Este fin de semana fui al Ola Festival, que celebraba su primera edición en el mismo recinto de Guardias Viejas (El Ejido) que el Creamfields. El cartel, entre la electrónica y el indie-pop, tenía buena pinta, especialmente por la presencia de Björk y Cut Copy.
He de reconocer que en los últimos años mi fervor por Björk se ha ido apagando, sobre todo porque sus dos últimos discos no me ponen nada, pero en Almería cerraba su gira tras 17 meses, era una oportunidad como para no perdérsela. Y recuperé la fe en la ella, pletórica y con una banda de tan extraña composición como espectacular, que incluía a casi una docena de islandesas doblando como coro/sección de vientos, el DJ usando el ReacTable inventado en una universidad barcelonesa, etc... Además, se notaba en Björk esa sensación entre la euforia y el alivio del final de una larga gira. Quizá por eso el muy agradecido repertorio osciló entre los grandes éxitos y lo discotequero, con apoteósicas versiones de Army of Me, Hyperballad o Declare Independence.
Aquí cuelgo un vídeo de esa última canción en el que se ve la ReacTable en funcionamiento.
Lo de Cut Copy, que empezó pasadas las 5 de la mañana, fue un triunfo anunciado, al menos para mí. El In Ghost Colours de los australianos es a estas alturas mi disco del año, un hitazo tras otro de electro-pop ochentero bailongo que obliga a mover el esqueleto cosa fina. Para que quien no los ha escuchado nunca se haga una idea, aquí van un directo de Nueva York grabado por Pitchfork.tv y uno de sus clips.
Además de estos dos, hubo otros puntos álgidos en el Ola. Principalmente, Kula Shaker, una deuda personal, pues nunca los conseguí ver a mediados de los 90, cuando publicaron el inmenso K, uno de los mejores discos de eso que los británicos llamaron "dad rock", o rock de padres. Es decir, el rock clásico de los 60-70 pasado por la batidora por los hijos de la generación que lo vivieron, sumando lo aprendido del britpop de principios de los 90 (Stone Roses, Charlatans, etc). El iluminado cantante de Kula Shaker, Crispian Mills, sigue con sus fijaciones místicas (¡esas canciones en sánscrito!), pero en Almería dio un concierto potente y conciso, centrado en los temas de K.
Del resto del fin de semana poniendo mis carnes al sol en diferentes playas del Cabo de Gata no voy a contar mucho. No quiero dar envidia gratuita :)