31 Dic 2009

Time to say goodbye

Escrito por: Daniel MacGill el 31 Dic 2009 - URL Permanente

He comenzado este post varias veces.

Ninguna me ha convencido.

El hecho objetivo es que ésta es la última entrada de este blog. Eso es fácil de decir.

El hecho subjetivo es mirar atrás. Casi dos años. Y contemplar cómo ha cambiado mi vida.

Lo difícil que ha resultado a veces.

Lo importante que ha sido contar con vosotros en esas ocasiones.

Lo maravilloso de descubrir a la persona tras la imagen, y tras las palabras.

Lo especial que me hace sentir el que muchos de vosotros hayáis entrado en mi vida para quedaros.

Y todo empezó aquí.

Y eso es lo que me cuesta expresar, y me siento torpe y me faltan las palabras, o me parece que se quedan cortas y pequeñas ante las emociones.

Así que permitidme una última tortura, y que me despida con una canción que para mí significa mucho, porque en cierto modo marcó un antes y un después en mi vida, hace ya más de 20 años.

Se trata de Someplace else, del disco Cloud Nine, de George Harrison.

No es una canción conocida, de hecho es más bien lo contrario. Pero para mí fue especial. Como lo ha sido este blog. Como lo habéis sido vosotros.

Adiós.

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20 Dic 2009

Eric Norman Woolfson

Escrito por: Daniel MacGill el 20 Dic 2009 - URL Permanente

Mi viejo amigo Mac (sí, tengo un amigo que se llama Mac... cosas de la vida) fue quien primero me hizo escuchar y apreciar a The Alan Parsons Project, más allá de su vertiente comercial. Y con él descubrí este curiosa unión de talento y profesionalidad, volcada en la búsqueda de la perfección del sonido y comprometida con la calidad artística por encima de todo.

Hoy Mac me ha hecho llegar la triste noticia del fallecimiento de Eric Woolfson, compositor, pianista y cantante, entre la mitad y un tercio del Project (dependiendo de si contamos a Andrew Powell o no). Su inconfundible timbre marcó varios de los grandes éxitos de la banda y por eso, ahora que nos ha dejado, creo que es apropiado recordar esta canción, que además es una de mis favoritas.

Se trata de Time, del disco The turn of a friendly card dedicado (todos los discos del Project estaban centrados en un tema común) a los momentos decisivos de la vida. Y en Time el momento en cuestión es precisamente la despedida. En este caso una despedida serena, como la que quiero imaginar para Eric Woolfson. Porque a su música nunca tendremos que decirle adiós.

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09 Sep 2009

In a sentimental mood (Duke Ellington, John Coltrane)

Escrito por: Daniel MacGill el 09 Sep 2009 - URL Permanente

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17 Ago 2009

50 años de "Kind Of Blue"

Escrito por: Daniel MacGill el 17 Ago 2009 - URL Permanente

Pocos discos pueden presumir de haber cambiado la historia de la música. Y éste es, sin duda, uno de ellos.

Hoy hace cincuenta años que Kind Of Blue vio la luz. Tras cinco discos cada vez más experimentales, alejándose voluntariamente del bebop y de sus referencias inmediatas, como Charlie Parker o Coleman Hawkins, Miles Davis, a sus 33 años, tenía la madurez y la osadía suficientes como para reunir a un grupo de colabores excepcionales (entre ellos el gigante Bill Evans al piano, o John Coltrane al saxo... nada menos!!!). Y por 48.50$ (que fue lo que cobró cada uno de ellos), iniciar una nueva era para el jazz.

Y para empezar, qué mejor título que So what. ¿Y qué? Dice el maestro. Pues nada, Miles... dale.

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13 Ago 2009

Lester William Polsfuss, in memoriam

Escrito por: Daniel MacGill el 13 Ago 2009 - URL Permanente

Les Paul ha muerto hoy.

Noventa y cuatro años, y una huella imborrable.

Duane Allman, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Eric Clapton, Jimmy Page, Carlos Santana, Mark Knopfler, Gary Moore, Slash, Keith Richards,... todos ellos, en algún momentos de sus carreras han buscado y explorado el sonido inconfundible de la Gibson Les Paul.

Y también su ahijado (en sentido literal, no musical) Steve Miller, a quien enseñó a tocar la guitarra. Nada mal, por cierto.

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07 Jul 2009

Aram Katchaturian: Adagio (Matthew Cameron)

Escrito por: Daniel MacGill el 07 Jul 2009 - URL Permanente

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10 Jun 2009

Almost blue. Almost...

Escrito por: Daniel MacGill el 10 Jun 2009 - URL Permanente

En 1980 Elvis Costello, que había sido seguidor devoto de Chet Baker, tuvo la oportunidad de verle en Londres, e incluso de cantar You don't know what love is con el trío de Baker. El increíble sonido de Baker por entonces se recogió en Nightbird, un disco grabado en uno de los templos londinenses del jazz, el Ronnie Scott's. No incluye la colaboración de Costello, pero sí un extraordinario Send in the clowns de Van Morrison. Bueno, al lío, que se me va...

El caso es que Costello, según declaraciones propias, tras ver una noche a Baker tocando en directo el inmortal The thrill is gone, compuso esta versión (libérrima), titulada Almost blue, que formaría parte de su disco Imperial Bedroom de 1982.

Al año siguiente, Elvis Costello vio cumplido uno de sus sueños, al grabar junto con Chet Baker Shipbuilding, una canción con la Guerra de las Malvinas como trasfondo (este Costello... sobre qué no habrá escrito...). Parece ser que fue entonces cuando Baker conoció la historia de este temazo.

Desde entonces, Almost blue formó parte del repertorio habitual de Baker y fue grabada por él en uno de sus mejores discos de la última época Let's get lost. Aquí tenéis a la leyenda, tocando la trompeta y cantando. Almost blue. Casi nada.

ALMOST BLUE

Almost blue
Almost doing things we used to do
Theres a girl here and shes almost you
Almost all the things that your eyes once promised
I see in hers too
Now your eyes are red from crying

Almost blue
Flirting with this disaster became me
It named me as the fool who only aimed to be

Almost blue
Its almost touching it will almost do
Theres a part of me thats always true...always
Not all good things come to an end now it is only a chosen few
Ive seen such an unhappy couple

Almost me
Almost you
Almost blue

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03 Jun 2009

Right on, right on!!!

Escrito por: Daniel MacGill el 03 Jun 2009 - URL Permanente

One, two, three, FOUR!!!!

Algunos se creen a pies juntillas lo que dice Fedeguico. Otros lo que dice Iñaki. Otros se leen las recensiones de Bernabé Sarabia con fervor evangélico (yo entre ellos!!). Y otros (ya cada vez menos) en esta ciudad donde vivo son adeptos al "lo que diga don Manué".

Pues sí, todos tenemos nuestros gurús, más o menos confesables. Y yo no sé si decir tanto, pero sí que hay gente en cuyo gusto musical tengo fe ciega. Y una de esas personas es nuestra amiga Dragon Girl. Así que si ella dice que escuchar a The Right-Ons merece la pena, yo les escucho. Y... joder, resulta que sí que merecen la pena.

Y si dice que su directo es buenísimo y resulta que vienen a Sevilla, pues yo voy. Y eso hice el viernes pasado. Abrían uno de los escenarios de Territorios Sevilla 2009. Y no éramos muchos. Y no estaba el ambiente muy caldeado. Pero eso cambió pronto, porque los tíos se entregaron a base de bien, desde el Do your thing, baby que os he puesto arriba.

Así que aquí os dejo un par de botones de muestra. Por si acaso alguno se fía de mi gusto musical (que es demasiado omnívoro como para ser tenido en cuenta, la verdad). Por si tenéis la suerte de que pasen cerca de vosotros este verano. Por si necesitáis un poco de ritmo.

Y si me preguntáis qué hacen... hay muchas respuestas posibles. Rock, funk, soul,... pero sólo una correcta. Hacen música. Y de la buena.

Gracias, Dragon Girl... y sigue sugiriendo!!!

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27 May 2009

Sweet Madeleine

Escrito por: Daniel MacGill el 27 May 2009 - URL Permanente

Con este hermoso tema comenzó Madeleine Peyroux su concierto en el Teatro de La Maestranza en Sevilla, a principios de mes. Todas las entradas agotadas semanas antes del concierto, y allí estaba yo, preparado para una noche mágica.

Un noche mágica que, sin embargo, no llegó. No me malinterpretéis, Madeleine Peyroux y su banda estuvieron bien. De hecho estuvieron muy bien. Pero... algo faltaba. Faltaba comunicación con el público, faltaba calor. Supongo que era cosa del escenario. Un teatro pensado para representar ópera no es, probablemente, el mejor lugar para un concierto de jazz intimista. Pero el caso es que el resultado fue frío.

El mejor momento, cuando los músicos recrearon un concierto callejero (el percusionista incluso cambió su batería por una caja de cartón!!!) , se apiñaron en el centro y, por unos instantes, te transportaban a una calle de París, donde Madeleine cantaba esta preciosa La Javanese.

Al menos al final la cosa se fue entonando un poco, gracias a Dance me to the end of love y a que la banda sacó a relucir su lado más bluesy. Para terminar, mademoiselle Peyroux escogió dejarnos con buen sabor de boca y escogió el tema perfecto: este optimista, vital y contagioso Instead.

Ahora bien, si me preguntáis qué haré la próxima vez que pase por aquí, o cerca de aquí... no me lo pienso. Allí estaré.

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26 May 2009

Nostalgia de la arqueología

Escrito por: Daniel MacGill el 26 May 2009 - URL Permanente

Hubo un tiempo en que tener un disco significaba algo. En mi caso, significaba la volatilización de mis ingresos. Los primeros discos que me compré eran LPs, y su precio fue pagado con un esfuerzo titánico a base de darle clases particulares a mi hermana. No os lo toméis con ligereza, no conocéis a mi hermana. Casi todos eran de música clásica, pero también vienen de entonces los discos de The Beatles, salvo A hard day’s night y Revolver, que ya estaban en casa de mis padres. Las contadas ocasiones en las que vuelvo a esa casa, una extraña fuerza magnética me arrastra inevitablemente a la estantería donde están, todavía, aquellos objetos de deseo. Los mismo que en su día atesoré con cuidado infinito y escudriñé con esa precisión reservada a los coleccionistas vocacionales. Cada cara de la portada de Sargent Pepper’s…, cada detalle de Abbey Road, cada rugosidad del White Album.

Luego cambié de residencia, y de fuente de ingresos. Las sufridas clases a mi hermana dejaron paso a la mendicidad orgullosa de la Tuna del Bosco y las partidas nocturnas de póker. Sin embargo, los gastos permanecían esencialmente invariantes. Únicamente la interacción me hizo ampliar muchísimo mi espectro musical. Llegaron The Police, Alan Parsons Project, Electric Light Orchestra, Crowded House, Led Zeppelin,… y con ellos aumentaron las opciones de elegir a la hora de adquirir discos. También llegó entonces el CD, con su precio exorbitante propio de toda nueva tecnología. Y el vivir en una gran ciudad me permitió también acceder a establecimientos especializados. Las tiendas donde podías encontrar cualquier disco eran un lugar casi mitológico, unos Campos Elíseos que sin embargo estaban marcados por la impotencia surgida de la imposibilidad física (y económica) de llevártelo TODO. Debo de haber sido uno de los pocos jugadores compulsivos de póker cuya única motivación era comprar discos. Menos mal que se me daba bien.

Efectivamente, había algo de arqueología en aquella compulsión. Como el niño que busca el cromo imposible del jugador de fútbol que necesita para completar el álbum. De arqueología, pero también de riesgo y de elección. Riesgo con cada un nuevo grupo que suponía, para empezar, un desembolso importante. ¿Puedo prescindir de un disco de The Police por estos notas a los que he escuchado en la radio? Vale, la canción mola pero… ¿todo el disco? Al menos el riesgo era compartido, gracias la generosidad del P2P jurásico que suponían las grabaciones que te pasaban los amigos. Y también, sobre todo, elección. Elección porque los recursos eran muy limitados en comparación con los objetivos. En mi caso, el obejtivo era prácticamente todo el semisótano de Sevilla Rock. Aquélla era la zona de las cassettes, que ofrecían un precio razonable y la hermosa imperfección de lo analógico. Me costó aceptar el CD. Siempre me pasa.

Se requería madurez, se requería tener las ideas claras o al menos aclararlas allí mismo, ante el apremio de la disyuntiva. Y después aún quedaba el calvario de la cola para pagar, rumiando tu decisión, reflexionando hasta el infinito si habías tomado la decisión acertada. Al final casi pagabas agradecido, sabiendo que aquello lo convertía en irrevocable. Y lo irrevocable siempre es sencillo de asumir, al menos para mí.

Luego, como recordaba Klaus, llegaron las series medias, que facilitaron el proceso de elección, aunque TODO seguía siendo demasiado. Y finalmente el mp3 y el eMule relegaron la arqueología sentimental al rincón de los recuerdos. Sevilla Rock cerró sus puertas, y en el semisótano de las cassettes ahora puedes encontrar oportunidades increíbles en ropa de la temporada pasada en una de esas tiendas de El Corte Inglés que no se llaman El Corte Inglés. Pero no engañan a nadie. Y menos a un buscador de tesoros avezado.

Mi disco duro tiene mucha música, pero me alegra decir que la he escuchado toda, o casi toda. Y no seré yo quien niegue la maravilla que supone tener toda la discografía de uno de tus grupos favoritos a un click (y unas horas) de distancia. Sobre todo porque siempre hay alguien aún más freak que tú que tiene la delicadeza de incluir, en el mismo zip, no sólo la discografía oficial, sino todos los directos, bootlegs, actuaciones en la BBC y material inédito que haya.

Pero, a veces, aún paso por el desierto de ilusiones que fueron un día mis tiendas de discos favoritas y siento la calle vacía. Y cuando voy a la FNAC puedo pasar horas recorriendo los estantes, mirando, catalogando, calibrando. Como si el riesgo y la decisión ya me hubiesen enganchado de por vida. Y sí, a veces aún compro discos. La última vez cayeron Definitely Maybe (que ya me había bajado) y Kind Of Blue.

Supongo que no puedo evitarlo. Soy un sentimiental.

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