25 Jul 2008
germanías
Mira que nos habremos echado risas por estos pagos con la cosa esa de las nacionalizaciones, con tantos serbios que por tener un abuelo en la frontera ya pasaban a ser griegos, tantos americanos que se convertían en turcos con sólo poner su apellido del revés, tantos otros que por cambiarse de fe y profesar la judía ya se convertían en israelíes. Mira que habremos alucinado con todos esos georgianos o armenios de piel oscura que apenas si conocen el país de su pasaporte, mira que habremos alucinado con tantas nacionalizaciones por decreto, así las de Franco hace cuarenta años como (salvando las distancias) las de Putin ahora. Mira que aún alucinamos, y probablemente seguiremos haciéndolo con cada inicio de cada Liga, con todos esos presuntos matrimonios de conveniencia que supuestamente pueblan nuestro baloncesto...
Frecuentemente tendemos a asociar todas estas historias con administraciones poco serias, con normativas más o menos tibias, con ese típico quien hace la ley hace la trampa propio de tantos países del Sur y/o del Este de Europa. En otros territorios, en, pongamos, el norte o el centro de nuestro continente estas cosas son impensables; allí son serios, formales, civilizados, faltaría más...
Y sin embargo, hace unos pocos años, la selección alemana se presentó en un Eurobasket con Shawn Bradley, legendaria grúa de más de 230 centímetros de longitud de quien jamás supimos que fuera alemán hasta que poco tiempo antes fue a descubrirlo su compañero en los Mavs Dirk Nowitzki, ya ves tú qué casualidad. Resultaba que el interminable Bradley debía haber nacido en territorio germano, mira tú qué cosas, aunque luego jamás hubiera vuelto a pasarse por allí ni apenas supiera dónde estaba aquello. Suficiente para considerarle alemán de toda la vida, para llevarse a la criatura de paseo por esas canchas de dios.
El tiro les salió por la culata, sin embargo: en Europa, como en USA, además de ser largo es conveniente saber jugar al baloncesto, y me temo que ése nunca fue el caso de este espigado mocetón. Aquello fue hola y adiós, debut y despedida. Ni él intentó volver ni nadie se planteó siquiera la posibilidad de que volviera, que con una vez ya era más que suficiente...
Así que nos olvidamos de aquel episodio, al menos hasta que hace unas pocas semanas descubrimos que a la NBA le había crecido otro alemán, ya ves tú qué casualidad, que ahora va a resultar que en el baloncesto USA brotan los teutones cual setas en otoño. Chris Kaman, fíjate, quién lo iba a decir, media vida viéndole fajarse en la zona de los Clippers, y mientras todos pensando ingenuamente que era yanqui, hay que ver, cómo no nos dimos cuenta, si con ese apellido y esa cara y esos pelos no podía ser de otra manera... Se escarba en su árbol genealógico hasta llegar a sus bisabuelos, y... ¡¡¡bingo!!!
Y esta vez el tiro no les saldrá por la culata: Kaman es, de aquí a Lima (en este caso habría que decir de Los Ángeles a Pekín, pasando por Berlín, por supuesto) cien mil veces mejor jugador que Bradley. Por si no teníamos bastante con El Tío Loco ahora ya nos tendremos que comer la parejita completa, Nowitzki-Kaman, éramos pocos y parió la abuela, vaya por dios...
En cualquier caso las perspectivas de futuro son escalofriantes: cualquier día el amigo Dirk verá a su compañero Josh Howard (por ejemplo) comerse con mucho estilo una salchicha de Frankfurt y no dejará escapar la oportunidad: inmediatamente informará a su Federación, la maquinaria burocrática se pondrá en marcha, en un par de días el pasaporte estará hecho, alguien que come tan bien salchichas tiene que ser necesariamente alemán, incluso aunque él no lo sepa... Sabe dios qué nos quedará por ver.
¿Y nosotros? Vale, sí, puede argumentarse que ahora mismo vamos sobraos, que a ver qué falta nos hacen los nacionalizados. Y será cierto, pero no siempre va a ser así. Pensemos en el año que viene, en el Eurobasket de Polonia 2009 sin ir más lejos: es previsible que más de uno y más de dos de nuestros enebeás se tomen un verano sabático, nos dejen un hueco casi imposible de llenar; echémosle imaginación, pues: si ya sabemos que el madrileño Wally Szczerbiak no traga, vayamos más allá; pensemos en (por ejemplo) Gilbert Arenas. ¿Cómo dice? ¿que no es español, que hasta hace un par de semanas que anduvo por aquí quizás ni siquiera supiera dónde estaba nuestro país? ¿Y qué? Vamos a ver, señores, con ese apellido, no me negarán que algún ancestro hispánico debería tener, así que sólo es cuestión de encontrarlo: quizás haya que remontarse treinta generaciones atrás, tal vez haya que llegar incluso a los tiempos del descubrimiento de América. Todo es ponerse...
Y si Arenas no cuela no perdamos la esperanza, sólo miremos el draft de este mismo año: Mayo, los gemelos López... ¿Acaso hay algo más español que llamarse López? Pongámonos cuanto antes a la tarea, globalicémonos, no dejemos pasar esta gran oportunidad...
24 Jul 2008
ventaja
Jueves, 24 de julio, Ourense, Pazo Paco Paz (me encanta ese nombre), partido España-Lituania de preparación para los Juegos. Hacia el comienzo del último cuarto Navarro cruza la media cancha botando la bola, a toda velocidad, con toda la pinta de irse directo hacia el aro. Jasikevicius ve que se le va y le pega un palo, nada especial, nada del otro mundo, una falta como tantas otras, una falta de las de toda la vida. Los árbitros no pitan nada, Navarro continúa su marcha pero va ya medio trompicado, y apenas un instante después Lukaiskis le sale al paso y le saca el balón limpiamente. Los árbitros pitan falta: no la anterior de Jasikevicius, que era, sino ésta de Lukaiskis, que no era. Los lituanos evidentemente se echan las manos a la cabeza, cómo es posible, cómo puedes pitar eso, etc, etc.
Hasta aquí todo normal: un error como tantos otros, un error sin ninguna importancia, aún menos en un partido amistoso como es éste. Un error del que nos olvidaríamos rápidamente de no ser porque, justo cuando se va a reanudar el juego, escuchamos como el árbitro principal Arteaga (que lleva un micrófono) le explica la jugada a Navarro de la siguiente manera: "no he pitado la primera porque te ibas..."
Y pensar que yo, sumido en la ignorancia, siempre había creído que en baloncesto no existía la Ley de la Ventaja... Si es lo que ya me decían de niño, hijo, nunca te acostarás sin aprender una cosa más...
21 Jul 2008
sueños
Aquellas orondas teutonas que tuve el placer de conocer y la desgracia de soportar durante la segunda fase del pasado Eurobasket, aquellas que aporreaban incesantemente sus bombos cual conejito de Duracel desde el primer minuto hasta el último, aquellas que gritaban sin parar Deutschland Deutschland y de-fense de-fense así ganaran de diez o perdieran de cuarenta, aquellas que el último día exhibieron unas pancartas pidiendo a sus jugadores que lucharan por su sueño (algo así como kämpft für euren traum), añadiendo los aros olímpicos para dejar claro cuál era ese sueño... Aquellas entusiastas aficionadas ya tienen su premio, ya tienen su sueño finalmente convertido en realidad: Alemania estará en Pekín.
Claro está, no todos pueden (¿podemos?) decir lo mismo, que el sueño que se hizo realidad para unos se hizo pesadilla para otros: para Brasil, por ejemplo. Y esta vez, el sueño de millares o millones de brasileños era también el sueño (sueño menor, pero sueño al fin y al cabo) de unos cuantos que por aquí anhelábamos ver a nuestro imprescindible Monsalve viajar también hacia el Olimpo. No pudo ser.
No podrá ser, y no podremos decir que no nos lo temiéramos. Una selección a la que se le fueron cayendo por el camino los Barbosa, Varejao, Nené y demás; una selección que se topó con un calendario que de buenas a primeras le emparejaba con la anfitriona Grecia, que de entrada se veía ya casi condenada a ser segunda de grupo, a cruzarse necesariamente con la primera del Grupo de Alemania, la Alemania de Nowitzki, la que sí podría contar (siempre puede contar) con Nowitzki... Era la crónica de una eliminación anunciada, una crónica que la realidad se empeñó en no desmentir: todo sucedió exactamente como nos temíamos que iba a suceder.
Da igual. Monsalve no será olímpico pero ello no ensombrece, no puede ensombrecer en absoluto su trayectoria. No será olímpico pero aún le queda un año de contrato (si se lo respetan), un inmenso trabajo por hacer, un Torneo de las Américas por disputar, un Mundial de 2010 para el que clasificarse, unos cuantos sueños (quizás no tan grandes, pero no necesariamente menos importantes) por alcanzar. Sólo necesitará que le dejen trabajar, que le permitan recobrar y mantener esa ilusión: poder seguir soñando cada día.
18 Jul 2008
obsesión
Ya que estamos en confianza (casi cabría decir en familia), me permitirán ustedes que les cuente una pequeña obsesión que tengo (las obsesiones grandes, casi mejor no contarlas): una pequeña obsesión de índole baloncestística, por supuesto.
Pues es que resulta que no comparto en absoluto la política de partidos amistosos, previos a los grandes compromisos de nuestra selección, que suele llevar a cabo nuestra admirada y nunca bien ponderada Federación Española de Baloncesto, FEB para los amigos. Es decir, no entiendo que la selección sólo juegue partidos en territorio nacional, en ambientes favorables y ante públicos entregados, cuando de lo que (supuestamente) se trata es de preparar competiciones que tendrán lugar tal vez allende los mares, a miles de kilómetros y a unos cuantos husos horarios de distancia, en ambientes generalmente neutros y ante públicos habitualmente neutrales, si acaso alguna vez incluso ligeramente hostiles.
No lo entiendo... o tal vez sí: evidentemente la Federación obtiene un grandísimo beneficio de estos partidos, tanto en lo que corresponde a promoción de nuestro deporte como en lo que se refiere a hacer caja con nuestro deporte; de hecho uno ya ni siquiera tiene la sensación de estar ante unos cuantos partidos preparatorios sino más bien ante una gran banda o grupo músico-vocal on tour, haciendo eso que llaman galas o bolos por todo el territorio nacional; algo que ahora además denominamos pomposamente Gira Eñemanía’08, para que no quede ninguna duda.
Y está muy bien, qué duda cabe: la gente acude (yo mismo acudo), paga sus entradas, compra camisetas y demás merchandáisin, ve en carne mortal a sus ídolos, se identifica con ellos, disfruta en persona durante un buen rato de este deporte maravilloso... Todo perfecto si no fuera porque no sirve para lo que principalmente debería servir: no prepara a los jugadores para la situación que se van a encontrar pocos días o semanas después. O mejor dicho: sí les prepara en términos de conjunción, de conocerse (aún más) unos a otros, de ensayar jugadas, defensas, tácticas, estrategias, de ir haciéndose equipo poco a poco. Pero no les prepara en términos de adaptación al medio, no recrea las condiciones (horarias, ambientales, culturales, climatológicas incluso) que se encontrarán en esas canchas de Pekín.
Y así casi todos los años... pero no todos: en el verano de 2006, de camino a Japón, la selección jugó (y ganó) un torneo en Singapur. Y luego, ya ven ustedes qué casualidad, pocas semanas más tarde se ganó el Mundial... y no, no caeré en la tentación demagógica de establecer una relación causa-efecto entre lo uno y lo otro, faltaría más; pero todo ayuda, y probablemente aquel torneo de Singapur, tan extraño como nos pareció entonces, acabara resultando un elemento esencial dentro de todo aquel proceso de adaptación...
Y no, no me venga ahora a decir que en el verano de 2007 tampoco se jugaron amistosos lejos de casa, no me ponga el año pasado como ejemplo porque esa vez daba igual: el Eurobasket era aquí luego lo lógico era hacer la preparación aquí, el ambiente de la preparación sí era prácticamente igual al que luego se encontrarían en la competición. Adaptación perfecta, pues (que habría sido aún más perfecta sin tantas visitas a organismos oficiales, centrales lecheras, industrias cerveceras o patrocinadores varios; pero esa es otra historia, no desviemos el tema).
Una adaptación que será mucho más difícil este año: mientras otras selecciones jugarán en (por ejemplo) Macao, España lo hará en Cáceres, Badajoz, Madrid, Ourense, Zaragoza, Castellón. Y luego sí, llegará a Pekín con unos cuantos días de antelación (sólo faltaría) para adaptarse a la diferencia horaria, para adaptarse (supongo) al pabellón... y estará muy bien, pero no será lo mismo que hubiese sido de haber disputado, en aquellas lejanas tierras, un partido o torneo digamos “real”, con ambientes u horarios similares a los que necesariamente habrán de encontrarse pocos días más tarde. ¿Por qué nuestra selección femenina sí que puede jugar un cuadrangular en Moscú (que no es que esté muy cerca de Pekín, pero algo es algo), y en cambio la masculina apenas puede salir de casa? Respóndanse ustedes mismos...
Hasta aquí mi pequeña obsesión. Que probablemente les parecerá una tontería, yo bien lo sé, es lo que tienen las obsesiones. Por eso no les pido que la compartan ni que la entiendan siquiera, sólo faltaría. Sólo quería hacerles partícipes, que simplemente supieran lo que me ronda por la cabeza; más que nada por si luego, dentro de algunas semanas, nos tuviéramos que acordar...
15 Jul 2008
leche
Pasan los días, e incomprensiblemente Pepu Hernández aún continúa sin ser nombrado entrenador de Unicaja.
Es más: pasan los días y Pepu Hernández, en su día declarado culpable de haber negociado no ya con Unicaja sino con todo dios, aún continúa sin ser nombrado entrenador de ningún equipo.
Más aún: pasan los días y Pepu Hernández ya difícilmente podrá ser nombrado entrenador de ningún equipo (y eso que se suponía que había negociado con todos, hay que ver, qué exigente debió ponerse), ya que a estas alturas todos los equipos del mundo mundial tienen o parecen tener entrenador... excepto, precisamente, el Unicaja.
Pasan y pasan los días y Unicaja dice no tener entrenador pero sí dice hacer fichajes, y entre éstos resulta estar, ya ves tú qué casualidad, Robert The Human Foul Archibald, quizás uno de los jugadores más aitianos del planeta, de esos que primero dan y después preguntan, también de esos que por su sola presencia demuestran la existencia de técnicos capaces de sacar petróleo de las piedras, de cualquier piedra...
Es decir: pasan los días, probablemente seguirán pasando hasta el 25 ó el 26 de agosto, y cuantos más días pasan más evidente resulta que el entrenador de Unicaja será precisamente aquél que ahora ocupa el puesto que tuvo que dejar Pepu por (supuestamente) haber negociado con Unicaja.
O como antaño se decía, a modo de adivinanza, en los tiempos anteriores al tetrabrik: blanco y en botella...
14 Jul 2008
Jennings
Es muy probable que en los próximos días, tal vez incluso en las próximas horas, ustedes se encuentren con este nombre en cualquier web de noticias de baloncesto. Y para que tal encuentro no les pille de sorpresa me van a permitir que les explique someramente (espero) quién es Brandon Jennings.
Brandon Jennings, base de la prestigiosa Oak Hill Academy, es, al parecer, uno de los mejores jugadores (si no el mejor) de entre los que salen este año del high school; es decir, el típico chico que hace algunos años habría dado el salto directamente del instituto a la NBA sin pasar por la universidad, y que ahora, por el mínimo de edad de 19 años impuesto por la Liga, se ve obligado a hacer esa cosa que en USA llaman gráficamente one and done: es decir, matricularse en una universidad, jurarle fidelidad eterna, jugar allí un año y luego si te he visto no me acuerdo que es que me llaman del draft, mire usted...
Hasta aquí la teoría, válida para casi todos los casos... pero no para el de Jennings. Jennings, que se comprometió en su día con la Universidad de Arizona, no jugará ya jamás en los míticos Wildcats a las órdenes del no menos mítico Lute Olson. Jennings, con serios problemas para aprobar el examen de selectividad (aunque allí no es exactamente así, pero así nos entendemos), y con la mismísima NCAA (puesta sobre aviso, tras algún presunto pufo anterior) supervisándole el proceso, no vaya a ser que le regalen la nota, ha tomado una decisión sin apenas precedentes en este grupo de edad: Jennings se viene a jugar a Europa.
Aunque en honor a la verdad les diré que tampoco estoy muy seguro de si es antes el huevo o la gallina: es decir, no sé si Jennings no consigue aprobar el examen de ingreso y por eso se viene a Europa, o si Jennings necesita ganar pasta desde ya y por eso se viene a Europa, pasando ampliamente de prepararse como sería debido su examen de ingreso...
Así que el chico se deja querer, y ya le buscan agente en nuestro continente, y ya proclama (por boca de sus representantes) que le encantaría jugar en Italia o España pero que tampoco le importaría jugar en Israel (que geográficamente no es Europa, pero deportivamente sí debe serlo), y hasta dice que no le haría ascos a un contrato multianual... pero siempre teniendo bien presente que su prioridad es jugar cuanto antes en NBA, por supuesto, faltaría más.
Y mientras en Arizona se tiran de los pelos: perdieron a Bayless tras sólo un año (supuestamente la inminente llegada de Jennings fue una de las razones que alegó para su marcha), ahora pierden a Jennings sin haber llegado a pisar siquiera el campus de Tucson, y Olson (de vuelta tras su año sabático) que monta en cólera y dice estar harto, y que proclama que ya jamás buscará presuntas estrellas, de esas que luego se te van a la primera oportunidad, que casi mejor jugadores de segundo nivel pero que permanezcan el tiempo suficiente para poder hacer un equipo...
Y hasta aquí la historia (por ahora). Pero antes de acabar, me van a permitir (espero) que comparta con ustedes una duda: ¿qué equipo europeo, y de qué nivel competitivo, osará poner su dirección en cancha en manos de un chaval como éste, tan (presuntamente) sobradísimo de talento como carente por completo de experiencia; un chaval que tendrá presumiblemente la misma edad que Ricky Rubio (17 para 18) pero cuya trayectoria no puede compararse en absoluto con la del noi de El Masnou, que éste lleva dos o tres años peleando al máximo nivel contra los mejores adultos del continente, mientras que Jennings (con la excepción de alguna pachanga veraniega) tan sólo ha practicado baloncesto escolar?
Y aún más: ¿qué equipo europeo se atreverá a fichar a un jugador que, firme por los años que firme, es evidente que el verano próximo volverá perdiendo el culo a USA, a probar las mieles del draft y a comprometerse inmediatamente con el equipo que lo escoja? Puestos a adquirir americanos por tan solo un año, ¿qué equipo asumirá el riesgo de fichar un mero proyecto de jugador, por bueno que éste sea, en lugar de (como suele ser habitual) hacerse con los servicios de un jugador hecho y derecho, y curtido en mil batallas a ser posible?
Insisto: la solución en los próximos días, tal vez incluso en las próximas horas.
07 Jul 2008
euroAmérica
Esta tarde, no sé muy bien por qué (el verano, el calor, el reblandecimiento neuronal tal vez), ha reaparecido en mi memoria un glorioso patinazo que tuvo Nikola Loncar hace ya unas cuantas semanas (más bien un montón, porque creo recordar que fue durante el cuarto partido de la Final de la Conferencia Oeste, nada menos); sin duda, una de esas frases inolvidables que merecerían pasar a los anales de cualquier antología televisiva. Sucedió que aquella noche, en un momento dado, se puso a hacer toda clase de comentarios elogiosos sobre Manu Ginóbili (que comparto al cien por cien, dicho sea de paso), lo que no tendría nada de particular si no fuera porque acabó dicha alocución diciendo que Ginóbili le parecía, a día de hoy, el mejor jugador europeo en la NBA.
Claro, me dirán que es normal, que como Manu tiene apellido italiano y jugó unos cuantos años en Italia, pues cualquiera puede confundirse... Pues tal vez, pero es que yo creo que no iban por ahí los tiros. Loncar, estoy seguro, sabe perfectamente que Ginóbili es argentino, lo sabe como lo sabemos usted y yo. Y Loncar sabe también (supongo) que Argentina no está en Europa, que por muy cercanos (culturalmente, socialmente, anímicamente incluso) que nos resulten sus ciudadanos su país está lejos, demasiado lejos, qué más quisiéramos que estuviera más cerca para poder pasarnos por allí de vez en cuando...
¿Y entonces? A ver cómo lo explico: yo creo que nos hemos acostumbrado de tal manera a llamar americanos (a secas) a los estadounidenses, que ya no sabemos llamar americanos a aquellos americanos que no son estadounidenses (es decir, que ya no sabemos llamar americanos a la inmensa mayoría de habitantes de dicho continente). Es un poco lo mismo (pero al revés) de aquello que se nos contaba hace años, que si tú llegabas a Estados Unidos tenías que especificar que eras español de España, porque la mera palabra spanish no era tanto español sino hispano, era ese mismo término con el que identificaban a todos los allí llegados desde Latinoamérica. Pues aquí acabaremos igual (sólo que al contrario): si tú dices de alguien que es americano (a secas) nadie presupondrá que sea de Argentina, Chile o México, para eso tendrías que mencionar su nacionalidad o al menos colocar el prefijo latino delante. Si tú dices de alguien que es americano (a secas) todo el mundo presupondrá que se trata de alguien de California, Florida o Wisconsin. Algo que el escritor uruguayo Eduardo Galeano explicaba hace ya mucho tiempo, e infinitamente mejor que yo: "...por el camino hasta perdimos el derecho de llamarnos americanos (...) Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación." Así es, y es bastante triste que así sea.
Me dirán que exagero, que estoy haciendo un mundo por algo que al fin y al cabo sólo fue un lapsus quizás únicamente motivado por esa cercanía cultural que yo mismo antes mencionaba, que a Loncar simplemente se le escapó decir europeo en vez de decir no estadounidense... Y sí, puede ser, pero... ¿ustedes se imaginan que el lapsus hubiese sido otro, se imaginan a Loncar diciendo que Yao Ming le parece el mejor europeo en la NBA, o que Olajuwon fue uno de los mejores europeos que nunca han jugado en aquella Liga? ¿A que no, a que ese lapsus resultaría ciertamente impensable? Africano, asiático, son términos que definen a todo un continente. Americano no, el concepto americano sólo toma la parte (USA) por el todo. Y Loncar, llevado por su inconsciente, o por su subconsciente, o por lo que sea que tenga, hizo algo parecido, tomó el concepto Europa en sentido amplio, muy amplio. Convirtió a Ginóbili (y a cualquier otro ser humano de aquella Región, de paso) en euroamericano. Nada menos.
Y finalmente me dirán que se suponía que éste era un blog de baloncesto, y que a ver qué tiene que ver todo esto con dicho deporte. Sí, supongo que resulta demasiado evidente que hoy no se me ocurría nada mejor de qué hablar...
06 Jul 2008
buenrollo
Heme aquí de nuevo tras dos semanas de obligada ausencia (por motivos estrictamente vacacionales); y hete aquí que en este periodo de tiempo sucedió un hecho del que tal vez ustedes no hayan tenido noticia, ya que nuestros medios de comunicación apenas se hicieron eco del mismo: resultó que España, es decir, la España futbolera y futbolística, ganó la Eurocopa. Vamos, que al final fue que sí, que hasta llegó un momento en que nos pareció que podíamos, y que finalmente pudimos, y que hay que ver cómo pudimos...
Pero no, no me ponga esa cara, no se me asuste, no huya despavorido, no piense que las vacaciones me habrán trastornado las meninges (es decir, no más trastornadas de lo que ya estaban): éste aún sigue siendo un blog de baloncesto, aunque a veces no lo parezca...
¿A qué viene entonces todo esto? Viene a que una cosa lleva a la otra, y yo en medio de esta euforia no pude evitar recordar aquella otra euforia (para mí infinitamente mayor, aunque eso va en gustos) de hace un par de años, de aquel 3 de septiembre de 2006 en Japón. Tiempos inmensamente felices para la selección de baloncesto, tiempos enormemente complicados para una selección de fútbol que poco tiempo atrás, en su Mundial, ni siquiera había sido capaz de cumplir con la tradición de caer en cuartos, apañándose para caer en octavos ante aquella otra Francia a la que tantos ya situaban camino del geriátrico...
Así que en aquel septiembre teníamos al fútbol español de los nervios, teníamos un seleccionador al que le salía espuma por la boca (en sentido figurado, por dios, no se me enfaden) cada vez que le mentaban el baloncesto, un Luis Aragonés que hasta pegaba la espantada cada vez que le mencionaban a Pepu... Teníamos mal rollo, un mal rollo del que los periodistas solían hacerse eco una y otra vez, aficionados como nadie a las odiosas comparaciones: los de Tokio resultaban ser un grupo de amigos que se juntaban cada verano a jugar al baloncesto, mientras que los del fútbol iban en grupos, formando camarillas, cada cual por libre, que si éste no se hablaba con aquél, que si el otro no le dirigía la palabra al de más allá...
No sé si tuvo que ver con un cambio de actitud del seleccionador; no sé si tiene que ver con los que siguen, con los nuevos que llegaron o con los que ya no están; no sé si realmente las cosas estuvieron tan mal entonces, pero sí sé (o creo saber) cómo están ahora: ahora estos también transmiten la sensación de ser un grupo de amigos que se juntan cada primavera a jugar al fútbol. Y qué casualidad, siéndolo, o al menos pareciéndolo, han ganado, como ganaron los otros, como nunca pensamos que ganarían unos y otros...
Vale sí, buen ambiente, buen rollito... pero se me dirá que con esto no basta, que además hace falta tener buenos jugadores, que además es muy conveniente jugar bien: por supuesto. Se trataría, como se decía en mis ya lejanos años académicos (no sé si aún se sigue diciendo), de una condición necesaria pero no suficiente. En absoluto suficiente. Pero absolutamente necesaria.
Es decir, eso que ahora solemos llamar química, esa que emana de los vestuarios potencialmente campeones, esa otra fétida que despiden las jaulas de grillos... Si tienes un buen equipo tienes mucho ganado, pero si además se llevan bien y son buena gente tal vez entonces lo tengas todo ganado. Y todo ello aún a pesar de todos los pesares, a pesar de tanto dirigente que, sin querer o aposta, con la mejor de las intenciones o con el peor de los egoísmos, conspira constantemente para impedirlo. Pero a veces, raras veces, no lo consiguen, y de ahí resultan maravillas como la de hace dos años en Japón, como la del año pasado por estos pagos, como esta otra futbolística de ahora o como la que sin duda disfrutaremos desde Pekín, dentro de mes y medio... Que así sea.
21 Jun 2008
regurgitación
Hace un par de veranos, quizás coincidiendo con la marcha de Garbajosa, quizás coincidiendo con los diez o doce rumores (posteriormente nunca confirmados) que cada año nos inundan por estas fechas, alguien en el foro de SEDENA abrió un hilo con el dramático título de “¿la NBA nos come?”. Y creo recordar que yo entonces comenté que si así fuera deberíamos asumirlo, entenderlo como un mero proceso de selección natural: aquello de que el pez grande se come al chico, nos guste o no; si nos quejamos de que la NBA nos come, ¿cuánto más no deberían quejarse legítimamente los aficionados argentinos o croatas (por ejemplo) de que la ACB les come?
Pero creo recordar que además comenté otra cosa: que tal vez la NBA nos come, pero que también regurgita (seamos finos) lo que se come. No todo, por supuesto, que una buena parte de ello sí que lo deglute con fruición, sí que le aporta los nutrientes que ese organismo precisa para su subsistencia. Pero su paladar es exquisito, y en cuanto encuentra algo que no está al punto de sal, que no tiene no ya el sabor sino la textura o la consistencia deseada, entonces apenas tarda medio segundo (o un año, que para el caso viene a ser lo mismo) en rechazarlo, en devolverlo por donde ha venido.
Para entendernos, digámoslo de otra manera: Navarro vuelve a Europa, es decir, Navarro es regurgitado por la NBA. Pero antes de que usted se abalance sobre mi cuello para recordarme que es él quien se va, motu proprio, y no la NBA la que le echa, permítame por favor que se lo explique...
Podría empezar en plan chulo y decir que Navarro es demasiado bueno para la NBA, pero tanta chulería no sería del todo justa. Digamos mejor que Navarro es demasiado fino (en el sentido estrictamente literal de la palabra) para los cánones de dureza que se estilan en aquella Liga. A ese otro lado del Atlántico se valora el talento pero se valora aún más el músculo, dándose por supuesto que el talento no sirve de nada si no se tiene músculo. Y sabido es que la morfología de Navarro no es así: La Bomba, dos puro en Europa, es algo así como un unoymedio en USA; el típico escolta con cuerpo de base. Pero Navarro no es base, lo sabemos nosotros y lo saben ya ellos, y su juego como escolta se basa (como el de tantos otros) en tiros y en penetraciones (con o sin bombita): y con los tiros no hay problema, pero con las penetraciones... esa zona que en Europa divide cual cuchillo en mantequilla, en USA se le convierte en campo de minas. ¿Conclusión yanqui? Si no puede jugar de base y no puede penetrar, ¿qué nos queda? Pues un tirador puro, un especialista en el tiro, sólo eso, exclusivamente. Y ya está: o lo tomas, o lo dejas.
Y Navarro, que de tonto no tiene un pelo, ha entendido perfectamente el mensaje: lo deja. Sabe, yo también lo sé, que habría tenido ofertas en la NBA. Pero sabe también que habrían sido ofertas a la baja, que su papel de presunto especialista le habría condenado con seguridad al banquillo, a jugar si acaso diez, quince minutos por noche con la exclusiva misión de tirársela de tres, de no intentar apenas nada más. Y sabe también que ése es un papel muy digno, que él podría hacer perfectamente eso... pero que él, como jugador, es mucho más que eso.
Él es lo que fue y lo que ahora volverá a ser en el Barça. Ha preferido ser cabeza de ratón en vez de cola de león y habrá quien piense (que de opiniones está el mundo lleno) que ha escogido el camino fácil. Yo más bien creo lo contrario: lo fácil (más allá de cuestiones económicas) habría sido acomodarse, acularse en un banquillo y pisar cancha un ratito para tirarse su media docena de tiros por noche sin apenas responsabilidad. Lo verdaderamente difícil es esto, es volver, es ser otra vez líder, es echarse de nuevo sobre los hombros a su equipo de toda la vida, sentirse parte importante (quizás la más importante) de él, sentirse partícipe y pieza clave de todo lo que se consiga, no sentirse un relleno, no ser uno del montón...
Ahí reside la gran diferencia. Eso es lo que le ofrece el Barça, lo que le ofrecería cualquier otro por estos pagos. Eso es lo que nunca podría ofrecerle la NBA. La NBA no le pide que se vaya, en ningún caso, pero tiene la bondad de explicarle cuáles son (por aquello de la oferta y la demanda) sus límites en aquella Liga, de decirle hasta donde (y sólo hasta ese punto) podría llegar. Y si lo quieres, pues bueno, y si no, pues ya sabes donde está la puerta. A eso y no a otra cosa es a lo que yo llamo regurgitación. Y (al menos en este caso) bendita regurgitación.
19 Jun 2008
sambenito
En esa entrevista a Pau Gasol publicada en El País (que mencionaba ya en la entrada anterior) se aludía de forma muy directa a su presunta blandura. De hecho el titular entresacado de sus declaraciones no podía ser más gráfico: “me frustra que aún me llamen blando”.
Y hasta descubríamos en dicha entrevista (yo al menos no lo sabía) que a Gasol en Estados Unidos le pusieron (no dice cuándo) el mote de Winnie, se supone que por comparación (¿?) con ese empalagoso osito de dibujos animados llamado Winnie the Pooh (imagino que para completar la gracia, en este caso escribirían Winnie the Pau). Y hasta habremos descubierto en estos días, a poco que hayamos buceado por páginas yanquis, que muchos foreros y algún que otro incauto articulista han tomado por costumbre llamarle Gasoft, nada menos. Muy simpático todo, casi tanto como aquel otro artículo del que tuvimos noticia hace algunas semanas, escrito por un afamado periodista norteamericano y encabezado con el expresivo titular de Pau Gasol sucks, palabra muy utilizada en el periodismo deportivo USA cuando quieren referirse a alguien en términos de desprecio y que Marca se apresuró a traducir como apesta, aunque quizá se parecería más a algo así como da asco... Nada bueno, en cualquier caso.
Pero hablando de pestes, yo no puedo evitar tener la sensación (respetando todas las opiniones, faltaría más) de que esto de la blandura de Gasol ya huele. Es todo un poco como de patio de colegio, como la típica escena de las tópicas series yanquis de adolescentes, cuando el matón se encuentra con el bueno en el pasillo del instituto (siempre junto a las taquillas, por supuesto), y le provoca, y si el otro sensatamente no responde a la provocación de repente los treinta o cuarenta que están allí alrededor empiezan todos a coro, uuuuuuuuuuhhhhhh, gallina, gallina, gallina, cooooo, cocoricó, cocoricó, cocoricóóóó... (ante lo cual normalmente el bueno acaba entrando al trapo, se monta la pelea, justo entonces aparece el director del centro, es precisamente el bueno el que paga los platos rotos... Claro está que al acabar el capítulo media hora más tarde todo se habrá arreglado, el matón recibirá su merecido, el bueno tendrá el respeto de todos y además se quedará con la chica... Pero ésa es otra historia, no nos vayamos del tema)
A mí, que aún no he estado nunca en USA, me gustaría pensar que se trata de un país más rico (en términos sociales y culturales, me refiero) de lo que ellos mismos nos venden, me gustaría imaginar que hay algo más allá de esa simplicidad que nos muestran sus series, sus programas deportivos, sus informativos y hasta sus gobiernos, de ese permanente maniqueísmo que divide al mundo en buenos y malos o a los deportistas en duros y blandos, como si no hubiera matices, como si todo fuera necesariamente blanco o negro, como si sólo ellos tuvieran el poder de decidir lo que es blanco y lo que es negro, como si no existieran ni pudieran existir tonalidades de gris.
¿Qué es ser blando? ¿Todo aquel que no es duro es necesariamente blando, sin término medio? ¿Definiríamos blandura simplemente como ausencia de dureza, del mismo modo que definimos frío como ausencia de calor? ¿Acaso alguien por aquí osaría calificar de blando a Gasol si éste aún jugara en Europa? ¿Son o nos parecen blandos jugadores como Vujcic, Splitter, Marconato o el propio Marc Gasol, por citar los primeros ejemplos que se me han venido a la cabeza? ¿Era blando para los cánones USA un tipo como Rik Smits, era blando Sabonis, era blando Longley, lo era incluso Olajuwon? ¿Es blando Ilgauskas, es blando Biedrins, es blando Bogut, es blando incluso Yao Ming? ¿Son también blandos (por no citar sólo jugadores importados) Chris Kaman, Carlos Boozer, Chris Bosh? ¿Por qué a menudo tenemos la sensación de que en USA la única vara de medir para evaluar a un jugador es su dureza física o psicológica, siempre por encima de otros valores (en ningún caso menos importantes) como su calidad o su actitud?
¿Y se es más blando siendo blando, o pareciendo blando? ¿Acaso no será esto como lo de aquella mujer del césar, que no importe lo que seas sino lo que aparentes? ¿Acaso es preferible el ruido sobre las nueces, el efectismo, la demagogia, sacar los codos tras cada rebote, gritar como un poseso tras cada tapón, repartir palos innecesarios tras cada falta ya señalada, marcar el territorio a cada instante? ¿O tal vez embadurnarte de tatuajes de la cabeza a los pies, provocar altercados con tus propios compañeros en cada vestuario, tener tu currículum plagadito de incidentes en toda clase de clubes nocturnos, ir repartiendo embarazos por toda la nación?
Da igual. Son maestros en el arte del adjetivo descalificativo, te clavan la etiqueta y ya la llevas puesta para toda la vida. En cuanto te puedes pegar y no te pegas ya eres un blando, del mismo modo que en cuanto pierdes un par de finales ya eres un perdedor. Y el perdedor un día gana y entonces se saca la etiqueta de encima pero el blando no, el blando lo tiene mucho más difícil, ya puede hacer partidos como el quinto que todo dará igual, dará exactamente lo mismo, haga lo que haga seguirá llevando el sambenito por los siglos de los siglos.
Y mientras los foreros angelinos (en perfecta sintonía con su entrenador) le consideran el principal (si no el único) culpable de la derrota, mientras piden a gritos su traspaso y hasta proclaman algunos echar de menos a Kwame Brown, mientras todo ello sucede en la soleada California resulta que aquí, por aquello de que todo se pega (menos la hermosura, dicen) nos falta el tiempo para apuntarnos al carro y entregarnos a la hispánica moda de denostar al triunfador propio superándonos a nosotros mismos, compitiendo en posts o en esemeeses televisivos a cual de peor gusto, así hasta tener que acabar el sexto partido leyendo en nuestro televisor mensajes como “mi abuela coja y sin dientes tiene más clase y más sangre que Gasol”. Así está el patio.
Sobre este blog
CORRECALLES
-zaid-Si crees que el baloncesto es el deporte más maravilloso jamás inventado; si piensas que este juego es precisamente eso, un juego, una razón para disfrutar, nunca para sufrir; si te importa lo que sucede en la cancha pero también (a veces) lo que sucede a su alrededor; si amas este juego, si lo amas incluso más que a tu propio equipo; si te gusta que te lo cuenten de otra manera; si muy pocas cosas te hacen sentir más feliz que un buen partido; si el baloncesto es, en cierto modo, tu forma de vida, entonces éste debería ser tu blog... o quizás no, pero gracias, en cualquier caso, por dejarme intentarlo.
Últimos Comentarios
Tags
Enlaces
Amigos
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

