25 Sep 2008
¿LA VIGÉSIMA ES LA VENCIDA?
“Vamos a refundar el país”. Con esas palabras, Alfredo Palacio tuvo la oportunidad de convertirse en un personaje histórico cuando asumió la presidencia. Si no le hubiera temblado el pulso (y eso que es doctor), y hubiese convocado a consulta popular para instalar una asamblea constituyente, el resultado habría sido la primera constitución legítimamente bien intencionada de la historia republicana del Ecuador. Los partidos no tenían credibilidad y en ese momento exacto los “líderes de siempre” ya no eran más que un tenue murmullo en la vida política. La elección de asambleístas se hubiera hecho de manera responsable, pensando el voto, pues el pueblo de verdad quería un cambio y sabía cómo lo quería; cualquier tergiversación a eso hubiera resultado en un arrastre público. Pero no, Palacio prefirió comportarse como un verdadero pusilánime, haciéndose de la vista gorda ante las atrocidades que se llevaron a cabo en su gobierno. Puede hablar lo que quiera de trabas legales y políticas, pero eso no es excusa (Correa tenía al congreso en contra y aún así logró aprobar la consulta). Por la falta de determinación de un hombre timorato y conformista se desaprovechó una oportunidad única. Ahora hasta libro tiene y se las da de limpio, ignorando que es tan culpable el que hace como el que deja hacer.
Dos años después estamos listos para aprobar una constitución forjada por una máquina política al servicio de los intereses mezquinos de Correa. Ellos se robaron nuestro cambio, lo transformaron y nos lo vendieron como si fuera suyo. Este país necesitaba una “revolución ciudadana”, pero una de verdad, no ese concepto burdo que nos presentan pintado de verde. Claro, ya no son “los mismos de siempre” quienes controlan el país, pero les aseguro que en diez años esa muletilla se pondrá de nuevo en boga, tal vez en boca de algún joven líder cansado de que sean los Alvarado, los Cordero y los Patiño quienes manejan el país. El discurso que maneja el gobierno es muy poético, muy justo, pero en ningún caso, práctico. Todos estamos de acuerdo que no cobrar por consultas ni por desayunos estudiantiles y matrículas es algo positivo, una medida pensada para el pueblo, pero vamos a ver qué hospitales y colegios tendremos en el 2018. Nadie está en contra de que se invierta en obra social, el problema es que se está haciendo de una forma irresponsable e insostenible. Ya quiero ver qué cadena sacan para excusarse el día que no alcance el dinero para cumplir tanta promesa hecha sin pensar. No nos engañemos, ellos pueden prometer lo que quieran, y tener todas las intenciones del mundo de cumplirlas, pero de intenciones y bla bla no se vive. El estado no tiene los recursos para cumplir sus promesas, así de simple. No es una cuestión de Correa, cualquier gobierno tendría el mismo problema, aún sin vivir en constante campaña, derrochando el dinero.
El tono de la nueva constitución es el mismo que tiene Polo Baquerizo cuando le regala una refrigeradora a una abuelita: puro dar, dar, dar sin recibir nada a cambio. Al momento de hablar sobre responsabilidades, nada. Al pueblo se lo trata como si fuera un niño bueno que no necesita límites ni control. Pero eso a quién le importa, total, ¡DUPLICARON EL BONO!, se preocupan por los más necesitados, ohhh que tiernos. El hecho es que como sociedad somos bastante limitados en nuestras aspiraciones. Creemos que un país bueno es donde la vida es fácil, donde no hay obligaciones. Es en eso donde nos tienen agarrados por los cojones, conocen de memoria la fórmula del éxito electoral: darnos más razones para ser vagos. La constitución dice que la educación es gratuita, pero, ¿dónde dice que los padres están obligados a mandar a sus hijos al colegio para aprovechar el dinero que el estado invierte? Dice que la salud también es gratuita, pero en ningún lado dice que los ciudadanos tienen el deber conservar su entorno en condiciones de salubridad para evitar la propagación de enfermedades. Por trigésima vez tendremos una constitución que auspicia la mediocridad, que impulsa un cambio político, no social.
LO QUE ESTÁ A PUNTO DE LEER
DE NADA UN POCO
Jaime Duque CevallosEste blog es el espacio donde un jóven aspirante a escritor ecuatoriano afloja la mano para explorar realidades que no pueden pasar desapercibidas. No quiero limitarme a una temática específica, más bien intentaré abarcar temas que vayan desde política hasta fútbol, pasando por el cine y la TV; todo aquello que me mueva.
Vale hacer un par de aclaraciones previas para que sepan de qué va esto:
1) Este es un blog muy, pero muy ECUATORIANO (denle a eso la interpretación que quieran).
2) Los izquierdistas son lo peor que hay. Aunque los derechistas son aún peores. Y viceversa.
3) "Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda." Cortesía: Mario Benedetti.
4) Tengo tres equipos: dos Barcelonas y un Manchester United
BON APETIT
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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Bernardo Romero dijo
Vamos por partes. En semántica, Palacios no es doctor, es médico.
Respecto del contenido de tu artículo, no voy a polemizar porque pensamos muy diferente. Te hago notar que lo que me parece realmente valioso (desde mi óptica, por supuesto), está en las cuatro líneas iniciales de las últimas seis.
Anónimo dijo
El artículo es muy bueno, y acierta casi en todo, defintivamente esat expresado con un tono fuerte y claro.
Dice tan de frente la verdad que de seguro duele a los implicados.
Felipe dijo
Totalmente de Acuerdo,cuando Alfredo Palacio asumio el poder el sí tenia en las manos un buen cambio, el país estaba en un ambiete distinto, No habia la popularidad de un solo tipo... quien era popular era la idea de cambio que se respiraba entre todos.
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