Escrito por dario-manrique
19 Ene 2009 - Enlace
Las siete vidas de una canción de Britney Spears
El viernes me preguntaba qué era lo que excitaba la imaginación de tantos DJs/productores que se habían puesto a hacer como locos mash-ups con la música de Jay-Z. Algo parecido ha ocurrido con uno de los hits de Britney Spears, Toxic, de 2003, que no para de ser versioneada. Sí, es un buen tema comercial de música de baile... como tantos otros. ¿Porqué Toxic?
Con unos créditos de compositores tan largos como los de una película (cuatro personas la crearon en el laboratorio, incluidos alquimistas suecos de canciones por encargo), Toxic es adictiva gracias, sobre todo, al sampleo de cuerdas que sobrevuela la pegadiza base, o detallitos como el punteo de guitarra que aparece de vez en cuando.
Las versiones que conozco, sin embargo, son casi acústicas, prescindiendo de todo elemento electrónico, y centrándose en la letra, que habla de un hombre peligroso e irresistible. Debe ser por eso que son casi siempre artistas femeninas las que la eligen como versión (aunque la genérica letra podría referirse también a una mujer con mínimos cambios).
La franco-israelí Yael Naím optó por hacerla sólo con piano, mientras el trío folkie de las Chapin Sisters prefirieron una guitarra acústica y unos fantasmales coros (su relectura se puede escuchar en su myspace).
Las suecas Those Dancing Days, sin embargo, quisieron hacer una versión más animada, que han publicado como cara B de un single y se puede bajar aquí.
Pero lo que más me ha gustado no es una versión, sino un injerto, Sí, no lo puedo evitar, me encantan los que están bien hechos, y este es una maravilla que además viene con vídeo-injerto. Es la base de Toxic más las líneas vocales de la estupenda Love Shack, de B-52's.

52 eurazos por un concierto en una sala hacen que los precios de los festivales,
Es decir, por 34 € pude ver a cuatro grupos llamativos y con cierto caché. Aquí me hubieran costado un mínimo de 20-25 € cada uno de ellos.