12 Jun 2008
Europa ha muerto
Irlanda. Irlanda decide hoy. Decidir. Qué hermosa palabra. Es una de esas que parece significar algo. Pero sólo parece. ¿Qué decide? Quién sabe qué. Tampoco conocemos el resultado. ¿Te importa? Me temo que no.
Ellos deciden. Nadie espera. Nada. El número 65 sobrevuela sobre el abismo, recordándonos algo. O nada. Nada. Insistente sobre el Todo. Para recordar es necesario saber. Las mentes se han quedado vacías. Hablan algunos de un sueño americano. Bien parece pesadilla. ¿Existiría un sueño europeo? Se ha desvanecido en la Nada.
Cuando nos despertemos, será tarde. A bofetadas.
Europa. Bello lugar. Arrugado. Morada de nacionalismos con más significado que el entendimiento. Europa. Viejo continente. Intenso. Vagar de complejos hechos ley para arañar lo peor del vecino. Europa. Canoso cabello. Poetas. Historias de luchas escritas sobre papel pautado. Europa. Nombre anciano. Acabado. Letras abrazadas por manos con sudor seco. Europa. Olor rancio. Silencio. Tumbas mohosas que concentran nostalgias caducadas.
Europa. Aquí está. Quieta. Impasible. Sedada.
Europa. Ya no es referente. Ya no brillan sus derechos. Ya no suenan himnos de libertad. Ya no predican los intelectuales. Ya no descansan sus entrañas sobre profundas convicciones. Ya no.
Europa. Siglas desgajadas. Ruptura. UE quiso ser. A CEE puede aspirar.
Europa. Grandes ilusiones. Fracaso. Constitución quiso tener. ¿A Tratado llegará?
Europa. Definiciones vacías. Muerte.
Europa. Ha muerto. Con su sueño. Con su Ser.
06 Jun 2008
Narcóticos contra el hambre
Un portugués, un francés, un italiano y un español. No, no es un chiste, aunque fácilmente puede convertirse en ello. Se trata de las nacionalidades de los Gobiernos que hoy se van a reunir en Madrid para tratar el problema de los pescadores por la crisis del petróleo.
Más líderes con corbata de seda protagonizaron ayer el otro 'sketch' de la semana. Sí, sería todo desternillante si no fuese porque tanto uno como otro tema carecen de elementos que conduzcan a la simpatía y el jolgorio. Vamos, que a mí no me hace ni puta gracia. Las cumbres de la FAO, en las que mandatarios del mundo se reúnen para debatir sobre el hambre con el estómago lleno de pavo y 'canapeses' tienen tanto de insultante y socarrón que ganas dan de replantearse una serie de principios. Recuerdan a ese señorito bobalicón y altivo que sale de cenar del restaurante más caro de la ciudad apestando a vino y Chivas y arroja, mirando a los lados con gesto carismático y buscando la aprobación y el aplauso general, unos céntimos que vayan a caer al primer desgraciado que esté tirado en la calle, para después, si es necesario, pasar por encima.
Éso es una cumbre de la FAO, un reparto de solidaridad de cartón-piedra sin ninguna sustancia. Nada se habló en esta cumbre de desarrollo (de verdad), ni de impuestos, ni de proteccionismo agrario ni de las soluciones a un mañana incierto. Sólo la limosna, que mañana los representantes -no siempre legítimos- de los destinatarios gastarán, siguiendo ese manoseado tópico de la mendicidad, en drogas, narcóticos de colores para dormir al pueblo hambriento.
Aquí también tenemos el nuestro, heredado del Circo romano -pero ahora sin pan-. Porque a pesar de todos los pesares (y no son éstos pocos) los medios informativos están hoy volcados con un tal José Tomás, que ayer salió por la puerta grande de la vergüenza. Esta mañana escuchaba comentarios de los aficionados que acudieron a la Plaza, todos muy emocionados. Yo sólo estoy de acuerdo con una señora que dijo "es como un extraterrestre". Pues oiga, tiene usted razón. Tanta barbarie y estupidez junta tienen que ser de otro... No, qué va. Son de este planeta.
05 Jun 2008
¿Negro o mujer? Mejor candidatos
Ha ganado un negro. Sí, un negro con sus cinco letras. Barack Obama son dos de las palabras más repetidas últimamente en los medios informativos -casi tanto como crisis y PP, aunque esta última no sea exactamente una palabra sino más bien una combinación diabólica de no sabemos qué-.
Yo estoy particularmente sorprendido. No porque haya ganado un negro -que es negro y no "de color", por favor; de color soy yo, concretamente del tono "rojo de mierda", peo él, él no-. Estoy sorprendido porque lo importante en esta carrera por la nominación entre Barack y Hillary -o entre Obama y Clinton, como ustedes prefieran- lo importante haya sido no el contenido de las propuestas, sino la melanina en la piel del uno y el sexo de la otra. A mí me haría mucha ilusión que en España pudiese haber un negro presidiendo mi país -aunque de momento no creo que vaya a ser posible- o que una mujer se sentase en el sillón de La Moncloa. Pero claro, no cualquier negro o cualquier mujer.
Son muchas las ocasiones en las que nos conducimos de forma estúpida hacia la fachada y no hacia lo sustancial. Me pregunto: ¿hay alguien por aquí leyéndome que votase a Aguirre en lugar de a Simancas porque le hacía "mucha ilu" tener a la primera Presidenta autonómica mujer? Yo, particularmente, prefiero y si ustedes me permiten, hacer hincapié en el programa y en el discurso, que al final es lo que nos sacará adelante. Y creo también, y ya de paso, que para las propias mujeres es sobradamente mejor el Gobierno de Zapatero que el de la "lideresa" madrileña.
Creo que se ha notado demasiado que a mí me gustaba más Hillary. Pero no porque sea más guapa, porque su marido me haya parecido el mejor Presidente de la historia de los Estados Unidos o porque sea mujer. Simplemente porque me he molestado en leer sus programas y comparar sus discursos. Ella me ha convencido, él no. Ella me parece más progresista, él más populista. A todos se nos llena la boca con que ha ganado un negro -o se nos habría llenado igual con la condición femenina de su oponente- pero nadie tiene ni "repajolera" -voy a usar este palabro con permiso de mi mamá- idea de qué narices propone.
Dicho esto, sí que espero que Barack Obama llegue a ser Presidente de la, todavía, primera potencia mundial. Y mucho mejor si lo hace con una buena vicepresidenta que complemente su tarea. Porque, también comparando, no tengo ninguna duda en a quién elegir si me ponen delante a cualquiera de los dos demócratas y al hombre de las patatas fritas ('french fries' hasta la dichosa guerra).
30 May 2008
No querer ver, y ver lo que se quiere
Acabo de leer una noticia más que curiosa. Un italiano ha sido denunciado por fingir ser ciego durante 24 años, lo que le ha permitido trabajar en un centro penitenciario como telefonista. Al parecer alguien encontró a nuestro amigo leyendo el periódico -actividad muy educativa, todo sea dicho- y se acabó averiguando que por tener, tiene hasta permiso de conducir.
Dice el refrán que "no hay peor ciego que el que no quiere ver", pero no es menos cierto que el problema se agrava cuando, conocida y reconocida la mentira -o el error-, el protagonista echa balones fuera, buscando la suerte de golpear a alguien hasta derribarle. Enlazando la ceguera con el tema del día, la carestía del petróleo y los problemas que de ella se derivan, he recordado una conversación -un tanto encendida- que mantuve con un buen amigo no mucho después de la invasión de Irak por parte de las tropas estadounidenses y británicas, con el apoyo y la alegría -mostrada en aquellos vibrantes aplausos del Congreso- del entonces Gobierno de España. Mi rival en aquel improvisado debate me intentaba convencer de la necesidad de aquel dislate con una sinceridad apabullante: decía que no, que efectivamente la guerra no se producía como una respuesta al terrorismo ni a una amenaza a la seguridad internacional, sino por una motivación económica: el petróleo. Y que él estaba de acuerdo.
Yo no salía de mi asombro, mientras él muy -creo yo- demagógicamente, me intentaba vender que "a todos nos gusta ir en coche", entre otras cosas que no es necesario mencionar. Bárbaramente acabó diciendo que, tal como sospechaba, consideraba justo que quien tiene la fuerza la aplique contra quien no la tiene si existe un interés. "Somos animales" -me gritaba- y "tenemos instinto de supervivencia". Sin poder convencerle de la inmoralidad -por decirlo suavemente- de su pensamiento, intenté explicarle que además de un capullo era un inconsciente y un ignorante. Intenté explicarle -infructuosamente, claro- que los intereses de las compañías petroleras no eran los suyos, no podían serlo, y le avisé: "nos encontraremos dentro de unos años y me dirás para qué sirvió esta guerra a tu bolsillo. Yo te lo diré: para que unos sean más ricos y a ti, que te gusta moverte en coche y eres un ciudadano normal, te cueste el doble o el triple llenar tu depósito". Intenté explicarle también que el petróleo es un recurso con fecha de caducidad -a este ritmo no muy lejana- y que nos iba a costar mucho más caro a todos matarnos por él que estar a la vanguardia de la alternativa de futuro. "El mundo hoy se mueve con petróleo, pero si no lo solucionamos y somos simples, un día se nos va a parar".
No. Yo no soy muy listo -por suerte, porque sufriría aún más ante las barbaridades que hay que soportar a diario-. No, tampoco he estudiado económicas, ni nada que se le parezca lejanamente. Pero intento distinguirme en la actitud: tengo los ojos abiertos, a todas horas, formulando preguntas y buscando respuestas. Porque, en efecto, "no hay peor ciego que el que no quiere ver".
Esta noche y considerando que ya ha llegado el momento, le comentaré a mi buen amigo -muy moderado desde entonces- quién ganó el debate. Y no es por vanidad personal, sino para permitirme el lujo de acertar dos veces. Aquí lo dejo escrito: ¿de quién es la culpa? De Zapatero, of course. Porque con otro Gobierno en la Gran y Poderosa España, el mundo no estaría en crisis, eso lo sabemos todos. Tanto es así, que según acabo de escuchar han venido a manifestarse a Madrid pescadores y armadores "de toda España, pero también de Francia, Escocia, Italia y otros países europeos". Sí querido lector, el planeta empieza a despertar ante el Zapaterismo campante que quiere romperlo y fracturarlo, así que guarda tus banderas rojas bajo el colchón -como en nuestros mejores tiempos- y prepárate para la gloria de los salvapatrias del miedo. Porque no sé a ti, pero a mí me lo dan.
06 May 2008
Cuando la historia es cruel: leyes internacionales
Ley constante de aplicación si vives en un país del asquerosamente llamado “tercer mundo”:
1: En caso de genocidio, intento de revolución democrática, represión brutal de las libertades básicas o inexistencia del respeto a los Derechos Humanos (con mayúsculas), serás abandonado por la “Comunidad Internacional” (entre comillas, sí).
2: En caso de catástrofe natural, desgracia espacial, universal o similar, la Comunidad Internacional (muy “generosa” y ya sin comillas) llamará a la puerta de tu “Gobierno” (entrecomillado en cualquier caso) y éste decidirá abandonarte, porque de hecho nunca pensó en hacer otra cosa.
Y la tercera y más cruel: la tragedia insistirá, en la medida de lo posible, en cebarse siempre con los mismos, en todas sus formas posibles. En todas.
23 Abr 2008
Piratas, abordajes y lecturas
La actualidad de esta semana ha estado marcada por los piratas y por los abordajes. El primero en Somalia, y el segundo en la sede de Génova.
El de Somalia es el que más me preocupa. Parece que el Gobierno no ha aprendido de los errores de la pasada legislatura, y aunque en el PP estén adormecidos y no presten demasiada atención a lo que se escape de las guerras de despacho, muchos ciudadanos vuelven a percibir esa falta de 'márketing' del Gobierno socialista. Y digo márketing del bueno, no golpes de efecto puntuales. Curiosamente, los periodistas de la derecha han acusado de exceso publicitario al nuevo ejecutivo, lo que no deja de ser sorprendente sabiendo que los colegas de Zapatero tienen más problemas de comunicación que una ameba en una urna. Lo preocupante es que este no es sólo un problema estratégico para el PSOE, sino un problema que los ciudadanos pueden percibir como una falta de transparencia o de claridad del Gobierno hacia ellos que, no siendo cierta, muestra un problema de base que alguien debería curar. El Ministro habla y pasa entre pantallas como si nada... y mientras vamos sabiendo que van a enviar una fragata, luego un avión y al cabo de un rato además seis agentes del CNI, con unos cuantos GEO por aquello del por si acaso. Yo personalmente entendería que cualquier persona que siga las noticias con asiduidad percibiese cierta desorganización gubernamental. ¿Desorganización militar o diplomática? No. Me parece que el problema del Gobierno es que no sabe transmitir su trabajo, olvidando la segunda parte de la política (explicar para convencer después de hacer, y si es antes mejor). En menos de quince días nos lo han demostrado con el "trasvase" a Barcelona y con la primera situación internacional de importancia a la que se tienen que enfrentar. Da la sensación de que quieren hacerlo todo sin contarlo ni explicarlo por si acaso a alguien no le gusta o lo critica. Qué estupidez: ¡si lo van a hacer igual!
En Génova también notan las consecuencias porque como ocurre desde la misma noche electoral son los protagonistas de las portadas. Hoy que es el Día del Libro (y San Jorge, por cierto) habría que recomendar a los dirigentes del PP una lectura relajada, pero sobre todo democrática. Que no le tengan miedo a la expresión de los militantes, a las primarias; que no piensen que un líder es más líder por ser más terco, lo será el que salga de una expresión popular. Popular precisamente. Que no se equivoquen taponando los "debates ideológicos", puesto que son estos los únicos capaces de revitalizar a un partido perdedor.
04 Abr 2008
Más vale solo que arrodillado
Como sabrán los que me leen habitualmente el periodismo y la política son dos de las cosas que más me apasionan en esta vida. La tercera mejor no la digo.
Esa pasión es la que me lleva a entender muchas de las cosas que ocurren en los dos ámbitos. Entiendo pues que los periodistas estén en la necesidad de buscar la noticia, y de contar aquello que ven (o creen ver). También entiendo que los políticos quieran aprovechar cada una de sus oportunidades para desacreditar al rival. Lo que de ninguna manera puedo entender es que se roce el ridículo.
Esta semana España vive interesantísimos debates sobre cuestiones que afectan directamente a la vida de los ciudadanos: la calidad y la eficacia de la justicia, una huelga de los funcionarios relacionados con dicha materia, el problema del agua o las negociaciones del PSOE con los grupos parlamentarios que conformarán la oposición esta legislatura son sólo algunos ejemplos. De hecho, llevábamos tanto tiempo sin afrontar problemas de interés en el ámbito público que algunos nos podríamos sentir hasta incapaces de sacarlos adelante.
Y en medio de toda esta explosión de interés -¡qué casualidad!- aparece una imagen:

Una imagen (que no es lo mismo que decir "la imagen") de José Luis Rodríguez Zapatero en la cumbre de la OTAN en Bucarest. Una imagen sola, una sola imagen (que no es tampoco lo mismo que decir "una imagen de soledad").
Es posible que para muchos esta fotografía sea la gran noticia de la semana. Para mí es la demostración de que a este país los debates profundos le desbordan. Hablemos de agua, mejor. Hablemos de justicia, mejor. Es lo que más conviene a España y también a los españoles.
Hacer de una instantánea descontextualizada el principal motivo de conversación en las tertulias políticas y el arma para atacar a un Gobierno es un viejo recurso que no debería funcionar en una sociedad como la nuestra. No tiene sentido.
En todo caso, y por si alguien tiene alguna duda de cuál sería mi postura en el supuesto caso de que la soledad del Presidente fuese real -yo no me lo creo-, voy a recurrir al refranero castellano: "más vale solo..." que arrodillado. O dicho con mis propias palabras: yo no defiendo mis ideas porque vayan a gustar a muchos, sino porque yo creo en ellas. España es un país soberano, a ver si se enteran de una vez los patriotillas de bandera.
19 Feb 2008
Fidel Castro deja la Presidencia de Cuba: ¿y (ahora) qué?
En los próximos días vamos a oír hablar mucho de Cuba, y del estandarte que desde el año 1959 ha paseado desde la isla a todo el mundo sus eternos discursos y sus arcaicos estilos.
Fidel Castro es uno de esos personajes que brillan por los sentimientos contradictorios que despiertan a su alrededor: fervientes seguidores y convencidos detractores llevan años discutiendo sobre el futuro de un país paralizado, símbolo de sociedades y paisajes que ya no existen más allá de una Habana que mezcla una variada paleta de colores: la de las glorias conseguidas y otra con los miedos acumulados.
Los grandes defensores del Castrismo se remontan a la revolución que derrocó a Fulgencio Batista, que colocan como una de las mayores heroicidades de la historia; los que le critican recuerdan que en Cuba no hay democracia ni libertad, que el pueblo está oprimido y que las ventajas sociales de las que hacen gala aquellos que ostentan el poder son enormemente relativas.
Quien aquí escribe no va a entrar en debates ahora baldíos sobre si lo que se practica en Cuba es o no comunismo, socialismo o cualquier otro derivado. Tampoco entraré en si la Revolución que llevó a Castro al poder era o no necesaria. Lo que debe preocupar a la comunidad internacional, más allá del debate ideológico o histórico -que puede ser apasionante y muy constructivo en otro momento- es el futuro del pueblo cubano, un pueblo que cada año ve partir al exterior a miles de sus hijos sin la esperanza de regresar a su tierra.
Y en ese debate no debemos encontrar tampoco enfrentadas las viejas posiciones de pro-europeos o pro-estadounidenses que quieren llevar allí sus posiciones como un símbolo de poder exterior y victoria sobre el contrario: hay que ayudar al pueblo cubano a reconducir su situación, ése es el verdadero objetivo.
Cuba vive hoy sumida en el olvido, en la resignación y en la desesperanza que supone la incertidumbre que pesa sobre su futuro. El pueblo cubano debe abrirse camino hacia la plena libertad, y debe hacerlo ya, con rapidez y con eficacia. Pero la iniciativa debe ser del propio pueblo cubano, como ya hicimos los españoles en aquella transición democrática que tanto y con tanta razón nos ha enorgullecido; un proceso político obviamente nuestro en que no hubo injerencia extranjera alguna, por carecer nuestro país de intereses estratégicos de aquellos que llaman a la puerta de los inocentes salvapatrias. Hemos tenido ocasión de ver cómo resultan esos procesos de democratización y liberación de las masas lideradas por héroes consagrados del panorama político mundial: no hay más que girar la cabeza hacia Irak, ahogada en una guerra civil, sin libertad y completamente saqueada.
Todos los países desarrollados y democráticos del mundo tienen pues la obligación de ayudar al pueblo cubano a salir adelante, pero sin que ayudar signifique querer tomar parte y cada uno su parte.
Cuba necesita y merece democracia, pero ha de ser la democracia luchada y conseguida por el pueblo cubano, sin más opresión ni hipotecas para el futuro. Aunque claro, permítanme mostrar mi pesimismo, como ya hice ayer con Kósovo: en la llamada "comunidad internacional" ya no cree ni Ban Ki-moon.

(Imagen: elpais.com)
Sobre este blog
Cuaderno de un veinteañero
Jorge Barraza Fernández
Conduzco mis pasiones perdido entre la oscuridad de la política y la inmensidad de un periodismo difuso, luchando contra el tiempo y el ser.
Cuando llegue el día de emprender la marcha, tendré que decidirme por un camino que complete los sueños de un claro destino: aquel lugar que llene mi cuerpo por dentro para resultar constructivo por fuera. Pero antes, he de resolver el gran enigma: ¿cuándo hacerse mayor?, ¿qué es ser mayor?, ¿y cómo se hace?
Jorge Barraza Fernández: jorgebfernandez@gmail.com
Tags
Categorías
Enlaces
- Agenda de ideas
- Amanece en Cádiz
- Buscando preguntas
- Diario de un transeunte
- El blog de Greenpeace España
- El blog de Javier Casal
- Elena Valenciano
- Fernando busca su sitio
- José Luis Prieto
- La feliz lengua
- MANHATTAN
- Molinos de papel
- No más arma que la palabra
- Patxi López
- Perdido en mi habitación
- Testigo para la acusación
- Uno de tantos
- Voy buscando en la basura
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

