24 Oct 2009
El escritor Hector Martínez publica una reseña del libro "El agujero"
Más informaciones: Adevarul.es
El año pasado se publicó, gracias al trabajo de Dan Caragea, la versión portuguesa de la novela Gaura (2004) de Stefan Mitroi, con el título O Buraco, Água viva, Água morta -”El agujero. Agua viva, Agua muerta”, en español-. Precisamente es esta traducción, con portada del artísta pintor Romeo Niram, la que he tenido oportunidad de leer sin demasiadas dificultades, por lo que la recomiendo mientras no exista versión española de la novela.
Son varios los elementos que se entremezclan en esta novela. Sumergidos en la cotidianeidad de una aldea, Purani, Mitroi comienza el relato con el siempre misterioso halo de una maldición: todas las mujeres que se casan con un varón de la familia Preducel, terminan abandonadas dando a luz un varón que, a su vez, repetirá la historia con otra desafortunada. Todos los varones marchan de viaje y no vuelven. Pero, ¿qué sería de una aldea sin las habladurías y rumores? La maldición se ve envuelta de toda una suerte de historias acerca de qué les ocurrió a los Preducel, desaparecidos y sin que se volviera a saber de ellos. Esta imaginación de los vecinos surte un efecto en la novela: nos introduce en sucesos extraordinarios que van creando el ambiente a la historia que se nos narra, el viaje del último de los Preducel, Anghel, casado con Paulina y con un hijo, Sebastián. Un viaje extraño, sorprendente, que parece repetir, una vez más, la conocida maldición: Anghel, pocero, empieza una noche un agujero por debajo de la tierra, interminable, kilométrico, durante años, donde desaparece y del que sólo vuelve contadas veces, porque según avanza en su labor va siendo más difícil retornar. Sus pretensiones son un auténtico secreto para gran parte de la aldea y para el propio lector. De nuevo, las habladurías y rumores: va en busca de la Fuente de la Vida, el agua milagrosa que confiere una eterna juventud. Cierto o no, la aldea de Purani se ve revuelta ante la posibilidad de tener el mágico líquido al alcance de su mano. Y el lector se encuentra rodeado completamente de hechos fantásticos y fabulosos.
Stefan Mitroi emplea todo este marco para evidenciar ciertos temas actuales, como por ejemplo, el aprovechamiento político de la ingenuidad del pueblo, además de las inherentes consecuencias existenciales. Los más viejos del lugar se desesperan, e incluso creen en ello cuando Ciocanel, burócrata filósofo, utiliza los medios de comunicación para dar veracidad al rumor que corre de boca en boca como un mito ancestral. Todos en la aldea creen en la existencia de la Fuente de la Vida porque “lo han visto en la televisión”. La irracionalidad de la búsqueda o del mito, y la aún más irracional fe ciega en la “caja tonta” sirven para que Ciocanel salga elegido Alcalde en las elecciones. Tras ello, una serie de desgracias arrecian en la aldea: un devastador terremoto, una tremenda sequía, un torrencial diluvio y el ataque sanguinario de insectos, asolarán la aldea y los campos. Ciocanel, en esta ocasión, usará a Anghel Preducel y su agujero como cabeza de turco al que echar las culpas de tanta desgracia. Junto a la ácida crítica de la realidad o el paisajismo de la población, son de subrayar el humor que Stefan Mitroi introduce por medio de la pregunta filosófica, no sin cierta ironía, el lirismo de gran parte de la novela como si estuviéramos ante un verdadero poema en prosa, y la fuerte presencia del mito. En cuanto al humor, destaca el personaje de Ciocanel, al comienzo del libro, como Secretario de Cámara, que atormenta a la población con sus interrogaciones filosóficas cada vez que un aldeano se acerca al despacho necesitando una certificación o documento sellado -nacimientos, matrimonios, defunciones…-. Las cuestiones planteadas son de este tenor: ¿Por qué las hojas de los árboles son amarillas en otoño y verdes en primavera? ¿Por qué del Girasol no sale nunca trigo? ¿Cómo la hierba verde se transforma en leche dentro de la barriga de la vaca? ¿Cómo cabe todo el roble en una bellota? ¿Por qué los peces no se oxidan si están todo el día dentro del agua?

