25 Jul 2008

Cuestión de perspectiva

Escrito por: crariza el 25 Jul 2008 - URL Permanente

Hace poco en mi trabajo actual hubo un conflicto de carácter laboral, pero en el que, como en todo en nuestra vida, se mezclaban aspectos personales. Tuve la oportunidad de escuchar a las dos partes. Una certeza: las dos partes tenían (algo de) razón. Otra: las dos se sentían heridas por la posición de la otra. Por último: las dos hacían juicios de valor sobre lo erróneo, lo injusto, lo inexplicable (quizás, incluso, lo ingrato y egoísta) de la otra posición.

Creo que la correcta solución hubiera sido acudir un proceso de resolución de conflictos: a un negociador, a un agente externo que tratara de llegar a cierto punto de empatía para las dos partes. Pero no ocurrió así.

En la vida real, esa que a veces no es bonita, en la que todo no es buen rollo y solidaridad, sino más bien algo diferente, pues bien, en la vida real (de los grises y colores difusos) pocas veces se llega a procesos de resolución de conflictos (a tiempo). A tiempo quiero decir cuando todavía se pueden buscar alternativas, soluciones válidas, factibles, pertinentes para ambas partes.

Para que se dé un proceso de resolución de conflictos ambas partes deben tener una capacidad (un poder) equilibrado. Lo suficientemente equilibrado como para que ambas consideren que hay que llegar a un acuerdo (aunque sea de mínimos, aunque no guste a ambas).

En la vida real lo normal es que una parte tenga más poder, más capacidad para ejercer (ejecutar) sus decisiones, aunque sea injusto (¿y qué?, ¿nada nuevo?). Un ejemplo evidente son las guerras, en las que el desequilibrio es tal, que una de las partes considera oportuno el ataque. Sólo esa parte accederá a un proceso de resolución de conflictos cuando crea que su poder no es tan grande como estimaba, o que el poder del otro lo es más de lo que consideraba, porque ese otro empezó una defensa no esperada (¿guerra de guerrillas?) o, incluso, se mezclen aliados nuevos que (erróneamente) al principio no entraban en sus cálculos. Aunque en muchos casos, paradójicamente, los aliados le surgen al que tiene el poder (aunque no tenga la razón).

La parte con más poder tiene más margen para la comprensión de sus errores, para la empatía con su carácter, para la autojustificación y, a su vez, menos margen para la comprensión de los errores, el carácter y la justificación de lo ajeno. Tan viejo como el mundo: master and slave.

En mi trabajo no hubo proceso de resolución de conflictos. Una de las partes tenía el poder...

Mi perspectiva me sirvió para no mezclarme, para no tomar partido, aunque quizás tendría que haber dicho algo, algo sobre lo que mi perspectiva me sugería, algo a la parte que tenía el poder, aunque me dijeran que "¿por qué me metía donde nadie me llamaba?", "que nadie me había dado vela en ese entierro" y, en el peor de los casos, me acusaran de tomar posición por la otra parte, por no tener la perspectiva “correcta”.

Pensaréis (y quizás pienso) que mi posición fue un poco cobarde, un poco egoísta y cómoda. Quizás sí. Pero, cómo decirlo, yo ya he sentido en carnes propias la arbitrariedad del poder...eran otros tiempos, en otro trabajo, y yo era una de las partes del conflicto, la de menos poder...Desde entonces me he interesado mucho por el tema de los conflcitos, la participación y el poder, que no es sólo un tema central de mi sector de trabajo, sino de la cotidianeidad. Al menos me ha dado perspectiva, egoístamente sé los partidos que no merece la pena jugar.

En fin, la vida está llena de conflictos...y siguen ganando los que tienen más poder (tengan o no razón). Y el que vence, con el tiempo...convence.

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

f-menorca dijo

Matices. El que vence, casi nunca convence, pero el tiempo juega a su favor y convence por agotamiento que no por conviccion. Y yo siempre digo que nadie tiene razon. Todos tenemos razones, el plural, y unas razones pesan más que otras, sobre todo si alguien puede poner el dedo en la balanza. Y, efectivamente, si no puedes ganar, no juegues.

crariza dijo

F-menorca...no es cuestión de no poder ganar para no jugar...es cuestión de saber que vas a perder...en fin, sin opción al empate...uno va teniendo edad para ser un kamikaze...

La última frase, como sabes, es el negativo de la frase de Unamuno: "venceréis. pero no convenceréis"...hoy, pues sí, ya no convencen aunque vencieron...pero durante cuarenta años convencieron...que se lo digan a mi abuelo y a mi abuela...en fin

gracias por tus comentarios

uru dijo

Lo malo es que demasiadas veces te "meten" en el juego. Te obligan a "dar la razón" y si cometes el error de ser sincera pasas a engrosar las listas del paro...
Crariza he copiado tu texto a word porque no podía leerlo. Me sale una letra script muy pequeña. No sé si "sos vos o soy yo" ajajaaja pero ya está. Por desgracia pienso que estas en lo cierto, el poder siempre lleva las de ganar, razón incluida...
Besotes

karmen-jt dijo

Interesante reflexión sobre la resolución de conflictos. Algo que a mi me parece muy complicado, ya sean conflictos a nivel laboral, como personal, entran demasiados factores, se pierde subjetividad.
Y la última frase es una gran verdad. Solo hay que tener los medios...
Un abrazo.

Pato Blanco dijo

Poder y tener razón son sinónimos.... sino, ¿qué es el poder?
Ahora pienso que los conflictos son como los cánceres, lo mejor es hacer un diagnóstico temprano. La metástasis solo tiene una solución.

un-espanol-mas dijo

Tu perspectiva te hizo mantener una posicion correcta. de cobarde nada ... que los finales bonitos solo los tienen las peliculas. Esto es la vida. Un abrazo cauteloso compañero ...

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En un mundo en cambio continuo nos afanamos en encontrar nuestro centro de gravedad permanente. Pero nada es permanente (nunca lo fue y hoy menos). Describir el cambio es contar nuestra adaptación a las buenas y malas realidades personales y globales. Frente a la homogeneidad hacia la que nos lleva ese cambio (el consumismo, la superficialidad, la competitividad despiadada); hay realidades que desde lo personal a lo colectivo merece la pena arriesgarse a cambiar, como los procesos de injusticia económica, social y medioambiental. Y otras realidades no han de cambiar, han de continuar y enriquecerse mutuamente, como la diversidad personal, ideológica, cultural, social y medioambiental. Para ello es necesario (no suficiente claro está) un proceso en red (como este blog), de participación, de ideas, de intercambios, de abajo a arriba, de lo local a lo global.

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