Escrito por dario-manrique
21 Mar 2009 - Enlace
Las aventuras de Los Coronas en Austin
Lo prometido es deuda: aquí está la primera entrada del paso de Los Coronas por el South By Southwest, el festival tejano que llena durante una semana Austin de cientos de conciertos por todas partes. El contingente español incluye, además de a Los Coronas, a grupos como We Are Standard, La Habitación Roja, Delco, SFDK, De Pedro, etc.
AUSTIN, DÍA 1
Después de dormir profunda y plácidamente, nos levantamos en nuestro Motel Super 8, quizá demasiado temprano para venir de un viaje de 17 horas, y vamos a recoger el bajo que nos deja Raquel, de Gibson. Recogemos acreditaciones y salimos corriendo hacia el Sonny’s Vintage, local donde vamos a dar nuestro primer bolo en Austin.
El concierto es a las 12 de la mañana en una tienda de “cualquier cosa cercana a la cultura del r’n’r" de segunda mano. En una esquina de la tienda está el escenario, entre amplificadores, ropa y discos de segunda mano, y tirando a cutre – algunas cosas muy cutres -. Sonny, el dueño, es un tio simpático con pinta de Samuel L. Jackson en Jackie Brown y gorra de Black Panther, de chiste facil y sonrisa constante. El sonido (¿?) lo lleva Erick Volta, un chicano con gafas de 12 dioptrías y barba rala, un poco retraído, muy agradecido y bastante cool, que manipula con mucha eficiencia una mesa de mezclas Peavy de principios de los setenta. Todo es cutre pero tiene su encanto. Justo cuando nos estamos planteando montar un kit de batería con bidones de gasolina y restos de un contenedor, aparece el siguiente grupo con su flamante batería y nos salva la vida. El concierto se pasa volando, en un abrir y cerrar de ojos ya está el siguiente grupo en el escenario.
Al lado de Sonnys están – según nos dicen – las mejores hamburguesas de Austin, vamos con las camisetas aún sudadas y pedimos la mas grande con patatas. Tienen razón ¡¡¡Y el cocinero es chino¡¡¡
Antes de volver nos pasamos por Antone’s Records, a cinco metros de la hamburguesería y diez del Sonnys. Es una tienda de discos de segunda mano – ¡¡¡vinilos!!!- mítica en Texas. Nos dejamos llevar y acabamos comprando docenas de discos; originales de Duane Eddy, Little Richard, Glenn Campbell, Ray Charles, Ventures, Manassas, Jerry Reed, … y cuando Loza – nuestro batería - va a pagar uno de los discos, resulta que el dueño de la tienda es quien toca la batería en ese disco!!! Nos sacamos fotos con él y nos lo firma. Es un disco instrumental de mediados de los ochenta llamado Big Guitars From Texas que fue una gran influencia de los Los Coronas en los comienzos. Ganó un Grammy por aquel disco. Al despedirnos nos damos las manos, a él le tiemblan. Es probable que el parkinson le haya obligado a dejar la batería. Qué cosas tiene la vida.
Cuando nos disponemos a recoger el equipo para marcharnos, aparecen tres tías macizas de un metro ochenta con el pelo azul y trajes interestelares ultra ajustados, que tocan tres cuartos de hora más tarde un estilo que podriamos llamar “garage minimal Venusino”. Ya tenemos un buen motivo para quedarnos y la tienda se ambienta. Son las She Creatures, unas inglesas cuya misión en Austin es convertirse en la “pesadilla” de todo bicho viviente de sexo masculino. Después de hacer el protocolario intercambio de elogios, prometernos “amor eterno” y una gira por nuestros respectivos países, nos marchamos al centro de convenciones de Austin, lugar donde está ubicada la organización del festival, a tomar unos vinitos en el stand del Sounds From Spain.
Aprovechamos que en el stand hay bebida gratis para invitar a la mitad de la gente que se encuentra en nuestra planta y regalarles nuestros cds. Nuestra popularidad aumenta gracias al vino.
Por la noche llega el segundo concierto. Esta vez no hay macizas, en los grupos españoles no se lleva mucho. Cuando estamos ya en el escenario a punto de tocar, aparece Jairo, de De Pedro. Otra vez se nos pasa volando, tocamos media hora nuestras canciones y un cuarto de hora las de Jairo, lo justo para sudar como pollos y quedarnos con ganas de tocar una hora más.
Las calles de alrededor del Esther’s Folies están llenas de gente, la policía corta una zona enorme, como todo Malasaña y Chueca juntas, pero con avenidas como la Gran Vía. El festival se celebra en todas partes, en los bares, en la calle, en tiendas de ropa, de discos…, como una fiesta de carnaval callejero donde predomina el rock, y es que Austin es Rock. Pero a Jairo se le ocurre ir a un bar donde ponen música house hasta las cuatro de la mañana y no nos dejan pasar. Nosotros también somos rock y ellos lo notan. Fuera!!! El portero nos grita, nos dice que nos apartemos de su vista, que ni siquiera guardemos cola y luego se parte de risa. ¡Qué cachondos son los tejanos! Nos vamos al hotel, y a dormir.
