26 Jun 2009
misterios insondables de este draft
Más allá del rickydrama de estos últimos días (ya convenientemente reflejado en los posts precedentes... y sospecho que también en los próximos), he aquí otros misterios, gozosos y/o dolorosos, que nos dejó la extraña noche de san draft:
- ¿Qué sentido tiene que Memphis escoja a Thabeet? Siendo el número 2, cabe pensar que escogen al tanzano no porque sea el jugador que necesitan sino porque les parece el mejor jugador disponible: esto último es sumamente discutible, pero si ellos lo creen así, pues perfecto, allá ellos, nada que objetar. Ahora bien, si hay otras razones digamos tácticas, si eligen a Thabeet con la idea de montar una suerte de torres gemelas, pues entonces permítanme que les advierta que van daos: Thabeet podrá salir (en el mejor de los casos) un Mutombo o podrá salir (en el peor) un DesaganaDiop, pero lo que no saldrá es un jugador distinto de lo que es, es decir, un árbol que da sombra en defensa y es manifiestamente mejorable en ataque, pero que carece de sentido en cuanto le separas medio metro del aro. Un cinco puro, tan puro o más que Marc Gasol, si bien con la única diferencia de que el de Sant Boi resulta ser infinitamente más determinante en ataque que el de Dar Es Salaam. Pero tan cinco el uno como el otro, no habrá mayor incompatibilidad de caracteres en toda la Liga, la mera imagen de ambos juntos sobre una cancha se me antoja sencillamente demencial. No sé muy bien qué demonios estará pensando Memphis (de hecho no creo haberlo sabido nunca, jamás en todos estos años), pero quiero creer que algún movimiento harán en el mercado: con la escasez de cincos que hay en la NBA, condenar al banquillo a todo un número 2 del draft no tendría ningún sentido... y condenar al banquillo a Marc, predestinado a convertirse más pronto que tarde en uno de los grandes cénters de la Liga, tendría aún muchísimo menos sentido. Ellos sabrán.
- Sigamos con cosas que en mi modesta (y probablemente equivocada) opinión carecen por completo de sentido: lo de Orlando, por ejemplo. Han creado un bloque magnífico, han realizado un trabajo extraordinario, han alcanzado la final de la NBA dejando en el camino a Celtics y Cavs, han puesto la primera piedra de un ilusionante futuro... y de repente, de un plumazo, han empezado a echarlo todo a perder: mandas a New Jersey a Battie (sin importancia), a Rafer Alston (que a lo mejor hasta estará encantado de verse tan cerca de su Rucker Park del alma) y nada menos que a Courtney Lee, pieza (que iba a ser) básica en todo este (ex) proyecto, rookie solvente en ambos lados de la cancha, espectacular cuando hay que serlo y que tiene por costumbre no cometer errores ni hacer tonterías, pero en quien ahora sorprendentemente parece pesar más su floja Final que todo lo bueno que hizo durante los meses anteriores, como si no fuera novato, como si en su primer año no fuera legítimo que acusara la presión de toda una Final, como si la madurez ya la debiera traer de serie. Vale, y todo esto, ¿a cambio de qué? Me gustaría decir que Vince Carter a estas alturas es pan para hoy y hambre para mañana, pero es que ya ni siquiera me creo lo del pan de hoy. Y sé que si pasara por aquí (cosa improbable) algún vicentista de los muchos que aún pululan por el mundo, me pondría verde y hasta me echaría directamente a los perros, pero qué quiere que le diga, yo lo veo así. Añádase que ahora Turkoglu tiene ya otra razón para irse (por si no lo tenía suficientemente claro) y el resultado final será que a estos Magic ya no los va a conocer ni dios, no va a haber casi por dónde cogerlos. Ah, y de paso otro gol de los Nets, que vuelven a soltar lastre viejo y cansado por carne joven y fresca, y liberando de paso aún más espacio salarial de cara a ese deseado advenimiento del verano de 2010. Ya se la metieron a los Mavs con el canje Kidd-Harris, y éste va por el mismo camino. ¿Que no? Dentro de unos meses hablamos.
- Los Knicks definitivamente se merecen el premio a la desgracia, como si la sombra de Isiah Thomas tanto tiempo después aún siguiese planeando sobre el Madison. Los Knicks querían un base, uno bueno a ser posible, uno de esos cuatro que parecían destacar sobre el resto, tenemos la elección número ocho, malo será que no lleguemos a tiempo de escoger siquiera a uno de ellos... Dicho y hecho: Evans con el 4, Ricky con el 5, Flynn con el 6... Cuando los Golden State Warriors eligieron a Stephen Curry con el 7 la desolación se apoderó de las gradas del teatro del Madison, manos a la cabeza, pateos y abucheos de esos presuntos aficionados (que año tras año acuden exclusivamente para esto, con la única finalidad de dar la nota y que se les vea haciendo un poco el payaso por televisión) que aún se recrudecieron cinco minutos después, cuando les tocó escoger y no teniendo ya bases decentes que llevarse a la boca hubieron de conformarse con el ala-pívot de la Universidad de Arizona Jordan Hill, a la fuerza ahorcan. ¿Y ahora qué? Ahí siguen los Knicks, compuestos y sin más base puro que Duhon, que bien sabido es que aquello que tanto se habló de Sergio Rodríguez finalmente se quedó en agua de borrajas. Pero no desesperen (en el supuesto de que fueran de los Knicks, claro está): aún tienen por delante un largo y cálido verano, seguro que el amigo Donnie Walsh moverá Roma con Santiago (o Nueva York con Minneapolis, quizá) para buscar alguna solución.
- El agua de borrajas de Sergio no fue a Nueva York, no viajó hacia el Este sino hacia el Sur, hacia la soleada California, hacia la no tan soleada Sacramento. Sergio y la elección 38 a cambio de la elección 31, qué barbaridad, sabíamos que le valoraban en poco pero no en tan poco, si le hubieran dado gratis no nos habría chirriado tanto, la verdad. Pero bueno, todo se da por bien empleado, Portland ya es historia, el presente y el futuro se llaman Kings, el Chacho está como unas castañuelas... Y ahora vengo yo en plan tocapelotas a rebajarle la euforia, hay que ver, por qué no me estaré calladito, menos mal que él no va a pasar por aquí. A ver cómo lo explico: los Kings eligieron con el número 4 a Tyreke Evans, que no es un base en sentido estricto (casi dos metros de puro jugón, anotador compulsivo, una verdadera delicia... pero de crear juego, digamos que más bien poquito) pero que ya jugaba de base en Memphis (Universidad de) por lo que resulta sumamente probable que siga haciéndolo en Sacramento. Ya está, me dirán ustedes, Sergio de uno y Evans de dos, la solución perfecta... Ya, pero entonces ¿que hacemos con un tal Kevin Martin? Añádase que por allí aún seguirá (supongo) Beno Udrih, y podremos concluir que las cosas tampoco van a resultarle fáciles en la capital de California (y conviene decirlo ahora, no vaya a ser que luego en noviembre nos echemos las manos a la cabeza si resulta que aquí tampoco es titular ni juega cuarenta minutos por partido). Ah, y tampoco las tengo yo todas conmigo con el amigo Paul Carapasmao Westphal: que sí, que es innegable que le gusta el baloncesto de ataque, tan innegable (al menos para mí) como que en sus dos anteriores experiencias como técnico NBA sus resultados no siempre estuvieron a la altura del equipo que pusieron en sus manos: la última (Seattle) acabó hace ya ocho años, bastante mal por cierto, y luego desapareció del mapa, acaso con una breve y nada brillante parada técnica en no sé qué universidad de medio pelo. Ojalá ahora me haga cambiar de opinión.
- Los Blazers, empeñados año tras año en ser los reyes del draft, nunca terminarán de sorprendernos... gratamente, una vez más. Yo ahora podría callarme, o decir que es lo lógico, que ya me lo esperaba, que se veía venir, podría decirles cualquier cosa pero en su lugar les diré la verdad: yo estaba totalmente convencido de que Claver la cagaba, de que metía la pata yendo al draft este año, de que su larga inactividad le acabaría pasando factura, de que habría sido mucho mejor esperar al próximo, que aunque el nivel fuera mayor también él sería mucho mejor jugador... Mis tonterías habituales, ya saben. Los Blazers le tenían echado el ojo hace tiempo, los Blazers buscaban (sobre todo) un tres, sumen ambas circunstancias y resultará que blanco y en botella, leche. No sé cuándo se marchará Claver para allá (ojalá no tenga ninguna prisa), de hecho ni siquiera sé si se marchará algún día, por ahora lo único que sé es que esa elección en el puesto 22 resultó una magnífica noticia (sobre todo para mí, que no creía en ella). Y es que la noche, más allá de la decepción inicial de Ricky, resultó pródiga en satisfacciones: Llull, Eyenga, Norel, pase lo que pase de ahora en adelante siempre podrán contar con orgullo que hubo una noche, allá por junio de 2009, en la que su nombre fue pronunciado en la mismísima ceremonia del draft de la NBA.
- Uno de los mejores jugadores interiores de este draft, para mi gusto (quizá el mejor tras Griffin y Thabeet; o quizá el mejor tras Griffin, punto), era el pívot de la universidad de Pittsburg DeJuan Blair, de quien ya escribí largo y tendido allá por marzo: magníficos movimientos de espaldas al aro, calidad por arrobas, tremendo instinto reboteador y taponador, intensidad a prueba de bombas… y sí, un defecto evidente: le faltan centímetros, andará por los dos metros pelaos, eso si es que llega. Podría decirse con absoluta propiedad que se trata del genuino dos por dos, una verdadera mole, tan ancho como alto, algo a medio camino entre Robert Tractor Traylor y Glenn Big Baby Davis pero con la diferencia de que a estos se les ve más redondos y a Blair más cuadrado, a aquellos más orondos y a Blair indudablemente más fornido. Casi todas las previsiones le situaban en torno al número 13 (elegido por los Pacers) y a todos nos parecía normal, claro, con esa falta de centímetros a ver quién se va a atrever a escogerlo más arriba. Pero a la hora de la verdad resultó que Indiana prefirió a Hansbrough, y que nuestro Blair tampoco salió en el 14, ni en el 15, ni en el… Cayó hasta el número 37 nada menos, en el que fueron a escogerle los Spurs. Y entonces, llegados a este punto, permítanme que les diga que no entiendo nada, absolutamente nada: o bien yo no tengo ni puta idea de esto (lo cual es muy probable) o bien hay algo que a mí se me escapa, algún otro defecto más allá de su falta de centímetros. No lo sé. Seguramente ellos (todos los que pasaron de él) tendrán razón, seguramente yo estaré equivocado; pero si dentro de unos años nos encontramos ante otro caso Boozer o similar, si hasta nos lo presentan como un robo del draft (como si hubiera sido mérito de San Antonio y no demérito del resto), si algo de todo eso sucede, por favor, recuerde que yo antes ya se lo avisé…
- Y ya puestos, metan también en este mismo saco de olvidos incomprensibles a Patrick Mills, prodigioso base australiano criado en la modesta universidad norteamericana de St. Mary's. Muchos pudimos disfrutarlo en los Juegos Olímpicos (y en sus amistosos previos), algunos también en los refritos pluseros veraniegos de NCAA y bien podemos decir que en ambas dos competiciones nos maravilló igualmente (de hecho algún afamado playmaker de aquel llamado Redeem Team todavía le andará buscando). Vale que este año tuvo una lesión seria que le echó a perder buena parte de la temporada (como Claver, vamos), pero ¿tan grave fue como para que ni dios se acordara de él? Al final, cuando ya pareció que se saldría del cuadro, acudieron a rescatarle los Blazers, precisamente los Blazers (siempre a la caza del base) eligiéndole en el puesto 55, nada menos. ¿Otro robo del draft? Les digo lo mismo que antes, apúntenlo por si acaso... (y aún habría más casos pero digo yo que por esta vez ya está bien, de misterios insondables me llevan ya una buena dosis)
Ricky e póveri
¿Por qué demonios Ricky, en las horas previas al draft, tuvo que decir aquello de que sus destinos preferidos eran Oklahoma, Sacramento o Nueva York, pero que de ningún modo quería ir a Memphis o a Minnesota porque no le gustaban ni su estilo de juego ni su clima (respectivamente, supongo)? ¿Por qué demonios llegar ya marcando el territorio cual Yi Jianlian de la vida, aquí sí, aquí no? Vale que a ninguno nos apetecieran los Grizzlies (y a él menos que a nadie), pero ¿era necesario cerrarse esa puerta, aún más teniendo en cuenta su precaria situación contractual? Los Grizzlies se la encontraron cerrada, los Thunder y los Kings tampoco quisieron abrirla (o no se atrevieron, según)... ¿Conclusión? No querías Minnesota, pues toma Minnesota, que a mí en lo deportivo me parece un magnífico destino para Ricky (me lo pareció al menos durante cinco minutos) pero en lo climatológico resulta estremecedor (en sentido literal), acaso lo más opuesto al clima mediterráneo que pueda encontrarse en toda USA, de hecho hasta escuché alguna vez que Minneapolis tiene casi otra ciudad en su subsuelo para que los minneapolitanos puedan hacer vida de noviembre a marzo mientras lo de arriba permanece impracticable. Así que bien hará Ricky en ir proveyéndose de forros polares y hasta de aquellas legendarias camisetas de thermolactil, para así estar sobradamente preparado en cuanto se le presente la ocasión...
Ya, pero, ¿qué ocasión? O casi mejor, hagámonos otra pregunta: ¿para qué demonios eligieron los Wolves a otro magnífico base (el orangeman Jonny Flynn) en el puesto número 6, si acababan de elegir a Ricky Rubio en el 5? Señores, pues es bien sencillo: porque ni ellos mismos confían en poder tener a Ricky la próxima temporada. Esto son lentejas, que ya decía mi abuela que si quieres las comes y si no las dejas. Redondeando mucho, a Ricky le haría falta casi el sueldo íntegro de sus próximos dos años y medio para poder pagar la dichosa cláusula, o sea que la cosa no tiene precisamente muy buena pinta: o bien consigue un préstamo, o bien convence a la Penya de que acepte el pago en cómodos plazos anuales, o bien habremos de verle volviendo a Badalona con las orejas gachas, Don Jordi que si a usted le parece digo yo que casi mejor seguimos siendo amigos, pelillos a la mar y aquí no ha pasado nada... Eso, o que se le cruce por medio algún otro equipo europeo de esos forrados de millones, algún presidente ególatra y megalómano que esté dispuesto a pagar su cláusula toda entera sólo a cambio de tenerle un par de años en sus filas (sí, por ejemplo ese mismo que usted está pensando...)
25 Jun 2009
la noche de Ricky
Finalizada la noche de San Juan llega la noche de San Ricky, aunque mejor será quitarle el San para no herir susceptibilidades, no vaya a ser que aún resulte un poco prematura su canonización. Llega por fin la noche que llevábamos meses esperando, la noche sobre la que llevamos semanas enteras elucubrando, más o menos desde aquel martes de mediados de mayo en el se supo el orden con el que elegirían las franquicias en el draft. Será por elucubraciones...
Se nos dijo que tal vez los Clippers lo escogerían como número 1 (bueno, en realidad esa elucubración no nos duró ni diez minutos), o que los Grizzlies lo escogerían en el 2, ó los Thunder en el 3 ó los Kings en el 4. Se nos contó que los Grizzlies podrían quererlo para quedárselo (¿y qué harían con Conley?) o para traspasarlo, y ahí se nos habló del interés de media NBA, que si los Knicks (ofreciendo a cambio incluso a David Lee, nada menos), que si los Wolves (metiendo en el ajo a Kevin Love, que volvería sobre sus pasos de hace un año), los Bucks, los Suns, los Cavs, los Mavs, los Rockets, los Blazers, los Raptors, hasta los Celtics. Por increíble que resulte, de algunas franquicias no recuerdo que se dijera nada, no me consta que nadie mencionara el supuesto interés de (por ejemplo) Lakers, Spurs o Jazz pero no se fíen, seguro que también, será que precisamente ese día se me pasó leerlo...
Pensamos en Memphis y se nos abren las carnes, de inmediato se nos reproduce el memphisema que fuimos incubando durante todos estos años. Pero es que además resulta que los Grizzlies, fieles a su tradición, parecen estar hechos un mar de dudas, casualmente y para variar. Algún avezado columnista norteamericano ha contado en estos días que el cuerpo de ojeadores de la franquicia (así como la prensa de la localidad) pide casi unánimemente que se escoja a Ricky, pero que resulta que el Gran Jefe Chris Wallace prefiere a Thabeet (¿y para que habrían de quererlo si tienen ya a Marc Gasol, que es y será cien mil veces mejor que el tanzano?) mientras que al coach Hollins le gusta más Stephen Curry, vaya por dios. Vamos, que viven en un sinvivir, sumidos en el desasosiego y la desazón sin saber qué hacer consigo mismos, acaso agobiados por la presión, por el pánico a meter la pata y andar luego arrepintiéndose toda la vida, que uno hasta se imagina que estarían mucho más felices si escogieran en el puesto 5, el 6 ó el 8 como tantas otras veces...
Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas, sin ti porque yo me muero, algo así viene a ser lo que nos pasa a nosotros (no digamos ya a Ricky) con Memphis: por un lado no queremos verle allí ni en pintura, por el otro sabemos que su elección en el número 2 sería la mejor manera de le cuadren las cuentas de su famosa cláusula; ¿solución que a todos nos haría felices y hasta comeríamos perdices? Un traspaso, of course, a cualquiera de las chiquicientasmil franquicias antes mencionadas o a cualquiera de las no mencionadas, tanto da. A los Knicks, por ejemplo, que durante un tiempo parecieron la opción más probable, opción que luego se nos enfrió cuando leímos que (supuestamente, presuntamente) los susodichos Knicks se habrían hecho ya con los servicios de un tal Sergio Rodríguez (otro enigma que resolveremos esta misma noche), opción que en estos últimos días parecía volver a tomar cuerpo... Veremos.
Y si no es el 2 será el 3, ó el 4... Estos últimos serían los Kings, sumidos en lo que podríamos denominar la paradoja de Sacramento: no cabe mejor opción deportiva, allí Ricky caería de pie, desde el primer día sería ya capitán general con mando en plaza y hasta gorra de plato si me apuran... pero lo de pagar la cláusula ya sería otro cantar, que la NBA tiene estas cosas absolutamente estructuradas y cuadriculadas, y por más números que hiciera difícilmente le cuadrarían las cuentas (que digo yo: ya sé que corren malos tiempos, pero ¿tan difícil sería encontrar un banco, aquí o allí, que le hiciera un préstamo si ello fuera menester, tomando su futura carrera en la élite como garantía y añadiéndole un seguro ad hoc por si cualquier contingencia se la estropeara, toquemos madera? Supongo que alguien ya lo habrá pensado, pero yo por si acaso lo dejo caer).
Aunque tal vez no habrá lugar. Los Thunder parecen habérselo tomado en serio, tanto que hasta nos cuentan que se reunieron en secreto con Ricky este pasado fin de semana (¿y para qué tanto secreto, tan inútil por otra parte?), tanto que hasta parecen haber contratado a un bufete de abogados de por aquí para que les haga el favor de bucear en el contrato de Ricky, a ver qué vías de agua o válvulas de escape puedan encontrar. No parece una mala opción: no tanto la ciudad (que uno desde la distancia se imagina a esta Oklahoma City mucho más triste que aquella Seattle de hace apenas un año) como el equipo: una franquicia en crecimiento, un prodigio como Kevin Durant al que abrumar de asistencias... y una dura competencia en la persona de Russell Westbrook, que fue escolta en UCLA, fue base el pasado año en los Thunder y al que ahora tal vez tendrían que engañar para que volviera al puesto de dos, y está por ver que se deje. A los Thunder les encanta Ricky (y a quién no), eso está claro... Pero los Thunder necesitan sobre todo un cénter, y vale que Thabeet no será precisamente el hombre de sus sueños, pero si se les presentara la opción me extrañaría que lo dejaran escapar.
Y ya puestos tampoco me dejen de lado a Minnesota. En estas últimas horas los Wolves han maniobrado hábilmente para tener no sólo la elección 6 sino también la 5, y tanta maniobra en un draft tan pálido como éste nos puede hacer pensar que van a por algo muy concreto (y a aligerar salario, también): si los dos anteriores se rajan, Ricky tendrá todas las papeletas para viajar a Minneapolis (y sin que allí hayan de perder a Love en el empeño); pero claro, estamos en las mismas, cuanto más bajo caiga más difícil le resultará cuadrar el balance... En cualquier caso ya no desesperen, porque en unas pocas horas tendrán ustedes por fin todas las respuestas (y de paso unas cuantas más, todo por el mismo precio). Permanezcan atentos a sus pantallas, no pierdan nuestra sintonía...
23 Jun 2009
buen gusto
Allá por el 12 de abril de 2008 tuve yo la ocurrencia de soltar aquí mismo un pequeño rollo titulado Partizan, a modo de sentido homenaje hacia esa factoría serbia capaz de alcanzar altas cotas un año tras otro sin más armas que ese habitual puñado de imberbes yogurines, jóvenes promesas que en cuanto se descuiden se convertirán en objeto de deseo, de todas partes vendrán a quitárselas de las manos dejándoles si acaso alguna migaja con la que poder sobrevivir y hasta empezar un nuevo proceso de fabricación. Pues eso, que hace catorce meses andaba yo elucubrando acerca de todo esto, y en un momento dado, como quien no quiere la cosa, solté que (copio y pego) yo mismo no tengo reparo en confesar que si tuviera un equipo y dinero para gastármelo en fichajes (por delirar que no quede), a estas horas ya andaría pidiendo precio por Velickovic...
Dicho y hecho. Es decir, no que yo haya preguntado por Velickovic, que se me sale del presupuesto y tampoco me hace falta en casa, pero sí que otros, haciendo gala de evidente buen gusto (más que nada porque coincide con el mío) para allá que se fueron a protagonizar el tradicional tira y afloja. Cuentan que de un lado tiró Unicaja, un proyecto atractivo, una ciudad volcada, unas playas interminables, un sol espléndido, un mar sin igual; cuentan que del otro lado tiró el Madrid, una chequera desmesurada, un pastizal inmenso, ese Florentino atando perros con longaniza y encima ese Messina pirrándose por sus huesitos... No, no les pregunto quién ganó, quién pegó el último tirón y quién acabó aflojando, más que nada por no ofender a su inteligencia (y además, porque a estas horas lo sabrán ya de sobra...)
Para un tío que es capaz de pagar a tocateja 94 millones de euros por un solo futbolista, fichar a Velickovic le resultará como la propina que suele dejar al aparcacoches del restaurante o al botones de cualquier hotel de lujo. Te vale Velickovic lo que cien gramos de Cristiano Ronaldo, poco más o menos. Por lo pagado por el de Madeira (mira, como Pinocho) podría comprarse el Partizan entero, y hasta Estrella Roja, Hemofarm, Zeleznik, toda la Liga Adriática le entraría en el lote si así lo quisiera. Si a Messina se le hubiera antojado, qué sé yo, pongamos LeBron James, pues hombre, lo mismo habría que hablarlo. Pero esto es como si temes que el niño te pida que le compres la moto y luego sólo te pide una bolsa de gusanitos: si Messina quiere a Velickovic tampoco es cuestión de negarle ese capricho a la criatura.
Dicho lo cual, permítanme que insista en lo del buen gusto (tratándose de Messina, tampoco esperaba menos): hoy resultaba particularmente curioso leer al madridismo en los foros, ver como unos cuantos se congratulaban mientras que otros muchos (esos que hasta ayer mismo ni siquiera sabían quien era) echaban pestes con discursos tan elaborados como buah, otro Rakocevic, o buah, otro Marko Tomas. Huelga decir que Velickovic se parece a ambos jugadores como un huevo a una castaña, huelga recordar que Velickovic es un puro cuatro con hechuras de tres, sobradísimo de clase, bueno en las distancias cortas y en las largas, intenso a más no poder. Dice bien Messina que es el mejor jugador joven de Europa en este momento (es decir, precisemos, tal vez el mejor jugador de entre los que se prevén que continuarán en Europa: Velickovic es sobrio, no anda sobrado de centímetros, no tiene un físico imponente, no hace mates estratosféricos ni acostumbra a volar sobre las cabezas de sus rivales; aún no tiene un perfil NBA, ni falta que le hace), y dijo aún mejor hace días que quería un gran equipo y no un grupo de figuras (con Florentino delante, toda precaución es poca). La primera piedra de su proyecto se llama Novica Velickovic, y difícilmente podría haber encontrado otra mejor: todo un pedazo de jugador de club; todo un lujo (a su alcance) en estos tiempos que corren.
22 Jun 2009
las chicas de bronce
Dicho así podría hasta sonar peyorativo, como cuando se lo aplicaban a aquella Merlene Ottey, la dama de bronce, que en los mítines ganaba todo lo habido y por haber pero que durante un tiempo pareció que en las grandes citas sólo sabría quedar tercera; o a aquel LeBronce de 2004 (que me temo que ya dejó de serlo en 2008). Pero nada más lejos de la realidad. Ellas son de bronce porque llevan años y más años siendo de bronce (excepto en aquella ocasión, hace un par de años, en que hasta se atrevieron a ser de plata). Son de bronce porque nadie sabe mejor que ellas lo que cuesta subirse una y otra vez a ese cajón. Y esto en realidad sólo pretende servir de pequeño y sincero homenaje hacia un equipo al que habré estado viendo durante semana y media, compartiendo en mi atención con enebeás, acebés y demás finales varias, pero al que con tanta competencia aún no había sido yo capaz de dedicarle ni tan siquiera un mísero renglón.
Son de bronce porque siempre se cruza por medio Rusia, eterna bestia negra por clase y centímetros; son de bronce porque el calendario no quiso que se cruzara por medio Francia (lo que no quiere decir que hubieran ganado a Francia... ni aún menos que hubieran perdido; lo habrían peleado, sencillamente, pero ante un rival al que aún se atreven a mirar de igual a igual). Son de bronce y está muy bien que lo sean, entre otras cosas porque no se conforman, porque ya lo han sido demasiadas veces, porque ya no les vale, ya no les es suficiente con subirse al cajón, ya sueñan con subirse a lo más alto del cajón. Que sí, que ya tuvieron un oro europeo (cosa que los chicos aún no pueden decir; ojalá que en tres meses puedan remediarlo) pero a ellas no les sirve, ellas eran aún niñas por aquel entonces, ellas no viven de la historia, lo quieren ya, dejar de ser de bronce, ser no ya de plata sino de oro, aquí y ahora.
A algunas, quién sabe, tal vez ya no les dará tiempo: el reloj sigue corriendo demasiado deprisa para Amaya, para Elisa, quizá también para Laia... Podríamos asustarnos de lo que se irá si no disfrutáramos ya gozosos de lo que viene, de lo que ya vino: esa Anna Montañana tan sobria como efectiva, una vez más lo más sólido de este equipo; esa Cindy, a sus 27 aún a medio construir, y a la que los aficionados nunca le agradeceremos lo bastante que renunciara a su carrera de modelo por su carrera de jugadora de baloncesto; esa Anna Cruz, gozoso descubrimiento, puro cuajo que se come el aro en cada penetración; esa Silvia que siempre parece merecer más minutos de los que tiene (¿era necesario utilizar tanto a Laia como segunda base?...)
Y esa quinta del 89, esas tres gracias, llamémosles así aún a sabiendas de que no queda muy propio el apodo: esa Tamara tan a medio hacer aún, tan esporádica en sus apariciones (pero que cada vez que aparece, por alguna misteriosa razón, acapara más primeros planos que cualquier otra jugadora que haya sobre la cancha); esa Laura siempre intensa, hiperactiva, abrumadora, capaz de arrasar con todo lo que se le ponga por delante (hasta con sus compañeras, Cindy, no digamos ya Luci, a poco que se descuiden); y esa Alba, esa Alba Torrens que aún no tiene veinte años pero ya casi hace que se nos caigan las lágrimas cada vez que la vemos con el balón en sus manos, ésa que aún es puro impulso pero también, y sobre todo, puro talento, tal vez la mayor explosión de talento que jamás haya conocido nuestro baloncesto femenino; dijo bien Diego Martínez (sí, entre histeria e histeria a veces hasta consigue que se le escape alguna palabra mínimamente decente), hasta hoy Amaya Valdemoro es la mejor jugadora de la historia de nuestro baloncesto. Exactamente, hasta hoy: porque el mañana es todo de Alba Torrens.
Pero no sólo de ella; aún viene mucho más por detrás (echen una mirada a las categorías inferiores para comprobarlo), ni aún habremos de olvidarnos de las que están al otro lado, esa Nuria de repente reconvertida en analista (aún la preferimos sobre la cancha), esa Marta que tal vez algún año consiga conciliar su difícil carrera WNBA con su no menos difícil carrera internacional, y hasta con esa Federación siempre tan predispuesta a hacerle pagar por todo ello... Equipo tendremos para dar y tomar, aún nos faltarán centímetros tanto como nos sobrará futuro: no será en Chequia 2010, que aquello será un Mundial y eso en el Femenino ya son palabras mayores; pero háganme el favor, vayan haciendo muescas en los años impares, procuren de ahora en adelante no perderse las citas de 2011, 2013 y sucesivas, que ellas ya se han acostumbrado al cajón y de ahí no se van a bajar, que ya no piensan parar hasta llegar a lo más alto, las demás vayan apartándose, hagan el favor. Al tiempo.
20 Jun 2009
SE-DE-NA
Hace ahora algo más de cinco años, un puñado de locos, cansados de maltratos televisivos, cansados de que los medios no le prestaran al baloncesto la atención que (creemos) merece, decidieron que algo había que hacer; decidieron poner en marcha una iniciativa a la que pusieron por nombre Plataforma SEDENA, y a la que luego poco a poco nos fuimos sumando otro montón de locos, convencidos todos ellos (todos nosotros) de que las cosas en torno a nuestro deporte podrían ser, deberían ser de otra manera.
Hoy SEDENA oficialmente ya no existe, entre todos la mataron (la matamos) y ella sola se murió, supongo que es ley de vida. En breve plazo desaparecerá el enlace que permitía acceder a dicha web desde este blog, un enlace que creo recordar que fue el primero que puse (nada más crear el blog) de entre toda esa ristra que pueden encontrar ahí abajo a mano derecha; como desaparecerán también los enlaces a otras secciones sedeneras, esa Guía que era el mejor sitio habido y por haber para encontrar la programación televisiva de nuestro deporte, esas Otras Estadísticas que acaso algún día volverán en sabrá dios qué otra web, qué otro formato... Al menos aún intentaré que permanezca, ahí al final del todo, el enlace a todo aquello que allí escribí durante estos cinco años (y si aún alguien hubiera con vicio suficiente para intentar leérselo en orden y mejor presentado, hasta podría pinchar en el enlace contiguo, justo encima y bajarse, gratis total, el pedeefe en el que tuve la enfermiza ocurrencia de recopilar los delirios sedeneros más decentes que allí fui dejando durante todo este tiempo).
Otras cosas, en cambio, ya sólo quedarán en nuestra memoria: tantos buenos ratos allí vividos, tantas campañas, tantos posts, tantos debates en aquel inolvidable foro, tantas historias como fuimos pasando juntos. Quedará, o al menos algunos aún intentaremos que permanezca, algo del espíritu de aquella página, el espíritu de disfrutar sin resignarnos, el de ser felices con este deporte sin que por ello decaiga (más bien al contrario) nuestro sentido crítico, nuestro meter el dedo en el ojo de todo aquello que no nos guste a su alrededor. Hoy SEDENA ya es historia pero permítanme que, del mismo modo que un día otros reivindicaron este juego separando bien sus sílabas, igualmente intente yo reivindicar la memoria reciente de esta extinta web: simplemente como recordatorio de que éste siempre fue, es y aún habrá de seguir siendo nuestro SEgundo DEporte NAcional.
primitivismo
Mira que el jueves 11, con ocasión del primer partido de la Final, pensé yo en mi tierna ingenuidad que ahora ya por fin las cosas serían diferentes. Mira que hasta respetaron el partido íntegro, que por no interrumpir ni tan siquiera interrumpieron el triple definitivo de Basile, aún menos el posterior intento fallido de Lucas, hay que ver, con el gusto que debe dar interrumpir eso, apretar el botón y joderles a los baloncesteros el fin de fiesta pero aún así los tíos hicieron un esfuerzo y se aguantaron las ganas, unos machotes es lo que son. Y luego ya sí, una vez despedida la conexión, una vez puesto el anuncio de la 0,0 y el de Fiat y hasta la cortinilla del tiempo de magia, entonces ya por fin les metemos la Primitiva, hoy en diferido, que a estas horas estarán ya los pobres apostantes ansiosos, desesperados por comprobar que esta semana tampoco llevan la combinación ganadora...
Mi tierna ingenuidad sufrió ya un duro revés el pasado martes, con ocasión del tercer partido. Dejamos pasar el descanso entre el tercer y el último cuarto para que se confíen y cuando ya esté acabando... ¡¡¡ZAS!!!, les clavamos el bombo de la bonoloto, ya verás tú como se ponen los del baloncesto, ya verás qué descojone. El susodicho descojone se comió los dos primeros minutos del último cuarto, mira tú que gracia, pero al menos me quedó el consuelo de pensar (una vez más mi ingenuidad, que no conoce límites) que se ve que estas putadas sólo nos las hacen con la bonoloto, será que la primitiva no les importa tanto, qué curioso, así que si el pasado jueves nos respetaron el primer partido está claro que este jueves también nos respetarán el cuarto...
Craso error. Será que desde la ONLAE se debieron quejar, a ver desde cuándo una mierda de partido decisivo de la Final de la ACB va a ser más importante que un sorteo cualquiera de los nuestros, sólo faltaba, hasta ahí podíamos llegar. Al menos esta vez hicieron el esfuerzo supremo de conectar con el salón de loterías en el mismo momento en que acababa el tercer cuarto, pero a la larga dio igual porque si no quieres caldo pues toma dos tazas, resulta que hoy además de Primitiva tenemos Lotería Nacional, un dos por uno como si dijéramos. Total, otros dos minutos y medio del último cuarto echados a perder en el limbo de esa infame a la par que minúscula ventanita de la esquina inferior izquierda, ésa que tanto bien está haciendo a las ópticas de este país, todo sea por luchar contra la crisis en el sector. Y gracias, no vaya a ser que cualquier día la ONLAE se queje de que a ver por qué demonios tienen ellos que renunciar a esa esquina, que luego sus parroquianos les dirán con toda razón que si les quitan un trocito de pantalla no ven bien las bolas...
En fin... Ayer, antes de comenzar el encuentro, Arsenio Cañada pidió disculpas a la audiencia. Al parecer nos había prometido que en este cuarto encuentro los árbitros llevarían micrófonos, pero se ve que en el último instante los susodichos no estuvieron por la labor, razón por la cual él, Arsenio, aún no teniendo la culpa de nada, decidió pedir disculpas a los espectadores en un gesto que le honra, porque para mí vosotros, los que estáis ahí al otro lado, sois siempre lo más importante... Y yo, en mi ingenuidad cada vez más tierna, pensé que cuánto mejor nos iría si sus jefes fueran también de esa misma opinión, si no se les cayeran los anillos por pedirnos alguna qué otra vez disculpas, qué sé yo, cada vez que un sorteo nos roba un buen trozo de partido, cada vez que meten tarde la publicidad en los tiempos muertos de tal manera que luego nos perdemos indefectiblemente la primera canasta de la reanudación, cada vez que una repetición no nos deja ver la jugada siguiente (esto sucede cada vez menos, pero aún sigue sucediendo)... Cuánto mejor nos iría si sus jefes tuvieran siquiera un diez por ciento de la dignidad que tiene Arsenio Cañada.
O cuánto mejor nos iría si tuvieran siquiera un poco de delicadeza, si fueran un poco menos primitivos que la lotería ésa que tanto les importa. Ayer, sin ir más lejos, al final cortaron por lo sano. Será que no les funcionaba la línea de órdenes (o como demonios llamen a eso), o que pasaron de dar la orden, o que con el guirigay no pudieron oírla (aunque para entonces, una vez acabados los festejos, el guirigay ya era mucho menor), sería lo que fuera, que fue que sin cortarse un pelo dejaron a Cañada, Comas y Romay con la palabra en la boca. Lo cual queda mal siempre pero aún más ayer por la sencilla razón de que ésta no iba a ser una despedida cualquiera, ésta era la despedida tras el último partido de la temporada: habría sido interesante leer entre líneas a Comas para interpretar si piensa volver el año que viene, y habría sido aún más interesante ver hasta cuándo se despedía Arsenio, intentar deducir a partir de sus palabras cómo y dónde volveremos a ver ACB (que tengo fundadas sospechas de que no volverá a La2: otro día intentaré explicar el porqué)...
O tal vez no hubiéramos averiguado nada, pero da igual: vale que una despedida es una mera cuestión de cortesía, pero a algunos aún nos hubiera apetecido despedirnos de aquellos que nos vienen contando la ACB semana tras semana, tanto más si no te despides hasta dentro de siete días sino hasta dentro de cuatro meses. Todo lo cual a los amables rectores del Ente Público Radio Televisión Española se les da una higa, como se la sudamos nosotros o les traen al fresco tantas otras cosas. Es así, qué le vamos a hacer.
19 Jun 2009
Pascualic (bis)
Lo repetiré una vez más: si este hombre se llamara Pascualovic, Pascualic o simplemente Pasquale, hoy todo dios bebería los vientos por él. Quien más quien menos le ensalzaría, le colmaría de elogios, le agradecería esta Liga y aquella Final Four, le reconocería el haber sido capaz de engrasar a esta plantilla hasta acabar convirtiéndola en un verdadero equipo. Y los grandes se lo rifarían, y el Barça le pondría sobre la mesa un montón de ceros, cuantas renovaciones y extensiones de contrato fueran menester para evitar que se les escape...
Pero resulta que no, que el tipo se llama Pascual, simplemente Pascual. Un apellido que es casi nombre (como Casimiro, vamos), un apellido que podrá vender mucho en otros ámbitos de la vida (productos lácteos, mismamente) pero que no vende nada en términos meramente baloncestísticos. Ahí le tienes, con sus orígenes humildes, sus ojos azules, su traje a rayas, su perfil bajo, su cara de bueno, su nombre de leche, a ver cómo no iba a estar bajo sospecha desde el mismo momento en que llegó como un simple interino, que lo era entonces y al parecer lo seguirá siendo siempre, así se infle a ganar títulos, así Creus le confirme una vez tras otra todo dará igual porque todo dios le seguirá viendo exactamente así, como al puto interino incapaz de sacarse de encima esa eterna sensación de provisionalidad.
Y cualquier día, en cuanto pierdan un par de partidos consecutivos o tal vez ni eso siquiera, al dirigente de turno me le dará un ataque de messinitis aguda, recurrirá otra vez a aquello de que éste es demasiado ferrari para tan poco piloto, o quizás a aquello otro tan manido de que una institución como el Barça precisa de un técnico más mediático (el síndrome Del Bosque, como si dijéramos), alguien con mayor caché y mejor pedigrí, de palmarés epatante, carácter agrio, cara de mala hostia y apellido medianamente impronunciable pero que no suene a cordero, ni a jugador de voleibol ni aún menos a leche, faltaría más. Y su cabeza rodará sin que ni Creus ni San Creus puedan ya impedirlo, y ahí nos tendremos al bueno de Pascual volviendo a las catacumbas o acaso esperando ofertas de quién sabe qué otro equipo ACB, cualquier club de grado medio que priorice la sensatez, que no considere imprescindible (o no pueda permitirse) viajar necesariamente hasta el Adriático para encontrar un buen entrenador...
Amigo Pascual, hoy es usted campeón de Liga, uno de los muy pocos técnicos de por aquí que puede decir lo mismo. Disfrútelo hoy, hágame el favor, porque mañana llegará el día en que ya no se acuerde ni dios. Y si alguien se acuerda será aún peor, si es que era lo menos que podía hacer con aquel equipazo que le dieron, como si unos buenos mimbres ya te garantizasen un buen cesto, como si las ligas no se ganaran gracias a sino a pesar de. Disfrútelo hoy, pero mañana cuando vengan mal dadas no se me sorprenda, recuerde que yo ya le avisé... o aún mejor, vaya cambiándose de nacionalidad, o al menos de apellido: por lo que pueda pasar.
17 Jun 2009
revenTAU
Sé que ya empiezo a resultar cansino, pero aún así confío en que ustedes con su infinita bondad me permitirán volver una vez más con lo mismo. Que sí, que el cansancio no existe, yo bien lo sé, que no es un estado físico sino mental, que sólo estás cansado si crees estar cansado, es así, siempre ha sido así en el argumentario de Don Dusko, a ver quién soy yo para rebatírselo. Pues vale, existir lo que se dice existir no existirá, pero por alguna extraña razón sus jugadores parecen empeñados en disimular su inexistencia.
A ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad. A ver si va a resultar que de tanto quitarle importancia a este tema al final va a acabar consiguiendo el efecto contrario, que le den aún más importancia de la que tiene: que tú al jugador no le dices nada y éste simplemente asume su cansancio, sin más, pero que si constantemente se lo echas por tierra, tú no estás cansado, sólo piensas que lo estás, pues lo mismo llegará un momento en el que el jugador conteste para sus adentros (por no atreverse a hacerlo para sus afueras) y unos cojones no voy a estar yo cansado, que se plante él aquí cada dos días a correr tras los del Barça, a ver cómo se siente, que al final esto acabará pareciendo el mundo al revés, en vez de pensar que no está cansado acabará pensando que está aún más cansado de lo que está.
Claro que usted pensará que juego con ventaja, a ver por qué salgo ahora con esto tras el abrumador tercer partido, a ver por qué no lo he dicho tras cualquiera de los dos primeros. Pues no lo dije pero sí lo pensé, que motivos más que de sobra me dieron para pensarlo: en ambos choques el Tau empezó como una locomotora, en ambos le sobrevino un bajón espectacular hacia la mitad del segundo cuarto, en ambos retornó con renovados bríos tras el descanso, en el primer partido le volvió el bajón al final (y bien que lo acabó pagando), al menos en el segundo le aguantó el éxtasis hasta el último instante, tampoco tenía otra. Y en el tercero si lo pensamos tres cuartos de lo mismo, empezó aguantando el tipo, se hundió tras el descanso, ya apenas volvió a levantar cabeza.
Aunque tal vez usted se estará preguntando por qué habría de estar más cansado el Tau que el Barça si ambos vienen teniendo todo el año la misma tralla, si acaso el Tau un partido más en Copa y en Supercopa, pero también el Barça dos partidos más en Euroliga. Entonces casi mejor hagamos otra cuenta: Prigioni, Rako, Vidal, Mickeal, Teletovic, McDonald, Splitter, total siete. Siete jugadores tan extraordinarios como achacosos que son los que se acaban comiendo la casi totalidad de los minutos, que mira que Querejeta le trajo de regalo a John Lucas III pero se ve que el chico parece un poco autista (en su forma de jugar, me refiero), que Dusko cada vez que le pone parece estar contando los segundos para poder volver a quitarlo; y aún antes le trajo al impasible Ilievski, que aún andará fastidiado pero tampoco le acabó nunca de convencer; y está San Emeterio, repentinamente reconvertido en especialista defensivo cuya presencia no deja de ser poco menos que testimonial aunque más de una vez le haya sacado de más de un apuro; y Baldo, mero parche que ocupa el sitio de aquel otro parche llamado Barac, y pare usted de contar. ¿Enfrente? Lakovic, Sada, Navarro, Grimau, Basile, Ilyasova, Andersen, Vázquez, Santiago, total nueve, nueve monstruos a cual mejor, que aún serían diez si no se les hubiera roto Barton. Que aunque Barrett y Trías estén de miranda las criaturas, me reconocerán que no hay comparación posible. Claro, ya lo sé, tampoco hay comparación entre ambos presupuestos pero quizá estábamos malacostumbrados, a que el Tau lo optimizara mientras el Barça lo dilapidaba: no parece que este año las cosas sean precisamente así.
Que vale, que el cansancio no existirá como tampoco existirá el dolor (¿verdad que no, Sergi?) y todo lo que ustedes quieran, pero este Tau, aún con todo su Carácter Baskonia en ristre, parece incapaz de sacarse de encima la sensación de llevar el piloto de la reserva permanentemente encendido. Y cuanto más intensos sean los partidos más sufrirán (y de intensidad no andamos escasos precisamente), y cuanto más les corran más sufrirán (que así lo entendió ya el Madrid en semis, que en Vitoria no dio más de sí pero en Madrid les corrió hasta la extenuación). Dicho todo lo cual, quién sabe si mañana no forzarán el quinto y me dejarán en ridículo (que por otra parte me encantaría, mi neutralidad no es capaz de imaginar mayor placer), pero me reconocerán que no tiene pinta. No sé, quizá si Ivanovic fuera capaz de cambiar por una vez el discurso, si al menos por esta vez les dijera vale, sé que estáis cansados, destrozados, hechos puré, no os lo niego pero aún así os pido un esfuerzo más, tan sólo uno, dos a lo sumo, entonces, quién sabe...
16 Jun 2009
uno de los nuestros
...y aunque los vientos de la vida soplen fuertes, soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie... (afamado himno de hace ya demasiados años, hoy convenientemente reconvertido en anuncio de telefonía móvil). Habrá quien, viéndolo desde fuera, tal vez crea que lo de Pau haya podido ser un camino de rosas, ya ves tú, chico de buena familia, siendo aún un crío llega ya a la NBA, de entrada es estrella y gana una pasta, luego es megaestrella y la pasta ya es gansa, le fichan los Lakers, me juega una final, luego otra, por fin gana un anillo, la de dios... Qué bonito todo, ¿verdad? Pero las rosas suelen tener espinas, razón por la cual los caminos de rosas suelen estar alfombrados de pinchos que tal vez pasen desapercibidos para la gente de a pie, pero que a quien los pisa le taladran los pies y hasta los higadillos si se descuida. Hoy que ya ha llegado al final de ese camino (que en realidad no es tal final sino un oasis intermedio, una acogedora estación de paso), hoy que ya todo parece de color de rosa (o de oro y púrpura, más bien) no estará de más que echemos la vista atrás, que volvamos siquiera por un segundo a cuando todo se movía entre diferentes tonalidades de gris.
No sé si lo recuerdan pero hubo un tiempo, cuando aún era nuestro único paisano en aquella Liga, en el que aquella frase de los Grizzlies han vuelto a perder esta pasada madrugada en la NBA se convirtió en la más repetida en todos nuestros noticiarios deportivos, si acaso en dura pugna con aquella otra de que la mala suerte se ha vuelto a cebar con Carlos Sainz. Pau resistió, soportó derrota tras derrota, temporadas enteras tiradas a la basura, clasificaciones in-extremis para playoffs que inevitablemente devenían en derrotas por cuatro a cero y que encima solían venir acompañadas por críticas sin par a éste y al otro lado del Atlántico. Pau de alguna manera estaba poniendo una pica en Flandes (en Memphis, más bien), picando allá donde nunca uno de los nuestros había picado antes, no ya jugando en la NBA sino siendo titular en la NBA y más tarde siendo estrella en la NBA pero todo daba igual, hasta los elogios parecían llevar siempre implícita una carga de profundidad, vale, sí, es bueno pero no es definitivo, gana lo normal pero no lo importante, le sobra talento pero le falta carácter, qué sé yo; y allá tres cuartos de lo mismo, acaso aún peor porque aquello se les acababa en abril o en mayo, no tenían la opción de disfrutarlo de rojo en ninguna selección: siendo como son el paraíso del maniqueísmo todo les habría de resultar mucho más fácil, al fin y al cabo su mundo se divide en buenos y malos, en duros y blandos, en ganadores y perdedores, sin término medio no nos vayamos a complicar. Una primera ojeada y ya está, no tiene un gesto patibulario, no le cuelgan adoquines de las orejas, no lleva tatuajes hasta en las cejas así que ya hemos visto bastante, su etiqueta ya está puesta, su suerte está echada, para qué más.
Un día le pidieron que hiciera las maletas para marcharse nada menos que a Los Ángeles, y hasta cuentan que apenas un rato más tarde le llamó ese tipo contra el que había jugado alguna vez, ese tal Kobe preguntándole si estaría dispuesto a ir a por todas. Pau se nos vistió de amarillo aún cuando apenas había acabado de pellizcarse, empezó a ganar partidos por doquier y algunos hasta nos creímos que sus días grises por fin se habrían terminado, ignorando tal vez que cuando el nivel de exigencia aumenta en proporción aritmética los palos también suelen aumentar en proporción geométrica. Aquella final de 2008 la perdieron los Lakers al completo, pero a ratos pareció como si la hubiera perdido él solo de tanto como le dieron. ¿Qué hacer? Re-sis-tiré... Seguir aguantando. Seguir mejorando, defender como nunca nadie pensó que defendería, fajarse contra ese mismo al que llaman Supermán, dejarse los dientes por cada balón, tras cada posesión. Seguir sacándose todas las espinas, seguir curándose las yagas, seguir adelante, doblándose cuanto fuera preciso pero continuando aún de pie, resistiendo, simplemente resistiendo.
Hoy Pau nos trae un anillo y algunos de por aquí, los que ya tenemos una edad, los que descubrimos maravillados esta Liga hace ya un cuarto de siglo, no podremos evitar que se nos ponga la piel de gallina cuando intentemos verlo con cierta perspectiva, cuando por fin nos demos cuenta de que aquella mítica competición que un día se nos presentó como si fuera una cima inalcanzable, hoy haya podido ser no ya hollada, no ya participada sino incluso ganada por uno de los nuestros. Hoy Pau tiene un anillo y Kobe tiene ya la respuesta a su pregunta, ya sabe (tal vez siempre lo supo) que Pau sí que estaba dispuesto a ir a por todas, tan sólo necesitaba que se presentara la ocasión. Hoy Pau tiene un anillo que de algún modo es como si fuera la cuadratura del círculo, ser campeón del mundo dos veces en dos campeonatos del mundo diferentes: del mismo modo que en boxeo solía decirse (no lo sigo, no sé si hoy sigue diciéndose) que Fulanito era campeón del mundo en versión de la Asociación y Menganito en versión del Consejo, hoy nosotros podríamos decir con toda propiedad que Pau Gasol ha unificado los dos títulos: es campeón del mundo en versión FIBA y en versión NBA. Hoy Pau ha ganado por fin su anillo y ha ganado además algo aún mucho más importante que eso, algo que siempre tuvo de muchos pero que siempre echó en falta de muchos otros, de tantos como año tras año se empeñaron en negarle el pan y la sal: algo que llaman RESPETO, con mayúsculas, nada más y nada menos que eso.
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CORRECALLES
-zaid-Si crees que el baloncesto es el deporte más maravilloso jamás inventado; si piensas que este juego es precisamente eso, un juego, una razón para disfrutar, nunca para sufrir; si te importa lo que sucede en la cancha pero también (a veces) lo que sucede a su alrededor; si amas este juego, si lo amas incluso más que a tu propio equipo; si te gusta que te lo cuenten de otra manera; si muy pocas cosas te hacen sentir más feliz que un buen partido; si el baloncesto es, en cierto modo, tu forma de vida, entonces éste debería ser tu blog... o quizás no, pero gracias, en cualquier caso, por dejarme intentarlo.
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