08 Ene 2008
Hiperactividad y subactividad
Hablaba con una colega sobre un artículo aparecido hoy: “Niños condenados a ser perfectos. Crece la medicación contra el trastorno de la hiperactividad”.
Mientras, viniendo al trabajo he visto a algunos niños de este país, Senegal. Estos niños de los que hablo (porque aquí, como allí, hay muchas “clases” de niños) no parecen ser hiperactivos. Miraban el interior de una pastelería con la esperanza de que al salir les dieran algo de lo comprado. No creo que estos niños tengan actividades extraescolares. Su ambición no es llegar a ser los mejores, sino llegar a “ser”.
Ahora no me extraña el choque de nuestras culturas. Mientras unos somos educados desde pequeños en la eficiencia, en la necesidad de dar sentido al tiempo, de llenar nuestras vidas, nuestro tiempo, nuestro historial con casas, con cosas, con coches, con cultura, con actividades, con música, con ocio, con títulos, con idiomas; otros lo son en la realidad de la calle, de lo que ven y nunca podrán tocar si no es en sueños o por azar del destino.
Aquí el futuro no depende del esfuerzo. El trabajo, el tiempo, la vida de las personas no tienen el mismo valor que en el mundo occidental. Naturalmente que hay élites y sus niños tienen acceso a más posibilidades incluso que la media de los europeos. Hablo del 80% de la población que sufre de sub actividad. En estos países con tantas necesidades la gente no tiene oportunidades, no encuentra empleo, quiero decir “trabajo remunerado”, y por eso prefieren arriesgarse a morir antes que continuar en la impotencia, en la incertidumbre, en la arbitrariedad, en el azar. No creo que sea la opción mejor, pero os aseguro que comprendo su decisión.
Sobre este blog
elgatopardo
crarizaEn un mundo en cambio continuo nos afanamos en encontrar nuestro centro de gravedad permanente. Pero nada es permanente (nunca lo fue y hoy menos). Describir el cambio es contar nuestra adaptación a las buenas y malas realidades personales y globales. Frente a la homogeneidad hacia la que nos lleva ese cambio (el consumismo, la superficialidad, la competitividad despiadada); hay realidades que desde lo personal a lo colectivo merece la pena arriesgarse a cambiar, como los procesos de injusticia económica, social y medioambiental. Y otras realidades no han de cambiar, han de continuar y enriquecerse mutuamente, como la diversidad personal, ideológica, cultural, social y medioambiental. Para ello es necesario (no suficiente claro está) un proceso en red (como este blog), de participación, de ideas, de intercambios, de abajo a arriba, de lo local a lo global.
Últimos Comentarios
- Tema libre 7 comentarios Bloody pat f-menorca karmen-jt Cristina
- Ver y viajar 9 comentarios Rosa, niña guerrera MaJiCor un-espanol-mas aojnauj janpuerta pat
- EL cuaderno rojo 14 comentarios f-menorca Bloody Señor Capullo crariza Javier Martín Romo
- Alegrarse del mal ajeno 7 comentarios f-menorca paristreintaytantos crariza Javier Martín Romo socioblogias
- Jefes y JF 8 comentarios f-menorca LICO un-espanol-mas bandama4 NEKANE
Tags
Categorías
Enlaces
- "Cuzo d´andalú" para iniciados
- Africa
- Alberto Rodrigo: Apañero y escritor
- Érase una vez...
- El (otro) dentro del laberinto
- el blog de Ana (eso dice)
- El lado alegre de la vida
- El señor de los cuadernos
- Fantasía
- la postmodernidad y otras batallas
- Mz Z
- Para reír en familia
- Para reír solo...
- Planeta imaginario
- Si gustan los policiacos
- Todos tuvimos un barrio
- Un aburrido con encanto como yo (je,je)
- Un grupo de música
- Una página interesante...para algunos
- Y la G cómo no
- Y un valle secreto
Fans
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


9 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Anónimo dijo
el egocentrismo de los paises desarrollados , indefinidos y decadentes contra la supervivencia, contra la negacion de cualquier futuro, todo ello en un mismo mundo, no deja de ser absurdo no deja de ser terrible.
Pero lo peor de todo es que es real.
tamivpkorunha85 dijo
Entiendo que se pueden extraer dos conclusiones de lo que has escrito y del comentario de Anonimo, que aqui nos preocupamos mas por tener que por ser.
La segunda conclusion es que no se que sera mas terrible.
Nos pasamos horas acumulando preocupaciones, yo soy ese perfil que descrbias en tu articulo, la locura por acabar la carrera, el ingles, el protocolo, el querer trabajar, cultivar mi cuerpo y mi mente, me gusta leer, el cine.. no paro n todo el dia, de casa a la facultad, de la facultad al gimnasio, a la biblioteca... y luego que?
Si no miramos mas alla de nuestro horizonte, estaremos perdidos.
bvarcimboldi dijo
Aquí nos preocupamos por tener lo superfluo mientras que en otros países se preocupan por ser con un mínimo de dignidad y esperanza. El mundo está mal repartido y, lamento decirlo, no veo que esto vaya a cambiar en mucho tiempo. Lo primero que tendría que cambiar sería nuestra mentalidad (y yo el primero) porque, ¿cuánta gente dejaría de hacer regalos a sus seres queridos en Navidades (la mayoría de ellos absolutamente superfluos) para dedicar ese dinero a ayudar a esos niños de los que hablas? Yo también entiendo su decisión y entiendo que hay que estar muy desesperado para abandonar el propio país y arriesgar la vida por un sueño inalcanzable y utópico. Un abrazo.
CERRADO dijo
Los niños del mundo son lo que seremos , nuestros niños los de aquí tienen bienestar ,confort , pero están impregnados de ansiedad y cada vez desean menos ,no les dejamos desear nada les damos todo ,menos el tiempo y el asombro . Los otros niños no tienen futuro ,pero tienen deseos y tiempo ,ellos no necesitan tratamiento para la hiperactividad ,ellos necesitan FUTURO.
Y .con estas perspectivas ,¿ que seremos?.Saludos.
lola dijo
Un contraste de realidades..tremendo ...Los paises desarrollados damos la espalda ..o no queremos ver...nos crearía remordimientos...
La insensibilidad de los gobiernos es patente...un beso
lola dijo
Te invito a pasar por mi blog ..tengo un articulo sobre el Cortijo El Faile...en Nijar ..y la vinculación del crimen cometido en él con la obra de Lorca...
Pedro dijo
Somos un producto de la evolución y del bienestar al que hemos llegado ¡Viva!. Somos así porque tenemos que serlo, así nos han educado y eso está bien.
A medida que nos desarrollamos y nos damos cuenta de lo que hay, de todas las posibilidades que tenemos, no sólo nos quedaremos mirando los escaparates sino que podremos soñar con trabajos,viajes, casas, cosas, amigos que están lejos, formas de conseguirlo. Lo que tenemos es mucho y bueno, y, aunque a veces sea imposible, no debe alojarse en nosostros un sentimiento de culpabilidad o amargura porque el niño del escaparate de senegal no tenga, probablemente, ni la mitad de lo que tenemos en nuestra sociedad avanzada del superbienestar. Lo que tengo no es un lastre sino algo que me posibilita, de alguna manera, que ese niño del escaparate vaya a compartir algo de lo mío. La botella de mi vida tiene mucho dentro, da para muchos, se llena con vosotros, y la bebo saboreando cada buchito procurando que lo amargo y lo dulce me sirva para ser más consciente y compartirlo con los que no tienen. Creo crariza que otro día tienes que plantear el tema de las borracheras... de todo, de vino y de vida.
Ana dijo
Uno de mis empeños con mis hijos, afortunados hijos normales del primer mundo, es que se sientan así, afortunados, por tooooodo lo que tienen. Y que dejen de mirar lo que no tienen. Me gusta tu forma de contar las cosas. Gracias por ser mi "amigo".
carisdul dijo
Clarisa me ha encantado tu reflexión. Yo quiero aportar algo de la experiencia que tengo por mi trabajo sobre el comportamiento del niño pobre y el rico.
Cuando hablamos de niños pobres y desamparados, me viene a la cabeza, el comportamiento de estos en los centros hospitalarios, y el de los niños más afortunados que lo tienen casi todo.
Podría contar muchas anécdotas al respecto, pero solo diré, que cuando una mujer se casa debería recibir una previa educación sanitaría, convivir con los niños enfermos de una sala de hospital, donde su mayoría sean inmigrantes. Te aseguro, que ahí comenzaría el camino hacia la igualdad.
No sé si me habrás entendido.
Un abrazo.
Escribe tu comentario