03 Oct 2008

Lalibélula

Escrito por: cronopioslamm el 03 Oct 2008 - URL Permanente

Bajar a la alberca. No está fría. Templar, templar, templar el cuerpo. Una, dos, tres, cuatro brazadas. Cuatro. Respiro. Cuatro. Respiro. Arriba, abajo las piernas. Cuatro. Respiro.

Nadar 50 metros. Antípodas del inicio. Descansar. Ver una libélula muerta flotar hacia mí. Descansar. Ver. A la libélula (fría) y a la gente nadar. Una, dos, respirar; cuatro respirar.

Metros, metros, cientos metros. Arriba, abajo. Luz de sol. Luz que aparece. Luz que ciega. Luz que sube. Arriba, arriba. El inicio.

Antípodas de estrella.

Descansar, brazadas, descansar, brazadas.

Dolor, una, dolor, dos, tres, cuatro, dolor. Flotar. Descansar.

Metros, cientos metros.

El pánico, gritos. Una, dos, descansar, ver un cuerpo flotar. La libélula fría, la luz de sol. Una nadadora inerte, boca abajo, no respirar.

Girar el cuerpo (no respirar), sacar de la alberca (no respirar), arriba gritos, abajo pánico. Gente, dolor.

Antípodas de inicio.

La libélula, fría. La nadadora, respirar. Luz de sol que aparece.

Templar, templar, templar su cuerpo; respirar. Descansar.

Salir de la alberca. Antípodas del inicio.

Frío en el cuerpo.

La libélula.

Laranjinha

Lalibélula

Escrito por: cronopioslamm el 03 Oct 2008 - URL Permanente

Bajar a la alberca. No está fría. Templar, templar, templar el cuerpo. Una, dos, tres, cuatro brazadas. Cuatro. Respiro. Cuatro. Respiro. Arriba, abajo las piernas. Cuatro. Respiro.

Nadar 50 metros. Antípodas del inicio. Descansar. Ver una libélula muerta flotar hacia mí. Descansar. Ver. A la libélula (fría) y a la gente nadar. Una, dos, respirar; cuatro respirar.

Metros, metros, cientos metros. Arriba, abajo. Luz de sol. Luz que aparece. Luz que ciega. Luz que sube. Arriba, arriba. El inicio.

Antípodas de estrella.

Descansar, brazadas, descansar, brazadas.

Dolor, una, dolor, dos, tres, cuatro, dolor. Flotar. Descansar.

Metros, cientos metros.

El pánico, gritos. Una, dos, descansar, ver un cuerpo flotar. La libélula fría, la luz de sol. Una nadadora inerte, boca abajo, no respirar.

Girar el cuerpo (no respirar), sacar de la alberca (no respirar), arriba gritos, abajo pánico. Gente, dolor.

Antípodas de inicio.

La libélula, fría. La nadadora, respirar. Luz de sol que aparece.

Templar, templar, templar su cuerpo; respirar. Descansar.

Salir de la alberca. Antípodas del inicio.

Frío en el cuerpo.

La libélula.

Laranjinha

22 Ago 2008

Instantaneo 2

Escrito por: cronopioslamm el 22 Ago 2008 - URL Permanente

Si en un instante

pudiera

engullirMadridromperlacáscaradelhuevoquemarmisojos

lamertusexoírlalunaduplicarelmarylasolasylasespumabrincardeamarillo

volarcomounapiedracaminardeespaldanadarensangrecerascendiendo

transformarmutarcambiarymantenermeyorompermásensacionesdelas

quepuedoadmitircantardemíydetíydequenononoexpiarlacomuniónyungir

laculpaodiaralosantosdibujandolaimposiblesalvacióndelduplicadomaraspirar

unanubesentirlaenlospilmonesenlosmuslosexhalarensalivaydarvidaaleón

queraenelcieloypensarquenoestantoyquesoypocoysigocantandolacanción

denosotrosunirlosegoísmoshastaqueexplotenyenterrarlosconlacáscara

dehuevoregresarydenuevodesnudosseguiramandotusexomientraslaluna

calla

No existiría

Laranjinha

Instantáneo

Escrito por: cronopioslamm el 22 Ago 2008 - URL Permanente

Si en un instante

pudiera

engullirMadridromperlacáscaradelhuevoquemarmisojoslamertusexoírlalunaduplicarelmarylasolasylasespumabrincardeamarillovolarcomounapiedracaminardeespaldanadarensangrecerascendiendotransformarmutarcambiarymantenermeyorompermásensacionesdelasquepuedoadmitircantardemíydetíydequenononoexpiarlacomuniónyungirlaculpaodiaralosantosdibujandolaimposiblesalvacióndelduplicadomaraspirarunanubesentirlaenlospilmonesenlosmuslosexhalarensalivaydarvidaaleónqueraenelcieloypensarquenoestantoyquesoypocoysigocantandolacancióndenosotrosunirlosegoísmoshastaqueexplotenyenterrarlosconlacáscaradehuevoregresarydenuevodesnudosseguiramandotusexomientraslalunacalla

No existiría

Laranjinha

21 Jul 2008

Noche y luz

Escrito por: cronopioslamm el 21 Jul 2008 - URL Permanente

Puedo ver colores encendidos, sus hermosas figuras con movimientos gráciles, como jaguares fosforescentes. Mi cuerpo se siente ligero entre las sombras que los objetos luminosos enmarcan; y todo, incluyéndome, parece girar en círculos lentos o espirales acompasados. No sé cuánto tiempo se escurrió entre las agujas intermitentes, pero las formas comenzaron a opacarse y se difuminaron sus contornos hasta permitir que me asfixiara por completo la oscuridad, esta misma oscuridad opresiva en la que vivo desde que mis ojos dejaron de trabajar por el maldito accidente.

La cabeza me palpita como las manecillas del reloj que se han caído desde que inhalé la hierba por primera vez, Alguien me alcanza la pipa. Puedo sentir la madera caliente en contacto con mis dedos, acerco el encendedor a la boca llena de verde e inhalo, en un desesperado intento por recuperar las estrellas felinas.

Hada Urbana

02 Jul 2008

Siempre es de Noche

Escrito por: cronopioslamm el 02 Jul 2008 - URL Permanente

Cuéntame, cómo va cayendo el sol, mientras hablas pensaré, Qué guapa estás que suerte ser…

Él sale cada atardecer, de bastón y lentes oscuros al balcón. Ella se molestaba, se preocupaba por él, le pedía que la esperase; después entendió que él necesitaba oler y escuchar al astro en su declive diario, resecar sus labios con la brisa que llegaba a esas alturas del edificio, donde nada estorbaba, donde él podía extender el brazo, casi sentir…

La mitad del cuento de un atardecer, conservo al escucharte, porque mis ojos son tu voz…

Ella cierra la puerta de vidrio, los aísla en ese balcón; se pone a su lado, toma su mano libre, su libre mano, toma aire, toma sus ojos y toma las palabras para contarle como siempre, sobre el atardecer…

Acércate y cuando estemos piel con piel, mis manos te dibujarán, tu aroma me dirá tu edad…

El sol en su más pequeña parte, esa última pepita de oro que se veía tras las montañas, desciende. Un beso en la mejilla, otro en los labios, tímido. Él reconoce su forma conforme la recorre con sus manos, se enreda en sus cabellos, ella, paciente, con una sonrisa lo mira…

Junto a ti, unidos sin saber porqué, seguramente se me note, el resplandor de una ilusión, porque a tu lado puedo olvidar…

Él llora, le da rabia no poder verla, baja su cabeza con la resignación y aceptación de algo que nunca sucederá. Se borra su lágrima, la toma de las manos, ella lo ve con ternura y le susurra una palabra, quizá dos, ciega el momento para disfrutar éste que saluda a una luna que ya comienza a brillar, él olvida sus ojos…

Que para mí siempre es de noche, pero esta noche es como un atardecer, si logras que a la vida me asome, tus ojos sean los que brillen y la luna que la borren…

Aún recuerda cuando veía; sabe que no se ha ido el sol del todo: allá de frente, los tonos violetas existen. Aquí a su lado, los ojos de ella reflejan el brillo de la luna que redonda, transparente, empieza su recorrido…

Que en mi eterna oscuridad, el cielo tiene nombre, tu nombre, que no daría yo por contemplarte, aunque fuera un solo instante…

Él señala un punto encima del horizonte, donde se funden día y noche, dibuja un nombre en el cielo, lo dice en voz alta. Toma una nube imaginaria, la atrapa, abre su mano y sopla hacia el rostro de ella, como cada día, con la esperanza de verla una sola vez…

Hace frío, es tarde y tienes que volver, que hay alguien que te espera, seguro, una vez más el tiempo se nos fue…

Ella lo besa en la frente, lo abraza, lo guía hacia la puerta de cristal que abre. La cena está cocinada. Se oye música dulce para un apartamento oscuro. Se despide con otro beso en la frente y uno más en los labios, menos tímido, más caluroso, un roce de manos…

Volverás, dime si mañana volverás, como lo has hecho cada tarde, para contarme cómo muere el día…

Habla, él sonríe, asiente con la cabeza. Ella aún no cierra la puerta, lo mira. Él comienza su espera que terminará mañana cuando ella regrese. Huele, recuerda dos besos, sus cabellos, la belleza imaginada con las manos, una promesa de un nuevo anochecer que será narrado mañana, diferente, nuevo, nuevo…

Se marchó ella se alejó de él, pero como en las cartas, los puntos, posdata, se me olvidaba no me presenté, sólo fui testigo por casualidad…

Ella cierra la puerta. Él se levanta y abre la de cristal. Sale al balcón, respira, agita su mano en dirección a mi edificio, no es tanta la distancia, nos separa una calle de unos pocos carriles, se aventura a llamarme, quizá esté yo en casa, Vecino, grita, platicamos un poco…

Hasta que de pronto él me pregunto: Era bella ¿no es verdad? Más que la luna, dije yo, y el sonrió…

Yo también. Cierra su ventana. Su silueta se ve avanzando a la cocina, al cuarto, cada paso metódicamente recorrido. Apaga la luz de la sala principal, prende la del cuarto por costumbre, recorre los cajones, la silueta se desnuda, se viste, entra en cama, enciende su radio y oyendo hacia el techo, se dispone a dormir…

Nunca más se hará reproches, por intentar amanecer, no volverá a perderse en la noche, porque su alma hoy brilla con más fuerza que un millón de soles…

Sueña que es de día. Como cualquier otro suena su despertador y se levanta a oscuras, corre las cortinas y ve la tenue luz de un amanecer. Espera ahí, de pie, hasta que el sol irrumpe y lo ciega. Gira. En un espejo ve su rostro, al fondo ella duerme aún, con medio cuerpo desnudo en las sábanas, él la cubre, hace frío, la besa, sonríen…

Pero en su eterna oscuridad, a veces se le oye a voces, que no daría yo por contemplarte, aunque fuera un solo instante…

Grita el nombre de ella escrito en el cielo. Se sienta al borde de la cama, los codos en las piernas, cubriéndose sus ojos, rogando que al abrirlos no sea oscuridad lo que vea. Que ella esté ahí, frente a él, sonriendo, contándole cómo es la noche, cómo es su rostro, cómo son sus cuerpos entrelazados, cómo son sus sentimientos compartidos, cómo era su oscuridad, cómo es ahora poder verla…

Que no daría yo por contemplarte, aunque fuera un solo instante…

Cuéntame como va cayendo el sol
Mientras hablas pensare.
Que guapa estas, que suerte ser
La mitad del cuento de un atardecer
Que observo al escucharte,
Porque mis ojos son tu voz.
Acércate, que cuando estamos piel con piel,
Mis manos te dibujaran,
Tu aroma me dirá tu edad.
Junto a ti, unidos sin saber porque,
Seguramente se me note
El resplandor de una ilusión,
Porque a tu lado puedo olvidar
Que para mí siempre es de noche,
Pero esta noche es como un atardecer,
Si logras que a la vida se asome,
Tus ojos sean los que brillen.
Y la luna que la borren,
Que en mi eterna oscuridad
El cielo tiene nombre: tu nombre.
Que no daría yo por contemplarte
Aunque fuera un solo instante.
Hace frío es tarde y tienes que volver,
Que hay alguien que te espera, seguro.
Una vez mas el tiempo se nos fue.
volverás? , dime si mañana volverás
Como lo has hecho cada tarde,
Para contarme como muere el día.
Y se marcho, ella se alejo de él.
Pero, como en las cartas...: dos puntos, posdata,
Se me olvidaba, no me presente.
Solo fui testigo por casualidad,
Hasta que de pronto, él me pregunto:
Era bella, ¿no es verdad?
"mas que la luna" - dije yo -, y el sonrío.
Nunca más se hará reproches
Por intentar amanecer.
No volverá a perderse en la noche,
Porque su alma hoy brilla con mas fuerza
Que un millón de soles.
Pero, en su eterna oscuridad,
A veces se le oye a voces;
Que no daría yo por contemplarte,
Aunque fuera un solo instante.
... por intentar amanecer,
No volverá a perderse en la noche,
Porque su alma hoy brilla con mas fuerza
Que un millón de soles.
Pero, en su eterna oscuridad,
A veces se le oye a veces.
Que no daría yo por contemplarte,
Aunque fuera un solo instante.
Que no daría yo por contemplarte,
Aunque fuera un solo instante.


Laranjinha/Alejandro Sanz

27 Jun 2008

Viernes Santo

Escrito por: cronopioslamm el 27 Jun 2008 - URL Permanente

Acostado Bajo Cipreses,

Dios Es Frío.

Grita Hincado Insonoros Juramentos.

Kiries Lastimosos, LLuvia. Meteoros Nadan… O Pintan Quizá.

Rezan.

Su Trono, Urgentemente Vencido.

Walquiria Xecuda, Yaciente Zafiro…

Laranjinha

27 May 2008

Haikus de lluvia

Escrito por: cronopioslamm el 27 May 2008 - URL Permanente

I
Siempre van juntos
son Marzo Abril Mayo
son tarde y lluvia.

II
Ve a la tormenta
a la lluvia del sueño,
la tarde llama.

Hada Urbana

25 May 2008

Flotar (Sobre la belleza VIII)

Escrito por: cronopioslamm el 25 May 2008 - URL Permanente

Sientes el estruendo que sacude todo el edificio. Antes de asomarte para averiguar qué sucede, el humo absorbe el panorama.

Tú y otros tratan de usar las escaleras de emergencia; el fuego lo impide.

Corren al otro extremo de la planta y abres la ventana agitando tu camisa en señal de auxilio. Pasan los minutos.

Los equipos de emergencia no hallan la manera de llegar a los pisos superiores.

Un hueco en el estómago te hace pensar que no volverías a ver a tu familia. Sudas de desesperación y por el calor que llega desde más abajo, No hay manera de que salga, o tal vez sí, por la ventana, sólo es una caída de unos cuantos cientos de metros, piensas.

Arrojas la camisa viéndola flotar y descender suavemente, admirando la belleza de su navegar. Así que decidido, te avientas.

Caigo. Miro hacia arriba. La camisa, tardará varios minutos en llegar al suelo.

Laranjinha

28 Abr 2008

De Da Vinci y la Mona Lisa... (O sobre la Belleza VII)

Escrito por: cronopioslamm el 28 Abr 2008 - URL Permanente

Confesión hecha por la paleta de Enzo Ciccio

Yo trabajaba para Enzo Ciccio, pintor de 47 años, oriundo de esta ciudad de Florencia.

Él tenía este taller. Venían chicos y no tanto de muy diversos lugares a aprender de él. Era un genio: podía instruirlos acerca de arquitectura, pintura, escultura, ingeniería e incluso los conminaba a hacer sus propias invenciones.

Uno de esos no tan chicos era Da Vinci, Leonardo de nombre, con poco más de 50 años cuando sucedió aquello. Ya era bien conocido en el taller, por los discípulos y por Enzo, quien no dejaba de apoyarlo a fin de que puliera sus limitados conocimientos en las diversas disciplinas que Ciccio enseñaba. Incluso en innumerables ocasiones se quedaban ellos dos, y yo por supuesto ayudándolos, a mejorar sus técnicas de pintar. Con infinita paciencia, mi jefe corregía los detalles que aparecían en todos los cuadros de Leonardo, quien en esos momentos bajaba la vista, exhalaba un suspiro desesperado y me veía como si yo tuviese la culpa de un trazado de más o una errónea mezcla de colores. Me limpiaba con despecho, pero me colocaba en el estante ya más tranquilo; y así durante muchas noches.

Yo creo que le dolía ver el breve futuro que le quedaba. No era alentador.

Francesco Bartolomeo del Giocondo, era otro asiduo al taller, aunque por diversas y duales razones: para ver qué había de nuevo, tal vez comprar alguna pintura o escultura, y para supervisar los avances de su hijo, sumamente interesado en la arquitectura aunque con más talento para la pintura.

La providencia dictó la manera en que debían suceder los hechos. El niño tenía listo ya el lienzo donde retrataba a su madre, Lisa Gherardini, para ser expuesto en la feria de la ciudad ¿cómo hizo para derramar la pintura sobre el cuadro? Aún hoy no me lo explico. Al día siguiente, el padre estaba ya a primera hora cerrando el encargo urgente con Enzo para que él repintase a su señora que ahora era una mancha multicolor. Convinieron que se presentase ella a las primeras horas de la tarde. Para trabajar con más celeridad y cuidado, Ciccio decidió cerrar temprano ese día la academia, solo dejó quedarse a Da Vinci debido a que le faltaban algunos toques para terminar una modesta escultura, con la advertencia de que no podría ayudarlo en esta ocasión.

Lisa Gherardini llegó al taller cuando mi jefe daba los últimos retoques a un lienzo casi olvidado, que usaría de base, pintado hace tiempo con montañas, río y lago; hizo también un esbozo de los contornos de la modelo.

La señora saludó a Leonardo, quien le devolvió el saludo distraídamente. Con cada retoque que intentaba a su escultura, la empeoraba aún más.

Enzo le indicó que se sentase, que se quitase el velo si así se sentía más cómoda, pero se negó aduciendo que quería verse pintada con él. Ciccio decidió que lo mejor para que no se notase la diferencia de tiempos de pintura entre el cuadro y la modelo, sería aplicar una técnica nueva, el sfumatto, abrazando los colores en una neblina incierta donde los contornos y uniones de pintura fuesen difusos, permitiendo al espectador sentirse inmerso, navegando dentro de ella.

Fueron horas de arduo trabajo. Tan envolvente que Da Vinci se quedó maravillado observando la evolución del lienzo. Tan envolvente que mi jefe no se dio cuenta de las altas horas la madrugada que eran. Tan envolvente que no supe cuántas combinaciones de colores soporté. Tan envolvente que la modelo nunca se quejó de su postura incómoda con espalda recta y manos entrelazadas.

Lo único que denotaba cuánto tiempo había transcurrido era el gesto de ella dentro del cuadro. En un principio, una sonrisa muy marcada, que se fue apagando por el cansancio hasta quedar en una seriedad fatigada. Me gustó especialmente el resultado final: una breve sonrisa enigmática. El toque de genio que remataba el lienzo.

Cuando Ciccio terminó y ella se acercó a ver el resultado, la señora Gherardini olvidó el cansancio y no cabía de emoción. Mi jefe le indicó que era todo, que sólo le daría unos retoques y quedaría listo. Ella insistió en quedarse a ver el resultado final… ¡si supiese el error que cometía! Leonardo no decía palabra alguna, examinaba la pintura de una manera que infundía miedo. Como obsesionado por encontrar un error, el más mínimo que fuese, sólo uno.

Faltando ya poco tiempo para el amanecer, Enzo Ciccio veía terminada la que sería su última obra.

Lisa Gherardini aplaudió el resultado. Leonardo a pesar de que el maestro le pidió su opinión, no dijo nada. Se mantuvo en la parte poco iluminada del taller. Ambos lo ignoraron y se dieron vuelta admirando el lienzo una vez más.

Maestro, le llamó Da Vinci.

Al girar su cabeza, el discípulo le mató instantáneamente con la pintura roja que descansaba sobre mí. La modelo en el cuadro seguía sonriendo. La real, horrorizada, no alcanzó a gritar y murió de pintura negra.

Con un éxtasis de sangre, furia y envidia, Leonardo tomó ése y varios otros lienzos, una virgen en las rocas, un San Juan Bautista; planos de inventos, bocetos de esculturas y construcciones…

Abatida, ví cómo la pintura se alejó bajo su brazo, despidiéndome con la belleza de esa enigmática sonrisa….

Laranjinha

Sobre este blog

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Cronopios!

Somos cuatro estudiantes de la carrera "Literatura y creación literaria", impartida en la cultural Casa Lamm. Nos esforzamos en nuestros textos, no sólo con la esperanza de convertirnos en escritores, sino porque las palabras significan una pasión para nosotros.
Esperamos que les guste lo que lean aquí. Los comentarios siempre serán bien recibidos (mientras no le falten al respeto a nadie).
Hemos decidido publicar bajo seudónimo para poder participar en concursos de literatura sin tener problemas por la difusión virtual de los mismos.

Saludos!

Acuarela, Laranjinha, St. Patrick y Hada Urbana.

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