23 May 2012

froilanización

Escrito por: -zaid- el 23 May 2012 - URL Permanente

Reconozcámoslo, no nos lo ponen nada fácil en lo que a seguimiento mediático del baloncesto se refiere. Hace apenas diez días tuvimos un buen ejemplo, tenga usted fijada desde hace siglos la Final de la Euroliga para el domingo 13 de mayo a las ocho de la tarde para que luego lleguen los del fútbol y coloquen la última y decisiva jornada de su Liga Bebeuveá para el domingo 13 de mayo a las ocho de la tarde. La Liga de Fútbol Profesional (en adelante Eleefepé) bien podría haber escogido el sábado (como hizo con la penúltima), de hecho tenía el día entero a su disposición. O puestos a fijarla para el domingo (vaya usted a saber por qué) bien podría haberla puesto a las seis de la tarde, incluso a las siete... Pero no, la tuvieron que poner a las ocho, precisamente a las ocho. Como la Final euroliguera la jugaron dos equipos extranjeros a (casi) nadie pareció importarle lo más mínimo, pero ¿qué habría pasado si (como todos esperábamos) se hubiera clasificado el Barça? Pues lo mismo que pasó sin Barça, es decir, que el partido de baloncesto más importante del año en todo el continente europeo habría caído en la más absoluta indiferencia mediática, y que hasta puede que aún hubiéramos tenido que escuchar en alguno de esos carruseles de nuestros pecados que hay que ver, estos del baloncesto siempre molestando, a quién se le ocurre poner su final a la hora del fútbol, ya les vale... En USA algo así jamás habría sucedido, allí las grandes ligas se distribuyen perfectamente los tiempos de sus respectivos calendarios desde una posición de teórica igualdad y respeto mutuo. ¿Aquí? Aquí no hay igualdad ni teórica ni práctica ni respeto mutuo ni hostias en verso, aquí a un lado está el fútbol, al otro está el fútbol, en medio está el fútbol y en las alcantarillas están todos los demás deportes empezando por el nuestro. Ni siquiera es que el fútbol diga vamos a ponerlo el domingo a las ocho para joder a éstos, qué va, qué necesidad habría de joder a quien ya está jodido, es todo mucho más sencillo que todo eso: el fútbol simplemente lo pone a esa hora (como podría haberlo puesto a cualquier otra) porque le importa un bledo (sea eso lo que sea) que haya cualquier otra cosa a esa misma hora, porque su superioridad es tan absoluta que puede hacer lo que le venga en gana sin tener que preocuparse lo más mínimo de lo que hagan los demás, nosotros hacemos lo que queramos y el que venga detrás que arree, que decía mi abuela. Ahí vamos, arreando.

Ahora bien, una cosa es que no nos lo pongan nada fácil y otra que nosotros seamos capaces de ponérnoslo aún más difícil a nosotros mismos. O dicho de otra manera (un poco más vulgar), que no hace falta que vengan de fuera a putearnos, que sabemos putearnos solos. Los del baloncesto somos así, continuamos inmersos en nuestro imparable proceso de froilanización, esa innata capacidad para pegarnos tiros en los pies. Se supone (sólo se supone) que nuestra Liga ACB está inmersa en arduas y procelosas negociaciones de cara al (¿nuevo?) contrato televisivo, ése que hace algunas semanas parecía que se le adjudicaría al mejor postor, ése que hoy parece que se le adjudicará al mismo postor de siempre. Claro está que en tales circunstancias, e inmersos también como estamos en plenos playoffs (aunque algunos todavía no se hayan dado cuenta), lo lógico sería que la susodicha Acebé aprovechara la ocasión para lucir músculo, para epatar al mundo entero con la calidad de su producto, vean señores vean lo que traemos hoy, todo nuevo, todo fresco, todo limpio, que estamos que lo regalamos, que me lo quitan de las manos oigaaaaa... Pues no. Nosotros (entiéndase por nosotros al baloncesto, en general) si tenemos algo bueno procuramos esconderlo, que ni dios se entere de su existencia y que si acaso alguien se entera, vaya por dios, no vea ni de lejos las partes más saludables y lustrosas del producto sino justamente todo lo contrario, las más fláccidas y fofas, esas que nadie en su sano juicio se llevaría a su casa de ninguna manera...

Me explico (o lo intento, al menos): cuatro eliminatorias de playoffs, cuatro pleitos, como decía aquél. Si antes de empezar me hubieran pedido que las ordenara en base a su presumible interés, igualdad, intensidad, rivalidad y amenidad (y dejando de lado criterios partidistas), creo que no habría tenido ninguna duda: la primera de todas, sin dudarlo, Baskonia-Bilbao, en segundo puesto el Valencia-GBC, el tercero quedaría para el Real Madrid-Caixabancajasolcívicadesanfernando (y olé) y en último lugar, también sin dudarlo ni un momento, el Barça-Lucentum. Eso yo, claro, lo mismo usted también (o no), no así nuestras televisiones que obviamente se mueven en base a otros parámetros que nada tienen que ver con el baloncesto, hasta ahí podíamos llegar tratándose de baloncesto. Nuestras televisiones, en este caso la estatal que es la primera que escoge, no necesitan complicarse tanto la vida: miran el programa de festejos, buscan al Madrid y eligen su serie sin pestañear ni un segundo, qué más dará contra quién juegue. Si la ACB la integraran 8.000 equipos de los que 4.600 se clasificaran para playoffs, y al Madrid, supuesto segundo clasificado, le correspondiera enfrentarse contra el que ocupó el puesto 4.599, pongamos el Matalascabrillas del Monte, no les quepa la menor duda de que Teledeporte retransmitiría la serie Real Madrid-Matalascabrillas del Monte. Y aún les digo más, si en nuestro actual formato ACB el Madrid un año cualquiera quedara noveno y no se metiera en playoffs (terrible suceso que haría tambalearse las más sacrosantas estructuras de nuestro deporte), mucho me temo que semejante rompimiento de esquemas llevaría probablemente a Teledeporte a no televisar serie alguna, en primera ronda al menos...

Pero no nos cebemos con el Ente Público que las Autonómicas también tienen lo suyo, la mía al menos, con otras no me meto que algunas tenían equipos en cartel y otras aún no teniéndolos sí intentaron agradar mínimamente a sus aficionados, hasta montando minicarruseles en momentos puntuales incluso. Pero la mía es Telemadrid, más conocida por estos pagos como TeleEspe por razones que no habré de contarles dado que son ajenas al contenido de este blog (y dado que son fáciles de imaginar, también). TeleEspe un año tras otro realiza más o menos el siguiente proceso: mira el programa de festejos, comprueba que no puede dar al Madrid porque ya se lo han quitado, busca otro equipo de Madrid, no lo encuentra y entonces se formula retóricamente la siguiente pregunta: ¿qué preferirán ver los aficionados de Madrid, dado que no pueden ver al Madrid? Pues qué habrían de querer ver, hombre de dios, pues al Barça, todo madridista que se precie lo primero que quiere en la vida es ver ganar a su Madrid y lo segundo es ver perder al Barça (y no necesariamente en ese orden), luego démosles al Barça con la Esperanza (siempre con mayúscula en esta Comunidad, no vaya a ser que me obliguen a continuar el blog a puerta cerrada) de que pierda... Y dicho y hecho. Recuperando la improbable hipótesis del párrafo anterior, si al Barça, primer clasificado en temporada regular, le correspondiera enfrentarse con el que hubiera ocupado el puesto 4.600, pongamos el Somormujos de la Polvorosa, no les quepa la menor duda de que Telemadrid retransmitiría la serie Barça Regal-Somormujos de la Polvorosa. Tal vez alguien con dos dedos de frente acaso podría advertir que a menor igualdad entre los contendientes menor interés deportivo (y menor probabilidad de que el odiado rival pierda, también). Pero dos son demasiados dedos en según qué sitios.

Así las cosas, bien podemos estar seguros de que la serie Baskonia-BilbaoBasket, a priori (y a posteriori) la más atractiva, apenas la habrán visto cuatro gatos fuera del País Vasco (la mayoría de ellos a través de Orange Arena, claro). Y que la serie ValenciaBasket-Lagun Aro GBC la habrán seguido como mucho dos gatos, tres si acaso en el tercer partido. Y que luego nos echaremos las manos a la cabeza al ver las audiencias, hay que ver, ni aún dándoles al Madrid o al Barça esto funciona, si es que el baloncesto ya no interesa, si es que el baloncesto ya no engancha, si es que... Si es que leches. Para que el baloncesto enganche tiene que haber gente predispuesta a dejarse enganchar, difícilmente podrán engancharse a algo cuya existencia apenas conocen, algo que acaso un día conocieron pero que a fuerza de desenganches al final han acabado olvidándolo. No lo digo por decir, tengo por aquí cerca (en mi trabajo, me refiero) a algún madridista (más futbolero que baloncestero, pero que sí suele ver a su equipo de baloncesto con gusto en cuanto se le presenta la ocasión) que primero buscó los playoffs y no los encontró y que cuando luego quiso volver a buscarlos descubrió con sorpresa que ya habían jugado (y ganado) la primera ronda. Y no será el único. Dejas pasar ¡doce días! entre el final de la Regular y el comienzo de los playoffs para que luego en apenas un par de días (en la mayoría de los casos) ya te hayas ventilado la primera ronda. Tenemos casi dos semanas a la afición esperando (u olvidando) total para que luego se pasen deprisa y corriendo, para que la primera ronda se acabe casi antes de empezar gracias entre otras cosas a este prodigioso formato al mejor de tres, que a la Acebé le encantará y le parecerá el colmo de la emoción, la espectacularidad y la incertidumbre pero que a mí me toca sobremanera las narices (y otras partes de mi cuerpo que no voy a mencionar, que ya bastante grosera me está quedando esta entrada): por injusto, por absurdo, porque nos roba una buena porción de espectáculo, porque nos quita una buena parte de lo mejor que tenemos, que son precisamente los playoffs.

Claro, me dirán que en medio de ese periodo de once o doce días entre la Regular y los playoffs estaba la Final Four de la Euroliga y había que respetarla. Por supuesto, y de hecho es lógico que en esa primera semana aún no empezasen las eliminatorias por el título. Ahora bien, una vez jugada la Final Four, ¿por qué demonios esperar al jueves/viernes para iniciar los playoffs? ¿por qué no empezarlos el martes? ¿que para el Barça habría supuesto un perjuicio? Pues claro, pero es que yo estoy diciendo que empiecen el martes, no que se jueguen todos el martes, el Barça bien habría podido irse al jueves como de hecho se fue. Porque esa es otra, me encantaría saber a qué obedece esa insospechada necesidad de que todos los partidos autonómicos vayan siempre el mismo día y a la misma hora, como si quisieran esconderlos unos de otros, como si trataran de impedir que la gente los vea. Ahí tienen a la NBA desparramando sus horarios para favorecer su contemplación y en cambio ustedes comprimiéndolos, no vaya a ser que se los contemplen. Solían decir que la verdadera victoria es no perderse ni un partido y tenían razón, sería una victoria que adquiriría casi caracteres épicos dado lo difícil (imposible, más bien) que nos lo ponen. Empiécenlos el martes, distribuyan esos primeros partidos de cada eliminatoria entre martes, miércoles y jueves, los segundos entre viernes, sábado y domingo, luego ya en su caso los terceros el lunes y el martes... Han tenido ustedes a su entera disposición casi un sueño, todo un fin de semana sin fútbol de primera división, sin selecciones, sin fórmula uno, sin apenas nada que les pudiera perjudicar, el caldo de cultivo perfecto para que la gente supiera de una vez por todas que esto existe, que es muy grande... y aún así han conseguido ustedes mantener los playoffs en la clandestinidad (salvo para adictos y/o iniciados), en la más absoluta insignificancia mediática. Y eso sí, los tres partidos autonómicos como siempre, juntitos los tres el domingo a las 12:30, como de costumbre, faltaría más... haciéndolos así coincidir con casi la única competencia posible en todo el finde, con el mundial de motos. Definitivamente, son ustedes unos cracks.

Miren que se lo decía yo al principio, que no nos lo ponen fácil. Sabrán ya (y si aún no lo saben para eso estoy yo aquí, para contárselo) que la Eleefepé pretende desparramar (aún más si cabe) los horarios de su Liga Bebeuveá para la próxima temporada, de tal manera que ya jamás habrá partidos que se solapen entre sí (hay que ver, qué vulgaridad, en vez de apretarlos todos juntitos, a nuestra manera). Se jugarán (presuntamente) los sábados a las 14:00, 16:00, 18:00 y 20:00, los domingos a las 12:00, 14:00, 16:00, 18:00 y 20:00 y los lunes a las 21:00, este último en abierto. Es decir, que si nuestra Liga Acebé tuviera la ingenua pretensión de no coincidir con el fútbol digamos que lo tendría crudo, sólo quedarían libres las diez de la noche, las diez de la mañana y la madrugada, punto. En tales circunstancias parece ser que la idea del nuevo operador (que de nuevo va a tener lo que yo de obispo, poco más o menos) es recuperar para el partido de la jornada aquel legendario horario de los domingos a las doce o doce y pico, ese que aún disfrutan las autonómicas, ese que hubo un tiempo ya legendario en que entrabas a un bar (a cualquier bar) a tomarte el aperitivo y allí estaba puntual el baloncesto en la pantalla del televisor. Algo que hoy resulta sencillamente impensable, por la competencia masiva del fútbol, sí, pero también por nuestra manifiesta incapacidad para sacar la patita de debajo de la mesa, decir aquí estamos, somos el baloncesto, por favor, mírennos. El primer paso para vender un producto es que el que lo vende confíe en su producto, si se avergüenza de él adiós muy buenas. Durante años nos hemos llenado la boca diciendo que teníamos la segunda mejor liga de baloncesto del mundo pero se ve que lo decíamos con la boca pequeña, no estaría de más que además de decirlo también nos lo creyéramos. En cambio estamos en el proceso contrario, disimular no vaya a ser que nos vean, si nos ven que sea poco no vaya a ser que se cansen. Ocultándonos, penalizándonos a nosotros mismos, froilanizándonos, continuando imparables nuestro camino hacia la definitiva froilanización.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

joshua

joshua dijo

Excelentes escritos

Saludos desde Colombia

-zaid- dijo

Gracias Joshua, me alegra llegar tan lejos. Espero seguir leyéndote por aquí.

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Si crees que el baloncesto es el deporte más maravilloso jamás inventado; si piensas que este juego es precisamente eso, un juego, una razón para disfrutar, nunca para sufrir; si te importa lo que sucede en la cancha pero también (a veces) lo que sucede a su alrededor; si amas este juego, si lo amas incluso más que a tu propio equipo; si te gusta que te lo cuenten de otra manera; si muy pocas cosas te hacen sentir más feliz que un buen partido; si el baloncesto es, en cierto modo, tu forma de vida, entonces éste debería ser tu blog... o quizás no, pero gracias, en cualquier caso, por dejarme intentarlo.

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