11 Abr 2008
Necesito ayuda... ¡urgente!
He de reconocer que no me gusta el fútbol. Y no es que sea yo de los que lo dicen por quedar bien, porque en realidad nunca sé en qué puesto de la tabla van éste o aquel, quién ganó el domingo o la identidad de los rivales en cualquier próxima competición. No me importa nada en absoluto porque veo el fútbol como un negocio sin base deportiva, como una excusa para alimentar odios primitivos o para exaltar las más bajas pasiones e instintos. Me hierve la sangre cuando observo extrapoladas al fútbol las conductas más degradantes, y se me evapora cuando la gente sale en masa a recibir a multimillonarios de la injusticia pero cambia de canal si un niño negrito les estropea la cena.
En definitiva, no soy de los que se suman al espetáculo, que por cierto, además de todo lo anterior es asquerosamente machista.
Ayer, sin embargo -sí, ya voy a liarlo todo- llegué a mi casa cuando faltaban unos minutos para que finalizase el encuentro entre el Getafe y el Bayern. Pregunté con cierta indiferencia qué estaba pasando, y cuando me había puesto al día... gol de los alemanes. Me quedé a cuadros. Y después vino la prórroga, los dos goles... y los otros dos. Ya sabeis como acaba la historia.
La reflexión que tengo que hacer conmigo mismo es casi más trascendental que la del día que opté por letras en lugar de ciencias. De repente me sorprendí como un hincha más, me llevé las manos a la cara, celebré los goles, se me atragantó varias veces el batido de vainilla -no llegué tan lejos como para darme a la cerveza- y configuré en el minuto 120 la misma cara de gilipollas que el resto de espectadores y oyentes del encuentro.
Y más allá, casi se me caen las lágrimas al escuchar al alcalde de Getafe con la voz entrecortada y los ojos chorreando frustración. Pensé también en esa ciudad obrera que mañana se levanta a las seis de la mañana para trabajar pero que se ha unido, y unido a todo un país bajo una demostración de humildad, de entrega, de esfuerzo y de ilusión propia de quien ha llegado a ser grande tras ser muy pequeño; que nos ha hecho sentir un gran cariño y una ternura que para mí era hasta hace un momento incomprensible.
Pan y circo, decían los romanos. ¿Realmente nos hace falta? Tras mucho darle vueltas no llego a ninguna conclusión. Hay algo incomprensible en todos estos movimientos... y hoy he participado en uno: ¡ayuda!
Sobre este blog
Cuaderno de un veinteañero
Jorge Barraza Fernández
Conduzco mis pasiones perdido entre la oscuridad de la política y la inmensidad de un periodismo difuso, luchando contra el tiempo y el ser.
Cuando llegue el día de emprender la marcha, tendré que decidirme por un camino que complete los sueños de un claro destino: aquel lugar que llene mi cuerpo por dentro para resultar constructivo por fuera. Pero antes, he de resolver el gran enigma: ¿cuándo hacerse mayor?, ¿qué es ser mayor?, ¿y cómo se hace?
Jorge Barraza Fernández: jorgebfernandez@gmail.com
Últimos Comentarios
- Joaquín Leguina ya es "upeydista" oficial 19 comentarios laluna Jorge Barraza Fernández san Jorge Barraza Fernández Jorge Barraza Fernández
- Que se callen 2 comentarios marenostrum YoGroucho
- Xenofobia y manipulación indirecta 3 comentarios Jorge Barraza Fernández patita de mierda emilio
- Patriotismo 3 comentarios emilio Emilio Fuentes Romero emilio
- Europa ha muerto 2 comentarios emilio emiro enrique vera suarez
Tags
Categorías
Enlaces
- Agenda de ideas
- Amanece en Cádiz
- Buscando preguntas
- Diario de un transeunte
- El blog de Greenpeace España
- El blog de Javier Casal
- Elena Valenciano
- Fernando busca su sitio
- José Luis Prieto
- La feliz lengua
- MANHATTAN
- Molinos de papel
- No más arma que la palabra
- Patxi López
- Perdido en mi habitación
- Testigo para la acusación
- Uno de tantos
- Voy buscando en la basura
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

