28
Ene 2012

A vueltas con el Re-pago

Escrito por: juan-carlos el 28 Ene 2012 - URL Permanente

No quiero entrar en cuestiones de modelos comparados, ni de resultados previos de la aplicación del co-pago en otros países, ni en las consecuencias concretas y humanas del co-pago sobre el que ya quise reflexionar en otro momento, me quiero quedar ahora a nivel de ideas, de la reflexión.

No creo que el copago sea el problema, la cuestión es que tampoco es la solución. Al menos, no es la solución en este momento. Antes del copago se deben establecer otras medidas fiscales como, por ejemplo, que la fiscalidad por rendimientos de capital sea igual a la fiscalidad por rendimientos de trabajo; eliminación de estrategias insolidarias de ingeniería fiscal como las SICAV y otras modalidades relacionadas con la disminución de impuestos; imposición de tasas a las transacciones financieras; persecución y eliminación de paraísos fiscales y persecución judicial de las personas que mantienen sus capitales en esos lugares; persecución meticulosa del fraude fiscal y de la economía sumergida; implantación de unos tramos fiscales realmente equitativos y progresivos; exigencia a todos los países que para exportar tienen que respetar las normas laborales establecidas por la Organización Internacional del Trabajo; separación de la banca financiera de la banca comercial…..

A continuación, si todo esto falla, si todo esto no aporta los recursos suficientes para satisfacer a buen nivel las demandas económicas necesarias para el mantenimiento de un Estado del bienestar comparable con el que otros países europeos mantienen, entonces pensemos en otras alternativas para mantenerlas, pero el repago debe ser la última.

No es éticamente sostenible que alguien pague por recibir aquello por lo que previamente ya paga, mientras que otros no aportan ni lo ética ni lo socialmente reclamable.

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01
Ene 2012

¿Huella imborrable en el corazón?

Escrito por: juan-carlos el 01 Ene 2012 - URL Permanente

Físicamente no hay más “huella imborrable en el corazón” que la producida por un trauma cardíaco. Por tanto, cuando hablamos de este tipo de huellas estamos aplicando un giro metafórico al lenguaje queriéndonos referirnos a aquellos acontecimientos que afectan, positiva o negativamente, a nuestras emociones y que además nos seguirán afectando en el futuro (por lo de imborrable)

Es decir, cuando alguien dice que “la decisión de abortar deja un a huella imborrable en el corazón”, lo que realmente está queriendo decirnos es que estamos ante una decisión que afectará negativamente a la salud mental de la mujer ahora y en el futuro, de manera ineludible. En una palabra, que no volverá a ser feliz desde ese momento. La elección del signo negativo aquí se realiza en base al emisor; si el emisor es un movimiento católico que define el aborto como algo pecaminoso, pues “blanco y en botella”

¿A qué viene todo esto? Pues el detonante ha sido la “Carta al presidente Valcárcel en defensa de la vida” que publica hoy mismo el diario La Verdad, firmada por la Sra. Andrea Edo, presidenta de la Asociación Activa de Lorca y ginecóloga de profesión.

De referencias previas, algunas de las cuales citaré aquí mismo, y de ésta carta me viene la indignación de que una profesional de la Ginecología se empeñe en utilizar uno de los mitos más empleados por los dogmatismos militantes, especialmente los católicos, contra el aborto: “la realización de un aborto provoca daños indelebles en la salud mental de las mujeres”. Esto es MENTIRA; no es que yo opine que es mentira, no; es una mentira científicamente demostrada.

Es de una moralidad dudosa que una Asociación como la citada utilice argumentos falaces para transmitir a la opinión pública ciertos temores en beneficio propio, pero es de una inmoralidad explícita que un profesional sanitario de tanta relevancia en la cuestión que nos ocupa, mienta en una cuestión ante la que es imprescindible ser objetivo para que una paciente pueda tomar una decisión autónoma respecto de un procedimiento médico-quirúrgico al que puede estar decidiendo someterse.

Hay muchos estudios que confirman la ausencia de relación entre aborto y salud mental, mucho menos de la gravedad de la que habla la doctora Andrea Edo en esa carta y con mucha más impertinencia y soberbia en este programa de televisión en el que además de demostrar una desconocimiento palmario de lo que es un Trastorno de Estrés Postraumático, de su etiología o de sus factores de mantenimiento (simplemente, no sabe de qué habla), se muestra como una execrable Torquemada en un no menos execrable programa de televisión local.

Uno de esos estudios científicos más reciente y amplio es el reseñado por el periódico El País el día 10 de este mismo mes.

Se trata de la reseña de un trabajo titulado “Revisión sistemática sobre el Aborto y la Salud Mental en la mujer” basado en una revisión de 180 artículos “potencialmente relevantes” publicados entre 1990 y 2011, de los que se extrajeron 44 de ellos por la calidad de su diseño científico, es decir, lo que en ciencia se llama un meta-análisis sobre la cuestión.

Pues bien, en este trabajo del “Centro Nacional para el Estudio de la Salud Mental”, además de recibir algunas críticas que la ciencia no puede obviar (que también pueden verse en el enlace anterior) deja algunas cosa claras en base a la evidencia científica que se desprenden trabajo:

1.- Que un embarazo no deseado “” está asociado a un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental, pero que estos problemas son de igual prevalencia sea cual sea el resultado de ese embarazo o la decisión que se tome respecto de él. Sea que acabe en una Interrupción Voluntaria del Embarazo o acabe con un parto. Es decir, el factor facilitador del problema de salud mental no es la decisión ante el embarazo, sino el hecho mismo del embarazo.

2.- Que los predictores más importantes de aparición de problemas de salud mental en el post-aborto son los antecedentes de problemas de salud mental, las actitudes negativas (creencias irracionales) ante el aborto, sentirse presionada por el entorno para abortar o experimentar otros acontecimientos vitales de tipo estresante (tanto el embarazo no deseado como la decisión de qué hacer ante él son también factores de estrés elevado) . Es decir, los mismos factores que facilitan problemas de salud mental ante otro tipo de circunstancias; por cierto, creencias irracionales acerca del aborto que actitudes, investidas de pseudo-autoridad, como las que ésta doctora se encarga de promover.

De ahí que el estudio recomiende, como muchos otros antes, intensificar las medidas encaminadas a incrementar la educación en salud sexual y a apoyar a las mujeres que sufren un embarazo no deseado, sea este afrontado por medio del aborto o decidan hacerlo llevando ese embarazo hasta el parto.

Así pues, la señora o doctora (que no se qué término emplear) tanto en calidad de Ginecóloga como en calidad de presidenta de la Asociación Activa falta a la verdad o desconoce (que no se qué es peor para una sanitaria, teóricamente experta en la materia) cuando dice que abortar deja una huella imborrable en el corazón. Esto es falso, mentira.

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23
Dic 2011

¿Debería Ser Pedro Morenés Ministro?

Escrito por: juan-carlos el 23 Dic 2011 - URL Permanente

Está claro que es responsabilidad exclusiva del Presidente de Gobierno elegir a quiénes formarán parte de su equipo de gobierno, y en base a ello no parece haber objeción técnica al nombramiento de D. Pedro Morenés.

El “debería” del encabezado no se refiere por tanto a la capacidad o a las aptitudes para ser ministro del Sr. Morenés; es una pregunta dirigida hacia el plano moral ¿Es bueno que D. Pedro Morenés sea ministro de España? ¿merece su nombramiento algún tipo de reprobación moral? Veamos los datos.

En 2007, Instalaza S.A. consigue permiso del Gobierno de España para poder vender “bombas de racimo” al régimen libio, a Gadafi, por5 valor de cuatro millones de euros, que fueron finalmente vendidas a Libia a primeros de 2008. Una operación con todas las garantías legales, de dudosa moralidad en mi opinión, pero legal. Bien, uno de los directivos de aquella empresa en aquel entonces era el hoy Excmo. Sr. D. Pedro Morenés, recientemente normado Ministro de Defensa por el Presidente Rajoy.

Con el bolígrafo de Carme Chacón, el Gobierno del Presidente R. Zapatero suscribió y rubricó, en diciembre de 2008, el “Convenio de Oslo”. España se convirtió después en el primer país de los 107 firmantes en llevar a su legislación la prohibición del “uso, desarrollo, fabricación, adquisición y almacenamiento de las bombas de racimo”. Una normativa que entró en funcionamiento el 1 de agosto de 2010. Fue una medida que acerca los criterios legales a los morales por la que España fue felicitada; una buena noticia. El Sr. Pedro Morenés seguía siendo entonces directivo de la única empresa que hasta ese momento vendía y exportaba esas bombas especialmente perversas.

En 2010, la empresa Instalaza S.A. plantea un reclamación jurídica contra el Estado de España por la que le reclama una indemnización de 40 millones de euros fundamentada, según ellos, en las pérdidas derivadas de la firma y aplicación del Convenio de Oslo; ésta reclamación judicial aún no ha sido resuelta por los tribunales. El Sr. Pedro Morenés seguía siendo entonces directivo de la empresa aquella.

Con el inicio de este año de 2011 comienza la revuelta árabe que hacia febrero se extiende hacia Libia. En abril de este mismo año, el New York Times desvela que Gadafi está empleando bombas de racimo contra la población civil de su país. Este periódico documenta que esas bombas fueron compradas en 2007 a España. Aún aquella empresa tenía como ejecutivo a D. Pedro Morenés, tanto en 2007 cuando se vendieron, como en 2011 cuando se usaron por Gadafi.

Todos recordamos que en abril de 2011 se produjo un rifirrafe en la política española, uno de tantos. Salen a la luz las recientes declaraciones de Aznar definiendo a Gadafi como “amigo extravagante” que son sometidas a crítica política y mediática. Unas críticas que son respondidas por el vocero del PP, Sr. González Pons, pide explicaciones a Carme Chacón por “con bombas españolas se está matando a población inocente en Libia ….. yo (decía el vocero) pertenezco al tipo de gente que le parece muy grave que con bombas de racimo vendidas en España están muriendo inocentes en Libia y que la Ministra de defensa no lo explique”. Pues, aún era D. Pedro Morenés ejecutivo de Instalaza S.A, nuestro flamante Ministro.

Resulta que D. Pedro Morenés siguió siendo ejecutivo de aquella empresa justo hasta el 20 de septiembre de 2011, seis días antes de que el presidente R. Zapatero convocara elecciones anticipadas para el 20 de noviembre (¿una casualidad?)

Ahora tenemos un Ministro de defensa que:

Hasta hace cuatro meses era ejecutivo de una empresa que mantiene una demanda contra el Estadio por 40 millones de euros ¿puede esto ser conflicto de intereses?

Hace 1 mes era ejecutivo de una empresa que hace 8 meses mereció un calificativo de amoralidad por parte del PP.

Mi pregunta es ¿pasaría el Excmo. Sr. D. Pedro Morenés un filtro mínimamente ético imprescindible para un alto representante del Estado? ¿Es bueno para España tener un ministro con estas credenciales? ¿Debería Pedro Morenés ser Ministro?

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13
Nov 2011

La incompetencia parece una plaga, pero no es una deshonra

Escrito por: juan-carlos el 13 Nov 2011 - URL Permanente

Soy un escrito incompetente, y no es una defensa anticipada ante posibles acusaciones; es una descripción de mi calidad como escritor. Pero esto es muy diferente a ser un escritor fracasado; no, soy un escrito incompetente. Reconozco que no se escribir de tal modo que evoque emociones en mis lectores, que no se esconder imágenes sugerentes en palabras que permitan perforar la razón y emocionar, no se hacerlo, y por eso me considero un escritor incompetente.

También soy incompetente para muchas otras cosas de las que el pudo no me permite informar, y menos escribir, en este momento puesto que estas líneas no están pensadas para mi; no tienen estas líneas una finalidad catártica ni pseudo-pedagógica. Aunque hasta ahora no lo parezcan, realmente quieren ser de ánimo, puede que no lo parezca pero aseguro que hoy prima en mí un objetivo optimista, esperanzador.

Los destinatarios de estas líneas son los incompetentes, mis amigos y colegas los incompetentes. Pero no todos los incompetentes, tan sólo va destinado a aquellos incompetentes que demuestran diariamente serlo en su desempeño público, aquellos que demuestran serlo en puestos a los que han sido asignados en base a la confianza que otros han puesto sobre ellos. En este sentido, se que no es fácil definir la procedencia ética de la confianza, pero, en el sentido que aquí interesa, yo defino la confianza no como la debida a la persona que ha confiado en mí para un puesto determinado, sino la confianza de aquellos que son los verdaderos inductores de la misma, que son, a la vez, los receptores de la calidad del desempeño: los ciudadanos. Por tanto, las líneas van referidas a Alcaldes, Concejales, Presidentes de Comunidades Autónomas, Consejeros de equipos de Gobierno (incluidos los de cultura), Diputados regionales o nacionales, Secretarios Generales de partidos …..

A estas alturas de la película, casi todos los que vivimos en sociedades como la nuestra sabemos que muchos -o pocos, igual me da- de los espacios de gestión política de lo público están siendo asumidos por personas que demuestran cotidianamente ser incompetentes para los puestos que desempeñan.

Esa misma película que vivimos nos lleva también a la conclusión de que cada uno llevamos acumuladas historias personales de incompetencias, como también historias de éxitos y nos sabemos aptos y eficaces en algunas de nuestras áreas de funcionamiento. Esto quiere decir, desde mi punto de vista, que la incompetencia no está reñida con la inteligencia. Por tanto no sería extraño, estoy convencido de ello, que las y los gestores de lo público a quienes me estoy refiriendo saben, son conscientes de ser incompetentes para las taras que se les ha confiado. Como también estoy convencido de que no hay ser humano que se sienta feliz ante el hecho de estar desempeñado una tarea para la que se sabe incompetente, quiero intentar con ésta reflexión echarles una mano que les ayude a dimitir.

Muchos de los escritores incompetentes damos salida a nuestro deseo de escribir por otros medios que no incluyen la osadía de remitir nuestros escritos a medios editoriales. Yo mismo antes escribía lo cariñosamente llamaba “mi diario tartaja” (lo de “tartaja” venía a cuento de mi falta de continuidad) que los “tiempos modernos” han convertido en “Blog tartaja” que, además, satisface también mi escaso narcisismo en este ámbito, puesto que me asegura un cortico (y selecto, eso sí) número de lectores; reconozco que eso me satisface y este sería un consejo. Si eres un cargo político incompetente, pero te gusta la política puedes satisfacer ese “gusanillo” participando en las reuniones de tu partido o asociación vecinal, expresándote a través de tu Facebook o Twitter o, como yo, escribiendo tartajosamente un blog de referencias políticas. Te lo aconsejo, es un modo útil para satisfacer los deseos de no callar o incluso de participar.

Como decía, estoy convencido de que ellos mismos son conscientes de su propia incompetencia. También los veo intelectual o moralmente tan humanos como yo mismo; me resisto a creer que son unos indolentes hacia lo Público o hacia los ciudadanos que han confiado en ellos y que sufren diariamente los efectos de su incompetencia, no puedo admitir que sean una especie de “sociópatas metidos a políticos”. De verdad que no lo creo, e insisto en convencerme de que ellos, tanto como yo, tienen un interés genuino hacia la “cosa pública”, un interés genuino por los ciudadanos a los que habrían de servir competentemente.

No se si bien o mal, si poco o mucho, pero el caso es que después de pensarlo un poco he llegado a la conclusión de su aferramiento a los cargos se debe a lo que en psicología llamamos “conductas de evitación o de escape”; un aferramiento que no sólo les evita el dolor del reconocimiento público de la propia incompetencia, sino que además es una situación que viene reforzada por los diferentes placeres asociados al propio ejercicio del cargo (presidir conferencias, procesiones y plenos municipales, entregar premios y que el premiado los nombre en el agradecimiento, tener asegurada una buena mesa en un restaurante, llegar a los lugares en los que es esperado en el asiento trasero de un coche de alta gama…) de verdad que lo entiendo, que entiendo que todo eso refuerza muchos egos de quienes lo viven. Estas dos cosas son las que creo que les impide dimitir a los incompetentes: uno, la evitación de un hipotético dolor asociado al reconocimiento de la propia incompetencia y el juicio social negativo que ello pueda representar y, dos, el dolor anticipado de la pérdida de los placeres espúriamente asociados al puesto desempeñado.

Sabemos que no es fácil superar el temor al juicio social negativo o decir “no” a placeres; al igual que en la adicciones, uno de los procesos previos necesarios para la toma de decisiones para abandonar una adicción o para dimitir de un cargo, que son decisiones difíciles, es la reflexión objetiva acerca de los factores que mantienen el problema, sea la adicción o sea el cargo.

Respecto del punto uno, para ayudar a mi “amigo incompetente” a esa reflexión inicial que descatastrofice el efecto de dimitir, puede ser ed utilidad contestar tres preguntas:

a) ¿Cómo se define la incompetencia?

b) Cuando hablamos de incompetencia ¿Hablamos de un rasgo extenso y estable de la personalidad o más bien nos referimos a un estado discreto? Es decir, ¿quién es incompetente para un desempeño en concreto, también a de serlo en el resto de sus áreas de funcionamiento?

c) ¿Es la incompetencia una opinión de validez global? Si alguien es definido públicamente como incompetente en un desempeño, debe ser esa definición aceptada por el resto del mundo.

Respecto de la primera pregunta, el diccionario de la RAE lo deja claro cuando define la competencia como la “pericia o la idoneidad para hacer algo o para intervenir en un asunto determinado”. Si tenemos en cuenta que el prefijo “in” denota ausencia o “negación de”, entonces es evidente que la incompetencia es la cualidad que distingue a un “sujeto que se demuestra inepto para intervenir en un asunto determinado”. Esta era fácil.

La segunda cuestión también viene resuelta al leer la definición anterior. Dice la RAE que el incompetente lo es “…. en un asunto determinado”. Por tanto está claro que alguien puede ser un incompetente en una materia determinada y ser muy hábil, incluso experto, en otras cuestiones. Esto es una gran ventaja psicológica, porque demostrada la incompetencia en una materia determinada, aún se podría ser sobradamente eficaz y socialmente útil en otras dedicaciones. Gracias a ello sabemos que alguien puede ser incompetente como Gerente de un Hospital y ser muy capaz, diestro y cualificado como profesional sanitario.

La respuesta a la tercera cuestión es un “no” contundente; que alguien defina como incompetente el desempeño de otro no parece que sea una afirmación de validez universal. Parece obvio que en el ámbito en el que se mueve este análisis esto no es así. Si lo fuera, es evidente que muchos de los actuales gestores habrían abandonado hace tiempo sus respectivos cargos; está claro que el juicio de incompetencia, por muchas objetividades que se aduzcan, no es un aserto de validez universal. De todas formas, en ausencia de trastornos de otra índole, lo que sí es seguro es que uno de los que más cualificado está y que tienen mucho que decir en el juicio acerca de la propia incompetencia es uno mismo.

Está claro que ésta última cuestión nos lleva a otra pregunta, quizás la más importante desde un punto de vista político: ¿Quién define la incompetencia? ¿Quién está moralmente legitimado para definir como incompetente a un sujeto para un determinado desempeño? Pero esto daría lugar a una reflexión para la que me siento incompetente y dejo que sean otros, o quizás otros grupos, los que diriman ésta cuestión porque en ésta cuestión, yo dimito.

Para responder al factor dos referido al dolor anticipado por la pérdida de los placeres asociados; creo que para facilitar es proceso inicial reflexivo basta con la pregunta que sigue: amigo incompetente ¿te considerabas adecuadamente feliz antes de desempeñar el puesto político que detentas en la actualidad?

Si tu respuesta es que “sí”, entonces no tienes problemas. Dimitir de tu puesto no te generará más dolor que el que genero un grano en el culo, te rascarás un par de días y seguirás feliz con tu vida.

Si contestas que “no”, entonces es verdad que tienes un problema y sería deseable que te lo hicieras ver con un profesional cualificado.

Así que, señoras y señores incompetentes, yo les pediría que atendieran a las pruebas existentes de su propia incompetencia y deseo que la lectura de las respuestas a las anteriores preguntas le hayan demostrado que, aunque estén ustedes rodeados por muchos incompetentes como ustedes, dense cuenta que aceptar y reconocer la propia incompetencia no es una deshonra, que su valía como seres humanos no está ligada a su desempeño público, que pueden volver a ser felices sintiéndose competentes en sus otras áreas de desempeño y deseo por el bien de todos los ciudadanos que tomen ustedes una decisión competente.

Notarán los lectores de ésta reflexión algo extensa que no he puesto ejemplos con los que clarificar conceptos e ideas, esto tiene dos motivos. El primero es que estoy seguro que la propia experiencia de cada uno les llevará a encarnar un personaje cercano que ejemplifique lo dicho y, en segundo lugar, por no ofender al incompetente que no fuera nombrado.

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29
Oct 2011

Pues no me callo ¡coño!

Escrito por: juan-carlos el 29 Oct 2011 - URL Permanente

Aprovechando el “río revuelto” se abre la veda de la descalificación del TODO Zapatero.

Pues no me callo ¡coño! No me sale.

El artículo de Santiago Cervera de hoy en El País se aprovecha de manera torticera y utilizando un marco lingüístico sesgado por la realidad actual con el que pretende trasladar con aparente certeza las críticas económicas hacia otros lugares a los que le duele que el “demoníaco Zapatero ha llevado a España”.

Si señor Cervera, España; sin tener claro que usted entienda el significado de “ciudadano”, los ciudadanos españoles homosexuales estaban esperando una ley de matrimonio homosexual porque sufrían, porque al ostracismo social que sufrían se sumaba el abandono legal de sus derechos. Claro que no se si usted y su partido entenderán lo que eso significa.

Si señor Cervera, España; sin tener claro que usted entienda el significado de “ciudadano”, aunque imperfecta, las ciudadanas españolas víctimas de violencia de género estaba esperando una ley de igualdad de género porque la mujer necesitaba ser ciudadana de primera en sus derechos y, para ejercerlos, necesitaban ser protegidas de manera tan especial como especial es la violencia machista a la están siendo sometidas. Claro que no se si usted y su partido entenderán lo que eso significa.

Si señor Cervera, España; sin tener claro que usted entienda el significado de “ciudadano”, los ciudadanos españoles con un familiar dependiente necesitaban una ley que las reparara de la pérdida personal, social y económica que implica dedicar la vida al cuidado de un dependiente. Claro que no se si usted y su partido entenderán lo que eso significa.

Si señor Cervera, España; sin tener claro que usted entienda el significado de “ciudadano”, las ciudadanas españolas deben poder ejercer sus derechos con autonomía, aunque tenga 16 años. Señor Cervera usted es médico ¿sabe lo que es la autonomía del paciente? ¿Sabe lo que es el principio de autonomía en bioética? Si usted, señor Cervera, se ha leído la ley sabrá que ley aconseja –y yo también- que las mujeres de 16 años el apoyo y el conocimiento de su decisión por parte de un adulto, pero aclare está usted si está dispuesto a obligar a una mujer de 16 años a seguir adelante con un embarazo no deseado, en los límites legales para abortar, sólo por la oposición de unos padres que fundamentan su decisión en cuestiones de carácter espurio y siempre personales. Más allá de la propia, tampoco tengo claro que usted y su partido entiendan la autonomía de los demás.

Algo parecido a esto se podría decir con respecto a la necesidad de luna ley de muerte digna, pero como no se si usted y su partido entendieran lo que eso significa, pues no me voy a molestar más.

Si señor Cervera, España; sin tener claro que usted entienda el significado de “ciudadano”, los ciudadanos españoles necesitamos esas leyes y usted y su partido serán los responsables, los culpables (“culpables” porque son conscientes del daño que provocarán) de que las futuras generaciones tenga que volver a luchar en el futuro para conseguir otra vez lo que hoy ustedes hoy quieren retirar y sí, los españoles tendrán que volver a esperar a otro Zapatero que lo permita; sólo espero que en aquel momento ese Zapatero del futuro se encuentre frente a una derecha que se al menos más civilizada que la actual de ustedes.

Pura indecencia Sr. Cervera; pura indolencia hacia los ciudadanos Sr. Cervera es lo que su artículo respira, una acumulación de insolidaridad es lo que usted, su partido y su artículo refleja.

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21
Oct 2011

Aunque sólo fuera por un instante eterno

Escrito por: juan-carlos el 21 Oct 2011 - URL Permanente

Lo cierto es que me siento feliz, no digo “extremadamente feliz” por lo que de excesivo pudiera parecer, pero sí muy feliz y muy alegre a partir del cese de la actividad armada decidido ayer por ETA. Yo atribuyo mi alegría porque veo una Euskadi en paz, porque pienso en los muertos que ya no lo serán, porque recuerdo mis paseos con prevención indeseada por la “ruta de los chiquiteros” de Vitoria en los años ’80 y por lo agradecido que estoy hacia los vascos con los que compartí dos períodos muy importantes en mi vida; si no llega a ser por lo mucho que encontré en Lorca jamás me habría ido de Txagorritxu ni de Armiñón, ni de la Calle Badaya en Vitoria; guardo unos recuerdos maravillosos.

Dos cosas me han llevado a plantearme la reflexión que sigue. Por un lado he estado hoy tomando café a primera hora de la mañana y no sólo no he respirado la misma alegría en mis co-cafeteros, sino que he percibido actitudes de incredulidad y de descalificación y emociones de decepción, y esto me ha hecho dudar acerca de la razonabilidad del sentimiento que yo estaba experimentando. He pensado que a lo peor es que yo soy un ingenuo, que no es que sea malo serlo pero, por si acaso, mejor saberlo.

Por otro lado, llevado por esa alegría por lo que yo creo que es una noticia histórica para España y poder recordarlo con claridad en el futuro, he comprado prensa. Concretamente, tengo delante LA GACETA (“Mil asesinatos después, ETA ni se disuelve ni entregas las armas”); ABC (“ETA ni se disuelve ni entrega las armas”); EL MUNDO (“ETA alardea de de sus asesinatos y emplaza al gobierno a negociar”); LA RAZÓN (“ETA cesa su actividad armada sin entregar las armas”); LA VANGUARDIA (“ETA deja las armas”); PUBLICO (“20 de Octubre de 2011. Agur ETA”) y EL PAÍS (“El fin del terror”) podéis llamarme obsesivo que tendréis razón, aunque hoy echo de menos que aquí no se vendan ni DEIA, ni GARA, ni DIARIO VASCO, pero para eso está ésta página que me lo soluciona.

Vistos los titulares de la primera página que os he transcrito, seguro que pasados unos días merece la pena hacer una reflexión sobre las distintas manera s de enfocar un mismo y tan importante suceso; el caso es que a estas alturas ya empiezo a entender la diferencia entre las emociones de mis amigos de café y la mía, pero es cierto que esto no me dice nada acerca de lo adecuado o no de mi alegría, aún no descarto ser simplemente un ingenuo.

Hace mucho que en psicología sabemos que una emoción no es adecuada o inadecuada sólo por el signo positivo o negativo con el que se vive y sabemos que sentiremos una emoción agradable si percibimos y valoramos el acontecimiento (“Estímulo” le llamamos nosotros) como, en algún sentido, favorable para nosotros y nos sentiremos mal cuando esa percepción y la valoración sea de signo contrario.

Por otro lado, también sabemos que, por diferentes razones, las percepciones y valoraciones de los acontecimientos puede ser sesgadas o incluso erróneas. Esa es la razón por la que cuando intentamos enseñar a alguien a manejar sus emociones negativas e inadecuadas es frecuente que centremos gran parte de la atención terapéutica más en los procesos valorativos y perceptivos que en la emoción misma.

En tercer lugar, también sabemos (aunque por todo esto parezca que sabemos mucho, la realidad es que sabemos que sabemos muy “poquico”, pero es lo que hay en la actualidad), bueno, pues también sabemos que las emociones están “inventadas” para algo, es decir, que no están ahí sólo para el placer o para el dolor, que también; por resumir, las emociones negativas están “inventadas” para alejarnos de lo “malo”; las positivas para acercarnos a lo “bueno”.

Estos tres factores: percepción, valoración y utilidad son los que nos pueden decir si una emoción, positiva o negativa, es o no adecuada. Por tanto, basta con tres preguntas y sus respuestas sinceras para aproximarnos al carácter adecuado o inadecuado de una emoción: “¿Qué estoy viendo del acontecimiento/puede haber algo de él que no esté percibiendo en este momento?”, “¿Estoy haciendo una valoración realista del acontecimiento?” y “esto que estoy sintiendo ¿qué utilidad está teniendo?”.

Bien, pues vayamos a la pregunta ¿es la alegría que estoy sintiendo adecuada?

¿Qué estoy viendo del acontecimiento? Cuando yo percibo el acontecimiento, además de las imágenes de los tres etarras leyendo el comunicado, yo estoy percibiendo otras cosas. Estoy recordando que la Kale Borroka lleva ya casi un año desaparecida; recuerdo la declaración de Bruselas de hace un año como el primer compromiso serio de organismos internacionales para la solución del problema; veo que la banda terrorista (confirmado por los empresarios vascos) dejó de recaudar la extorsión mafiosa a los empresarios y profesionales (por qué no decirlo, recordemos también a Josu Jon Imaz y el resto de empresarios vascos abrazando y agradeciendo a Rubalcaba el trabajo realizado al frente de Interior); recuerdo la reciente noticia de hace poco más de un mes por la que los presos vascos se desmarcaban de ETA y reconocían la necesidad de la reparación a las víctimas; recuerdo que no hace muchas semanas EKIN decide disolverse (es cierto que Bildu asume parte de los postulados de KAS, pero esa es otra historia); recuerdo la muy reciente conferencia internacional de paz celebrada en San Sebastián y, evidentemente, tengo delante el comunicado de ETA de ayer mismo. Quizás falten algunas cosas -segurísimo que es así- pero creo que mi percepción es una visión bastante amplia del acontecimiento y las diferencias con momentos previos en que algunos creímos erróneamente que el fin estaba cerca.

¿Estoy haciendo una valoración realista del acontecimiento? Además de lo dicho en el primer párrafo de ésta reflexión, estoy pensando que por fin llega la paz y que las víctimas de los asesinos de ETA podrán empezar a ser satisfactoriamente reparadas, que en un futuro más cercano que lejano, se producirá la disolución de ETA, el abandono de las armas, la petición de perdón a las víctimas y a la sociedad; estoy pensando que este es uno de los puntos naturales que nos acercan al final; estoy pensando en lo que van a disfrutar mis antiguos amigos de Vitoria la próxima Virgen Blanca; me estoy viendo a mí mismo paseando por La Florida o de vinos por “la cuesta” sin aprensión. Es decir, mi valoración es que la gente en los pueblos de Euskadi va a salir a la calle, discutirá de política en el “estudio 54” (que imagino que habrá desaparecido ya) o en las tabernas del barrio viejo, exactamente a como lo hago yo en Lorca, que la cotidianeidad no será aprensiva. Creo que es realista pensar que en un pueblo en paz la vida será tan divertida o tan aburrida como en cualquier otro lugar y no veo que eso sea una valoración sesgada.

¿Qué utilidad está teniendo o puede tener mi alegría? Se acabaron los prejuicios hacia los vascos, cuando veamos a uno o hablemos con uno dejaremos de preguntarnos si pertenecerá o si será simpatizante de ETA y todo esto me acerca más a Euskadi, a sus paisajes, a sus deportes populares (de los pocos deportes que yo he practicado, como lo indican las dimensiones de mi cuerpo) y, sobre todo, a sus gentes, y mis experiencias previas me dicen que esto es algo muy agradable para mí. Es decir, me sirve para recuperar a Euskadi y a lo que para aquel niño y aquel adolescente vivir allí le supuso en su vida.

Además, como criterio adicional, mi alegría no hace objetivamente daño a nadie. Por tanto, creo que mi emoción de alegría es adecuada y como dice Iñaki “Gora Euskadi Askatuta, libre de ETA”, así que parafraseando a Bernardo Atxaga en la película de Julio Medem, “dejadme levitar” con mi alegría, aunque sólo fuera por un instante eterno.

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19
Oct 2011

Sanidad pública: un punto más para el debate

Escrito por: juan-carlos el 19 Oct 2011 - URL Permanente

El principio de Autonomía surge desde el profundo respeto que se DEBE tener hacia la libertad y la consecuente capacidad de decisión de los individuos. En su aplicación a la salud implica la necesaria aceptación, por parte del profesional y de las instituciones sanitarias, de la decisión acerca de qué hacer con su cuerpo y con el tratamiento que se le plantee para sus enfermedades o problemas.

Para que un enfermo o su familia, puedan hacer un uso adecuado de su Autonomía, necesitan información veraz, sencilla y completa de todas las opciones a las que puede acceder.

Desde una perspectiva ética (bioética si se quiere) ¿cómo queda una institución que merma información a sus pacientes acerca del tipo de profesionales a los que puede acceder?

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16
Oct 2011

Confianza

Escrito por: juan-carlos el 16 Oct 2011 - URL Permanente

Cierra un momento los ojos, vamos a hacer un sencillo ejercicio que nos puede convertirse en un remanso de paz, de tranquilidad …… sólo tienes que cerrar los ojos y centrarte en tu respiración y en las sensaciones que se asocian a la entrada y salida del aire en tu cuerpo …. es sencillo, todo consiste en no buscar nada, centrar tu atención en esas sensaciones y dejar que las cosas pasen …..

Ahora, mientras que mantienes los ojos cerrados y vas observando las sensaciones que produce el aire entrando y saliendo, sin forzar a tu propio ritmo, …. ahora me gustaría que hicieras un ejercicio sencillo de imaginación ….. quiero que dejes que venga a tu mente, a tu imaginación, la imagen de aquella persona, real o imaginaria….. esa figura a la que en el pasado echaste mano en el pasado y que te ayudó con éxito en aquel momento de dificultad que tuviste ….. pudo ser aquella dificultad económica que tuviste y que te ayudó a resolver ….. aquel problema que tuviste con tu jefe y que con su escucha y ayuda te enseñó un camino diferente ….. aquella amiga con la que te sentiste escuchado al comentarle tus dificultades con aquella que querías que fuera tu primara pareja y que de ayudo, y de qué manera, a superar tu primera crisis de desamor …… esa persona ….. real o imaginaria, da igual ….. en el que tienes o tenías puesta toda tu confianza …… no importaban las dificultades …. con ella …. con él …… al lado …… junto a ti ….. todo fue más fácil …… incluso las molestias parece que lo fueron menos ……

¿Sigues observando las sensaciones del aire entrando en tu cuerpo? Seguro que han cambiado algo ….. parece que te encuentras más tranquilo ….. de una forma más agradable … ¿verdad? ….. es la sensación que nos produce la confianza ….. quédate con ella, es agradable, muy agradable ….

Somos nosotros mismos los que lo estamos consiguiendo, pero esa figura que nos la recuerda … nos evoca paz …. confianza ….

Mantén la imagen de esa figura unos minutos … vuelve a conectar con el placer de aquella confianza …. la tranquilidad …… tus sensaciones ….. ¿lo ves? …. ¿ves otra vez ese remanso de paz? … la profunda confianza que ahora sientes …..

Y ahora ¿qué? …… ¿se parece esa figura a Rajoy o alguno de sus acólitos? ….. pues eso, reflexiones todos.

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12
Oct 2011

“Me la suda”

Escrito por: juan-carlos el 12 Oct 2011 - URL Permanente

(Ésta nota, que no entra en una valoración de intenciones ni en la funcionalidad que se busca con las mismas, fue una reflexión incompleta escrita el día en que Durán i Lleida vomitó sus palabras; la decisión de “subirlas” al blog se ha visto influida por las recientes de Francesc Homs)

“Me la suda” no se si en Catalunya se empleará ésta expresión para hacer ver, de manera contundente pero poco educada, la indiferencia con que una persona recibe un mensaje o una actitud desde otra persona.

Pues “me la suda” la opinión del Señor Durán i Lleida (disculpen el uso del adjetivo “señor”; no es una apreciación personal, sino sólo una fórmula de cortesía hacia la respetable posición pública de Diputado) y también me la suda el hecho de que CiU y el gobierno al que sustenta suscriba o no las palabras del antedicho Diputado.

¿Por qué me la suda? Simplemente por la nula transcendencia que esas palabras deberían tener sobre los ciudadanos y sobre las comunidades autónomas a las que se refiere; a diferencia de la justa indignación de otros y su adecuada respuesta, yo no me siento agraviado por la existencia del PER o el PFEA, como parece que se llama actualmente; puedo tener mi opinión sobre él o sobre su necesidad o sobre su uso, pero no me agravia.

Esto no quiere decir que “me la sude” todo aquello que el Diputado Durán diga o todo lo que CiU, en cualquier lugar, defienda o haga.

Tres ejemplos. “No me la suda” una ley electoral que otorga más poder real en el ámbito estatal a CiU aún a pesar de tener menos representatividad ciudadana que otros partidos. “No me la suda” los recortes que la Generalitat está acometiendo sobre los Servicios Públicos, y “no me la suda” por que, en primer lugar, están afectando a los mismos ciudadanos que pertenecen a las clases sociales y grupos laborales a los que yo mismo pertenezco y, en segundo lugar, tampoco “me la suda” porque las medidas de la derecha neoliberal catalana (léase, CiU) se han convertido en otra punta de lanza estatal para justificar unas medidas que están violentando a los ciudadanos de todo el Estado. “No me la suda” porque, como buen nacionalista identitario sólo ve “la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”, ya que, de hacerlo, tendría que recordar, a la vez que los ciertos ataques sufridos por la identidad catalana, también habría de recordar las ventajas económicas y aquellas otras medidas proteccionistas de las que su tejido industrial se ha ido beneficiado en otros períodos históricos.

Así pues, “me la suda” su opinión Señor Durán y “me la suda” la opinión en ésta materia del grupo político que lo sustenta y apoya; también “me la sudan” sus explicaciones y racionalizaciones a posteriori que usted refleja en tan buen castellano. Claro, que también estoy seguro de que a usted “se la sudan” mis opiniones, tanto como “se la sudan” los extremeños o los andaluces o el resto de españoles (a la cuestión me remito).

En resumen, parece que usted me gana en educación (que no en respeto), aunque en la cosa de “sudores” es probable que vayamos empatados, claro que en valores éticos y democráticos somos muchos los que, en materia política, le ganamos por goleada.

P.D.- soy consciente que ésta última frase, específicamente destinada al Diputado Durán, puede ser aprovechada por alguien para que “se la sude” más y para descalificar más mi opinión o incluso a mí mismo; pero insisto, “mis valores éticos, en materia política, están muy por encima de los suyos”.

Un saludo.

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08
Oct 2011

Justicia social retributiva (un ejemplo)

Escrito por: juan-carlos el 08 Oct 2011 - URL Permanente

No tengo el dato claro y espero que alguien me lo corrija si me equivoco; tampoco quiero calificarlo ni valorarlo, sólo reflejarlo.

Debido al elevado coste que supone la formación de un piloto de combate (no se si sucede también en marina), parece que cuando acaban su formación los pilotos recién formados en la academia militar de San Javier firman una especie de contrato por el que se comprometen a permanecer varios años en la estructura militar. Parece que la finalidad es que el Estado rentabilice la fuerte inversión realizada en su formación.

Lo desconozco, pero supongo que la formación de un piloto de combate debe ser carísima (no he conseguido encontrar la cifra, aunque tengo mis dudas de que sea mucho más cara que lo que puede costar a la sociedad española la excelente formación que le presta a un cirujano, por poner un ejemplo) y que con esa medida de compromiso lo que el Estado pretende es que la sociedad sea retribuida por el esfuerzo inversor realizado, evitando así una huida de sus pilotos hacia las compañías comerciales que con seguridad pagan salarios mucho más rentables a sus pilotos.

Pero la sociedad española no sólo invierte en educandos militares, también lo hace en la Universidad civil y en sus estudiantes.

Un estudio de 2010 dice que el estudiante universitario cuesta al erario público aproximadamente unos 6000€ de media por estudiante y año. De esos euros, las matrículas que se pagan en la universidad pública española, según las tarifas que he revisado tanto en la Universidad de Murcia (mi comunidad) como en la Complutense de Madrid, cuestan aproximadamente alrededor de 900€ por estudiante y año (60 créditos).

Olvidando becarios y otros estudiantes de matrícula reducida o gratuita, estos datos indican que el Estado invierte en cada estudiante universitario unos 20.000€ cada grado realizado (suponiendo que no se repita).

Ante unos estudios de grado equivalentes, la matrícula en una universidad privada le cuesta a cada cliente entre los 4.800€ en la Católica de Murcia y los 7.500€ en la de Deusto (las que he revisado).

Con estos datos parece claro que la universidad pública española, al margen de la calidad de la formación que ofrece (óptima en mi opinión) cumple una función social evidente que ayuda al funcionamiento del “ascensor social” del que hablan los sociólogos.

Pasado un tiempo, muchos de aquellos estudiantes formados en la Universidad pública se convierten en profesionales muy bien pagados, generalmente en la empresa privada. En estos, la formación universitaria en el sistema público es verdad que no fue suficiente para alcanzar esos niveles económicos, pero, a la vez, sí fue una condición necesaria para ello.

A los pilotos militares se les exige algo parecido a un impuesto en especie bajo la forma de dedicación al ejército español durante unos años. ¿Por qué no se pide a los profesionales formados inicialmente en la universidad pública un impuesto parecido? Por ejemplo, ¿por qué no se pide a aquellos estudiantes, profesionales actuales, que ganen salarios por encima de 60.000€ o 70.000€ que retribuyan a la sociedad lo que la sociedad invirtió en ellos haciéndoles que devuelvan aquellos 20.000€ que antes he comentado, aunque sea a plazos más o menos prolongados?

De esa manera los que serán los Emilio Botín, los Francisco González, los Rajoy, las Esperanza Aguirre, los Montoro, los Rodrigo Rato, los Aznar, los Artur Mas o los Boi Ruiz del mañana que denostan hoy, o que apoyan a quienes lo hacen, la idea de lo público podrán seguir siendo gentes económicamente privilegiadas, pero al menos habrán sido justos con la sociedad que invirtió en ellos.

Bueno, es una idea y, además de no estar equivocado, espero que como tal se tome.

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Juan Carlos Ferra Miñarro

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