06 Mar 2012

Casi todo, casi nada

Escrito por: crariza el 06 Mar 2012 - URL Permanente

Por la mañana era más optimista que por la noche. Aún así ya por la mañana comenzaban sus alucinaciones. Alfredo veía visiones y creía que le espiaban. Por eso incluso en su intimidad miraba por encima del hombro. Luego a menudo, durante el día, tenía ganas de hablar con los muertos. No me refiero a zombis o seres tenebrosos. Me refiero a esos seres queridos, tan queridos, que ya no estaban, que sin darse uno cuenta se habían apagado poco a poco, la mayoría, y de golpe, algunos. No habló con ellos cuando vivos y ahora sentía enormes deseos de comunicarse. Claro que de los vivos se olvidaba…hasta que estuvieran muertos.

Lo tenía casi todo y por eso no era feliz: porque no lo tenía todo. Buscaba en los rincones de su alma pero no lo encontraba. A ese todo me refiero.

Porque lo tenía casi todo, no valoraba casi nada. Tenía el universo en sus manos pero sentía el vacío en su alma. Su corazón se volvía pequeñito y no podía describir nada de lo que en sus manos tenía.

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04 Mar 2012

Dirigir la digresión

Escrito por: crariza el 04 Mar 2012 - URL Permanente

Esta semana el tema era "indigestión" en el taller Despertando...

Me dijeron: “oye tú, tú que conoces ese tema, ¿por qué no escribes algo sobre lo que está pasando en ese sitio?, venga, explícalo que a la gente le interesa, le va mucho el morbo, sobre todo ahora que ya sabes cómo estamos de mal, que mal de muchos ya se sabe. Dale un poco de tono melodramático que a la gente también le gusta leer sobre el mal, los males o las desdichas, sobre todo si es ajeno, pero por favor que los malos queden muy malos y los buenos muy buenos”.

Confieso que no me costó mucho decidirme, aunque cierta educación (no sé bien si clerical o sentimental) me hizo remolonear y negar con la cabeza al principio, los primeros segundos quizás, pero en el segundo diez ya lo estaba aceptando sin saber bien lo que supondría, ni si sería capaz de terminar algo, yo que soy tan dado a prometer el oro y el moro y luego no dar ni lo uno, ni lo otro.

Y sucedió como en otras ocasiones. Letras, palabras, frases, párrafos en medio de un camino, un río, un torbellino. Vaya indigestión. Tanta letra picadita se hizo un polvillo, que con las primeras gotas más allá de la buena voluntad se convirtió en un fango que no me dejó avanzar ni para adelante ni para atrás. No sé si os ha pasado alguna vez. Que de querer terminar y terminar bien, la angustia ha subido desde las entrañas, cortando con todo flujo intestinal o al revés desatándolo todo a una velocidad del diablo. Entonces no es que no hayamos terminado, es que siquiera hemos empezado. No sé si os ha pasado. Que de tanto pensar os habéis quedado como estatuas de hielo. O de cartón. ¿Os ha pasado? Parálisis por el análisis.

Por una vez que empezaba a pensar a empezar a escribir…son más de tres frases, pero tendréis que esperar a otra vez. Y yo…un poco más de lo mismo.

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El azar en la vida

Escrito por: crariza el 04 Mar 2012 - URL Permanente

Esta semana el reto era escribir con sólo tres frases: Pertenece al taller literarario Despertando...

Mi nombre es Francisco Tejedor, soy detective privado y aunque he hecho de todo en esta vida sin duda tres frases no fueron mucho para empezar, sin embargo es lo que tenía y con eso me tuve que conformar, sobre todo teniendo en cuenta la suma de dinero que ella entonces me dio al instante, y que prometió doblar después si completaba el encargo.

Todo empezó aquella tarde de febrero en que, aprovechando la crisis económica y de clientes, por fin estaba ideando la estructura de mi novela, cuando apareció aquella mujer morena en mi despacho y me dejó aquella hoja tras haberme contado la historia de su vida, o al menos así ella lo llamó, aunque a mí me pareció que la historia no iba más allá de cuatro años atrás en la vida de esta mujer atractiva a la que yo no echaba más de cuarenta años, atractiva y casada, aparentemente ,con el hombre ideal que la había hecho feliz los últimos cuatro años de su vida, y eso era el comienzo de la historia, el final era que desde hacía dos meses se mostraba distante, evasivo y frío; pero de nada le sirvió decirle que yo no era la persona adecuada para un trabajo de ese tipo y que además no sabía inglés, que para mí sería imposible hacer aquel encargo y que quizás podría contar con alguno de mis colegas; pero de nada sirvió porque ahora estoy aquí en la habitación 482 del Best Western Plus The Inn at Longwood de Boston (lo copio letra a letra de una tarjeta del hotel) en lugar de en mi despacho en la Gran Vía de Madrid; aunque repito que no sé inglés me he dedicado a hacer zapping para comprobar tres cosas, que efectivamente no sé nada de inglés, segundo, para lo que hay que ver mejor no saber inglés y tercero, una coincidencia, estoy aquí en Boston el fin de semana de los funerales de la cantante Whitney Houston, unos van y otros venimos y todo es fruto del azar; aquí estoy matando el tiempo antes de volver al aeropuerto tras un trabajo fácil, muy fácil, menos complicado de lo que pensé; y ahora escribiendo esa novela que empiezo a pensar que algún día llegaré a terminar, y reconozco que esas tres frases dichosas han sido inspiradoras: una, un nombre, un nombre vulgar en España, Jose Luis López; otra, una dirección en un Hotel de Boston, el Best Western Inn Longwood, y tres, una orden, “saque fotos, lo quiero todo”.

Mi técnica es la confrontación, quiero decir que no hago como otros detectives que le dan vueltas a los asuntos para que el rollo dure una película, no, yo voy al grano, y en este caso fui directamente a la habitación de José Luis López, la número 308, y le pregunté por qué le ponía los cuernos a su mujer, si lo hacía desde hace tiempo o sólo desde hacía unos meses, que lo mejor era que lo reconociese porque él no tenía alternativas y yo no podía seguir mucho tiempo en aquél hotel con el adelanto de su mujer; bueno, ya os he dicho que todo acabó bien, ¿no?, al menos para mí, al menos en lo que se refiere a mi trabajo, porque esta fue la respuesta que me encontré: “mire déjeme en paz, ¿sabe?, he sido feliz con ella y creo que también ella lo ha sido, pero ahora tengo que volver a Madrid y decirle por qué he venido a Boston a este hotel, ¿sabe?, estamos junto a un Hospital especializado en oncología…le tendré que decir que no me quedan más de unos meses y, ¿sabe?, yo había llegado a esa edad en la que uno piensa que ya puede descansar o dedicarme a disfrutar un poco de su tiempo y de su entorno y de su vida en familia…pero usted puede estar tranquilo recibirá sus honorarios…“

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14 Feb 2012

Problemas con la balanza

Escrito por: crariza el 14 Feb 2012 - URL Permanente

Tocó hablar de balanzas esta vez en el taller...

Como sabéis los escritores solemos tener problemas de ego. Y esto al final se nota en…la balanza. Pongamos que sobre todo en nuestro caso, el de los escritores con gran fondo, el ego se suele subir o pesar más de lo debido y a veces nos mete en algún problema. El sedentarismo no ayuda tampoco porque, si os soy sincero, yo he conocido a escritores no sedentarios que también eran pesadísimos y para qué ser finos a estas alturas: sí, también la cagaron.

¿Se puede encontrar el medio o el remedio para nuestro ego? Sinceramente creo que no, pero corregidme por favor si me equivoco: Es más fácil meter un camello por el ojo de una aguja. Mejor llevar la balanza a arreglar, al mecánico o al psicoanalista. Es más fácil dejar de leer.

Para no ir más lejos, que no quiero ser pesado, anoche soñé que los escritores, una vez cumplida nuestra tarea en este mundo tan cruel, esperábamos en el purgatorio a que se tomara la decisión, uno por uno, sobre nosotros, sobre nuestro justo final. Entrábamos todos y, uno tras otro, nos sometíamos a un tribunal que yo suponía formado por doctos y eruditos de alta sensibilidad para las letras y las artes. Se oía discutir al tribunal tras una gran puerta de madera.

Y me pareció oír repetidamente la palabra ¡“balanza”¡ , un silencio… y unas risas. ¡Bien!, pensé, esto está hecho porque yo, sabéis, soy un experto en todo lo que se refiera a justicia y libertad y el bien y el mal, el ser y la nada y todo lo que eso significa…Pero al rato pensé ¿y si no es eso? ¿Y si ponen en una balanza mis escritos, mis libros, mis artículos y valoran de forma justa y objetiva todo eso? Entonces mis piernas empezaron a temblar…¡no, otra vez no ¡

Pero ¿sabéis? el final del sueño no fue así…al entrar me encontré a unos pequeños diablos barrigones descojonados que empujaban con el tridente a todos los escritores, todos escritores con gran ego, al fondo del infierno. Pinchaban con su tridente al tiempo que gritaban: éste mucho escritor, mucho ego, pero no tenía ni idea de lo que va esto ¡vaya pérdida de palabras y de tiempo! ¡Va lanza! (a la papelera, a la basura, al infierno mismo)

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04 Feb 2012

Valiente destino

Escrito por: crariza el 04 Feb 2012 - URL Permanente

De nuevo en Despertando

http://antesdequesevaya.wordpress.com/2012/01/29/valiente-destino/

A menudo confeccionaba listas interminables de cosas por hacer. Incluso listas de listas. Comprar esto, llamar a aquél, revisar tal cosa. Pero el día a día en los barcos ha ido dejando una lista tras otra aparcada. Y ahora, después de todo lo que ha pasado no creo que nada vuelva a ser igual. Pero algún día espero contarlo todo.

Dicen que la vida es de los más fuertes, pero yo no lo creo. La vida es un capricho. Yo llegué a capitán por un antojo del destino. Mis padres querían que fuese ingeniero y yo, huyendo de todo, me enrolé en el primer barco que pasó.

Me gustaba escribir en mi camarote por la noche, cuando ya todo estaba tranquilo y el segundo me relevaba. Entonces me dedicaba a lo que me gustaba, a escribir poemas. Si la vida hubiera sido de los más fuertes, yo me hubiera tomado en serio esto de vivir de escribir, pero pronto descubrí que no era así. De nada de eso, sin duda, dependían el éxito, el reconocimiento y la fama. Sin duda no dependía de las horas que pasara sintiendo y escribiendo y reescribiendo. Los críticos ensalzan o ahogan en función de la arbitrariedad, de la extravagancia, del desvarío de interpretaciones infundadas de textos que no llegaban a comprender, ni en su proceso de creación ni en su resultado.

Y estaba convencido de que por una vez el destino no era caprichoso. Supongo que acerqué el barco para sorprenderla. Sabía que eso sí era un impulso, un pequeña veleidad, pero que no hacía mal a nadie. Luego me pidió que le dejara los mandos del barco y tampoco le vi objeción. Cuando sentí el estruendo comprendí la gran equivocación.

Entonces todo fue rápido, fue como un canto de sirenas, me dijo “Ven conmigo, abandona esto, nos iremos a una isla desierta”. Yo sabía que no podía hacerlo, que no debía hacerlo. Yo que tanto he criticado a otros por su debilidad, inconstancia o volubilidad, por no enfrentarse a la vida con valor, yo, ¿podía abandonar a más de cuatro mil personas a su destino?.

Ahora he de dejar mi barco y mis escritos, mis queridos poemas, cientos de ellos cuidadosamente editados pero nunca publicados, sin otra copia, sin otra forma de rescatarlos. Nadie comprenderá el sacrificio, lo que esto supone para mí. Por una vez he tenido el valor de seguir mis instintos, de dejarlo todo por aquello que más quiero. Tal vez me tacharán de cobarde, de irresponsable, pero espero que nadie piense que fue un capricho.

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28 Ene 2012

¿Algo más (digno)?

Escrito por: crariza el 28 Ene 2012 - URL Permanente

COMIENZA EL TALLER DE

Cada cual quiere algo diferente que tiene que ver con lo que no tiene o cree no tener. La felicidad está en diferentes lugares aunque hay algunos comunes, o al menos eso creemos. Porque querer, tener y ser son también cosas diferentes, aunque nos empeñemos en lo contrario.”

No está mal para un comienzo, nada mal…pero no para este reencuentro…

Reencuentro o reencuentros. Así es como lo hemos de llamar o ha de girar o de aludir o referir este texto…y he de entenderlo, he de centrarlo, porque lo he sugerido yo.

Muchos reencuentros. Demasiados.

El primer reencuentro con las compañeras de aquella Comunidad hoy casi desaparecida, que con el tiempo mantuvo algunos rastros, algunos contactos, algunos lazos. Algunos finos, otros no tanto. Pero aquí estoy, aquí estamos. Reencuentro con mis amigas -porque son mayoría- de este grupo, no sé si selecto o electo.

El segundo reencuentro ha sido con el pilot con el que esto he escrito. No todo pero si un buen trozo. Retomar el contacto con la grafía, con la escritura rápida en cualquier momento, justo cuando surge la idea, para que no se vaya, para que no se olvide.

El tercer reencuentro con mi cuaderno, con la página en blanco, o mejor con el espacio en blanco. Con ese vértigo. El vértigo de ser el primero (sí “tú que lo sugeriste”). El reencuentro con la necesidad de llenar un vacío.

Y otro reencuentro, con el estilo, con la necesidad de pensar cómo llenar ese vacío. No vale todo. Como diría Woody Allen en su obra “Dios”: “Mi público espera verme en algo digno de mí”. Te reencuentras con tu armario y te preguntas: ¿qué me pongo? Hoy no puedo ir en chándal y sudadera (así es como está mi antiguo blog, un poco rápido o para andar por casa). Qué decir, cómo sorprender, cómo ser natural, cómo conseguir mantener esa atención, esa mirada, ese recuerdo – si alguna vez lo hubo claro-. Cuestión de no quedar muy mal o de mantener el tipo o de responder a unas expectativas.

Bueno, basta, ahí va. Va por vos:

-Me dejaste ¿por qué?¿por qué?. Te fuiste sin más. Esperaba algo más de ti. Ni un gesto que me pudiera hacer pensar, sin una explicación, sin una palabra, sin un adiós. No comprendes lo que fue para mí…

-Deja de pensar en aquello por favor, ahora no es importante, te lo aseguro, confía en mí…

-¿Confía, en mí?¿Confía en mí? ¿Tú me hablas de confianza? Yo confiaba en ti. Y por eso, porque confiaba en ti, luego fue todo tan doloroso. Nunca pensé que todo acabara así. Te exijo una explicación, una disculpa, no comprendes nada.

-No hay explicación, me puedo disculpar pero no tendría sentido. Nada, no comprendíamos nada, sobre todo de lo importante.

-No, no, no

-Mi vida, confía en mí, ahora ya estamos juntos de nuevo, descansa en paz. Descansemos en paz.

Superado el pánico escénico de este primer relato, se me había ocurrido algo para acabar: Algo así como esto: “Los miedos tienen muchas formas. Algunos tienen miedo a destacar, a salir del montón y otros a ser del montón”…Pero lo dejo para otra ocasión, además tengo que elaborarlo un poco más. Creo que ya está bien por hoy…no hemos de parecer demasiado solícitos en nuestra primera cita…simplemente doy gracias por la posibilidad de este reencuentro, que en algunos casos no es tal sino simplemente “encuentro”. Encuentro con personas tan cercanas aunque tan lejanas y –como siempre- con uno mismo. Ese ser con el que nos encontramos todas las mañanas en el espejo: nuestro mejor amigo y nuestro más acérrimo enemigo. Ese de ahí enfrente, que no siempre me ha visto hacer cosas dignas de mí.

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13 Ene 2012

Vidas de otros

Escrito por: crariza el 13 Ene 2012 - URL Permanente

A veces quiero hablar con los muertos

O escribir novelas como las de otros

O me digo que la vida podría ser de otra manera

No sé, más sencilla, menos jaranera

A veces quiero dejar de ser yo mismo

O vivir vidas como las de otros

O contar las historias que nada tienen que ver con nosotros

O me digo que no puedes comprender todo

Sí sé, sobre todo la complejidad

A veces subo montañas, a veces me aproximo al abismo

O pretendo que no pasa nada cuando sí pasa

O pretendo que pasan cosas cuando no pasa nada (de nada)…

nada del otro mundo

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07 Ene 2012

The corrections

Escrito por: crariza el 07 Ene 2012 - URL Permanente

Esta es la novela que puso al hoy consagrado Jonathan Franzen en el candelero. Es como esas teleseries tipo “cuéntame”, donde diferentes miembros de la familia pueden identificarte con diferentes personajes de la familia Lambert. Tiene momentos desternillantes y otros tristes.

La historia de una familia americana en el momento en el que el padre, Alfred, sufre los efectos del Parkinson. Con flashbacks al pasado en distintos momentos del matrimonio de Alfred y Enid. Todos los personajes son grises tanto los padres, como los hijos Gary, Chip y Denise, no hay buenos ni malos, quizás algunos son especialmente más grises que otros, como es el caso de Gary. El título hace referencia a las correcciones que a finales de los noventa se realizan a nivel global (económico financiero/tecnológico) como a nivel individual en la familia Lambert.

Entre los momentos desternillantes podemos recordar la carrera hacia los infiernos y la autonegación de Chip, desde la cima como profesor de literatura, pasando por su expulsión de la universidad por tener relaciones con una alumna, sus intentos de completar una novela con comienzo exaltadamente escatológico o su asociación con Gitanas, un pícaro y exdiplomático lituano que trata de aprovecharse de inversores extranjeros. También el proceso de negación de Gary de su depresión y alcoholismo que le lleva a autolesionarse de forma severa. También la relación pasional de Denise con los dos miembros de un matrimonio, él su jefe.

Es especialmente impactante el proceso degenerativo del padre y su última acción racional antes de desconectarse de la realidad: suplica a su hijo Chip que le permita tirarse por la ventana liberándole de sus ataduras de seguridad. Un padre introvertido que había sido el centro de la familia en cuanto a fuerza, a poder, a decisión y represión, se convierte al final de su vida en todo lo contrario, una persona dependiente de su mujer. Una mujer, Enid, que al final de sus días le repite constantemente lo mal que hizo las cosas, como en su día Alfred la repetía lo mal que ella actuaba.

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02 Ene 2012

Como el vacío

Escrito por: crariza el 02 Ene 2012 - URL Permanente

Como un huracán corre por el desierto de mi mente maltratada por el viento de mis malos pensamientos.

Como un rayo se introduce en mis sentidos ensombrecidos por la desgana ocasionada por el ansia y la angustia en el vivir o del vivir.

Como un murciélago vuela por los recovecos de mi alma vacía de tanto quitar de acá y ponerlo allá.

Como una serpiente se desplaza siseante por la arena caliente hacia el agujero donde yace mi tesoro.

Como un ladrón me roba lo que más quiero sin poder esperar nada a cambio.

Como un pozo seco me quedo vacío en medio de esa nada.

Cómo todos estos comos me dejan sin nada: Sin nada que contar, que escribir…

Y mientras me pierdo en el vacío de tanto olvido, tantas cosas: los días, las noches, las montañas, las estrellas, los juegos, las horas, los libros, los queridos y los amigos

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28 Dic 2011

Gota a gota

Escrito por: crariza el 28 Dic 2011 - URL Permanente

Gota a gota se van construyendo los ríos que dan al mar. Muchas de esas gotas se pierden en el camino…

Gota a gota he escrito algunas páginas dispersas, muchas perdidas u olvidadas, muchas tan olvidadas que parecen perdidas.

Gota a gota he ido construyendo un camino sinuoso a veces, retorcido y empinado otras. He visto montañas nevadas, desiertos, praderas, mares, lagos y océanos. Me he sumergido en el fondo de mis pesadillas, he volado por encima de mis sueños. Y todo eso he tratado de describir.

Pienso ahora si he escrito lo que soy. Pienso ahora si soy lo que he escrito.

Pienso si soy lo que he creado o soy simplemente cuando otros me han leído. Pero esto último tiene algo de falta de libertad y de ser. Uno no puede construirse en función de los demás, por muy importantes que sean los demás.

Me pregunto si habrá gente que me ha leído y le ha gustado y yo no me he enterado. Es cierto que el juicio de muchos puede construir una realidad, pero a veces ese juicio es resultado de la casualidad o del capricho. Y así con todo en la vida. Resultado del capricho, del azar, de la fatalidad.

Y falta mucho que contar, como que yo no soy un lobo solitario, o que me gusta la mermelada de mirabelle, pero esa es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión

Y como el mar es inabarcable, infinito, así son mis ganas de contar. Pero mi tiempo es tan finito que corro el peligro de ni contar las gotas poder, o en cualquier caso de pensar que no es posible describir el infinito, o que mi gota se perderá en el mar sin más, sin que nadie la recoja…

Ya es hora de levantarse y terminar, de pasar al otro lado, al lado no de escribir sino de vivir, no de describir las gotas sino de beberlas.

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elgatopardo

En un mundo en cambio continuo nos afanamos en encontrar nuestro centro de gravedad permanente. Pero nada es permanente (nunca lo fue y hoy menos). Describir el cambio es contar nuestra adaptación a las buenas y malas realidades personales y globales. Frente a la homogeneidad hacia la que nos lleva ese cambio (el consumismo, la superficialidad, la competitividad despiadada); hay realidades que desde lo personal a lo colectivo merece la pena arriesgarse a cambiar, como los procesos de injusticia económica, social y medioambiental. Y otras realidades no han de cambiar, han de continuar y enriquecerse mutuamente, como la diversidad personal, ideológica, cultural, social y medioambiental. Para ello es necesario (no suficiente claro está) un proceso en red (como este blog), de participación, de ideas, de intercambios, de abajo a arriba, de lo local a lo global.

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