Escrito por dario-manrique
11 Jul 2008 - Enlace
Beck, poseído por Kurt Cobain
Esta semana tocó Beck en Madrid, y lo hizo poseído por el espíritu de Kurt Cobain. No sólo en las pintas, como se aprecia en la foto de Claudio Álvarez que he tomado prestada de elpais.com, sino también en lo ruidoso de su concierto.
En esta gira Beck ha decidido ir a lo básico: dos guitarras, bajo, teclado, batería y ningún adorno. Se echan de menos las partes teatrales de las giras de Sexx Laws y Güero, momentos que se acercaban casi al teatro del absurdo con los disfraces y "gags" como el de preparar una mesa sobre el escenario y sentarse a cenar. Por no hacer, Beck ya ni baila con esa soltura de sobrino bastardo de James Brown. Vamos, que ni se mueve: canta y toca la guitarra (muy bien, por cierto).
Comenzó a lo bestia, con Devil's Haircut y Loser, quizás sus canciones más conocidas de los 90, y no pintaba mal, pero después de dos o tres temas más se vio que la fórmula resultaba cansina: Beck ha optado por igualar todas las canciones por el guitarreo, la distorsión y los acoples, y temas festivos como New Pollution o Sexx Laws pierden mucho sin sampleados, vientos y otros aderezos. También se estropean las originariamente acústicas (Lost Cause o Everybody's Gotta Learn Sometimes ), en su caso porque los decibelios y la manera de cantar-gritar en lugar de casi susurrar le quitan todo encanto a estas joyas delicadas.
Quedaría genial decir que este tío, todo un icono de la música alternativa, está acabado, sin ideas, etc. Pero no lo creo: pienso que simplemente esta manera de presentar su música en directo es un error, que ha querido prescindir de artificios, de ironía y prácticamente de todo, sustituyéndolo por volumen... y se ha equivocado. Un punto a favor es que su nuevo disco, Modern Guilt, está muy bien, es el mejor desde Sea Change. La producción de Dangermouse le sienta de cine a esas canciones oscuras y parece la evolución lógica que hubiera debido dar desde la melancolía acústica de Sea Change, en lugar de marcarse otros dos discos de pastiche.
Un par de las nuevas canciones de Beck.

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