16 Dic 2011
Michel Houellebecq y César Antonio Molina reciben el premio Niram Art en Madrid
El escritor francés Michel Houellebecq y el ex ministro de Cultura, el poeta César Antonio Molina reciben el Trofeo Niram Art en Madrid.
Sábado 17 de diciembre, a partir de las 20.00 horas, tendrá lugar en el Centro Cultural de los Ejércitos, la gala de entrega de los Premios Niram Art 2011. El acto es organizado por la Editorial Niram Art.
El escritor francés Michel Houellebecq será distinguido con el Gran Premio Niram Art de Literatura, el galardón Mihail Sebastián en reconocimiento a su obra. A la invitación de la editorial española, el escritor pasará una semana en nuestro país. El participará a reuniones y encuentros con los lectores, el domingo 18 de diciembre en Espacio Niram y el martes 20 de diciembre, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense.
César Antonio Molina recibe el Gran Premio Niram Art de Poesía, el galardón Tristán Tzara por su libro El fin de Finisterre. Asimismo, a Emil Constantinescu, presidente de Rumanía 1996 – 2000, se le otorga el Gran Premio Niram Art, el galardón Ambroise Vollard, en reconocimiento a la actividad de la Fundación Generación Europea, de la cual es fundador y que tiene entre sus objetivos la formación de una conciencia cívica y ética de la integración europea.
Michel Houellebecq y César Antonio Molina también serán obsequiados con un premio menos común. Durante la ceremonia tendrá lugar la presentación de los libros “César Antonio Molina Viajes al fin de Finisterre” y “Michel Houellebecq: amor y otros mitos”, coordinado por Fabianni Belemuski. Los ensayos acercan al público a las obras de los dos grandes escritores premiados.
El jurado decidió entregar el Premio Niram Art de Literatura al escritor Stefan Mitroi por su novela “La Biblia para hormigas según José Saramago”, el Premio Niram Art de Poesía al autor israelí Eran Eisen por su libro “Entre nosotros”.
El Premio al Manuscrito se le concederá este año al escritor madrileño Diego Vadillo López por la novela “De compras en Tzara”, cuyo protagonista es el poeta dadaísta Tristán Tzara.
En esta edición, el Premio para las Artes Plásticas ha sido reemplazado por un homenaje a la vida y obra del pintor Baruch Elron (1934 – 2006). El artista israelí fue uno de los pintores contemporáneos más relevantes de Israel. Durante la ceremonia se presentará el libro Baruch Elron del también madrileño Héctor Martínez Sanz, en presencia de Lydia Elron, la esposa del artista.
La apertura de la gala correrá a cargo del vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense, José Antonio Jiménez de las Heras, el general del Primer Tercio Rey Juan Carlos I, Javier Baredo de Valenzuela y por el director de la editorial Niram Art, teniente coronel Miguel Ángel Galán Segovia. El evento será presentado por el director de la revista Niram Art, el escritor Fabianni Belemuski.
16 Oct 2011
True Colours, muestra de arte de la comunidad gay israelí en Inglaterra
La exposición denominada "Libertad de Expresión: True Colours” se centra en la escena artística de la vibrante comunidad gay de Tel Aviv y cuenta con el apoyo del Ministerio de Turismo Israelí.
Dieciocho artistas israelíes exhibieron durante el mes de septiembre 73 piezas de arte, pinturas, fotografías y esculturas de Israel para la exposición de una semana en Londres, en la Soho Gallery. Después, la misma exposición se presentó en la Cube Gallery en el centro de Manchester.
La exposición está comisariada por Daniel Cahana-Levensohn con el objetivo de destacar las Hidden Gems (gemas ocultas) de Israel.
Rafi Shalev, director en el Reino Unido e Irlanda de la Oficina de Turismo del Gobierno de Israel comenta:
"Hidden Gems de Israel es un escaparate de presentación de los productos que están disponibles en Israel, incluyendo las experiencias y puntos de interés como la escena del arte contemporáneo. La exposición "Libertad de Expresión: True Colours ‘ refleja el dinamismo de la moderna metrópoli Tel Aviv, a través de su mundo del arte vanguardista y aclamado a nivel internacional. El propósito de la exposición es celebrar la cultura de la tolerancia de Israel. "
Entre los artistas israelíes presentes en la muestra, se incluyen los fotógrafos David Adika y Gilad Sichi, la pintora Natasha Brilliantova y escultor Yanizki Ronit, entre otros. El artista israelí más prolíficos mostrando su trabajo es Rafael Pérez, un conocido miembro del mundo del arte gay israelí.
Pérez juega un papel importante en la promoción de la escena del arte de la comunidad LGBT (le
sbianas, gays, bisexuales y transexuales) en Tel Aviv. Él se inspira en acontecimientos de la vida, así como la historia y los paisajes de Israel, que se traducen en obras audaces y coloridas. Sus últimos trabajos se han concentrado en las escenas urbanas de Tel Aviv, retratando de la ciudad como un lugar donde prevalece la libertad cultural.
También está presente el fotógrafo David Adika, que vive y trabaja en Tel Aviv, pero tiene residencia artística en Francia y España. El trabajo de David se centra en las culturas de Israel a través de objetos de naturaleza muerta, objetos domésticos, así como retratos.
Todos los artistas participantes:
Amnon David Ar,
Baruch Elron,
Dan Reisner,
David Adika,
Deganit Berest ,
Doron Rabina,
Howard Fox,
Itzu Rimmer,
Jacob Carmely,
Maya Kapelushnik ,
Natasha Brilliantova,
Raphael Perez,
Ronit Yanizki,
Shani Nahmias,
Sharon Poliakin,
Sichi Gilad,
Tali Amitai Tabib,
Uri Gershuni
Para más informaciones: www.thinkisrael.com
04 Jul 2011
Lisboa: Entrega de los Premios MAC 2011
Martes, el 28 de Junio del 2011, tuvo lugar en Lisboa la Entrega de los PREMIOS MAC 2011 que marcan el 17º Aniversario del MAC – Lisboa (Movimiento Arte Contemporáneo).
Los premiados MAC 2011 son: Fabianni Belemuski para la Revista Niram Art (Prensa), Eva Defeses (Divulgación Cultural, Defeses Fine Arts PR Agency), Joao Paulo Sacadura (Periodista Cultural Televisión TVI), “Cartaz das artes” (Programa Cultural, TVI), Teresa Mendonça (Premio Hilario Teixeira Lopes), Luisa Noguiera (Pintura), Ricardo Paula (Carrera), Onik Sahakian (Prestigio), Joao Duarte (Honorario), Roberto Chichorro (Merito y excelencia), Hilario Teixeira Lopes (Vida y Obra).
Las distinciones para Divulgación Cultural fueron otorgadas a Héctor Martínez Sanz, por su trabajo en la Revista Marco en Madrid, los Talleres de Formación y Animación Cultural Mayor de Aljustrel y periodista Manuel Rodríguez Vaz.
Antes de la ceremonia de entrega de los premios MAC 2011, Alvaro Lobato de Faria, dir. coord. MAC, le entregó una Medalla de Reconocimiento Internacional (creador Joao Duarte) al promotor cultural Antonio Calderón de Jesús, conocido por sus proyectos internacionales entre America Latina y España y Rumanía y España.
Radu Darolti, reportero nuestro presente en Lisboa ha entrevistado a Calderón de Jesús sobre la amistad luso-española en el campo de las bellas artes. Calderón de Jesús ha declarado: “Se conoce y se admira mucho el arte portugués en España pero siempre hay lugar para hacer más cosas. dar a conocer a más artistas. Después de haber dado por finalizado mi proyecto de promoción de los artistas sudamericanos y de los extensos documentales video sobre el arte contemporáneo rumano, quiero dedicarme a la promoción de los artistas portugueses en España. Creo que el MAC es un buen punto de partida y he conocido aquí muchos pintores y escultores de gran talento.”
Antonio Calderón de Jesús comienza su trabajo de promoción en Portugal, con su último proyecto, un libro sobre artistas portugueses que él propio coordina, supervisada y organiza. El volumen será el primero de una serie editorial más amplia, que va a explorar el mundo de las galerías de arte de varios países, bajo su organización y coordinación.
17 Jun 2011
El 17º Aniversario del MAC (Movimiento Arte Contemporáneo) de Lisboa

El MAC de Lisboa (Movimiento de Arte Contemporáneo) celebra su 17º aniversario con la inauguración de una exposición colectiva que junta pintura, escultura y joyería y la entrega de los Trofeos MAC 2011, pieza escultórica del artista plástico Santos Lopes, a los artistas, los medios de comunicación y las organizaciones que se destacaron durante el año 2010/2011.
Participan los artistas: ALBERTO GORDILLO, ALFRED OPITZ, ARTUR BUAL, CRUZEIRO SEIXAS, CABRITA REIS, EDUARDO BATARDA, FERNANDO D`F. PEREIRA, FIGUEIREDO SOBRAL, GIL TEIXEIRA LOPES, HILÁRIO TEIXEIRA LOPES, JOÃO DUARTE, JULIÃO SARMENTO, JUSTINO ALVES, LOURDES LEITE, LUÍSA NOGUEIRA, MALANGATANA, MARIA JOÃO FRANCO, MATILDE MARÇAL, ONIK, PAULA REGO, RICARDO PAULA, ROBERTO CHICHORRO, ROGÉRIO AMARAL, SANTOS LOPES, TERESA MENDONÇA, entre otros…
Lugar y fecha: Lisboa (Av. Álvares Cabral, 58/60), dia 28 de Junio, 18:30 horas.
La exposición estará abierta al público hasta el 30 de septiembre 2011
08 Jun 2011
Nuevos Lanzamientos Niram Art Editorial
10 de junio del 2011, a las 19 horas
Aula de Teatro de la Facultad de Filosofía,
Universidad Complutense de Madrid, Ciudad Universitaria, 28040 – MADRID
Viernes, Día 10 de junio del 2011, a las 19 horas, tendrán lugar los lanzamientos de los más recientes títulos de la Editorial Niram Art, en el Aula de Teatro de la Facultad de Filosofía, Universidad Complutense de Madrid. La apertura del evento estará a cargo del director de la Editorial Niram Art, el teniente-coronel Miguel Ángel Galán Segovia.
Se trata del lanzamiento de cuatro volúmenes:
“El Agujero o Agua viva, Agua muerta” (es una novela del escritor Stefan Mitroi, autor que comenzó su carrera literaria como periodista y cuentista (cuatro volúmenes). Posteriormente, publicó poesía (siete volúmenes, 1992-2001), libros para niños (cuatro volúmenes, 1988-2005), novelas (seis volúmenes, 2003-2010) y teatro (dos volúmenes, 2006-2007). Su primera novela, “La Caída en el cielo”, 2003, ha sido traducida al francés, en el mismo año, obteniendo un éxito notable. Le siguió “El Agujero”, en 2004, que se tradujo al portugués en 2008. En 2005, salió “La vida inversa de Cocostel Ouatu”. En 2008, publicó su novela-tríptico “Dulce como el ajenjo”, su más notable producción literaria hasta el momento. “Réquiem para Tanase” es su última novela publicada en 2010. Entre muchos otros premios, Stefan Mitroi fue galardonado, en 2010, con el Premio de la Academia Rumana, el más importante premio literario de su país, para la novela “Dulce como el ajenjo”. Recibió también, en el mismo año, el Premio del Club de los Novelistas de la Asociación de los Escritores de Bucarest. Sus obras han sido traducidas al francés y al portugués. La traducción al español fue hecha por Fabianni Belemuski. ISBN: 978-84-615-0936-2.
El libro será presentado al público por el crítico Dan Caragea y el propio autor tendrá una breve intervención. La fotografía de la portada es una obra del fotógrafo Bogdan Ater.
“Maranatha” es un volumen de ensayos sobre tres de los libros del Antiguo Testamento (El Cantar de los Cantares, El Eclesiastés y Job), firmado por los escritores Fabianni Belemuski, Diego Vadillo López y Héctor Martínez Sanz. La portada del libro es una obra del gran pintor israelí Baruch Elron. ISBN: 978-84-615-0935-5.
Fabianni Belemuski, licenciado en Periodismo, Máster en Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, es escritor, traductor, periodista, autor de artículos, reportajes, entrevistas y críticas literarias y artísticas en la prensa. Es autor del libro “Diario del Capitán Nwo Sékke y otros cuentos” (Ed. Niram Art 2010), traductor de los libros “Los Securistas fueron Extraterrestres” y “El Agujero” (Ed. Niram Art 2011). Ha recibido el premio MAC (Movimiento Arte Contemporáneo—Lisboa) “Periodismo Cultural 2010”.
Diego Vadillo López, madrileño de nacimiento, es profesor de Lengua Castellana y Literatura y autor de dos novelas: “Voz arrojada al vacío” (2005) y “Utopía y Astigmatismo” (2007), del poemario “Burladeros de Hojaldre” (2010) y del ensayo “Gómez de la Serna era trotskista” (2011), publicado por Niram Art Editorial. También es autor de varios artículos y crónicas en diversas publicaciones.
Héctor Martínez Sanz es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en Literatura por la Sociedad Cervantina de Madrid. Profesor titular de Filosofía, Lengua y Literatura en Madrid, es autor de: “Comentarios a Unamuno y a aquéllos que quisieron ser como dioses” (Ed. Antígona, 2006), “Por un horizonte de niebla” en la colectiva de poesía “Con versos, fragmentos de una antología futura” (Ed. Antígona, 2006), el recopilatorio poético “Antología digital” (Retrato Literario, 2009) y “Pentágono” (Ed. Niram Art 2010). Es director fundador de la revista de arte y ensayo Madrid en Marco. Ha sido galardonado con el premio “Amicus Rumaniae”, ICR Madrid marzo 2010, con el premio “Niram Art 2010—Manuscrito” mayo 2010, el premio MAC (Movimiento Arte Contemporáneo—Lisboa) “Crítica de Arte 2010” y con el premio “Trofeo de las Celebridades España 2010”.
“Lirismos de lo horizontal” es el título del volumen de ensayos de Diego Vadillo López en torno a la obra del poeta Carlos Edmundo de Ory. La portada es una obra de la fotógrafa madrileña Saga. ISBN: 978-84-615-0931-7.
“Deconstrucción” es un libro de ensayos firmado por Fabianni Belemuski, que ofrece una mirada crítica a la actual corriente filosófica que domina el panorama intelectual mundial, la deconstrucción. La portada pertenece a la artista plástica Liv Peicanni. ISBN: 978-84-615-0934-8.
Los libros y sus autores serán presentados por Débora Ragel Galán y Wendy Jaclyn Moriel Maldonado. El evento cuenta con varias intervenciones musicales.
08 Jun 2011
Nuevos Lanzamientos Niram Art Editorial
10 de junio del 2011, a las 19 horas
Aula de Teatro de la Facultad de Filosofía,
Universidad Complutense de Madrid, Ciudad Universitaria, 28040 – MADRID
Viernes, Día 10 de junio del 2011, a las 19 horas, tendrán lugar los lanzamientos de los más recientes títulos de la Editorial Niram Art, en el Aula de Teatro de la Facultad de Filosofía, Universidad Complutense de Madrid. La apertura del evento estará a cargo del director de la Editorial Niram Art, el teniente-coronel Miguel Ángel Galán Segovia.
Se trata del lanzamiento de cuatro volúmenes:
“El Agujero o Agua viva, Agua muerta” (es una novela del escritor Stefan Mitroi, autor que comenzó su carrera literaria como periodista y cuentista (cuatro volúmenes). Posteriormente, publicó poesía (siete volúmenes, 1992-2001), libros para niños (cuatro volúmenes, 1988-2005), novelas (seis volúmenes, 2003-2010) y teatro (dos volúmenes, 2006-2007). Su primera novela, “La Caída en el cielo”, 2003, ha sido traducida al francés, en el mismo año, obteniendo un éxito notable. Le siguió “El Agujero”, en 2004, que se tradujo al portugués en 2008. En 2005, salió “La vida inversa de Cocostel Ouatu”. En 2008, publicó su novela-tríptico “Dulce como el ajenjo”, su más notable producción literaria hasta el momento. “Réquiem para Tanase” es su última novela publicada en 2010. Entre muchos otros premios, Stefan Mitroi fue galardonado, en 2010, con el Premio de la Academia Rumana, el más importante premio literario de su país, para la novela “Dulce como el ajenjo”. Recibió también, en el mismo año, el Premio del Club de los Novelistas de la Asociación de los Escritores de Bucarest. Sus obras han sido traducidas al francés y al portugués. La traducción al español fue hecha por Fabianni Belemuski. ISBN: 978-84-615-0936-2.
El libro será presentado al público por el crítico Dan Caragea y el propio autor tendrá una breve intervención. La fotografía de la portada es una obra del fotógrafo Bogdan Ater.
“Maranatha” es un volumen de ensayos sobre tres de los libros del Antiguo Testamento (El Cantar de los Cantares, El Eclesiastés y Job), firmado por los escritores Fabianni Belemuski, Diego Vadillo López y Héctor Martínez Sanz. La portada del libro es una obra del gran pintor israelí Baruch Elron. ISBN: 978-84-615-0935-5.
Fabianni Belemuski, licenciado en Periodismo, Máster en Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, es escritor, traductor, periodista, autor de artículos, reportajes, entrevistas y críticas literarias y artísticas en la prensa. Es autor del libro “Diario del Capitán Nwo Sékke y otros cuentos” (Ed. Niram Art 2010), traductor de los libros “Los Securistas fueron Extraterrestres” y “El Agujero” (Ed. Niram Art 2011). Ha recibido el premio MAC (Movimiento Arte Contemporáneo—Lisboa) “Periodismo Cultural 2010”.
Diego Vadillo López, madrileño de nacimiento, es profesor de Lengua Castellana y Literatura y autor de dos novelas: “Voz arrojada al vacío” (2005) y “Utopía y Astigmatismo” (2007), del poemario “Burladeros de Hojaldre” (2010) y del ensayo “Gómez de la Serna era trotskista” (2011), publicado por Niram Art Editorial. También es autor de varios artículos y crónicas en diversas publicaciones.
Héctor Martínez Sanz es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en Literatura por la Sociedad Cervantina de Madrid. Profesor titular de Filosofía, Lengua y Literatura en Madrid, es autor de: “Comentarios a Unamuno y a aquéllos que quisieron ser como dioses” (Ed. Antígona, 2006), “Por un horizonte de niebla” en la colectiva de poesía “Con versos, fragmentos de una antología futura” (Ed. Antígona, 2006), el recopilatorio poético “Antología digital” (Retrato Literario, 2009) y “Pentágono” (Ed. Niram Art 2010). Es director fundador de la revista de arte y ensayo Madrid en Marco. Ha sido galardonado con el premio “Amicus Rumaniae”, ICR Madrid marzo 2010, con el premio “Niram Art 2010—Manuscrito” mayo 2010, el premio MAC (Movimiento Arte Contemporáneo—Lisboa) “Crítica de Arte 2010” y con el premio “Trofeo de las Celebridades España 2010”.
“Lirismos de lo horizontal” es el título del volumen de ensayos de Diego Vadillo López en torno a la obra del poeta Carlos Edmundo de Ory. La portada es una obra de la fotógrafa madrileña Saga. ISBN: 978-84-615-0931-7.
“Deconstrucción” es un libro de ensayos firmado por Fabianni Belemuski, que ofrece una mirada crítica a la actual corriente filosófica que domina el panorama intelectual mundial, la deconstrucción. La portada pertenece a la artista plástica Liv Peicanni. ISBN: 978-84-615-0934-8.
Los libros y sus autores serán presentados por Débora Ragel Galán y Wendy Jaclyn Moriel Maldonado. El evento cuenta con varias intervenciones musicales.
27 May 2011
ENTRE UNICORNIOS Y MARIPOSAS

por Héctor Martínez Sanz
Tudor Serbanescu habla un poco de español, no demasiado, lo suficiente para entendernos. Va de aquí para allá por la sala, viene y va, sonríe, se muestra muy amigable… lo que en España venimos a llamar un hombre campechano, es decir, según los diccionarios, llano y cordial, sin formulismos ni ceremonias, franco y sencillo. Fue Martín Cid quien me dijo que Tudor había fundado una sala de exposición en una tahona en su tierra natal de Teleorman (Rumanía). Es algo insólito, sí, pero nada alejado de la campechanía con la que le describo. Pan y Arte, que no falten, podría ser el lema que, a buen seguro, Tudor firmaría al momento.
Disfrutamos de su obra a primeros de este octubre pasado. Asistí como público en la presentación y esto me permitió recrearme, más que otras veces, en las obras expuestas. Por ejemplo, en la pureza de sus vírgenes a lomos de blancos unicornios sobre un azul inconmensurable e impoluto, surrealista. Efectivamente, estas obras nos aproximan a los mundos de fantasía, de hadas, y nos sumergen bajo el embrujo de los Oneiros como frágiles pompas. Tudor aprovecha la fuerza expresiva del mitológico animal para transmitir cargas emocionales sacando la mirada del niño que en cada uno de nosotros habita y contempla. Así, el Unicornio cabizbajo, triste, del acrílico El silencio del unicornio, como su potencia rampante en La guerra o en La lucha del unicornio –contra lo que creo un Hipogrifo, enemigo mitológico natural de los caballos-, pinturas que nos recuerdan a Palas Atenea o el mito de San Jorge contra el Dragón. Las vírgenes funden medio cuerpo con el Unicornio, símbolo precisamente de la virginidad, creando una armonía perfecta de lo puro y femenino. Ejemplo de lo último lo tenemos en el óleo La virgen unicornio, en el que las melenas caen simétricas y los rostros de mujer y animal se asemejan dentro de la fusión corporal.
La serie “Unicornios”, combinando óleo y acrílico, es narrativa. Estamos ante “Cuentos de hadas” –título de la exposición-, y observamos cabalgadas, avisos, mensajes y luchas. Sin dificultad podemos imaginar al Unicornio trotando o cabalgando a gran velocidad de un cuadro a otro, como portador de un mensaje al mundo, en planos medios, sin necesidad de tener todo el porte del animal a la vista. Son los ojos, los ollares, la cerviz, la melena, el tupé, los que sirven de indicativo del movimiento, como en El castillo fantasma y en El mensajero.
El motivo del caballo es fundamental en estas y otras obras de Tudor Serbanescu. Caballo I y Caballo II, acrílico y óleo, respectivamente, son buena muestra de ello, junto a varias de las obras pertenecientes a la serie “Dibujos”, donde aparecen el caballo alado Pegaso, o escenas costumbristas de monta en las que la figura del animal ha sido trabajada con esmero para entregarnos un magnífico ejemplar.
Hay en Tudor Serbanescu una reverencia a la ancianidad rural, o, mejor dicho, a la robusta experiencia vital y sus raíces naturales. Rostros de vejez como fruto que pende de las débiles ramas de secos árboles, los cuales dejan intuir un fuerte arraigo en la tierra a través de sus hercúleos troncos. Al contemplar estas imágenes, recordaba un extraordinario poema de Gloria fuertes titulado Labrador que empezaba diciendo: “Labrador/ ya eres más de la tierra que del pueblo/ ya barruntas la lluvia y te esponjas,/ ya eres casi de barro./ De tanto arar, ya tienes dos raíces/ debajo de tus pies heridos y anchos”, y terminaba con la estrofa “Te has ganado la tierra con la tierra/ no quiere verte viejo en la labranza/ te abre los brazos bella por el surco/ échate en ella, labrador, descansa”. El hombre de campo se encorva hacia la tierra que tanto ha trabajado, y también en ella ha de encontrar su descanso, su lecho, como tantas otras semillas que sembró a lo largo de la vida. Se entrega, se vuelve simiente, se fusiona con la naturaleza y nunca abandona sus raíces. Es un tema universal de la vida rural, una alegoría mítica y poética que nos devuelve a la humildad y esfuerzo del campesino, a su sabiduría ancestral y su culto a la Diosa Madre.
Aún más llama mi atención la tinta china en las creaciones de Tudor Serbanescu. De líneas curvas y manchas emergen abstractas representaciones, sinuosas y sugerentes, deformadas y separadas de la figuración. Destaca de entre ellas una bella Mariposa en movimiento, de ondulados y líricos trazos, de la que pareciera surgir, plegando sus alas, otra de las tintas, la folklórica Bailarina. O, quizás, al contrario, del baile se despliegan las alas para elevar el vuelo con ligereza y fragilidad. Como sea, ambas tintas monocromas expresan la gracilidad del movimiento con fineza y soltura en los gestos, conjuntando complejos trazos ascendentes y descendentes en un perfecto equilibrio vertical. De similar estilo, aunque en líneas más sencillas es El violonchelo, donde, al igual que vimos que ocurría entre la virgen y el unicornio, el instrumentista y el instrumento se fusionan en una sola figura musical, al son del cual bien pudieran danzar la bailarina y la mariposa.
Pureza y fantasía, raíces, naturaleza, nostalgias y armonía del movimiento son las claves que se esconden bajo la piel de Tudor y también sobre cada soporte y textura en los que él deposita, por medio del color o la tinta, la peculiar mirada afable y animosa, sonriente, que tiene del mundo que le rodea, de su pasado y su presente, de una vida que camina ente mariposas y unicornios, entre Pan y Arte.
II
… Y ME VOLVÍ UNICORNIO
Dos años hace que contemplé por primera vez las obras de Tudor Serbanescu. Fue también cuando lo conocí. Desde entonces, él ha mejorado su español, mientras que yo no he mejorado mucho en su lengua. Mea culpa. Esto no ha impedido que hayamos estrechado nuestra amistad, tanto como para haber terminado en uno de sus cuadros, convertido en unicornio por un comentario dicho al aire. Tiempo después de la exposición “Cuentos y hadas” (2009), hablando con él, se me ocurrió decirle: si algún día me retratas, por favor, hazme unicornio. Tampoco pensé que fuera a hacerlo. Pero, como ocurre con los genios de las lámparas maravillosas, hay que tener cuidado con lo que se desea; y aún más si se desea en voz alta y al lado de uno está el genio, porque podría hacerse realidad. Así sucedió conmigo. Pasados unos meses, un naciente cuerno sobresalía de mi frente en uno de los cuadros de Tudor.
Verse retratado es siempre una experiencia extraña. Y para el artista es un riesgo cuando se trata de amigos. Se somete a su juicio y, lo que es más grave, sobre la imagen pictórica que el artista tiene de ellos. Además, el retrato en pintura es una de las cimas del arte. Sin embargo, Tudor creó algo aún más maravilloso: no fue el retratarme, sino el volverme unicornio. Me convirtió en uno de los personajes mitológicos más importantes para él en su obra y me dotó de su significación como símbolo del conocimiento, la ilusión y la libertad, de la pureza, la fuerza y la nobleza, y como el portador de un mensaje junto a uno de mis libros: Pentágono (Ed. Niram Art 2010). Sí, verse retratado es una experiencia extraña, pero más extraño todavía es verse hecho símbolo dentro del universo pictórico de Tudor. Él me ve de ese modo en su pintura y no soy quien para discutírselo.
Ya desde el arte medieval, pasando por Rafael, Moreau y llegando a Dalí, el Unicornio ha sido motivo de representación tanto artística como literaria, inspiración de un mundo totalmente otro y opuesto al que vivimos cotidianamente, un guía para la evasión hacia la fantasía de un lugar donde las pompas de jabón no explotan sino que flotan infinitamente por el aire. En los Unicornios de Tudor Serbanescu leo lo que escribiría Lorca: «El unicornio quiere lo que la rosa olvida», contrastando una belleza efímera y limitada con la belleza, sabiduría y elegancia del mitológico animal. No es un mero símbolo, como la rosa, sino que el Unicornio pertenece al diccionario iconográfico del hombre como una creación imaginaria. El Unicornio quizás no exista en nuestro mundo más que dentro de nosotros mismos, como lo más nuestro que hay, mientras que la rosa y su misterio no están en nuestras manos.
Ver un Unicornio es un hecho excepcional y Tudor Serbanescu lo sabe. Acariciarlo es más complicado aún. Tan sólo la virginal doncella puede acercarse a él. Acaso sea por esto que sea el unicornio el protagonista de la escena y el artista escatime en otros recursos que no sean el color y el fondo. Con la limpieza del color realza la pureza blanca del unicornio y con los fondos lo dota de profundidad. Del mismo modo, Tudor hizo de mi cabello unas crines y de mi camisa blanca el albo cuerpo del caballo, representó un pentágono con mi cuerpo y me colocó, dividido, sobre un fondo dual que acrecienta el misterio del Unicornio: por un lado el misterioso azul donde el unicornio rebrinca y por otro el mundo donde habito, trazando un paralelismo entre los elementos del fantástico universo que él pinta y aquellos otros que a mí me rodean.
Ahora soy un personaje más de la narración legendaria de Tudor Serbanescu, encomendada la misión de trasladar un mensaje. Quise volverme Unicornio. El genio me lo concedió… y ahora debo asumir las consecuencias.
III
EL NACIMIENTO DEL UNICORNIO
(SILVA HÍBRIDA)
A Tudor Serbanescu
Ayer fue; te dije: hazme Unicornio
Para la mujer pura,
Haz de mí la montura
Para el secreto y misterio del Todo,
Vuélveme –si puedes- ser mitológico.
Fue ayer; yo quería ser de tu mundo,
Figura, sobre el azul de tus fondos,
Blanca por el oscuro
Universo de locos.
Sí, había otro lugar en tus ojos
El país que en tus sienes
Se habita de pompas, de hadas y seres
Que el hombre de hoy olvidó poco a poco.
Y así te dije ayer:
¡Pintor, hazme Unicornio
Con tu lienzo y pincel!
Y me diste el cuerno majestuoso
Debajo del tupé,
y el albo color que pinta al corcel.
Fue ayer; para que sólo tu oído me oyera
te lo pedí con grito sordo;
y es hoy cuando recibo la respuesta:
Poeta…
… tú ya eres Unicornio
IV
DIBUJO Y TINTAS
Dibujar con tinta tiene un sabor oriental a paciencia y sensibilidad. Exige una búsqueda de la esencial belleza de las formas en su máxima simplicidad de líneas y puntos o en la pureza de los trazos. La delicadeza de la fina línea en perfecto equilibrio con la gruesa para lograr un volumen y un movimiento suaves junto a la transmisión de la ligereza de la figura. Y sobre todo, el hecho de depositar a esta última en un fondo vacío y blanco que la sostenga, creando la sensación de serenidad y trascendencia del conjunto.
Es así como surgen las tintas de la mano de Tudor Serbanescu, con precisión y espontaneidad, sugerentemente onduladas y sin excesos. Se aleja aquí de lo figurativo iconográfico que se podía observar, por ejemplo, en sus series de unicornios, y pisa el terreno de una abstracción espiritual más que conceptual. Se disuelve la figura en sus formas, reducida a lo elemental y la idea, acaso como sucedía en la escultura Pájaro en el espacio de Brancusi, mientras se sublima su belleza.
En este ejercicio de abstracción con la línea curva podemos reconocer ecos del cubismo picassiano de Guernica, donde la geometría se vuelve ondulatoria, o formas dalinianas, aunque la concepción de las figuras de Tudor Serbanescu es más próxima a las pinturas, o quizás más las esculturas, de Miró.
La línea se retuerce y se dobla sobre sí misma hasta dar una forma pura y acabada, sencilla y clara. Estamos ante un ejercicio de metamorfosis en el que el ojo espectador es protagonista en la contemplación de la composición, siguiendo, como en un problema laberíntico, las idas y venidas de las líneas de tinta, sin hallar una salida o solución más que la perpetuidad de la figura ante él y la liberación del artista al trazarlas. Probablemente sean las tintas donde Tudor Serbanescu siente mayor explosión de libertad técnica y material, dejando correr su mano sobre el papel hasta acertar en el acabamiento del dibujo, al mismo tiempo que desafían al público a una difícil interpretación. El hermetismo de algunas de ellas es manifiesto mientras que en otras, la reminiscencia figurativa permite el reconocimiento de la idea base.
El capricho de estas formas se reproduce y traslada en una serie de dibujos dedicada a los árboles, donde podemos reconocer la combinación de abstracción y simbolismo. Las arbóreas formas se retuercen igual que las líneas de las tintas, lo que nos lleva a pensar en la naturalidad del dibujo de las tintas, tan hermético, decíamos, en un comienzo. Y es que las tintas tienen su fecha en 2007, y es a lo largo de 2008 cuando se crean simultáneamente a la serie de los árboles.
Muy importante es observar como en los árboles, los troncos y ramas se comportan como las líneas de las tintas, marcando direcciones en tensión pero armonizadas simétricamente y equilibradas en su grosor. Por otro lado, el simbolismo del árbol en Tudor Serbanescu llega de modo inmediato al espectador: la robustez, la edad, la experiencia y las raíces junto a la naturaleza. Dicho de otro modo, la esencia de la vida. Pero además, su verticalidad actúa como eje de trascendencia, como axis mundi, como columna que une tierra y cielo, y resuelve el ciclo vida y muerte siendo su prolongada vida una continuación de nuestro limitado tiempo junto a ellos en este mundo. En lugar de usar el tópico del mar y su infinitud poética, Tudor recurre al longevo árbol como hogar eterno para los que se marcharon, fusionados ahora con la naturaleza que los alimentó. Por tanto, comprobamos como la serie de los árboles también está impregnada del halo metafísico y trascendente que emanaban sus tintas.
Como vemos, Tudor Serbanescu pone, en sus dibujos y tintas, la misma sensibilidad y lirismo que en los óleos, reverenciando a la imaginación, la fantasía y la vida como categorías sobre las que orbita la felicidad suya y de todo ser humano. Ciertamente siempre es una alegría, siempre se esboza una sonrisa, ante su obra.
27 May 2011
NOSTALGIA SENSATA Y ARTE DE VESTIGIOS
por Fabianni Belemuski
Revista Niram Art Nº 3-4, 2011
Acabada ya la historia del siglo XX,acabada, o a punto de acabarse, tal como lo había predicho Fukuyama, la historia de la humanidad, el hombre ha entrado en una pendiente cuyo punto final es – paradójicamente – su completa deshumanización. El fin del hombre, dijo Foucault, el fin del hombre histórico, me atrevería a pronunciar yo, el fin del hombre que cuenta, que memoriza, que acontece en el mundo de un modo digno de contar, mágico, y el paso al homo natura, una creación tecnológica artificial, consecuencia horrorosa pero inevitable del desarrollo económico-tecnológico: bienvenido cuerpo sin órganos1. Consecuencia del capital, de este sistema bondadoso cuyo saber principal ha sido excitar el deseo en vista del consumo posterior, invirtiendo el actuar existencial en producción: producción desenfrenada y consumo, creación de necesidad y consumo, producción de producción, producción y consumo esquizoides.
Nos hemos vuelto locos y no lo sabemos. No podemos ver la locura disfrazada en el bienestar, porque el capital golpea en nuestro punto más débil: el deseo. Por fin un sistema invencible que ha conseguido adaptarse y readaptarse, indiferentemente de las penurias, crisis que ha tenido que vencer, produciendo más, legislando más, adaptando más aquellos códigos que se salían de sus esquemas, engullendo, en fin, como una bestia insaciable. En el capital todo cabe, incluso aquello que lo desprecia y lo critica. Es magnífico, magnífico en su horror indescriptible y su trasfondo es sutil, invisible pero innegable.
El mercado no es el enemigo y el mercado no es ningún “diabólico gobierno” que rige al mundo desde la sombra. El mercado es un cáncer del que siempre el hombre ha padecido, porque estaba inscrito en su código genético: el mercado, por muy complejo que sea y enredado, tiene como base algo tan simple como el deseo. Por aquí todos estamos en competición directa y queremos ganar, vencer, lograr, tener, poseer, ser reconocidos, queremos maximizar beneficios. Una vez liberado el deseo se ha desencadenado la crisis final, crisis de crisis. Una crisis es un problema del que se sale, siempre hay una salida, un camino que tomar, aun cuando no estamos del todo convencidos, pero se intenta y finalmente tras análisis, investigaciones e interpretaciones se encuentra una solución. Puede que la solución no resuelva la crisis, pero el parche tapará el agujero de sentido por el que el orden ha estallado. Pero la crisis de crisis es el abandono del sentido, no ya la búsqueda insaciable del sentido infinito que dominaba a las generaciones anteriores: ¿todavía se pueden imaginar jóvenes militantes por una ideología? ¿Hay algo nuevo después de las crisis socialistas y liberales? ¿Cuántos están comprometidos con el ecologismo y por qué nos importa tan poco si de verdad sabemos que este planeta que habitamos, y no otro, se va a la deriva? Es el abandono del sentido, la apatía como consecuencia infame, no predicha, no antes vislumbrada, imposible de anticipar, del bienestar, del mercado, en pleno proceso de mundialización.
No hay culpables en esta crisis de crisis.
No hay que emborracharse d interpretosis, mi visión no es profética ni apocalíptica. Es más bien una nostalgia que mana de la situación que nos ha tocado vivir. ¿Dónde están la poesía, el romanticismo, la fe en la vida, la alegría, la lucha de clases? Han muerto, me responderán, – condenándome a la vez – porque siempre mueren para dejar paso a la evolución venidera. Y yo estoy de acuerdo: por fin el hombre se está haciendo mayor. Atrás quedan las travesuras, incluso los nihilismos infantiles. Ahora, la humanidad deshumanizada, el homo natura reducido a una cuestión bioquímica se ha hecho mayor. Ningún milagro por vivir, ninguna leyenda que contar, en nombre de un cientifismo que no nos salvará. El olvido que nos afecta de tristeza, como diría Spinoza, se está instalando hasta que encontremos nuevamente la alegría de vivir: ¿será suficiente la vida por la vida? ¿Es suficiente su sentido inmanente? El olvido de Om mani padne, de nuestro Allah ill`allah, de nuestro Schema Israël, un terremoto, una sacudida de la que pronto despertaremos, desnudos, entendiendo por primera vez cómo se sintió Adán.
Un arte de vestigios
En este contexto la comprensión del arte se nos revela con más precisión que nunca. Adán, desnudo, echado otra vez del Edén mundano que Dios le había dado. Este Edén corrupto que ha perdido la huella divina ya no es el lugar que Adán pueda habitar, no lo es, porque la ropa que le cubría no quiere más cumplir su función de tapar la desnudez, porque ninguna prenda del mundo puede ya tapar la desnudez que llega, la venida de la desolación de la nada con todo su poderío de nada. Dios envolvió al hombre en leyendas y mitos y ahora, desmitificado, el hombre se redescubre, ahora cuando ya no queda nada que descubrir. Desnudez, una desnudez no estática, una desnudez que se ausenta pero que es, una desnudez que ha perdido el pudor y se muestra en toda su vulgaridad de desnudez miserable y en cuanto nos acercamos a ella para comprenderla, se nos escapa. No porque quiera evadirse a ninguna parte sino porque simplemente no es. ¿Con qué ropa vestirá Dios al hombre a partir de ahora? ¿Qué tipo de ropa puede vestir al hombre que ha dejado de ser hombre, mito, milagro, trueno y relámpago celestial, substancia divina? Doloroso abrir de ojos para ver infinitamente mejor ahora que antes, para conocer el bien y el mal. La serpiente tenía razón: ahora y solamente ahora somos como Dios, conocemos el bien y el mal y el mal de males, el mal espantoso es el corazón vacío del hombre, su ser construido sobre andamios, una falta, ausencias sobre ausencias, la nada pensante, impersonal complejo, ya nunca mito, ya nunca héroe ni leyenda.
El arte, tan cambiante, tan adaptativo a su época, siempre quiso lo mismo. Hay algo común en su mensaje, algo que se presenta y que se escapa al mismo tiempo, indecible pero imposible de negar: el arte siempre presentaba algo impresentable, el arte expresaba algo inexpresable, decía algo indecible y lo pronunciaba desde el anhelo de la nada y eso es un milagro. El arte hablaba del anhelo de ser divino, eterno, sempiterno, del deseo infinito de sentido y no lo supimos asimilar. Ahora el arte habla de lo mismo pero desde el dolor ruinoso de haber descubierto y empezado a asimilar que el hombre y la cosa, la vida y la no vida, son lo mismo, átomos organizados de distintas maneras para dar distintas apariencias. ¡No hay sustancia en la conciencia y el arte lo sabía y lo gritaba!
El arte siempre ha sido humo sin fuego, vestigio, ruina, huella de algo que nunca existió. El arte que venía de dentro aproximándose infinitamente mejor que las palabras a lo que podemos pensar que es la verdad. El vestigio es la huella de un paso que se da: nunca sabemos cuándo ocurre el paso, porque apenas lo damos y es pasado, pero no podemos dudar de que lo hemos dado. No podemos decir que el paso tenga lugar, el paso es su propio vestigio. El arte es siempre su propio vestigio. Es lo que queda después del paso, del paso de la idea, de la influencia, del anhelo.
Cuando Romeo Niram inunda la cabeza de Saramago, o de José Preto, cuando presenta un mundo en ruinas de Dostoievski, simplemente da rienda suelta a la expresión vestigial del alma, el hombre arruinado – siempre ha sido así – el hombre que se había erigido sobre la nada, sobre una estructura ausente, sobre una falta anímica que acusaba. En el cuadro expuesto ¡la nada se expresa a través del arte y llega a la tela en forma de llanto! – nuevamente, siempre ha sido así. Lo ausente que se expresa, mostrándose como vestigio de su propio paso, de su falta. En el arte se presenta lo que generalmente se sustrae al saber. En el arte hay alma, aun cuando el alma no existe: ¡milagro! ¿Pero cómo puede ser?
Un cuadro expuesto nunca es un cuadro acabado y los artistas lo saben, siempre le falta algo para que sea perfecto, o, aun cuando es perfecto, pasado el tiempo vuelve a acusar una falta, pero lo que no saben los artistas es que al cuadro no le faltaba color o una pincelada aquí y allá sino que siempre, al cuadro le falta la perfección estática, cuando en realidad, la perfección ha sido siempre, movimiento. El arte está en movimiento y es un paso, un suspiro, una sombra presente sin objeto que la proyecte mediante la luz. De nuevo, ¿cómo puede ser posible? La comprensión estética que utilizamos para adentrarnos en la obra de arte debiera ser la prevaleciente en todos los ámbitos de actuación. Al activar la comprensión estética activamos en nosotros mediante la imaginación el sentimiento de lo sublime.
Estar delante de la obra de arte es asomarse a lo sublime. El cuadro expuesto es materia, es lo sublime, el verbo hecho carne y al verlo así, aun constituido sobre su propia falta, no nos asusta: porque el cuadro también nos produce placer y excita el gusto. Así encubre el arte su procedencia de otro mundo.
Al acariciar lo sublime con el pensamiento nos asomamos a la grandeza que, por no poder abarcarla nos da nauseas. Frente a frente con la grandeza incomprensible e inabarcable tenemos miedo a perdernos, a unirnos con el todo y al mismo tiempo dejar de decir: yo soy, yo pienso. Es el horror sublime. Al hombre, a este universo impersonal en miniatura que se piensa a sí mismo, “el gusto le promete una vida bella, lo sublime le amenaza de desaparición”2.
1 Cuerpo sin órganos – metáfora utilizada por Deleuze y Guattari en El Antiedipo para designar el cuerpo que corta el flujo de la producción.
2 Lyotard – Leçons sur l´analitique du sublime, Galilée, Paris, 1991.
27 May 2011
Niram Art Editorial anuncia su próximo título: Movimiento Arte Contemporáneo Lisboa

La Editorial Niram Art anuncia su próximo título, “Movimiento Arte Contemporáneo de Lisboa” por Héctor Martínez Sanz y Fabianni Belemuski.
La edición es coordinada, supervisada y organizada por Antonio Calderón de Jesús, asesor de arte.
Se trata de una incursión en la historia y los artistas representados por el MAC de Lisboa, una institución fundada por Álvaro Lobato de Faria, galerista y promotor cultural portugués. Entre los artistas presentados en el libro y seleccionados por Antonio Calderón de Jesús, se encuentran Hilário Teixiera Lopes, Ricardo Paula, Onik Sahakian, Alberto Cedrón y muchos más artistas plásticos portugueses o residentes en Portugal.
Una interesante aventura por el mundo de los mejores artistas plásticos lusos, con fecha prevista de publicación para otoño 2011.
El volumen será el primero de una serie editorial más amplia, que va a explorar el mundo de las galerías de arte de varios países, bajo la organización y coordinación de Antonio Calderón de Jesús.
Sobre los autores:
Héctor Martínez Sanz (Madrid, 1979) es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en Literatura por la Sociedad Cervantina de Madrid. Tras tres años colaborando con diferentes publicaciones y revistas como A Parte Rei, Libreconfiguración o Niram Art, en 2009 es nombrado director de la Revista de Arte y Ensayo Madrid en Marco y publica, en 2010, su segunda obra ensayística “Pentágono” (Ed. Niram Art).
Fabianni Belemuski, licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid , es autor de artículos, reportajes, entrevistas y críticas literarias y artísticas en la prensa española. Es traductor de varios libros y autor del libro de cuentos “Diario del capitán Nwo Sékke y otros cuentos”. Es director de la Revista Niram Art y fundador de la Revista Cuadernos Literarios de Madrid.
Portada: fotografía de Rosa Reis
Diseño gráfico: Alteriormedia
27 May 2011
DON ANTONIO CALDERÓN DE JESÚS, El hombre que susurraba a los artistas

por Diego Vadillo López
Revista Niram Art Nº 3-4/2011
Con look asandokanado aparece don Antonio Calderón de Jesús, como escrutando un horizonte interior de angostas paredes laterales infestadas de beldades artísticas. Don Antonio es un falso despistado; ocurre que está aquejado del síndrome de la mirada plástica. Él transita por un duplicado del mundo trivial; por otro universo que ha confeccionado a la medida de su sensibilidad humanística. Madura y discrimina Antonio propuestas con ponderado proceder. Cada consideración la emite como desperezándose de un letargo pictórico, tras dormir cierto plácido sueño (suavemente cromático).
Rompe siempre el silencio, susurrante, en un expresionismo inverso. Parecen estar constituidas sus intervenciones conversacionales por la seda de su archipresente fular. También suele llevar sombrero en invierno, él dice que por el frío, aunque yo creo que es para quitárselo, también en sentido figurado, cuando una obra lo mereciere.
Tiene a veces don Antonio aspecto de cazador. Y es que lo es: es un cazatalentos que se mueve con soltura por entre las jaras y sedales sitos en las pinacotecas y demás reductos de exhibición artística. Es un Indiana Jones en busca del templo perdido de las bellas artes más insospechadas. Igual que muchos de los cuadros objeto de sus desvelos, Antonio parece avanzar por un espacio enmarcado, acotado hasta el punto de no poder escapar. Es lo que suele pasar con las pasiones de hoja perenne.
Don Antonio siempre está reñido con el desaliño (tiene un punto dandi); lo único que en ocasiones se le alborota es el cabello, y debe ser porque queda situado justo encima de su cerebro, emplazamiento donde se asienta una fábrica de conjeturas que nunca cesa en su actividad, y tan enfebrecido movimiento es posible que conmueva, al tiempo, sus filamentos capilares, ya argentados, que hacen de él un Einstein del trazo certero, un Papá Noel del lienzo dignificado.
Don Antonio estuvo en el ruedo pictórico. Pude contemplar algún que otro cuadro suyo de carácter hondamente telúrico, donde muestra el arraigo/ desarraigo del hombre con el terruño.
Los ojos de Antonio están asolados de hondura, así como sus creaciones pictóricas, que parecieran sopladas por el viento de un estremecido misterio, que es el mismo que nos hace preguntarnos el por qué de su retirada al tendido siete de la intermediación. Mas Antonio no es un habitante típico del siete; lejos de resultar hiriente, él, meramente, se entrega de manera constructiva a la promoción de lo soterrado-genial, sin por ello molturar lo modrego.
Apila nuestro animoso galerista montañas pictóricas en su almacén de inexpugnable esperanza, aguardando la oferta más estimable en aras a dignificar el trabajo del artista, lo que sorprende en tiempos de turbios agiotistas y especulación desmelenada.
Antonio es un extrovertido-tímido que se la juega en todo momento por el Arte, y solo… por Amor al Arte.
Gracias Antonio.
(Imagen: Retrato de Antonio Calderón de Jesús por Tudor Serbanescu)
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