Escrito por dario-manrique
18 Ago 2008 - Enlace
Dengue Fever: psicodelia y pop camboyano
La globalización tiene estas cosas: hace unos días hablaba de Buraka Som Sistema, ritmos angoleños pasados por la batidora en Lisboa para las pistas de baile del mundo entero. Ahora quiero hacerlo de Dengue Fever, un grupo de Los Ángeles que hace pop camboyano sesentero y psicodélico.
El teclista, Ethan Holzman, hizo un viaje hace años a Camboya y quedó prendado del pop de los 60 que aún se escucha en las radios. A su vuelta, tras machacar las casetes que se había traído a fuerza de escucharlas, se dedicó a la aparentemente imposible búsqueda de una cantante camboyana en Los Ángeles. No fue tan difícil: resulta que en Long Beach hay un barrio llamado Little Phnom Penh, de inmigrantes huídos de la barbarie de los jemeres rojos (si en la entrada de Buraka Som Sistema hablaba del sufrimiento de Angola y sus guerras, lo de Camboya con la represión de Pol Pot también fue tremendo: alrededor de dos millones de muertos). Holzman encontró en un club de ese barrio a Chhom Nimol, que procede de una familia de músicos populares en su país.
Así que Nimol ocupó el puesto de cantante del grupo -en jemer y en inglés-, escoltada por Zac Holzman, hermano de Ethan, y en 2003 publicaron su primer elepé, homónimo (por cierto: el nombre del grupo proviene de la desagradable enfermedad que un amigo de Holzman contrajo en su viaje asiático).
Este año han publicado su tercer disco, Venus on Earth, que contiene maravillas como este Sober Driver, una conversación telefónica en la que ella le llama a él, borracha, desde una fiesta que se acaba para que vaya a buscarla; él se queja de que le utiliza.
Esta Seeing Hands está en jemer.
Dengue Fever estaban incluidos en la BSO de Flores rotas, con una versión del jazzman etíope Mulatu Astatke: no me extraña que a los Dengue les guste Astatke, pues ambos comparten fijación por texturas y armonías poco habituales para los oídos occidentales.
Para quien quiera escuchar el pop camboyano en el que se basan Dengue Fever, está la recopilación Cambodian Rocks, con varios volúmenes ya, al igual que otra muy simpática de pop tailandés, Thai Beat A Go-Go.

El otro día, al fin, me dieron una pista sobre un grupo pekinés (lo siento, no trago con lo de Beijing. ¿Cómo sería? ¿"Grupo beijinés"? Al fin y al cabo, aquí no escribimos New York ni London, y los anglos dicen Seville o Saragossa). Tienen un nombre excelente:
A las cuatro y pico de la mañana sólo quedábamos, apurando nuestras cervezas, mi amigo Jordi y yo cuando paró un coche de la policía de DF. Tras pedirnos la documentación nos informaron de que beber alcohol en la vía pública era delito, muy educadamente (cabrones sí, pero educados también, nos vieron la cara de acojone y consideraron que no hacía falta ser rudos)... Nos dijeron que nos llevaban al coche para traladarnos a la delegación durante un máximo de 36 horas. ¡36 horas! Nuestro avión salía en 16 y, además, yo no me quería meter en ese coche ni borracho (y lo iba). Así que les pregunté, también educadamente, que de cuánto era la "multa" que debíamos pagar. Nos dijeron que de 1.500 pesos (90 euros) por cabeza, cantidad que no teníamos. Les preguntamos si no nos podían entregar la multa y la pagábamos a la mañana siguiente, pero "eso es en España, en México no funciona así. Y si no pagan, pues ya saben, a una celda rodeados de borrachos, drogados"... Nuestra idea de acercarnos a un cajero automático no les hizo mucha gracia (les exponía demasiado), así que acabaron por pedirnos lo que tuviéramos encima, que eran 500 pesos (Jordi) y 450 (yo). El tipo que llevaba la voz cantante, como en las películas, miró para los lados, cogió los billetes y se los metió en el bolsillo. Luego, en el colmo de la hipocresía, nos devolvieron las botellas antes de dejarnos marchar.
BSS es un grupo formado por portugueses y angoleños. Creo de hecho que un par de sus miembros son hijos de emigrantes angoleños, nacidos en Portugal. BSS han filtrado el kuduro ("culo duro", en portugués), un ritmo surgido en los años 90 en las sufridas calles de Angola, un país que ha padecido más de 30 años continuados de guerra, entre la colonial y la civil. El kuduro sería la versión angoleña de otros ritmos urbanos de la última década, como el reggaetón hispanoamericano o el funk de las favelas brasileñas. 
Hay que alabar el gusto del secretario de los socialistas vascos, y espero con ahinco que se curre alguna recopilación guapa para sus compañeros del parlamento vasco, con Magnetic Fields, Los Planetas y los Waterboys, por ejemplo, a ver si con esa música los ánimos se calman y podemos ver a batasunos y populares abrazados coreando "
Pero lo de Patxi López me ha servido de excusa para hablar de Los Punsetes, algo que quería hacer desde el martes pasado, que los vi en directo junto a unos 
El cartel de este año está bastante chulo, con el