15 Abr 2011

Un veintitantos de marzo de 2002...

Escrito por: cronopioslamm el 15 Abr 2011 - URL Permanente

Dijo Platón, en el libro duodécimo del Civitas Dei, que al cabo de los siglos, todas las cosas volverán a su estado anterio.

Me da mucho miedo que lo que ha pasado en los últimos días pueda ser definitivo. Supongo que por ello me aferro a lo que PLatón dice. Sólo es cuestión (si las cosas, o la vida en sí, no resultan como espero) de aguardar al fin de los siglos para que todo vuelva a su estado anterior, a lo que yo entiendo como "estado original"; lo que me lleva a pensar, invariablemente, en tí y en mí juntos.
Últimamente he pensado en aquél día de marzo (con eso de que recuerdo muy bien las fechas -¡y sin ver la agenda, eh!- me aventuraré a decir que fue un veintitantos de marzo de 2002) cuando estuvimos platicando afuera de tu casa en avenida Veracruz, sobre la posibilidad de vivir en Madrid. Tengo la noción de que ese día vestías una blusa blanca y yo una camisa roja (y si no es así, creo que así será de ahora en adelante porque al yo escribir esto, es una manera de fotografiarlo en la memoria, hasta que un día leas, lea esto, y entonces ya no haya duda de que tú vestías de blanco y yo de rojo, aunque no haya sido así... Pero confiemos en mi memoria, no recuerdo tan bien los colores -soy hombre, después de todo- como los números de los días y los sucesos, pero creo que sí vestíamos de aquella forma...), nos recostamos en los asientos de Cornelio. Eran creo, las cinco de la tarde, nos habíamos visto un poco antes de lo habitual (que si recuerdas, generalmente era a las cuatro o cuatro y media de la tarde) porque tenías que llegar antes a casa (eso sí no recuerdo por qué...aunque tampoco recuerdo qué fue lo que habíamos hecho...y no, no lo veré en la agenda - que según yo sí está marcado como el día que hablamos sobre Madrid- ya que éste es un ejercicio de la memoria. Supongo que hicimos algo por ahí cerca, caminamos por los Condesa o por el Parque España, o fuimos a Roxy).
No pusimos música (aunque está la duda, así que será como con la manera en que estábamos vestidos, se quedará como si fuese una verdad absoluta) aunque el radio estaba prendido con es aluz verde que tenía el original estéreo de Cornelio. Platicábamos de cualquier cosa y una llevó a la otra, es decir, jóvenes como éramos, a hablar sobre el futuro.
Empezamos con los pronósticos sobre cómo nos veíamos en unos años, y muy pronto decidimos que en algún momento, tendríamos que vivir en Madrid. Era un veintitantos de marzo de 2002 y ese anhelo se veía posible, aunque siendo realistas, aún lejano. Para dentro de muchos, muchos años.
(Ahora me asalta la duda: ¿qué tal que era un diecialgo de marzo? De todos modos el margen de error es una o dos semanas a lo mucho).
Recuerdo mi vista con el asiento reclinado, diría que acostado; me pediste que te hablara de Madrid (había ido apenas un año antes). Y mientras por el quemacocos descorrido (que no abierto) veía las hojas negras del árbol encima de nosotros que no lograba tapar un cielo totalmente blanco, te hablé de lo muy muy poco que vi de Madrid en aquella ocasión.
Recuerdo tu sonrisa y tu emoción a a par de mi descripción de Sol, Gran Vía, la Plaza de España, Cibeles y El Prado. Dieron las cinco y media (quizá hasta dieron las seis) y te tuviste que ir. Para cuando bajaste del coche, teníamos ya seguro que en algún momento de nuestras vidas, viviríamos juntos en Madrid.
Como tantas veces en aquellos primeros meses, te despedí viendo tu silueta alejarse por el vidrio garigoleado de la entrada, luego de decirnos adiós con la mano, tú en la puerta, yo en Cornelio, motor encendido y un avance de unos cuantos centímetros, tú que sonríes y vuelves a despedirte y vuelves a sonreír y cierras el vidrio, la entrada, la puerta, y tu silueta detrás, se aleja, lo justo para yo dejar de verla y arrancar, mientras tú te quedas ahí, a unos pasos solamente, antes de girar para ver los faros rojos irse definitivamente y ahora sí tú enfilar a las escaleras, las perras y la casa, mientras yo ahora sí el radio, escuchar cualquier cosa (eran los días en que yo escuchaba más radio musical que otra cosa, eran los días en que yo usaba lentes de colores) y manejar a casa.
Nos dormimos ese diecialgo, o ese veintitantos de marzo de 2002, con una ilusión nueva y firme.
Cuando después de que los siglos acaben, todo regrese a su estado anterior, a mí me gustaría que ése fuera uno de los días a los cuales vuelva. Son tantos...
(Sólo hemos cumplido parcialmente. Aún falta...)

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1 comentario Escribe tu comentario

cronopioslamm dijo

No, no lo corregí...
Laranjinha
(Ya ni le pongo de quién es...como soy el único que escribe...)

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Somos cuatro estudiantes de la carrera "Literatura y creación literaria", impartida en la cultural Casa Lamm. Nos esforzamos en nuestros textos, no sólo con la esperanza de convertirnos en escritores, sino porque las palabras significan una pasión para nosotros.
Esperamos que les guste lo que lean aquí. Los comentarios siempre serán bien recibidos (mientras no le falten al respeto a nadie).
Hemos decidido publicar bajo seudónimo para poder participar en concursos de literatura sin tener problemas por la difusión virtual de los mismos.

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Acuarela, Laranjinha, St. Patrick y Hada Urbana.

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