20 Dic 2007
Todo depende
Érase alguna vez
Un hermoso río en medio de un tupido paisaje.
Al lado del río, dentro de un pequeño pueblo,
una fábrica vertía sus deshechos al agua.
Un día,
miles de peces flotaban panza arriba en la corriente.
Los primeros vecinos que se acercaban a las orillas
lo comentan con las siguientes palabras:
- hijos de puta, se han suicidado
para echarnos la culpa...
Mire usted, todo es según cómo se mire...
E=mc2 Acertijo de la relatividad nº 1
Lo obvio es lo que se ve
No es lo obvio, lo que se ve
Lo obvio es, no lo que se ve
Lo obvio, por lo que se ve, no es lo que se parece
Por lo que se ve, es lo obvio
18 Dic 2007
La cigüeña se equivocó...
...de rumbo al dejarme caer. Puede, que le desvíe el viento o tuviera que dar un rodeo por una tormenta y, al fallarle las fuerzas, se recuperase en un tejado lejano. Puede, que al ver a la extenuada cigüeña, mi madre se apenara y recogiera el fardo que llevó en su pico. Yo desde entonces seguía sintiendo una extraña nostalgia, por si algo hubiese perdido.Las personas que me arrodeaban me eran extrañas, sus actos y motivos ajenos. Poco a poco asimilaba su lenguaje y aprendía a usar sus palabras. Crecí, acompañándome aquella sensación de sentirme fuera del lugar. Mi madre, con un suspiro reprimido, me solía decir desde pequeña: “niña, tú no eres de este mundo”.
Sentía esta extraña nostalgia hasta que un día, ya de mayor, me fue a España de veraneo. Para entonces, España era un espacio en blanco en mi mapa particular del mundo. No sabía nada de su cultura, ni de sus gentes, menos todavía de su idioma.
Llegamos por la noche al camping y montamos nuestra tienda de campaña en la oscuridad. A la mañana siguiente me tomé el primer café verdadero en la barra del pequeño quiosco que tenían montado frente al mar. Cuando escuché la melodía de aquel lenguaje desconocido todo mi cuerpo se erizaba. No comprendía lo que me acaba de pasar. Aunque no entendía niu na palabra de lo que me decían, tenía la extraña sensación de captar su sentido y de que aquel lugar, aquella gente sean mi hogar y, que sólo tuviera que recordar el idioma.
En el viaje del retorno hice una promesa. En mi imaginación me veía llegar con dos maletas en la mano…
Tenían que pasar quince años para que mi juramento se hiciera verdad y me encontrara, tal como había imaginado, una maleta en cada mano, mi vida en la mochila, delante de una puerta de Madrid.
continuará...
16 Dic 2007
No hay quien entienda a los hombres
Cuando dicen: “quiero una mujer fuerte, una que sepa qué quiere y sabe conseguirlo”,quieren decir:
“Yo necesito unamujer fuerte para que cargue con mis debilidades y que no me pida hacer nada por ella, ya que, ella misma sabe muy bien como conseguirlo.”
O dicen:
“cariño,nada me sabe mejor que tu cocina, a mi no me sale tan rico” entonces quiere decir que: “no tengo ganas de cocinar ni de hacer la cocina, hazlo tú, además se deja comer”.
De estos ejemplos hay miles. La buena mujer, encima de ser confiada, se alegra derecibir tamaño piropo y está lejos de atribuirle segundas a él.
Cuanto más llego a conocer a los impulsos, motivos y puntos de vista que les inspira alos hombres, más me desconciertan y me desalientan. Cuando veo su vista tan corta y su percepción tan selectiva y filtrada se me hunde el alma en la más profunda decepción.
En otras ocasiones me pregunto lo que oyen cuando se les habla. Un hijo le dice a su padre: “Papa, ya no voy a la clase de música” - y, eso que el niño había ido totalmente encantado y se halagaba mucho por sus habilidades-. Antes, el padre le había comprado un piano y una batería a plazos para que el peque pueda ensayar en casa tranquilamente. Entonces el padre le responde: “Pues, deverdad, no entiendo a mis hijos”. En vez de preguntarle: “Hijo, ¿con quién tehas peleado? ¿Te has reñido con tu profe o con el compañero? ¿Por qué ha sido?”
No voy a entender en la vida como los hombres no son capaces de deducir lo más obvio, ni lo más lógico. En vez de eso se preguntan: “¿Porque tengo yo unos hijos así, y no como otros que tienen hijos tan aplicados y diestros?” Acto seguido, empiezan a montarse las historias desde atrás, ‘empezando la casa por el tejado’. ¿Qué es lo más probable cuando un niño de repente diga estas cosas?¿Que va a ser que el hijo se llevó un disgusto durante las clases?...
Esta anécdota sirve de ejemplo para empezar de entender el modo del que funcionan los hombres habitualmente. No ven lo obvio y, por no percatarse de ciertos sucesos en su derredor, van a la deriva con sus razonamientos, llevándolos a tierras lejanas, poniéndose duros por no entender el mundo, en especial a las mujeres.
El hecho de que las mujeres suelen sacar sus diagnósticos después de un razonamiento práctico, implicando a todos los aspectos de las que ellas pueden tener conocimiento, les trae de cabeza. Más que nada, les asusta el sexto sentido de una mujer. Desconocen la particularidad de que una mujer es capaz de captar y juntar todos los detalles subliminales de un asunto para luego diagnosticar las diversas implicaciones entrelazadas entre si. Las mujeres solamente fallan en el análisis de actos y reacciones de los hombres, por razones conocidas y a causa de las divagaciones y resultados tan desligados a la realidad por parte de ellos.
Más que nada, como tengo comprobado personalmente, padecen una cierta ceguera y sordera hacia las personas mas cercanas que les rodeen. Como en todo momento sólo giran en torno de su propio mundo, se les escapan los sentimientos,disgustos o alegrías del prójimo. Egoístamente creen que sólo existe su propiaverdad y su percepción, su convicción y su punto de vista y creen que, el mundo esté tejido según estas derivaciones ilógicas de los que parte toda la sabiduría en general. Su falta de empatía la compensan con la lectura de libros sabios e intelectuales. Pero, no aplican estos sabios consejos a su propia persona ni a su vida. Te los cuentan comosi fuera la Biblia y para que tú te sientas inferior a ellos y les hagas caso,siendo ellos los enterados del sistema.
Me pone enferma pensar que no haya solución. Y, mientras que ellos no ponen la oreja al pecho de las personas con quienes comparten esta vida, lo veo negro.
Al principio partía de la idea que fuera la educación que los haga tan distintos a las mujeres. Pero no es eso el caso. Después de interesarme más a fondo por estas diferencias, tenía que aprender que hasta la ciencia confirma diferencias a la hora de procesar las percepciones y datos recibidos en el cerebro y que,ciertas señales ni son percibidas tan siquiera por el cerebro. Aunque si te enterases de estas circunstancias, ellos no dan un solo paso por alejarse de sus ideas preconcebidas para acercarse a las tuyas. Al contrario, te insinúan que para que haya paz tengas que adaptarte a sus conclusiones.
Conversar para ellos significa ponerse a disertar ellos solos, no es diálogo. Cualquier intento de entrar en conversación con ellos, o les provoca o les corta el rolloy se ponen de uñas ya por el hecho de que no se les deje hablar horas, generalizando todo el tema y, concluyéndolo después en un parlamento de más de media hora ininterrumpida a frases hechas como: “deberíamos intentar los dos …”
También hay de esos hombres que ni tan siquiera te hablan ni te escuchan, menos pedirte tu opinión, al menos que se trate de la corbata y si pega con el traje. Ellos suelen reservarse y conversar consigo mismos y suponer que te quedaste bien enteradade que no tienes vela en el asunto. O cuando no te hayan informado sobre una serie de los hechos en cuestión, amén de un secretismo que mantienen sobre la totalidad de ciertos acontecimientos y asuntos consumidos que no hayas presenciado. Te descubren detalles a cuenta gotas según lo que les sirva en el momento preciso y con el fin de quedarse por encima y mantener la sartén por el mango. Según su momentáneo interés, te contarán lo que les conviene que sepas.
La sabiduría y la razón son de parte de ellos. Si se ven derrotados, el mundo ha sido injusto con ellos y se hacen los castigados y sufren a causa de sus ex-amantes o ex-mujeres malvadas y malpensadas, sus hijos o, incluso por el mundo entero, incluyéndote a ti.
Con frecuencia hacen caso omiso a tus peticiones o juran mejora ante todos los santos y el amor por ti. Las mujeres solemos ablandarnos ante eso y, durante un tiempo considerable aguantamos otra vez carros y carretas, suponiendo que será para bien y luego ellos mejorarían por el amor a dios y a todos los santos y no por último, por ti.
Durante todo este desenlace, ellos te dan la sensación de culpabilidad que a todas las luces sólo tiene el fin de que dejes de lado tus deseos naturales y los deseos devolver a emprender una vez más tu propio camino y de ocuparte tu misma del cumplimiento de tus necesidades.
Cuando sus programas fallan se ponen enfermos. Cogen desde un simple resfriado hasta, según gravedad del asunto, una gripe con fiebre que les saca fuera del combate durante días y que requiere atenciones y cuidados intensivos y entregados. Estas señales no les pasan por inadvertidas a nosotras y dan al blanco a nuestras debilidades como cuidadoras. Entonces empezamos a atender al pobrecito con todo amor. Y, una vez más, nos tiene en el bote.
Se recupera él y vuelve a las andadas. Y, antes de que nos demos cuenta, creamos precedentes que nos dificultarán nuestra posterior argumentación acerca de hechos anteriores y posteriores.
En cuanto lleguemos a reconocer estas circunstancias un tanto retorcidas y las exponemos ante él, nos dice: ¡que no hay quien entienda a las mujeres! ¿De dónde sacáis estas ideas tan descabelladas?
El Premio
Hoy hablé con un buen amigo por teléfono. Nos conocemos desde la juventud y pasamos largas temporadas muy unidos. Desde tiempo sólo nos vemos de pascuas a ramos y puede que durante años no sabemos el uno del otro. Luego es, como si no nos hubiésemos separado ni un día. Largos años vivimos a dos mil kilómetros de distancia. Pasaron siete u ocho años sin vernos. Últimamente retomamos el contacto y pasamos unos días juntos en su casa. Me sentí bienvenida y recogida en nuestra particular familia que nos une desde adolescentes. Me arrodeó la libertad de ser quien soy, de no tener que torcerme y sin miedo de caerle mal por no encontrar sus expectativas. Tal como yo era, cosas que le contaba, no me cuestionaba, ni esperaba nada, menos todavía una recompensa por su amistad.
Hoy hablamos por teléfono. En mi última visita eché la primitiva y resulta que tenía tres aciertos. Como no pude recoger el premio en mi pueblo, le envié el boleto para que lo invirtiera en el bote del siglo semanas después para con el premio poder hacer un largo viaje en velero que tantos años no nos fueposible. Él es capitán y suele organizar y capitanear barcos de vela con amigos haciendo largos recorridos bordeando la costa mediterránea. Yo, o no tenía dinero o vacaciones, y así no coincidíamos durante casi quince años. Él invirtió el premio como pedido pero, no resultó. Hubo un bote de 40 millones y me admitió que también había comprado un boleto. Me comentaba de paso que si le hubiese tocado el gordo ya habría hecho cálculos para dedicar quince millones a las pocas personas más importantes de su vida, ya que cuarenta serían muchos millones para uno solo. Me dijo que yo sería una de ellas.
Él no es un bocazas ni un farsante. Es de las personas que te dicen las verdades tanto si son desagradables como si son placenteras. Sé que iba enserio.
La semana que viene invertirá el resto de mi premio en la primitiva de navidad. Espero al menos poder invitarle al viaje en velero. Tengo confianza en él como capitán.
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