30 Jun 2009

Yo no soy de esas

Escrito por: crguarddon el 30 Jun 2009 - URL Permanente

.

Tengo entendido que algunas madres, cuando sus retoños se independizan, les lavan la ropa, cocinan grandes cantidades de comida que incluso les llevan a su casa, les compran ropa interior, y, ¡hasta les lavan las cortinas!. Algunas de mis amigas, tan modernas como yo, me lo han contado. Cuando me cuentan cosas así, me pongo digna y les riño. Si se van, se han ido. Con todas las consecuencias.

La cosa es que hoy, al salir del trabajo, mientras esperaba el autobús pensaba, ¿qué comemos hoy? No tengo comida preparada, la nevera no está precisamente llena, mis ganas de cocinar están bajo mínimos, y la cosa es que me apetece comer en condiciones, me quedan dos opciones: el menú del día delante de casa o el socorrido arroz con tomate y huevo frito. En estas andaba, cuando al llegar a casa, Jordi, el pequeño, el que no se ha independizado (todavía), estaba hablando por teléfono con su hermano Jaume, el mayor, el que sí se ha independizado. Antes de que me diera tiempo a decir nada, me suelta:

―Dice Jaume que tiene mucha comida, que vayamos a buscarla.

―No entiendo que dices…

―Que ha hecho pollo de corral guisado y arroz negro, se ha pasado, y tiene para un batallón. Aunque también podríamos ir a comer a su casa.

Rápida que es una para estas cuestiones prácticas, en un plis plas he calculado el rato largo que me llevaría a mí cocinar semejantes exquisiteces, porque Jaume cocina mejor que yo, el tiempo y el calor que me costaría llegar hasta su casa, y en el arroz blanco con tomate enlatado que me esperaba. Había poco que pensar:

―¡Vete a por el pollo y el arroz!.

Y eso hemos comido. Mientras, pensaba, ¿no me estoy pasando? Una cosa es no ser de esas y otra muy distinta cambiar los roles como si tal cosa. Yo creía que los tenía bien educados, pero esto supera mis expectativas. El postre habría sido el colmo, pero no, no pertenece a la comida de hoy.

15 Jun 2009

Alghero y la luz

Escrito por: crguarddon el 15 Jun 2009 - URL Permanente

Si tuviera que definir la ciudad de Alguero (Cerdeña) con una sola palabra, diría LUZ. A cualquier hora del día y de la noche la ciudad refulge.

¿Quién puede querer un taxi en un sitio tan espectacular? Yo no quería volver, aún estoy allí.


Mientras se pone el sol, el cielo aparece teñido de todos los amarillos, naranjas y rojos imaginables e inimaginables, al final, el sol desaparece, pero mientras nos da tiempo a cenar. Después la noche continúa.

05 Jun 2009

Pensando en alto

Escrito por: crguarddon el 05 Jun 2009 - URL Permanente

Nunca he tenido la costumbre de andar desnuda por la casa, quizá por educación, quizá porque soy muy friolera. Pero si hubiera sido así, no me habría quedado más remedio que cambiar mis costumbres o convertirme en exhibicionista, porque desde hace algunas semanas vivo con tres tíos a escasos metros de mi vista, y pienso, si yo les veo a ellos tan cerca como para distinguirlos con claridad y sin ponerme las gafas, ellos me verán a mí con la misma nitidez.
La cosa es que después de veinte años de tranquilidad y silencio, me están construyendo una escuela infantil delante de mi ventana preferida, dicen que sólo es una planta, o dos, los más pesimistas, que lo dejarán muy bonito, rodeado de jardines.
Y esto me hace pensar que a veces la vida te cambia los planes, así, sin tenerte en cuenta, todos estos años presumiendo feliz de los exteriores de mi casa y de golpe todo al garete, me consuelo pensando en toda la tranquilidad vivida, pero la intranquilidad que me queda por vivir…
Quizá dentro de un tiempo cambie de casa, cosa que ya pensaba cuando ni de lejos intuía las obras, pero con el cambio de casa vendrán otros cambios y no es que me den miedo, me dan pereza, seguramente porque cuando estás bien, no piensas que puedes estar mejor.
El entorno es envidiable. Vivo rodeada de verde, de todas clases, bosquecillos de pinos y otras especies, en fin, que hasta ahora mi casa me ofrecía sólo ventajas. Pero resulta que paralelamente a la construcción de la escuela, han vallado todos los espacios verdes, incluidos dos parquecitos infantiles, es imposible pasear a la perra sin buscarse la vida lejos de casa. ¿Es que estaban mal? Pues no. Todo era perfecto y estaba bien cuidado.
Aquí entra Gallardomán, el hombre que pasará a la historia por sus ínfulas faraónicas. Mi barrio es un buen barrio, más que eso si quiero ser sincera, es un barrio bien, donde vive gente con posibles, dónde los niños lucen pulcros, bien alimentados, cuidados y queridos. Algunos hasta están bien educados. Con esto quiero decir que Madrid es muy grande y existen multitud de barrios con necesidades reales, no imaginadas, que necesitarían el dinero que están invirtiendo en el mío, ¿por qué lo hacen? Seguramente porque quieren nuestros votos. Mi voto yo se lo daría al alcalde en el mismísimo culo, por fanfarrón, elitista y malgastador. Después de todo no usa su dinero. Pero sí el poder que muchos madrileños le han dado.
.
Pero no todo es negativo. Por fin esta semana puedo vaguear un poco, y hasta marcharme de mini vacaciones, esas que tanto ansío desde hace semanas. Cerdeña me espera, ya os cuento a la vuelta.
Como decía, sólo estoy pensando en alto. Abrazos para todos.

18 May 2009

El Valle del Lago

Escrito por: crguarddon el 18 May 2009 - URL Permanente

Me encanta esta fotografía, ambas ―madre e hija― estuvieron así mucho rato, se ve que estaban muy a gusto y muy cansadas.
Podría estar hecha en cualquier lugar del mundo, pero la hice en Somiedo, Asturias, después de la subida al lago del Valle, en el Valle del Lago, y no es un trabalenguas.
Son mi hermana y la pequeña de mis sobrinas.
También se ve que añoro días de vacaciones.
Abrazos para todos.

30 Abr 2009

Realidad o ficción. El club de los jueves

Escrito por: crguarddon el 30 Abr 2009 - URL Permanente

“Tienes cuenta de mi vida errante, pon mis lágrimas en tu redoma. ¿No están escritas en tu libro? (Sal 56,9)

____________

.

Ayer, durante el tiempo destinado a escribir mi relato para hoy, jueves, me enfrasqué en una historia de Paul Auster ―El palacio de la luna― y no aparté mis ojos de ella hasta llegar al final. Me puse a leer y no paré hasta terminar la sugestiva y alucinante historia que había dejado a medias hace una semana.

No ocurrió que la historia de Paul Auster dejara de interesarme de repente, cuando la dejé a medias, sino que me tropecé con otra historia completamente distinta, pero tan sugestiva y alucinante como El palacio de la luna.

Fue el verano en que el hombre pisó por primera vez la luna, así comienza la historia que no me permitió escribir mi relato.

Luego salió la luna por detrás de las colinas. Era una luna llena, tan redonda y amarilla como una piedra incandescente. No aparté mis ojos de ella mientras iba ascendiendo por el cielo nocturno y sólo me marché cuando encontró su sitio en la oscuridad. Y con estas mágicas palabras termina Paul Auster su fantástica historia.

Víktor Frankl fue el culpable de que yo dejara plantada la luna de Paul Auster hasta ayer por la tarde.

La historia de Paul Auster es ficción y la historia de Víktor E. Frankl es realidad. Abandoné la ficción por unos días para centrarme en la realidad. La vida de Víktor E. Frankl (catedrático de Neurología y Psiquiatría en la Universidad de Viena), durante los años que vivió en los campos nazis de concentración y exterminio. Allí nadie vivía sin que otro muriera, tan solo poseíamos la existencia desnuda, dice en su libro ―El hombre en busca de sentido―.

Cuando el doctor Frankl llegó a Auschwitz llevaba consigo un manuscrito muy importante para él, consiguió esconderlo entre su ropa, pero los nazis lo destruyeron. El leit motiv de Víktor E. Frankl durante todos los años que pasó prisionero y a punto del exterminio, fue rescribir su libro. Lo perdió absolutamente todo, perdió a toda su familia, su esposa, sus padres, sus amigos, todos fueron exterminados por los nazis.

Él sobrevivió. Y no solo consiguió rescribir su libro, también es considerado el creador de “la tercera escuela vienesa de psicoterapia”.

¿Cómo pudo él ―que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio―, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de ser vivida? La respuesta: “Si tienes un porqué encontrarás el cómo”. Víktor E. Frankl

¿No está escrito en los Salmos que Dios guarda todas nuestras lágrimas?

­­­­­­­­­­­­­­­­­

Esta mañana tenía que escribir sobre dos asuntos: mi relato de ficción sobre “la crisis”, en cualquiera de sus significados, esa fue la propuesta de Alfonso ―elefantefor― y despedirme del club de los jueves.

Tenía claro el porqué, pero no el cómo.

Mi porqué es dedicar más tiempo a la realidad, y la razón de ser del club de los jueves es la ficción. Realidad o ficción, parece una dicotomía, pero yo creo que no lo es en absoluto, sólo que a veces hay que elegir un poquito más la una a la otra.

Aparte de recomendaros dos libros maravillosos y llenos de vida, El palacio de la luna de Paul Auster y El hombre en busca de sentido de Víktor Frankl, (los considero muy apropiados para los tiempos de crisis en todas sus formas) dedico a todos mis compañeros del club de los jueves, mi realidad y mi ficción del jueves 30 de abril de 2009.

BLOODY, BANDAMA, CÁSTOR OLCOZ, CRARIZA, KARMEN, ELEFANTEFOR, ESCOCÉS, JANPUERTA, JOSE ALBERTO, LOUIS DARVAL, PSIQUI, QUADROPHENIA, UN ESPAÑOL MAS, XARBET

27 Abr 2009

Pensamientos y otras especies

Escrito por: crguarddon el 27 Abr 2009 - URL Permanente



En el verano del 2007 apenas eran recién nacidas. Y pensar que tengo mala mano con las plantas…Espero que os gusten tanto como a mí.

16 Abr 2009

Moderato cantabile. El club de los jueves

Escrito por: crguarddon el 16 Abr 2009 - URL Permanente

.

“Todos somos ignorantes. Pero no todos ignoramos las mismas cosas”

.

MODERATO CANTABILE

.

La mañana pintaba en negro. Una de esas mañanas donde no haces nada a derechas. Al medio día la tensión creció en la oficina, asuntos atrasados, que la desidia había amontonado, crecían y me envolvían en una niebla espesa difícil de digerir. Después de comer me di por vencida.

Alrededor de las 15.00 salí a la calle, era pleno verano, el sol brillaba, pero yo seguía envuelta en el gris de la desgana. Decidí que una sesión de cine me vendría bien, pensé en la filmoteca, a esa hora el cine estaría vacío, sólo quería desconectar, me gustaban las películas antiguas, en blanco y negro. Elegí Moderato cantabile.

Dentro del cine hacía frío, el aire acondicionado funcionaba a toda potencia. La sala estaba casi vacía. Pero antes de que se apagaran las luces, le vi, sentado tres filas delante de mí. El frío, la oscuridad y la película en blanco y negro me sumieron en una sensación de irrealidad que yo ansiaba esa tarde.

Al terminar la película, remolona, salí del cine y me paré en la acera, algo confusa, no quería volver a la oficina, tampoco a casa, prefería derretirme en el asfalto gris, recalentado por el calor de agosto.

Encendí un cigarrillo, sobre todo para disimular mi indecisión, yo estaba parada en la acera, él venía hacia mí. Le conocía de vista, de verle en la sala. Era un hombre muy enigmático. Nunca habíamos hablado.

―¿Tienes un cigarrillo? ―me dijo.

―Si, claro ―le contesté.

Le ofrecí el cigarrillo. Era un hombre maduro y llevaba un bastón blanco. Alto, delgado, sin gafas. Me miraba de frente. Sus ojos eran de un color entre el gris y el azul. Le acerqué el cigarrillo a la boca, él se lo puso entre los labios y me dijo:

―Ahora tienes que darme fuego…

Acerqué el encendedor al cigarrillo de tal manera que no pudiese encenderlo. Pero él se giró ligeramente hacia mi mano, y yo, como una niña a la que han pillado haciendo una travesura rápido le encendí el pitillo. En ese momento yo tenía el sol de frente y él de espaldas. Me cegaba la luz. Y él, después de dar una calada, se me acercó todavía un poco más y me dijo:

¿Has visto que tarde tan luminosa hace? El sol parece una explosión la sorpresa me tenía amordazada.

Sí… le miré sorprendida y supongo que blanca como su bastón.

No soy ciego ―me dijo sin dejar de mirarme y enseguida dio una calada al cigarrillo.

¿No…?dije mirando su bastón blanco.

Veo la luz, veo el resplandor del sol. Pero no como tú. ¿Cómo te llamas?

―Ana. ¿Y tú?

―Yo me llamo León, ¿quieres dar un paseo? ―en aquel momento, León era todo lo que yo tenía, el asombro no me dejaba pensar con claridad, le dije que sí. No tenía nada que hacer.

―Puedo ver los contornos, las formas, distingo a las personas cuando se acercan a mí. León movía el bastón como apartando las sombras entre las que vivía. Y añadió:

―Pero no puedo describir mi mundo, el color gris no se aproxima ni de lejos al mundo que yo veo, no hay equivalente en el lenguaje para describirlo. Los colores y todas sus tonalidades para mí son un amasijo parecido a una gama de grises informes, por eso prefiero el cine en blanco y negro, es más tolerable que el color. El único placer sensual lo encuentro en el olfato.

―Entonces, ¿sólo ves en blanco y negro?

―El mundo para mí es descolorido. Hasta los alimentos aparecen ante mí sin color, por eso prefiero alimento blancos o muy oscuros. Las fresas las veo casi negras. Y mi paleta, mi paleta de colores…

―¿Tu paleta de colores?

―Yo era pintor, vivía por y para el color, ahora sólo utilizo los grises.

―¿Por qué te has acercado a mí, León?

―Porque me gusta tu olor, sé todas las películas que has visto en los últimos meses, cuando entras en la sala, tu olor te precede, te siento.

De golpe sentí la necesidad imperiosa de cerrar los ojos, me sedujo la idea de dejar que León me guiara. Me colgué de su brazo, sin decirle nada, y sin abrir los ojos le pedí que me describiera sus olores, sus sensaciones, sus sonidos.

Y nos pilló el amanecer, León me describió el nacimiento del sol como una explosión que nadie más que él podía ver. Yo le describí un amanecer distinto, con tonalidades violetas, naranjas, limones y amarillos que él nunca podría ver. Ni siquiera recordar.

La mañana pintaba en blanco, como un prisma donde están todos los colores, los posibles, los inventados, los imposibles. Y los de León.

.

.

Esta semana GLORIA ha elegido por mí, ella dijo: “Qué tal el tema de nacer y vivir desenfocados”. Para ella es el relato. Y con su permiso se lo dedico a Alfonso, Elefantefor , porque la fotografía es suya, un cuadro de Friedrich. Gracias Alfonso.

Otros desenfoques mucho más coloridos en casa de mis compañeros:

BLOODY, BANDAMA, CÁSTOR OLCOZ, CRARIZA, KARMEN, ELEFANTEFOR, ESCOCÉS, JANPUERTA, JOSE ALBERTO, LOUIS DARVAL, PSIQUI, QUADROPHENIA, UN ESPAÑOL MAS, XARBET

.

02 Abr 2009

Me gusta ese chico. El club de los jueves

Escrito por: crguarddon el 02 Abr 2009 - URL Permanente

Ese chico me gusta. Me gusta más que los demás, no sé, tiene algo especial. Me escucha, me habla, mira lo que te he traído, me dice mientras me enseña unos apuntes, es que estoy haciendo un curso, me espera, me pregunta. Pero no es como los otros. Otros me esperan y me preguntan al final de la clase, cuando no tengo ganas de que me pregunten me pongo un jersey de cuello alto. Solucionado el tema, esos días llego pronto a casa. Pero este chico es diferente, no mira mi jersey ni me sonríe su boca, me sonríen sus ojos mientras está conmigo, porque eso es lo que hace, estar conmigo y hablarme y contarme sus cosas y escucharme.

Empieza la clase, están contestando un test de personalidad, él está sentado al fondo, pregunta siempre que quiere y su tono no es adulador, por eso me gusta más. ¿Por qué preguntan tanto sobre la familia?, me dice, porque si has vivido en un ambiente donde te han cuidado tienes más posibilidades de que todo vaya mejor, le contesto. Pues yo no pienso poner que mi ambiente familiar fue bueno porque no lo fue. Mi madre nos abandonó a mi hermano y a mí, yo tenía trece años. Nos crió mi padre. Se me endurece la saliva en la boca, se me hiela el aliento. No sé que contestarle, lo ha dicho en voz alta, en medio de toda la clase. No sé que decirle, y aunque lo supiera no podría hablar.

Por eso me gustaba tanto ese chico. Por eso conectaba con él, como si siempre hubiera estado en mi vida, como si siempre ambos hubiéramos conocido nuestros pensamientos.

Era él. Yo estaba parada en un semáforo, dentro del coche. Mirta conducía. Era él, pero no podía escucharme, estaba de espaldas. Justo en el momento en que el semáforo se puso en verde para nosotras él se giró, mi mirada estaba clavada en su nuca, intentaba recordar su nombre, no conseguía recordarlo. Se volvió como si hubiera escuchado mis pensamientos, me sonrió y siguió mirándome mientras veía como arrancaba el coche, yo también le miré y le sonreí, levanté el brazo y le saludé, así estuvimos los dos hasta que su silueta se perdió entre el tráfico. Nunca le volveré a ver. Probablemente. No recuerdo ni su nombre.

.

.

Bloody ha sido la mujer atrevida que ha dicho: El tema es Epifanía, en el sentido de revelación. Y penitencia. También ha dicho que nada de agitar, sólo mezclar…

Y a ella y a Nacho les dedico esta entrada. Cuando le pedí a Bloody una canción que acompañase al relato, me envió este enlace.

Más revelaciones y epifanías en los blogs de mis compañeros:

BLOODY, BANDAMA, CÁSTOR OLCOZ, CRARIZA, KARMEN, ELEFANTEFOR, ESCOCÉS, JANPUERTA, JOSE ALBERTO, LOUIS DARVAL, PSIQUI, QUADROPHENIA, UN ESPAÑOL MAS, XARBET
.

25 Mar 2009

Esto también es Madrid

Escrito por: crguarddon el 25 Mar 2009 - URL Permanente

Pues sí, aunque parezca ficción el fin de semana fue primavera otra vez. Como estamos tan poco acostumbrados, aparte de muchas otras cosas había que salir al campo, y eso hicimos.

Llegamos volando, con cierto riesgo claro, pero en sólo once minutos. Lo que tarda el teleférico en llegar a la Casa de Campo.

Aunque sea muy difícil de imaginar, es posible, parecía un lugar irreal. Comimos sobre el césped, a la orilla del lago. Pero no era domingo, ni San José. ¡Era lunes! Otro lunes cualquiera. He pensado que para celebrar mis noventa entradas, (¡qué barbaridad!) qué mejor que dejaros un trocito de Madrid y su cielo. Espero que os guste. Abrazos para todos.

11 Mar 2009

Despropósitos, dioses, otras especies (Repito)

Escrito por: crguarddon el 11 Mar 2009 - URL Permanente

Después de estar dos días, más por los suelos que por los cielos, el sábado pasado salí a la calle. El día estaba radiante, incluso para sentarnos en una terraza, al aire libre, y disfrutar de una cerveza negra, para más señas, en la calle Fuencarral.

La cerveza nos supo casi a primavera, estábamos cansados, compras por la mañana, comida a las 14.00 y sesión de cine a las 16.00. Mientras bebíamos ―mi hermana, mi hijo Jaume, su novia y yo―, para nosotros y en exclusiva para nuestros ávidos ojos, disfrutamos de un desfile espectacular: qué panorama, que vistas, qué colores, qué clavos, qué brillos, qué pelos, qué maneras, qué modernidad, perdón, post modernidad, (pero qué antigua soy).

Pelos de color fucsia, piernas llenas de clavos plateados, clavados en las botas de su dueña desde la rodilla hasta el tobillo, faldas imposibles, vestidos más imposible, feos, guapos, modernos, freakis, allí estaban todos los tintes y todas las especies definidas y por definir.

No me es desconocida la noche madrileña, pero el sábado, quizá porque el día fue un avance de primavera, quizá porque mi ánimo estaba exaltado ―probablemente gracias a la tregua del viento helado del jueves―, o porque dos días en la cama me habían avivado las ganas de calle, no lo sé muy bien, la cosa es que el aire y el paisaje me parecieron nuevos, a estrenar.

Mientras miraba atónita el desfile de la modernidad paseando delante de mis ojos, gratis y a plena luz del día, pensaba en dios. En uno de mis dioses favoritos.

Pensaba en la película El Gran Torino, con un Clint Eastwood director-actor, irascible-amargado, viejo-enfermo, racista-solitario, un papel facilito como deduciréis sin dificultad, derrochando fuerza y carácter, sacando lo mejor de lo peor, una película intimista, rodada con poco presupuesto y muy pocos escenarios, para todos nosotros y en pantalla gigante, dispuesta a remover los cimientos de nuestra globalidad cotidiana.

Dicen que es el último trabajo de Eastwood, que aunque seguirá dirigiendo, no volverá a actuar, dicen que hace reflexionar a América, yo creo que nos hace reflexionar a todos.

Y yo pensando en Clint, viendo su alma en los cuerpos jóvenes que desfilaban delante de nosotros, y entonces me dio por clamar al universo, y rogarle que no nos prive de espíritus como el suyo, que se convierta en dios, en icono sagrado, que sustituya a cualquiera de los dioses muertos y sordos que desaparecieron de nuestro lado hace una eternidad. Por los siglos de los siglos. Quédate Clint, Clint Easwood.

Ya lo pone arriba, despropósitos. Pero la película os la recomiendo.

Sobre este blog

Avatar de crguarddon

Cuaderno de notas

Soy madrileña, y aunque me siento a gusto en todas partes, tengo una debilidad: Cataluña en general y el Ampurdan en particular. Quizá porque amamos lo que conocemos un poco más. Mis hijos dejaron de ser niños hace tiempo y en mi trabajo tengo una flexibilidad más que razonable. Un día me dije, por qué no, voy a intentarlo. Y me puse a escribir. De haber podido elegir eso es lo que habría hecho siempre. En mi blog encontraréis realidad y ficción, historias y reflexiones, música y fotografías, ciudades y Literatura. El ciberespacio tiene muchos misterios para mí, y soy lenta en desentrañarlos.
Carmen

ver perfil »

Feevy

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):