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    <body>&lt;img src="http://bp0.blogger.com/_pPc1pN1jOkQ/R0l2UriX_YI/AAAAAAAABhg/Z7a2ftDWgv8/s400/Arrugas.jpg" vspace="5"&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;ARRUGAS&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Paco Roca&lt;br&gt;Astiberri&lt;br&gt;Carton&#233;. 104 p&#225;g. Color. 15 &#8364;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Ando abofeteado y aturdido todav&#237;a por la lectura de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Arrugas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (Astiberri), el crudo relato de la decadencia de Emilio, enfermo de Alzheimer y abandonado por su hijo en una residencia de ancianos, donde volver&#225; a conocer la amistad que se forja para combatir la dolorosa soledad. Asistimos a la lenta pero inexorable degeneraci&#243;n de una mente rebosante de recuerdos, v&#237;vidos a&#250;n en la memoria de Emilio, quiz&#225;s demasiado. &lt;strong&gt;Paco Roca&lt;/strong&gt; ha firmado una aut&#233;ntica obra maestra alejada de sensibler&#237;as facilonas, de los tiernos momentos que buscan la lagrimita c&#243;mplice del lector, para traernos en su lugar un relato vivo que parad&#243;jicamente nos habla del largo adi&#243;s, del fin de la personalidad, aquello que nos identifica y nos distingue; aquello que, sobre todas las cosas, nos hace sentirnos realmente vivos. &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Arrugas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; es ya la consagraci&#243;n definitiva de un autor que clamaba por un lugar entre los m&#225;s sobresalientes historietistas del pa&#237;s, habiendo realizado obras destacables como &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El juego l&#250;gubre&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (La C&#250;pula, 2001; Dolmen, 2007) y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El faro&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (Astiberri, 2004). &lt;strong&gt;Paco Roca&lt;/strong&gt; ha alcanzado la madurez tanto como narrador como dibujante y en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Arrugas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; nos da una lecci&#243;n moral y de c&#243;mic: domina el &lt;em&gt;tempo&lt;/em&gt; narrativo como nadie y nos introduce paulatinamente, con dulce crueldad, en el doloroso momento de descubrimiento de la enfermedad (y las anteriores y posteriores negaciones) y los cada vez m&#225;s numerosos episodios de p&#233;rdida de memoria. Parad&#243;jicamente tambi&#233;n, va a ser dif&#237;cil olvidar este &#225;lbum, que se ha enquistado profundamente. Buena se&#241;al de cara a los numerosos premios a los que seguramente va a optar.&lt;br&gt;&lt;br&gt;El autor valenciano ya se encuentra trabajando en su pr&#243;ximo &#225;lbum, que ser&#225; publicado por Delcourt y que llevar&#225; por t&#237;tulo &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Las calles de arena&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Para ir abriendo boca, nada mejor que echar un vistazo a algunos de sus bocetos y a un par de p&#225;ginas ya finalizadas.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/2060311598/" title="Calles_bocetos01 by tirafrutas, on Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2378/2060311598_fb4ec003db_m.jpg" alt="Calles_bocetos01" height="169" hspace="5" vspace="5" width="240"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/2059531621/" title="Calles_bocetos02 by tirafrutas, on Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2289/2059531621_4a206067d2_m.jpg" alt="Calles_bocetos02" height="169" hspace="5" vspace="5" width="240"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/2060312736/" title="Calles_bocetos03 by tirafrutas, on Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2190/2060312736_017ab48169_m.jpg" alt="Calles_bocetos03" height="169" hspace="5" vspace="5" width="240"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/2060312982/" title="Calles001 by tirafrutas, on Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2095/2060312982_e0e608516a_m.jpg" alt="Calles001" height="240" hspace="5" vspace="5" width="182"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/2060313244/" title="Calles002 by tirafrutas, on Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2127/2060313244_b265b1f696_m.jpg" alt="Calles002" height="240" hspace="5" vspace="5" width="182"&gt;&lt;/a&gt;</body>
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    <title>De las arrugas a las calles de arena</title>
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&lt;strong&gt;POR NUESTRA CUENTA&lt;/strong&gt;
Miriam Katin
Ponent Mon
Carton&#233;. 136 p&#225;g. B/N y color. 22,00 &#8364;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

Una madre y su hija leen juntas un pasaje de la Biblia:
&lt;ul&gt;
- En el principio, las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y dijo Dios: H&#225;gase la luz. Y la luz se hizo... y era algo bueno. Y Dios dividi&#243; la luz de la oscuridad.

- En el principio Dios cre&#243; la oscuridad, luego la luz, luego a madre, a m&#237; y luego a los dem&#225;s. Y era algo bueno.&lt;/ul&gt;Pero contin&#250;a el libro: "Y entonces, un d&#237;a, Dios reemplaz&#243; la luz con la oscuridad" y una amenazadora bandera con la esv&#225;stica tapa la ventana de la habitaci&#243;n al exterior.

En 1944, los jud&#237;os h&#250;ngaros recibieron la orden de hacer un inventario de todas sus pertenencias y abandonar la ciudad para trasladarse a los guetos que les fueron asignados. Esther Levy hab&#237;a o&#237;do los rumores acerca del destino de quienes acababan en esos guetos y resuelve huir con su hija Miriam. No tiene m&#225;s opci&#243;n que fingir sus muertes, conseguir documentos falsos y escapar al campo, haci&#233;ndose pasar por una campesina y su hija ileg&#237;tima. "Sea astuta. Inteligente. Busque una forma de desaparecer", le aconsejan. Y as&#237; lo hace, dejando atr&#225;s todas sus pertenencias y recuerdos, pasto de un fuego purificador que limpia todo rastro de su vida pasada en Budapest. Los Levy ya no existen: la madre y la hija han muerto y el padre se encuentra desaparecido tras haberse enrolado en las filas del ej&#233;rcito h&#250;ngaro para luchar contra el invasor alem&#225;n.

&lt;center&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2387/1963734446_b7c86d0f96.jpg" vspace="5"/&gt;&lt;/center&gt;
As&#237;, Miriam y su madre emprenden una nueva vida en el campo, trabajando duro y ocultando su identidad a pesar de la proximidad de las fuerzas nazis. Tanto es as&#237; que incluso un comandante alem&#225;n llega a encapricharse de la sospechosa sirvienta de una familia campesina. Esther Levy debe someterse a la voluntad del soldado para complacerle y permanecer, tanto ella como su peque&#241;a hija, a salvo de posibles represalias. M&#225;s adelante llegar&#237;a la retirada de los cachorros de Hitler a favor de las fuerzas de liberaci&#243;n rusas. Un ej&#233;rcito bruto y &#225;vido de alcohol que no augura mejor suerte para los pobres h&#250;ngaros que sus predecesores alemanes. Esther contin&#250;a entonces ocultando su verdadera identidad y luchando por mantener &#237;ntegra la inocencia de la peque&#241;a Miriam.

&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por nuestra cuenta&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; es el testimonio de la lucha de una madre por que su hija permanezca inocente a pesar de un entorno ca&#243;tico y brutalmente hostil. La Miriam ni&#241;a asiste ingenua a los horrores a los que debe enfrentarse su madre para salir con vida de un viaje al que se han visto abocadas tan solo por tener una fe. Miriam no comprende la vasta tragedia que se est&#225; produciendo. Es la madre, desesperada pero resuelta, la figura que protege la inocencia de una ni&#241;a que ve c&#243;mo el mundo se derrumba incomprensiblemente a su alrededor: c&#243;mo muere su perro, c&#243;mo deben abandonar su vida, c&#243;mo de repente pasan hambre, c&#243;mo la gente a su alrededor se comporta de forma extra&#241;a, c&#243;mo s&#243;lo algunas personas son buenas con su madre y con ella, pero, sobre todo, c&#243;mo un Dios benevolente puede permitir que ocurran todas esas desgracias. A pesar de todos sus esfuerzos, Esther Levy no consigue mantener intacta a su hija de las consecuencias de la guerra. La ventisca que oculta su hu&#237;da de los soldados rusos podr&#237;a entenderse como un milagro, una acci&#243;n de un Dios cuya voluntad es la de salvaguardar a los inocentes, pero Miriam no lo entiende as&#237;: la primera consecuencia ha sido ver abatida a su mascota, ahora pasto de los cuervos. La peque&#241;a Miriam ya ha sido testigo de demasiados episodios sangrientos. La pura y blanca nieve se ha tornado roja por la sangre derramada y su fe se ha ido desmoronando paulatinamente, empujada irremediablemente hacia un rencoroso ate&#237;smo.

&lt;center&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2158/1962912955_b62afd9323.jpg" vspacec="5"/&gt;&lt;/center&gt;
La relaci&#243;n entre la madre y la hija est&#225; coronada por una sobreprotecci&#243;n que no termina de cuajar en los frutos esperados. Es imposible que una ni&#241;a permanezca impasible a todo lo que sucede a su alrededor y, menos a&#250;n, cuando la tragedia se ceba con su destino. No es de extra&#241;ar que, pasados unos a&#241;os, una Miriam Katin madura sienta recelos de llevar a su hijo a un colegio hebreo y que los fragmentados recuerdos de una infancia convulsa le atormenten mientras ve caer la nieve al otro lado de su ventana. Para Miriam, una vida secular s&#243;lo conduce a las atrocidades que vivi&#243; junto a su madre.

&lt;center&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2361/1963745404_09b141b5a1.jpg" vspace="5"/&gt;&lt;/center&gt;
Pero no todo es oscuro y desolador en este libro. Esther y Miriam se cruzar&#225;n en su camino con personas de buen coraz&#243;n, que las ayudar&#225;n en la medida de lo posible. Es el contrapunto optimista a la barbarie que les asola en su peregrina vida, que culmina con el regreso del padre soldado. Todos estos episodios de contrastada piedad y bondad acent&#250;an el horror que padecen la madre y su hija, pero hace atisbar un peque&#241;o halo de esperanza en la humanidad.

&lt;strong&gt;Miriam Katin&lt;/strong&gt; realiz&#243; su primer trabajo gr&#225;fico para las Fuerzas Armadas de Israel. Ya en Nueva York, este curr&#237;culum le sirvi&#243; para entrar en el campo de la animaci&#243;n para la MTV y Disney. Esta experiencia se revela patente en varias de las escenas de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por nuestra cuenta&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;: el dinamismo de muchas vi&#241;etas sugiere al lector la posibilidad de estar leyendo un extracto de un largometraje animado de aspecto a&#241;ejo y desali&#241;ado. A esta sensaci&#243;n ayuda tambi&#233;n el trazo, en ocasiones sucio o aparentemente desdibujado y poco cuidado, pero siempre aportando el punto justo de movimiento y expresividad. La estructura r&#237;gida de la p&#225;gina, acad&#233;mica en su composici&#243;n pero a la vez restringida por esta condici&#243;n, se rompe cuando los personajes quiebran sus l&#237;mites, huyen de las vi&#241;etas, imprimiendo de esta forma otra met&#225;fora visual m&#225;s que refleja inequ&#237;vocamente el sentimiento de desasosiego de las protagonistas y su tenaz necesidad de escapar de su destino.

Tenemos en este libro una combinaci&#243;n entre un estilo expresionista estrictamente contempor&#225;neo al contexto en que se desarrolla la historia y un dibujo bastante pr&#243;ximo al de la literatura infantil, g&#233;nero en el que la autora cuenta con una larga trayectoria profesional. El monocromo gris y oscuro refleja una Budapest inc&#243;moda y bajo una eterna penumbra, una ciudad que ha perdido su esplendor a favor de un ambiente de desesperanza y melancol&#237;a. Asimismo, el campo no se presenta muy acogedor, sino m&#225;s bien todo lo contrario: los refugios de Katin y su madre se presentan como reductos claustrof&#243;bicos, una desaz&#243;n que se amplifica con el comportamiento agresivo y desconfiado de sus gentes.

&lt;center&gt;&lt;img src="http://farm3.static.flickr.com/2003/1963841422_b53cc0f87a.jpg" vspace="5"/&gt;&lt;/center&gt;
&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por nuestra cuenta&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; presenta dos claras influencias. Por un lado, es un nuevo testimonio en primera persona de una autora atormentada por su pasado. Acaso en busca de una catarsis, &lt;strong&gt;Miriam Katin&lt;/strong&gt; se suma a la lista formada por &lt;strong&gt;Marjane Satrapi&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Pers&#233;polis&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Norma), &lt;strong&gt;Bernice Eisenstein&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Fui hija de supervivientes del Holocausto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, Mondadori) y &lt;strong&gt;Alison Bechdel&lt;/strong&gt; (&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Fun Home&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, pr&#243;ximamente en Mondadori). Todas ellas mujeres que nos abren las puertas de su infancia para que no olvidemos nuestra propia historia.

Como tampoco podemos olvidar el desgarrador testimonio del padre de &lt;strong&gt;Art Spiegelman&lt;/strong&gt; en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Maus&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (Mondadori), ineludible referencia en el mundo del c&#243;mic en cuanto al Holocausto se refiere. Si bien en el caso de &lt;strong&gt;Spiegelman&lt;/strong&gt; la fr&#237;a relaci&#243;n del padre y el hijo se estrecha precisamente durante la elaboraci&#243;n del libro, en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por nuestra cuenta&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Katin&lt;/strong&gt; nos evoca a su madre con mucha m&#225;s comprensi&#243;n; no en vano no es lo mismo ser un testimonio indirecto de los hechos como &lt;strong&gt;Spiegelman&lt;/strong&gt; que sufrirlos en la propia piel como &lt;strong&gt;Katin&lt;/strong&gt;. Ambos autores se ponen en el papel de sus antecesores y reviven el pasado en un ejercicio de suplantaci&#243;n para comprender mejor las decisiones de sus padres y que pretende, ante todo, mostrar un claro respeto hacia su figura.</body>
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    <title>Las olivas negras 1: &#191;Por qu&#233; esta noche es diferente de otras noches?</title>
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Varios autores
La C&#250;pula
R&#250;stica. 132 p&#225;g. B/N y color. 18 &#8364;&lt;/td&gt;&lt;td style="padding-left: 10px;"&gt;&lt;strong&gt;Sexy Chix&lt;/strong&gt;
Varias autoras
Ediciones Gl&#233;nat
R&#250;stica. 104 p&#225;g. B/N. 15 &#8364;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/table&gt;


Las antolog&#237;as siempre acaban por dejar en el lector una doble impresi&#243;n. La heterogeneidad intr&#237;nseca de este tipo de obras ofrece un abanico de historias con una relaci&#243;n dispar de la calidad entre los distintos autores implicados en el proyecto. Hay descubrimientos, consagraciones, decepciones e incluso autores que pasan sin pena ni gloria, meros comparsas ocultos entre los grandes nombres. Por esta raz&#243;n la labor del editor es m&#225;s importante que nunca y la selecci&#243;n de obras ha de estar racionalizada con mucho cuidado, orientando el resultado final hacia un objetivo concreto. En el caso que nos ocupa, las intenciones son en principio desiguales y la valoraci&#243;n final depende exclusivamente de los valores propios del lector.

&lt;center&gt;&lt;img src="http://bp2.blogger.com/_pPc1pN1jOkQ/RtHZnYhO2dI/AAAAAAAABLQ/TUN4jLl8vxg/s400/PaulHornschemeier.jpg" vspace="5"/&gt;
&lt;span style="font-weight: bold; font-size: 7pt;"&gt;Paul Hornschemeier para &lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;
&lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; es una serie trimestral de antolog&#237;as publicada originalmente por Fantagraphics de la mano de la cabeza visible de la editorial y que ahora nos trae La C&#250;pula. &lt;strong&gt;Gary Groth&lt;/strong&gt; ha conseguido reunir a varios de los nuevos valores del c&#243;mic independiente estadounidense, como &lt;strong&gt;Paul Hornschemeier&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Jeffrey Brown&lt;/strong&gt; &#243; &lt;strong&gt;Gabrielle Bell&lt;/strong&gt;. Al primero ya lo conocemos en Espa&#241;a gracias a la edici&#243;n por parte de Astiberri de la cruda historia &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Madre, vuelve a casa&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y lo tendremos de vuelta con &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Las tres paradojas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. El autor de Ohio, en esta primera entrega de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, emplea con maestr&#237;a los silencios para comunicar la angustia de una abandonada protagonista; el dolor y la aparente incomprensi&#243;n sentidos en la adolescencia se erigen como motores de una historia por entregas que pronto ser&#225; recopilada en &#225;lbum. &lt;strong&gt;Hornschemeier&lt;/strong&gt; es tambi&#233;n objeto de una entrevista por &lt;strong&gt;Gary Groth&lt;/strong&gt; que nos permite conocer con m&#225;s profundidad sus inquietudes art&#237;sticas. Pero la grata sorpresa de esta antolog&#237;a viene de &lt;strong&gt;Gabrielle Bell&lt;/strong&gt;, la gran desconocida dentro de nuestras fronteras y una de las figuras sobresalientes del cat&#225;logo de Drawn &amp;amp; Quarterly con &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lucky&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, pero sobre todo conocida en Estados Unidos por su c&#243;mic &lt;strong&gt;&lt;em&gt;When I'm Old&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. &lt;strong&gt;Bell&lt;/strong&gt; construye con total fluidez una epis&#243;dica enso&#241;aci&#243;n ante lo que podr&#237;a ser el futuro junto a una persona que acaba de entrar en la vida de la protagonista. &#191;Qu&#233; pasar&#237;a si se dejara engatusar por un vecino un tanto libertino? El resultado es el juego hipot&#233;tico con el que nos enfrentamos diariamente.

Una serie de simb&#243;licos relatos conforman &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, una antolog&#237;a que se presenta al lector con una vitola experimental. Ideal para el lector ac&#233;rrimo de las obras editadas por la editorial afincada en Seattle, pues est&#225; impregnada del esp&#237;ritu independiente y atrevido que la ha caracterizado a lo largo de su historia. &lt;strong&gt;Anders Nilsen&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;David B.&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Kikuo Johnson&lt;/strong&gt; y otros nombres propios de igual excelencia pueblan las cabeceras de este y los siguientes vol&#250;menes de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Continuaremos su lectura en oto&#241;o...

&lt;center&gt;&lt;img src="http://bp3.blogger.com/_pPc1pN1jOkQ/RtHZwohO2eI/AAAAAAAABLY/sSwlKPTSV9U/s400/ColleenCoover.jpg" vspace="5"/&gt;
&lt;span style="font-weight: bold; font-size: 7pt;"&gt;Colleen Coover para &lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;
Frente a la oferta ecl&#233;ctica de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; nos encontramos con &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, una iniciativa de &lt;strong&gt;Diana Schutz&lt;/strong&gt; para Dark Horse que acaba de publicar Gl&#233;nat en Espa&#241;a. Se trata de un c&#243;mic &#250;nico con la sola premisa de que todas las autoras de los relatos son del sexo femenino. Todo tipo de historias tienen cabida en este volumen, desde los m&#225;s desgarradores episodios autobiogr&#225;ficos hasta las m&#225;s locas e inanes historias detectivescas o autopar&#243;dicas. De esta forma, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; es tan heterog&#233;nea gr&#225;ficamente como en el apartado argumental. Con el nexo com&#250;n de la sensibilidad femenina, las p&#225;ginas de esta antolog&#237;a nos ofrecen una amplia diversidad de historias que concluyen en un regusto final que combina lo dulce con lo amargo. En contraposici&#243;n a algunas historias ciertamente prescindibles nos encontramos con varias perlas destacables como las aportadas por &lt;strong&gt;Chynna Clugston&lt;/strong&gt;, que abre el libro con una divertida p&#225;gina donde relata el trabajo diario de una dibujante de c&#243;mics; o &lt;strong&gt;Colleen Coover&lt;/strong&gt;, con una dura reflexi&#243;n ante el futuro incierto que se avecina tras una tr&#225;gica p&#233;rdida.

&lt;center&gt;&lt;img src="http://bp1.blogger.com/_pPc1pN1jOkQ/RtHZ5IhO2fI/AAAAAAAABLg/dzcYkvBrXvc/s400/JoyceCarolOates.jpg" vspace="5"/&gt;
&lt;span style="font-weight: bold; font-size: 7pt;"&gt;Joyce Carol Oates y Laurenn McCubbin para &lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/center&gt;
&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; significa tambi&#233;n la primera toma de contacto de autoras de otros campos en el medio del c&#243;mic. La incursi&#243;n en el mundo comiquero de la novelista &lt;strong&gt;Joyce Carol Oates&lt;/strong&gt; con &lt;em&gt;&#191;No conf&#237;as en m&#237;?&lt;/em&gt;, una par&#225;bola adaptada en cuatro p&#225;ginas y ambientada en un inquietante futuro cercano en el que las mujeres no tienen el control sobre su propio cuerpo, es una de las m&#225;s notables historias presentadas en esta antolog&#237;a. Como tambi&#233;n lo es &lt;em&gt;El arte del desapego&lt;/em&gt;, de &lt;strong&gt;Sarah Grace McCandless&lt;/strong&gt;, donde la autoimpuesta soledad que sobreviene tras una ruptura es m&#225;s dura que el propio desamor.

El regreso de este tipo de publicaciones (las aqu&#237; comentadas &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; y otras como &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Humo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &#243; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;BDBanda&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;) no puede ser m&#225;s que bienvenido. Hemos de congratularnos por las antolog&#237;as y las revistas de c&#243;mic que ahora mismo inundan las librer&#237;as especializadas, pues &#233;ste es un s&#237;ntoma de la buena salud del mercado. Trivializando y en pocas palabras, son una excelente prueba de nuevos talentos que puede ayudar a la publicaci&#243;n de algunos autores que de otra forma no podr&#237;amos leer en castellano. Adem&#225;s, la estructura del relato breve (o las entregas epis&#243;dicas) es inherente a una narrativa inusual para muchos de los autores m&#225;s consagrados; ser&#225; curioso ver c&#243;mo se desenvuelven en estos parajes.


&lt;em&gt;Enlaces relacionados:&lt;/em&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;

&lt;li&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.fantagraphics.com/anthol/mome.html"&gt;P&#225;gina de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; con avances (en ingl&#233;s)&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.fantagraphics.com/anthol/mome1_hornschemeier.pdf"&gt;Entrevista a &lt;strong&gt;Paul Hornschemeier&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; aparecida en &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MOME&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; (en ingl&#233;s; PDF 124 Kb)&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.paulgravett.com/articles/094_bell/094_bell.htm"&gt;Entrevista a &lt;strong&gt;Gabrielle Bell&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; (en ingl&#233;s)&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.drawnandquarterly.com/imagesPreview/a44357d8cc13bb.pdf"&gt;Avance de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lucky&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;, de &lt;strong&gt;Gabrielle Bell&lt;/strong&gt; (en ingl&#233;s; PDF 3.20 Mb)&lt;/li&gt;
&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;

&lt;li&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.darkhorse.com/news/interviews.php?id=1210"&gt;Entrevista a &lt;strong&gt;Diana Schutz&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; (en ingl&#233;s)&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.edicionesglenat.es/asp/reportaje.asp?pid=167"&gt;Reportaje sobre &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sexy Chix&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;</body>
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    <title>Antolog&#237;as</title>
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    <body>Pocas veces tengo la oportunidad de leer un c&#243;mic tan original en su planteamiento como rico en matices. &lt;em&gt;Cumplea&#241;os turbulento&lt;/em&gt; es un c&#243;mic at&#237;pico publicado por Dibbuks, que supone la segunda aparici&#243;n de &lt;strong&gt;Nabiel Kanan&lt;/strong&gt; en Espa&#241;a.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/blogger/1324/435/1600/CumpleanosTurbulento.jpg" vspace="5"&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;Cumplea&#241;os turbulento&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Nabiel Kanan&lt;br&gt;Dibbuks&lt;br&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Max Collins es un acomodado analista pol&#237;tico que trabaja como consejero en el gabinete de Thom Conran, candidato a alcalde de Londres. Vive en las afueras, en una preciosa casa en el campo, con su familia. La t&#237;pica familia de clase media-alta inglesa compuesta por un cabeza de familia uniformado en traje de Armani que trabaja en la &lt;em&gt;city&lt;/em&gt;, una madre artista de ideas pretendidamente abiertas y dos ni&#241;os: la mayor, adolescente y contestataria, y el menor, enfrascado en sus juegos infantiles. Pero una ley del suelo excesivamente conservadora y un pasado traicionado lastrar&#225; el devenir de Collins como animal pol&#237;tico y social. Las insinuaciones de Emma, la &#250;ltima incorporaci&#243;n del gabinete, marcar&#225;n el inicio de unas turbulentas revelaciones. Es la chispa que enciende la memoria de un Max Collins que se nos muestra inalterablemente ap&#225;tico y derrotado, en contraposici&#243;n a los recuerdos que de s&#237; mismo tiene: anta&#241;o exist&#237;a el Max Collins preocupado por una pol&#237;tica social igualitaria y justa, comprometido con sus alumnos y su familia. El tiempo, la comodidad y la burgues&#237;a, no obstante, han maltratado tanto su &#233;tica como su cordura. El atenazador sentimiento de culpabilidad y una epifan&#237;a desencadenar&#225;n en Collins una reevaluaci&#243;n de su estatus y la consiguiente b&#250;squeda de una redenci&#243;n que se revela tard&#237;a.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Pero tambi&#233;n provocan que veamos la hipocres&#237;a subyacente en la apariencia de una familia bien. La esposa de Max Collins no es tan abierta de miras como pretend&#237;a hacernos creer; es, por contra, una mujer mucho m&#225;s conservadora que su propio marido. El hijo, poco a poco, va mostrando unos gestos racistas peligrosos a su edad. La hija, aquella de quien podr&#237;a pensarse en un principio como una ni&#241;a malcriada, es la primera decepcionada por las promesas incumplidas de su padre. De esta forma, es mejor que el lector no caiga en prejuzgar ninguno de los protagonistas del libro. De ser as&#237;, sus expectativas se ver&#237;an truncadas en cada p&#225;gina, pues &lt;strong&gt;Nabiel Kanan&lt;/strong&gt; no quiere que nos enfrentemos a su lectura con ideas preconcebidas. Por el contrario, nos ense&#241;a una imagen id&#237;lica de una posici&#243;n social que vive en la inopia, despreocupada de los problemas mundanos, pero que esconde multitud de autoenga&#241;os que salen a relucir ante el menor rascado superficial.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Las calles de Londres, una as&#233;ptica oficina o las estancias de una casa t&#237;pica inglesa son los decorados donde estos personajes se mueven empujados por las circunstancias. Mientras Max Collins deambula por todos ellos buscando su lugar (que finalmente y por suerte encuentra, aunque m&#225;s lejos/cerca de lo que pensaba), el resto tienen una libertad limitada. La esposa se queda en casa y defiende ese territorio, el suyo, con u&#241;as y dientes ante un peligro inducido por la intolerancia. La hija, en cambio, no siente esa casa como su verdadero hogar. Se encuentra descolocada, desubicada; ella pertenece al pasado, a aquellos a&#241;os donde la figura del padre era primordial, l&#237;der e inmaculada, y no dudar&#225; en huir hacia all&#237;, con la esperanza de celebrar su 15&#186; aniversario tal y como le fue prometido. Queda fuera del encuadre cr&#237;tico la pieza fundamental, el &#250;nico coherente con sus ideales, imperturbables a pesar de los inconvenientes y los obst&#225;culos, aqu&#233;l que comenz&#243; idolatrando a Max Collins y termin&#243; por ser todo cuanto Collins hab&#237;a pretendido originalmente.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;Nabiel Kanan&lt;/strong&gt; es un joven autor brit&#225;nico de ra&#237;ces palestinas nacido en 1971 y pr&#225;cticamente desconocido en nuestro pa&#237;s pero con obras reconocidas como este &lt;em&gt;Cumplea&#241;os turbulento&lt;/em&gt; o su anterior &lt;em&gt;La chica perdida&lt;/em&gt; (tambi&#233;n publicada por Dibbuks). &lt;strong&gt;Kanan&lt;/strong&gt; es r&#237;gido en su estructura narrativa, limitando la p&#225;gina a una parrilla de nueve vi&#241;etas que se trunca para recalcar los puntos de inflexi&#243;n en la historia presentada a modo de &lt;em&gt;splash-page&lt;/em&gt;. Nos da masticado el ritmo de lectura, los pasos que debemos ir dando para avanzar en la historia, como montados en un monorra&#237;l conducido por el autor que se para en los paisajes m&#225;s destacados para que podamos sacar una foto. Tambi&#233;n es proclive a ofrecernos unos personajes muy cercanos a los de &lt;strong&gt;Adrian Tomine&lt;/strong&gt;, tanto en su presentaci&#243;n gr&#225;fica, con un trazo fino y lineal, como en la puesta en escena de sus motivaciones, con un comportamiento fr&#237;o que provoca un alejamiento (&#191;rechazo?) del lector.</body>
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    <body>&lt;img src="http://static.flickr.com/37/124728372_61d78e1025_o.jpg" vspace="5"&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;La mala gente&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;&#201;tienne Davodeau&lt;br&gt;Ponent Mon&lt;br&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Estamos en los Mauges de la postguerra, una regi&#243;n del sudoeste de Francia tradicionalmente conservadora y cat&#243;lica, de donde proceden los padres del autor &lt;strong&gt;&#201;tienne Davodeau&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;La mala gente&lt;/em&gt; es la historia de sus padres, de su lucha sindical por un trabajo y una situaci&#243;n digna ante un poder clasista y anquilosado, pero sobre todo es un homenaje a la memoria colectiva de aquella Francia en proceso de reestructuraci&#243;n pol&#237;tica. Ser&#237;a en los 60 cuando las reclamaciones de toda una comunidad ser&#237;an seriamente escuchadas. A partir de los recuerdos de sus padres, &lt;strong&gt;Marie-Jo&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Maurice&lt;/strong&gt;, el autor rinde homenaje a aquellos insatisfechos, inc&#243;modos con su forma de vida, que no tuvieron otra alternativa que protestar ante una situaci&#243;n intolerable. &lt;strong&gt;Davodeau&lt;/strong&gt; no escatima esfuerzos en mostrarnos esta historia en toda su amplitud. En un momento dado, a su padre, que afirma que "no hemos hecho nada m&#225;s que los dem&#225;s", el autor sentencia: "Precisamente. Todos vuestros amigos militantes han tenido trayectorias bastante parecidas a las vuestras... Contar la vuestra es evocar la suya".&lt;br&gt;&lt;br&gt;Desde el abandono del campo para ingresar en la cadena de montaje hasta la aficilaci&#243;n sindical, lo que nos encontramos aqu&#237; es un pedazo del patrimonio franc&#233;s. Por eso, no es de extra&#241;ar que el lector m&#225;s joven se pueda llegar a sentir apartado. La situaci&#243;n es bien distinta: estamos ante la vida de unos obreros en una &#233;poca (treinta a&#241;os desde el final de la guerra) y en una regi&#243;n muy particulares del pa&#237;s vecino. El contexto, no obstante, no es demasiado diferente a nuestro pasado reciente, y por ello no deja de ser clarificador de todo lo que se gener&#243; alrededor del mayo parisino del 68, el cambio pol&#237;tico inmediatamente posterior y, en definitiva, el estado de la situaci&#243;n laboral actual. El antagonismo entre la Iglesia (con may&#250;scula) y la f&#233;rrea patronal contra la clase obrera, esa simetr&#237;a que se muestra ya en la portada, es perfectamente trasladable a nuestro pasado m&#225;s cercano. Tampoco hace falta que pensemos en nuestro pa&#237;s, s&#243;lo cabe recordar a nuestros emigrantes en tierras galas por aquel entonces. Francia fue un punto referente para muchos inconformistas del statu quo, y sus cambios repercutieron en demasiados gobiernos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Narrado como un documental gr&#225;fico, &lt;em&gt;La mala gente&lt;/em&gt; ha conseguido ser uno de los &#225;lbumes m&#225;s laureados en Francia de los &#250;ltimos tiempos. Premio al mejor gui&#243;n en el festival de Angoul&#234;me, premio del p&#250;blico en el mismo festival, premio de la cr&#237;tica y premio France-Info al mejor c&#243;mic de actualidad son los galardones que avalan esta obra que se acaba de publicar en Espa&#241;a de la mano de Ponent Mon. Un reconocimiento un&#225;nime que no deja lugar a dudas de la calidad que trae consigo. En &lt;em&gt;La mala gente&lt;/em&gt;, &lt;strong&gt;Davodeau&lt;/strong&gt; nos mueve del pasado al presente con mano certera, a trav&#233;s de las palabras de sus progenitores, contrastando la actualidad con la recreaci&#243;n de unas memorias v&#237;vidas. No nos encontramos simplemente ante un reportaje, sino ante un di&#225;logo descrito en sobrias im&#225;genes que flirtea con la autobiograf&#237;a, en un episodio de tributo a unas gentes que no hac&#237;an honor a su mote.</body>
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    <body>&lt;strong&gt;Rutu Modan&lt;/strong&gt; ha sido una de las m&#225;s gratas sorpresas del pasado 2006, autora israel&#237; que firma el &#250;ltimo libro de la madrile&#241;a Ediciones Sins entido. Es &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Metralla&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, por m&#233;ritos propios, uno de los c&#243;mics del a&#241;o.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/1324/435/1600/666888/metralla.jpg" vspace="5"&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;Metralla&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Rutu Modan&lt;br&gt;Ediciones Sins entido&lt;br&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/55/125955506_e60382c38e_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Kobi Franco es un humilde taxista de la ciudad de Tel-Aviv. Un buen d&#237;a recibe una llamada telef&#243;nica de Numi, una joven soldado, quien le dice que su padre Gabriel muy posiblemente sea una de las v&#237;ctimas del atentado suicida cometido en la ciudad de Hadera unas semanas antes. A rega&#241;adientes, pero t&#237;midamente preocupado por la ausencia de noticias de su padre, Kobi se une a la chica en una b&#250;squeda que les llevar&#225; por el territorio israel&#237; tras la figura de un padre y un amante completamente desconocido.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Kobi y Numi se embarcan en un viaje que se convertir&#225; en una b&#250;squeda interior, pero tambi&#233;n en la deconstrucci&#243;n de una persona a la que cre&#237;an conocer. A trav&#233;s de sus recuerdos y de las palabras ajenas, tanto los protagonistas como el lector se van forjando una imagen recreada de la figura de Gabriel Franco. A Kobi no le sorprende en absoluto, lo que no significa que no le provoque cierto rechazo, el comportamiento de su padre con los dem&#225;s. Numi, en cambio, desmitifica a un amante que le conced&#237;a cualquier capricho pero que en realidad a&#250;n sal&#237;a ganando al aprovecharse de ella. Nosotros, por contra, llegamos a conocer a un personaje siempre fuera de plano a trav&#233;s de los recuerdos de otras personas, quedando a nuestro juicio la moralidad de un Gabriel escurridizo, nada amante de las ataduras. Y lo hacemos sin tener que soportar la carga afectiva de un v&#237;nculo familiar o sentimental. Acaso a trav&#233;s de la mirada rencorosa, desesperada y tierna de los protagonistas, v&#237;ctimas que han de vivir el resto de sus d&#237;as sufriendo la metralla instalada en sus corazones procedente de la explosi&#243;n de egocentrismo de Gabriel.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Como todo buen viaje, nunca se regresa al punto de partida. La pareja protagonista, representantes antag&#243;nicos de los extremos de las clases sociales, confluir&#225;n y dejar&#225;n que surja entre ellos, paulatinamente, una estrecha relaci&#243;n. Los encuentros y desencuentros, los diferentes puntos de vista que ofrece cada uno de ellos, los enfrenta pero tambi&#233;n los une. A cada p&#225;gina los encontramos m&#225;s pr&#243;ximos el uno del otro, las miradas no se esquivan y sus sentimientos se van acercando de forma paralela a como alcanzan a avistar su objetivo. Una certera aproximaci&#243;n al enamoramiento, alejada de la sensibler&#237;a &#241;o&#241;a y f&#225;cil, que culmina con un final de obra exquisito.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Como tel&#243;n de fondo tenemos un Israel ap&#225;tico o, mejor dicho, desgarradoramente acostumbrado a la barbarie terrorista. Unos paisajes as&#233;pticos y desiertos encarnan una sociedad encerrada en s&#237; misma, con unos mecanismos que provocan escalofr&#237;os. Es el Israel de &lt;strong&gt;Rutu Modan&lt;/strong&gt;, la autora de este &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Metralla&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, quien impregna a la obra de una fr&#237;a sobriedad que contrasta con la delicadeza de los temas tratados y la calidez con que los aborda. El amor, los lazos familiares y una sociedad abrumada por el terrorismo conviven en un entorno de colores suaves y l&#237;neas finas y sutiles. La quebradiza y fr&#225;gil gente de Israel, temblorosa ante la menor sacudida pero siempre en pie.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;Rutu Modan&lt;/strong&gt; (Tel-Aviv, 1966) es una ilustradora que comenz&#243; su carrera en el c&#243;mic editando la versi&#243;n israel&#237; de la revista &lt;strong&gt;&lt;em&gt;MAD&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; junto con &lt;strong&gt;Yirmi Pinkus&lt;/strong&gt;, con quien luego fundar&#237;a el grupo &lt;em&gt;Actus Tragicus&lt;/em&gt; en 1995, buscando una resurrecci&#243;n del mundo del c&#243;mic en su Israel natal, tocado de muerte por entonces (de ah&#237; la elecci&#243;n del nombre, originario de una cantata de &lt;strong&gt;Bach&lt;/strong&gt; que se empleaba como acompa&#241;amiento en los funerales del siglo XVIII). &lt;strong&gt;Modan&lt;/strong&gt; es la m&#225;s prol&#237;fica de todos los miembros, muchos de los cuales ya se fogueaban en el extranjero en revistas como &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Stripburger&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Son cinco los componentes del movimiento: &lt;strong&gt;Rutu Modan&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Yirmi Pinkus&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Mira Friedmann&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Itzik Rennert&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Batia Kolton&lt;/strong&gt;. Tienen un sello de edici&#243;n propio en Israel bajo el cual publican tanto sus propias obras como importan otras de autores de la talla de &lt;strong&gt;Art Spiegelman&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Anke Feuchtenberger&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Ulf K&lt;/strong&gt;.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Metralla&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; supone la puerta de entrada de &lt;strong&gt;Rutu Modan&lt;/strong&gt; a nuestro pa&#237;s. Sins entido nos ofrece con este libro la oportunidad de hacer un descubrimiento singular, de sorprendernos con un nombre ex&#243;tico pero unos anhelos universales.</body>
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    <body>Que &lt;strong&gt;Daniel Clowes&lt;/strong&gt; es un monstruo en el mundo del c&#243;mic no os lo voy a descubrir ahora, aunque siempre viene bien que se edite material firmado por este autor para recordarlo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/blogger/1324/435/1600/144466427_4c6194c53a.jpg" vspace="5"&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;Caricatura&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Daniel Clowes&lt;br&gt;La C&#250;pula&lt;br&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/55/125955506_e60382c38e_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;Daniel Gillespie Clowes&lt;/strong&gt; naci&#243; el 14 de abril de 1961 en la ciudad del viento, Chicago. Su carrera como historietista comenz&#243; a gestarse en 1979, cuando acab&#243; el instituto e ingres&#243; en el Pratt Institute de Brooklyn para estudiar Arte. Tras conseguir el t&#237;tulo, intent&#243; sin resultado encontrar trabajo como ilustrador en Nueva York. De 1985 a 1989 colabor&#243; con su trabajo &lt;em&gt;The Uggly Family&lt;/em&gt; para la revista &lt;em&gt;Cracked&lt;/em&gt;, aparte de varios art&#237;culos te&#243;ricos. En 1985 tambi&#233;n envi&#243; su primera historia de Lloyd Llewellyn al editor de Fantagraphics, &lt;strong&gt;Gary Groth&lt;/strong&gt;, quien le hizo un hueco en el n&#250;mero 13 de &lt;em&gt;Love and Rockets&lt;/em&gt;, la revista de &lt;strong&gt;Beto&lt;/strong&gt; y &lt;strong&gt;Jaime Hern&#225;ndez&lt;/strong&gt;. La carrera del c&#243;mic &lt;em&gt;Lloyd Llewellyn&lt;/em&gt; se extendi&#243; por seis n&#250;meros para acabar en 1988 con &lt;em&gt;The All-New Lloyd Llewellyn Special&lt;/em&gt;. Fue entonces cuando Fantagraphics public&#243; la primera entrega de &lt;em&gt;Eightball&lt;/em&gt;, la revista que englobar&#237;a todo el trabajo en el mundo del c&#243;mic del artista desde entonces. Fue en esta revista donde apareci&#243; serializada la surrealista &lt;em&gt;Como un guante de seda forjado en hierro&lt;/em&gt;, en los n&#250;meros 1 a 10, compartiendo espacio con otros relatos breves de contenido m&#225;s c&#243;mico. &lt;em&gt;Ghost World&lt;/em&gt;, la desmoralizadora y chocante historia de la separaci&#243;n de las amigas Enid Coleslaw y Rebecca, fue publicada en los n&#250;meros 11 a 18 del c&#243;mic, para dejar paso, del 19 al 21, a &lt;em&gt;David Boring&lt;/em&gt;. Las dos &#250;ltimas entregas aparecidas hasta ahora de &lt;em&gt;Eightball&lt;/em&gt;, los n&#250;meros 22 y 23, corresponden a las historias largas &lt;em&gt;Ice Haven&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;The Death-Ray&lt;/em&gt;, donde se nota la influencia de artista completo que &lt;strong&gt;Chris Ware&lt;/strong&gt; ha tenido sobre &lt;strong&gt;Clowes&lt;/strong&gt;.&lt;br&gt;&lt;br&gt;De la revista &lt;em&gt;Eightball&lt;/em&gt; proceden precisamente ocho de las historias que componen este &lt;em&gt;Caricatura&lt;/em&gt;, m&#225;s una novena, "Delineador de ojos verde", el primer c&#243;mic aparecido en &lt;em&gt;Esquire&lt;/em&gt;. Alejadas del aspecto kitsch de los primeros trabajos de &lt;strong&gt;Clowes&lt;/strong&gt;, las historias de esta recopilaci&#243;n nos muestran a un autor con un tono m&#225;s adulto, preocupado por sugerirnos con la m&#237;nima expresi&#243;n todo un abanico de sentimientos desgarradores y cuyos temas se acercan peligrosamente a un esc&#233;ptico &lt;strong&gt;Raymond Carver&lt;/strong&gt;. El claro trazo del artista delinea unos personajes capaces de, con una sola mirada, desenvolver todo su dolor interior y mostrarlo sin sonrojo a un lector at&#243;nito y completamente atrapado por el relato. Todo gracias a la fluida narrativa que despliega &lt;strong&gt;Clowes&lt;/strong&gt; en sus p&#225;ginas, estudiada hasta el m&#225;s m&#237;nimo detalle para, por un lado, hacer de los escenarios una extensi&#243;n misma de la personalidad de sus ag&#243;nicos protagonistas, y, por otro, desenrollar un hilo de Ariadna que nos gu&#237;e sin p&#233;rdida posible hacia la l&#243;gica/il&#243;gica conclusi&#243;n abierta que nos tiene preparada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;En todos los relatos de &lt;em&gt;Caricatura&lt;/em&gt;, &lt;strong&gt;Clowes&lt;/strong&gt; nos ofrece un paisaje de soledad y desesperaci&#243;n, la decadencia de una civilizaci&#243;n cosmopolita e individualista que aliena a sus integrantes, empuj&#225;ndolos a un s&#243;rdido mundo de vac&#237;o existencial. La caricatura es la abstracci&#243;n sat&#237;rica, distorsionadora, de un rostro sumido en el conflicto moral de la b&#250;squeda intencionada de la soledad y, por contra, la ansiada comprensi&#243;n del lector. Por todas las historias que componen este libro deambulan m&#225;scaras autoimpuestas que ocultan la angustia y la esencia del alma de sus personajes. En ocasiones son m&#225;scaras literales, en otras una actitud apocada, y en otras un cinismo que desprende a&#250;n m&#225;s si cabe un grito de auxilio. Se encuentran derrotados o simplemente resignados ante una situaci&#243;n, una vida, que no corresponde a sus expectativas, en caso que las tuvieran. Y, no obstante, un nuevo giro circunstancial les aturdir&#225; y les sumergir&#225; todav&#237;a m&#225;s en la pesadumbre, a&#250;n conservando un atisbo de dignidad y coherencia.&lt;br&gt;&lt;br&gt;A pesar de la diversidad tem&#225;tica de los distintos relatos que componen &lt;em&gt;Caricatura&lt;/em&gt;, un punto de vista &#250;nico sirve de referencia para el lector. Conducidos por la neutra y anal&#237;tica voz del protagonista, paseamos por un mundo as&#233;ptico pero a la vez melanc&#243;lico, escenario de sus miedos y rechazos, de sus anhelos y sus recuerdos. Los personajes nos muestran un decorado salpicado de viajes atr&#225;s y adelante en el devenir de los acontecimientos, que no en la disposici&#243;n de ideas. Unos sucesos que son colocados magistralmente de tal forma que cualquier otra construcci&#243;n no resultar&#237;a en la misma historia y, por ende, no provocar&#237;a las mismas reacciones: pasamos imperceptiblemente del sarcasmo a la desesperanza, de la incomprensi&#243;n al abandono, en una suerte de monta&#241;a rusa de sentimientos encontrados. &lt;strong&gt;Clowes&lt;/strong&gt; nos habla a trav&#233;s de sus creaciones, sus protagonistas, y nos da las piezas precisas en el orden preestablecido, por tal de reconstruir unas vidas err&#225;ticas, pat&#233;ticas o crueles que no buscan la moralina, pero s&#237; nos despiertan de un letargo de autocompasi&#243;n y egocentrismo. Justo los vicios en que caen ellos mismos tan a menudo.</body>
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    <body>&lt;strong&gt;Joe Sacco&lt;/strong&gt; no es santo de mi devoci&#243;n precisamente, pero con &lt;em&gt;El final de la guerra&lt;/em&gt; y, concretamente, con la historia de &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt;, ha conseguido que le perdone (engre&#237;do de m&#237;) ciertas carencias que le encuentro como autor de c&#243;mics.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/blogger/1324/435/1600/elfinaldelaguerra.jpg" vspace="5"&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;El final de la guerra: Rese&#241;as biogr&#225;ficas de Bosnia, 1995-96&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Joe Sacco&lt;br&gt;Planeta DeAgostini&lt;br&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Tenemos al &lt;strong&gt;Joe Sacco&lt;/strong&gt; reportero de vuelta con &lt;em&gt;El final de la guerra: Rese&#241;as biogr&#225;ficas de Bosnia, 1995-96&lt;/em&gt;, un libro que a&#250;na dos pedazos biogr&#225;ficos realizados por el autor malt&#233;s tras su estancia en la Bosnia de mediados de los 90, a finales de la cruenta guerra civil que asol&#243; la extinta Yugoslavia. All&#237; se fue &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; en calidad de corresponsal de guerra, y fruto de sus vivencias salieron los libros &lt;em&gt;Gorazde&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El mediador&lt;/em&gt;, ambos publicados por Planeta DeAgostini. Como una especie de escenas eliminadas de estas dos obras, tenemos este nuevo c&#243;mic donde &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; nos presenta, por un lado, la vida de un artista bohemio metido a buscador de minas y, por otro, su encuentro con &lt;strong&gt;Radovan Karad&#382;i&#263;&lt;/strong&gt;.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; es el protagonista que da t&#237;tulo a la primera historia. En ella, &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; captura los peque&#241;os momentos de calma en la vida urbana de Sarajevo, la b&#250;squeda de ocio que impregne unas vidas saturadas de violencia. Las noches de fiesta de &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; en su garito preferido de la capital Bosnia le sirven como v&#237;a de escape a todo un d&#237;a buscando y desactivando minas enemigas a las afueras de la ciudad. Como del mismo frente se tratara, &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; se sit&#250;a en el punto estrat&#233;gico del bar, a la caza y captura de las j&#243;venes bosnias que no escaparon de la guerra durante 1992. &#201;l es el joven artista, con tintes bohemios de Europa del Este, m&#225;s reconocido de su entorno y, por las terribles circunstancias b&#233;licas en que est&#225; sumergido, tambi&#233;n atrae la atenci&#243;n de galer&#237;as y multitud de reporteros extranjeros. Sus obras son codiciadas y frecuentemente le invitan a abandonar el pa&#237;s para labrarse un nuevo futuro como artista en Italia. Pero &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; se niega a ser "otro refugiado m&#225;s", quiere quedarse en su pa&#237;s, en su ciudad, por la que tanto ha luchado, aunque estoicamente, y reniega de los clich&#233;s en los que caen aquellos que tratan, desde fuera, de presentar su vida como una met&#225;fora rom&#225;ntica de la guerra de los Balcanes y la figura representativa de la vida de la juventud capitalina. &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; nos presenta, por contra, una persona, con sus defectos y sus virtudes, un &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; preocupado por las secuelas postraum&#225;ticas que dejar&#225; tan terrible lucha fraticida en una sociedad inmersa en una guerra sin sentido. Y, mientras tanto, el artista bosnio recupera su vida normal en las contadas noches tranquilas de Sarajevo, carga con sus penas mientras sigue siendo &#233;l mismo, sin perder su identidad, erigi&#233;ndose como un &#237;dolo de las artes pl&#225;sticas y el rock, que continuar&#225; su labor tras la firma de la tan ansiada paz.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/blogger/1324/435/1600/soba2.jpg" vspace="5"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;La v&#237;vida biograf&#237;a de &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; nos muestra la otra faceta de una guerra intermitente, donde las pausas dan pie a una restauraci&#243;n virtual de lo que ser&#237;a, de otro modo, la vida nocturna habitual de los j&#243;venes de Sarajevo. El mismo &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; reconoce que sus vidas son una eterna lucha, de d&#237;a por la supervivencia, y de noche "por tener una vida normal". Es el conmovedor retrato de un superviviente que alterna las exuberantes y desquiciadas noches de juerga con sus compa&#241;eros con momentos de un fatalismo introspectivo que refleja el rendido hast&#237;o al que le ha llevado la guerra. La m&#250;sica y las mujeres son los pocos placeres que le quedan en un periodo b&#233;lico desesperanzador cuyo final le lleva a plantearse un futuro a&#250;n menos prometedor. "&#191;Qui&#233;n va a querer comprar el tipo de cosas que hago ahora?", se pregunta, "Trata de cosas horribles. &#191;C&#243;mo ganar&#233; dinero en el futuro?". La llegada de la paz desubica a una persona que ha pasado sus mejores a&#241;os agazapado en campos de minas y que ahora, contradictoriamente a como lo consideraba anta&#241;o, ve la alternativa de la emigraci&#243;n como la &#250;nica salida l&#243;gica: "No quiero vivir en Sarajevo, siento demasiada presi&#243;n aqu&#237;. Quiero marcharme". Son las palabras de una guerra que ofrece muy pocas oportunidades a sus supervivientes.&lt;br&gt;&lt;br&gt;"Navidad con Karad&#382;i&#263;" se plantea de forma completamente opuesta. En ella, el propio &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; se constituye como el eje central del relato y nos narra un episodio de su estancia period&#237;stica en Bosnia. Concretamente, su intento de entrevistar, junto con dos periodistas norteamericanos, al l&#237;der serbobosnio &lt;strong&gt;Radovan Karad&#382;i&#263;&lt;/strong&gt; durante el transcurso de una misa ortodoxa navide&#241;a en enero de 1996. Tras el complicado periplo que mantienen los tres, en pos de una meta period&#237;stica que por momentos parece inalcanzable, por fin &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; se encuentra cara a cara con un criminal de guerra que ha cometido atrocidades en nombre de una revoluci&#243;n, y su reacci&#243;n no ser&#225; la esperada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;En "Navidad con Karad&#382;i&#263;" &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; se lamenta de su ap&#225;tica reacci&#243;n ante la presencia del criminal de guerra &lt;strong&gt;Radovan Karad&#382;i&#263;&lt;/strong&gt;. "No noto nada intimidatorio en su presencia", admite el autor, sorprendido porque es "un hombre al que aborrezco con toda mi alma desde a&#241;os". Quiz&#225; era la imagen exterior que se presentaba de una figura pol&#237;tica que albergaba una paradoja en su interior. Su vida adolescente en Sarajevo, pl&#225;cida y tolerante, contrasta con las palabras que tuvieron eco mundial y que &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; se repite una y otra vez para tratar de despertar alg&#250;n sentimiento. "En Sarajevo no har&#225;n recuento de muertos; lo har&#225;n de los vivos" es el mantra que el autor utiliza para reconciliarse consigo mismo, consternado y avergonzado por no sentir nada hacia una persona que no conoc&#237;a hasta ese momento m&#225;s que por lo le&#237;do en la prensa. Ni odio, ni deseos de venganza, "de hecho, ir a verle era lo m&#225;s divertido que hab&#237;a hecho por Navidad en a&#241;os".&lt;br&gt;&lt;br&gt;Esta frase final define otra lectura de este cap&#237;tulo, en la que podemos comprobar que la labor de los periodistas durante la guerra puede llegar a ser demasiado interesada. Es el trabajo que se realiza detr&#225;s de las cortinas, lo que no vemos de los reportajes televisivos y las cr&#243;nicas escritas. La b&#250;squeda de algo que ofrecer a las agencias a toda costa para compensar el peligro y los gastos ocasionados da lugar a situaciones que revelan la discutible &#233;tica y el af&#225;n de sensacionalismo a falta de aut&#233;ntica relevancia. En un momento del relato, los protagonistas piensan que no llegar&#225;n a localizar a &lt;strong&gt;Karad&#382;i&#263;&lt;/strong&gt;, situaci&#243;n que propicia que &lt;strong&gt;Kasey&lt;/strong&gt;, de la NBC, fiel a sus intereses econ&#243;micos, se procure montar una noticia propia con ruidos de ametralladora de fondo. Ser&#237;a el t&#237;pico reportaje a pie del ca&#241;&#243;n, pero menos es nada. "La mitad de su cerebro es una caja registradora y ahora mismo indica &lt;em&gt;no hay ventas&lt;/em&gt;", son las palabras mediante las que &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; describe al corresponsal.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/blogger/1324/435/1600/karadzic.jpg" vspace="5"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;Es sorprendente la facilidad con que el personal de prensa puede acceder a todos los rincones de un pa&#237;s en guerra. No encuentran obst&#225;culos imposibles de solventar para llegar a situarse frente a frente ante uno de los mayores l&#237;deres de la contienda y entrevistarle. Como tambi&#233;n choca la quietud que se respira en la misa a la que acude &lt;strong&gt;Karad&#382;i&#263;&lt;/strong&gt;, como otra de las pausas del conflicto que protagonizan el primer relato.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;El final de la guerra&lt;/em&gt; es una obra que en su conjunto no se presenta de forma tan cohesionada como sus antecesoras, &lt;em&gt;Gorazde&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El mediador&lt;/em&gt;, pero sirve para descubrir otro lado m&#225;s humano de la guerra. &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt; nos presenta dos puntos de vista divergentes, el de uno de los protagonistas de la juventud del Sarajevo asediado y el de un periodista que se enfrenta a un dilema moral que le conmociona. Con neutralidad period&#237;stica, el autor de origen malt&#233;s se posiciona de forma imparcial en ambas partes, dejando para el lector las conclusiones que considere oportunas. Los relatos de &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; impactan directamente a nuestros ojos y nuestra conciencia. Estamos ante el abierto testimonio en primera persona de un joven con una doble vida que se sube a la balanza de su cordura y su &#225;nimo y la desnivela sucesivamente. Por otro lado, el para nada dificultoso viaje de los periodistas y su reacci&#243;n personal ante la noticia nos dejan con las ansias de lograr la primicia por parte de unos y el estupor ante la ausencia de la m&#225;s m&#237;nima brizna de odio por parte de &lt;strong&gt;Sacco&lt;/strong&gt;, en un ejercicio de sinceridad con cierto tono de verg&#252;enza.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Es &lt;em&gt;El final de la guerra&lt;/em&gt; un nuevo testimonio de una guerra que perdura en la memoria hist&#243;rica de una Europa sonrojada. &lt;strong&gt;Karad&#382;i&#263;&lt;/strong&gt; sigue siendo un tema vigente en el mundo period&#237;stico, proscrito y perseguido por cr&#237;menes de guerra por el Tribunal Internacional de La Haya. Por su parte, y tras una d&#233;cada ya del final de la guerra de los Balcanes, una historia como la de &lt;strong&gt;&#352;oba&lt;/strong&gt; es capaz de recordarnos la heroicidad del d&#237;a a d&#237;a de unas personas inmersas en una cruel lucha por la supervivencia, tanto vital como espiritual.</body>
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    <body>Ideal para las noches sin luna...&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;img src="http://photos1.blogger.com/blogger/1324/435/1600/LosComplotsNocturnos.jpg" vspace="5"&gt;&lt;br&gt;&lt;strong&gt;Los complots nocturnos&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;David B.&lt;br&gt;Ponent Mon&lt;br&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/33/47112515_fe35209c18_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;img class="puntuacion" src="http://static.flickr.com/28/47112513_3d44443d10_o.gif"&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;En 1992, &lt;strong&gt;David B.&lt;/strong&gt; public&#243; en L'Association el libro &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Le cheval bl&#234;me&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, una recopilaci&#243;n en forma de historieta de varios de los sue&#241;os que protagonizaron muchas de las noches del autor. Una d&#233;cada y media despu&#233;s, podemos leer en castellano &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Los complots nocturnos&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, el c&#243;mic que supone el regreso del autor franc&#233;s a un mundo on&#237;rico que nunca ha abandonado por completo. Este libro recopila 19 de sus sue&#241;os entre diciembre de 1979 y septiembre de 1994, pasajes extirpados del subconsciente de un &lt;strong&gt;David B.&lt;/strong&gt; en estado de gracia.&lt;br&gt;&lt;br&gt;La imaginaci&#243;n deja paso al ca&#243;tico y aparentemente sin sentido mundo de los sue&#241;os, donde todo es posible e incongruente, nada tiene un orden l&#243;gico ni una relaci&#243;n de causa-efecto palpable, pero s&#237; un halo de &lt;em&gt;dej&#224; vu&lt;/em&gt; omnipresente que despierta cierta inquietud al descubrirse un fuerte lazo que integra todos los relatos en un universo metaf&#237;sico com&#250;n. Es la constante aparici&#243;n de gestos y personajes, de obsesiones que embriagan a un &lt;strong&gt;David B.&lt;/strong&gt; quijotesco. La paranoia invade al autor en sus sue&#241;os, una demencia que esculpe y da vida a criaturas improbables que pueblan las calles y los edificios de unas ciudades geogr&#225;ficamente imposibles. Es una locura desatada sobre la almohada que, una vez en el pincel, es cuadriculada y aprisionada por la mente despierta del dibujante. All&#237; encontramos sus miedos reales, los m&#225;s recurrentes, los m&#225;s instintivos, y que vemos asiduamente en su obra: ej&#233;rcitos de la Gestapo, centurias romanas, el profeta velado, el gato de Giacometti, libros de Roland Topor, terroristas...&lt;br&gt;&lt;br&gt;Una espesa bruma azul se cierne sobre un &lt;strong&gt;David B.&lt;/strong&gt; proscrito, h&#233;roe, esp&#237;a... protagonista de un seguido de aventuras siempre bajo el manto de una noche cerrada. Un aire oscuro y denso impregna las distintas secuencias surgidas del inconsciente subversivo, con una est&#233;tica que evoca con fuerza las series polic&#237;acas de los a&#241;os 30. Azul, negro y blanco son los ingredientes de esta atm&#243;sfera na&#239;f. Los colores se tocan pero no se mezclan; las superficies se definen con la exactitud que se sugiere en los espacios entre vi&#241;etas. Todos estos elementos conforman una suerte de entorno cubista para desatar el mundo surrealista que el autor alberga en su interior.&lt;br&gt;&lt;br&gt;Mucho m&#225;s que las guerras, la hambruna y el desasosiego presente en los distintos sue&#241;os relatados, da aut&#233;ntico miedo cerrar el libro y despertar.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;em&gt;P&#225;ginas interiores:&lt;/em&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/299431347/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/106/299431347_5221aaa4e8_m.jpg" alt="complots01" height="240" hspace="5" vspace="5" width="169"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/299431349/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/101/299431349_a4ccbe591e_m.jpg" alt="complots02" height="240" hspace="5" vspace="5" width="168"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/299431351/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/117/299431351_f669ae5bd2_m.jpg" alt="complots03" height="240" hspace="5" vspace="5" width="169"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/tirafrutas/299431355/" title="Photo Sharing"&gt;&lt;img src="http://static.flickr.com/119/299431355_4c01706c48_m.jpg" alt="complots04" height="240" hspace="5" vspace="5" width="171"&gt;</body>
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