22Nov, 2009
Embrollo peligroso
Las Farc surgieron, además, del rompimiento ideológico entre liberales que adoptando y siguiendo la doctrina comunista, querían tomarse el poder por las armas y los que prefirieron acudir a métodos pacificos. Desde entonces, no hay acción, terrorista o política que no vaya encaminada a tal propósito y, aunque hoy estén reducidas, ello solo va en lo armado pues en lo político aún tienen peligrosas opciones.
Tal sentido preocupa puesto que allí las cosas son distintas, puede ser un triunfo de Cuba como instigadora del surgimiento de los grupos guerrilleros marxistas-leninistas en el continente americano o de las Farc como ejecutoras principales del proyecto, al que astutamente dedicaron sus mejores esfuerzos, recursos y hombres, luego de haberlos preparado ideológica y militarmente, unos en Rusia y otros en Cuba, el que hoy este esparcida por toda América, con importantes apoyos de Europa y Asia, la doctrina comunista inicial de las Farc y el Eln, que es la misma que tuvieron grupos guerrilleros marxistas leninistas como el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, el Farabundo Martí para Liberación Nacional en El Salvador, Sendero Luminoso y Tupac Amarú en Perú, Alfaro Vive Carajo en Ecuador, las Fuerzas Armadas de Liberación y el Movimiento de Izquierda Revolucionario en Venezuela, etc., que aunque fracasaron en la mayoría de los países, existen en Colombia.
Ahí puede explicarse el surgimiento reciente de movimientos claramente afines, -aunque secretamente vinculados- a la doctrina fariana que dejando al grupo propiamente dicho la acción armada –terrorista- se concentraron en lo político con el propósito inicial, tomarse el poder en Colombia, implantar el comunismo marxista leninista y expandirlo en todo el continente hasta lograr el supuesto sueño de Bolívar. Entre lo primero estuvo la creación de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar en 1.987, que fue el nombre dado a la unificación de todos los grupos guerrilleros existentes en Colombia como las Farc, el Eln y el Epl, etc., que fracasó por diferencias ideológicas y celos de poder en cada grupo.
Posteriormente, ante la caída del muro de Berlín, en 1.989, y la desintegración de la Unión Soviética que era el fin del comunismo mundial, Fidel Castro se siente frágil y desprotegido y en una acción desesperada para adquirir alguna fortaleza propia, secundado por Luiz Inacio Lula Da Silva, entonces dirigente sindical de amplia ascendencia socialista, crea en 1990 el llamado Foro de Sao Paulo como la unión de todos los partidos de izquierda y movimientos subversivos de América Latina. Al evento de constitución asistieron El Partido de los Trabajadores de Brasil, El Partido Comunista de Cuba, el Eln y las Farc de Colombia, el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, La Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador y el Partido de la Revolución Democrática de México y como compromiso y resultado principal, los participantes firmaron un “pacto de apoyo mutuo entre los asistentes” y se impusieron la tarea de trabajar para “que el comunismo siguiera vivo en Iberoamérica”.
En cumplimiento de su tarea, las Farc crearon en 2000 el “Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia, MBNC, junto a sectores revolucionarios venezolanos se reunieron los días 10 y 11 de Agosto de 2.005 y crean la Coordinadora Continental Bolivariana como “un espacio de encuentro y de coordinación de las luchas de los pueblos (...), con estructuras orgánicas en las subregiones de México, Las Antillas, Ecuador, Perú y el Cono Sur". Posteriormente en 2.007, las Farc, como mecanismo de consolidación de sus propósitos hicieron su novena conferencia y trazaron las directrices que seguiría para los siguientes años, haciendo énfasis en establecer “una mayor presencia” en todo el continente.
Así las cosas no es para estar tranquilos creyendo que las acciones de las Farc van separadas de los discursos agresivos de Chávez o del accionar de organizaciones como la Coordinadora Continental Bolivariana o del Foro de Sao Paulo, cada uno por su lado actúa en pro del resurgimiento del comunismo en toda América y Colombia, es su principal obstáculo.
24Oct, 2009
Oposición a las bases estadounidenses, temores reales o estrategias políticas
Si no fuera por la existencia de intereses políticos personalistas, o por pretensiones ideológicas adversas nada habría que temer de la presencia de militares estadounidenses en algunas bases del territorio colombiano, en reemplazo a la clausurada base de Manta en Ecuador, que en palabras de Mario Pazmiño, quien fuera director de Inteligencia del Ejército ecuatoriano la salida de las bases americanas del continente sudamericano “es una propuesta que viene instaurada desde el Foro de Sao Paulo (fundado por partidos y organizaciones de izquierda en la década del '90) y que posteriormente está siendo replicada tanto por las FARC como por la Coordinadora Continental Bolivariana dentro del proyecto internacional de las FARC”.
La mayor critica se hace con base en tres argumentos principales, primero, porque sería violatorio de la soberanía colombiana, segundo porque se prestaría a impunidades en caso de delitos cometidos por los agentes norteamericanos y tercero por la creencia externa de que afectaría de alguna forma a los países del subcontinente.
Pero no es así; la soberanía no se afecta cuando se trata de acuerdos y tratados internacionales debidamente aprobados por la autoridad competente, como por ejemplo el Congreso Nacional que es quien dará el visto bueno final. Tampoco habría impunidad para los militares estadounidenses pues si bien no sería la jurisprudencia colombiana la encargada de hacer justicia, el acuerdo contempla garantías para que se haga en Estados Unidos con la constante supervisión del estado colombiano. Y mucho menos implica riesgos a las soberanías o a los intereses legítimos de otros estados pues está claro que se trata de bases exclusivamente colombianas, con manejo puramente colombiano y que los gringos solo tendrán presencia en ellas como apoyo a las acciones contra el narcotráfico y el terrorismo que desarrollan las Autoridades colombianas.
Pero como es normal en cuestiones de política, los verdaderos intereses van ocultos y seguramente este caso no es la excepción, porque no de otra manera puede entenderse tan acérrima oposición a un acuerdo que a lo mejor, más que beneficiar al Estado, lo que hace es perjudicar los intereses del narcotráfico y del terrorismo.
Y si vemos quienes son los que mayormente se oponen, encontramos sectores que aunque pocos, son muy influyentes, y son los que históricamente han actuado como trabas a todos los procesos democráticos de la nación, impulsados por sus diferencias ideológicas y-o por sus discrepancias políticas y que ante la falta de mejores cosas se aprovechan del tema de las bases para publicitar exagerados perjuicios en pretensión de aminorar el respaldo general al Gobierno nacional como único impedimento real para avanzar en sus propósitos .
Solo que algunos de ellos no tienen derecho ni siquiera de juzgar las decisiones colombianas pues se trata de cuestiones puramente soberanas y por lo tanto solo a los colombianos nos asiste el privilegio de apoyar o criticar la decisiones internas sin influencias extranjeras que solo quieren subvertir el sistema existente para implantar tesis contrarias al querer de la mayoría del pueblo colombiano y que ven en la presencia norteamericana en Colombia el impedimento mayor no solo a la acción política sino a eventuales acciones de agresión física contra Colombia, pues en el intento podrían afectar intereses norteamericanos que justificarían su reacción defensiva contra el agresor, lo cual desde luego no seria para nada recomendable.
03Oct, 2008
LA OFENSIVA DE LAS ORGANIZACIONES
Hay quienes sin que sea claro el porque, toman los hechos a la ligera y atacan las instituciones ignorando otros que son ciertos aunque no sean tan conocidos; por ejemplo que atacar las instituciones hace parte de una estrategia bien concebida de la llamada plataforma política planteada en los estatutos originales y recalcada recientemente en las directrices de Alfonso Cano, que instruye en atacar al Estado desde ángulos distintos, siendo uno de ellos la guerra política, que para este caso es claramente de organizaciones, atacar la organización institucional valiéndose de organizaciones con vínculos directos o con simple identidad ideológica.
En la ‘guerra de organizaciones’, una organización ataca individualizadamente los pilares fundamentales de otra organización. Normalmente una organización para su existencia requiere tres pilares básicos: un propósito (para que), unos recursos, (con que) y un ejecutor (quien).
Esos pilares son atacados en conjunto o individualmente. El ‘propósito’ es atacado para imposibilitar su obtención generando dudas y decepciones sobre su viabilidad, su inutilidad o su total imposibilidad; si quien defiende una causa duda del ‘para que’, su dedicación a ella será mediocre y su esfuerzo por lograrla, mínimo. El segundo se ataca obstruyendo o impidiendo el recibo de los recursos necesarios. Y el tercero buscando el desprestigio y la deslegitimación de sus miembros, maniatándolos e imposibilitando cualquiera de sus actuaciones.
El caso reciente de las personas muertas en combates contra la fuerza pública en el norte del país, si bien quedan interrogantes que deben ser suficientemente clarificados, es utilizado para atacar los dos últimos pilares mencionados. Lo primero, además de obstruir por todos los medios la asignación de presupuesto suficiente, es impedir la llegada de contribuciones extranjeras para la lucha contra el terrorismo y así el objetivo institucional de derrotarlo caiga en el fracaso, por eso, aunque esas muertes son acumuladas desde el mes de enero y en eventos diversos, las presentan juntas cuando la discusión por el TLC en Estados Unidos es mayor y cuando en Europa se discuten, convenientemente promovidas y estimuladas, multas y sanciones económicas contra Colombia además de la suspensión de recursos que al fortalecer la capacidad del Estado perjudican el triunfo del terrorismo.
Y lo segundo buscando el desprestigio de las instituciones y los individuos que mayor daño causan al propósito terrorista. Las farc perdieron la guerra al perder el respaldo popular y eso pretenden ahora, atacando la legitimidad del Ejército para desprestigiar y deslegitimar sus resultados, y como al interior del país nadie cree ya sus falacias, lo hacen hacia el exterior donde aún hay ingenuos que les creen; para eso anticipan la acción jurídica a los hechos, y en tal sentido cuando se presentan bajas de guerrilleros en combate ya existe quien presentará una denuncia penal que desmerite el resultado; cada guerrillero muerto en combate es presentado por ong’s de Derechos Humanos como un campesino inocente.
Tienen preparado quien hará la denuncia por desaparición, secuestro, rapto, o lo que sea, (familiares consientes de la condición de guerrillero de la persona en cuestión, pero que son convencidos por los beneficios económicos que pueden recibir si entablan la denuncia, desde luego bien asesorados por hábiles juristas afines a la causa guerrillera), y los testigos que aseguran que la persona era ejemplo de humildad y honradez, un ciudadano ejemplar.
Y quienes reciben las denuncias previamente escogidos por simpatía ideológica o por simple candidez lo hacen descartando de plano la posibilidad de que puede tratarse de personas que siendo miembros de las llamadas milicias bolivarianas, entre otras cosas encargados de los secuestros y de los atentados terroristas en las ciudades, tradicionalmente son utilizados por las farc como reserva para tiempos, como los actuales, en que el grupo diezmado “ordena” a esos milicianos “encuadrillarse”
Para darle mayor énfasis a la denuncia, aseguran que las supuestas victimas eran además de humildes campesinos, retardados mentales o menores de edad como pretendiendo que el Ejército Nacional rea responsabilizado también por eso y ocultar así otro hecho innegable como es el reclutamiento forzado e indiscriminado que hacen las farc de niños, niñas y adolescentes menospreciando su condición mental mientras sirvan de carne de cañón y de arma contra el estado.
Todo el tiempo las farc ocuparon la atención de las Fuerzas Militares con actos terroristas mientras su mayor esfuerzo estaba en el campo político (infiltraciones en los entes estatales y organizaciones no gubernamentales), y con mayor énfasis hacia el exterior (organizaciones sociales de derechos humanos, gobiernos socialistas o simpatizantes del socialismo) como una reserva estratégica para usar en momentos difíciles y esos momentos difíciles llegaron con su derrota en lo armado.
19Sep, 2008
UNIONES PERVERSAS
La situación por la que pasa el país es muy compleja para que sea entendida con la debida claridad. El factor causante es en apariencia la teórica reelección del presidente Uribe, contra la que se esgrimen y usan toda clase de armas, no importa cual sea, vale todo, así muchas veces sea poco ético.
Y no es tanto por la posibilidad de la reelección sino por el éxito político que la impulsa, nadie tiene argumentos para negar los excelentes resultados de la Política de Seguridad Democrática, PDSD, del Presidente Álvaro Uribe, pero el egoísmo les impide reconocerlos y en consecuencia enfocan sus pérfidos esfuerzos para desprestigiarla.
Se sienten ínfimos frente a la aceptación popular de Uribe, y acuden a la marrulla, al palo en la rueda y al descredito, y como si fuera poco estimulan o se aprovechan de otras herramientas carentes de la menor ética, aunque eso implique avalar falacias, incentivar rebeliones, honrar terroristas o incluso justificar acciones rayanas a la ilegalidad. Aparecen Ong’s que hacen conmemoraciones, foros, documentales, talleres, conferencias, etc., en las que nunca formulan soluciones al conflicto colombiano que no sea su rendición ante los violentos, a quienes enaltecen y justifican.
Entonces vemos a la senadora Piedad Córdova, incitando a los estudiantes de las universidades “a la rebelión” contra el Estado, y proponiendo a los gobiernos de América “romper relaciones diplomáticas con Colombia”; a rectores de universidad justificando y avalando la apología que del terrorismo y de los grupos terroristas hacen en sus campus. Y que decir de algunos periodistas que más allá de informar, acomodan la noticia para que el oyente forme su opinión en el sentido que quiera el comunicador, generalmente en perjuicio del Gobierno Nacional; inclusive llegan al extremo de reciclar noticias con tal de obstaculizar la gestión del presidente y ante su viaje para promover el tratado de libre comercio con Estados Unidos, sacan informes que aunque faltos de vigencia sirven al propósito de obstruir su aprobación y de paso para impedir ayudas económicas para el país. Los propios medios, en la pretensión de mostrarse críticos, pero buscando dar una sensación de imparcialidad, ponen entre sus columnistas cuatro o cinco personajes abiertamente desafectos del gobierno al lado de uno tímidamente afecto, cuando no realmente imparcial.
También vemos a las llamadas organizaciones no gubernamentales de derechos humanos que ante la visita de Uribe a Estados Unidos se apresuran a emitir informes que sin ser del todo ciertos, son manipulados y tergiversados de forma que perjudique al gobierno nacional y aunque en realidad los hechos denunciados no son tantos, las ONG que los presentan si, y entonces aparecen 1.200 presentando un único informe el cual es tomado por las instituciones u organismos de destino como confirmado ante la profusidad de los denunciantes, sin detenerse un instante a verificar por fuentes distintas a esas ONG’s, que curiosamente nunca incluyen en sus informes los actos tenebrosos cometidos también por los grupos guerrilleros, (si lo hacen es para justificarlos); solo aparecen los cometidos por los paramilitares y por supuesto asegurándose de vincularlos con las Fuerzas Armadas del Estado.
Pero no solo son las ONG, ni algunos periodistas o medios de comunicación, ni la senadora Piedad Córdova, ni el polo democrático alternativo, ni las Farc, ni algunos rectores de universidad, etc.; también están los propios miembros de los grupos paramilitares desmovilizados que, en unos casos estimulados por prebendas económicas o jurídicas, y en otros creyéndose traicionados por el gobierno, ante las extradiciones y la severidad de las acusaciones, emprenden campañas de enlodamiento del gobierno, dando declaraciones y lanzando acusaciones que siempre son recibidas como “pruebas reina” para abrir procesos que en uno u otro sentido perjudiquen al gobierno sin siquiera tener en cuenta, como básica precaución, que un individuo que ha sido acusado y declarado, muchas veces confeso, de cometer los mas abominables crímenes, no es garantía de escrúpulos y que fácilmente puede mentir para cobrar lo que él cree es una venganza contra quien los “traicionó”.
Pero además del interés en perjudicar la democracia colombiana o de impedir a toda costa la supuesta segunda reelección del Presidente Uribe, hay otra cosa que une a estos personajes y organismos, es una constante, y es el hecho de que siempre se declaran “perseguidos y amenazados” por el gobierno, sabiendo que ese hecho por si mismo es otro ataque directo a la institucionalidad pues a partir de entonces surge el dilema de cómo proteger a una persona que como el caso de los paramilitares, a causa de sus propios actos creó enemigos que quisieran verlo preso de por vida cuando no muerto y que esos enemigos no son el Presidente ni las Instituciones sino los familiares o las propias victimas de sus crímenes.
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