Escrito por dario-manrique
28 Sep 2008 - Enlace
Entremos en la historia del pop español
Hace poco en Jenesaispop publicaban una interesante entrada sobre las cifras reales de venta de discos en España. Como es de imaginar las cantidades son misérrimas: sin llegar a 2.000 discos Amy Winehouse conquistaba el tercer puesto; Malú, vendiendo 173 copias de su álbum se colocaba en el nº 100.
Obviamente, el que Jenesaispop pudiera publicar la lista se debía a una filtración: la industria discográfica española siempre se ha distinguido por su opacidad, incluso en época de vacas gordas, con lo que imaginemos en estos tiempos de debacle del CD... Esos números son para consumo interno de discográficas, distribuidores, tiendas y poco más (alguna emisora, supongo).
Cuando hace unos años trabajaba en la redacción de Rolling Stone de vez en cuando nos llegaba la lista de ventas que recopila Promusicae y ya me escandalizaba con las cifras, y eso que entonces aún eran un poco más altas. Entonces se me ocurrió un experimento "artístico" que estos días he vuelto a comentar con un grupo de amigos.
El objetivo del experimento sería nada menos que entrar en la historia del pop español colocando un single entre los más vendidos, ¡toma ya! Si las cantidades que se venden de álbumes son mínimas, las de singles son vergonzosas.
Los pasos serían los siguientes:
1. Juntarse un grupo de unas 10 personas, para compartir gastos. Creo que con unos 100 euros por cabeza sería suficiente.
2. Grabar una canción. Da igual cuál: puede ser una composición nueva, una versión tecno-pop del villancico Hacia Belén va una burra o una revisión hip-hopera de El vino que vende Asunción: lo importante es que, como en el caso de estas dos canciones, no haya que pagar derechos de autor a nadie, pues son composiciones anónimas, del cancionero popular. Grabarla no tiene que ser un problema: con un ordenador, un micrófono y un par de programas se puede hacer. La calidad no importa, se trata de demostrar lo fácil que puede ser meter un disco en la lista de "éxitos", lo patético de esos gritos promocionales en plan "¡¡Pepito Pérez entra directo al número 10 de las listas con su Unplugged in Aranda de Duero!!".
3. Se fabrican 150 copias, por ejemplo. Empresas como Good Sounds hacen 1.000 discos por 1.350 €, e incluyen los cánones a pagar a la SGAE y el Depósito Legal. Siendo sólo 150 ejemplares, y con un envoltorio más económico que la habitual "jewel case" (una carpetilla de cartón, por ejemplo) nos saldría mucho más barato. Otra opción es a la manera artesanal, es decir, en casa con la grabadora del PC y una impresora.
4. Encontrar una discográfica: No es tan difícil como se podría imaginar. Existen muchas compañías que por un módico precio prestan su nombre y su licencia para que edites tu disco. Eso sí, para entrar en la lista es importante que esa discográfica sea miembro de Promusicae.
5. Se distribuye en una tienda (o en más de una). Habría que estudiar un poco el calendario de lanzamientos, para que en la semana elegida para editar el disco no salieran muchos singles importantes, debería ser una semana lo más floja posible.
6. Se venden todas las copias. A precio muy barato (¿3-4 €?) cada uno de los "miembros del grupo" puede comprar unos cuantos discos y convencer a padres, hermanos, primos, amigos, compañeros de trabajo y al frutero para que también compren.
7. Entramos en las listas. No sé las cifras que se manejan actualmente en la lista de singles, pero estoy seguro de que con 150 copias despachadas en una semana entras seguro.
8. Hemos hecho historia. Pasamos a engrosar el elenco de "artistas" que han conseguido meter un single en las listas españolas. No está mal por sólo 100 €, ¿no? Yo hasta lo pondría en mi CV...

Veamos los candidatos:
Tengo que reconocer, además, que nunca he soportado a Queen. Pese a que mis admirados Flaming Lips los reivindiquen o a que algunos amigos míos traten de explicarme su grandeza, salvo algunas excepciones, como la barroca
Además, me alucina que para algo tan machote como la gloria deportiva se adoptara el We Are the Champions, un himno claramente gay en el que Freddie Mercury hablaba de la diferencia y de la perseverancia de un sector oprimido que, al final, triunfaría. Y triunfó: pese a que la homofobia siga vivita y coleando, sólo hay que pensar en cómo serán los siguientes grandes festejos que se van a vivir en España -especialmente en Madrid- esta semana, los del Orgullo Gay.
Vamos por partes. Para quien no se haya enterado, la España de la televisión cardiaca anda revolucionada por unas declaraciones de
Ahora que lo pienso, el repertorio para cantar -que se puede consultar 
