Hemos quedado en llevarle un disco al locutor de radio KUT FM Austin , un tal Michael Crockett – de los Crockett de toda la vida Davy, Sonny... Su programa se llama Latin Grooves, le conocimos en la carpa de la paella un par de días antes y Jairo le pasó su CD. Al día siguiente en el mexicano en el que comimos escuchamos por los altavoces en su programa –al ir al baño– a DePedro y su Don't Leave Me Now, la canción que dio pie a su historia en solitario. Damos un millón de vueltas y no encontramos la emisora, pero mientras la buscamos vamos oyendo en su programa una entrevista a Raúl Malo, de los Mavericks. Qué bueno es, se hace en acústico unas cuantas de sus canciones nuevas y una versión de Blue Bayou, de Roy Orbison, y L’Appuntamento. No encontramos la radio, así que desistimos y nos vamos a toda prisa a ver tiendas de instrumentos musicales para comprar artículos de primera necesidad para un guitarrista; púas, cuerdas, cables, tapones para los oídos, pastillas para la halitosis... Recorremos cuatro o cinco y solo conseguimos las púas y las pastillas. Es mas barato comprar por Internet incluyendo el envío, creo que las tiendas de instrumentos van a seguir el mismo camino que las de discos. Una de las tiendas tiene material de segunda mano increíble, guitarras, bajos, amplis... Salimos corriendo de la tienda con las tarjetas de crédito intactas. Milagroso, creo que es la primera vez que evitamos la tentación. La verdad es que a ninguno nos cabe nada mas en casa, somos de naturaleza acumuladora.
Comemos en el Ruby’s BBQ, al lado del Spider House, garito cojonudo con cuatro escenarios donde tocamos esa misma tarde. El Ruby’s es el restaurante mas cutre de los que hemos estado en Austin, casi tienes que limpiarte tus propios cubiertos, cada silla es de un tipo y hay un olor a barbacoa que se pega a la ropa y no se va en tres días. De cualquier manera el sitio tiene mucho encanto, el encanto de lo auténticamente americano que tanto nos gusta a los europeos. Todo está lleno de firmas de bluesman negros muertos hace décadas, chicanos tex-mex, fotos de Flaco Jiménez comiendo allí, Dough Sahm ... Había que ir. Parece que estamos en la zona con mas sabor de Austin, al lado del Antone’s, Sonnys Vintage...
Continuamente están tocando grupos, algunos buenísimos, sólo en los cinco dias del SXSW programan a mas de 80 bandas en este local, ¡casi como en todo Madrid! Ya ni preguntamos quienes son, si te aburre una canción, te vas al de al lado, que está a 20 metros y cambias de grupo, así 16 horas al día durante una semana, bebiendo cervezas constantemente y siempre con el olor de alguna barbacoa cercana...
Tocamos en el escenario “garagero”, junto a Woggles, Urges, Hall Monitors y Tigerman. Es un escenario montado en un parking justo delante del Antone’s –el bar, la tienda de discos está al otro lado de la carretera-, el legendario garito donde tocaba constantemente gente de la talla de Stevie Ray Vaughan, Fabulous Thunderbirds, Cobras y compañía. Actualmente es un videoclub y el bar se lo han llevado al centro, a una zona mas turística, pero sin el sabor real de esta especie de suburbio de frikis y músicos.
El contraste entre la escena indie, la garagera y la del country’n’roll es brutal. Los “indies” parecen jugar a ser mayores, actitud a lo Davey Graham, un tío que con 25 años había viajado por medio mundo con una guitarra acústica; barbas, bigotes e imagen como The Band de finales de los 60 mezclada con la de los Strokes. Los “garageros”, todo lo contrario, quieren parecer eternamente jovenes, mezcla de referencias a los Sonics y MC5 o los Stooges, con camisetas talla L, porque la edad no perdona y la tripita asoma. Las “garageras” son otro rollo, súper coquetas y con modelitos que te hacen girar la cabeza cuando pasan al lado. Los “countrys”, a su bola, gorros de cowboys, vaqueros, camisas tejanas a cual mas pintona –u hortera, depende como se mire- y cero pose. Son así, chulillos, todos y todas tatuados y con diferencia los que mas bailan en los conciertos. En las canciones lentas bailan bien pegados a sus parejas en una especie de éxtasis de amor a lo tejano. Son los grupos que mejor suenan y los únicos que hemos visto que pongan siempre los garitos patas arriba cuando tocan. El porcentaje de chicas tatuadas y pintonas en Austin es enorme, y se ve que se cuidan, o quizá sea el agua del río Colorado que las mantiene así. Definitivamente hay mas tías buenas que tíos buenos.
LOS CORONAS EN DIRECTO, CON UNO DE SUS FANS NORTEAMERICANOS
Nos toca salir al escenario, está a punto de anochecer y de pronto ocurre lo que desde hace años es una de nuestras características. Desaparecen todos los garageros, la gente “cool” y de pinta “guay” y empieza nuestra “parada de los Zombis” particular. Delante del escenario y a los lados nuestra música empieza a atraer a un tipo de friki que no hemos visto en ningún otro concierto en Austin más que en los nuestros. Incluso cuando hemos paseado por la calle nos han entrado queriendo establecer contacto con nosotros. Nos miran totalmente absortos, con la mirada perdida sintiendo que hay algo que les atrae, ¡!!Los Coronas¡!! Ancianos de pelo blanco con pinta de veteranos de cualquier guerra, de los conciertos de Grateful Dead, con litros de alcohol, LSD o cualquier otra sustancia alteradora de la conciencia acumulada de forma residual en su cerebro. Con pañuelos en la cabeza, oliendo a muy poca higiene y de diversas edades, se acercan, tratan de hablarnos mientras tocamos y nos ayudan si ven que tenemos algún problema. Es el día que más discos y camisetas vendemos, todos los que nos quedan. Guardamos uno para Dave González, de los Hacienda Brothers y Paladins, al que iremos a ver más tarde. Quién lo diría, nos hemos quedado sin discos y camisetas. La charla posterior con la gente que hemos atraído dura tanto como el propio concierto.
Cenamos muy rápidamente más barbacoa tejana mientras vemos un par de grupos en otro de los escenarios. Versiones de Flamin’ Groovies con poses a lo Heartbreakers de Johnny Thunders. El guitarrista negro del siguiente grupo hace la prueba de sonido tocando un trozo de una de nuestras canciones, o le hemos llamado la atención o será que a la barbacoa tejana le añaden algo raro.
Salimos corriendo, nos cruzamos con Gorka e Iñigo Munster y gente de las Comadrejas de México, nos dicen que al día siguiente se van a un comuna hippie que está en un sitio precioso, un cañón a 40 millas de Austin. Nos quedamos con las ganas.
Ya estamos de nuevo en el Continental Club, nuestro garito de Austin. Esta noche está Dave González, tocando todo canciones de los ya desaparecidos Hacienda Brothers, Andre Williams, James Intveld y los MotherTruckers. El borde del portero nos ha cogido cariño, nos insulta amistosamente y cruzamos toda la sala hasta ponernos en primera fila.
Dave González da un concierto tremendamente bueno, muy buenos músicos, buen sonido... pero nos apetece un poco mas de r’n’r.
LOS CORONAS CON EL ANIMADOR DE ANDRE WILLIAMS "TOTALMENTE COCIDO"
Le toca el turno a Andre Williams, ya le hemos visto en Madrid y es una garantía de súper-show. Primero van saliendo sus músicos todos vestidos iguales con chaquetas azulonas de banda de boda de los años 50. Tres de ellos llevan un pedo que se caen del escenario, la cosa promete. Y vaya si promete, ¡qué juerga! Y con dos go-gós, una en cada esquina del escenario y al estilo tejano, absolutamente desinhibidas, tatuadas, y la de la izquierda moviendo mas de 120 kilos embutidos en un bikini.
Andre Williams hace un soul primitivo y rabioso que es lo mas parecido que se puede ver con el espíritu y la actitud del r’n’r original. Esto, como dirían los americanos, “is the real thing”. El concierto es impresionante, le jaleamos, silbamos, chillamos, coreamos y nos lo pasamos bomba.
James Intveld esta bien, encadenando un tema tras otro trasmitiendo una desbordante energía, con súper guitarrista y bajista, muchas poses a lo Elvis, y un show muy bueno que nos hacen sudar. Para acabar los MotherTruckers,la nueva generacion del r’n’r countrizado con una chica al frente que canta como un cruce entre Dolly Parton y Janis Joplin, y un “guitar hero” que lo mismo toca por Angus Young, Hendrix, Stevie Ray Vaughan o Ritchie Blackmore pero respetando la tradicion del country de Austin, su ciudad. Acaban de arrasar, hasta una camarera espontánea enloquecida y alguna chica del publico se suben a bailar. Toneladas de energía.
A dormir.
(LAS FOTOS SON DE VÍCTOR I WANNA)