14 Feb 2010

Conversaciones sobre SHAKESPEARE

Escrito por: ferran-gf el 14 Feb 2010 - URL Permanente


Por Ferrán González

El dia amaneció soleado. Esta semana, en el Colegio, nos habían puesto algunas tareas. Entre ellas, teníamos que leer una breve obra llamada “Hamlet” de W.Shakespeare, para hablar de ella en clase a la semana siguiente. Tambien había que averiguar algo sobre el autor. Mis amigos me habían propuesto ir a la Biblioteca para que dicha tarea resultara menos fatigosa, pero yo necesitaba concentrarme y decidí buscar algún lugar tranquilo para leer el libro. Les dije que ya me reuniría con ellos más tarde para buscar cosas sobre Shakespeare.

A pocos minutos de casa había un parque. Encontré poca gente. Me acomodé bajo uno de los árboles y tras unos minutos de sosiego, abrí el libro. Había una brevísima introducción en la que hablaba del autor, pero apenas se limitaba a decir que era uno de los mayores genios de la literatura universal. No daba más detalles de su vida, ni tampoco explicaba cómo se había convertido en un genio. Indudablemente, tendría que reunirme con mis amigos en la Biblioteca para conseguir más información sobre Shakespeare.

En ese momento, un hombre muy mayor avanzaba hacia mí apoyándose en un bastón y se dirigía al único banco libre del parque que se hallaba a pocos metros de donde yo me hallaba. Resoplé, y pensé que ya no podría gozar de la tranquilidad y el aislamiento que necesitaba para abordar la lectura.

El señor me hizo un gesto con la cabeza de arriba hacia abajo y yo le correspondí bajando la mía. No intercambiamos palabra alguna. Sólo me faltaba en ese momento un pesado con ganas de hablar!!.

Seguí con mi lectura, pero no pude evitar contemplar cómo el señor mayor sacaba un libro de una bolsa y se disponía también a iniciar su lectura. Nos cruzamos las miradas y por un instante sentí la curiosidad de saber qué libro leía. Intenté concentrarme nuevamente en mi tarea, no sin observar, que el señor, con su mirada intermitente, parecía sentir la misma curiosidad que yo.

Para satisfacer su curiosidad, levanté ligeramente el libro hasta asegurarme que el hombre podía leer el título. El hombre se apercibió del gesto y se sonrió. Desde su banco, dijo mirándome fijamente… “Momentos estelares de la humanidad” de Stefan Zweig, y tú?

Con voz algo trémula, le contesté: “Hamlet” de W.Shakespeare.

¡Oh… Shakespeare….. el más grande!!!

De pronto, sentí un impulso interior que hizo que me levantara con rapidez y me empujó hacia donde se hallaba aquel hombre. Porqué ha dicho usted eso? – le pregunté; porqué es el más grande? He leído que es uno de los mayores genios de la Literatura Universal… pero poco más…

El hombre, sorprendido por el gran interés de aquel joven, cerró su libro, y me dijo:

-Puedo hablarte, si lo deseas, del gran Shakespeare. Pero se tratará sólo de mi opinión. Es preciso que leas sus obras,que te conmuevas, que notes sus efectos… Aunque es difícil que conozcas lo que Shakespeare pensaba, gracias a él se te abrirán caminos que jamás imaginabas. Él conseguirá que pienses y dudes … como nunca antes lo hiciste. Si buscas la “verdad” te equivocaste de autor. Él solo te ayudará a reflexionar sobre muchos aspectos de la vida.

Por un lado, pensé yo, si escucho a este hombre no hará falta que vaya a la Biblioteca. Parece que sabe mucho sobre este personaje. Por el otro, aquellas palabras estaban despertando en mi una curiosidad que iba mucho más allá de un simple trabajo de colegio.

Por favor,hábleme de Shakespeare- le comenté.

El hombre juntó con fuerza sus labios , miró hacia el cielo,recordó todas las veces que su alma se estremeció con aquellos personajes literarios y empezó a hablar:

Muchas veces me he preguntado, cómo una persona de apariencia corriente, amable, campechana en el trato, nada engreída, podía poseer tanto talento. Los genios acostumbran a responder a otro perfil. Poseen un carácter más fuerte y suelen ser en exceso vanidosos.

Shakespeare escribió para todos los públicos. Descubrió la belleza de los pequeños recuerdos y de las cosas humildes de cada vida. De hecho, la gente siempre ha percibido que les estaba representando a ellos mismos en la escena. Se sienten identificados con sus dudas, con sus pasiones, con sus dramas..

¿Sabes porqué los personajes de Shakespeare son tan grandiosos?

Lo son, porque son más libres. Lo son, porque con palabras profundas crean un mundo y te ayudan a comprenderlo.

Pero no busques en las obras las ideas politicas o religiosas de Shakespeare. No las encontrarás. En ese distanciamiento, en esa independencia, se halla precisamente parte de su grandeza.

Quizás un dia, jovencito, si llega a gustarte Hamlet, leas otra de sus obras: “Julio César”. Me viene a la memoria una escena maravillosa. Después de la muerte de César, personaje que hemos admirado hasta ese momento por su fuerza, se presenta Bruto y explica porqué le ha matado. Cuando leas su explicación, pensarás... tiene toda la razón! hizo bien en matarle! Pero después aparece Marco Antonio y dice que no, que Bruto ha cometido un atropello. Y entonces cambiarás de opinión y te pondrás del lado de César. Entretanto te preguntarás, ¿Y que demonios piensa Shakespeare?, pero verás que Shakespeare no está presente. Y tambien comprobarás como en tu interior se ha puesto en marcha una especie de mecanismo que te va a permitir reflexionar sobre lo que está sucediendo. Shakespeare tiene la cortesía de desaparecer, te proporciona un abanico de posibilidades y provoca un terremoto en tu interior, dejando que cada cual piense lo que se le ocurra.

No te parece maravilloso?

  • Ya tengo ganas de leer Hamlet!

  • Esto mismo te pasará si algún dia tienes la oportunidad de leer “Macbeth”.

En sus obras no podrás encontrar una ideologia concreta, pero sí lo que la politica significa para las personas. Verás cómo las personas cambian, cómo se transforman sus vidas debido a la ambición, al miedo, a los resentimientos...

El secreto de Shakespeare reside, en parte, en esa independencia de la que te hablé. No sé si me estas siguiendo...

  • Si, claro. Es que no acierto a decir nada. Tengo mi cabeza tan llena de ideas y tan desordenadas...

  • ¿Alguna vez has hablado mientras estabas solo? ¿Te has escuchado a ti mismo?

  • Si, claro, muchas veces...

  • Verdad que te ha servido para reflexionar, para poner tus ideas en orden y para decidir cómo ibas a actuar, lo que ibas a hacer o a decir?

  • Claro. La verdad es que lo hago a menudo. Pero yo creo que eso lo hace casi todo el mundo..

  • Pues tienes que saber, que los personajes de Shakespeare se oyen a si mismos. Mira el libro que tienes entre tus manos. Nada menos que “Hamlet”. De entre todas las obras de Shakespeare, ésta quizás es la más representativa de ese “oirse a sí mismo”. No te pierdas ninguna de esas reflexiones y observa la capacidad de los personajes para cambiar. Shakespeare nos ofrece la lección poética de cómo hablar con nosotros mismos.

    Sin duda es el más sublime de la historia. Algunos dicen que los genios solo son posibles en determinadas situaciones o contextos. Yo no lo creo. Algo ayuda la época, pero por muchas energias sociales que tengan lugar en un momento dado, el poder de crear es un don de un individuo.

    Por cierto, alguna vez oíste hablar de Freud?

  • Me suena que fué el que inventó el psicoanálisis....
  • Bueno... eso es lo que todo el mundo dice. Pero el propio Freud comprendió que antes que él, Shakespeare habia reconocido y explorado la psique humana. Las obras de Shakespeare fueron un antecedente de Freud.
    Bien, no quiero aburrirte más. Me estaré haciendo pesado. Quizás podamos continuar hablando cuando hayas leído “Hamlet”.
    Bueno, olvidaba decirte que además Shakespeare ha alcanzado muchos de los límites del lenguaje. Verás que sus palabras te abrirán perspectivas nuevas, incluso más allá de lo humano. Y te darás cuenta, de que gracias a esas múltiples perspectivas, podrás analizarte y juzgarte tú mismo.
    Jovencito, empieza a leer Hamlet. Debo volver a casa.

Agradecí a aquel hombre el tiempo que me habia dedicado y nos despedimos. Sin darme cuenta, iba hablando solo y escuchándome a mi mismo. Ya no tuve tiempo de ir a la Biblioteca, y ni siquiera habia empezado a leer el libro, pero nunca mi alma habia explorado límites como los que aquel hombre me hizo descubrir.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

viestal dijo

Gracias por estos retazos de buena literatura.
Es siempre un ejercicio de bienestar mental entrar en esta página y gozar de las aportaciones que aquí se ofrecen.
Un abrazo - Vietal

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