por eso es que en Colombia es muy difícil encontrar un periodista, reportero o columnista, que no critique más allá de la imparcialidad todo acto del gobierno, y los pocos que se atreven a ser realmente imparciales o a manifestar sus opiniones y análisis que puedan favorecer al estado son estigmatizados y proscritos. No hay muchas entrevistas, tertulias, o foros, por no decir ninguna, en que los entrevistados o participantes no sean de abierta oposición al gobierno, o incluso rivales políticos, lo cual niega toda objetividad, imparcialidad o neutralidad y lo peor es que esa es la información, opiniones y análisis que recibe la audiencia no solo interna sino internacional.

También existen periodistas que pocos de ética pagan a muy buenos precios las “chivas”, desconociendo cómo eso genera corrupción cuando incita a quien tenga acceso a datos muchas veces clasificados y de interés nacional a sustraerlos y venderlos, a “filtrarlos” de forma indebida y hasta ilícita al mejor postor, quien además no la somete a la debida verificación, interpretación y análisis, y mucho menos mide las consecuencias de esos actos causando cada vez mayor zozobra y polarización en la sociedad.

Del mismo modo están los periodistas que registrándose imparciales, tratan de disimularlo presentando noticias que por su propio contenido favorecen al gobierno pero al final de las mismas acuñan conceptos que las desvirtúan en un intento claro de dejar en la mente del lector o receptor la ultima parte transmitida. Una noticia sobre la farcpolítica es rematada con una de parapolítica, a sabiendas que esta ultima perjudica de alguna manera al gobierno. Sobre los computadores de ‘Reyes’, avalada su autenticidad por la ‘Interpol’, titulan: “el computador de Reyes, otro falso positivo? En el mejor de los casos tratan de restar meritos a una acción del estado: Los resultados innegables de la política de seguridad democrática, son presentados con un simple “parece” haciendo énfasis explicito al “parece” que están dando resultados positivos, es decir tratando de fomentar dudas sobre los resultados, quitarle meritos y convencer a la audiencia de que esos resultados no son importantes y que además son engaños y manipulaciones del gobierno.

Afortunadamente parece que han tomado conciencia: “los medios al tablero”; reconocen sus errores: “falta sistemática de análisis e interpretación y exceso de tolerancia con fuentes que facilitan datos que aunque ciertos imponen la agenda”; y proyectan una autocritica. Bienvenida, sin embargo pretenden hacerla partiendo del concepto de que como están actuando hoy favorecen al gobierno y en consecuencia deben endurecer su postura crítica. Eso ya es un mal comienzo porque cualquier determinación estará viciada de imparcial. Porque no partir de la premisa de transmitir los hechos sin predisposiciones ideológicas de ninguna índole?