10 Oct 2008
Oleson
El que avisa no es traidor (es avisador), y yo ya lo avisé hace apenas ocho días, en el pre fuenlabreño: íbamos a oír hablar mucho (y bueno) de Brad Oleson. Y mira que suelo equivocarme en mis predicciones, es un don natural, pero está vez los acontecimientos no han esperado ni una semana, apenas dos jornadas de Liga para darme por completo la razón.
Brad Oleson llegó este verano a la ACB con la discreción propia de todos aquellos que llegan desde LEB, muy lejos de los focos que iluminaban profusamente a tantos americanos (de USA) aterrizados desde la NBA, que triunfaron en NCAA o que se salieron en tal o cual liga europea. De hecho el poco ruido que formó su llegada no vino dado por sus cualidades deportivas sino por las peculiaridades de su fichaje: aquello de aquel lejano decreto 1.006, del jugador que rompe unilateralmente su contrato, de su equipo original que se acaba quedando a cuadros… Historias que a menudo han afectado a grandes estrellas, a jugadores de postín; historias que nos chirrían más cuando nos las cuentan de un tipo de quien hasta hace unos pocos días apenas conocíamos su nombre.
Se nos apareció por primera vez en el Torneo de la Comunidad de Madrid, y los comentaristas de TeleEspe gastaron esos primeros minutos en contar esta misma historia del decreto, y los siguientes en discutir largo y tendido acerca de cómo se llamarían los oriundos de Alaska: ¿alaskanos? ¿Alasquenses? ¿alasqueños? Profundo debate, ciertamente, que no pasó a mayores porque enseguida se dieron cuenta de que allí había algo nuevo que contar. No, aquel tipo no iba a ser una mera anécdota, aquel tipo iba muy en serio.
Aquel tipo era un tirador, nos habían dicho, un tirador y (afortunadamente, también) un anotador. Y era cierto: tiraba que se las pelaba y las metía que daba gusto verlas. Y sin embargo en muy pocas ocasiones esa definición de tirador me pareció más injusta: Oleson no destacaba en un aspecto del juego, Oleson era el juego mismo. Uno de esos jugadores cuya mera presencia en cancha hace que automáticamente mejore el juego de su equipo: no sabes por qué, no es algo tangible, sólo notas que de repente todo fluye, todo va mejor, todo resulta mucho más sencillo. Y no juega de base (aunque podría hacerlo perfectamente) pero casi da igual: es ese pegamento, ese aceite lubricante que hace que, casi sin darte cuenta, de repente todas las piezas encajen.
A ver: evidentemente no es Jordan, lo explico porque tal vez me esté pasando con mis adjetivos, porque acaso ustedes se estén preguntando si me habré vuelto loco… Es simplemente un tipo sencillo, de aires discretos, modales sobrios y apellido que casi nos suena a casa de la pradera; alguien que forjó su carácter y su incomparable ética de trabajo durante esos duros inviernos a veinte grados bajo cero (de temperatura media); alguien a quien no se rifaron los grandes colleges, que se tuvo que conformar con una modesta universidad de segunda división de NCAA, sin salir siquiera de su Alaska natal; alguien que no tuvo tiempo de soñar con la NBA, alguien que sueña con conocer dentro de unos días (aprovechando que la Euroliga se lo traerá a Madrid) a su ídolo, ese paisano suyo llamado Trajan Langdon que ni tan siquiera habrá oído hablar de él; alguien a quien su entrenador (y de algún modo su descubridor, su más pertinaz ojeador desde que hace tres años llegó a Santiago) ya le sueña no ya vestido de naranja (que eso ya lo tiene) sino de rojo: de rojo selección (y ahora no me pongan cara rara, no vaya a ser que algún día tengan que acordarse de aquella cara que pusieron…)
Y mientras en Fuenlabrada ya se andan frotando los ojos: Saúl Blanco (otro que tal), MVP de la primera jornada; Brad Oleson, MVP de la segunda (y a día de hoy, líder en anotación y líder destacado en valoración de toda la Liga ACB). Lo nunca visto. Si va usted por allí mejor no les pregunte si aún recuerdan a los que se fueron, mejor no se le ocurra preguntar si se acuerdan de ese tal Marko Tomas que ocupaba este puesto hace apenas unos meses. No lo haga, y si lo hace y se le ríen no se lo tome a mal: es sólo felicidad, la pura felicidad de pensar cuánto les quedará aún por disfrutar durante estos próximos meses.
08 Oct 2008
preACB: Murcia
El Club Baloncesto Murcia perdió sus dos apellidos este verano. Unos apellidos que iban antes del nombre y que traían a nuestras mentes la imagen de un afamado entrenador futbolístico, murciano por más señas, vendiéndonos unas encantadoras casitas de colores sitas en idílicos parajes muy verdes, muy llenos de hoyos (de dieciocho hoyos, concretamente), muy de regadío, de mucho regadío más bien… Esos apellidos (que no mencionaré, que tampoco es cuestión de hacer publicidad gratuita de las marcas que han dejado el baloncesto, aún a pesar de la ínfima repercusión de este blog) llegaron con el boom del ladrillo, y ahora tras el bluff del ladrillo se han ido por donde vinieron. Y ese tipo de apellidos, al marcharse, suelen dejar cadáveres por el camino: en Girona lo saben bien, y en Murcia, pendientes de un hilo como estuvieron, también acabó quedándoles bastante claro.
Pero ahí resiste el CB Murcia, al menos por ahora: abandonando esos deliciosos tonos pastel, esos dorados y turquesas, recuperando su rojo y su blanco de toda la vida. Y agarrándose a la ACB como a un clavo ardiendo: un clavo que este año tiene pinta de quemar más que ningún otro.
Y es que, si me paro a pensarlo, no creo que sea casualidad que el Murcia se me haya quedado para el final (tan para el final se me ha quedado que hasta llega ya fuera de plazo, también debido a problemas técnicos). De algún modo es lógico que sea así: porque si comparo las diecisiete plantillas ACB 2008/2009, ésta es, sintiéndolo mucho, la que menos me seduce de todas ellas. No digo que sea la peor ni que lo vaya a pasar peor ni nada de eso, más que nada porque no me siento autorizado para decirlo. Sólo digo que es la que menos me gusta, la que (en mi opinión) menos argumentos tiene para sobrevivir en esta Liga.
Lo que no significa que no sea la mejor plantilla de las posibles, dadas las circunstancias: evidentemente han tenido que hacer un gran esfuerzo, y fruto de ese esfuerzo han adquirido a americanos más o menos conocidos y contrastados como el ex Menorca Chris Moss, el tirador Taequan Dean o el ex León Lamont Barnes. También como el reciente estudiantil Jesse Young, si bien en este caso me reservaré prudentemente mi opinión al respecto, para no desmoralizarles más todavía… Añádase a un veterano que fue maravilloso mientras duró pero cuyo físico parece haber dicho basta (es decir, al pequeño gran Gonzalo Martínez), y a Bojan Bogdanovic, generosa cesión de un Real Madrid que le fichó como gran promesa hace ya unos cuantos años, y que anda probando a ver si de esta forma se le convierte por fin en realidad.
Y hasta aquí. No es poco pero es todo lo nuevo, lo que deberá tapar esos grandes agujeros dejados por Juanjo Triguero y Jimmy Hunter (entre otros). Y que vendrá a sumarse a lo que aún conservan, a ese Chris Jackson cuya continuidad sospecho que no habrá resultado nada fácil: un gran base, quizá ya no tan grande como en sus años mozos nos pareció que sería, pero que es quizá gracias a eso por lo que en Murcia pueden seguir disfrutándolo. Y el tal Opacak, e ilustres como Robles o Fajardo, e imberbes como ese José Antonio Marco (que este año debería ya tener minutos, sí o sí)… Y menos mal que aún podrán seguir contando con la mano maestra de un Manuel Hussein muy acostumbrado a sacar adelante marrones de todas clases, aún peores que éste inclusive. Toda una garantía en estos tiempos que corren.
Y (como dijo aquel) esto es todo, amigos… Demasiadas veces, a lo largo de estos pre, habré dicho que determinado equipo iba a tener una temporada difícil: Fuenla, Manresa, Menorca, quizá Granada, tal vez Bruesa… Pero lo del CB Murcia lo veo aún peor, me resulta un poco como en el circo: más difícil todavía. Sólo espero (como tantas otras veces) estar equivocado…
03 Oct 2008
preACB: Bruesa
Hace ya muchos años (allá por mi más tierna infancia, no les digo más) los periodistas deportivos utilizaban a menudo la expresión equipo ascensor. Dicho término, hoy en desuso, se aplicaba al equipo de fútbol (de qué iba a ser) que tenía por costumbre subir un año a Primera, al siguiente bajar a Segunda, al otro volver a ascender, luego volver a descender y así sucesivamente, sumido en un subibaja constante casi una temporada tras otra. En aquel entonces el equipo ascensor por antonomasia era el Deportivo de La Coruña, un Dépor al que aún le faltaban más de veinte años para convertirse en Superdépor...
Volvamos al presente, y volvamos a nuestro deporte: salvando las inmensas distancias, nuestro equipo ascensor sería a día de hoy el Bruesa GBC donostiarra. Subió (después de tantos años), bajó de inmediato, ahora sin darse tregua vuelve a subir...
Pero claro, esto del equipo ascensor nos puede hacer mucha gracia a los demás, pero digo yo que ellos dirán que maldita la gracia que tiene; por eso, para evitar los vaivenes, para intentar consolidarse de una vez y ser algo más que una mera anécdota en esta Liga ACB, resulta evidente que este verano se han puesto las pilas. Hombres y nombres de relumbrón, de prestancia y tronío, apellidos de resonancias míticas incluso...
Señoras, señores, con ustedes... ¡¡¡Lou Roe!!! Y aquí es donde todos nos pondríamos de pie y aplaudiríamos de buen grado. Y es que son ya tantos años, desde que le descubrimos (es un decir) en aquellos Minutemen de la Universidad de Massachussets (formando pareja interior con Marcus Camby, ahí es nada), pasando por su primer intento fallido en Unicaja y luego por tantos años triunfales en Gijón, Alicante, Sevilla y tantos otros variados lugares de nuestra geografía, así hasta llegar a este Bruesa 2008/2009. Lu Ru tiene ya 36 tacos, huelga decir que ya no es precisamente aquel que conocimos en sus años mozos, pero no les quepa ninguna duda de que aún corre mucho baloncesto por sus venas.
Algo muy parecido a lo que le ocurre a Dennis Marconato: es decir, entendámonos, no me engaño, no negaré que el italiano ha doblado ya la esquina, que ha emprendido la cuesta abajo de su carrera; lo cual, hoy por hoy, no quiere decir absolutamente nada: un tío que el año pasado aún era sumamente útil en todo un Barça, aún más tiene que ser todo un lujo en un recién ascendido (¿lo había dicho ya?) como el Bruesa.
Y luego están los bases, los de la espina clavada, los que tienen que sacársela (la espina, quiero decir) tras su frustrante (individualmente o en conjunto) temporada 2007/2008. Bojan Popovic está en el lugar y el momento perfecto para demostrar que su annus horribilis (o como se diga) malagueño fue sólo un espejismo, que él puede y debe jugar infinitamente mejor de lo que pareció en la Costa del Sol. Y tres cuartos de lo mismo cabe decir de un Sergio Sánchez que continúa su imparable camino hacia el norte (Cádiz, Huelva, Sevilla, Fuenlabrada, Madrid, San Sebastián... a este paso acabará en las Islas Británicas), y que también llega con mucho que demostrar tras su agridulce (dulce por cómo acabó, agria por casi todo lo demás) temporada estudiantil. A poco bien que les rueden las cosas, este Bruesa bien podrá sentirse en las mejores manos posibles.
¿Lo demás? Clásicos maravillosos como Bernard Hopkins (ya español) y Andy Panko, imprescindibles jugadores de equipo como David Doblas, Alex Urtasun, Uriz... Pero me van a permitir que acabe con una mención muy especial hacia un chaval a quien aún no he visto jugar jamás, pero cuyo apellido casi me obliga a ponerme de pie: Edgar San Epifanio, a quien cariñosamente podríamos apodar Mini Epi (por contraste con el Súper de su padre). Tu vida profesional tiene que ser muy diferente cuando cargas con un apellido así; no sé si mejor o peor, pero desde luego diferente: por un lado sospecho que te abrirá muchas puertas, puertas que de otro modo tal vez permanecerían cerradas; y por otro lado sospecho que te supondrá una sobredosis de presión, aún mayor de la que ya soporta cualquier jugador al saltar a cualquier cancha. Me intriga saber si va a jugar, cuántos minutos le dará un Pablo Laso que puede hablarle mejor que nadie del peso de ciertos apellidos, de las comparaciones odiosas, de tanto como cuesta soportar tanta presión... Estaremos atentos.
02 Oct 2008
preACB: Fuenla
Decir que este año al Alta Gestión Fuenlabrada le espera una temporada difícil sería caer en la reiteración. Fuenla y difícil son dos términos casi sinónimos, indisolublemente unidos el uno al otro. Y ello es así por la propia idiosincrasia (qué palabro, dios) de la entidad, la de un club modesto ubicado en la periferia de una gran ciudad, con muy evidentes limitaciones estructurales y (sobre todo) presupuestarias, pero que pese a todo ello consigue año tras año, no ya sobrevivir, incluso salir muy airoso de cualquier trance.
Así que este verano sus dirigentes no han perdido ni un solo segundo en lamerse las heridas. ¿Que se les ha ido uno de los mejores entrenadores del país (todo un lujo a su alcance en estos últimos años? ¿Que de su mano se ha ido también uno de los mejores y más infravalorados pívots norteamericanos de nuestra Liga? ¿Que Marko Tomas ha vuelto al Madrid, que Salva Guardia se ha ido a Bilbao, que hasta vieron partir a todo un clásico como Jorge García? Pues vale, pues qué pena, nunca les olvidaremos, fue bello mientras duró pero de autocompasión nada, eso queda para otros. Que aquí no hay tiempo que perder.
Y una vez puestos a la tarea lo primero que descubrieron fue que no hacía falta buscarle
sustituto a Casimiro, que no iban a necesitar a ningún entrenador de postín ni de tronío ni de elevado caché, que la solución la tenían en su propia casa. Otro Luis, Guil, ese tipo a quien hemos conocido en estos últimos años seleccionando y dirigiendo selecciones sub, pero también el tipo que resulta ser el principal culpable de que en Fuenlabrada presuman últimamente (y legítimamente) de tener una de las mejores canteras del país.
Y por si todo lo anterior fuera poco, resulta además que Guil se ha peinado la LEB para la FEB (vaya sopa de letras), así que de algún modo juega con ventaja a la hora de encontrar talentos en dicha competición. Y así fichó de Lleida al contrastado argentino Leo Mainoldi, y así fichó (arrebató, casi) del Beirasar Rosalía compostelano a un alero norteamericano llamado Brad Oleson. El cual por sí solo casi merece capítulo aparte: las primeras informaciones nos lo presentaban como un gran tirador, y sí, es eso... pero es, también, mucho más que eso: pasa bien, ayuda en todo lo necesario, dirige al equipo cuando es preciso, suple sus evidentes limitaciones físicas (apenas tiene pinta de jugador de baloncesto) con un aún más evidente conocimiento del juego. Uno de esos tíos cuya mera presencia en cancha mejora de inmediato las prestaciones de su equipo. Háganme caso: tiene muchas papeletas para convertirse en una de las grandes sorpresas de esta Liga ACB; sorpresa para todos aquellos que no le conozcan, y para tantos que hasta hace un par de semanas (Torneo de la Comunidad de Madrid) tampoco le conocíamos...
Lo demás ya nos resulta mucho más familiar: allí sigue (y no fue fácil que siguiera) Saúl Blanco, tal vez (no estoy seguro) el único asturiano de la ACB, con certeza el alma y la referencia principal de este equipo; cuya sociedad en cancha con Oleson, por cierto, no sólo será perfectamente compatible sino además muy altamente recomendable. Y allí siguen también el incierto Radivojevic, el (¿eternamente?) prometedor Sandes y dos veteranos que parecen haber hecho un pacto con el diablo para prolongar sus carreras más allá de lo imaginable, dos instituciones llamadas Ferry López y José Antonio Paraíso.
Además vuelve Antonio Bueno, tal vez (no estoy seguro) el único vallecano de la ACB, con certeza un jugador que se cambia de equipo casi tanto como de calzoncillos, ustedes perdonen la vulgaridad. Llega también Vidaurreta, probablemente lo más parecido a Guardia que podía encontrarse en el mercado. Y finalmente llega (con retraso) Kristaps Valters, de los Valters de siempre, los famosos Valters de Letonia, del mismo Riga, de la afamada dinastía que inauguró su (infalible) padre Valdis y continuó su hermano Sandis. Y que llega (esperemos) para quedarse, para ser ese base de garantías que andaban necesitando.
Así que ya está, deberes hechos, y... Ay, no perdonen, que casi me olvidaba, tonto estoy: Peter John Ramos, Pi Yei para los amigos; ese inmenso físico, ese apreciable talento y ese cerebro que parece estar a años luz de distancia de todo lo anterior. Todo un maestro como Casimiro no pudo con él (nada grave: hasta ahora nadie ha podido con él). Y sin embargo Guil dice estar dispuesto a intentarlo, parece incluso haberlo asumido como un reto personal. Y no faltan quienes afirman que este Ramos es otro, más maduro, mucho más centrado, una especie de P.J. Ramos versión 2.0, edición 2008... No sé; si consiguen que espabile e incluso que rinda me descubriré, ante Guil y ante la historia, pero permítanme que a día de hoy aún continúe escéptico, aún lo vea francamente difícil... ¿Difícil, dije? ¿Pero no habíamos quedado en que Fuenla y difícil eran sinónimos?
30 Sep 2008
preACB: iurbentia
No es fácil ser equipo revelación dos años seguidos. Si difícil es llegar a serlo mucho más difícil es seguir siéndolo, dar ese paso que te convierta de revelación en realidad. Eres equipo revelación y automáticamente te conviertes en oscuro objeto de deseo, los grandes de aquí y de allá se te rifan los jugadores, y hasta a los técnicos y a los masajistas si te descuidas, y antes de que te des cuenta te habrás quedado en bragas, se te habrán llevado casi todo lo bueno, tendrás de empezar casi de cero una vez más. No, en esto, como en casi todos los órdenes de la vida, lo verdaderamente difícil no es llegar, sino mantenerse.
No es fácil ser equipo revelación dos años seguidos, y aún lo es menos si piensas en lo que te has ido dejando por el camino: si piensas, por ejemplo, en ese Marcelinho Huertas que tras múltiples tiras y aflojas y dimes y diretes acabó volviéndose por donde había venido, total para no acabar quedándose tampoco allí sino yéndose mucho más lejos todavía. O si piensas en ese Martin Rancik que se llevó su calidad y su arritmia a la Villa y Corte, o en ese incierto Mile Ilic que viajó aún más al sur... No, no es fácil ser equipo revelación dos años seguidos pero ahí está ese iurbentia Bilbao dispuesto a intentarlo, deseoso de dar incluso un paso más: que si la pasada fue su temporada de revelación, ésta sea su temporada de confirmación.
Y argumentos para ello no les van a faltar: vale que echarán de menos a Huertas o Rancik pero al menos aún conservan mucho y bueno, a saber: Recker, Weis, Quincy Lewis, Paco Vázquez, Salgado, Banic, Savovic... Y conservan, sobre todo, la prodigiosa cabeza de Txus Vidorreta dirigiéndolo todo. Así que estaremos de acuerdo en que no está nada mal pero también en que algo más les hacía falta, algún hueco aún les quedaba por tapar. Veamos como:
La incorporación estrella, la que deberá hacer olvidar a Marcelinho (empeño difícil, ciertamente) es sin duda Janis Blums, base letón de quien reconozco (con vergüenza y pudor) no saber demasiado, es decir, saber poco más o menos que aquello que nos cuentan: que es grande, que penetra bien y tira aún mejor, que llega curtido en mil batallas italianas y que así a priori parece toda una garantía. No está mal para empezar, y aún menos si a su lado ponemos al lituano Reinaldas Seibutis, que a éste sí le he visto algo más (sin ir más lejos me lo encontré hace unos días, en un partido plusero de la afamada Liga de Verano de Las Vegas) y que reconozco que me deja un poco frío, quizá consecuencia de esa misma frialdad que él mismo atesora... pero que no debería suponer nada grave: por su contrastada calidad, y porque va a tener compañeros de esos capaces de contagiar su energía a cualquiera...
Y el más contagioso de todos ellos será otro tipo que también acaba de llegar a Bilbao: esa dosis de contrastada veteranía, ese chute de adrenalina en vena llamado Salva Guardia. Qué les voy a contar yo a estas alturas de Salva Guardia que ustedes ya no sepan: que podrá jugar mejor o peor o estar más o menos acertado, pero que su intensidad y entrega jamás podrá ser puesta en duda por nadie bajo ningún concepto. Salva Guardia tiene ya 34 años (dato comprobado, y que hasta me ha sorprendido: lleva ya tanto tiempo en esto que aún pensaba yo que tenía más) y ahí sigue, apurando sus últimos plazos, resistiéndose a aquellos que llevan retirándole ya un tiempo, estando cada año aún un poco mejor que el anterior. En breve plazo La Casilla tendrá nuevo ídolo, no les quepa la menor duda.
Repito (por enésima vez): no es fácil ser equipo revelación dos años seguidos pero iurbentia parece estar no ya en ello, sino en algo más: dar ese salto cualitativo, consolidarse, ser algo más, mucho más que una grata sorpresa. Esperemos acontecimientos.
29 Sep 2008
preACB: Manresa
No gana uno para sustos. Vivimos en un sinvivir todo este verano, con la muerte anunciada gerundense, con el coma inducido estudiantil, con la extrema gravedad murciana... Y justo cuando parece que estos dos últimos enfermos, aún dentro de la gravedad, están más o menos en vías de recuperación, va y se desayuna uno hace unos días con la noticia de que se nos ha puesto malo el Manresa. Un Manresa que dice disponer sólo del setenta por ciento de los ingresos previstos en concepto de patrocinio, razón por la cual hace una llamada de socorro a los agentes económicos y sociales del municipio, de la comarca, de la región y demás territorios adyacentes ya que, de no mediar dicha ayuda, no podrán participar en esta Liga ACB.
Malos tiempos para la lírica deportiva, malos tiempos para casi cualquier lírica estos que corren. Mala cosa tener que pedir ayuda a esa entelequia llamada agentes económicos y sociales, los cuales, empresas, particulares, instituciones, probablemente bastante tendrán ya con lo suyo en estos días como para pararse a ayudar al vecino por mucho que le quiera, por muy ejemplar que sea la institución que éste represente. Se avecinan tiempos difíciles, sin duda; en Manresa y en más sitios.
Y es una pena, porque yo no tenía pensado en absoluto escribir nada de esto. Tenía pensado escribir (y así intentaré hacerlo a partir de ahora) sobre este nuevo Ricoh Manresa (qué ironía, el nombre del patrocinador), esta especie de refundación, de Manresa 2.0 que nos han preparado para la temporada 2008/09. Ese Manresa que, por esos azares del destino, se nos ha convertido de repente en el equipo más nacional de los posibles: nueve tipos de aquí, los suficientes para llenar dos cupos y hasta uno sobraría...
Nueve, ni uno más ni uno menos, haciendo de la necesidad virtud, buscando en LEB, pescando en donde haga falta. Manteniendo al emblemático Guillem Rubio, al clásico Alzamora, a Jordi Grimau, al estupendo (pero ahora lesionado) base Javi Rodríguez. Recuperando a otro clásico, Román Montáñez (siempre pensé que con ese apellido debería ser pívot; como Anna Montañana, vamos), que hace ya demasiados años salió de aquí para recorrer lejanas tierras y que ahora vuelve al lugar que le vio nacer (baloncestísticamente hablando, claro). Recurriendo a modo de emergencia a un Carles Marco que apura ya sus últimos días como jugador profesional, pero que hará más leve la espera de Rodríguez dejando allí unos cuantos buenos minutos. Y rescatando a Balmón de LEB, y fichando a una joya que algún día terminará de explotar, ese fantástico Rodrigo San Miguel cuyo apellido debería ser una garantía por aquello de que donde va triunfa...
Eso los propios, pero es que resulta que los extraños no son menos propios, en absoluto. Josh Asselin (uno de los americanos más infravalorados de la Liga) ya es allí casi como de la familia. Como también lo es el Tuki Bulfoni, nuevo en esa plaza pero ya sobradamente conocido por estos pagos (por los pagos leoneses, más concretamente). Y...
Y nos queda hablar de Ibaka, que por sí solo merece que sea para él todo este último párrafo. Nos queda hablar de este congoleño (del Congo-Brazzaville, que ahora casi podríamos denominar Congo-Ibaka; por contraposición al otro, el ex Congo Belga, ex Congo-Kinshasa y ex Zaire, que denominaríamos Congo-Mutombo) que un día no lejano llegó a l'Hospitalet y que este verano, a sus imberbes diecinueve primaveras, se ha recorrido ya los escasos kilómetros que separan dicha localidad de Manresa, la LEB de la ACB, si bien haciendo escala (virtual) en Nueva York para participar en una cosa que llaman draft, para ser elegido por unos Sonics de Seattle ahora reconvertidos en Thunder de Oklahoma City por esas cosas raras de la vida. Serge Ibaka, qué les voy a contar que ustedes no sepan, ganó hace un par de días el concurso de mates de la ACB con dos brincos dignos de NBA; Serge Ibaka ganará un día, en tres, cuatro, cinco años a lo sumo, el concurso de mates de la NBA. Pero sucederá cuando esté formado, cuando esté preparado para dar ese salto, cuando al prodigio de intensidad y al portento físico que es ahora, ése capaz de saltar hasta donde quiera o de cruzarse la pista en apenas tres zancadas, añada todo ese talento que ya asoma pero que aún necesita pulirse, ése al que aún le queda muchísimo trabajo por hacer. Y está en el lugar perfecto para hacerlo, así que sólo esperemos que le dejen hacerlo, que las circunstancias se lo permitan; a él, y a todos sus compañeros.
26 Sep 2008
preACB: Estu
Éramos pocos y parió la abuela, que se suele decir. Después de la crisis institucional, de la deportiva y de la económica, sólo les faltaba ya que les echaran de casa. Y en ello estamos, al parecer. En ello está el Ayuntamiento de Madrid, que dice que ahora quiere utilizar el Telefónica Arena para otras cosas, vaya por dios. Así que si te he visto no me acuerdo, y de aquello que un día firmamos ahora voy y me desentiendo, y ya saben que si no les gusta pueden ustedes hacer uso de su legítimo derecho al pataleo, y recuerden que ahí mismo tienen la puerta, perdonen que no les acompañe, por favor vayan saliendo, no me formen grupos a la salida... Si Estudiantes montara un circo definitivamente le crecerían los enanos (o le menguarían los gigantes, que parece más propio en este caso).
El tema está en manos de un juez que se supone que en estos días, probablemente hoy mismo, adoptará una decisión al respecto. El club, en la confianza (fundada, supongo) de que el veredicto le será favorable, anuncia a los cuatro vientos que este año seguirá disputando sus partidos como local en el Telefónica Arena, antes Madrid Arena. Pero al no tener seguridad alguna al respecto no se ha atrevido aún a iniciar su campaña de abonados, no vaya a ser que luego se encuentre compuesto y sin sitio donde meterlos. Así que la cosa resulta paradójica, resultaría hasta cómica de no ser tan trágica: Estudiantes, que hace cuatro o cinco años presumía (legítimamente) de ser el club de baloncesto con mayor número de abonados de toda Europa, es a estas alturas (es decir, a apenas ocho días de que dé comienzo la competición) probablemente el único club deportivo profesional del continente que no tiene ni un solo abonado. Ni uno solo, cero, cero pelotero a día de hoy.
En cualquier caso la crisis institucional parece si no resuelta sí al menos aparcada, con todos los estamentos implicados, a saber, el Club de Baloncesto Estudiantes, la Sociedad Anónima Estudiantes y la Fundación Estudiantes (manda eggs) caminando, si no juntos, sí al menos en paralelo, aparentemente ya todos en la misma dirección. Y la crisis económica ya no resulta manifiesta sino simplemente latente: es decir, ya no aparece en primer plano pero ahí sigue estando, esperando a que nos hayamos confiado para volver a manifestarse con toda su crudeza. Y hasta la crisis deportiva parece en vías de solución, lo que en el caso del actual MMT Estudiantes ya no significa aspirar a títulos, copas ni playoffs, significa sencillamente aspirar a tener una temporada tranquila. Nada más y nada menos que eso.
Primer paso para acabar con la crisis (deportiva): fichar a un buen entrenador. Y en ese sentido Luis Casimiro es todo un lujo, ya alguna vez le puse por las nubes aquí mismo (*) así que a los fieles (si los hubiere) esta opinión no les pillará de sorpresa. Alguien que, desde la modestia, la humildad y el trabajo, ha acabado por convertirse en uno de los grandes técnicos de referencia en nuestro baloncesto. Con él Estudiantes podrá ir mejor o peor, pero no les quepa la menor duda de que no podría estar en mejores manos.
Segundo paso para acabar con la crisis (deportiva): revolucionar el equipo, darle la vuelta como un calcetín y hacerlo todo ello con, al menos, un mínimo de sentido común: si comparamos al equipo que empezó la Liga el pasado año (repito: el que la empezó, excluyendo canteranos provisionales o fichajes posteriores), con éste que la empezará (esperemos) este año, descubriremos que del uno al otro tan solo repiten dos jugadores, a saber, Hernán Pancho Jasen y Carlos Chimpa Suárez. ¿El resto? Todos nuevos, seminuevos y hasta kilómetro cero incluso. Por partes:
Llega (del Fuenla, es decir, de la mano de Casimiro) Tom Wideman, en mi modesta (y molesta) opinión uno de los jugadores más infravalorados de nuestra Liga, y que de algún modo continuará esa vieja tradición estudiantil, tristemente interrumpida durante estos últimos años, de pívots tal vez limitados físicamente, pero que de algún modo suplen esas carencias físicas con inmensa y proverbial inteligencia: el ejemplo supremo sería por supuesto el gran Pinoso, John Pinone, pero también podríamos incluir en esa categoría a Rafa Vecina, Shawn Vandiver... Llega Vonteego Cummings, base sobrio, sólido, eficaz, curtido ya en mil batallas europeas. Llega (de Granada) Samo (hermano de Beno) Udrih, un dos que en caso de emergencia puede hacer de uno, y que vendrá a ocupar (y a mejorar, sin duda) el espacio que el pasado año ocupó Domen (hermano de Erazem) Lorbek. Llegará también (desde Bilbao) Martin Rancik, aunque de momento (en lo que se recupera de su arritmia y posterior operación) quien ha llegado (desde Badalona) es Petar Popovic, trabajo abnegado y honradez recompensada en el centro de la zona. Y llega (o mejor dicho vuelve) Iker Iturbe, uno más de los muchos jugadores que a lo largo de su carrera han actuado en Madrid y Estudiantes, pero probablemente el único que puede presumir en su currículum de haber fichado dos veces por el Madrid y otras dos por Estudiantes. Y que ayudará, y cogerá rebotes y hasta meterá un montón de triples, pero que no por ello será ajeno al hecho de que si ha llegado es porque al Estu no le cuadraban los cupos (hecho que también explicaría la permanencia de Junyent, por cierto).
Vistos los llegados, veamos también los (si se me permite llamarlos así) ascendidos, promocionados (por fin) al primer equipo: Danny Clark, que está ante su gran oportunidad de explotar de una vez por todas; Javi Beirán, que éste ya no es que pueda explotar sino que ya está explotando, de hecho este año a poco que le den bola se puede salir; y por supuesto Jayson Granger, ese base uruguayo de padre norteamericano y pasaporte italiano criado baloncestísticamente en Madrid, España (toma globalización) a quien ya dediqué una parrafada hace nueve meses y medio (**), por lo que no insistiré ahora en otra catarata de elogios; tan sólo añadiré que, cuando consiga tener un tiro consistente, controle sus pérdidas y no siempre intente lo más difícil (pecados de juventud, en cualquier caso), ese día Estudiantes habrá encontrado, no ya un base para los próximos años sino un base a quien se rifarán los grandes de aquí y de allá, de dentro y de fuera, de este lado del charco y puede que hasta del otro...
¿Que no es un equipo para tirar cohetes? Pues claro que no, pero es que hoy en día los cohetes van carísimos, no se olvide que estamos en crisis y que el Estu está más en crisis todavía. Olvídense de cohetes y piénsese en un equipo apañadito, para ir tirando, para sobrevivir más o menos con lo justo, sin sufrir a ser posible... Que para sufrir ya tienen bastante con llegar a fin de mes, con saber si tendrán pabellón para recibir a iurbentia el domingo 5, si tendrán gradas para sentar a sus abonados, si tendrán siquiera abonados para entonces...
(*) http://lacomunidad.elpais.com/correcalles/2007/12/15/el-hombre-la-mancha
(**) http://lacomunidad.elpais.com/correcalles/2007/12/12/clavo
24 Sep 2008
preACB: Cajasol
Si me lee alguien de Sevilla mucho me temo que me odiará eternamente por lo que voy a escribir, pero aún así no puedo evitar escribirlo: el Cajasol es, desde hace ya unos cuantos años (ya desde mucho tiempo antes de llamarse Cajasol, evidentemente), el equipo que menos vibraciones me transmite de toda la Liga ACB. Aunque quizá no sea un problema suyo, de transmisión, sino mío, de percepción. No lo sé, pero es así.
No hace mucho escribí (quizás aquí mismo) que Cajasol me parecía un equipo sin alma. Y a día de hoy (aún no sabiendo muy bien qué se supone que es eso del alma) sigo teniendo esa misma sensación. Una sensación que se me repite año tras año, así fichen a unos u otros, así vista de blanco, verde, rojo, grana, turquesa, gris o negro, así lo entrene Pesquera (José Alberto), Petrovic (Alexandar), Imbroda, Crespi, Magnano, Comas (que ése sí parece tener alma; a veces demasiada) o el mismísimo Cristo de los Faroles...
Y no sé por qué, aunque me pregunto si quizá tenga que ver con su constante baile de nombres, con tantos jugadores que van y vienen pero jamás se quedan, con la imposibilidad de establecer una mínima identificación entre el equipo y la afición. Piensas en otros equipos y automáticamente se establecen las conexiones neuronales, enseguida se te aparece una cara, un nombre (o varios), que te lo hacen identificable: jugadores franquicia o simplemente jugadores de club, jugadores que pueden ser de aquí o de allá, de la cantera o del Senegal o de Wisconsin pero jugadores que al menos permanecen el tiempo suficiente como para establecer un puente con su gente, como para ganarse el aprecio de su afición, no ya durante unos meses sino durante años enteros... Si pienso en Sevilla eso no me pasa. Me pasó durante un tiempo con Raúl Pérez, santo y seña de esa entidad durante tantos años (aunque durante un periodo también tuvo que ganarse las lentejas fuera); pero una vez éste retirado y bien retirado, ya no se me aparece ninguna otra seña de identidad.
O quizá sea simplemente la depresión (o algo así) que me entra cada vez que veo un partido desde el San Pablo, cada vez que la pantalla del televisor me muestra a un puñado de gente agrupada en los asientos centrales de las filas bajas del pabellón, cada vez que veo la desolación imperante en el resto de las inmensas gradas, todos esos asientos rojos completamente vacíos, eternamente desérticos salvo raras (muy raras, y demasiado lejanas en el tiempo) excepciones. Que uno llega a pensar que quién sabe, que lo mismo si en vez de un equipo tuvieran dos y éstos se odiaran eternamente el uno al otro (sí, a la manera de Betis y Sevilla), a lo mejor entonces la cosa tendría más éxito, a lo mejor el baloncesto acababa cuajando por fin en esa bella ciudad...
Aún así intentaré ser optimista, procuraré ver la luz al final del túnel. Una luz que bien podría venir dada por ese Manel Comas que (como ya dije antes) tiene alma para dar y para tomar, alma para lo bueno y para lo malo, alma para contagiar a todo un equipo y a toda una afición y a toda una ciudad, alma para que sus declaraciones interrumpan hasta los carruseles futboleros con cualquier exabrupto fuera de tono... Una luz que también podría venir dada por la continuidad (palabra mágica, por infrecuente) de un Elmer Bennett que parece dispuesto a apurar en Sevilla lo que aún le queda de su eterna juventud. O por otras continuidades que también me gustan: Michal Ignerski, Tyrone Ellis, por supuesto Andrés Miso, incluso el ya veterano (y ahora lesionado) Iñaki De Miguel...
O una luz que quizá llegue de algunas incorporaciones (esta vez sí) sumamente interesantes, como la de un Juanjo Triguero a quien nunca dejarán de echar de menos en Murcia, y que ahora tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los grandes pívots de nuestro baloncesto (si acaso no lo es ya); o la de ese crack llamado Andrea Capitán Sunshine Pecile, tipo energético, hiperactivo, contagioso dentro y (sospecho que también) fuera de la pista; o la de Pedro Rivero, de quien todos hablan (y no paran) como del mejor base que aún quedaba en LEB; o la del ex bilbaíno Ilic, o la de ese Warren Carter a quien no tengo el placer de conocer (tipo duro, dicen), o incluso la de un Dusko Savanovic que nada más llegar ha sido presa de un ataque de optimismo (quizá contagiado por ese color especial) y ha dicho que espera que el equipo quede entre los cuatro o cinco primeros de la Liga, ahí queda eso...
No, yo entre los cuatro o cinco primeros de la Liga no veo al Cajasol, francamente. Pero sí reconozco que este vez lo veo (o lo quiero ver) de otra manera, quizá más luminosa, menos oscura que otros años. A ver si es verdad, a ver si consiguen transmitirme por fin esas vibraciones que tantas otras veces he echado de menos; a ver si este año, cuando vea que les televisan un partido, ya no digo puff, otra vez éstos sino qué bien, otra vez éstos. Ojalá.
23 Sep 2008
preACB: Menorca
Según las arduas investigaciones que acabo de desarrollar durante estos últimos cinco minutos, la isla de Menorca tiene aproximadamente 80.000 habitantes; de ellos, poco más de 20.000 residen en su capital, Maó (Mahón) y otros tantos en la otra población principal de dicha isla (y situada en la otra punta de la misma), de nombre Ciutadella (Ciudadela).
Y qué, se preguntarán ustedes, ansiosos (es un decir) por conocer novedades baloncestísticas, que no variables demográficas. Ya, pero a mí, qué quieren que les diga, no me sale empezar de ninguna otra manera que no sea ésta: dejando constancia del inmenso mérito que tiene la supervivencia del Vive Menorca en la Liga ACB, un año más (y van...)
Sí, quizá me hablarán de otros lugares, tal vez no más poblados (o tal vez sí): me hablarán de Manresa, incluso de Fuenlabrada, permanencias en la élite cuyo mérito nadie discute, más bien al contrario. Pero estas poblaciones tienen a su vez otras grandes ciudades a su alrededor, y hasta tienen en ambos casos una gran urbe, de esas que cuentan por millones sus habitantes, situada a un puñado de kilómetros de casa. Es decir, no son una isla, no están aisladas. Menorca sí. Sí, claro, un aislamiento relativo, tanto más en estos tiempos que corren, más aislamiento económico e incluso psicológico que meramente físico. Pero aislamiento al fin y al cabo. Que usted está en Madrid o Barcelona y quiere irse a ver un partido a Fuenla o Manresa y no se lo piensa dos veces, coge el coche o el cercanías y ya está, pero si vive en (pongamos) Palma de Mallorca y quiere acercarse a Menorca, pues como que le da más pereza, mire usted, aún por bien comunicadas que ambas islas estén. Así pues lo repetiré, una vez más: el que un equipo insular, pero no de una isla cualquiera con una gran ciudad en su interior sino de una isla ni demasiado grande ni demasiado poblada, como este Vive Menorca (o como el UB La Palma de LEB Oro, otro caso muy similar), sea capaz de permanecer en la élite un año tras otro tiene casi tintes de auténtico milagro: el milagro del trabajo bien hecho, en realidad.
Y una vez soltado todo este rollo, pasemos a hablar de aquello de lo que deberíamos estar hablando desde un principio, es decir, de este Vive Menorca 2008/2009 cuyo futuro no se antoja más fácil que el de años anteriores, más bien al contrario: dejan la isla algunos tipos que nos resultan ya francamente familiares, absolutamente identificables, tales como Marko Marinovic, Chris Moss (camino de Murcia) Ratko Varda o ese Paul Shirley cuyo talento baloncestístico finalmente resultó menos apreciado que el literario, puesto de manifiesto sin ir más lejos este mismo verano a través de esas impagables historias de un tío alto que nos fue dejando en las páginas de El País.
¿Qué llega a cambio? Pues de entrada destaquemos a Pooh Jeter, pequeño base americano (de USA) cuyo nombre ya suena a velocidad con sólo mencionarlo, y cuyo perfil responde exactamente a eso mismo: rapidez, intensidad, hiperactividad, derroche de energías no exento en absoluto de calidad. Mencionemos también a ese cuatro procedente de Tesalónica (versión Aris: este año la ACB parece estar plagada de jugadores recién salidos de allí) llamado Vladimir Boisa, al brasileño Machado, a Urko Otegi y a uno que (en cierto modo) vuelve a casa, tras parada y fonda en Valladolid: el mazas Bud Eley, imponente presencia física para el centro de la zona.
Y que se unirán a los que allí continúan, a esa especie de sucursal de Europa del Este que integran Kaloyan Ivanov, Mario Stojic (recién renovado, y bien merecido que se lo tiene), Marino Badzaric o Vrbica Stefanov, me temo que éste ya hacia el ocaso de su (gran) carrera. Añádase además algún producto nacional (como ese José María Guzmán, alias El Gusi, que allí continúa intentando encontrar su espacio en la ACB) y concluiremos que... Vale, sí, no es una plantilla como para tirar cohetes, estaremos de acuerdo en que a priori parece de las más justitas de la Liga. Será un año difícil, lo pasarán mal, no les quepa la menor duda. Pero no olviden que también tienen dos argumentos a su favor: tienen un pedazo de entrenador como Ricard Casas, y tienen toda una isla detrás. Dos argumentos más que suficientes para intentar de nuevo ese milagro, el de que su nombre (comercial) siga teniendo sentido: poder gritar muy alto que Menorca vive aún en la Liga ACB.
22 Sep 2008
preACB: Granada
Hay nombres y nombres. Hay nombres, qué sé yo, José Pérez, Juan García, tantos otros, que son neutros, que no te dicen nada, que te dejan frío. Luego ya hay otros que no están mal, que son fácilmente reconocibles, te llamas por ejemplo Sergio Valdeolmillos y sabes que es un nombre que te identifica, que te sitúa en el mapa, que no te será fácil encontrarlo repetido en ningún otro lugar. Y hay finalmente nombres que dan un paso más, que imprimen carácter, que imponen tu presencia allá por donde vas. Alguien que tiene la suerte de tener un apellido como Poch (pronúnciese Póc), tan corto como contundente, de alguna manera ya nace marcando el territorio. Pero si encima van sus padres y, de entre el amplísimo muestrario que ofrecen nuestros idiomas castellano y/o catalán, van y le ponen Trifón, precisamente Trifón, precisamente ése nombre y no otro, entonces estaremos de acuerdo en que la mezcla no puede ser más demoledora: Trifón Poch. Acojona. Tú llegas a un nuevo trabajo, preguntas cómo se llama el jefe y te dicen que Trifón Poch y antes de conocerle ya te vas por las patas abajo...
Todo lo cual no pasaría de ser lo que es, es decir, una inmensa chorrada, si no fuera porque Trifón Poch no es sólo un nombre; es también, y sobre todo, un pedazo de entrenador, uno de los mejores (y sin embargo, quizás uno de los menos valorados en relación a los méritos contraídos) de nuestro baloncesto. Uno de esos técnicos cuya sola presencia hace inmediatamente mejores a aquellos equipos por los que pasan, así se llamen éstos Girona, Alicante o, ahora, Granada.
Así que el primer mimbre de este nuevo Cebé Granada 2008/2009 parece sobradamente interesante: sin desmerecer para nada el buen trabajo realizado por Valdeolmillos (cuyos resultados a menudo estuvieron muy por encima del material de que disponía), éste (ya demasiadas veces mencionado) Trifón Poch puede proporcionar ese salto de calidad que su magnífica afición lleva ya demasiado tiempo esperando: dejar de ser un mero superviviente para convertirse en algo parecido a un aspirante.
Pero hay más: hay, por ejemplo, el lujo de seguir contando con ese gran tipo llamado Curtis Borchardt, probablemente uno de los mejores pívots que hoy pueblan el baloncesto europeo. Un lujo que aún sería mayor si no viniera indisolublemente unido a la cruz de tenerle lesionado cada dos por tres, que ya se sabe que no se puede tener todo en esta vida. Pero lujo al fin y al cabo, y que allí seguirá, a la vera de la Alhambra. Como también seguirá buena parte de su columna vertebral, de Gianella o Cherry al flamante medallista olímpico Juampi Gutiérrez, pasando por Nacho Martín, por Juani Jasen y hasta por ese Vlado Scepanovic cuyas prestaciones, desgraciadamente, ya casi nunca suelen estar a la altura de su nombre.
Así pues, renovación en el banquillo y continuidad en la plantilla... hasta cierto punto: porque se les han ido el Capitán Sunshine (o sea, el inimitable Andrea Pecile), Samo Udrih, Vidaurreta o Dylan Page pero a cambio llegan Jimmy Hunter (de eficacia probada en Murcia) y Filip Videnov (de eficacia probada en Bulgaria, pero no comprobada en Madrid o Sevilla), si bien éste con un dedo seriamente averiado tras su participación en el Preeuropeo, vaya por dios. Llega también Aleks Maric, pívot aún muy poco hecho, recién salido de Nebraska (Universidad de). Y sobre todo vuelve a Granada, vuelve a su hogar (que cantaba Miguel Ríos) un Pablo Aguilar que espera encontrar en su tierra esos minutos que el Madrid no parecía dispuesto a darle de ninguna de las maneras, y que necesita como el comer para crecer definitivamente como jugador. Y que no llega cedido sino traspasado, mire usted, si bien el Madrid, curándose en salud, se ha reservado un par de opciones de recompra, no vaya a ser que al chaval le dé por explotar y luego se lo echen en cara...
Dicho todo lo cual, no quisiera acabar este (ya demasiado largo) pre granadino sin hablar de la suerte. Yo no creo demasiado en la suerte, qué quieren que les diga. No fue la suerte la que salvó al Granada en la pasada Liga, cuando ya todos lo dábamos por (casi) muerto. Fue más bien un cúmulo de factores, desde la repentina aparición milagrosa (llamémoslo así) de Mensah-Bonsu al pertinaz hundimiento vallisoletano. Así que no, lo siento, yo no creo en la suerte... pero haberla hayla. Hay la buena y la mala. Mala suerte pueden ser las lesiones, que al fin y al cabo las de Borchardt ya las llevas incluidas en el lote, pero ésta de Videnov ya no entraba en el guión. Y mala suerte es, sin ninguna duda, que el extraño calendario de esta Liga impar haya establecido que les toque descansar en la jornada 34 (o sea, la última), precisamente ésa y no otra: Aquella socorrida frase del al menos dependemos de nosotros mismos no irá con ellos, el Cebé en ningún caso dependerá de sí mismo, sus jugadores, técnicos, directivos y aficionados se tendrán que conformar con pasarse la última jornada en sus casas, pegados a las radios o a las teles, mordiéndose las uñas y hasta los codos, viendo cómo su suerte se la juegan los demás. Aspire a lo que aspire, juegue por lo que juegue, luche por lo que luche, mejor será que el CB Granada llegue a esa última jornada con todos sus deberes hechos, sin depender ya de nadie. Por lo que pueda pasar.
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CORRECALLES
-zaid-Si crees que el baloncesto es el deporte más maravilloso jamás inventado; si piensas que este juego es precisamente eso, un juego, una razón para disfrutar, nunca para sufrir; si te importa lo que sucede en la cancha pero también (a veces) lo que sucede a su alrededor; si amas este juego, si lo amas incluso más que a tu propio equipo; si te gusta que te lo cuenten de otra manera; si muy pocas cosas te hacen sentir más feliz que un buen partido; si el baloncesto es, en cierto modo, tu forma de vida, entonces éste debería ser tu blog... o quizás no, pero gracias, en cualquier caso, por dejarme intentarlo.
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