10 Nov 2012

Escrito por: -zaid- el 10 Nov 2012 - URL Permanente

Este blog sigue existiendo pero ha cambiado de casa, de imagen, hasta de nombre. Pueden ustedes seguir leyéndolo (y además, espero que lo hagan) en este enlace, o bien (que viene a ser lo mismo) en la siguiente dirección:

http://zaidarena.wordpress.com/

Allí nos vemos. Perdonen las molestias, y muchísimas gracias por su atención.

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02 Nov 2012

en tránsito

Escrito por: -zaid- el 02 Nov 2012 - URL Permanente

La cosa, como tantas otras cosas, empezó de la manera más tonta. La cosa empezó con una queja en tuiter, este pasado verano: un presunto lector me comentaba que por más que lo intentaba no conseguía leer mi blog, que no podía aguantar ni ese fondo negro ni tanta sobreabundancia de texto sin ni una sola fotografía siquiera. La verdad es que no le di la menor importancia, siempre he sabido que es imposible gustar a todo el mundo, está claro, hay gente pa to. Hice mal. Hace pocas semanas se me quejó (también en tuiter) otro lector, éste ya de una manera mucho más constructiva: ¿Hay modo de ver tu blog con letra negra sobre fondo blanco? Los artículos me gustan mucho pero leerlos me da dolor de cabeza. Me empecé a inquietar: ¿le estaría ocurriendo eso mismo a más gente? ¿Habría otros lectores más o menos habituales a quienes les pasara lo mismo, y que por mera prudencia nunca me lo hubieran comentado? ¿Habría incluso ex lectores que hubieran huido de mi blog como de la peste, no porque no les gustara el contenido (que sería perfectamente razonable) sino porque no soportaran el continente, porque esas letras claras y ese fondo negro les hicieran daño a la vista?

Reconozco que cuando parí el blog no pensé en la legibilidad, sino únicamente en la estética. Aunque a decir verdad tampoco es que tuviera muchas más opciones: en aquel entonces (agosto de 2007) la recién nacida Comunidad de El País daba a escoger entre cinco o seis diseños, no más, de los cuales todos eran blancos (con ligerísimas variaciones entre sí) excepto éste. Qué quieren que le haga, no me gusta el blanco, no me busquen connotaciones deportivas relacionadas con la indumentaria de ningún equipo porque no van por ahí los tiros, es simplemente que me parece muy soso un fondo en blanco (por más que luego se pueda tunear), es un poco lo de siempre, lo de todos. El negro me pareció mucho más estético, mucho más elegante, lo escogí y no volví a plantearme nada más... hasta ahora.

Por supuesto que atendiendo a los deseos de ese último lector le di unas cuantas vueltas al blog para ver si pudiera existir alguna posibilidad de ponerlo en negativo (como si dijéramos). Ni de coña. Es negro y es negro, si se pueden poner los colores del revés yo desde luego no he encontrado la manera (más allá de lo obvio, es decir, hacer un copiapega y llevarse el texto a otro lugar para toquetearlo... lo cual supondría una molestia por la que no creo que ningún lector en su sano juicio estuviera dispuesto a pasar). Por supuesto que me planteé la posibilidad de cambiar el formato, que anduve mirando a ver si La Comunidad había progresado y tenía ya más diseños para escoger... Algo ha progresado en estos años, no digo yo que no, ahora en vez de cinco o seis ofrece once diseños... de los que todos siguen siendo blancos excepto uno, el mío, casualmente. Que sí, que ya lo sé, que muy probablemente esos diseños blancos se puedan pintar de colores, no digo yo que no, pero que todo esto de alguna manera me hizo empezar a sentir que mi relación con esta Comunidad estaba llegando un punto de no retorno. Era sólo un factor, pero un factor que se sumaba a otro, y a otro...

Se sumaba al hecho (que ya les he contado demasiadas veces) de los problemas técnicos que me suele dar esta Comunidad cada vez que quiero postear una entrada, cada vez que hago un copiapega de un texto escrito en otro sitio y en cuanto me descuido se me van todos los formatos, o me desaparecen y/o se me recuadran en blanco los párrafos, o se me quitan los puntos y aparte o se me ponen varios tipos y tamaños de letra diferentes; o cada vez que quiero editar un texto ya publicado para corregir alguna mínima errata y al hacerlo me desaparece el post entero (alguna vez me ha pasado, se lo aseguro) y al final me lo tengo que volver a teclear... De verdad, no se pueden hacer ustedes ni idea de los dolores de cabeza que me ha proporcionado y las horas de ocio (y hasta de sueño) que me ha robado toda esta historia, de las veces que he tenido que dejarme algo a medias en casa y acabarlo al día siguiente en el trabajo (o viceversa), de la desesperación que todo ello supone a la hora de hacer algo que no haces por obligación sino por devoción, por el mero placer de hacerlo. Si son blogueros probablemente me dirán (o no) que en todas partes cuecen habas, que no hay plataforma perfecta, que estos mismos problemas u otros parecidos los tendré también en cualquier sitio al que vaya. Puede ser, no digo yo que no. Pero necesito comprobarlo.

Y no les voy a engañar, hay un tercer factor que sumar a los dos anteriores, un factor (llamémoslo así) ideológico. A ver cómo lo explico: El País siempre había sido mi periódico, llevaba ya 35 años siéndolo así fuera en versión papel o en versión digital. Siguió siéndolo incluso en aquellos años difíciles del preaznarismo o el postfelipismo, cuando había compañeros de trabajo que me miraban mal por el mero hecho de llevarlo, que me preguntaban dónde vas con la bayeta o que me definían como un chico muy majo pero que sólo tiene un defecto, lee El País. Incluso entonces, aún no estando de acuerdo con muchas cosas, me seguí identificando con su calidad, con su manera de hacer periodismo, con su capacidad de poner cada día en mis manos un producto muy bien hecho y muy bien escrito. De ahí que a mediados de 2007, cuando andaba yo a vueltas con la idea de crear un blog y justo entonces nació esta Comunidad, no tuviera yo ninguna duda. Y lo crean o no para mí ha sido un orgullo llevar en mi blog el apellido de El País durante estos cinco años y pico. Hoy ya no. Y no es una cuestión de línea editorial, de la que podría discrepar en muchas cosas pero que esas discrepancias siempre serían infinitamente menores a las que tendría con otros medios que se consideran el ombligo del Mundo o creen estar en posesión de la Razón. No es eso, sino más bien la sensación de que éste ya no es mi País, de que ya no me puedo identificar con un medio cuya única filosofía ya no es periodística ni tan siquiera ideológica sino exclusivamente mercantil. No me he caído de un guindo (que ya no estoy en edad de caerme de casi ningún sitio), sé bien que esto es una empresa pero hasta ahora había creído que detrás de esa cabecera había algo más, no sólo el balance económico del ejercicio sino también una determinada manera de entender la vida. Hoy ya sé que no, lo supe hace algunas semanas cuando decidieron poner en la calle a un tercio de su plantilla, un ERE masivo que se explicaría en términos de crisis (la económica y la de la prensa en papel, ambas) si no fuera porque no parece que su cuenta de resultados se resienta demasiado a tenor de esa docena y pico de millones de euros que se lleva muertos cada año su Consejero-Delegado. Un Consejero-Delegado que dijo además en aquellos días una frase que me hirió especialmente (me hirieron varias, pero una especialmente), aquella de que los mayores de cincuenta años no pueden tener el perfil profesional adecuado para escribir en este periódico. No argumentaré en contrario porque ya lo hicieron otros (mucho mejor de lo que podría hacerlo yo) y porque tampoco lo considero necesario, una estupidez así se contesta por sí sola. Pero creo que sí procede decir que tengo 52 años. Ojalá tuviera 26, qué más quisiera yo, pero tengo 52. Y aunque mi perfil no sea profesional sino meramente amateur, entiendo que debo darme por aludido. Afortunadamente no soy de plantilla, lo mío es gratis, a mí no necesitan echarme ni aún menos indemnizarme, sé irme solo. He entendido el mensaje, aquí estoy de más.

Sumados pues todos estos factores (problemas de legibilidad, problemas tecnológicos, problemas de conciencia), tomé finalmente una decisión que apenas unos días antes jamás habría pensado que tomaría, que aún menos lo habría pensado hace apenas dos meses cuando celebraba el quinto aniversario de este blog: cambiar de casa, llevarme mi blog a otro lugar. Dicho así parece sencillo, hay webs que no se recatan en cambiarse de traje cada tres meses y así les va (o así les fue), pero a mí como que me cuesta: soy más de mantener una imagen, de no tocar lo que (creo que) funciona, de intentar fidelizar al lector. Y además, no les voy a engañar, que me daba una pereza tremenda meterme otra vez en mudanzas a estas alturas de mi vida. Pero la decisión estaba tomada, y una vez que tomo una decisión no acostumbro a echarme atrás.

Ya, pero, ¿a dónde? Dos referencias básicas, Blogger y Wordpress. Anduve curioseando, comparando, mirando a ver qué me ofrecía la una y la otra, y me decanté finalmente por Wordpress: muchos más formatos (temas, lo llaman ellos) para escoger, muchas más posibilidades, mucho más tuneable (o customizable, que supongo que es un término más adecuado) y sobre todo esa última cualidad que acabó por convencerme (ingenuo de mí), la posibilidad de migrar mi blog entero a través de una aplicación diseñada a tal efecto. O eso creía yo: cuando fui a hacerlo resultó que no había manera, que se ve que la herramienta vale para muchos tipos de blogs pero no para éste de La Comunidad, vaya por dios. Sí vale para Blogger, sí podría haber servido para llevarme lo que publiqué en aquel originario Blog de Zaid en SEDENA... pero tampoco, porque me pedía mi usuario de Gúguel y mi actual usuario nada tiene que ver con el que utilizaba en su día (han pasado ya más de tres años) para publicar en aquel blog, que ni lo creé yo ni recuerdo ya cuál era... Total, que me lo he tenido que importar todo a manubrio, lo de este Correcalles y lo de aquel Blog de Zaid, incluyendo (ya puestos) escritos que ya no estaban en Internet pero que al menos tuve la precaución de recopilar en su día. Un agotador proceso que ha estado a punto de acabar con mi resistencia física y no digamos ya con mi resistencia psicológica, pero que al menos me permitirá mantener casi todo lo escrito (el casi es porque he prescindido de unos cuantos posts meramente coyunturales, o bien sencillamente infumables) en un mismo lugar... o eso espero.

Aún me esperaba otro contratiempo: cuando fui a llamar al blog por su nombre, es decir Correcalles, descubrí con profunda sorpresa que no me dejaba, que contra todo pronóstico ese nombre ya estaba ocupado en Wordpress (y no por mí, evidentemente). Sí, resulta que hay por el mundo otro blog (al menos) llamado Correcalles, que casualmente también trata de baloncesto y que está escrito por un tal Pablo Girón. Blog mucho más reciente y mucho menos prolífico que el mío, en cualquier caso: nació en junio de 2011 y desde diciembre de 2011 parece estar abandonado. Poco es, pero lo suficiente para no poder seguir llamándome como me venía llamando hasta ahora. Probé también en blogger y me sucedió tres cuartos de lo mismo, también estaba ya pillado el nombre... aunque pinchando en él me aparecía un blog en blanco, con apariencia de no haber sido ni estrenado siquiera. Fuera donde fuera, estaba claro que ya no iba a poder seguir llamándome como me llamaba...

Mi primera idea fue, digamos, continuista: trucar de alguna manera la dirección, añadirle alguna otra erre o ele (¿corrrrrecallllles?) o añadirle un artículo (¿elcorrecalles?), aunque en pantalla el nombre se siguiera viendo del mismo modo... No me gustó. Al fin y al cabo ya había (al menos) otro Correcalles por el mundo, no me apetecía seguir llamándome igual que otro blog ni aunque yo hubiera llegado primero (a la blogosfera, no a Wordpress). Ergo ya sólo me quedaba otra opción, optar por la ruptura, ponerle otro nombre radicalmente distinto. Ya, ¿pero cuál, si casi todos los términos de baloncesto están pillados ya para nombres de blogs a estas alturas? Se me ocurrió que la única manera de ponerle un nombre que aún no estuviese ocupado (y de que no me lo fueran a ocupar después) era incluir mi nick en la denominación del blog. Pensé en llamarlo simplemente el Blog de Zaid (como aquel de SEDENA) pero lo descarté de inmediato por insustancial, porque nada había en ese título que lo identificara con el baloncesto. Pensé luego en llamarlo la Zona de Zaíd o simplemente Zona Zaíd, pero se me ocurrió guglearlo y cuál no sería mi sorpresa cuando me encontré con unos cuantos anuncios de venta de pisos, espectacular apartamento de dos dormitorios, reformado, soleado, zona del Zaíd, quién me iba a decir a mí que hubiera un barrio en Granada con ese nombre. Así que seguí dándole vueltas, pero muchas vueltas (ni se imaginan las vueltas que puedo llegar a darle a las cosas cuando me pongo a darle vueltas a las cosas) y finalmente encontré una combinación que me sonaba bien y que me parecía muy representativa de la filosofía de este blog: que es mi espacio de baloncesto, sí, pero también (y por supuesto) el suyo, el de todos aquellos que tengan a bien pasarse un rato (o muchos) por aquí. Señoras, señores, sean todos bienvenidos a zaid Arena. [Acotación al margen: reconozco que la tragedia del pasado jueves en el Madrid Arena me hizo replanteármelo, por lo inapropiado que pudiera resultar haber elegido precisamente este nombre en un momento así. Pero el nombre lleva puesto en realidad desde mediados de octubre (más o menos desde entonces llevo trasteando en el blog), como para pararme justo ahora a pensar en otro (con lo que me cuesta) sólo por un hecho meramente puntual... aún por muy desgraciado que éste fuera]

Así que esta es (o debería ser) mi penúltima entrada en Correcalles, aún dejaré una más (muchísimo más breve) en los próximos días simplemente a título informativo, para que todo aquel que se pase por allí sepa de inmediato a dónde tiene que ir para seguir leyendo el blog. Particularmente no me gustaría nada que este Correcalles muriera, me gustaría que siguiera existiendo aunque fuera en estado de hibernación; que aunque ya no vaya a escribir nunca más allí (o sí, quién sabe, vaya usted a saber las vueltas que puede dar la vida) permaneciera en el ciberespacio para poder volver de vez en cuando, para recuperar alguna cosa que se me hubiera olvidado rescatar, y sobre todo para que no se perdieran los comentarios (no podía llevármelo todo) o para que ustedes también pudieran pasarse si alguna vez les apeteciera recordar los viejos tiempos. Y en cualquier caso no me gustaría dejarlo sin expresar mi más sincero agradecimiento a toda la gente que haya trabajado en La Comunidad de El País durante todos estos años (y que espero que aún puedan seguir haciéndolo). Gracias a todos y muy especialmente a quien tomara la decisión de recuadrar mi blog (junto a otros) en la página de inicio de La Comunidad, supongo que porque les pareció que era digno de ser destacado. A pesar de todos los pesares, fue un placer.

Y esta es mi primera entrada verdaderamente nueva en zaid Arena, aunque por ahí abajo encontrarán también las seiscientas y pico anteriores como fruto de esa recopilación enfermiza que antes les conté. Verán que he optado por un diseño tirando a sobrio, sencillo o como dicen los de Wordpress, minimalista (vamos, que tiene la mínima lista de cosas que puede tener un blog); pero al mismo tiempo he hecho todo lo posible para que resulte acogedor (todo lo acogedor que puede resultar un blog, entiéndase), para que todo aquel que venga a parar aquí se encuentre a gusto leyéndolo. Si hasta he ilustrado con fotografías y demás imágenes buena parte de las entradas anteriores (como igualmente procuraré seguir haciéndolo en las siguientes), vaya usted a saber si el día menos pensado no me atreveré incluso con algún vídeo... pero todo a su tiempo, no adelantemos acontecimientos todavía. Por ahora lo único que pretendo es que resulte más visual, que los textos no estén tan abigarrados, que la lectura de mis tochos (porque seguiré soltando tochos, de eso no les quepa la menor duda) les resulte menos cansina. Nada es definitivo en cualquier caso, no lo es ni lo será nunca, procuraré ir introduciendo periódicamente pequeños cambios para que sea un diseño vivo, no una única imagen de una vez y para siempre como sucedía en el anterior. Nada es definitivo porque además aún está en un estado un poco embrionario (llamémoslo así), verán que aún faltan cosas, que aún faltan por ejemplo los enlaces a otros blogs... pero en todo caso ahí/aquí tienen ya el resultado a su entera disposición, para lo que gusten mandar. Están ustedes en su casa.

Les espero a todos, por supuesto, que lo único que no me perdonaría jamás en todo este tránsito es que se me quedaran algunos de mis lectores habituales por el camino. Y mientras tanto gracias, muchísimas gracias: por su fidelidad, por su infinita paciencia (sobre todo si han aguantado leyendo hasta aquí) y por su atención, una vez más. Nos vemos en zaid Arena.

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29 Oct 2012

otra batalla perdida

Escrito por: -zaid- el 29 Oct 2012 - URL Permanente

Miren que hace ya unos cuantos años, pero recuerdo como si fuera ayer (o aún mejor incluso) aquella entrevista que le hicieron a un preboste malagueño en el descanso de sepa dios qué partido de Unicaja. La entrevista en realidad no trató de baloncesto sino de fútbol, de un partido amistoso que iba a disputar allí el Real Madrid y que había despertado una inusitada expectación en dicha ciudad, hasta el punto de que unos cuantos días antes de dicho evento estaban ya todas las localidades vendidas. Que hoy nos puede sorprender si tenemos en cuenta que el Madrid acostumbra a visitar Málaga al menos una vez al año como cualquier otro campo de Primera División, pero que entonces era todo un acontecimiento porque el equipo de fútbol malagueño andaba particularmente hundido en aquellos tiempos, puede que ni siquiera en Segunda sino en Segunda B, de hecho por conocer hasta había conocido los sinsabores de una desaparición y posterior refundación aunque me suena que eso había sucedido bastantes años antes. Así que allí estaba el preboste en cuestión (supongo que sería el Concejal de Deportes o algo similar) dando pelos y señales de dicho evento, así hasta que el entrevistador (Nacho Calvo, creo recordar) decidió cerrar con una nota baloncestera, quizá para congraciarse con los telespectadores: ¿Pero Málaga sigue siendo una ciudad de baloncesto, verdad?, algo así le preguntó lleno de buena voluntad como en él solía ser costumbre (siempre tuvo más voluntad que acierto la criatura) pero la respuesta que se llevó fue de esas que hoy llamaríamos zas en toda la boca. Algo más o menos como esto: No, no se equivoque mi querido amigo, Málaga es futbolera, de eso no le quepa a usted la menor duda, es un sentimiento que hoy está un poco dormido porque el equipo está como está, pero que en el momento en que el Málaga vuelva a la máxima categoría ya verá usted como la ciudad entera vuelve a vibrar... Algo así.

A ver, entendámonos: Málaga es futbolera... pero es baloncestera, también; es una ciudad suficientemente grande como para que quepan en ella ambos sentimientos. Créanme (si son tan jóvenes como para no recordarlo) que hubo un tiempo en el que no es que hubiera uno sino que había dos equipos ACB en Málaga: hacia mediados/finales de los ochenta, pongamos incluso comienzos de los noventa, Caja de Ronda y Mayoral Maristas convivían apaciblemente en aquella ciudad y hasta gozaban de (aparente) buena salud, al menos en lo que a asistencia de público se refiere. Resultaba asombroso en una ciudad que no es pequeña, más bien todo lo contrario, pero que tampoco es que sea una megalópolis desmesurada precisamente. Que no es Madrid ni Barcelona, que Madrid y Barcelona aguantan perfectamente con dos equipos en la máxima categoría (ya sé que Badalona no es Barcelona pero no deja de ser su área metropolitana, por lo que para el caso que nos ocupa viene a ser lo mismo) y hasta tres o cuatro si fuera menester, pero que de ahí para abajo los mercados menguan, viene a ser como en USA (salvando las distancias), a nadie le chirría que haya dos franquicias en Nueva York o Los Ángeles pero difícilmente podríamos imaginar que las hubiera en Denver o Milwaukee pongamos por caso. Y sin embargo en Málaga las hubo hasta que (supongo) cuestiones de viabilidad o de sentido común o de mera supervivencia aconsejaron su fusión, una fusión que como en tantos otros casos fue más bien absorción, el resultado dio un Caja de Ronda que de inmediato se convirtió en Unicaja y el resto de la historia ya más o menos se la saben, lleno tras lleno en Ciudad Jardín hasta el punto de que se les quedó pequeño y hubieron de construir el Carpena, lleno tras lleno en el Carpena hasta el punto de que se les quedó pequeño y hubieron de ampliarlo... y justo entonces se les rompió el amor, no sé si de tanto usarlo. Hoy les sobra Carpena por todos lados.

¿Qué ha pasado? La tentación en estos casos suele ser buscar una única causa como si ésa ya por sí sola pudiera explicarlo todo, pero por desgracia la vida no suele ser tan fácil. Es decir, podríamos recurrir a esa socorrida frase tan habitual en los medios, la afición le ha dado la espalda al equipo por sus malos resultados de estas últimas temporadas; dicho así queda muy bien y además es cierto, no digo yo que no: algunos, quizá demasiado acostumbrados a lo bueno, empezaron a huir en cuanto vinieron mal dadas; dos temporadas de goteo constante de espectadores, un goteo que curiosamente parece continuar este año aunque por ahora el equipo no les está dando motivos ni parece que vaya a dárselos, más bien al contrario, el proyecto Repesa está un poco a medio construir pero tiene una pinta excelente. Es decir, que Unicaja ya no sea lo que era (aunque pueda volver a serlo) podría explicar algo, pero tampoco lo explica todo. Quizá deberíamos mirar un poco más allá.

Quizá deberíamos volver al primer párrafo: Málaga es futbolera, dijo aquel señor, y aunque me duela no me queda otra que darle la razón. Tampoco es que sea nada excepcional, Málaga es futbolera como lo es Murcia, Cuenca, Lanzarote o Madrigal de las Altas Torres, Málaga es futbolera porque el país entero es futbolero, sólo necesita que le den la oportunidad de demostrarlo. Ese futbolerismo malagueño, tanto tiempo latente, rebrotó en todo su esplendor con el retorno a Primera y no digamos ya cuando tras años de penurias pasó de clase baja a clase media-alta, jeque mediante. Y no descarten que el día menos pensado ese mismo jeque se les vaya y les deje un pufo de mil demonios (de hecho creo recordar que ya hizo un amague este pasado verano), ojalá no suceda porque no les deseo ningún mal (más bien al contrario) pero es que suele ser algo consustancial a los jeques y demás magnates de Oriente (de todos los Orientes), pregunten en Santander si les queda alguna duda. Ojalá no suceda pero mientras tanto que les quiten lo bailao, que en la vida se han visto en otra, que están en Champions y además van como un tiro, ahí les tienen, procurando no pellizcarse no vaya a ser que se despierten. Málaga es futbolera por definición y porque en circunstancias como éstas se hace futbolero cualquiera, hasta Badalona, Kaunas o Bahía Blanca se harían futboleras de la muerte si les pusieran en bandeja una situación así.

Esta entrada que tienen ante sus ojos empezó a cocerse hace algunas semanas, justo el día aquel que Unicaja debutó en Euroliga ante el Maccabi (nada menos) con el Carpena medio vacío (o medio lleno, todo depende de cómo queramos ver el vaso). Y acabó de cuajar este pasado viernes tras un Unicaja-MontePaschi con el Carpena aún más medio vacío (o aún menos medio lleno) si cabe (claro que en el pecado llevaron la penitencia los que no fueron, menudo partidazo que se perdieron). Pero en todo ese proceso de cocción sucedió algo que alteró por completo el resultado del guiso, como fue toparme el pasado miércoles con la imagen de La Rosaleda a reventar, llena hasta la bandera para recibir al Milan en Champions. Que no era para menos, ya lo sé, que la ocasión bien lo merecía, pero que tampoco era para menos la visita euroliguera del Maccabi y no fue a verles ni el tato, será que a éstos los tienen más vistos. Málaga es futbolera, cómo no, y me parece perfecto que lo sea. Lo que ya no me parece tan perfecto es que esté dejando de ser baloncestera por el camino.

Me dirán que Málaga es lo suficientemente grande como para poder mantener un equipo de fútbol y otro de baloncesto al más alto nivel. Y es bien cierto, lo que ya no sé es si el bolsillo de una amplia mayoría de malagueños está suficientemente lleno como para poder permitirse ambos espectáculos. En otro tiempo tal vez sí pero no en éste, hoy al que no mandan al paro le bajan el sueldo o le quitan una paga o le va mal el negocio, qué le voy a contar que usted no sepa. En otro tiempo podíamos estar al plato y a las tajadas, en estos tiempos no nos queda más remedio que escoger (y eso quien pueda escoger). Y mucho me temo que la tentación de un Málaga en Champions resulta demasiado fuerte como para que un Unicaja en Euroliga (que llevan viéndolo en Euroliga media vida) pueda competir con ella. No estoy diciendo que todos los que huyeron del Carpena se hayan sacado abono para La Rosaleda, no lo digo porque no creo que sea así, ya dije más arriba que hay otras causas. Pero que hay un trasvase baloncesto-fútbol parece evidente. E insisto, me cae francamente bien el Málaga, me encantaría que en Liga ganase todos sus partidos excepto el próximo (contra el Rayo) y que llegase en Champions lo más arriba posible, de verdad se lo digo. Pero aún más encantaría que el baloncesto no tuviera que pagar un precio a cambio, que el crecimiento del fútbol no supusiera descapitalizar (de capital humano, por ahora) a la institución deportiva más laureada y emblemática de esa ciudad. Contra el fútbol hace ya muchos años que perdimos la guerra, todas las guerras, pero al menos aún podíamos refugiarnos en algún pequeño territorio todavía por conquistar. Quisimos creer que Málaga era uno de ellos, lo creímos firmemente aún a pesar de aquellas lejanas palabras del preboste aquel. Hoy ya no, hoy más bien empezamos a intuir que también hemos perdido esta batalla. Otra más.

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22 Oct 2012

evaluación continua

Escrito por: -zaid- el 22 Oct 2012 - URL Permanente

La ACB se examina semana a semana. Me dirán que siempre fue así y es cierto, llevamos ya años y más años mirando las audiencias con lupa cada lunes y pensando que de su mayor o menor cuantía depende no ya la supervivencia de la competición sino la de todo nuestro baloncesto en general. Sí, siempre fue así pero este año es mucho más así que nunca si cabe. Este año los exámenes no generarán consecuencias más o menos etéreas a largo plazo sino que tendrán consecuencias muy concretas a corto/medio plazo: de su resultado dependerá que pasemos curso (en TVE1) o que repitamos, que nos vovamos a ver condenados a las catacumbas de Teledeporte. Y ojalá fueran exámenes a la antigua, ojalá nos bastara sacar buena nota en los parciales de febrero (Copa del Rey) y en los finales de junio (playoffs) para salvar el curso. No es el caso, somos mucho más modernos que todo eso, este año tenemos evaluación continua. Que todo puntúa, que cada semana cuenta, que nos sacan la media. Una media que por ahora es más bien calcetín (disculpen la analogía chorra), calcetín comido y tobillero y lleno de agujeros además.

Supongo que en la ACB viven instalados en el convencimiento de que cualquier partido del Madrid o del Barça, así lo juegue contra el Matalascabrillas del Monte, dará siempre más audiencia que el mejor partido posible entre los dos mejores equipos del mundo mundial que no se llamen Madrid o Barça. Supongo que el concienzudo estudio de las audiencias de todos estos años les habrá hecho llegar a semejante conclusión. Y será así, no digo yo que no pero siempre hay matices, como en casi todo en esta vida. Usted puede ser muy del Madrid o muy del Barça y repantingarse cómodamente en su sofá un domingo por la tarde para ver si gana el suyo o para ver si pierde el otro, que de todo hay, pero si luego ese partido está resuelto antes de acabar el primer cuarto es muy probable que se vaya usted a otro canal o a hacer cualquier otra cosa, aún por muy del Madrid o del Barça que sea. Claro que también puede suceder exactamente lo contrario, que si usted es muy del Madrid o muy del Barça no se siente ni de coña a ver un (pongamos por caso) Bilbao-Estudiantes, pero que en un momento dado usted se ponga a zapear cuando se aburra de la típica película dominical blandurria o del tiempo tan feliz y al final acabe cautivado por un espectáculo deportivo vibrante y emocionante aunque se le dé una higa cuál sea el ganador. Y sin embargo la ACB no concibe esa razón; donde esté un grande contra un pequeño que se quiten los medianos, mejor malo conocido que bueno por conocer.

Evidentemente ni el Fuenla ni el CAI son el Matalascabrillas del Monte. Evidentemente en la ACB no hay Matalascabrillas del Monte, afortunadamente tenemos aún una Liga en la que cualquiera puede ganar a cualquiera. Cada vez menos, es cierto, cada vez se abre más la brecha entre los pocos ricos y los muchos pobres (a imagen y semejanza del país) pero todavía quedan casos como el del Valladolid en la primera jornada o el CB Canarias ayer mismo (aunque no llegara a consumarse) que nos reconcilian con esta competición y con este deporte. No, definitivamente ni el Fuenla ni el CAI son el Matalascabrillas del Monte... pero sería bueno que además de no serlo tampoco lo parecieran. Puedo perdonar al Fuenla en su visita al Palacio de hace una semana: al fin y al cabo jugaban fuera, al fin y al cabo la diferencia presupuestaria es abismal, al fin y al cabo tiene muy poquita sustancia el equipo fuenlabreño esta temporada (me da la sensación), al fin y al cabo aguantaron casi cuarto y mitad antes de desmoronarse definitivamente. Puedo entender al Fuenla de hace una semana... pero me cuesta muchísimo entender al CAI de ayer.

No nos engañemos: de cada diez veces que se enfrenten Barça y CAI lo normal es que en ocho o nueve de ellas gane el Barça. Repito, lo normal, como lo normal sería que gane seis o siete de cada diez veces que se enfrente al Bilbao Basket (y me habré quedado corto) o 99 de cada cien veces que se enfrente al Blancos de Rueda Valladolid, por ejemplo. Y sin embargo esta temporada no sucedió ni una cosa ni la otra. Una cosa es que no sea probable que ganes y otra que no ganes, pero eso sí, para que ganes el primer paso será autoconvencerte de que puedes ganar. Es decir, yo no le exijo al CAI que gane al Barça, sólo faltaría; con que hubiera querido ganar ya me habría valido. No hace falta que gane pero por lo menos que lo intente, por lo menos que parezca que lo intenta. Puede que quienes asistieron al pabellón lo vieran de otra manera, pero a quienes lo vimos desde casa nos quedó una sensación como de caída de brazos generalizada desde el minuto 1. Una sensación que no se justifica (o que de ningún modo debería justificarse) en base a una ausencia, aún por grave e importante que ésta sea: si te falta Pablo Aguilar lo tendrás aún más difícil, qué duda cabe, pero eso en ningún caso te debería servir de coartada para salir ya con la derrota puesta del vestuario.

¿Exagero? El partido no duró ni hora y media, acabó exactamente a las 19:28, lo nunca visto, desde que no se jugaba a cuatro cuartos sino a dos mitades (y con dos tiempos muertos escasos por equipo y mitad) no recuerdo nada semejante, vamos que ni en partidos de pretemporada, ni en pachangas veraniegas siquiera. Y pensar que yo (ingenuo de mí) andaba preocupado por lo que pudiera suceder si el partido se enredaba, si había muchas faltas, si había prórroga(s), si había cualquier avería que obligara a un parón, qué haría entonces TVE cuando empezara el Especial Elecciones, si nos mandaría a Teledeporte o nos mandaría al carajo, qué sé yo. Y al final no es que no fueran justos de tiempo sino que difícilmente habrá otro partido en toda la temporada en el que les sobre tanto tiempo, difícilmente habrá otro partido que sea menos partido que éste de ayer. Y menos mal que Comas e Itu nos salvaron el post-partido (en realidad todo fue post-partido, incluso el partido mismo) con chascarrillos y demás batallitas abuelocebolletianas... claro que para entonces ya sólo debíamos quedar escuchándoles Arsenio y yo.

Además, reconozcámoslo, tenemos el don de la oportunidad, no hay partido que no coincidamos con el equipo local de fútbol: Madrid-Unicaja mientras el Madrid recibe al Dépor, Bilbao-Barça mientras el Athletic recibe a Osasuna, CAI-Barça mientras el Real Zaragoza juega contra el Granada, tres de tres llevamos, cien por cien de efectividad. Podría entregarme al juanmorismo y echarle las culpas de todo a la ACB por no esperar a los horarios del fútbol para fijar los suyos (que sólo eso nos faltaba, esperar casi a la víspera para ver cuándo nos dejan jugar); o podría entregarme a la paranoia y pensar que la LFP lo está haciendo a propósito por el mero placer de jodernos (como si necesitara la LFP joder a alguien, como si no viniéramos ya nosotros suficientemente jodidos de serie). Y para colmo, la única jornada que no íbamos a coincidir con el equipo local de fútbol por la sencilla razón de que no había fútbol, va un señor y no teniendo nada mejor que hacer decide saltar desde la estratosfera justo ese mismo día y a esa misma hora, también es mala leche (o mala pócima energética, o lo que demonios sea eso); que podría entregarme de nuevo a la paranoia y pensar que todo es una rastrera maniobra de Red Bull para arruinar el patrocinio ACB de BiFrutas (pero creo que eso ya sería demasiada enajenación mental, incluso para mí...) Pues eso (chorradas al margen), que tenemos el don de la oportunidad... o no, o a lo peor es que hemos llegado ya a un punto en el que cualquier cosita nos resulta inoportuna. Estamos tan debilitados que no hace falta ya que soplen grandes vientos para derribarnos, una mínima brisa por leve que sea ya nos echa para atrás.

Total, que la media del curso la llevamos de suspenso pero eso con ser malo no es lo peor, lo peor es que ya no sabemos qué demonios hacer para subir nota. Nos queda la sensación de que pase lo que pase y se haga lo que se haga va a dar lo mismo, te puede salir un partido horrible como el de ayer o un partido bueno como el Madrid-Unicaja o uno extraordinario como el Bilbao-Barça que todo dará igual, al día siguiente sólo apareceremos los quinientosmil de costumbre (que los que lo ven grabado o por Internet siguen sin puntuar, que esa es otra). Lo único que nos queda por hacer es no hacer nada; no digo rendirnos (no se trata de eso) pero sí optar decididamente por la inacción: cruzarnos de brazos (aún más si cabe), dejar de obsesionarnos cada lunes con las calificaciones, seguir como si nada y esperar a que escampe: a que la coyuntura sea más favorable, a que lleguen tramos más decisivos de la temporada, a que salgan mejores partidos, a qué sé yo. Y si sale con barbas será San Antón y si no será la Purísima Concepción, frase que no tengo ni idea de lo que significa pero que queda muy socorrida en estos casos. Que sea lo que dios quiera, que pase lo que tenga que pasar, y si al final remontamos pues bienvenido sea, y si nos caemos con todo el equipo (que tiene toda la pinta) pues sólo nos quedará aceptar dignamente nuestra derrota y asumir el resultado con deportividad. O en este caso, con teledeportividad.

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08 Oct 2012

¿Bienvenido Mister qué?

Escrito por: -zaid- el 08 Oct 2012 - URL Permanente

Americanos,
vienen a España
guapos y sanos,
viva el tronío
de ese gran pueblo
con poderío,
olé Virginia,
y Michigan,
y viva Texas, que no está mal,
os recibimos
americanos con alegría,
olé mi mare,
olé mi suegra y
olé mi tía...

Hubo un tiempo en que veíamos a Larry Bird y era como si se nos apareciera la Virgen (espero que esta analogía no hiera las susceptibilidades de aquellos que acostumbran a ser propensos a que se les hieran las susceptibilidades; si así fuera, les pido sinceras disculpas). Hubo un tiempo, les hablo casi de tres décadas atrás, en que los jugadores de la NBA no nos parecían de otro continente sino de otro planeta, venían a ser algo así como la versión postmoderna de aquel legendario film berlanguiano, aquel Bienvenido Míster Marshall al que pertenecen (se lo aclaro por si fuera usted tan joven como para no saberlo) las estrofillas que abren este post. Hubo por ejemplo aquel 1988, aquel casi recién nacido Open McDonald's, los Celtics aterrizaron en Madrid, no sólo Bird sino también Parish, McHale, Ainge y el tristemente desaparecido Dennis Johnson, ahí es nada la pomada, no diré que a su paso la ciudad se paralizara pero créanme que faltó poco, habíamos pasado de vivir cerca de las estrellas a tenerlas siquiera por unas horas delante de nuestras mismísimas narices. Aquella tarde de domingo de aquel octubre de hace ya casi un cuarto de siglo casi no hubo ojos ni oídos en todo el país para otra cosa que no fuera la Final entre el Madrid y los Celtics, ni fútbol ni hostias (más disculpas), me recuerdo viéndolo junto a mi chica (aún se dejaba liar para estas cosas por aquel entonces) en un bar que ya no existe, en un minúsculo televisor ante el que nos apiñábamos unas cuantas docenas de parroquianos contemplando como el Madrid competía dignamente contra esos mitos a mayor gloria de un actor secundario (que ya no volvería a serlo nunca) llamado Pep Cargol... Eran otros tiempos, sin duda.

Ya no eran otros tiempos en 2007, ya habían pasado casi veinte años cuando la NBA de nuevo se hizo carne y habitó entre nosotros (espero que esta analogía etc etc), materializada en unos Grizzlies y unos Raptors que vinieron a jugar contra Estu y Madrid respectivamente en un insólito programa doble. Veinte años no es nada pero también es mucho si hablamos de deporte y no digamos si encima vienen Pau y Navarro con los Grizzlies, Calderón y Garbajosa con los Raptors, así que entre unas cosas y otras aquellos que asistimos al evento todavía nos pudimos dar el lujo de vivirlo como si estuviéramos (otra vez) en Bienvenido Míster Marshall o más bien en Bienvenido Míster Stern, de hecho empecé aquel post de entonces con estas mismas estrofillas con las que lo he empezado hoy, qué quieren, me autoplagio, soy así de creativo, no doy más de sí. Y sin embargo cuando dos años más tarde la NBA aterrizó de nuevo en Madrid transfigurada para la ocasión en Utah Jazz, aquello ya no es que no fuera Bienvenido Mister Marshall ni Mister Stern ni Mister Leches, aquello ya más bien parecía un partido de solteros contra casados. Perdida la novedad, perdida la competitividad del McDonald's, perdida la alegría de ver a los nuestros en carne mortal con su camiseta USA, perdida toda esa magia resultó que en 2009 ya sólo nos quedaba un equipo NBA en prepretemporada jugando (es un decir) contra un Madrid de Messina que aprovechó para reservar a sus mejores jugadores no se le fueran a cansar. Se nos rompió el amor de tanto usarlo, que cantaba aquella tonadillera tristemente desaparecida.

Viene todo esto a cuento de la visita que mañana cursarán al Palau Sant Jordi los Dallas Mavericks, de hecho ya andan por allí aprovechando la estancia para presenciar clásicos futboleros y demás zarandajas. Llueve sobre mojado en Barcelona, aún más que en Madrid si cabe. Hace apenas cuatro días como aquel que dice vinieron los Sixers, hace apenas dos que vinieron los Lakers con todo su Pau y su Kobe, ahora llegan los Mavs, al final será lo que decía mi abuela, que lo poco agrada pero lo mucho enfada. Claro está, lo anunciaron a bombo y platillo, pusieron las entradas a la venta, picaron cuatro (quien dice 4 dice 4.000 por ejemplo, tampoco estaría mal teniendo en cuenta que en cualquier partido normal en el Blaugrana sólo se juntan 3.000... pero claro, en el Sant Jordi caben 17.000), fue pasando el tiempo, la cosa no subió (o no lo suficiente) y así llegamos a nuestros días, a ese aluvión de múltiples ofertas de entradas para dicho evento a precios irrisorios (que no sé qué opinarán los que en su día las compraron a riñón), de seguir así es muy probable que mañana las regalen con el periódico o con la barra de pan, no les quepa la menor duda...

Y viene también todo esto a cuento de la gira NBA Europe Tour (o como demonios se llame) en su conjunto. El viernes los Celtics rindieron visita al Fenerbahçe-Ulker, sería aquello Estambul porque nos dijeron que lo era pero más bien parecía el teatro del Bolshoi, más parecía que estuvieran en el ballet o en la ópera, el mito de la pasión turca (de esta pasión, al menos) definitivamente tirado por los suelos. Y miren que el partido se mantuvo igualado hasta casi el final... lo cual no significa que hubiera ni siquiera un ápice de tensión competitiva a lo largo de todo el encuentro. El final fue paradójico (por llamarlo de algún modo), Pianigiani con todos sus titulares, con todo su McCalebb y su Sato y su Batiste y demás parafernalia intentando (y consiguiendo) ganar, y en cambio Doc Rivers con los suplentes de los suplentes, ese Jeff Green que necesita minutos tras un año entero sin jugar y junto a él los más pardillos de su plantilla (es decir, Sullinger ya no, por ejemplo) incluido ese Fab Melo al que se le ve aún más patoso de verde que de naranja. Y no me lo entiendan como un reproche, a ver qué iba a hacer Rivers si tenemos en cuenta que se juntaron por primera vez el día 1 de octubre para la foto de familia, que harían si acaso un paripé de entrenamiento y de ahí raudos y veloces al aeropuerto para meterse un vuelo Boston-Estambul que no es moco de pavo ni aún por mucho avión privado que tengas. ¿Y qué les vas a pedir, que jueguen con la misma intensidad que si eso fuera un séptimo partido de final de conferencia contra los Heat? Ningún reproche a Doc Rivers, al menos por mi parte. Todos los reproches a la NBA, al menos por mi parte.

El de Estambul me lo tragué entero, el del sábado en Berlín sólo lo aguanté hasta el descanso (y sin hacerle mucho caso), el de ayer de Milán ni eso siquiera, me asomé brevemente en el descanso de la ACB y me di de bruces con Giorgio Armani bostezando, volví cuando acabó el Bilbao-Barça (pensando en utilizarlo como pretexto para huir del clásico) y me encontré con que aquello ya no había por dónde cogerlo, quedaba un cuarto y los Celtics ganaban ya de treinta, supongo que saldrían con las pilas puestas desde el principio para lavar lo de Estambul y a los de Scariolo les tocó pagar el pato. Y eso sí, en todos los sitios el mismo silencio sepulcral, la misma frialdad ambiental impropia de un espectáculo deportivo (ni de la NBA en temporada regular siquiera) y que sólo se veía interrumpida (si acaso) con las chorradas de los tiempos muertos. Que esa es otra, imagínese una obra de teatro en la que la gente disfrutara más del entreacto que de la obra propiamente dicha, quizá empezaríamos a sospechar que algo definitivamente no iba bien... Algo no va bien, no me refiero a la NBA que va viento en popa, me refiero a la forma que tiene la NBA de traernos su producto.

Hay alternativas, claro: de entrada podrían empezar a plantearse que hay otros mundos (pero están en éste) más allá de Londres, París, Barcelona, Milán o Berlín, más allá de los cuatro o cinco países a los que vienen siempre. Que aquí podremos estar ya cansados pero hay por ahí capitales sumamente apetecibles que jamás han pisado siquiera, qué sé yo, Lisboa, Bruselas, Amsterdam, Viena, Estocolmo, Praga, Zagreb, Belgrado, ¡¡¡Moscú!!! O si eso les parece demasiado arriesgado, si prefieren seguir pisando terreno conocido al menos muévanse un poco, igual que en su día fueron a Sevilla o Málaga vayan ahora a Valencia, Bilbao, Vitoria, A Coruña, Baleares, Canarias, qué sé yo, un sinfín de grandes ciudades más allá de las grandes capitales donde darían palmas con las orejas si pudieran asistir siquiera una vez en su vida a un espectáculo como éste. Busquen nuevos horizontes, o bien si aún pretenden seguir con los mismos horizontes cambien al menos el encuadre. Londres ya está en un escalón superior, a ellos ya les llevan partidos de temporada regular de vez en cuando, a los demás no sé qué podrían traernos pero para seguir trayéndonos lo que nos traen casi mejor que se queden en casa. Y no se lo tomen a mal, no es un reproche, sólo es la mera constatación de que hoy ya no estamos en los ochenta ni en los noventa, hoy ya existe Internet, ya no son ustedes una novedad, ya les tenemos hasta en la sopa, ya habremos visto a estas alturas como veinte selecciones USA pobladas de estrellas NBA, ya hay como cien o doscientos jugadores de aquí que están allí, ya hasta podemos ver miles de partidos por temporada si ese es nuestro deseo con sólo pagar una cuota y pulsar un botón... Entiéndanlo, siguen estando ustedes en otro continente pero ya no son de otro mundo.

Sería fácil recurrir al típico axioma de que la NBA ya no es lo que era. Sería fácil pero sería mentira: la NBA goza de excelente salud, está más pujante que nunca, no hay razones para pensar que no pueda seguir deleitándonos a este mismo nivel durante unas cuantas décadas más. No es verdad que la NBA ya no sea lo que era: los que ya no somos lo que éramos somos nosotros. Y cuanto antes lo entendamos todos, ustedes y nosotros, será mucho mejor para todos.

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01 Oct 2012

y sin embargo...

Escrito por: -zaid- el 01 Oct 2012 - URL Permanente

Habré de reconocérselo, últimamente nos estábamos dejando llevar por la depresión. Ese evidente bajón de jugadores de cierto nivel, ese incomprensible chou de triples y mates montado a escondidas para que nadie lo vea, ese acuerdo televisivo que parece hacer aguas por todos lados... Como si de repente el baloncesto ACB se nos cayera a pedazos, contagiado quizá con el estado general del país; como si aquella que un día vendimos (y hasta nos lo creímos) como la segunda mejor liga del mundo después de la NBA ahora ya no llegara siquiera al nivel de una liga de tercera. Y hombre, pues no, tampoco es eso, ni tanto ni tan calvo que solía decir mi abuela en estos casos. No estamos bien, es obvio, pero el que no estemos bien tampoco implica que estemos necesariamente tan mal. No pretendo venderles optimismo (más que nada porque el optimismo no me sale con facilidad en estos días) pero tampoco dejarme llevar por el pesimismo como tantas otras veces. Entre el optimismo irracional y el pesimismo desmedido suele situarse por lo general la cruda realidad. Y nuestra (no necesariamente cruda) realidad se llama baloncesto: fue empezar a rodar el balón y descubrir que por encima de todo, a pesar de todos los pesares, aún manteníamos intacta nuestra capacidad de disfrutar. Y mucho.

Disfrutar y hasta subvertir el orden establecido. Desequilibrios presupuestarios, Madrid y Barça cada vez más ricos en detrimento del resto, esa eterna fantasmagoría de las dos ligas... y entonces llega el más pobre de todos, el de peor plantilla y más escaso presupuesto, y para empezar da la campanada ganando en la mismísima casa del vigente campeón. Si fue sólo un espejismo no me lo muevan mucho, no vaya a ser que se desvanezca. Si no lo fue es una magnífica noticia, sé muy bien que al barcelonismo dicha magnificencia les tocará els collons pero qué quieren que les diga, entiéndannos, que el (presunto) peor sea capaz de ganar en el feudo más inexpugnable demuestra o debería demostrar que la Liga está viva. ¿Dos ligas, a la manera del fútbol? Puede ser, no digo yo que no, que se lo digan por ejemplo al Fuenla en Valencia (siempre y cuando entendamos que el Valencia forma parte de esa primera liga). Pero todavía hay clases. En fútbol ya no nos queda ni el derecho a soñar con que el equipo más pobre (pongamos el Rayo, porque es el de menos presupuesto y porque también es mi equipo, casualmente) pueda tener la opción de ganar en casa del más rico (Barça o Madrid, escojan el que más rabia les dé); con no volver demasiado goleados ya nos parece más que suficiente. ¿En baloncesto? Se lo reconozco, si antes de empezar me hubieran dicho que Valladolid iba a ganar en el Palau directamente no me lo habría creído. Y sin embargo... Esto no es fútbol, señores. Podremos tener dos ligas, podremos incluso hasta tener una liga de dos, podremos tener otra final Barça-Madrid, no digo yo que no. Pero a aquello de que haya más distancia entre el segundo y el tercero que entre el tercero y el penúltimo creo que no llegamos todavía. Repito, todavía. Ojalá no lleguemos nunca. Por ahora esto sigue siendo baloncesto. Afortunadamente.

Cuando sucede una campanada así los medios casi siempre tienden a explicarla en función del que perdió y no del que ganó, Crónicas enteras se han escrito despedazando al rico que resultó humillado en su casa sin dejar ni un renglón siquiera para glosar las virtudes del pobre que osó conquistarla; como si los grandes por el mero hecho de serlo pudieran perder solos, como si el pequeño no hubiera necesitado hacer las cosas medianamente bien para ganar. No es mi estilo. No gastaré ni una sílaba más hablando del Barça y tampoco me extenderé demasiado hablando del CB Valladolid porque no vi lo suficiente del partido como para poder hacerlo, pero reventaría si me dejara dos cosas sin comentar: 1) El Valladolid se llama Blancos de Rueda. Se llama así porque de sabios es rectificar (de más sabios aún debe ser no equivocarse), porque los rectores de la Denominación de Origen Rueda decidieron este verano dejar tirado al club por la mala imagen que (según ellos) éste proyectaba de sus caldos, porque esos mismos rectores luego le vieron las orejas al lobo, capearon el temporal (será por metáforas) como pudieron y finalmente comprendieron que iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Afortunadamente el CB Valladolid hoy se sigue llamando Blancos de Rueda. Si tanto les preocupó en su día esa supuesta mala imagen, espero que ahora ponderen en la misma medida el buen sabor de boca (nunca mejor dicho) que habrán dejado en los paladares más exigentes tras el partido de ayer.

Y 2) Sinanovic. Hace apenas un par de semanas nos contaron que andaba el hombre en Perillo, Concello de Oleiros, casi enfrente de A Coruña, a orillas del Atlántico esperando a ver si algún equipo profesional de cualquier rincón del mundo tenía a bien acordarse de él (y pagarle lo que él creía merecer, también). Hace apenas un par de semanas Sinanovic era un parado incomprensible: vale que no será la quintaesencia del fajador intenso ni del pívot moderno (¿y quién lo es?) pero un tío de 222 centímetros con buena mano y movimientos más que decentes debería poder ayudar a cualquiera. Hace semana y media nos contaron incluso que el técnico pucelano Roberto González había rechazado su fichaje argumentando que no era lo que el equipo necesitaba (pues menos mal, si lo llega a ser...). Aún no hace ni una semana que sus caminos finalmente acabaron confluyendo, a la fuerza ahorcan, el agujero en el centro vallisoletano y la torre bosnia estaban necesariamente condenados a entenderse. El resto es historia, hoy es MVP, tampoco se les hagan los dedos huéspedes, difícilmente volverá a alcanzar este nivel pero incluso a la mitad de este nivel habría de ser un jugador sumamente útil para cualquiera. Al menos en Valladolid supieron (otra vez) rectificar a tiempo.

Claro está, habrá quien se haga cruces: hemos perdido a Aaron Jackson, Teletovic, De Colo, Eidson, Prigioni, Paul Davis, tantos otros y sin embargo aquí nos tienen ahora vendiendo a Sinanovic, con dos... Pues sí señor, a Sinanovic y a quien haga falta: a ese Manny Quezada rescatado de las catacumbas de la LEB, asilvestrado jugón con pinta de dejar muchas tardes de gloria en el Olimpic; a esas joyas balcánicas que son Kruno Simon (que no Sáimon, como lo pronuncia Iturriaga cual si fuera el ex compañero de Garfunkel) y Dubljevic, a ese inmenso (por ahora en sentido estrictamente físico) Jawai, a ese Kirksay refichado por el Estu y a tantos otros que no se nos fueron, ya saben, Navarro, Lorbek, Llull, Sergio Rodríguez, Felipe, Lampe, Carroll, Bjeliça, Urtasun, Rafa Martínez, Pau Ribas, Gabriel, incluso Berni, tantos otros, que los tengamos muy vistos no significa que no estemos deseando seguir viéndolos. Y ha vuelto otra vez Rudy que es un lujo para esta Liga, y por volver incluso ha vuelto (aunque ya esté de vuelta) Sarunas Jasikevicius, sí, créanmelo, ha vuelto aunque su técnico aún no se haya dado cuenta...

Y podría seguir (y hasta lo haría si tuviera tiempo, y si no corriera el riesgo de que ustedes me mandaran definitivamente a la mierda): yogurines a tutiplén, véase aquella Penya del sábado con Barrera, Vives, Ventura (qué buena pinta tiene) o Llovet, o véase el Estu de ayer con Jaime y (por fin) Bebe pero también con Guerra e incluso Vicedo; o véase también al Cajasol (trabajo tiene Aíto por delante), véase a tantos y tantos otros que aún están por emerger, reclamando ya minutos por esas canchas de dios (y si no se los dan que al menos los cedan, que tienen que jugar). Las malas noticias abundan pero las buenas (aunque escondidas) también existen, sólo es cuestión de buscarlas. La ACB vive una serie de catastróficas desdichas de un tiempo a esta parte, muchas de ellas se las ha buscado ella solita, lógica consecuencia de su aparente inmovilismo... y sin embargo se mueve (como dicen que dijo Galileo Galilei en otras circunstancias), no lo parece pero aún se mueve aunque sólo los muy fieles podamos apreciarlo, mucho más necesitaría moverse para que pudieran apreciarlo otros también. Está muy oscuro pero todavía se ve algo de luz al final del túnel; veremos si somos capaces de llegar hasta allí.

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27 Sep 2012

telepreguntas

Escrito por: -zaid- el 27 Sep 2012 - URL Permanente

Señores de la Liga ACB y/o Endesa: dado que al parecer están ustedes encantados de haberse conocido; dado que no paran de pregonar a los cuatro vientos (y porque no hay más) el éxito incomparable e inmarcesible del evento de presentación de dicha Liga que tuvo lugar en la mañana del pasado miércoles, dado todo ello, ¿piensan ustedes abundar en esta línea de actuación durante los años venideros, organizando por ejemplo (como ya les sugerí hace una semana) la Supercopa íntegra en la sede de Endesa, en mañanas laborables por supuesto faltaría más? ¿O bien se trató de una enajenación mental transitoria que previsiblemente ya no volverá a suceder?

¿Montaron el susodicho chou en una mañana laborable porque en el fondo se avergüenzan profundamente de su producto y en vez de promocionarlo prefieren evitar que la gente lo vea? ¿O acaso buscaban la audiencia de Extremo Oriente, como hace el fútbol (que seguro que en China y Japón durante el prime time no se hablaba de otra cosa)? ¿O será más bien que no lo consideran un espectáculo adecuado para el horario infantil (esa lengua viperina de Itu, esos contoneos de Slaughter...)? (Sí, ya lo sé, no son hipótesis demasiado plausibles pero qué quieren, aún sigo intentando encontrar una explicación siquiera medianamente racional)

Dado que el importe que ingresarán de TVE en concepto de derechos de retransmisión de la Liga ACB (recuerden, 34 jornadas de temporada regular a razón de un partido por TVE1 y otro por Teledeporte, más -pongamos- diez o doce jornadas de playoffs) es de exactamente 0 (CERO) euros, ¿de verdad están completamente seguros de que no había otra oferta mejor? ¿O es que en realidad no hubo ninguna más? Y en caso de que la hubiera (¿de LaSexta, por ejemplo?), ¿era incluso peor que ésta? ¿Y como sería ello posible en términos matemáticos? ¿No sólo no pagaban nada por los derechos sino que incluso querían cobrarles por dar los partidos? (Francamente, no se me ocurre otra explicación)

¿Creo haber entendido que los únicos 500.000 euros que aflojará TVE a la firma del presente contrato no son en realidad por la Liga, sino por la Copa del Rey? Y si ello así fuera, ¿qué quedó de aquella idea que nos contaron de comercializar la Copa como un paquete aparte por tratarse del más atractivo de sus productos, dejando pasar el tiempo para vendérsela luego al mejor postor? ¿Fue acaso una condición sine qua non (o como se diga) que les puso TVE, o nos dais la Copa o no damos la Liga? ¿O más bien es que les entró el pánico de que llegase luego enero y no pujase nadie, y al final se la tuvieran que comer?

¿Existe, en el nuevo contrato suscrito con la Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómica (FORTA para los amigos), alguna cláusula de exclusividad que no se haya hecho pública, y que antes no existiera? ¿Sucederá durante la Copa del Rey lo mismo que ha sucedido en esta pasada Supercopa, es decir, que aquellos partidos que correspondan a las Autonómicas ya no podrán verse por Teledeporte (al contrario de lo que sucedía en temporadas precedentes)? ¿Se dan cuenta de que hay aún una parte muy importante de nuestra población que jamás se conecta a Internet, o que sí se conecta esporádicamente pero jamás se plantearía ver la televisión por Internet, o que sí se lo plantearía pero aún no tiene la conexión adecuada para ello? ¿Son conscientes de que a esa parte importante de nuestra población le privarán de ver casi la mitad de la Copa (dos eliminatorias de cuartos de final y una de las dos semifinales) del mismo modo que le han privado de ver un tercio de la pasada Supercopa?

¿Qué (presuntas) ventajas ofrece ese nuevo contrato con las Autonómicas en términos de repercusión, sobre todo teniendo en cuenta que la ACB se va a poder ver en muchas menos comunidades que el pasado año? ¿Son ustedes conscientes de que han perdido Andalucía (nada menos), Castilla y León, Castilla-La Mancha, Asturias, Baleares? ¿Son conscientes de lo fácil que es que el día menos pensado pierdan también Valencia y Murcia, tal y como están las cosas por aquellas tierras?

Abundando en lo anterior: ¿Son ustedes conscientes de que, a menos Autónomicas, menos producción de partidos? ¿Son conscientes de que ello reduce drásticamente la oferta de Orange Arena, dado que ustedes no producen televisivamente ningún partido sino que se limitan a ofrecer lo que producen los demás? ¿Qué quedó de aquel maravilloso a la par que poético reclamo comercial, quizás aún lo recuerden, en sus manos el destino de poder cambiar la historia, porque la verdadera victoria es no perderse ni un partido?

Dado que para estas cinco primeras jornadas en TVE1 han programado los partidos Madrid-Unicaja, Bilbao-Barça, Madrid-Fuenla, CAI-Barça y Madrid-Baskonia, ¿existe alguna posibilidad por pequeña que sea de que a lo largo de esta temporada regular (y no digamos ya en playoffs) veamos siquiera un partido en el que no jueguen ni el Madrid ni el Barça (qué sé yo, un Baskonia-Unicaja, un Valencia-Bilbao, un Estu-Penya, un Granca-Canarias, algo así)?

¿Saben (para empezar con buen pie) que este domingo a las 19:00 dan el Madrid-Unicaja, y que ese mismo día a las 19:50 se juega el Madrid-Depor de fútbol? ¿Son conscientes, no ya de la pérdida de audiencia que esa coincidencia podría representar (que es evidente), sino del hecho de que al aficionado del Madrid al que le gusten ambos deportes (y que tenga pagados ambos abonos, y que le apetezca asistir a ambos espectáculos) se le pone en la tesitura de tener que escoger entre uno de los dos? ¿Se dan cuenta de que las gradas del Palacio de los Deportes presentarán una imagen mucho más deplorable que de costumbre, precisamente por ese mismo motivo?

¿Saben que el domingo 7 de octubre, día para el que tienen anunciado a las 19:00 un Bilbao-Barça, se juega a las 19:50 el clásico futbolero por antonomasia, Barça-Madrid? ¿De verdad piensan que en este país se puede competir a pecho descubierto contra un Madrid-Barça (por muy de pago que sea) y no morir en el intento? ¿Siguen pensando que este horario es el mejor de los posibles cuando casi todas las semanas van a coincidir con el Madrid o con el Barça (de fútbol, me refiero) o con los dos, como es el caso?

¿Qué sucederá cuando haya prórroga(s) y el final del partido se vaya más allá de las nueve de la noche? ¿Empezará con retraso la segunda edición del Telediario? ¿Pasarán el final del partido a Teledeporte para que pueda empezar a su hora la segunda edición del Telediario (cosas más raras se han visto)? ¿O se cargarán el partido sin más, dando paso al Telediario y diciendo que ya informarán del resultado final a lo largo del informativo (y no me pongan cara rara, que precedentes hay al respecto)?

¿Son ustedes conscientes de que el domingo 21 de octubre, día para el que han anunciado un CAI-Barça a las 19:00 por TVE1, se celebrarán elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco? ¿Son ustedes conscientes (deberían serlo, ya que viven allí) de que el domingo 25 de noviembre habrá también elecciones en Cataluña? ¿Son conscientes de que esos dos días TVE1, fiel a sus costumbres, emitirá con toda probabilidad un Especial Elecciones desde las 19:55? ¿Qué tienen previsto ustedes para esos casos? ¿Adelantarán el partido a las 18:00 (rezando por que no haya prórroga)? ¿Tragarán con que vaya por Teledeporte (a la fuerza ahorcan)? ¿O bien (haciendo gala de su incomparable sentido de la previsión) empezará a las 19:00 en TVE1 y luego cuando den las 20:00 ya veremos lo que hacemos?

¿Qué pasará los días 19 (miércoles) y 20 (jueves) de diciembre, única jornada entre semana prevista en el calendario? ¿Tragará TVE con hipotecar su prime time con un partido de baloncesto, pongamos por ejemplo un Real Madrid-Valencia Basket, en plena campaña pre-navideña? ¿O exigirá que éste se juegue también a las siete de la tarde, cual si de un domingo se tratara? ¿O lo arrinconará directamente en Teledeporte, y adiós muy buenas?

Y abundando en lo anterior, ¿qué pasará cuando empiecen los playoffs y además de los domingos se juegue también los martes y los jueves, por ejemplo? ¿Ha aceptado TVE (en esas conversaciones que con toda seguridad habrán tenido antes de la firma del presente contrato, no me cabe en la cabeza que algo así lo hayan dejado al azar) que los playoffs se vean de todas todas en TVE1, así sea el día que sea, así se trate de la eliminatoria de que se trate? ¿Le han explicado ustedes a los rectores del Ente Público que es científicamente imposible que se dé un Madrid-Barça en cuartos, otro Madrid-Barça en semis y otro Madrid-Barça en la final, por la propia naturaleza de la competición?

Y ya puestos: ¿Asumimos que el precio que tenemos que pagar por ir a TVE1 es quedarnos sin previo, apenas diez minutos (y gracias) frente a la media hora anterior? ¿Asumimos que todos los comentarios se seguirán haciendo desde el plató así se juegue donde se juegue, quién sabe si en la Copa incluso? ¿Asumimos que ni siquiera habrá un/a piedepista que fidelice a la audiencia sino que lo iremos cambiando en función del lugar, en Barcelona África (qué cruz), en Madrid Izaskun, en Zaragoza Ciria, etc? ¿Asumimos que a saber la de cosas que aún nos quedarán por asumir?

¿Por qué Arseni Cañada y Manel Comas llevan en su camisa durante las retransmisiones el logo de TVE y en cambio Juanma López Iturriaga lleva el logo de Liga Endesa? ¿Acaso no tiene el Ente Público camisas de su talla? ¿O más bien debemos suponer que la nómina de Cañada y Comas la paga TVE y la de Itu la paga la ACB? Y en ese supuesto, ¿fue decisión de TVE contratar a Itu, o más bien fue imposición de la ACB? (No me malinterpreten, no tengo ningún inconveniente en que Itu esté como comentarista, más bien al contrario, me parece que puede ser el complemento perfecto a Comas y que aportará chispa e ingenio a las retransmisiones; es sólo mera curiosidad)

¿Qué me pueden contar de esa otra oferta que reveló en su día el blog Al Contraataque, la cual habría sido presentada por el recóndito e ignoto canal 13tv? Que a ver, yo les explico, que soy más bien tirando a ateo (o agnóstico, no sé) y anticlerical y anti Conferencia Episcopal y anti informativos COPE y anti la madre que los parió (dicho sea desde el profundo respeto a todas las creencias y opiniones, por supuesto), que no acostumbro a ver jamás el susodicho canal 13tv ni ningún otro de eso que a veces denominamos (desde el cariño) TDT Party (que dirán ustedes que a ver qué les importa todo esto...) Pero dicho todo lo cual: ¿no habría merecido la pena intentarlo, tratándose como se trataba de una oferta que no exigía exclusividad, que se conformaba con ser tercera opción, que ofrecía a cambio dos millones y medio de euros (es decir, dos millones y medio más de lo que paga TVE por ser primera opción), que garantizaba sinergia con la COPE (ese Tiempo de Juego vendiendo ACB) y que prometía además un tratamiento esmerado del producto y hasta un programa informativo semanal? ¿Tan tiquismiquis nos hemos vuelto como para despreciar una oferta así, aún por insignificante que sea el medio que la ofrece?

Y ya que hablamos de insignificancias, ¿no creen que deberíamos poner a Teledeporte en ese mismo nivel, aunque nos duela (que a mí particularmente me duele)? [Caso real: este pasado verano, en plenos Juegos Olímpicos, intenté ver Teledeporte en dos casas ajenas. No pude. Ni siquiera tenían sintonizado el canal. Hace unos meses hubo que resintonizar su frecuencia y supongo que ni se preocuparon de hacerlo, que ni lo echaron de menos siquiera. Y miren que les hablo de aficionados al deporte a la manera en que suele ser aficionado al deporte el español medio, es decir, aficionados al fútbol que sólo se fijan en otros deportes si juega España o algún español con posibilidades de ganar. Como esos (en su caso) siempre los da TVE1 no necesitan tener Teledeporte para nada, vamos que es que ni se acuerdan de que existe. Ese es el verdadero impacto mediático que ha tenido la ACB durante estos últimos años, me temo. Y el que seguirá teniendo a partir de ahora su tercera opción]

(Esta va más para la FEB, pero la preguntaré de igual manera) ¿No había otro horario mejor que las once de la mañana del domingo para dar en Teledeporte los partidos de LEB? ¿De quién ha sido la brillante idea, de la FEB o de TVE? ¿Son ustedes conscientes de que los sábados la gente (tanto más cuanto más joven) acostumbra a salir por la noche y acostarse más bien tarde, por lo que maldita la gracia que les hará a los burgaleses, alicantinos, cacereños, lucenses o coruñeses pongamos por caso pegarse semejante madrugón a la mañana siguiente? ¿Se trata acaso de una medida disuasoria anti botellón, basada en que la gente se recoja cuanto antes en sus casas? Y en lo que a mí más me afecta, ¿era estrictamente necesario que LEB y ACB (Autonómicas) se solaparan, que a partir de las 12:15 haya necesariamente que escoger? ¿No había otra hora, qué sé yo, las 16:00 del sábado a modo de programa doble, de aperitivo para la ACB de después? ¿No les parece suficiente la competencia que nos viene de fuera, como para tener que hacernos también nosotros la competencia a nosotros mismos?

Y por último, amados rectores de la ACB, respóndanme ustedes (ingenuo de mí, como si fueran a hacerlo) a una morbosa curiosidad: ¿de verdad les parece que este es el mejor marco televisivo al que podíamos aspirar? ¿Realmente están ustedes tan contentos por dentro como aparentan estarlo por fuera? ¿O más bien es todo fachada y en el fondo están cagados pensando en la que se les puede liar si las audiencias no responden, si los anunciantes se retraen? ¿O en el fondo están descojonándose porque todo esto se la suda y al fin y al cabo hay otros que están aún peor, véase su ex amigo Bertoméu sin ir más lejos? Ya saben, mal de muchos...

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24 Sep 2012

el beneficio de la duda

Escrito por: -zaid- el 24 Sep 2012 - URL Permanente

El madridismo ha dictado sentencia. (Entiéndase por madridismo a un amplio sector del madridismo, no necesariamente a todo el madridismo; pero me permitirán que tome la parte por el todo para una más fácil comprensión). El madridismo es muy de dictar sentencia, lo debe dar la propia grandeza de la entidad. El madridismo pertenece o cree pertenecer a la institución deportiva más grande sobre la faz de la tierra, razón por la cual tan sólo aquellos que son verdaderamente grandes pueden tener cabida en tan selecto club, mediocridades abstenerse. Lo vemos con el fútbol verano tras verano, no habrá una sola estrella de dicho deporte que no haya sonado al menos una vez para el Madrid, si usted cree serlo y no ha aparecido jamás en la portada del As o del Marca en un fotomontaje con la elástica blanca olvídese, no es usted una estrella sino un jugador del montón. Pero el baloncesto es otra cosa, en baloncesto la susodicha grandeza se les da de bruces con una cosa llamada NBA (excepto cuando les da el delirio de querer formar parte de ella), si a alguien se le ocurriera insinuar siquiera que LeBron o Durant suena para el Madrid se convertiría de inmediato en el hazmerreír del mundo entero. Y esto, ser el perejil de todas las salsas en fútbol y ser en cambio plato de segunda mesa en baloncesto, como que (un sector de) el madridismo nunca acaba de llevarlo demasiado bien.

Un ejemplo paradigmático podría ser Pablo Laso, aunque no sea jugador sino entrenador. A la grandeza del Madrid sólo le caben mourinhos y messinas, todos los demás así se llamen Pellegrini, Plaza o Laso son considerados de inmediato sospechosos o como algunos dicen, indignos de una institución como el Madrid. Laso puede que no sea el mejor entrenador del mundo, de hecho no es ni de lejos mi entrenador preferido pero ello no quita para que no entienda la caza de brujas a la que se le ha sometido en esa casa desde el mismo momento de su llegada. Laso (lo he escrito ya demasiadas veces) jamás tuvo el beneficio de la duda, Laso tuvo ya una manifestación en contra al día siguiente de anunciarse su fichaje, Laso estaba a punto de ganar la Liga (que luego no ganó) y alguno en túiter decía que lo malo de ganar la Liga es tener que quedarnos con Laso, preferían perderla con tal de que les echaran al técnico, les salió el tiro por la culata porque la perdieron y aún así el técnico se quedó. Con Laso ganaron una Copa que hacía casi veinte años que no ganaban, con Laso rozaron una Liga que hacía ya un tiempo que ni la rozaban, con Laso (nadie es perfecto) la cagaron en Euroliga, sabemos que no es fácil ser sublime sin interrupción; con Laso acaban de ganar una Supercopa pero dará igual, es un torneo menor, si la hubiera perdido le lincharían pero como la ha ganado es un torneo menor. ¿El beneficio de la duda? A los técnicos se les empieza a cuestionar cuando empiezan a perder, incluso a los gobiernos se les suelen dar cien días de cortesía, a Pablo Laso no le dieron ni media hora siquiera.

Pablo Laso es sólo un ejemplo para ilustrar lo que viene a continuación, que poco tiene que ver con Laso. Pongámonos en antecedentes: el Madrid hace unos meses largó a Tomic, ese pívot tan sobrado de calidad como escaso de cuajo en quien parecían haber invertido como proyecto de futuro. El Madrid largó a Tomic, probablemente no lo habría hecho si hubiese sabido que semanas más tarde lo iba a fichar el Barça pero esa es otra historia, dejémosla por esta vez. El Madrid largó a Tomic y los más optimistas pensaron que tendría ya preparado el relevo, no se prescinde así como así de uno de los mejores talentos interiores de Europa si no tienes guardado algún as bajo la manga. Pero pasó el tiempo y quedó claro lo que muchos sospechábamos, el Madrid es tan grande que no necesita planificar, eso queda para los pobres, el Madrid con improvisar tiene más que suficiente. Sonaron toda clase de nombres de mayor o menor renombre, de más o menos postín pero al final no llegó a concretarse ninguno y el madridismo (a regañadientes) pareció resignarse a su suerte: una plantilla tan larga como desequilibrada, con un juego exterior del que no se ha ido nadie y al que han llegado Rudy y Draper, con un juego interior del que se han ido Velickovic y Tomic y al que sólo ha llegado Slaughter vaya usted a saber por qué. Arrojaron la toalla, dijeron que nada de lo que había en el mercado respondía a sus necesidades, que si acaso subirían a Hernangómez para ir dándole bola poco a poco... y cuando ya nadie lo esperaba saltó la noticia justo ayer del (presunto) fichaje de Rafael Hettsheimeir, algo que debería haber llenado de dicha y regocijo al madridismo y que sin embargo sólo parece haberles despertado llanto y crujir de dientes. Me temo que el madridismo ha dictado sentencia, una vez más.

Yo soy muy de Hettsheimeir. Yo soy muy de Hettsheimeir porque siempre que le he visto me ha gustado, será que le he visto poco o que sólo le he pillado en los días buenos, vaya usted a saber. Me ha gustado siempre que le he visto con el CAI, me encantó aún más si cabe en aquel breve paso por el Obradoiro, cuando se les vino el mundo encima tras la lesión de Marc Jackson y llegó el brasileño para mostrarles que el remedio no tenía por qué ser necesariamente peor que la enfermedad. Y no digamos ya con su selección en aquel Torneo de las Américas o Preolímpico Americano o como se llamara aquello del verano de 2011, ahí hasta lo escribí incluso: ...un tipo que ha causado auténtica sensación especialmente a todos aquellos que no le conocían, lo cual no es nuestro caso: don Rafael Hettsheimeir, que no es ya que le haya dado relevos de calidad a Splitter sino que en muchas ocasiones ha acabado siendo aún más importante que éste, hasta el punto de que muchas veces Magnano no encontraba la manera de sentarle para volver a poner al titular. De verdad se lo digo, cuídenmelo en Zaragoza que no saben ustedes bien qué pedazo de joya tienen entre manos... Tiene cuerpo, mano y velocidad, más de la que parece. Tiene muchísimo baloncesto en ese corpachón, así de espaldas como de frente. Tiene además una envidiable actitud en ambos lados de la cancha: difícilmente será el anti-Jawai pero pueden estar seguros de que jamás le perderá la cara. Y tiene, nadie es perfecto, un defecto (y no, no me refiero a su impronunciabilidad): está lesionado o, para ser más precisos, está saliendo de una lesión; de no ser así habría sido olímpico dando sus buenos relevos a Tiago y/o Nené; de no haber sido así probablemente hoy no estaría haciendo las maletas con destino Madrid sino con destino Dallas, vaya usted a saber.

Pero claro, pese a sus innegables virtudes resulta que Hettsheimeir no sobrepasa el listón de grandeza requerido para formar parte de tan magna institución. Vamos, que no es que no lo sobrepase sino que ni se aproxima siquiera, si nos atenemos a los comentarios leídos ayer en túiter o en otros foros a los que acostumbra a acudir el madridismo para desahogar su frustración; cosas como que si tan bueno es a ver por qué el CAI no ha intentado ni siquiera renovarle, verdad a medias porque el chico se quería ir, a lo más que podía aspirar el CAI era a ejercer un derecho de tanteo que no dejaría de ser un brindis al sol estando por medio la NBA... A ver, mantengamos la perspectiva, Hettsheimeir no es Olajuwon, eso está claro, pero es que nadie (salvo Olajuwon) es Olajuwon, ni Dwight Howard siquiera. Y no es que esté yo comparando a Howard con Hettsheimeir, líbreme el cielo, obviamente están a años luz (aunque ya le vendría bien a Howard tener alguno de los movimientos al poste del brasileño) pero es que da la casualidad de que el susodicho nuevo jugador de los Lakers se les pasaba un poquillo del presupuesto. Howard, Bynum, Bogut, los gasoles, hasta JaVale McGee si me apuran, hasta el mismísimo Ibaka aún siendo ex, todos ellos quedan fueran de su alcance porque en baloncesto existe la NBA, entiéndanlo, en fútbol son ustedes divinos de la muerte pero en baloncesto son simplemente humanos. Existe, bien es verdad, una delgada línea roja que separa lo divino de lo humano (¿pero cómo sabemos que Hettsheimeir no está también sobre esa línea, dado que nos hemos pasado todo el verano dando por hecho que ficharía por los Mavs?): una delgada línea roja por la que transitan seres como David Andersen (ya claramente de vuelta), Chris Andersen (habría sido divertido), Gustavo Ayón (de haber seguido en Fuenla no le querrían ni ver pero como pasó por Nueva Orleáns ya era objeto de deseo) y... sí, Darko Milicic.

Hace semanas se dio por hecho que Milicic podría ser el nuevo pívot del Madrid y de inmediato sus aficionados se pusieron a salivar. Mire usted por donde Milicic sí pasaba el listón, sí cumplía al parecer los requisitos de grandeza requeridos por tan magna institución. Bueno, pues ahora me voy a tirar yo al barro para que me humillen si ello les place: si a mí me dan a escoger entre Milicic y Hettsheimeir me quedo con Hettsheimeir, ya está, ya lo he dicho. Y no es que Milicic no tenga calidad, por supuesto que sí, por arrobas... pero llevamos ya casi diez años esperando a ver si es capaz de administrarla. En Minnesota vio como Pekovic le iba comiendo poco a poco el terreno hasta zampárselo casi por completo, en Boston (su próximo destino) difícilmente será algo más que el suplente del suplente del suplente (salvo que Rivers logre espabilarle, que tampoco me extrañaría). Milicic habría llegado a Madrid con sus ínfulas de estrella y su chulería innata, habría esperado ser el rey del mambo y en cuanto un día no le hubieran metido veinte pases dentro habría buscado desesperadamente un micrófono para largar todo lo que le pasara por la cabeza (o mejor dicho, todo lo que le saliera por la boca sin pasar por la cabeza previamente). Es una cuestión de relación calidad/precio: Milicic será mejor que Hettsheimeir, no digo yo que no (aunque tampoco es que haya puesto nunca mucho empeño en demostrarlo) pero esa diferencia de calidad no compensa en absoluto la diferencia de precio: y no lo digo sólo en términos económicos (que también) sino en términos de actitud, de integración en el equipo, de filosofía de juego, de entrenabilidad. Milicic sí habría tenido el beneficio de la duda (y bien largo además), ése que le fue negado por ejemplo a Laso, ése que ya desde ayer mismo (es decir, ya desde bastante antes de que se concrete su fichaje) le ha sido negado a Rafael Hettsheimeir. Ellos sabrán.

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20 Sep 2012

Partizan de Fuenlabrada

Escrito por: -zaid- el 20 Sep 2012 - URL Permanente

Hubo hace tiempo un país que en realidad no era un país sino una suma de países, una suma imposible (como aquella de sumar peras con manzanas, que decía cierta alcaldesa de cuyo nombre no quiero acordarme), una suma que más que sumar restaba y que a partir de determinado momento se convirtió en división, y de ahí en confrontación y de ahí en guerra abierta, los unos contra los otros, los otros contra los unos, los unos del país de los otros contra los otros del país de los unos, todos contra todos hasta el exterminio final (o hasta que se puso un parche y la comunidad internacional optó por situarse en medio, vaya usted a saber). Aquel país, de nombre (lo aclararé cuanto antes no vaya a ser que piensen lo que no es) Yugoslavia, tuvo una selección de baloncesto que fue la envidia del mundo entero (drimtimes al margen), una selección en la que el todo sí equivalía (o superaba, incluso) a la suma de las partes, un equipo que epató al mundo entre 1989 y 1991 y que habría seguido epatándolo durante toda la década de los noventa si aquella maldita guerra no lo hubiera puesto todo del revés. Aquella maldita guerra destruyó aquella bendita selección, mandó a cada mochuelo a su olivo, convirtió a aquel puñado de amigos (o que creían serlo, al menos) en enemigos irreconciliables y dejó a aquel país de países (que ya era ex país) hecho un solar, una verdadera ruina en el sentido más literal de la palabra. Nada volvió a ser igual tras aquel verano de 1991, y el baloncesto tampoco habría de ser una excepción: donde antes hubo una selección ahora habría varias, donde antes hubo una política común ahora cada quien habría de buscarse la vida por separado; cuanto antes, además. Llegaba el otoño, comenzaban las competiciones europeas, la FIBA ante la presión internacional amagó con dejar fuera a los equipos (ex) yugoslavos dado el riesgo evidente que suponía ir a jugar a un país en guerra... pero luego se lo pensó dos veces, reparó en que era mucho más lo que perdía que lo que ganaba y optó por una decisión salomónica: los clubes balcánicos podrían disputar la máxima competición continental siempre y cuando lo hicieran allende sus fronteras, es decir, siempre y cuando encontraran un lugar fuera de territorio yugoslavo para disputar sus partidos como local. Dicho y hecho...

Otoño de 1991. La burbuja baloncestera que había vivido este país (el nuestro, me refiero) durante los felices ochenta estaba a punto de estallar, o acaso hubiera estallado ya sin que nos diéramos cuenta. Aún se vendía bien todo lo que oliera a baloncesto, aún quedaban unos cuantos meses (angolazo mediante) para que todo aquel castillo de naipes se nos viniera abajo sin remedio. En condiciones normales tres equipos ex yugoslavos buscando casa muy probablemente la habrían encontrado en Italia o en Grecia, países de rancio abolengo baloncestero y que les pillaban mucho más cerca; pero aquellas no eran condiciones normales, en absoluto, de hecho media España (ligera exageración) se movilizó por acoger en su seno a aquellos tres equipos: hoy se recuerda mucho (en este mismo post, sin ir más lejos) que el Partizan jugó sus partidos como local en Fuenlabrada pero casi nadie parece recordar que los otros dos equipos balcánicos, croatas ambos dos, también encontraron acomodo en nuestras tierras: aquella Jugoplastika de Split que luego fue Pop84 y que aquel año si mal no recuerdo se llamaba Slobodna Dalmacija (creo que era el nombre de un periódico local) se instaló en A Coruña, mientras que aquella legendaria Cibona de Zagreb (que aún llevaba en sus camisetas por aquel entonces la publicidad de Puertas Dintel) fue a parar a la localidad gaditana de Puerto Real, de gran raigambre baloncestística ya que solía ser sede de un prestigioso torneo veraniego. Visto de lejos podía parecer que coruñeses y gaditanos se habían llevado el premio gordo y que a Fuenlabrada le había caído la pedrea, el equipo de menos tradición con diferencia, aparentemente el más flojo de los tres... No tardaríamos mucho en descubrir lo equivocados que estábamos.

Pongamos las cosas en perspectiva, entonces no era como ahora que a cualquier chaval joven que destaca le conoce todo dios, teníamos acaso ligeras nociones de quiénes eran Djordjevic, Danilovic o Rebraca, creíamos saber lo que podrían llegar a ser pero en modo alguno imaginábamos lo que realmente serían ya desde apenas unos meses después. Un equipo muy joven con un técnico no menos joven, un técnico al que aún nos costaba ver como tal porque hacía apenas cuatro días que le habíamos visto vestido de corto; claro que no éramos nosotros solos, el propio Zeljko Obradovic declaró unas cuantas veces que aún se sentía mucho más jugador que entrenador por aquel entonces. No lo tenían nada fácil, ni en términos deportivos ni sociales o incluso humanos: La prensa de la época presentaba a los serbios como los malos de la película, los que la habían liado, aquellos cuyo nacionalismo parecía pasar necesariamente por el exterminio de los demás, siempre azuzados por aquel turbio personaje llamado Slobodan Milosevic. Y muy probablemente fuera así, quién soy yo para negarlo, pero sucedió que esto no iba tanto de política como de deporte y el deporte lo que nos mostraba era a un grupo de entusiastas chavales que querían comerse el mundo dirigidos por un técnico aún más hambriento si cabe. Aquel entusiasmo partisano encontró su perfecto caldo de cultivo en el entusiasmo fuenlabreño, en aquella ciudad-dormitorio del sur de Madrid que jamás en su historia había tenido la ocasión de vivir nada semejante. Sin que ni unos ni otros lo supieran, en aquellos días se puso la semilla de la que hoy es una de las plazas más sólidas de nuestro baloncesto. Pura química, que no se quedó siquiera en Fuenlabrada sino que trascendió aún más allá gracias a que varios (o todos) de aquellos partidos se televisaron (no me pregunte si por TVE o por Telemadrid, mi memoria no da para tanto) generando una gran corriente de simpatía hacia aquel equipo yugoslavo, algo que habría sido completamente impensable meses atrás... Definitivamente, eran otros tiempos.

El resto es historia como suele decirse, y seguro que se la saben de sobra: aquel Partizan de Fuenlabrada se clasificó contra todo pronóstico para cuartos de final, y una vez allí eliminó contra todo pronóstico (y con desventaja de campo) a la mismísima Virtus de Bolonia (Obradovic vs Messina, sólo fue el principio, quién les iba a decir a ellos todo lo que habría de venir después). Aquella Final Four de Estambul (chinpún, añádase en homenaje a la Demencia) sería sencillamente imposible a día de hoy, sobre todo por la parte que nos toca: Partizan, Olimpia (entonces Philips) Milán, Joventut y Estudiantes. Contra todo pronóstico Partizan se cargó en su semifinal a los milaneses, se plantó en la Final ante la Penya, no hará falta que les diga que todos los pronósticos apuntaban hacia Badalona, no hará falta que les recuerde que todos pensamos que así iba a ser cuando Tomy Jofresa penetró y dejó aquella bandeja a apenas siete u ocho segundos para el final, no hará falta que les cuente la cara que se nos quedó a todos cuando aquel saque de fondo encontró a Sasha Djordjevic y éste (aún con su abundante cabellera negra por aquel entonces) se elevó desde la línea de tres para clavar una de las suspensiones más legendarias de toda la historia del baloncesto europeo. Y Juanan Morales que se daba de cabezazos contra el soporte, y Lolo Sainz que no sabía dónde meterse, y Pedro Barthe que se agarraba uno de esos cabreos bíblicos que le eran tan frecuentes en aquellos tiempos, ¡¡¡...si ni siquiera llegando dos equipos ACB a la Final Four somos capaces de ganarla, cómo es posible, tendrán que llegar tres o a lo mejor ni así tampoco...!!! (Sólo habrían de pasar un par de años para que esa misma Penya la ganara, sólo habrían de pasar tres para que la ganara el Madrid, ambos dos casualmente entrenados por Obradovic; pero aquellas fiestas ya no las narró él, sino Trecet). Y mientras, subido a la mesa de anotadores, Sasha Djordjevic gritaba a los cuatro vientos su alegría que no era sólo suya sino de todo un equipo, de todo un país... y acaso también de una populosa población del sur de Madrid que aquel Jueves Santo de 1992, con todo el derecho, se sintió también un poco campeona de Europa.

Mañana viernes 21 de septiembre de 2012 (acaso ya hoy cuando usted lea esto) el Partizan de Belgrado jugará en el Pabellón Fernando Martín un partido que en otras circunstancias sería un amistoso más, uno de tantos partidos de preparación como se disputan a lo largo de la pretemporada. Pero este no puede ser, no va a ser de ningún modo un amistoso más sino más bien un emotivo reencuentro, más de veinte años después: el reencuentro del equipo que hizo nacer y crecer el baloncesto en Fuenlabrada con la ciudad que abrió y alfombró el camino para la primera (y única, por ahora) Copa de Europa del Partizan. A muchos (aunque no vivamos en Fuenlabrada, aunque no hayamos pisado jamás aquel pabellón) se nos pondrá la carne de gallina, aquellos que no lo vivieron o que no lo recuerden puede que no lo entiendan (ni aún después de haberse leído todo este rollo que les acabo de soltar) pero si es así les aconsejo encarecidamente que no dejen de ver (si aún no lo vieron) el reportaje que hace unos meses emitió Informe Robinson para conmemorar el veinte aniversario de todo aquello. No se preocupen, no tienen que ir a buscarlo, se lo pongo mucho más fácil, les bastará con pinchar aquí. Véanlo, disfrútenlo, emociónense incluso... y luego ya me cuentan.

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17 Sep 2012

abracadabra

Escrito por: -zaid- el 17 Sep 2012 - URL Permanente

Una vez más, y por si a alguien aún le cabía alguna duda (que de desafectos está el mundo lleno), la ACB (en adelante Acebé) ha demostrado hoy estar a la vanguardia de este país en imaginación, iniciativa, marketing y emprendimiento (en el supuesto de que dicha palabra exista). No es ya que sea la segunda mejor liga del mundo después de la Enebeá sino que hasta la supremacía de esta última empieza a tambalearse ante la pujanza y el atrevimiento de nuestra liga doméstica, tiembla Stern que llegan Portela y Agustí, tanto monta monta tanto. Y conste que no lo digo por ese grandioso y sustancioso contrato televisivo que algunos ya imaginábamos hace ocho meses y que desatará de inmediato las alabanzas y hasta las envidias del universo mundo, no, qué va, lo digo por algo más genial aún si cabe...

Quizá recuerden que hace un año, en un truco de prestidigitación digno del mejor Houdini (o del mejor Copperfield, que es más moderno), la Acebé hizo desaparecer los concursos de triples y mates. Fue un visto y no visto, abracadabra pata de cabra, ahora los ves, ahora no los ves, de hecho lo hizo tan bien que casi nadie se dio cuenta (sólo los tocapelotas de costumbre), al fin y al cabo dichos concursos llevaban años y más años tendiendo hacia la insignificancia de tal manera que cuando finalmente desaparecieron no se percató ni dios porque prácticamente ya eran invisibles, ahí estuvo su verdadera magia. Pero cómo no, nuestra Acebé, siempre fiel a los principios básicos del choubisnes (o del circo), ya saben, el mayor espectáculo del mundo, el espectáculo debe continuar y demás zarandajas, ha optado por dar otra vuelta de tuerca, ha decidido epatarnos de nuevo, nos ha vuelto a sorprender cuando acaso ingenuamente pensábamos que ya nunca jamás nada nos sorprendería: abracadabra pata de cabra (parezco el narrador baloncestero de la televisión valenciana), helos aquí de nuevo, ale hop (no confundir con alley oop), tatán tatachán, tatatachán, aquí están, los concursos de triples y mates de nuevo ante sus ojos, claro está, el mundo entero alucinando, oh qué bien, qué alegría, han vuelto, tiene mérito que hayan vuelto cuando jamás supimos que se hubieran ido, oh prodigio, oh maravilla...

Pero si todo ello les parece asombroso (que lo es, qué duda cabe) créanme que aún no han visto nada: la Acebé, fiel a ese sacrosanto principio del más difícil todavía, hizo desaparecer los concursos de la sede de la Supercopa y ahora los ha hecho aparecer en la sede de Endesa, que parece lo mismo pero no es lo mismo (aunque al paso que vamos acabará siéndolo). Los triples y los mates no se celebrarán coincidiendo con la susodicha Supercopa (que eso habría sido demasiado fácil) ni tampoco en otro fin de semana cualquiera no vaya a ser que los vea todo el mundo, no, los concursos de triples y mates se celebrarán el miércoles 26 de septiembre a las doce del mediodía (las once en Canarias) coincidiendo con el acto de presentación de la Liga, el cual tendrá lugar (por supuesto, faltaría más) ese mismo día y a esa misma hora en el patio interior (o algo así) de su azul eléctrico patrocinador. Por supuesto con la destacada participación de dieciocho grandes estrellas de la Liga a razón de una por equipo, si bien la Acebé habrá de recurrir nuevamente a la magia (abracadabra etcétera) y dotar del don de la ubicuidad a dos de ellas para que consigan estar casi al mismo tiempo en Madrid y en Barcelona, en la Final de la Lliga Catalana que se disputará apenas unas horas después (o bien teletransportar a la sede madrileña de Endesa la susodicha Lliga Catalana en pleno, que eso ya sí que sería magia potagia del copón).

¿Es o no es genial nuestra Acebé? Qué gran ejemplo de sensibilidad social, dejar por fin de lado a los que estudian o trabajan (cuerpos a extinguir, sobre todo estos últimos) y centrarse por fin en los sectores emergentes de nuestra sociedad, los parados, los ninis, ellos que representan el verdadero futuro de este deporte (siempre y cuando vayan sobreviviendo), nadie se acuerda de ellos excepto nuestros preclaros dirigentes baloncesteros, ahí estarán esa mañana de miércoles al pie del cañón iluminando sus vidas, llevando la alegría desde la Santa Madre Endesa hasta el salón de su casa (en el supuesto de que se lo televisen, claro está). Y no crean, algunos aún dirán que puestos a preferir casi hubieran preferido una rebaja en el recibo de la luz, cómo se puede ser tan ingrato, por dios...

Pero antes de terminar, si ustedes mis amados rectores de la Acebé me lo permiten (y siempre desde el cariño y la admiración ante su gestión eficaz y ponderada, faltaría más), me gustaría dejar caer alguna pequeña, mínima duda que me asalta y cuya resolución contribuirá a iluminar (nunca mejor dicho) aún más si cabe todo este proceso:


¿Consistirá el concurso de triples en lanzar balones a las canastas, o consistirá más bien en lanzar bolas de papel a las papeleras de los empleados de la compañía?

¿Quién integrará el jurado del concurso de mates? ¿Serán (como venía siendo habitual) cinco destacadas personalidades de reconocido prestigio en el deporte de la canasta (es decir, Walter Szcerbiak y cuatro más)? ¿O serán acaso cinco trabajadores de Endesa elegidos rigurosamente al azar por el dedo del presidente de la compañía?

¿Entregarán nueves y dieces a los curritos para que se asomen por los balcones y los muestren tras cada mate (eso sí, por riguroso turno y siempre aprovechando para ello su pausa para el café, no vayamos a propiciar el absentismo laboral)?

¿Qué nos quedará aún por ver o mejor dicho, por no-ver, especialmente a todos aquellos que por las mañanas aún tenemos la (cada vez más extraña) costumbre de trabajar a cambio de un (cada vez más escaso) sueldo?

¿Hará coincidir la Acebé la presentación de la temporada 2013/2014 con la celebración de la Supercopa, todo ello por supuesto en la sede de Endesa, semifinales un martes y final un miércoles, siempre cómo no en horario matinal?

¿Propondrá la Acebé el patio de Endesa como sede (de lunes a jueves por la mañana, of course) de la Copa del Rey si Vitoria finalmente no traga con el canon del millón de euros?

Cuando dicen que el partido estrella de cada jornada Acebé se verá los domingos a las siete en TVE1, ¿Estamos completamente seguros de que se refieren a las siete de la tarde?

Y Recuerden, nunca lo olviden, ténganlo siempre bien presente, el espectáculo debe continuar...

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Si crees que el baloncesto es el deporte más maravilloso jamás inventado; si piensas que este juego es precisamente eso, un juego, una razón para disfrutar, nunca para sufrir; si te importa lo que sucede en la cancha pero también (a veces) lo que sucede a su alrededor; si amas este juego, si lo amas incluso más que a tu propio equipo; si te gusta que te lo cuenten de otra manera; si muy pocas cosas te hacen sentir más feliz que un buen partido; si el baloncesto es, en cierto modo, tu forma de vida, entonces éste debería ser tu blog... o quizás no, pero gracias, en cualquier caso, por dejarme intentarlo.

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