10Nov, 2009
El complot contra Colombia
Por lo menos tres de los once principios de la propaganda nazi de Joseph Goebbels pueden notarse en las actitudes del presidente de Venezuela en su afán de implantar en el único país del subcontinente que le falta, la llamada revolución bolivariana o socialismo del siglo XXI.
Principio de la transposición: “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos”, “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. Principio de la exageración y desfiguración: “Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”. Y Principio de orquestación: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto”. Ahí podrían explicarse las constantes agresiones verbales contra Colombia, el declararse siempre bajo amenaza de muerte o de invasión y a que cada vez que su nivel de popularidad baje “aparezca” un nuevo complot desde Colombia en arreglo con Estados Unidos.
Pero más allá de las intenciones aparentes, existe el grave riesgo de que lo que buscara no fueran simples camorras ideológicas sino justificar un acción de fuerza contra Colombia, de la cual no sería responsable, pues habría actuado en legítima defensa respondiendo a una previa (supuesta) agresión a su soberanía; solo que sus planes no parecen caminarle favorablemente dado que además de la poca credibilidad que le da la opinión pública debido a sus contantes y exagerados ataques verbales, que ya parecen el cuento del pastorcito mentiroso, ahora entró en vigor el acuerdo de cooperación entre Colombia y los Estados Unidos que aplicaría en casos de “amenazas comunes a la paz, la estabilidad, la libertad y la democracia”.
Seguramente ahora, ante sus frustrados intentos para obstruir y sabotear la firma del acuerdo, a pesar de la intensa campaña adelantada, adaptara su estrategia orientada al desquite y a lograr sus objetivos sobre Colombia a pesar de todo. Sabe que ya no es viable una acción armada porque podría tocar intereses norteamericanos que justificaran una reacción de fuerza y por lo tanto su esfuerzo irá por otro lado, siempre tras la cortina de complots en contra suya.
En primer término, es seguro que fortalecerá sus relaciones con países ampliamente conocidos por sus discrepancias, ideológicas o políticas con los Estados Unidos, a lo mejor invitará a Rusia, a Irán o a Corea del Norte a establecer ‘bases de paz’ en territorio venezolano o cubano o a desarrollar ejercicios bélicos en aguas venezolanas, implementará y fortalecerá sus programas nucleares y hasta justificará mayores adquisiciones de armas, incrementará sus denuncias sobre intentos de asesinato por parte de paramilitares colombianos y de espionaje, ya no solo del DAS sino ahora también de la CIA, etc.
Asimismo puede esperarse que las campañas de los candidatos y partidos chavistas como el “Movimiento Socialista Bolivariano” o el Polo Democrático Alternativo fusionado al Partido Socialista Unido de Venezuela, de lo cual circulas pruebas, se incrementen y se fortalezcan como fuertes opciones en el proceso electoral del próximo año.
También es seguro que recibirá ayuda, aunque soterrada e indirecta, de los grupos armados colombianos, que siendo los mayores narcotraficantes de Colombia serán los más perjudicados de la aplicación de acuerdo colombo-estadounidense; quizás sea esa la razón de que hayan amenazado al Juez de Sucumbíos que adelanta las investigaciones por el bombardeo del Ejercito colombiano al campamento de Raúl Reyes en Ecuador, y nada raro que el asesinato de los dos Guardias Venezolanos en la frontera con Colombia sea parte de ese apoyo, hoy por hoy el tema de mayor discrepancia en las relaciones binacionales.
24Oct, 2009
Oposición a las bases estadounidenses, temores reales o estrategias políticas
Si no fuera por la existencia de intereses políticos personalistas, o por pretensiones ideológicas adversas nada habría que temer de la presencia de militares estadounidenses en algunas bases del territorio colombiano, en reemplazo a la clausurada base de Manta en Ecuador, que en palabras de Mario Pazmiño, quien fuera director de Inteligencia del Ejército ecuatoriano la salida de las bases americanas del continente sudamericano “es una propuesta que viene instaurada desde el Foro de Sao Paulo (fundado por partidos y organizaciones de izquierda en la década del '90) y que posteriormente está siendo replicada tanto por las FARC como por la Coordinadora Continental Bolivariana dentro del proyecto internacional de las FARC”.
La mayor critica se hace con base en tres argumentos principales, primero, porque sería violatorio de la soberanía colombiana, segundo porque se prestaría a impunidades en caso de delitos cometidos por los agentes norteamericanos y tercero por la creencia externa de que afectaría de alguna forma a los países del subcontinente.
Pero no es así; la soberanía no se afecta cuando se trata de acuerdos y tratados internacionales debidamente aprobados por la autoridad competente, como por ejemplo el Congreso Nacional que es quien dará el visto bueno final. Tampoco habría impunidad para los militares estadounidenses pues si bien no sería la jurisprudencia colombiana la encargada de hacer justicia, el acuerdo contempla garantías para que se haga en Estados Unidos con la constante supervisión del estado colombiano. Y mucho menos implica riesgos a las soberanías o a los intereses legítimos de otros estados pues está claro que se trata de bases exclusivamente colombianas, con manejo puramente colombiano y que los gringos solo tendrán presencia en ellas como apoyo a las acciones contra el narcotráfico y el terrorismo que desarrollan las Autoridades colombianas.
Pero como es normal en cuestiones de política, los verdaderos intereses van ocultos y seguramente este caso no es la excepción, porque no de otra manera puede entenderse tan acérrima oposición a un acuerdo que a lo mejor, más que beneficiar al Estado, lo que hace es perjudicar los intereses del narcotráfico y del terrorismo.
Y si vemos quienes son los que mayormente se oponen, encontramos sectores que aunque pocos, son muy influyentes, y son los que históricamente han actuado como trabas a todos los procesos democráticos de la nación, impulsados por sus diferencias ideológicas y-o por sus discrepancias políticas y que ante la falta de mejores cosas se aprovechan del tema de las bases para publicitar exagerados perjuicios en pretensión de aminorar el respaldo general al Gobierno nacional como único impedimento real para avanzar en sus propósitos .
Solo que algunos de ellos no tienen derecho ni siquiera de juzgar las decisiones colombianas pues se trata de cuestiones puramente soberanas y por lo tanto solo a los colombianos nos asiste el privilegio de apoyar o criticar la decisiones internas sin influencias extranjeras que solo quieren subvertir el sistema existente para implantar tesis contrarias al querer de la mayoría del pueblo colombiano y que ven en la presencia norteamericana en Colombia el impedimento mayor no solo a la acción política sino a eventuales acciones de agresión física contra Colombia, pues en el intento podrían afectar intereses norteamericanos que justificarían su reacción defensiva contra el agresor, lo cual desde luego no seria para nada recomendable.
26Mar, 2008
COLOMBIA ANTE ECUADOR Y VENEZUELA
Aunque la información contenida en los computadores de Raúl Reyes sea una clara muestra de los vínculos entre los gobiernos de Ecuador y Venezuela con las Farc, cabe un llamado a la prudencia y permitir que sean esas pruebas las que hablen por si mismas para no dar argumentos de ataque a los mandatarios mencionados, no es prudente presentarlas como ciertas sin que antes medie el concepto de un ente supranacional cuya posición no pueda ser cuestionada
Mientras tanto, siendo claro que la revelación de esas informaciones despertó furias exageradas, se concluye que en algo son ciertas, pues de lo contrario nada habría que temer ni que perder; por el contrario y vistas las reacciones extremas se infiere que el grupo terrorista teme perder un gran aliado y portavoz internacional, Hugo Chávez, que a vez perdería el inmenso protagonismo que la liberación unilateral de secuestrados por las farc y el tema del intercambio humanitario le tributa.
Por eso Colombia no debe enfrascarse en una confrontación mediática sobre el contenido de los computadores sino esperar y atenerse a los resultados técnicos y científicos que hagan los expertos internacionales y eso si, reforzarlas con pruebas y testimonios sobre la presencia de las farc en territorio ecuatoriano como por ejemplo, las declaraciones del mismo Raúl Reyes en octubre de 2005 en las que reconocía la existencia de campamentos suyos en Ecuador y el propio hecho de su muerte en ese territorio, el testimonio del ex congresista Luis Eladio Pérez que en sus primeras declaraciones a los medios, luego de su liberación afirmo haber estado por un tiempo en territorio ecuatoriano; la captura de varios terroristas de las farc en la provincia de Sucumbíos el 21 de febrero de 2006 y los informes del gobierno colombiano donde alertaba al gobierno ecuatoriano de esa eventualidad, al igual que los informes presentados al gobierno venezolano, o hechos como la captura de Rodrigo Granda, que en su momento fueron ignorados y desestimados por los respectivos países.
Además el gobierno colombiano debe pedir a la comunidad internacional, particularmente a los países que han manifestado su interés en el tema de los secuestrados y del intercambio humanitario que sienten sus posiciones frente a esos temas y frente al propio grupo terrorista para evitar la infortunada sorpresa de que más adelante aparezcan posiciones parecidas a las de Chávez y Correa donde siguiendo intereses políticos tomen partido en favor de los terroristas cuando ya sea demasiado tarde para la democracia colombiana; y una vez clarificadas las posiciones que esa misma comunidad exija a las farc, no al gobierno colombiano, la liberación incondicional de los secuestrados. Una manifestación de solidaridad de todos los países civilizados del mundo en el argumento de que el grave problema de Colombia no es contra otra nación sino contra un grupo terrorista al cual le interesa y le conviene que se den esa clase de enfrentamientos. Colombia es la victima y por eso necesita del apoyo mundial como principal condición para alcanzar la paz y la convivencia.
Para el Gobierno colombiano, lo que realmente debe importar es su desempeño en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico y el rescate de los secuestrados, en eso debe centrar toda su atención y esfuerzo cuidándose de no dar pie a interpretaciones erradas que desvíen su atención, presentar al mundo las declaraciones de Luis Eladio Pérez dando cuenta de la extrema gravedad de Ingrid Betancourt y el trato discriminatorio contra ella, así como las declaraciones del propio Raúl Reyes donde afirma que “esta señora es de temperamento volcánico, es grosera y provocadora, con los guerrilleros encargados de cuidarla, además como sabe de imagen y semiología, las utiliza en impactar en contra de las farc”.
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