Escrito por dario-manrique
30 Abr 2008 - Enlace
El neo-retro-soul (parte II): Británicos, jóvenes y blancos
Hace unas semanas escribía una entrada sobre el neo-retro-soul, cierta tendencia que había percibido con la aparición de cantantes afroamericanas como Nicole Willis y Sharon Jones, que graban soul calcadito al que se hacía en los 60. Especulaba entonces con que el público de estas cantantes es mayoritariamente blanco y europeo (los Soul Investigators que acompañan a Willis son... finlandeses).
Hay ejemplos de este tendencia aún más alucinantes. El más llamativo me parece el del inglés Jamie Lidell, un tipo que hace seis años sacaba discos de electrónica en el dúo Super_Collider. Lidell ya experimentaba entonces con su voz en plan funk, pero lo que hacían él y Cristian Vogel era electrónica de gafapastas. En 2005 sorprendió con su disco en solitario Multiply, soul digital del siglo XXI con fabulosos llenapistas como el single que daba título al álbum, conducido por la potentísima voz de Lidell, deudora de Otis Redding.
Ahora acaba de salir Jim, un disco en el que Lidell se lanza descaradamente al soul clásico, y yo lo celebro. Hay canciones que suenan más recientes (Figured Me Out recuerda a Prince, Hurricane al Beck funky) pero el grueso del álbum es deliciosamente retro. Mirad y escuchad el vídeo de Another Day, el tema que abre Jim y una de esas canciones para ponerse al despertar y levantarse colocándose una sonrisota como las que Lidell regala en el clip. Uno de mis temas de lo que llevamos de año, seguro.
El otro caso es el de Duffy, de la que quizá habéis oído hablar recientemente: una muchacha de un pueblo galés que comparan con Dusty Springfield, pero yo creo que es más Amy Winehouse, pues es el éxito de esta lo que busca su discográfica multinacional. Pero tampoco quiero caer en la demagogia de alabar a Lidell por estar en una indie y por su respetable pasado, y menospreciar a Duffy por ser una pipiola y un más que probable producto prefabricado. Si lo es, está bien ideado, bien moldeado (con la ayuda del ex Suede Bernard Butler, su director musical) y, sobre todo, hay buena materia prima en la voz de Duffy. Su álbum de debut, Rockferry, es muy disfrutable.
Aun así, entre los dos me quedo con el de Jaime Lidell, me parece más sincero: un hedonista homenaje al género hecho con pasión y conocimiento.
¿Cuál de los dos os gusta más? Para poder juzgar en igualdad de condiciones, allá va el vídeo Mercy, de Duffy.

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