21 Jul 2008

Noche y luz

Escrito por: cronopioslamm el 21 Jul 2008 - URL Permanente

Puedo ver colores encendidos, sus hermosas figuras con movimientos gráciles, como jaguares fosforescentes. Mi cuerpo se siente ligero entre las sombras que los objetos luminosos enmarcan; y todo, incluyéndome, parece girar en círculos lentos o espirales acompasados. No sé cuánto tiempo se escurrió entre las agujas intermitentes, pero las formas comenzaron a opacarse y se difuminaron sus contornos hasta permitir que me asfixiara por completo la oscuridad, esta misma oscuridad opresiva en la que vivo desde que mis ojos dejaron de trabajar por el maldito accidente.

La cabeza me palpita como las manecillas del reloj que se han caído desde que inhalé la hierba por primera vez, Alguien me alcanza la pipa. Puedo sentir la madera caliente en contacto con mis dedos, acerco el encendedor a la boca llena de verde e inhalo, en un desesperado intento por recuperar las estrellas felinas.

Hada Urbana

02 Jul 2008

Siempre es de Noche

Escrito por: cronopioslamm el 02 Jul 2008 - URL Permanente

Cuéntame, cómo va cayendo el sol, mientras hablas pensaré, Qué guapa estás que suerte ser…

Él sale cada atardecer, de bastón y lentes oscuros al balcón. Ella se molestaba, se preocupaba por él, le pedía que la esperase; después entendió que él necesitaba oler y escuchar al astro en su declive diario, resecar sus labios con la brisa que llegaba a esas alturas del edificio, donde nada estorbaba, donde él podía extender el brazo, casi sentir…

La mitad del cuento de un atardecer, conservo al escucharte, porque mis ojos son tu voz…

Ella cierra la puerta de vidrio, los aísla en ese balcón; se pone a su lado, toma su mano libre, su libre mano, toma aire, toma sus ojos y toma las palabras para contarle como siempre, sobre el atardecer…

Acércate y cuando estemos piel con piel, mis manos te dibujarán, tu aroma me dirá tu edad…

El sol en su más pequeña parte, esa última pepita de oro que se veía tras las montañas, desciende. Un beso en la mejilla, otro en los labios, tímido. Él reconoce su forma conforme la recorre con sus manos, se enreda en sus cabellos, ella, paciente, con una sonrisa lo mira…

Junto a ti, unidos sin saber porqué, seguramente se me note, el resplandor de una ilusión, porque a tu lado puedo olvidar…

Él llora, le da rabia no poder verla, baja su cabeza con la resignación y aceptación de algo que nunca sucederá. Se borra su lágrima, la toma de las manos, ella lo ve con ternura y le susurra una palabra, quizá dos, ciega el momento para disfrutar éste que saluda a una luna que ya comienza a brillar, él olvida sus ojos…

Que para mí siempre es de noche, pero esta noche es como un atardecer, si logras que a la vida me asome, tus ojos sean los que brillen y la luna que la borren…

Aún recuerda cuando veía; sabe que no se ha ido el sol del todo: allá de frente, los tonos violetas existen. Aquí a su lado, los ojos de ella reflejan el brillo de la luna que redonda, transparente, empieza su recorrido…

Que en mi eterna oscuridad, el cielo tiene nombre, tu nombre, que no daría yo por contemplarte, aunque fuera un solo instante…

Él señala un punto encima del horizonte, donde se funden día y noche, dibuja un nombre en el cielo, lo dice en voz alta. Toma una nube imaginaria, la atrapa, abre su mano y sopla hacia el rostro de ella, como cada día, con la esperanza de verla una sola vez…

Hace frío, es tarde y tienes que volver, que hay alguien que te espera, seguro, una vez más el tiempo se nos fue…

Ella lo besa en la frente, lo abraza, lo guía hacia la puerta de cristal que abre. La cena está cocinada. Se oye música dulce para un apartamento oscuro. Se despide con otro beso en la frente y uno más en los labios, menos tímido, más caluroso, un roce de manos…

Volverás, dime si mañana volverás, como lo has hecho cada tarde, para contarme cómo muere el día…

Habla, él sonríe, asiente con la cabeza. Ella aún no cierra la puerta, lo mira. Él comienza su espera que terminará mañana cuando ella regrese. Huele, recuerda dos besos, sus cabellos, la belleza imaginada con las manos, una promesa de un nuevo anochecer que será narrado mañana, diferente, nuevo, nuevo…

Se marchó ella se alejó de él, pero como en las cartas, los puntos, posdata, se me olvidaba no me presenté, sólo fui testigo por casualidad…

Ella cierra la puerta. Él se levanta y abre la de cristal. Sale al balcón, respira, agita su mano en dirección a mi edificio, no es tanta la distancia, nos separa una calle de unos pocos carriles, se aventura a llamarme, quizá esté yo en casa, Vecino, grita, platicamos un poco…

Hasta que de pronto él me pregunto: Era bella ¿no es verdad? Más que la luna, dije yo, y el sonrió…

Yo también. Cierra su ventana. Su silueta se ve avanzando a la cocina, al cuarto, cada paso metódicamente recorrido. Apaga la luz de la sala principal, prende la del cuarto por costumbre, recorre los cajones, la silueta se desnuda, se viste, entra en cama, enciende su radio y oyendo hacia el techo, se dispone a dormir…

Nunca más se hará reproches, por intentar amanecer, no volverá a perderse en la noche, porque su alma hoy brilla con más fuerza que un millón de soles…

Sueña que es de día. Como cualquier otro suena su despertador y se levanta a oscuras, corre las cortinas y ve la tenue luz de un amanecer. Espera ahí, de pie, hasta que el sol irrumpe y lo ciega. Gira. En un espejo ve su rostro, al fondo ella duerme aún, con medio cuerpo desnudo en las sábanas, él la cubre, hace frío, la besa, sonríen…

Pero en su eterna oscuridad, a veces se le oye a voces, que no daría yo por contemplarte, aunque fuera un solo instante…

Grita el nombre de ella escrito en el cielo. Se sienta al borde de la cama, los codos en las piernas, cubriéndose sus ojos, rogando que al abrirlos no sea oscuridad lo que vea. Que ella esté ahí, frente a él, sonriendo, contándole cómo es la noche, cómo es su rostro, cómo son sus cuerpos entrelazados, cómo son sus sentimientos compartidos, cómo era su oscuridad, cómo es ahora poder verla…

Que no daría yo por contemplarte, aunque fuera un solo instante…

Cuéntame como va cayendo el sol
Mientras hablas pensare.
Que guapa estas, que suerte ser
La mitad del cuento de un atardecer
Que observo al escucharte,
Porque mis ojos son tu voz.
Acércate, que cuando estamos piel con piel,
Mis manos te dibujaran,
Tu aroma me dirá tu edad.
Junto a ti, unidos sin saber porque,
Seguramente se me note
El resplandor de una ilusión,
Porque a tu lado puedo olvidar
Que para mí siempre es de noche,
Pero esta noche es como un atardecer,
Si logras que a la vida se asome,
Tus ojos sean los que brillen.
Y la luna que la borren,
Que en mi eterna oscuridad
El cielo tiene nombre: tu nombre.
Que no daría yo por contemplarte
Aunque fuera un solo instante.
Hace frío es tarde y tienes que volver,
Que hay alguien que te espera, seguro.
Una vez mas el tiempo se nos fue.
volverás? , dime si mañana volverás
Como lo has hecho cada tarde,
Para contarme como muere el día.
Y se marcho, ella se alejo de él.
Pero, como en las cartas...: dos puntos, posdata,
Se me olvidaba, no me presente.
Solo fui testigo por casualidad,
Hasta que de pronto, él me pregunto:
Era bella, ¿no es verdad?
"mas que la luna" - dije yo -, y el sonrío.
Nunca más se hará reproches
Por intentar amanecer.
No volverá a perderse en la noche,
Porque su alma hoy brilla con mas fuerza
Que un millón de soles.
Pero, en su eterna oscuridad,
A veces se le oye a voces;
Que no daría yo por contemplarte,
Aunque fuera un solo instante.
... por intentar amanecer,
No volverá a perderse en la noche,
Porque su alma hoy brilla con mas fuerza
Que un millón de soles.
Pero, en su eterna oscuridad,
A veces se le oye a veces.
Que no daría yo por contemplarte,
Aunque fuera un solo instante.
Que no daría yo por contemplarte,
Aunque fuera un solo instante.


Laranjinha/Alejandro Sanz

27 Jun 2008

Viernes Santo

Escrito por: cronopioslamm el 27 Jun 2008 - URL Permanente

Acostado Bajo Cipreses,

Dios Es Frío.

Grita Hincado Insonoros Juramentos.

Kiries Lastimosos, LLuvia. Meteoros Nadan… O Pintan Quizá.

Rezan.

Su Trono, Urgentemente Vencido.

Walquiria Xecuda, Yaciente Zafiro…

Laranjinha

27 May 2008

Haikus de lluvia

Escrito por: cronopioslamm el 27 May 2008 - URL Permanente

I
Siempre van juntos
son Marzo Abril Mayo
son tarde y lluvia.

II
Ve a la tormenta
a la lluvia del sueño,
la tarde llama.

Hada Urbana

25 May 2008

Flotar (Sobre la belleza VIII)

Escrito por: cronopioslamm el 25 May 2008 - URL Permanente

Sientes el estruendo que sacude todo el edificio. Antes de asomarte para averiguar qué sucede, el humo absorbe el panorama.

Tú y otros tratan de usar las escaleras de emergencia; el fuego lo impide.

Corren al otro extremo de la planta y abres la ventana agitando tu camisa en señal de auxilio. Pasan los minutos.

Los equipos de emergencia no hallan la manera de llegar a los pisos superiores.

Un hueco en el estómago te hace pensar que no volverías a ver a tu familia. Sudas de desesperación y por el calor que llega desde más abajo, No hay manera de que salga, o tal vez sí, por la ventana, sólo es una caída de unos cuantos cientos de metros, piensas.

Arrojas la camisa viéndola flotar y descender suavemente, admirando la belleza de su navegar. Así que decidido, te avientas.

Caigo. Miro hacia arriba. La camisa, tardará varios minutos en llegar al suelo.

Laranjinha

28 Abr 2008

De Da Vinci y la Mona Lisa... (O sobre la Belleza VII)

Escrito por: cronopioslamm el 28 Abr 2008 - URL Permanente

Confesión hecha por la paleta de Enzo Ciccio

Yo trabajaba para Enzo Ciccio, pintor de 47 años, oriundo de esta ciudad de Florencia.

Él tenía este taller. Venían chicos y no tanto de muy diversos lugares a aprender de él. Era un genio: podía instruirlos acerca de arquitectura, pintura, escultura, ingeniería e incluso los conminaba a hacer sus propias invenciones.

Uno de esos no tan chicos era Da Vinci, Leonardo de nombre, con poco más de 50 años cuando sucedió aquello. Ya era bien conocido en el taller, por los discípulos y por Enzo, quien no dejaba de apoyarlo a fin de que puliera sus limitados conocimientos en las diversas disciplinas que Ciccio enseñaba. Incluso en innumerables ocasiones se quedaban ellos dos, y yo por supuesto ayudándolos, a mejorar sus técnicas de pintar. Con infinita paciencia, mi jefe corregía los detalles que aparecían en todos los cuadros de Leonardo, quien en esos momentos bajaba la vista, exhalaba un suspiro desesperado y me veía como si yo tuviese la culpa de un trazado de más o una errónea mezcla de colores. Me limpiaba con despecho, pero me colocaba en el estante ya más tranquilo; y así durante muchas noches.

Yo creo que le dolía ver el breve futuro que le quedaba. No era alentador.

Francesco Bartolomeo del Giocondo, era otro asiduo al taller, aunque por diversas y duales razones: para ver qué había de nuevo, tal vez comprar alguna pintura o escultura, y para supervisar los avances de su hijo, sumamente interesado en la arquitectura aunque con más talento para la pintura.

La providencia dictó la manera en que debían suceder los hechos. El niño tenía listo ya el lienzo donde retrataba a su madre, Lisa Gherardini, para ser expuesto en la feria de la ciudad ¿cómo hizo para derramar la pintura sobre el cuadro? Aún hoy no me lo explico. Al día siguiente, el padre estaba ya a primera hora cerrando el encargo urgente con Enzo para que él repintase a su señora que ahora era una mancha multicolor. Convinieron que se presentase ella a las primeras horas de la tarde. Para trabajar con más celeridad y cuidado, Ciccio decidió cerrar temprano ese día la academia, solo dejó quedarse a Da Vinci debido a que le faltaban algunos toques para terminar una modesta escultura, con la advertencia de que no podría ayudarlo en esta ocasión.

Lisa Gherardini llegó al taller cuando mi jefe daba los últimos retoques a un lienzo casi olvidado, que usaría de base, pintado hace tiempo con montañas, río y lago; hizo también un esbozo de los contornos de la modelo.

La señora saludó a Leonardo, quien le devolvió el saludo distraídamente. Con cada retoque que intentaba a su escultura, la empeoraba aún más.

Enzo le indicó que se sentase, que se quitase el velo si así se sentía más cómoda, pero se negó aduciendo que quería verse pintada con él. Ciccio decidió que lo mejor para que no se notase la diferencia de tiempos de pintura entre el cuadro y la modelo, sería aplicar una técnica nueva, el sfumatto, abrazando los colores en una neblina incierta donde los contornos y uniones de pintura fuesen difusos, permitiendo al espectador sentirse inmerso, navegando dentro de ella.

Fueron horas de arduo trabajo. Tan envolvente que Da Vinci se quedó maravillado observando la evolución del lienzo. Tan envolvente que mi jefe no se dio cuenta de las altas horas la madrugada que eran. Tan envolvente que no supe cuántas combinaciones de colores soporté. Tan envolvente que la modelo nunca se quejó de su postura incómoda con espalda recta y manos entrelazadas.

Lo único que denotaba cuánto tiempo había transcurrido era el gesto de ella dentro del cuadro. En un principio, una sonrisa muy marcada, que se fue apagando por el cansancio hasta quedar en una seriedad fatigada. Me gustó especialmente el resultado final: una breve sonrisa enigmática. El toque de genio que remataba el lienzo.

Cuando Ciccio terminó y ella se acercó a ver el resultado, la señora Gherardini olvidó el cansancio y no cabía de emoción. Mi jefe le indicó que era todo, que sólo le daría unos retoques y quedaría listo. Ella insistió en quedarse a ver el resultado final… ¡si supiese el error que cometía! Leonardo no decía palabra alguna, examinaba la pintura de una manera que infundía miedo. Como obsesionado por encontrar un error, el más mínimo que fuese, sólo uno.

Faltando ya poco tiempo para el amanecer, Enzo Ciccio veía terminada la que sería su última obra.

Lisa Gherardini aplaudió el resultado. Leonardo a pesar de que el maestro le pidió su opinión, no dijo nada. Se mantuvo en la parte poco iluminada del taller. Ambos lo ignoraron y se dieron vuelta admirando el lienzo una vez más.

Maestro, le llamó Da Vinci.

Al girar su cabeza, el discípulo le mató instantáneamente con la pintura roja que descansaba sobre mí. La modelo en el cuadro seguía sonriendo. La real, horrorizada, no alcanzó a gritar y murió de pintura negra.

Con un éxtasis de sangre, furia y envidia, Leonardo tomó ése y varios otros lienzos, una virgen en las rocas, un San Juan Bautista; planos de inventos, bocetos de esculturas y construcciones…

Abatida, ví cómo la pintura se alejó bajo su brazo, despidiéndome con la belleza de esa enigmática sonrisa….

Laranjinha

06 Abr 2008

Cauce

Escrito por: cronopioslamm el 06 Abr 2008 - URL Permanente

El río vuela sobre las rocas. Acaricia las plantas. Baila con los peces.

Es pequeño, aún lento, ve el paisaje. Sabe que allá a lo lejos, está su madre, la Mar, que lo recibirá cuando sea más grande, más veloz, más río… el viaje durará un par de días.

Es de noche y el viento le ayuda a correr. Se le unen hermanos que lo hacen aumentar de tamaño. Es optimista, a este paso llegará en menos tiempo.

Amanece con retraso debido a las nubes que descargan su sudor sobre él. Miles de gotas se hunden en su espalda. Es veloz, ya no es un niño. A veces logra ver a su madre entre el verde y entre las montañas.

Un rayo cae en el bosque: tira varios árboles; sus troncos se impactan en

el recorrido, le estorban, pasa goteando entre ellos. Desespera. La lluvia sigue cayendo, la Mar lo espera. Se acumula él en esta presa natural hasta que la fuerza se junta en el frente y logra mover, quitar por completo la madera. Con furia arranca para recuperar el tiempo perdido.

No hay sol, ya no hay lluvia. Siente un escalofrío.

Cae la segunda noche, mañana llegará a su destino.

El viento, ayer aliado, lo detiene en esta oscuridad. Lo empuja. El río llora al sentir la traición. Se aferra, no acepta esta contrariedad, sin embargo son pocas sus fuerzas, lleva ya muchas horas de camino. Llora aún más.

El cielo derrama lágrimas con él. Eso le ayuda a aumentar un poco su velocidad. Pero el aire y la luna blanca le dicen que no, que no llegará.

Siente su cuerpo entumecerse, tiene frío, ya no son gotas las que caen sino extraños lunares que nunca antes había visto. Mira las orillas poblarse de blanco lentamente.

Sus extremidades se detienen, se vuelven rígidas. Logra ver a su madre, más cerca, aún lejos. Ya no quiere llorar pero no puede evitarlo. Se detiene. Se congela.

Nunca llegará.

Laranjinha

20 Mar 2008

La marcha y el retorno

Escrito por: cronopioslamm el 20 Mar 2008 - URL Permanente

La arena se desliza entre los dedos de mis pies. Je t'adore, escribí con la torpeza que otorga la falta de costumbre. Miro tus ojos y el lunar, bajo el derecho, me sonríe como las gaviotas; tu cabello de abedul, largo y rizado, se columpia sobre la brisa de sal, mientras tu arete redondo parpadea en la parte superior de tu oreja, incitado por el sol del estío.

Sudor. Tanto andar en bicicleta, la húmedad del ambiente y los nervios han activado nuestras glándulas hasta volverlas locas. Decidimos entrar a la pequeña alberca del hospedaje; no refresca pero aquieta las mariposas. La pelota amarilla brinca de tus manos a mis yemas con un gesto alborozado.

En el estéreo baila la letra: Perdiendo imagen a tu lado estoy mi vida, mañana será un nuevo punto de partida, mientras secamos el cloro en nuestros cuerpos con toallas fraccionadas en blanco y azul. Unas nubes anaranjadas de atardecer se corretean para encontrar la noche, y el plop de una botella de vino le hace los coros a la música.

Usas la reina de espadas negras en un intento de embrigarme y, cuando la última gota etílica se termina, emprendemos la caminata oscura: hora y media de pasos vacilantes nos conducen a la tienda más cercana. Un taxi nos regresa al par de camastros que quedaron fríos. El juego de ademanes espera.

La bola blanca entra, pese a tus esfuerzos, la bebida en tus venas se ha puesto de mi lado y, sin embargo, la negra se esconde en una butaca y pierdo, el juego, la coordinación y la poca resistencia que yo había mantenido entre nosotros, como si la marea de la tarde, con el chocar de sus olas, hubiera influenciado a mi inconsciente.

Explosiones de saliva recorren nuestras venas a segundos. Risas, dedos, guiños, fotos y algo más. El último suspiro de la noche nos entrega al vocablo de las aves.

Camión, asientos, carretera y ciudad. Volvemos a nuestras casas y, con el simple abrir de las maletas, descubrimos la monotonía de nuestras vidas.

Hada Urbana
Imagen: Daniel L. Fouilloux

Exilios

Escrito por: cronopioslamm el 20 Mar 2008 - URL Permanente

Torturado

¿No sientes asco? ¿Alguna vez te ha remordido la conciencia? ¿O ni siquiera lo piensas? Ya sé, me vas a decir, para tranquilizar tu conciencia, que en eso no puedes pensar, que si no, no podrías dormir, no jodas.

Me vas a torturar, tú y tu superior, seguramente moriré, y otros seguirán aquí, para tu deleite. Mira a tu alrededor cuántos somos. Pero no será para siempre, y eso es algo que no les interesa, sólo ven en el efecto inmediato, no se dan cuenta de lo que están haciendo ¿Realmente estamos confrontados? ¿Alguien gana? Ahora me cortarán, me quitarán capas de mi tronco listas para usarse en infinidad de productos y ganar dinero. Me van a dar una muerte indigna, ni siquiera es por un ideal, es sólo para hacer más ricos a unos cuantos, y de paso acabar con nosotros. No te preocupes, el mundo se irá a la mierda en más años de los que tú puedas vivir, no quedará en tu conciencia, quedará en la de generaciones más allá; tal vez no sea esto lo que joda todo, sino primero venga la falta de agua, entonces tú con más razón te podrás lavar las manos, aunque una cosa lleva a la otra ¿Que sólo eres un instrumento? ¿Que sólo sigues órdenes?, pues aún peor, no sólo matas, sino que lo haces mecánicamente sin el menor atisbo de voluntad, venga, cuanto más rápido mejor, empieza ya lo que viniste a hacer. Estoy listo.

Torturador

Es injusto tu trato. Yo no pedí encontrarme en medio de esta guerra. Ni te imaginas lo que me sucedería si me niego a cumplir órdenes. Además no sabría cómo hacerlo. Así nos hicieron. Estamos programados para obedecer.

Yo no deseo hacerte esto. Ya llegará mi capitán, y me tomará, empezaré a girar mis navajas y entraré en tu cuerpo. Soy lo más bajo de este escalafón. Es inútil, ilusorio, pensar que esas grandes empresas se preocupan por esta mínima charla que tú y yo tenemos. Ante todo, está el dinero. En lo más bajo, cumpliendo las órdenes, estoy yo; haciendo el trabajo sucio, para que todo esto, todo nuestro alrededor, se ennegrezca más y nadie se ensucie las manos. Al menos no los de hasta arriba. No necesitas recordarme que no tengo voluntad. Porque sí la tengo. Y es peor. La tengo y no puedo usarla, no puedo hacer nada al respecto. Yo no quiero tirarte. Pero sólo sigo órdenes. No espero que me entiendas. Espero que alguna vez me perdones. Sólo somos el instrumento.

Capitán

Ahora sí, a hacer el trabajo, hoy te toca a ti, pero no te preocupes, en realidad tú no me interesas en lo más mínimo, te cortaré y ya después te venderemos, no te preocupes, tengo demasiada experiencia, mira detrás de ti, simplemente el día de hoy, eres el número 50 que voy a cortar, es rápido, casi diría sin dolor. Además ¿ustedes no sienten, verdad? No me malentiendas, sé que eso de cortarlos pues no hace muy bien pero qué quieres, es mi trabajo y lo voy a hacer, todavía hay demasiados de tu clase regados por todos lados ¿Qué diferencia hay si te corto a ti también?, ni siquiera podrías pedir clemencia, no hay nidos en tu cabeza, solo eres tú, lo cual lo hace más fácil. ¿Qué pasa? Se ha trabado el serrucho, estúpido instrumento de mierda, inútil, hasta parece que no quieres cortar a éste. Será mañana. Por hoy, querido roble te has salvado, y tú, al deshuesadero, que ya no me sirves para nada, conseguiré otro.

Avergonzado por su actitud con el serrucho, el árbol le agradeció en silencio. Salió de noche al exilio, a otro bosque. Se pregunta si algún día regresará.

Laranjinha

18 Mar 2008

Premio Dardo 2008

Escrito por: cronopioslamm el 18 Mar 2008 - URL Permanente

Muchas gracias a Yamilet García Z. por reconocer nuestro blog al otorgarnos el que resulta ser el primer premio de este blog. Este reconocimiento se otorga de forma curiosa: un "blogger" escoge quince espacios virtuales que, a su vez, deberán escoger otros 15. Nos parece curiosa la idea y deseamos continuarla con algunos nominados (no hemos reunido los 15, pero iremos agregando otros cuando los descubramos)

Gracias a todos por seguir con nosotros en nuestra travesía por las letras.

LOS 2 DARDOS QUE LANZAMOS POR AHORA SON:

METICULOSAS ELUCUBRACIONES, DE FABIÁN CUELLAR (México)

CLEPSIDRA, DE JUAN CARLOS RODRÍGUEZ TALAVERA (México)

Laranjinha, St. Patrick, Acuarela, Hada Urbana

Sobre este blog

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Cronopios!

Somos cuatro estudiantes de la carrera "Literatura y creación literaria", impartida en la cultural Casa Lamm. Nos esforzamos en nuestros textos, no sólo con la esperanza de convertirnos en escritores, sino porque las palabras significan una pasión para nosotros.
Esperamos que les guste lo que lean aquí. Los comentarios siempre serán bien recibidos (mientras no le falten al respeto a nadie).
Hemos decidido publicar bajo seudónimo para poder participar en concursos de literatura sin tener problemas por la difusión virtual de los mismos.

Saludos!

Acuarela, Laranjinha, St. Patrick y Hada Urbana.

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