10 Dic 2008
El amuleto bosnio de la suerte
Era muy temprano y el sol bañaba de luz las calles de Sarajevo. Aún no había comenzado oficialmente al día. Acabábamos de llegar a una ciudad fantasma: pocos se atrevían a deambular por sus calles. Estábamos cansados por el viaje en tren y pensamos que la mejor opción era tomarse un café caliente.
Nos sentamos en la terraza de un bar y bebimos en silencio. A esas horas no hay grandes conversaciones y es preferible ahorrar energía. Aunque nadie lo dijo, todos teníamos ganas de conocer este lugar azotado por la guerra y la sinrazón. Apuramos un último sorbo de café y comenzamos a andar sin rumbo fijo.
Las calles del centro de Sarajevo son estrechas y están flanqueadas por pequeñas casas bajas. Los comercios inauguraban un nuevo día sin demasiada prisa. Nos llamó la atención una vieja mezquita parapetada tras una férrea verja oxidada. Al parecer nadie visitaba ya ese templo. Enfrente, un viejo de ojos cristalinos nos miraba con interés. Se acercó a mí y cogiéndome del brazo me dijo -Lucky- . El anciano señalaba un hatajo de colgantes dispuestos en el suelo sobre un pañuelo rojo. Los collares se esparcían caprichosamente por el pañuelo simulando un ovillo de diminutas serpientes. Eran trozos rectangulares de cuero con un símbolo blanco en el centro. Me gustó. Sin preguntar el precio pedí al anciano que me diera dos colgantes de la suerte. Con paciencia, el anciano comenzó a deshacer en nudo que unía los amuletos.
Me puse un colgante y dí el otro a Henar. El rectángulo de cuero era blando, como si tuviese algo por dentro, sin embargo era una pieza cerrada.
Pasaron un par de años y el colgante comenzó a agrietarse por un lateral. Un hueco permitía ver una diminuta pieza blanca en el interior. La curiosidad me pudo y abrí el cuero para ver qué era. Envuelto en plástico, parecía un pequeño libro con el mismo símbolo que aparecía dibujado en el cuero. ¡Menuda sorpresa! Era una hoja de papel cuadrada de unos 20 centímetros. En cada pliegue había escrito algo en árabe. Me recordó a las chuletillas de la universidad. Me quedé con la duda de saber qué era lo que decía.
El destino es un genial confidente. Mientras compraba en una tienda marroquí de Madrid, el dueño se fijó en el colgante de Henar y le preguntó algo en árabe. No le entendimos así que retomó la frase en castellano: Esto te va a dar suerte. Después de dos años y medio de intriga, aquel marroquí nos desveló qué era lo que teníamos alrededor del cuello: es un amuleto que suelen llevar los musulmanes. Antigüamente, cuando los viajes se ralizaban a pie o en carro, los musulmanes tenían la costumbre de leer fragmentos del Corán para que Alá protegiese a los viajeros. Dentro de nuestro colgante estaban esos párrafos del Corán escritos
con letra diminuta. Nuestro collar se revalorizó.
Desde entonces, aunque no soy creyente, siempre llevo ese colgante. Cada vez que viajo, lo primero que hago antes de hacer el equipaje es colgarme al cuello el amuleto protector. Puede que no sea útil pero mientras yo crea que lo es, todo lo demás carece de importancia.
18 Jul 2008
LA RUTA DE LA CERVEZA DEL ESTE (II)
Con las mochilas a cuestas salimos de Budapest para llegar a la capital de Bosnia Herzegovina, Sarajevo. Era muy temprano y pudimos ver el centro de la ciudad completamente sólos. Pero, como es lógico, andar cansa y necesitabamos respostar. Nos sentamos en un bar y pedidmo la cerveza local. Curioso. Se llamaba Sarajeveska Pivara y la fabricaban a escasos cien metros de donde estábamos sentados. Grupos de soldados vigilaban la ciudad. Los españoles vigilaban la fábrica de cerveza.
Macutos al hombro y nuevo viaje para descubrir unas cervezas que no tienen nada que envidiar a las alemanas aunque son muy poco conocidas. Se trata de las cervezas Croatas.
El tren paró en Dubrovnik que es una especie de paraiso mediterraneo en la costa Croata. Playas, paisajes mágicos, precios bajos y cerveza. ¿qué más se puede pedir? Bueno, una cosa, que sirvan la cerveza un poco más fría. Parece ser que no conocen la jarra helada de nuestros bares. Tomad nota de las recomendables cervezas Croatas: De sabor suave y del tipo lager resaltan la Karlovačko, la Pan y la Ožujsko. Pero si lo que quereis es sabor a borbotones, desgutad la Tomislav, una cerveza negra con aromas a café que entra solita. Ojo con esta mulata que es peligrosa, tiene más de siete grados.
Con la música a otra parte dimos con nuestros huesos en otro reino cervecero, Polonia. El tren de la birra nos dejó en Cracovia, al sur de Polonia. Sabía por experiencia que los polacos eran muy buenos aficionados a la rubia espumosa pero no me imaginaba quie empezaran el día tomándose medio litro de zumo de cebaza. Mientras nosotros pedíamos una triste café con magdalenas, los polacos bebían sus litrillos en vaso de pinta. ¡Qué tíos!
Si parais por Polonia, lo primero que teneis que saber es que amanece a las cinco de la mañana, no es fruto de la borrachera. Lo segundo es que os vais a perder entre tanto tipo de birra. Destacables: Tyskie, una de las que más dse beben en sus dos versiones, la tipo pils llamada Tyskie Gronie; y la tipo lager denominada Tyskie Ksiazece. Otras conocidas son Zywiek y Lech. Sin embargo no os quedeis en las conocidas, coged a granel para encontrar sabores sorprendentes y únicos. Eso sí, no os paseis porque la policia polaca no es nada amable y os puede chafar la fiesta.
11 Jul 2008
ES PRIMAVERA EN LOS BALCANES
Son las siete de la mañana, el sol me despierta al filtrarse por un agujero de la cortina. El tren se detiene. Hemos llegado a Sarajevo, la capital de Bosnia Herzegovina. Despierto al resto del grupo que, adormilado, comienza a recoger los macutos para pisar tierra tras ocho horas de viaje. La estación de tren está completamente desierta, únicamente tres personas se han bajado. Unos hombres charlan mientras disfrutan de una taza de té. Estamos cansados del viaje por las continuas interrupciones de militares que solicitan nuestro pasaporte al grito histérico de ¡control passport!. No tenemos alojamiento, pero esa no es nuestra principal preocupación, lo primero es desayunar. Nos dijimos a la salida pero una mujer corpulenta se interpone en nuestro camino y nos dice “welcome to Sarajevo, where are you from?”. La mujer era propietaria de un bar-locutorio y es, de alguna manera, la representante de la oficina de turismo de la estación de tren. Nos ofrece información sobre habitaciones pero no nos convence y tratamos de huir. Demasiado tarde, otra mujer de aspecto desaliñado nos ofrece hoteles para dormir; una tercera persona se dirige hacia nosotros. Tanta insistencia nos termina irritando y decidimos irnos de allí. Nos siguen durante algunos metros pero acaban por desistir ante nuestra indiferencia.
Una plaza iluminada por el sol de la mañana es lo primero que vemos de la ciudad de sarajevo. Un viejo tren tiroteado hace las veces de monumento.
El café se hace necesario. Comenzamos a caminar en busca de una cafetería. La estación no está demasiado lejos del centro de la ciudad y decidimos ir al mismisimo corazón de Sarajevo para disfrutar de nuestro desayuno.
Las calles están prácticamente desiertas a pesar de la claridad de la mañana. El día aun no ha comenzado para los bosnios. Caemos en la cuenta de que no tenemos dinero bosnio. Es necesarioir a una oficina de cambio. Paseando por las calles nos sorprenden las fachadas de los edificios, salpicadas de impactos de bala. En la ventana de uno de estos edificios un niño nos sonríe. Miro los impactos de bala de la ventana y después vuelvo a mirar al chiquillo. La vida siempre termina abriéndose camino, pienso.
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Sobre este blog
El Mochilista
David Nogales
Cansado de la vida mongólica de los Fruitis, sobre todo, harto del agonías de Gazpacho, decidí recorrer mundo. Viajar me ha hecho descubrir muchas cosas que daba por hecho y eran completamente erróneas. He convertido mitos y leyendas en verdades y he deshecho prejuicios. Desde hace unos años soy adicto al viaje y necesito, cada cierto tiempo, salir con una mochila al hombro para descubrir un nuevo país.
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