Los periodistas musicales tenemos fama de gremialistas y endogámicos, ya sabes, ese tópico que dice que nos creemos parte de una élite alejada de los gustos de la plebe, que escribimos de grupos que sólo escuchamos nosotros. El fin de semana pasado sí que fue tope endogámico: fui al concierto que daba el grupo de dos periodistas musicales, en la casa de uno de ellos, y con un público formado, mayormente, por otros periodistas musicales. ¡Toma ya! A más de uno, de haberlo sabido, le hubieran entrado tentaciones e poner una bomba...
Me explico: el grupo se llama Tenedor y Miedo, y es un dúo formado por Jesús Miguel Marcos, de Público, y Quico Alsedo, autor del blog de música en El Mundo. (Antes que nada, he de aclarar que no son amigos míos, para que esto no parezca una comida de miembros: con Marcos he coincidio -e incluso hablado- en docenas de conciertos, pero a Alsedo ni siquiera lo conocía en persona hasta el otro día). Por lo que me contaron, sólo tocan en casas, nada de salas de conciertos: sólo casas. De hecho, esta actuación era una especie de showcase, una forma de darse a conocer para que les salieran más casas en las que tocar. Así que si os gustan sus vídeos o su myspace, les podéis invitar a tocar en vuestra fiesta.
Eso sí, música así cómo de fiesta -animada, bailable, tarareable- no es... Alsedo, en su invitación, describía a Tenedor y Miedo como "un rollo muy vocal, vamos cambiando mucho de instrumentos, es entre Pascal Comelade, Low, Elvis y las canciones asturianas de la mina". Es una declaración de intenciones e influencias acertada, a la que yo añadiría la música de Semana Santa. Sin coña, escuchad Bajé al sótano, una de las canciones que más me gustó.
Entre guitarras (acústicas y eléctricas), un tambor y otras mini-percusiones, un acordeón de juguete y algún otro instrumento "pascalcomeladista" que seguro olvido, Tenedor y Miedo desgranaron cerca de una docena de canciones (propias la gran mayoría). El que todo ello tuviera lugar en el salón de una casa lo hacía, por supuesto, muy cercano, y es una manera muy diferente de disfrutar de un conciertos: ves cada movimiento de dedos, puedes hablar con los músicos.
Otro tópico suele decir que los críticos suelen ser malos músicos, pero hay ejemplos de lo contrario: Neil Tennant, de Pet Shop Boys , escribía en Smash Hits antes de dedicarse a la música. Lenny Kaye, guitarrista de Patti Smith, era un reputadísimo crítico (y la propia Smith también hizo sus pinitos), etc... Tenedor y Miedo no son PSB ni Patti Smith, claro, y con la premisa de no tocar en salas es obvio que no pretender dedicarse-a-esto. Pero sus canciones son imaginativas y tienen fuerza, y además se nota que lo disfrutan. No sé, igual lo que pasa es que me da envidia verles tocando, y encima composiciones suyas, yo que carezco de cualquier habilidad musical. .. ¿Por qué coño no servirían para nada esas clases de piano de pequeño?