31 Jul 2008
Políticos, generaciones y sorpresas
Cuentan hoy en cadenaser.com que los nacidos desde el 82 -bendito mundial- somos trabajadores menos productivos. ¿Y dónde está la noticia? Los valores aprendidos y la educación -escolar y paternal- recibida no hacían presagiar nada mejor. Pero si las mentes lúcidas que han hecho este estudio quieren sorpresas, ya verán lo que viene detrás: la generación ESO-Play nos va a desbordar. Por otro lado, es curioso que en España sigamos confundiendo "productividad" con "horas en el trabajo", pensando equivocadamente que hay que valorar más al empleado que entra sin sol y sale sin él, cuando muchos producen la mitad que alguno que se va a las cinco. ¿En qué empleamos nuestro tiempo de trabajo? Si los españoles somos de los que más horas extras echamos y al tiempo estamos a la cola de la productividad europea, algo está fallando. Vamos, digo yo. Y en eso no hay generaciones, hay ineficacia empresarial.
Pero esta generación -hoy me he enterado de que se llama 'Y'- soporta también el infujo de extrañas corrientes humanas. Ese extraño ser desconocido, llamado "político", no deja de sorprendernos. Uno de los titulares llamativos del día lo protagoniza un despiadado dirigente 'popular' que ha sacado a la luz unas comprometidas grabaciones de sus compañeros en las que muestra aquellas cosas que deben quedar para el ámbito privado. Todos nos hemos llevado las manos a la cabeza al escuchar a un concejal decir "el fin del partido no es el bien de Gijón [podría haber sido cualquier otra ciudad], sino ganar". ¡Y todos a gritar! ¿También esto nos sorprende? Si algo deberíamos haber aprendido en nuestra corta etapa democrática es que hay dos clases de políticos: los que viven para la política y convencidos de sus ideas, y los que ponen ésta al servicio de sus intereses personales. De los últimos, por desgracia, hay suficientes para exportar. A mí pues, no me sorprende que haya especímenes con ese pensamiento ocupando cargos públicos, a mí más bien me parece llamativo que tengan la suficiente poca vergüenza -o carencia de inteligencia- como para decirlo abiertamente. A pesar de todo pueden estar tranquilos: por ese pequeño 'delito' verbal no tendrán que abandonar la política y podrán seguir haciendo de ella su personal mercado especulativo -que le pregunten a Zaplana-. Pero sí, estos políticos representan a una generación que no es la nuestra y de la que al parecer tenemos que aprender.
Otro concejal, en este caso de ICV, ha tenido la decencia -menos mal- de pedir disculpas por publicar en su blog este cartel animando a apadrinar niños extremeños. Contra él -sí, contra, contra- tenía preparada toda una batería de lindezas con las que no pensaba dar de mí la imagen de moderado que está de moda. Sin embargo, he considerado ese hecho: ha pedido disculpas. Y como es tan poco habitual en este país y casi comparable a los orgasmos democráticos de aquel que sabemos, los guardaré para otro día. Eso sí, no puedo marcharme sin decirlo: nacionalismo, insolidaridad e incultura van siempre de la mano; y debo agradecer que siempre haya energúmenos dispuestos a que no lo olvidemos. No sea que algún día nos convenzan.
22 Jul 2008
No quiero verle más
Si ha habido un error en el equipo de Ferraz a lo largo de estos cien primeros días es pensar que la crisis (qué palabra) en casa ajena iba a servir para el propio beneficio. El resultado es que ahora el PP está por delante en todas las encuestas -también las de los medios "afines"- y el PSOE desdibujado ante una sociedad aparentemente más interesada por el bolsillo que por sus principios.
Cuando Rajoy afirma que "el Gobierno no ha hecho nada" no se está sirviendo de una verdad, sino del regalo que ha recibido del propio enemigo, que le permite ahora pasearse de pueblo en pueblo como el portador de soluciones, el moderado sin complejos, llave del futuro nacional y salvador de desastres que España necesita. No lo ha conseguido él, es obra de la ignorancia y la simpleza de quien tenía que haber marcado la agenda.
Muy al contrario, el PSOE creyó oportuno esperar a que el PP se autodestruyese -¿de verdad les parecía posible?- permitiendo su falsa imagen de renovación. Que los populares hayan protagonizado con sus riñas internas los mejores titulares de prensa de estos meses ha sido lo peor que le podía ocurrir al Gobierno, que ya no tendrá motivos para atacar la mala actitud del PP. Ahora, habrá que criticar no las formas, sino las ideas y las acciones -tanto o más nefastas que antes del Congreso-; y ello requiere personajes más cualificados que el dichoso José Blanco. Sin embargo, observo incrédulo cómo ha recibido como premio un resplandeciente cargo que emula a viejas glorias del socialismo español, para desde él seguir deleitándonos con su elaborado verbo y su inigualable carisma.
El flamante vicesecretario general del PSOE ha afirmado hoy en rueda de prensa que entregará al líder de la oposición un informe sobre los cien primeros días de Gobierno, porque según sus propias palabras "Rajoy ha estado muy ocupado con la crisis de su Partido", con lo que el megalíder socialista deduce que no habrá tenido tiempo para seguir, entre otras cosas, las resoluciones del Consejo de Ministros. Que la principal cara visible de los socialistas haya errado al considerar que no hacer nada para que lo haga el contrario es mejor que explicar a los ciudadanos qué se hace y por qué, es grave; pero que ahora, con el líder de la oposición lavado ante la sociedad y vendiendo sus recetas por doquier continúe insistiendo en la "crisis" ya pasada por Rajoy es un acto de magna estupidez. Y de gran insensibilidad social.
El mismo día en que el Gobierno anuncia que la crisis provocada por la situación internacional se ha llevado por delante el superávit sabiamente logrado a tal efecto, Blanco debería explicar qué hace el ejecutivo, cuáles son las medidas tomadas, por qué estamos en crisis e incluso podría servir de profesor ciudadano para dar unas cuantas lecciones de economía global y de mercado. Pero no, prefiere permitir que el corte en los informativos sea aquel en que se habla del Partido Popular, haciéndole la publicidad que necesita y sin responder a lo que los ciudadanos quieren escuchar de quien ostenta el poder. Puede que no sepa hacerlo mejor, o puede que no de para más; pero el PSOE debe abandonar las palabras huecas, vacías y machaconamente repetidas para dar paso a las ideas claras, ágiles y cercanas. Debe abandonar a José Blanco.
En efecto, recomendaría humildemente a la dirección socialista que si ganar en 2012 es su pretensión, por favor, saque a Blanco de los focos. No sé si es un organizador estupendo, seguramente; o un potente cerebro, puede ser. Pero por favor, que trabaje en silencio. No quiero verle más. Parece que no acaba de entender que lo mejor que tiene el Partido Socialista Obrero Español está dentro, no fuera. Lo que tiene que vender y destacar es lo conseguido por su formación, no la desgracia ajena. Lo que hará fuerte al PSOE es que la gente sepa qué ha hecho el Partido por ellos, no que sus líderes pretendan convencer sobre lo malo que es el enemigo. Porque así, el enemigo crece; y nadie escucha una sola justificación para que deje de suceder. Zapatero no lo hace mal, Zapatero no tiene a nadie que explique lo que hace. Y si nadie explica que Zapatero no lo hace mal, la mayoría acabará afirmando que Zapatero lo hace mal. A mí me faltan quince minutos.
23 Jun 2008
Entre Móstoles y Valencia. Viaje a los principios
Una de las cosas que he aprendido en la última semana y media es que hay que ser prudente. Seguramente, si hubiese prometido hace tres meses que iba a escribir todos los días ahora llevaría justo tres sin hacerlo. Por suerte no ha sido para tanto.
Recuperado de mis desarreglos horarios (y hasta hormonales, quién sabe) quiero empezar recordando que Casillas no es San Casillas, ni mucho menos galáctico. No. Es de Móstoles. Ésa es la palabra que define lo que ayer ocurrió: Móstoles. El que no lo vea es que está ciego. Yo no sé qué se respira en el aire de esta ciudad -además de unas dosis considerables de CO2- pero somos la leche.
El otro asunto fundamental que ha ocurrido este fin de semana -no menos histórico que el anterior- es la demostración que ha hecho Mariano Rajoy de lo correcto que es siempre nuestro refranero. Hay uno especialmente importante: "cría cuervos..." Eso han intentado con el gallego ambiguo, sacarle los ojos; pero como era de esperar de una buena creación de La Bestia, el bichito se ha rebelado y tiene ya conciencia propia. Seguramente Aznar pensaba, cuando lo colocó digitalmente en su propia silla, que iba a ser un personajillo de fácil manejo. Y sin que sirva de precedente voy a darle la razón: la pasada legislatura Rajoy fue la perfecta marioneta para el control del sistema de juego que la derecha pensó más acertado para recuperar el poder. Mentira, acoso, y al final derribo. Sin embargo, esta vez no funcionó; y ser así ha servido para que todos reconozcamos a simple vista muchas verdades que habrían quedado ocultas a los ojos de un pueblo admirado ante el poder de los grandes grupos fácticos. Y ha servido, también y sobre todo, para que Rajoy sea ahora -y por primera vez- Presidente del Partido Popular. Sin hilos. Con menos apariencia para las fotografías de portada pero con muchísima más dignidad.
Por ello, si empezaba mi retorno con una lección, lo termino con otra. La política está plagada de "silloneros", de simplones digitalizados y también de personas cualificadas que no alcanzan demasiada gloria. Otras sí, por suerte. Pero sobre todo, está llena de conciencias sin fuerza.
Llevo semanas preguntándome en qué consiste la defensa de unos ideales, de un pensamiento. ¿Los únicos principios que un persona puede defender son aquellos en los que cree? Hay mucho Mariano atado, diciendo lo que nunca pensó, conduciéndose al abismo por propia decisión, acatando la inmoralidad sin más, sumido en una supina ignorancia... o no. Muchos otros piensan que las siglas y el poder están por encima de cualquier consideración. Debo preguntarme sin embargo por qué no vuelven los tiempos del debate, los tiempos en que la discrepancia no se reducía a la batalla por llegar a estar en el Gobierno o mantenerlo frente a toda posible oposición, sino que suponían engrandecer a una sociedad libre y activa. Me pregunto dónde está el tiempo de la militancia política más allá del pago de una cuota. Los tiempos en que todos contaban, con cargo y nombre propio o sin ninguno de ellos. Y no, no hablo de luchas fratricidas entre compañeros, hablo de la necesidad de expresarse libremente para enriquecer cada formación e ideología. Con respeto y, claro, con lealtad. Hablo de poner el país, la ciudadanía y los principios en los que se cree por encima de las estrategias electorales de falsa unidad -que al final estallan en las manos de quien las provoca, y nunca suponiendo un bien para el conjunto-. Hablo, en definitiva y ejemplificando mi reflexión, de creer más en los diputados laboristas que votaban contra Tony Blair y su locura en Irak que en aquellos otros que seguían la postura oficial porque era, precisamente, la oficial. ¿Quiénes dañaban más la imagen pública del partido?, ¿quiénes más su unidad interna?
El error de la mitad del PP durante los últimos cuatro años es un error asumido como correcto por el conjunto de la clase política y de la sociedad. La consigna general es ¡mantengan la sonrisa a pesar de todo! Aunque dañe al propio partido, aunque dañe al propio país; siempre habrá que seguir la Postura Única.
Podríamos pensar que la confianza de los ciudadanos en un proyecto se dará cuando el proyecto sea transparente a sus ojos, cuando sea sincero y abierto y se note que alguien quiere convencer sobre lo que está también convencido. Podríamos pensar, sí, pero ya ni derecha ni izquierda actúan siguiendo ese estilo, que parece no gustar ni al propio votante. También, también en la izquierda, cuya carencia de debate la conduce a verse inmovilizada frente a los retrocesos históricos en derechos laborales y ciudadanos que vivimos en este tiempo.
Ganaríamos mucho si aprendiésemos a distinguir el debate sano y abierto de la lucha por el poder y el ataque indiscriminado contra el tejado propio. Lo segundo es asqueroso, lo primero es imprescindible. El que no me crea, que se fije en el vecino.
29 May 2008
Rectificación, aclaración y reflexión: lo que yo no haré
Si quieres, empieza a leer escuchando esta canción.
Hace días que no escribo. Tantos, que juntos suman una semana. Podría decir que no lo he hecho porque, como muchos y tantos, siento mi cuerpo erguido por encima del universo que me rodea y he pensado, como el personaje ficticio al que daba vida un famoso dúo humorístico, que "ir pa ná, es tontería". Y efectivamente, muchos días pienso justo eso y no otra cosa.
Mi pesimismo con respecto a la política, a sus protagonistas y a su destino crece y se alimenta cada día. Lo uno y lo otro, recíprocamente. Estamos sumidos en un ataque tan y tan grande de velocidad irracional que hablamos poco y muy poco de lo que importa y muy mucho de lo absurdo y superficial.
Hoy, con mi regreso -que se produce tras un tiempo de falta de este, razón banal y cotidiana- quiero anunciar de qué No va a hablarse en este blog. Lo lógico sería hacer lo contrario, y explicar, al comienzo de cualquier cosa, qué es lo que uno tiene en mente desarrollar, más rápido o más despacio. Pues bien, lo que tengo en mente hacer es no hacer determinadas cosas que están de moda: no hablaré de la crisis del Partido Popular, no hablaré de la Eurocopa y no hablaré de los temas que se abordan en los programas vespertinos de televisión. Los que quieran practicar cualquiera de los tres nuevos deportes nacionales ya pueden cerrar y marcharse, aquí acaba su camino por la senda de mi pensamiento -que por otro lado no me importa más que mí, pero hoy vengo chulito, 'yavestú'-.
A los que habéis decidido seguir, os hago una propuesta: hablar y debatir cada día desde cualquiera de las tres páginas en que publico este mismo Cuaderno de aquellas cosas que realmente se mueven a nuestro alrededor. Qué se yo, cositas varias, pequeñitas: que en el País Vasco sigue habiendo concejales y ciudadanos amenazados y empresarios extorsionados por unos asesinos canallas, que el Gobierno de aquella Comunidad tiene un plan (¿un plan?), que Bush se va pero en Irak sigue la guerra, que otros vienen para tomar las riendas de la primera potencia, que la economía mundial se tambalea y la personal de muchos tiene visos de catástrofe, que la Unión Europea existe (¿o es una ilusión?), que mueren y mueren y mueren y mueren y mueren y mueren trabajadores ¡en su trabajo! (sí, fuera de él también), que la educación sigue siendo un reto olvidado, dormido entre papeles de apolillados Ministerios y peligrosas Consejerías de las que servidor no tomaría ni un sólo consejo, que la salud ahora empieza a no ser derecho y resulta ser negocio, que los mayores están cansados (y muriendo solos, sin la asistencia que prestaron a la sociedad) y los jóvenes... ¿a lo suyo? (y conducidos a un egoísmo precario, como precarios serán sus -nuestros- trabajos), que ya a nadie le emocionan las canciones que levantan puños y rosas, que el arte es más efímero que nunca, que muchos socialistas parecen fachada y los liberales se quieren confundir con los fachas de toda la vida (mejor justo al revés), que muchos niños siguen siendo muy débiles frente a la cruel fortaleza de los amnistiados, que la inocencia se ha perdido y la madurez no se ha alcanzado.
Se me ocurren muchas cosas de las que hablar. Y una de la que no hablar: la crisis del Partido Popular. Se hablará en este blog de ese partido en lo referente a su legítima y necesaria tarea de oposición al Gobierno -también legítimo- de los españoles. Pero nunca, nunca de aquí en adelante se hará para establecer críticas sobre una cuestión interna y de lógica histórica -sea un debate ideológico o una lucha personal por el poder, es su debate y su lucha-. Y aprovecho para mandar dos mensajes, uno al colectivo: que los problemas de todos siguen aunque sólo atendamos para felicidad y algarabía personal a los que unos tienen en su casa, y otro a un colectivo concreto, el PSOE, mi PSOE: todos los partidos conocen la victoria y la derrota. Todos. No podría entender que un sólo socialista criticase ante una crisis interna propia que el Partido Popular hiciese escarnio de ella sino se es coherente cuando toca, empezando por la cabeza más visible y destacada, la que tiene que dar ejemplo: el Secretario General. Es muy fácil meterle el dedo al contrario, pero yo admiro sólo a los políticos constructivos y no destructivos, a los creativos, a los que son como... ¿como Zapatero? (volver a la frase anterior, y reflexionar seria y profundamente). Admiro a Zapatero, su estilo, sus convicciones, sus principios, su historia, su forma de actuar y de ser, sus actuaciones como político y como Presidente, me emocioné contando y recontando sus votos y por eso, creo, tengo derecho a decir que no lo reconozco haciendo lo que no es propio de alguien de su elegancia y de su talante.
Ahora es el momento de que el PP encuentre y decida su camino. Cuando lo hayan encontrado, y elegido su proyecto y a sus líderes, seré yo el primero en confrontar aquellas ideas que no comparta y aplaudir las que me parezcan coherentes, dentro de la normalidad de una democracia y aplicando lo que más falta en esta vida... que es sentido común y moderación. Lo que me parece intolerable en cualquier caso es que nadie de un partido le diga a nadie de otro cómo tiene que barrer o administrar su casa. ¡Faltaba más! Yo al menos no lo toleraría en la mía y seré consecuente. Por eso, y por mi parte, no hay más que añadir hasta que pase el mes de junio. Bueno sí: que el propio PP no olvide que su primera obligación es la oposición leal y constructiva, no hacer el payaso y el ridículo como lo está haciendo, pero vaya, que esto último es su problema.
Y ahora... ¿hablamos de nosotros?, ¿de nuestra sociedad?, ¿de nuestros problemas? ¿hablamos de lo que quedó lejos? "Sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual, las hostias siguen cayendo sobre quien habla de más; y siguen los mismos muertos, podridos de crueldad...".
23 May 2008
Comparaciones odiosas para finales naturales
Ya se sabe lo que se dice de las comparaciones: que son odiosas. La que voy a realizar hoy seguramente lo sea a ojos de muchos. Voy a comparar a Izquierda Unida con el Partido Popular -o viceversa-. Sí, y no me voy a poner 'colorao' ni nada.
Hablando de conceptos arraigados en la tradición popular, me viene a la mente aquel de la indisoluble unidad de la derecha y la división natural de la izquierda. De entrada hay que señalar que ser de izquierdas comporta un aspecto crítico incompatible con el voto más "instintivo" de la derecha. Pero el apartado que quiero referir en este artículo es el orgánico.
En este país la izquierda tiene dos referencias visibles: el PSOE (esto siempre bajo discusión) e Izquierda Unida. En la derecha hay una: el Partido Popular.
Hablando de la izquierda hay dos circunstancias que destacar. La primera es que las personas simples (no lo digo en sentido peyorativo) suelen meter en el mismo saco a un socialdemócrata, un socialista, un comunista y hasta un nacionalista si el susodicho es de ERC -en ocasiones también si hablamos de CiU o PNV, pero a los que llegan tan lejos cabe aplicarles el sentido insultante de la simpleza, aunque sólo sea por el burdo atrevimiento-. Sin embargo, el que haya leído en su vida más de dos párrafos de algo sensato sabe que no es así -nada más lejos- y puede diferenciar fácilmente conceptos que llegan a ser opuestos. Algún votante del PSOE llega en ocasiones a entenderse mejor con unos del PP que con otros de IU, pero la naturaleza de las cosas obliga a los representantes políticos socialistas a buscar los acuerdos de gobierno y gestión con lo que esté más a su izquierda que a su derecha. Por explicarlo gráficamente voy a usar el tema nacional más recurrente: el Real Madrid es enemigo del Atlético y del Barça, pero desde luego lo es mucho más de este último. Pues eso.
La otra circunstancia especial se da en Izquierda Unida, que no es un partido sino una coalición de ellos; un verdadero "batiburrillo" de ideas, sensibilidades e intereses -sobre todo eso- diferentes. IU aglutina de forma antinatural a especímenes de lo más diverso, que en ocasiones tienen tanto en común como una jirafa y un escarabajo pelotero, y que al formar gobiernos -por ejemplo municipales- con el PSOE aumentan el parecido y las similitudes de todos sus miembros a las que pudiera haber entre mi almohada y el planeta Júpiter -no digo que no los haya, pero es dificil verlos-. Sin embargo, sabemos que las instituciones deben ser gobernadas y que para ello es necesario acercar posiciones. Un trasvase de votos del PSOE a IU o la inversa suele ser dificil salvo circunstancias especiales, y sin embargo a ninguna de las partes votantes les extraña un pacto posterior entre ambas fuerzas.
El problema se produce cuando los que quieren gobernar instituciones acordando con diferentes no se pueden gobernar a sí mismos por la exagerada heterogeneidad de su composición. Es el caso de IU... y es el del Partido Popular, al que obviamente quería llegar.
No conozco ningún país europeo -no digo que no exista- en que se de la circunstancia de tener un solo partido de derechas en el Parlamento. En principio, la ausencia de la extrema derecha estaría justificada por la cercanía de nuestra historia más oscura, pero no es verdad: la extrema derecha está, así como la moderada y la que lo es a medias. El PP bien podría llamarse "Derecha Unida", es el IU del lado opuesto; una combinación fatal de posturas radicalmente alejadas que de momento ha salido adelante con un juego estratégico más o menos eficaz pero que tenía que acabar estallando. Ése es el estallido que estamos viviendo, y la estrategia de concentración ha caducado. Ya ni los que aman la simpleza ni aquellos a los que les gusta profundizar podrán seguir tragando con que también en la derecha es todo la misma cosa, aglomerada bajo el estandarte de la gaviota. Está claro que no es verdad.
Lo que ahora no tendría ningún sentido tras dos derrotas electorales consecutivas, la actuación de oposición de la pasada legislatura, el espectáculo dantesco que se está dando y el suceso inédito de que para hoy haya convocadas dos manifestaciones enfrentadas entre militantes de un -supuesto- mismo partido es que el PP aparcase el siguiente paso: la escisión de una de las partes. O bien se va la ultraderecha o bien lo hacen los "moderados", pero una de las mitades tiene que formar su propio partido. Es el estado natural de las cosas. En estos momentos el PP está construído sobre el engaño de una cohesión irreal, y si no existe valentía para salir del calor del gigante las urnas y el propio desgaste de la lucha interna hundirán a la formación. Estoy convencido de que Gallardón y Aguirre podrían pactar perfectamente un ejecutivo sabiéndose líderes de su parte y mensajeros de un electorado claro. Pero si se empeñan en que el triunfo de una parte sobre la otra debe producirse dentro de las mismas siglas que ahora los reúne -que no une- es seguro que también la parte victoriosa perderá a los votantes de la derrotada, abocando al PP a una crisis de las de verdad.
Federico y Pedro J. -que aunque no lo creamos son influyentes con los suyos- han hecho que ese camino sea ya imparable. El problema es: ¿quién se va? De momento parece que el ala dura se está agrupando fuera. Ningún divorcio entre esposos es fácil, y en este caso la niña es todavía muy pequeña como para preguntarle a quién quiere más.
19 May 2008
El Intocable: errores y amores de un ex Presidente
Dice Aznar que "siempre hay que procurar jugar con los mejores", algo similar a que él es el mejor, e ídem "los suyos". Comenta también que "la defensa y la confianza de los principios es esencial".
Si Aznar realiza estas declaraciones como respuesta a Rajoy, olvida que él lo nombró digitalmente para presidir el PP, sin dar la oportunidad a una sucesión lógica y de base, que es la que crea liderazgos fuertes -ver Zapatero-. Si las realiza como respuesta al bando que encabeza Esperanza Aguirre, olvida el ex Presidente que ella fue elegida del mismo modo como Ministra, como Presidenta del Senado y como candidata a presidir la Comunidad de Madrid. Vaya, que El Intocable erró de forma contundente en uno de los casos. O en todos.
La pregunta es si aquellas aguas fueron pretendidamente arrojadas -que no trasvasadas- para traer estos lodos, o si todo ha sido fruto de una circunstancial y lamentable obnubilación del otrora líder supremo. Vamos, dicho de otra forma: que de la prepotencia, la ambición y el amor personal de Aznar a sí mismo, no me fio. O bien debería callarse por no haber elegido a los mejores, o bien debería explicar por qué no eligió a los mejores si ya sabía que estos no lo eran.
¿Volveremos a verlo aclamado como el salvador de la patria fragmentada?
25 Abr 2008
¿Valientes? Valientes...
Dicen los que saben de esto, o dicen saber, que la dignidad, la coherencia y el sentido común son fundamentales para ocupar un cargo público. Me pregunto donde se han dejado todo eso los concejales de PP, EB y EA de Arrasate-Mondragón.
Especialmente los primeros, especialmente los que llevan cuatro años acusándonos de asesinos, de terroristas, de vender la patria por haber creído en una forma de resolver un conflicto que lleva décadas masacrando al pueblo vasco, al español y especialmente a nuestros concejales y representantes públicos. Nos han humillado por haber creído y apostado por una nación en libertad; para ahora votar con los que la oprimen y desangran en una actitud espuria.
¿Izquierda Unida? Lo de Unida lo deberían eliminar por dantesco. Hace tiempo que abandonaron la oportunidad de ser creíbles y solo están conducidos a la inevitable desaparición de lo obsoleto, de lo lejano a la realidad de la calle. Me arrepiento profundamente y pido disculpas por haber defendido su aparición en los medios, sus llamamientos al reflejo de la pluralidad y sus peticiones de reforma de una Ley Electoral a todas luces injusta -que injusta seguirá siendo y como injusta seguiré criticando-. Pero defender a IU, defender la "tercera fuerza"... ¿Para qué? Son los que defienden memoria histórica aquí y dictaduras allá, para acabar ahora rindiéndose a una del terror y las pistolas. ¿Valientes? Valientes hijos de puta.
Hace dos días y en relación al secuestro de un pesquero en Somalia, el Partido Popular decía que no toleraría, porque sería indigno en un país democrático "que el Gobierno negocie con piratas". Parece de chiste, tanto que si el asunto no fuese tan serio haría un monólogo con esa frase. ¡Qué bien se aprendieron el discurso! Ya me imaginé yo al Capitán Garfio y a Jack Sparrow negociando con Zapatero mano a mano, pero seguro que hasta estos personajes de ficción habrían tenido más sensibilidad con los sentimientos de todo un pueblo, de todo un país, y con sus verdaderos intereses de Estado.
23 Abr 2008
Piratas, abordajes y lecturas
La actualidad de esta semana ha estado marcada por los piratas y por los abordajes. El primero en Somalia, y el segundo en la sede de Génova.
El de Somalia es el que más me preocupa. Parece que el Gobierno no ha aprendido de los errores de la pasada legislatura, y aunque en el PP estén adormecidos y no presten demasiada atención a lo que se escape de las guerras de despacho, muchos ciudadanos vuelven a percibir esa falta de 'márketing' del Gobierno socialista. Y digo márketing del bueno, no golpes de efecto puntuales. Curiosamente, los periodistas de la derecha han acusado de exceso publicitario al nuevo ejecutivo, lo que no deja de ser sorprendente sabiendo que los colegas de Zapatero tienen más problemas de comunicación que una ameba en una urna. Lo preocupante es que este no es sólo un problema estratégico para el PSOE, sino un problema que los ciudadanos pueden percibir como una falta de transparencia o de claridad del Gobierno hacia ellos que, no siendo cierta, muestra un problema de base que alguien debería curar. El Ministro habla y pasa entre pantallas como si nada... y mientras vamos sabiendo que van a enviar una fragata, luego un avión y al cabo de un rato además seis agentes del CNI, con unos cuantos GEO por aquello del por si acaso. Yo personalmente entendería que cualquier persona que siga las noticias con asiduidad percibiese cierta desorganización gubernamental. ¿Desorganización militar o diplomática? No. Me parece que el problema del Gobierno es que no sabe transmitir su trabajo, olvidando la segunda parte de la política (explicar para convencer después de hacer, y si es antes mejor). En menos de quince días nos lo han demostrado con el "trasvase" a Barcelona y con la primera situación internacional de importancia a la que se tienen que enfrentar. Da la sensación de que quieren hacerlo todo sin contarlo ni explicarlo por si acaso a alguien no le gusta o lo critica. Qué estupidez: ¡si lo van a hacer igual!
En Génova también notan las consecuencias porque como ocurre desde la misma noche electoral son los protagonistas de las portadas. Hoy que es el Día del Libro (y San Jorge, por cierto) habría que recomendar a los dirigentes del PP una lectura relajada, pero sobre todo democrática. Que no le tengan miedo a la expresión de los militantes, a las primarias; que no piensen que un líder es más líder por ser más terco, lo será el que salga de una expresión popular. Popular precisamente. Que no se equivoquen taponando los "debates ideológicos", puesto que son estos los únicos capaces de revitalizar a un partido perdedor.
31 Mar 2008
Error de aprendiz
Lo confieso. Me he equivocado. Yo apostaba por Esteban González Pons y he patinado. Pero para que vean cuán humilde soy, hago público mi patinazo a tiempo pasado y sin necesidad.
Yo odio los pronósticos. Esos listillos iluminados que siempre saben qué va a pasar mañana, si lloverá o no en Santander, que hablan con Ministros y futuros Ministros (a los que califican con el horrible neologismo de "ministrables")... esos listillos me enferman. Pero uno como ciudadano hace sus conjeturas mentales y a mí me ha faltado ojo.
Supongo que Rajoy no querría ofender a su predecesor y fiel Zaplana colocando como su sucesor a un hombre de Camps, pero a partir de aquí se produce otro hecho que no entiendo: a Soraya no la tragan en la izquierda, donde se la acusa de estar en el ala más radical; pero curiosamente tampoco en los medios afines a la derecha, como la COPE y El Mundo. Curioso movimiento de Rajoy: ¿puñetazo de liderazgo?
He leído el titular de El País: "Rajoy comienza la renovación..." ¿Renovación? Yo diría continuísmo. Es lo mismo, pero maquillado de buen rollo. Tanto es lo mismo, que hay sigue Pío. Moa no, García Escudero. Bueno, el otro también, pero entregado a diferentes causas.
27 Feb 2008
Tensión, víctimas y bonobús: nada nuevo
Por razones personales llego tarde al análisis del debate entre Zapatero y Rajoy del pasado lunes, pero no quería dejar pasar la oportunidad de comentar algunos puntos fundamentales. Y no, los motivos personales no son haberme quedado irremediablemente dormido, aunque podría ser...
La elección de un ganador me parece en este caso una labor innecesaria. El Presidente ganó en datos, cifras y estilos; es decir, ganó por su gestión en La Moncloa y también en su caracter personal. El líder del PP ganó sin embargo por su mejor gestión de los recursos televisivos, que si bien no fueron para tirar cohetes mejoraron a los de su contrincante. ¿Y hubo perdedor?
Los 13 millones de españoles que de media siguieron en debate en directo (fueron más si contamos los oyentes de todas las radios nacionales) perdieron la oportunidad de ver un debate político de verdad. Como he leído en alguna otra crónica, cualquier enfrentamiento parlamentario de esta legislatura ha sido mucho más apasionante que el bodrio (dicho con perdón) que el lunes nos ofrecieron ambos aspirantes a jefes de Gobierno -sin ir más lejos, el último Debate sobre el Estado de la Nación fue verdaderamente apasionante-. Dicen habitualmente que a los españoles no les interesa la política, pero las cifras de audiencia han demostrado claramente la falsedad de esa afirmación: lo que no interesa a los españoles son "estos políticos", "estas formas". Los dos grandes partidos -o como dice Fernando, los dos partidos grandes- han perdido la oportunidad inigualable de atraer a millones de personas hacia un interés más activo... ¿o ha sido una oportunidad perdida a propósito? Semanas discutiendo las fechas, el lugar, el decorado (lamentable), los moderadores (que no pintan nada) y al final se les escapó el contenido y acabamos asistiendo a un resumen de cuatro pésimos años en 90 tediosos minutos.
Tenía la esperanza de vivir un espectáculo mejor. Los medios contaban los días previos que tanto Zapatero como Rajoy se estaban preparando analizando vídeos de los debates en Estados Unidos o Francia. ¡¿Y qué aprendieron?!, ¡¿y sus asesores?!
Me pregunto si realmente era necesario para la neutralidad ese decorado gris, frío, propio de la televisión de los 80, con un moderador que hasta por su atuendo hubiera resultado anacrónico en un plató de informativos de hoy pero que quedaba perfecto en aquel ambiente retro. Me pregunto a cuenta de lo anterior si la mención de Campo Vidal a la era de la tecnología y la sociedad de la información era recochineo puro y duro. Me pregunto si había operarios de cámara detrás, porque mover no se movieron. Me pregunto si era necesario aburrir a los espectadores y oyentes con esos discursos enlatados y tan repetidos. Me pregunto si era muy dificil intentar sorprender con una propuesta nueva, aunque fuese algo pequeñito, pequeñito... Y sobre todo me pregunto si el debate de la semana que viene va a ser igual de cutre, porque yo me voy a dormir o me pongo las odiosas y chavacanas matrimoniadas de Telecinco -al menos están pensadas para hacernos reir, no para reirse de nosotros-.
Y la última gran pregunta... ¿dónde está ese Zapatero en tensión, ése al que le corre sangre por las venas por su país? Eso dijo la semana pasada, ¿no? ¡Pues despierta! No sirve tener razón, hay que explicar razones y convencer con ellas.
Sobre este blog
Cuaderno de un veinteañero
Jorge Barraza Fernández
Conduzco mis pasiones perdido entre la oscuridad de la política y la inmensidad de un periodismo difuso, luchando contra el tiempo y el ser.
Cuando llegue el día de emprender la marcha, tendré que decidirme por un camino que complete los sueños de un claro destino: aquel lugar que llene mi cuerpo por dentro para resultar constructivo por fuera. Pero antes, he de resolver el gran enigma: ¿cuándo hacerse mayor?, ¿qué es ser mayor?, ¿y cómo se hace?
jorgebfernandez@gmail.com
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