25 Ago 2008

En Madrid, de vuelta de las vacaciones

Escrito por: Daniel Diez Crespo el 25 Ago 2008 - URL Permanente

Estamos de nuevo en esta gran ciudad. Madrid. La depresión me golpea en la nuca y el sueño en los ojos pero yo trato de responder más fuerte. Veremos quién gana el combate. La verdad es que os dejé a medias en lo que se refiere a los relatos de mis vacaciones. Pero primero por un problema de viajes y después de mi estancia un vildé, sin cobertura, me impidieron conectarme a Internet. Siento el 'coito-interruptus'. Y siento deciros que ya no es hora, ni día para contaros mis vacaciones. Resumiendo, han tenido fiesta (mucha fiesta), turismo, montaña y sobre todo dosis de olvido de la ciudad. Lo mejor.

Antes de ponerme al tajo, porque tengo temas de los que hablar, (aviones con demasiados muertos, ayudas de alquiler y posibles manifestaciones, olimpiadas, Ibarretxe, y por supuesto la crisis, que a mí me va a golpear con fuerza sin lugar a dudas. En breve me veo en el paro, y lo que es peor, sin un chavo que llevarme al bolsillo, y por consiguiente, alimento a la boca. Y lo peor que puede suceder es que mi empresa se declare en 'suspensión de pagos'. Entonces, el trabajador, o sea yo, quedará en manos de un juez. Quizá, años después se resuelva a mi favor y pueda recuperar algo del dinero que me deben. Quizá. Pero de este tema ya os informaré.

Otro de los temas que me ha dejado flipado es cómo ha habido una conversión en mi post '¿Dónde está Risto Mejide?', que en apenas un mes es un pequeño chat de cotilleos absurdos. Tal es la situación que incluso me he llegado a plantear eliminarlo. Pero bueno, estoy de un humor medianamente bueno, y no hace mal a nadie un 'Podría estar pasando' en mi 'País de la Gominola'. Por ahora.

Así que nada, mañana volveré a la normalidad. A mis pequeños y grandes y escasos o numerosos lectores, sólo deciros que gracias por pasar por aquí y que si estáis de vacaciones disfrutarlas, y que si ya andáis en vuestro puesto de trabajo, ánimo y a disfrutar de la vida que son dos días y la mitad de ellos los pasamos durmiendo.

Un abrazo a todos!!!

08 Ago 2008

Día 6. Vacaciones, en Vitoria-Gasteiz

Escrito por: Daniel Diez Crespo el 08 Ago 2008 - URL Permanente

Dicen algunas lenguas que Vitoria-Gasteiz es donde hacen la ley. Quizá porque el Gobierno vasco tiene allí su sede. En mi sexto día de vacaciones he aterrizado en las fiestas de 'La Blanca', en Vitoria. Apenas he conocido la ciudad, porque mi propósito sólo era disfrutar de la noche, de la música, del kalimotxo y de las risas. Y así ha sido. Una noche que nos amaneció en la calle, volviendo a casa con tres cartas y un limón en la mano. Hoy, ya de vuelta, en Arrigorriaga, sí, no lo duden, tengo resaca.

Hacía muchísimo tiempo que no tomaba kalimotxo. Si he de ser sincero, desde enero, también por estas tierras. ¡Uf! A mis treinta años es duro. Quizá, no recomendable, pero unas fiestas como las de Vitoria, una vez al año, lo merecen. Y eso que no coincidimos con Celedón, que bajó el lunes con el chupinazo, y por diversas razones finalmente no fuimos a verle, ataviados con nuestras botellitas de cava, el pañuelo de fiestas, el blusón, la boina y el puro. Aquello es un hervidero al más puro estilo San Fermín.

La noche arrancó en casa de un amigo, una cena casera, con cerveza, algo para picar y conversación. Vimos los fuegos, a mi parecer flojos, y acto seguido, tras unas mezclas, caminamos para el centro, a los dos conciertos de la noche. Clásicos de toda la vida. Títulos como 'Blanco y Negro', 'Agradecido', 'Pan de higo', 'Balas blancas' y el mítico 'No hay tregua', dejan claro que los grupos eran Barricada y nuestro gran querido Rosendo. El primero, con 'El drogas' a la cabeza, fue la estrella de la noche. Aunque 'El drogas' era una mezcla de golum rockera...

No cesamos. Y por cierto, me faltaron baños públicos en Vitoria. Mi amigo nos llevó a los bares más rockeros, donde el kalimotxo, todo hay que decirlo, me salía por las orejas y estuvo a punto de caer derrotado cuando ni siquiera eran las tres de la mañana. Fueron momentos duros de la noche, pero un botellín de agua (sin pastillas) me salvó. Resucité. Y de qué manera. Porque la noche comenzó a cambiar cuando encontré cartas en el suelo de Ron Barceló. Cogí tres, y no me digan el motivo, pero de pronto estaba haciendo jugar a la gente para que acertara donde estaba la sota de copas. Y no sé por qué, pero nadie acertó.

O sí. Perdona, sí. Mónica, una chica granaina, guapísima, acertó y se ganó la carta y una cerveza. Nunca más la volveré a ver... ¡Qué curioso! La noche nos acerca y nos aleja de personas de una manera muy brusca. Quizá, en esa mirada borrosa nocturna, mientras compartes una cerveza y unas palabras tortuosamente enrevesadas dejes escapar grandes vidas, que a tu lado, de alguna manera podrían cambiar tu futuro. Sí, fue mi momento filosófico de la noche.

En fin, después de varios bares-piscinas que me inundaron las zapatillas, comenzaron las desfachateces. Un amigo mío decidió mear en la barra, borracho, y en mi rodilla, todo, mientras pedía unos chupitos a la camarera con una sonrisa. ¿O Risa? Luego vi como unos chicos robaban unas galletas (sin chocolate ni nada) yo comía una, que casi acto seguido tenía que escupir porque se me hizo una bola.

Y así, de bar en bar, que Vitoria-Gasteiz tiene mucho, se nos hizo de día. Y sin saber cómo, mi amigo encontró un limón, que me tiró, atrapé y llegó a casa junto a mis dos cartas. Miento, tres, porque de vuelta, un caballo de bastos suplió la ausencia de la sota de copas, que quizá hoy esté mirando los ojos de esa chica, o tal vez esté en la basura, olvidándose del absurdo que le regaló aquella carta por ser la única de la noche que adivinó dónde se escondía.

06 Ago 2008

Día 4. Vacaciones, en Sopelana

Escrito por: Daniel Diez Crespo el 06 Ago 2008 - URL Permanente

Sin decir palabras sospechosamente asociadas al marketing, hoy os diré que he tenido un orgasmo. No sexual, que ojalá también lo tenga pronto, pero sí vital. Hoy, al sol, en la arena, oyendo el mar, disfrutando de la brisa de la media mañana mientras esperaba el punto de calor suficiente para bañarme, en mi inmensa tranquilidad, he sentido un puñetero orgasmo. El clímax, lejos de ser un puto producto que atrae a tipos que buscan cosas de sexo, ha llegado cuando mis pies se han hundido en la orilla, cuando mi bañador se ha empapado por las rodillas, cuando una ola ha roto en mi paquete cintura, y cuando me he tirado de cabeza, me he sumergido, y panza arriba, en la calma total, me he dejado llevar por el vaivén de las olas. En ese momento, todos los problemas se han borrado de un plumazo.

Sopelana es una playa de surferos, de olas. De baños bravos, ¡vamos! No os lo voy a negar, es difícil encontrar bandera verde y mejor llevar un bañador bien ajustado al cuerpo porque la resaca y un buen revolcón nos puede dejar en pelotas. Pero sobre todo, hay que ir a reír, a disfrutar, a bañarse y a olvidarse de que mañana queda un día menos de vacaciones. La playa es enorme si tiene la marea baja, y puedes jugar al fútbol, a palas, voley, hacer castillos o al corre, corre que te pillo. Si sube, quizá tengamos que apretarnos, pero tendrás la orilla a dos pasos, o quizá al chico o chica guapa más pegado a tu toalla. Feliz como una perdiz y la brisa del mar golpeándote en la nariz...

Como guía para visitantes, Sopelana está a unos 30 minutos de Bilbao. En coche es mejor no aparcar cerca de la playa porque hay zona azul, así que lo dejas a unos diez minutitos andando y te ahorras cinco euros. También se puede ir en metro desde Bilbao. La tardanza es similar, más el paseíto andando hasta la playa. Si bien, la parada de metro no es Sopelana, sino 'Larrabasterra'. Y si te quieres ahorrar el paseo, en esta misma parada incluso hay un autobús que te lleva hasta la misma línea de playa. Un lujo. ¿o no?

Hoy, en mi cuarto día de vacaciones, he disfrutado de la playa como hacía demasiado tiempo. A las doce estaba con mi bañador rojo, mi crema protectora, mi libro, mi mp3 con mi música, mi bocata de media mañana a medio preparar y mi toalla naranja junto a dos grandes amigos. La música la he dejado respirar para los momentos de charla relajada; de las risas. Y después, apenas cinco minutos después, ese paseo lento hasta la playa. Firmes, deseosos. Ese minuto que te separa del calor en la piel, al agua. Necesitaba la playa, el mar en mi piel haciéndome el amor.

Además, Sopelana tiene algo mágico, como quizá ven o intuyen en la foto. Es un pequeño paraíso caribeño rodeado de rocas y zonas verdes. Y en las laderas, casas de lujo con vistas al mar, en primera línea de playa por alguna razón que no sé, pero en las que uno siempre imagina despertar, desayunar, cenar, enamorarse, hacer el amor, o simplemente estar...

Y la playa de Sopelana es refugio no sólo en verano. También en invierno. Porque sus laderas están rodeadas de exclusivos bares en los que tomarte un café a media tarde, calentito, mientras puedes observar las olas bravas y a los valientes surferos... No duden, visítenlo, y si tienen el orgasmo al sentir que la playa, el mar le conquista, genial, repitan.

05 Ago 2008

Día 3. Vacaciones, en Arrigorriaga

Escrito por: Daniel Diez Crespo el 05 Ago 2008 - URL Permanente

Las sensaciones se me amontonan. Quizá por esto estoy hoy escribiendo esto, lejos, muy lejos de lo que es habitual en este blog. He decidido salirme de la línea establecida en El País de la Gominola y no dejaros un vacío enorme hasta finales de agosto. He decidido escribiros sobre mis peculiares vacaciones de este verano. No será diario, seguro, y ni del interés popular que reporta Risto Mejide, pero me parece interesante que conozcáis, si queréis, y de una manera distinta, mis sentimientos vacacionales en un viaje, que tal vez, jamás vais a realizar. Y siempre es mucho mejor que ofreceros el vacío de las letras.

Arrigorriaga huele distinto a lo que últimamente respiraba. Se hunde entre montañas, tiene un río que me revive decenas de tardes haciendo footing hasta no poder más. Han peatonalizado el centro de este pueblo que apenas alcanza los 14.000 habitantes. Está precioso. Llegué el domingo por la tarde, y ya entonces descubrí el frescor que en Madrid, murió en julio. Recibí la humedad y poco a poco comenzaron a limpiarse mis fosas nasales, resecas por la sequedad y la polución de la capital. Hablamos de temperaturas diarias que rara vez superan los 30 grados y que caen por debajo de los veinte en cuando el sol deja de mirarnos.

En mi vuelta a Arrigorriaga me he encontrado con caras que apenas han envejecido un poquito. Los de Arrigorriaga somos 'pajeros'. Y lo somos, creía yo, porque tiempo atrás se celebraban carreras de 'goitiberak' y para la protección se ponía fardos de paja una noche antes. Sin embargo, aquella noche de aquel verano una tormenta tronó e inundó el pueblo, que amaneció cubierto de paja. Desde entonces, Arrigorriaga es el pueblo de la paja, y los vecinos, pajeros. Sin embargo, un amigo pajero me asegura que "a Arrigorriaga se la llama la paja debido a los fardos de paja que se traían para la confección de papel de la papelera vizcaína, que ocupaba medio pueblo y estaba ubicado junto al ferrocarril, y todo el mundo podia ver la paja apilada junto a la papelera". Palabras textuales. A mí me gustaba más mi historia.

No obstante, todos mis vecinos, pajeros por mi historia o por la real, siguen ahí, en la panadería, en la frutería, en el ayuntamiento, en la comisaría, en el bar... Es una sensación de morriña, tristeza, añoranza, alegría mirarles, recordarles, sonreír y hablar del qué tal te va por los madriles...

En Arrigorriaga vuelven a los ojos palabras que habías olvidado. Pegadas en carteles, pintadas en paredes. Un paisaje, que en cierto modo, trae nostalgia. Los 'independentzia', 'txakurrak', 'presoak', 'kalera' y demás letras y fotos de ciertos políticos españoles que no salen bien parados. No puedo negar mi disconformidad, si bien, sé que jamás desaparecerá esa visión de Euskadi, por mucho que luchen los españoles.

Arrigorriaga tiene parques, un color verde difícil de encontrar. Un aire limpio. Incluso unos funcionarios hábiles, como los del ambulatorio que me atendieron estos días. Son demasiados recuerdos sumados durante los más de quince años que viví aquí. Y ahora, encima estoy dentro de un sorteo para una VPO. ¿Volveré? Aquí tengo una habitación que me vio hacer tantas cosas buenas y malas... Siempre creí que esto le ocurría a uno cuando cumplía los 50. Sin embargo, a mí me cazó a los treinta. Y cuando camino, con la cabeza alta, feliz, descubriendo los pequeños cambios de mi pueblo, sonrío. Me siento maduro, orgulloso de ser de Arrigorriaga. Uno, nunca deja de lado sus raíces, por muy lejos que se vaya. Y yo, estos días soy un pajero más.

01 Ago 2008

¿A dónde te vas de vacaciones?

Escrito por: Daniel Diez Crespo el 01 Ago 2008 - URL Permanente

Nos vamos de vacaciones. Así es chicos y chicas. ¿Y vosotros? La verdad es que no aseguro escribir en los próximos días. Pero bueno, puede que asome el pescuezo porque el portátil se viene conmigo de vacaciones para continuar escribiendo 7 Balas. ¿Y a dónde vais de vacaciones? ¿Me lo vais a contar? Estaría bien que nos diéramos envidia unos a otros, que nos encanta. Que nos contáramos los atascos en la carretera, la pérdida de maletas, el amor del verano ese que besa tan bien, la picadura de la medusa el segundo día de vacaciones o la borrachera inolvidable del primer día, por las ansias...

Y no somos los únicos que nos vamos de vacaciones. De Juana Chaos también vuelve a casa, y no por Navidad. Al parecer, el etarra menos cuerdo de la banda (Conseguir completar una huelga de hambre sólo está al alcance de unos privilegiados dementes) regresa a un pisito bien ubicado; junto a un importante número de víctimas en escasos metros cuadrados. Le veremos pasear este verano por la playita, no lo duden. Los periodistas se encargarán de conseguir esas imágenes para que nos retorzamos en nuestro sofá veraniego, poco antes de la paella y ya con la cervecita en la mano. (Se me puso la piel de gallina al imaginarlo).

¿Se irá la crisis de vacaciones? Podría, ¿no? A mí me gustaría que mi cuenta bancaria volviera a respirar. Es decir, que mi jefe me pagara los sueldos que me debe. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Yo pagaré mi alquiler y mi cuenta bancaria volverá a ponerse colorada. ¿Dónde están las ayudas del alquiler? Seguro que un post con este título no tendría la repercusión que el de Risto Mejide, que por cierto, hoy en su columna del ADN y según Telecinco, escribe que se fue porque sabía que sobraba, que ya había hecho su trabajo. Con frases tan lapidarias como esta: "Hay profesiones que por definición tienen mucho más claro que otras eso del mejor momento para irse. Por ejemplo, las prostitutas".

Yo me voy a Bilbao. A casa de mis padres, que la economía aprieta el bolsillo a modo de tirabuzón y si te alejas mucho te deja los 'cataplines' retorcidos hasta un dolor extremo. Luego iré a Soria, a Vildé, un pequeño pueblo pegado a El Burgo de Osma. Y quizá, si alguna resaca no es muy dura, espero contaros alguna peripecia. ¿Dónde vais? Espero que lejos de vuestros compañeros de trabajo, de este país si es posible, y de toda preocupación que os golpee a modo de martillo tenaz en la cabeza.

Me gustaría hacer esas absurdas recomendaciones para las vacaciones que hacen en ocasiones en el telediario, sin embargo, haré la que me salen del corazón. La primera, olvidaros que algún día teníais la vida laboral. La segunda, ligar mucho y follar más, y si está bueno mejor. La tercera, disfrutar en la playa, en la piscina y no os queméis al sol, que da cáncer. La tercera, no pongáis freno a las cervecitas, que ya lo pondrá el bolsillo a la vuelta. La cuarta, conducir con cuidado, eso sí, que sólo se vive una vez. La quinta, bailar, reír y sonreír más, ser más niños, apagar el móvil, ser sociables, no os peleéis, comer mucho y rico, pero sobre todo, ser muy felices.

Y aquí, para despedirme y alegraros el día, os dejo un vídeo ocioso que me encanta.

ABRAZOS Y BESOS PARA TOD@S

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EL PAÍS DE LA GOMINOLA

Ser periodista, ser escritor, ser un hombre ya de 30 años que llegó de las vascongadas hasta la capital, y que está a punto de entrar en la crisis de los treinta, no creo que sirva de nada para explicar sobre qué va a tratar este blog. No sé hacia donde derivará cada una de las letras que trataré de escribir a diario. Por eso, os invito a descubrirlo.
EL PAÍS DE LA GOMINOLA es un azote a todas aquellas personas que esquivan la realidad, que la pintan a su modo, que la disfrazan o que simplemente huyen de ella. Es un azote gordo a todos aqellas personas que viven en la mentira. Es el momento de afrontar cada uno de nuestros actos, y creo que a través de mis textos trataré de desenmascaras las injusticias, sin importar el tamaño ni las consecuencias.
No soy un superhéroe. Soy Daniel Diez, y sólo quiero escupir lo que en mi opinión me parecerán textos reales. No nos podemos alimentar sólo de gominolas.

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