13 Feb 2008

El frío del invierno en su piel.

Escrito por: corsgentil el 13 Feb 2008 - URL Permanente

Sintió el frío del invierno en su piel. Subíó la cremallera de su anorak con desesperación, buscando el calor escondido de su cuerpo. Seguía siendo perseverante hasta en su vestimenta. No soportaba los jerseis de cuello alto. No soportaba las bufandas ni los gorros atrapando su delicado cabello entre los lienzos de lana que se formaban a su alrededor. Y su madre se lo tenía dicho: hace frío, abrígate, no salgas tan fresca a la calle, que te resfriarás. Pero seguía adelante, mirando el reloj detenidamente como queriendo abrazar el tiempo para saborearlo mejor.

Esas mismas palabras se las había dicho hacía un momento a su hijo cuando deambulaba a paso rápido por el paso peatonal que conducía a la plaza del ayuntamiento. Pero no creía en esas palabras, en sus propias mentiras lanzadas al azar, sin compasión, a su hijo, a ese hijo que había heredado sus mismos rasgos, su misma mirada, su misma capacidad de seducción emitida en un mínimo movimiento de ojos, de él, no de ella, de ese “él” que la desconcertaba, que la atraía, que la ahogaba. Ése al que tanto deseaba, y al que tanto odiaba también.

Y ése era el castigo que la acechaba. Ése era el dolor que la atemorizaba día a día, manifestado en su presencia, su constante rostro clavado en su sien, desesperadamente eterno en los rincones de su atolondrada memoria. Pero que ya no permanecía allí, se había desplazado al incierto vacío de la nada que embargaba su vida y su corazón. Ya no volvería, no, ya no se enfrentaría a sus brazos expectantes de pasión, no, ése era el maldito pretexto que empleaba ella para no vivir, para absorber las emociones cotidianas que le llevaban hasta él, apagándose lenta pero vertiginosamente en su interior.

Y es que todo empezó un mes de junio nueve años atrás, en los inicios del sofocante verano que invadía la ciudad por entonces. María acostumbraba a hacer la compra semanal el jueves, a media mañana, cuando el termómetro era lo suficientemente honrado para permitir el exceso de carga atrapando su cuerpo, derretido ya por el cansancio y el sudor. Y repetía incansablemente el recorrido hacia su casa sumida en sus pensamientos, reparando en la huella que un desconocido había dejado impresa en ella. Hacía días que no le veía. Le inquietaba saber de él. Era un hombre que la transportaba a lugares de ensueño, que la hacía soñar día a día con lo más perverso de su ser, en un sumiso silencio acompañado de una ardiente sensación de inquietud en su interior. No le conocía, no habían intercambiado nunca una palabra, pero sus tímidas presencias se habían encontrado ya en alguna ocasión. Le atraía enormemente su mirada, esos ojos negros vestidos de intriga, de misterio, de algo de desazón. Y su piel morena, incluso su sonrisa, de labios gruesos, empapados de sabores de lugares lejanos donde quizá se pierde el sol, le llegaba muy adentro, le seducían, y le mataban, de obsesión. Hacía días que no le veía y se consternó de repente al divisarlo solo, postrado en la cera de enfrente hablando con alguien a través del móvil. Se extrañó de verlo así, sin su atractiva mujer que le seguía los pasos siempre, siempre, como pegada a su talón. Y se extrañó de ver la alegría en su cara, de apreciar en él el interés, y de verlo acercarse hasta ella despacio, muy despacio. Ella quiso bajar los ojos, quiso hacer desaparecer esa mirada que tanto la sobrecogía, pero la buscaba también, la esperaba, suplicante, se desvivía por volverla a ver. Y entonces él la saludó con voz grave, varonil, intensa, penetrante, y le regaló una sonrisa, pero emitida con los ojos, con esos ojos de su hijo, negros, fulminantes, como prisiones que encierran el pecado de lo prohibido pero también de la fe.

Le tendió la mano para ayudarla con el peso que llevaba y ella agradeció con una sorda palabra el gesto amable de él. No supo qué decir, qué hacer, tan solo esperaba la llegada de su mujer. Shamir la quiso acompañar a casa. No dudó en llevarle la compra y mostrarle el perfume del deseo de los dos. Y ella se dejó llevar, harta del sufrimiento del calor de fuera y del vacío de su triste hogar donde hacía tiempo que no entraba la locura del amor que está lejos de florecer.

Se sintió perder en su profunda agonía pero deseaba tanto recorrer aquél trecho con él… que subió acelerada las escaleras del segundo piso escuchando sus pasos firmes tras ella. Titubeó un momento al introducir la llave en la cerradura y de nuevo se sintió desmayar sabiendo lo que iba a ocurrir, pero deshojó sus legañas aprisa soltando las bolsas que aún quedaban en su poder.

Se giró y allí estaba, esperando su premio y descubriéndola al nacer. La miraba casi insultándola, parecía no querer nada más para él pero la repasaba con cautela anunciando su querer. Ella se impacientaba, no sabia si era ella la que debía hacer lo dejado para el atardecer o esperar que empezara él. Le siguió suspirando con el silencio y se acercó muy lentamente hacia donde se encontraba. Probó el olor de su rostro, escuchó el sonido de su morena piel acercándose al suyo, bebiendo de él. Con un beso ya lo tendría todo pero al pegar sus labios observando los de él fue tan grande la emoción que le brindó que se sintió arrastrada hacia su piel. Sus besos la extasiaban, eran tan profundos cada vez que se sintió como mareada de sentir eso por él. Notó sus manos calientes que la levantaban, que la sujetaban con firmeza, acariciándola con sus dulces yemas pero salvajes a la vez. Sintió desahogarse su sujetador y envolverse todo su tórax al vibrante torso de él, mientras se buscaban, vestidos con el miedo a entorpecer. Seguían de pie, y en esa justa posición las ropas empezaron a caer veloces al suelo. Ya nada quedaba entre ellos dos más que el deseo, el deseo de meter la esencia de cada uno en el tierno gesto del gozo y la miel.

Ahora también hablaba. Le decía lo mucho que la deseaba, desde la primera vez que la vio, envuelta en aquella camiseta negra escotada que dejaba traslucir unos pechos grandes y hermosos, preparados para ser tocados y amados con pasión. Le decía que imaginara el placer que estaba dispuesto a darle, una y otra vez, hasta perder el sentido de tantos orgasmos guardados en lo más profundo de su ser. Quería amarla, masturbarla, follarla, darle todo su ser como nadie lo hubiera hecho antes, sintiéndola vital, enérgica, loca, arrollada por la desesperación del amor. Y eso es lo que pretendía hacer en ese momento, despojarla de la timidez y del control. Se iba a entregar a su alma como nunca nadie hubiera hecho antes, se lo juraba, con ojos mojados del enigma de la pasión.

Y ella se sintió morir del goce de tanta expresión. Se dejó llevar por esos besos nuevos, que la mecían y la estremecían de dolor. Sintió sus manos de nuevo, buscando entre su pirámide de calor, y empezó a sentir un goce extremo, la antesala de la máxima fusión de dos cuerpos ardientes, necesitados de calor.

Casi en sueños, desearía ahora agarrarle fuertemente del pantalón temiendo su huída, impidiéndole a su slip recoger tan bien a su miembro viril, que roza casi la perfección. Y desearía asimismo detenerse en rozar su vello pubico primero, para acariciarle salvajemente su sexo después, mientras besa sus labios apasionadamente con su lengua susurrándole el deseo otra vez, suplicándole que la folle ahí mismo, de pie, en su desnudez, sin más juegos absurdos, sintiéndole cerca, muy cerca, y muy dentro de él. Dedicaría por entero su tiempo en mecer rítmicamente con su boca su soberbio pene para acariciar al mismo tiempo sus delicados testículos y ver cómo se retuerce de placer; al tiempo que ante el estallido inminente de su gozo cogería su miembro y lo introduciría dentro, muy adentro, ¡¡¡sí!!! de su sexo femenino bien abierto y húmedo, apreciando bien su dureza en ella, sintiendo cómo gime de placer; y se mueve frenéticamente, ¡¡oh, por favor, sí!!, implorando que se mueva así, que no pare de buscar cobijo en lo más profundo de su madurez, y que rodee con sus grandes manos sus dulces pezones enhiestos y excitados por él. Un salvaje abrazo acogería su primer gemido desgarrador anunciando el orgasmo que él disfruta abiertamente uniéndose su voz al son del desgarro de placer de ella que conduce a otro abrazo que sella su unión, lo íntimo del disfrute que han sembrado entre los dos… es eso lo que le haría ahora mismo si pudiera, pensó.

Miró a ese hijo que había heredado sus mismos rasgos, su misma mirada, su misma capacidad de seducción emitida en un mínimo movimiento de ojos, de él, de ese “él” que la había desconcertado una única vez, que la atrajo, que la había ahogado para siempre. Ése al que tanto deseaba, y al que tanto odiaba, ayer, pero también hoy. Y sintió como nunca, hoy más que ayer, el frío del invierno en su piel.

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73 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Horizontia

Horizontia dijo

¡Joder, para un kiki que echa y lo paga con un hijo!
Eso es lo que tiene los superkikis, son tan buenos que algo ha de surgir de ellos, digo yo...
Enhorabuena, como siempre, te superas.

corsgentil dijo

Gracias, guapa. Hoy ando con los niños en casa, hay huelga en la enseñanza pública, supongo que tu hija tendrá clase, ¿no? Un beso, y me alegra que te haya gustado.

Juanmaromo dijo

Animate Rocio y sigue escribiendo, ahora mismo lo cuelgo en el foro, a mas de alguno se la hará la boca agua, y se le levantarán...los animos. Un beso Guapisima, me alegro que estes mejor

corsgentil dijo

¿De verdad te ha gustado? Creo que en esta ocasión no pensaba tanto en el acto sexual en si como en la triste historia de esa mujer, pero bueno, por eso quiero ir haciendo pruebas, para ver cómo voy progresando en esto de transcribir historias que se me pasan por la cabeza. No ando muy bien aún, Juanma, aunque te parezca lo contrario pero la escritura ayuda.. además hoy tengo la amiga que me visita todos los meses y ya se sabe, las hormonas hacen su cometido también. Un beso, guapo, y gracias por leerme.

blasftome dijo

Estaba en mi mejor momento y me has cortado. No sé si perdonarte.
........
Muy bueno. Un "peazo" relato erótico.

corsgentil dijo

Oye Blas, ¿me puedes explicar eso de que estabas en tu mejor momento y te he cortado? es que no entiendo nada de nada... ummm, tendré que pensar un poco, pero espero tu aclaración, ahora me dejas un poco extasiada... me alegra que te haya gustado. Un beso.

elojoqueves dijo

El mejor de todos Rocío. Para mí, sin duda el mejor. me encanta la sutileza de algunos momentos y el descaro de otros. Acertado contarlo como un flashback. Más liteario que los anteriores. Más maduro. Menos "cachondo", aunque el momento del polvo es estupendo, pero más sutil, como te digo, y liteario. Me ha encantado. Sigue por ahí. Sobre todo cuenta historias además de todo lo demás.

Un beso, más o menos húmedo, jajajaja.

PD.- Decías en mi último post sobre san juan de luz cómo te gustaría estar allí. Te lo devuelvo: cómo me gustaría estar ahí.

corsgentil dijo

Oh, Pedro, cómo me gusta ese comentario crítico que me has hecho... al final me lo voy a creer... ja, ja, bueno, me alegra un montón que te haya gustado y espero seguir con esta inspiración literaria. Recojo ese beso húmedo, que a estas horas en que estoy estudiando no me viene nada mal, y estoy contigo donde tú quieras, en San Juan de la Luz, en Rubí o en nuestra imaginación, ¿por qué no? Otro beso para ti, me ha encantado hablar contigo hoy.

frasier

frasier dijo

En efecto es más literario que los anteriores pero no le falta de nada.
Tal vez te puedas especializar en el género. Todo es ponerse ..........
Un beso

corsgentil dijo

Hola Carlos.... bueno, igual me pienso eso de ponerme en serio a escribir... la verdad es que me gusta y nunca hubiera pensado que lo escrito por mi pudiera llegar a alguién. Con saber que te ha gustado ya estoy contenta... me da fuerzas para seguir probando, y experimentando... nuevas formas de descubrir el amor. Un beso, guapo. Sé feliz.

la-montsehv dijo

Bello y contundente relato erótico...¡¡¡Besos

corsgentil dijo

Otro para ti, guapa.

blasftome dijo

MI ACLARACIÓN: ¡Cómo eres, mi niña!.
Me ha encantado tu relato. Solamente que llegó el último párrafo que rompió la línea anterior. Nada más que eso. Por eso te decía lo que te decía.
Espero no haberte decepcionado. Un beso, guapa.

corsgentil dijo

Ja, ja, Blas, ya lo he pillao... ja, ja, ahora me entra la risa tonta al pensar que a veces los que escribimos somos un poco malos... pero de eso se trata, ¿no?, de poner de tu parte y acabar imaginando todo lo que tú quieras... bueno, la próxima vez prometo no dejarte "a medias", ja, ja. Un beso. Por cierto, ¿te gusta mi nuevo avatar?

Juanmaromo dijo

¡¡Vaya bocaaaa! pero no... me gusta mas la tuya, natural, fresca y jugosa como una guayaba madura, hazte una fotografía de esos labios tuyos y quita esos fresones de silicona. Un beso..en los tuyos

corsgentil dijo

Ja, ja, Juanma, igual lo intento... ummm, jo qué cosas me pides a estas horas de la mañana... se nota que llega el finde, ¿eh? Un besito también para ti.

fernandomaria dijo

Mira que le pegas bien a este género. Lo cuentas de una manera abierta y natural; natural como es la vida misma. Expresas de maravilla las situaciones, los deseos. los ambientes...Me gusta leerte porque me haces sentir lo que escribes y la literatura debe provocar sentimientos para disfrutar de ella. Si nos deja indiferentes malo, malo. Un beso, Cors.

corsgentil dijo

Hola Fernando, pegarle no sé si le pego bien pero gustarme me gusta, ja, ja. Le estoy cogiendo el gustillo a eso de escribir y si encima os resulta placentero a vosotros, mejor que mejor. Ala, ya tengo otra cosilla en mente... la voy a estudiar y esta noche me pongo. Un beso.

minea36 dijo

Vas mejorando,Cors. Esto de escribir es practicar y practicar y practicar... y mira que te lo dice una que ultimamente, por circunstancias, no le da mucho a la tecla.

Te mando un saludo, Minea.

corsgentil dijo

Gracias, Minea. Espero que tu madre siga mejor, y tú también... ya contarás. Un beso muy grande, preciosa.

Anónimo

Anónimo dijo

Hola guapa! ahora no tengo mucho tiempo, así que te prometo que volveré cuando tenga un rato y me leeré tus dos relatos vale?

un beso fuerte!

corsgentil dijo

Gracias, guapo, leélos con calma, ja, ja. Otro besote fuerte.

elmago12 dijo

Muy buen relato, si es cierto te vas superando a tí misma, y además eres muy atrevida experimentando nuevos enfoques. Me ha gustado la historia de esta madre que extrapola en su hijos sus propios temores y prejuicios.

Saludos.

corsgentil dijo

Hola Ignasi, qué alegría verte por aquí.. bueno, de eso se trata, ¿no?, de ir probando diferentes técnicas literarias aunque debo reconocer que hace poco que he empezado a escribir relatos y aún tengo mucho que aprender. Además, y ya lo dije anteriormente, este género es tremendamente difícil de llevar. Resulta complicadísimo no repetirse, así es que dudo que los siguientes sean más buenos... me va a costar, pero bueno, se intentará mejorar cada vez.

Un petó, amic, y espero que todo te vaya bien. Nos leemos!!!

f-menorca dijo

La idea es muy buena, demasiado buena para haberla escrito tan rápido. Tu post me ha gustado, es bueno, pero tendria que ser mucho mejor. Parece que los has escrito de corrido, como si lo vivieras intensamente, y eso le da mucha vivacidad y mucho ritmo, mucha pasión. Yo hubiera preferido que sosegases en algunos momentos el lenguaje para disfrutar mas despacio de la situacion. Hay una palabra, "postrado" que creo no la usas en su contexto, para mi postrado es tumbado. Cor, si te critico es porque me ha gustado, no para que te sientas mal. Tienes madera de escritora. Triunfarás. Saludos.

f-menorca dijo

Por cierto, avisa cuando cambies tu avatar, no te encontraba...

corsgentil dijo

F-menorca, me encantan tus críticas, de verdad. No me molestan, al contrario, SON NECESARIAS!!!, para ir mejorando cada vez más. Tienes razón cuando dices que tendría que ser mejor y seguro que lo podía haber sido pero cuando tengo algo en la cabeza la escribo, la retoco (la he retocado mucho, de verdad) pero te puedo decir que no me ha llevado más de un día.. ya sé, que se puede mejorar, peco de impaciente, siempre, pero bueno, supongo que me iré exigiendo más a medida que me vaya acostumbrando a escribir este tipo de textos (aún no me creo que lo esté haciendo yo).

En cuanto a lo del vocabulario, ahora mismo no sé dónde anda ese "postrado", no lo recuerdo bien, pero seguramente tienes razón... a veces coloco ciertas palabras un poco precipitadamente, lo que decía antes, debería dejarlo reposar más...

Gracias por tus observaciones, las tendré en cuenta, te lo aseguro. Me mereces un respeto. Un beso.

corsgentil dijo

Ah, se me olvidaba... es cierto, no había avisado de mi cambio de avatar... LO SIENTO.

-enrique dijo

Entre la foto, el avatar y el relato... muy mal se tiene que poner la cosa para no aprovechar el inicio del fin de semana. Gracias por tu historia. Me alegro que estés mejor. Pon en práctica lo que escribes, eh!

corsgentil dijo

F-Menorca, tienes razón... el sentido del verbo postrar (se) es "arrodillarse o ponerse a los pies de alguien, humillándose o en señal de respeto, veneración o ruego" y éste no era el sentido que yo quería expresar sino que mi intención era más bien que en la frase "postrado en la cera de enfrente" se entendiera que estaba apoyado en una pared de la cera de enfrente hablando por el móvil. Ahora miraré la mejor manera de cambiar ese vocablo por otro. Gracias otra vez por tu aguda percepción.

corsgentil dijo

Hola Enrique, qué bien que hayas venido... pues bueno, algo se intentará esta noche, ja, ja, parece que corren buenos vientos por aquí hoy con mi hombre... a ver si hay suerte, ja, ja. Un beso y gracias por tus ánimos y lo mismo digo: aprovecha el fin de semana. Un beso.

Carlos Reyes dijo

Soberbio relato, es muy excitante, me siento como que soy yo y hasta puedo tener una o dos erecciones, espero el próximo chula. Besos.

Carlos Reyes dijo

¿Cambio de avatar?, que lindo?.

corsgentil dijo

Ja, ja, Carlos, veo que te ha sentado bien. Un besito directo a la República Dominicana.

crguarddon dijo

Gracias Rocio por tu comentario, la verdad, me ha sorprendido y me ha encantado.
Volveré para leerte despacio. Muchos besos.
¡Ah! Precioso avatar.

sailingalea dijo

Hola guapa
para que veas que lo de la avería del ordenador tuvo su parte buena, porque no creas que olvido que el prota está directamente inspirado en el dueño del locutorio... jeje
por cierto, me ha encantado esta historia por algo que ya te han comentado -llego tarde, sorry- y es porque HAY historia!!!
ahora me voy a la cama y voy a intentar dormir................
un besote de luna mora

-enrique dijo

Pero no digas cera....di, acera. Besos, amor.

corsgentil dijo

Hola Carmen, espero que andes un pelín más tranquila. Un beso, y vuelve cuando quieras. Aquí estaré.

corsgentil dijo

Sílvia, espero que hayas dormido bien, ja, ja, y en cuanto al protagonista, ja, ja, algo de eso puede haber porque la verdad es que está muuuuuu b...., ja, ja, uf, vaya despertares tengo hoy, por Dios!! Un beso, guapa, la historia sigue...

corsgentil dijo

Enrique, ja, ja, falta alguna que otra corrección mecanográfica también... porque la CERA de las velas no me dejan ver la CERA de tus orejas, ja, ja, porque estás en medio de la ACERA, ja, ja, lo siento, me ha salido ese juego de palabras. Besitos, guapo, y gracias por tu observación.

Iconoclasta dijo

Bonita y triste historia, Corsgentil.
Y por ser invernal, incluye calefacción central y todo. Si es que sacas energía de los sitios más insospechados.
Bueno, insospechados tampoco. Dijéramos que húmedos y tensos.
Besos.
Y sí, muy buen sexo.

Líbano Fenicio dijo

Hola Rocio,
Enhorabuena. un relato maravilloso que hace pensar mucho.
Un abrazo. Y sigue escribiendo.
Gracias.

corsgentil dijo

Hola Iconoclasta. Me alegra que te haya gustado y me alegra que hayas tenido buen sexo. Un beso.

Libano, gracias por haberme leído. En eso estamos, en escribir, para mi, pero sobretodo para vosotros. Otro beso para ti.

Adelfa martin dijo

...Hermoso, hermosìsimo!...y si, asi suele suceder, para bièn o para mal...seguramente para bièn...nos quedamos con los frutos amables y hermosos de nuestros, muchas veces , escasos desenfrenos....

corsgentil dijo

Hola Armida martin, gracias por tu coemntario. Pocos desenfrenos pueblan nuestra vida, tienes razón. Por eso hay que aprovechar cuando hay una oportunidad (como la de la historia). Un saludo.

crguarddon dijo

Es una historia muy bonita Rocio, es verdad que te estás especializando.
Continúa escribiendo es un placer leerte, guapa.
Muchos besos.

corsgentil dijo

Gracias, Carmen. Tu opinión es muy valiosa para mi. Un beso.

enriquef2468 dijo

¡Hola Rocío! Me ha encantado tu relato. Tiene pasión, deseo, y mucho sentimiento. Está muy bien. Un beso.

jose luis moreda nieto dijo

caramba!descubro tu blog y me encuentro con esta narracion tan apasionada,muy bien descrita,me parece que me pasare por aqui mas de una vez,saludos

corsgentil dijo

Hola Enrique. Gracias por leerme y me alegra que te haya gustado.

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