Escrito por dario-manrique
07 May 2009 - Enlace
La nueva vida de La Buena Vida
El martes tuve la suerte de ver en el pequeño Teatro Maravillas a La Buena Vida dando uno de sus primeros conciertos sin la voz de Irantzu Valencia. Aunque ya tenía pistas por el reciente EP Viaje por países pequeños, no sabía bien lo que podía encontrarme, pero lo que vi me gustó. Y aunque evidentemente han perdido cosas por el camino (la alternancia de voces chica-chico, por ejemplo, o su simple presencia entre tanto maromo), han ganado otras.
No sé cómo decirlo sin que suene raro o mal, pero da la impresión de que han ganado en músculo y testosterona: no sólo las canciones nuevas suenan más potentes, "rockeras", casi, sino también las viejas. La mayor parte de lo que tocaron el martes fueron temas antiguos -pero no siempre obvios- y en muchos de los casos con arreglos nuevos: Vapor de carga, En un tiempo feliz, Ventura, El largo adiós, etc.
Se echa de menos la voz y la presencia de Irantzu, pero a veces a un grupo, después de tantos años de carrera, no les viene mal un pequeño terremoto como este (que se te vaya uno de los dos cantantes) para repensarse las cosas e intentar tirar por un nuevo camino. A ver: La Buena Vida siguen siendo La Buena Vida, no es que ahora hagan techno-punk, y a quien le parecieran antes unos blandengues seguirán pensando lo mismo. Pero también puedo decir que fui con mi chica, a la que nunca le habían atraído LBV (ella iba por ver a Coralie Clément) y salió encantada, le gustaron mucho más de lo que esperaba. Sonaron rotundos.
Este es el vídeo, dirigido por Borja Cobeaga (Pagafantas), de la versión de Poch Viaje por países pequeños, un clip muy chulo al estilo Buenas noches y buena suerte o Mad Men.
Por cierto, el concierto de Coralie Clément también estuvo muy bien. Aunque en formato reducido (con programaciones, un guitarrista y una flautilla que ella tocó en algún tema), las juguetonas "chansons" de la hermana de Benjamin Biolay sonaron de maravilla.

Lo de tocar la guitarra fue casi lo único alejado del molde clásico que se permitió Reed. Su mimetismo del soul de comienzos de los 60 que se me repetía la sensación de "esto ya lo he escuchado". Eso no quita para que disfrutara del concierto (era difícil no hacerlo para cualquiera con dos orejas y dos piernas), pero el déjà-vu era continuo. La canción del siguiente vídeo, por ejemplo, me recuerda bastante al Hard to Handle de Otis Redding que precisamente