03 Jun 2008
Diario de Loles, princesa de los interin@s
No sé a qué hora suena el despertador en casa de Loles, pero cuando llego a mi trabajo a las 8:15 suele estar ya trabajando en su ordenador.
- Estos días tengo que llevar a mi hija a San Pedro (unos 35 Km ida y vuelta) porque está haciendo un cursillo y como regreso un poco antes, aprovecho para pasar las faltas y hacer informes antes de que empicen las clases...
De 8:30 a 15, Loles sigue su jornada normal de trabajo, si es que esto se puede decir de cierto grupos y alumn@s de ESO. Al comenzar el curso, pidió que no le dieran cursos de Bachillerato porque tenía que preparar oposiciones.
No se queja mucho de su trabajo, pero algunos días, al cruzarnos en los pasillos en los cambios de clase, se le escucha rezongar:
-Ofú, qué hartura. Estos niños están imposibles...
No se entretiene al finalizar la jornada. En su casa le esperan otras tareas. Tiene que preparar la comida para su marido, Jorge; para su padre, Andrés; y para su hija, Adela. Sus otros dos hijos, Carlos y Cristina, están en la Universidad y sólo vienen algunos fines de semana.
Jorge, su marido, está prejubilado. Hasta hace unos años administrativo en una notaría, sufrió recientemente un ataque al corazón. El hombre ayuda en lo que puede.
Andrés, su padre, vivía con la familia desde que enviudó hace unos años, pero en los últimos meses su salud había sufrido un rápido deterioro y se hizo necesario buscar una residencia.
Durante las últimas semanas, hemos visto a Loles haciendo todo el papeleo y, a pesar de las medidas para la compatibilidad del trabajo y de la vida familiar (1), esas tareas no son motivo para justificar ni una hora de falta al trabajo.
Nisiquiera el día que ingresó a su padre en la residencia y que necesitó pasar tres entrevistas a lo largo de la mañana constituyen un motivo para faltar. El justificante firmado por la directora de la residencia no sirvió para nada.
Normalmente, Loles dedicaba las tardes a las tareas de la casa. Ya sabéis, hay que poner lavadora, planchar, preparar la cena... y, cuando es posible, sacar un par de horas, después de cenar, para preparar las oposiciones que serán a finales de junio.
Pero ahora la situación ha cambiado. Las horas en las que podrá estar con su padre son de 17 a 19, con lo cual todo su programa deberá sufrir una notable alteración.
De sus fines de semana, ya os hablaré en otra ocasión porque no me gustaría cansaros. Pero en definitiva, no creo que sean muy diferentes al resto de la semana...
¿Por qué cuando pienso en Loles me viene la imagen de Edurne tratando de coronar uno se sus 'ochomiles'?
Notas:
(1) Ley 39/1999, de 5 de noviembre, para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras http://www.mtas.es/insht/legislation/L/l39fami.htm
PD. Dedico este post a tod@s los profesores que, trabajando por una educación de calidad, han apoyado la huelga del día 21 de mayo
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EMILIO FUENTES ROMEROLa edición impresa de EL PAIS dedica un espacio muy limitado a la sección Cartas al Director y al Defensor del Lector . Este blog nace para comentar noticias y expresar opiniones, para describir situaciones, contar experiencias y exponer quejas de los lectores.
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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario
yuste dijo
Tras borrar mi blog en esta Comunidad, ya puedo decir que definitivamente me he ido.
A partir de ahora si queréis leerme me tendréis en:
http://desde-mi-pulpito.blogspot.com/
Un nuevo blog, por cierto, con muy poca actualidad y política y mucha historia y otras cositas.
(Y perdona el spam)
canovas dijo
Sinceramente no sé adónde vamos a llegar con determinados temas. Me parece que en este país, como en cualquier otro, los máximos mandatarios no se fijan en los pequeños 'detalles' si es que se les pueden llamar 'detalles'. Me refiero con esto a personas que no se les oye públicamente que no dan qué hablar pero que siguen teniendo problemas y que sólamente son escuchadas cuando se forman en grupo. Si este tipo de problemas ocurrieran en el seno de una familia importante y distinguida, veríamos cómo saldría en todas las portadas de los periódicos y entonces sí que se escucharían sus peticiones, por no hablar de si es una persona del corazón que entonces ya...buff hasta el ¡Hola! haría una cestita para recaudar ayuda. Me parece injusto. Toda persona cambia el mundo y como tal tendría que se escuchada, toda persona aporta un granito de arena que debería de ser medido en su justa medida, pero eso parece no importar. Una auténtica pena. Saludos.
Aloe dijo
Con todo respeto, me gustaría hacer algún matiz a la historia que nos cuenta en la entrada.
Sabemos de sobra lo que pasa en España (y en más sitios, desde luego, pero eso no debería ser un consuelo) con la doble jornada de las mujeres, con la escasa responsabilidad doméstica de los hombres (ahora extendida a las hijas, que han igualado a sus hermanos pero por abajo) y con el nulo espíritu igualitario de empresas y empleadores en general. Es el pan nuestro de cada día, y las mujeres trabajadoras nos pasamos años y épocas enteras de nuestra vida viviendo en estado de emergencia permanente, y corriendo todo el día sin llegar.
Pero, por Dios, no nos lloren los enseñantes con eso como si fueran de los que más lo sufrieran, porque son precisamente los que lo sufren menos.
La jornada efectiva de un enseñante de secundaria (no la legal, pero sí la real) es de unas 16 a 18 horas a la semana, trabajo en casa aparte. Eso lo sabemos todos.
Si un enseñante de secundaria está de 8 a 15 horas todos los días en el instituto será porque su casa le queda muy lejos y no quiere salir del centro, porque por el horario de trabajo no es: el horario que se le exige, incluso siendo interino y teniendo probablemente el peor, son solamente tres o cuatro horas diarias.
Si el resto del tiempo lo tiene libre pero salteado, será:
1. Útil de todas formas para hacer tareas como la compra y gestiones varias.
2. Útil de todas formas para estudiar la oposición.
3. Y útil además para todas esas cosas personales que las demás no pueden (podemos) hacer por la mañana y renunciamos a ellas o las hacemos por la tarde: desde ir a cortarnos el pelo a ir al gimnasio.
O sea, que sin quitar mérito a su compañera, que realmente se la han puesto las cosas mal (o se las han puesto entre todos, porque su familia parece que no hace nada tampoco por tomar una parte de la carga) la mayoría lo tiene bastante peor.
Pero, se puede decir, ¿y como hacer para disponer de la mañana para ir con su padre al médico o esas otras cosas necesarias, para las que en otros trabajos dan tiempo libre y aquí resulta que no lo dan?
Pues muy sencillo: si son obligaciones fijas para todo el curso, teniendolas en cuenta cuando le ponen el horario.
Y si son emergencias eventuales, siendo sustituido por algún compañero.
Ah, que los compañeros tampoco quieren hacer más que una o dos guardias a la semana, y con eso no da para esas sustituciones...
Ah, y que el jefe de estudios pone los horarios como le conviene a los fijos y a las fuerzas vivas del centro...
Pues mira, antes de echar la culpa a la Administración Pública del ramo, que por lo menos cumple con la ley, y que tiene la deferencia de darles una jornada anual de 650 horas, o sea que no sé qué más podria hacer, a lo mejor deberíamos concluir que los propios compañeros del centro tienen bastante culpa del asunto (y su familia, como suele suceder, porque p.e. que tenga que hacer también la comida no tiene justificacion posible, desde luego).
Resumen: el trabajo de los profesores de secundaria tiene muchos aspectos difíciles, pero los perros no los atan con longaniza en ninguna parte.
Y en cuestión de horarios y compatibilidad familiar, están en la mejor situación posible entre los trabajadores (cero problemas con los calendarios y horarios escolares de sus hijos, y entre un tercio y la mitad de la jornada anual laboral de los demás).
Que alguien a quien solo se exige en la práctica la mitad de su horario legal teórico pida además horas o días para asuntos familiares... qué quiere que le diga.
El problema está causado porque los compañeros del que tiene la necesidad no están dispuestos a hacer una sola hora más que las que hacen, olvidándose de que en teoría tienen que cubrir las necesidades del centro y que hasta que la exigencia no pase de las treinta horas semanales que dice la ley (o 25 - 27 según interpretaciones de cada CA, porque el resto se supone que va en reuniones) no podrían decir ni pío, porque está en su horario.
Pero vete a explicárselo...
Seguro que la afectada, tal como tiene ahora las cosas, estaría encantada de hacer alguna hora más de guardia o sustitución de las que hace, a cambio de que los demás cubrieran también las que necesita. Pero claro, si se lo dices hace un par de años, lo habria visto de otra manera.
Espero que no vea esto como un ataque personal, que no lo es. En mi trabajo, también de funcionario, hay también bastante gente que se siente muy agraviada por cualquiera que tenga algún beneficio, dinerillo o ventaja más que él, mientras no se acuerda nunca de que a lo mejor el ochenta por ciento de la plantilla tiene menos y que está entrando además todos los días media hora tarde y nadie le dice nada. Es la naturaleza humana, supongo, que da por descontadas y merecidas las ventajas, y no se acuerda de ellas ni es imparcial para reclamar otras.
Saludos y le ruego que haga un esfuerzo para ver las cosas desde fuera y no se me cabree.
Aloe dijo
Con todo respeto, me gustaría hacer algún matiz a la historia que nos cuenta en la entrada.
Sabemos de sobra lo que pasa en España (y en más sitios, desde luego, pero eso no debería ser un consuelo) con la doble jornada de las mujeres, con la escasa responsabilidad doméstica de los hombres (ahora extendida a las hijas, que han igualado a sus hermanos pero por abajo) y con el nulo espíritu igualitario de empresas y empleadores en general. Es el pan nuestro de cada día, y las mujeres trabajadoras nos pasamos años y épocas enteras de nuestra vida viviendo en estado de emergencia permanente, y corriendo todo el día sin llegar.
Pero, por Dios, no nos lloren los enseñantes con eso como si fueran de los que más lo sufrieran, porque son precisamente los que lo sufren menos.
La jornada efectiva de un enseñante de secundaria (no la legal, pero sí la real) es de unas 16 a 18 horas a la semana, trabajo en casa aparte. Eso lo sabemos todos.
Si un enseñante de secundaria está de 8 a 15 horas todos los días en el instituto será porque su casa le queda muy lejos y no quiere salir del centro, porque por el horario de trabajo no es: el horario que se le exige, incluso siendo interino y teniendo probablemente el peor, son solamente tres o cuatro horas diarias.
Si el resto del tiempo lo tiene libre pero salteado, será:
1. Útil de todas formas para hacer tareas como la compra y gestiones varias.
2. Útil de todas formas para estudiar la oposición.
3. Y útil además para todas esas cosas personales que las demás no pueden (podemos) hacer por la mañana y renunciamos a ellas o las hacemos por la tarde: desde ir a cortarnos el pelo a ir al gimnasio.
O sea, que sin quitar mérito a su compañera, que realmente se la han puesto las cosas mal (o se las han puesto entre todos, porque su familia parece que no hace nada tampoco por tomar una parte de la carga) la mayoría lo tiene bastante peor.
Pero, se puede decir, ¿y como hacer para disponer de la mañana para ir con su padre al médico o esas otras cosas necesarias, para las que en otros trabajos dan tiempo libre y aquí resulta que no lo dan?
Pues muy sencillo: si son obligaciones fijas para todo el curso, teniendolas en cuenta cuando le ponen el horario.
Y si son emergencias eventuales, siendo sustituido por algún compañero.
Ah, que los compañeros tampoco quieren hacer más que una o dos guardias a la semana, y con eso no da para esas sustituciones...
Ah, y que el jefe de estudios pone los horarios como le conviene a los fijos y a las fuerzas vivas del centro...
Pues mira, antes de echar la culpa a la Administración Pública del ramo, que por lo menos cumple con la ley, y que tiene la deferencia de darles una jornada anual de 650 horas, o sea que no sé qué más podria hacer, a lo mejor deberíamos concluir que los propios compañeros del centro tienen bastante culpa del asunto (y su familia, como suele suceder, porque p.e. que tenga que hacer también la comida no tiene justificacion posible, desde luego).
Resumen: el trabajo de los profesores de secundaria tiene muchos aspectos difíciles, pero los perros no los atan con longaniza en ninguna parte.
Y en cuestión de horarios y compatibilidad familiar, están en la mejor situación posible entre los trabajadores (cero problemas con los calendarios y horarios escolares de sus hijos, y entre un tercio y la mitad de la jornada anual laboral de los demás).
Que alguien a quien solo se exige en la práctica la mitad de su horario legal teórico pida además horas o días para asuntos familiares... qué quiere que le diga.
El problema está causado porque los compañeros del que tiene la necesidad no están dispuestos a hacer una sola hora más que las que hacen, olvidándose de que en teoría tienen que cubrir las necesidades del centro y que hasta que la exigencia no pase de las treinta horas semanales que dice la ley (o 25 - 27 según interpretaciones de cada CA, porque el resto se supone que va en reuniones) no podrían decir ni pío, porque está en su horario.
Pero vete a explicárselo...
Seguro que la afectada, tal como tiene ahora las cosas, estaría encantada de hacer alguna hora más de guardia o sustitución de las que hace, a cambio de que los demás cubrieran también las que necesita. Pero claro, si se lo dices hace un par de años, lo habria visto de otra manera.
Espero que no vea esto como un ataque personal, que no lo es. En mi trabajo, también de funcionario, hay también bastante gente que se siente muy agraviada por cualquiera que tenga algún beneficio, dinerillo o ventaja más que él, mientras no se acuerda nunca de que a lo mejor el ochenta por ciento de la plantilla tiene menos y que está entrando además todos los días media hora tarde y nadie le dice nada. Es la naturaleza humana, supongo, que da por descontadas y merecidas las ventajas, y no se acuerda de ellas ni es imparcial para reclamar otras.
emilio dijo
Para Aloe:
No me cabreo. disculpe que no le haya contestado antes, pero es que la dirección del blog ha cambiado, ahora es: http://lacomunidad.elpais.com/efurom1.
No voy a entrar en polémicas. Ya tengo bastantes frentes abiertos...
Tan sólo puedo decirle una cosa: lleva usted una pequeña parte de razón.
Su comentario me recuerda mi experiencia de la mili:
Por mucho que pregunté y me informé sobre la mili, la realidad desbordó todas mis previsiones.
Igual se podría decir respecto a su comentario:
usted ha oído campanas. tiene una mínima información.
Pero la realidad es muy distinta a lo que used describe y yo no voy a tratar de convencerla de nada.
Saludos: Emilio
PD. Las cosas serían mas encillas si usted indicara una dirección web o de correo.ahora me quedo sin saber si usted recibe este comentario...
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