04 Nov 2007

Principios metafísicos (II): el efecto placebo

Escrito por: Fernando Solera el 04 Nov 2007 - URL Permanente

En vista del interés que despierta el asunto de la metafísica, aprendamos un poco más de ella. Como el mar metafísico es tan extenso y además somos principiantes, vamos a ir poniéndonos el flotador o los manguitos, a elegir. Con ellos nos zambulliremos hoy, sólo hasta las rodillas, en unas aguas de las que todos hemos oído hablar, y que probablemente tú, como yo, también has experimentado en tu cuerpo serrano. Me refiero al llamado efecto placebo, o cómo nuestra mente estudió medicina. La medicina alopática o convencional, la de tu médico de cabecera de la Seguridad Social, reconoce sin ambages desde hace muchísimos años que ese efecto existe realmente, pues se ha podido comprobar en millones de pacientes en todo el mundo.

Consiste en suministrar una sustancia inocua, y hacer creer al enfermo que es un medicamento fabuloso. Los resultados son tan espectaculares, que hasta se han registrado casos en que han mejorado más con el placebo que con la medicina auténtica. ¿Cómo es posible que elementos como el agua y el azúcar, sin ser CocaCola, puedan sanar diariamente a enfermos? ¿Cómo es posible que nuestra curación sea más efectiva si nos dicen que el fármaco es muy caro que si es barato, o si se nos informa de que es nuevo con propiedades asombrosas que si es un clásico de toda la vida? Pero esto no es así porque lo diga mi menda, sino porque está demostrado. Existen miles de casos reales que certifican estas afirmaciones.

La explicación a este fenómeno es mental, como todo en la metafísica. Nuestra mente le dice a nuestro cuerpo que ese producto lo va a sanar, y nuestro cuerpo, que siempre la obedece, se cura. Así de simple. El paciente cree en ese medicamento y nuestro sistema inmunológico hace el resto. Lo mismo se podría decir del agua de Lourdes, o de muchos curanderos tanto auténticos como incluso estafadores que, de manera tan inexplicable como asombrosa, han llegado a sanar incluso a pacientes muy graves. La clave, una vez más, vuelve a estar en nuestra azotea. Y es que igual que habrás oído miles de veces la frase popular “Ante la duda, la más tetuda”, supongo que también la de “La fe mueve montañas”. Pues bien, esa fe es la autora de dichos milagros, mucho más que ningún curandero o agua milagrosa o medicamento de última generación.

Como dije a los valientes de la primera entrega, nuestras creencias crean nuestras experiencias. Tú eres un imán que atraes para ti todo aquello en lo que crees. Por eso si el enfermo cree en su curación con una fe constante e inquebrantable, crecerán sus posibilidades de sanación; pero si cree justo lo contrario, seguro que acabará criando malvas. Lo que aquí te he descubierto hoy, como haré siempre todos los domingos, realmente no es nada nuevo bajo el sol. El Buda que regentaba la taberna de Café Quijano ya te lo dijo hace muchos siglos: “Somos lo que pensamos”. La medicina y la física cuántica ya están empezando a demostrar lo que los metafísicos saben desde la noche de los tiempos. A ti, ahora, también se te están revelando estas asombrosas enseñanzas, todavía desconocidas hasta para ese profesor tuyo tan listillo que cateaba que era un primor. ¿A que molan?

19 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Javier Núñez Fernández dijo

Buenas! Hombre, en este caso tengo que disentir un poco. Bien es cierto que es probable que una actitud positiva frente a una enfermedad puede ayudar y mucho a una curación, pero no creo que deba presentarse como un "medio de curación", ya que, si bien físiológicamente somos bastante parecidos, no lo es así con respecto a la mente (recuerdos, experiencias, miedos, carencias afectivas, ...), así pues no se puede creer que el pensar positivamente va a facilitar una curación, ya que depende de muchos factores. Pero, por supuesto, que PUEDE ayudar.

Un saludo!

domingo-puerta dijo

Veo que te ha dado fuerte con estos temas, amigo Fernando. Se nota que los vives y te apasionan. Pues sí, sí que "molan" estas enseñanzas y más si nos las cuentas tú. ;)

canovas dijo

Asistimos a unas clases en las que sin duda aprenderemos mucho más que en una de esas exposiciones con diapositivas que nos enseñaban en clase. Desde luego sí que son directas. Esperamos ansiosos el siguiente capítulo. Nos vemos. Saludos.

MaríaJosé GH dijo

Un buen estado de ánimo es necesario para la curación... Somos psicosomáticos: lo que pensamos y lo que sentimos influyen en nuestro estado corporal, de ahí que suela pasar, por ejemplo, que cuando pensamos demasiado en una cosa... nos duela la cabeza. Es tan simple y tan complicado al mismo tiempo... Siempre me pareció curioso el efecto milagroso de las aguas...jejeje. Agua de grifo, claro... :) Muchos besos!

no-no

no-no dijo

¿Cómo???? "(...) muchos curanderos tanto auténticos como incluso estafadores (...) que han llegado a sanar incluso a pacientes muy graves (...)"
Fernando, esta frase desdice el mensaje de todo tu post que me parece acertadísimo. Los curanderos NO SANAN, sino la fe de los enfermos, como tú bien aclaras. Lo que a mí me llena de asombro es ¿qué clase de persona cree más en la palabrería de un charlatán que en un profesional de la ciencia que incorpora en su cabeza el saber acumulado de la medicina durante años?
El problema no está en creer en esos timadores sino en abandonar el tratamiento médico para someterse exclusivamente a las patrañas del curandero? Esa es, lamentablemente, la otra cara de la moneda que está detrás de esa fe ciega. La fe mueve montañas pero también puede desplazarnos de la senda correcta

Anónimo

Anónimo dijo

Llevas razón, el poder de la mente es infinito. Ella sola es capaz de hazañas que a muchos les parecen inexplicables. Hago uso de ella conscientemente, ni placebos ni nada, cuando me encuentro mal me analizo interiormente, que si me duele aquí, que si tengo fiebre... fiebre es señal de infección, la busco, la cerco... ¿Oídos? ¿Garganta?... Y "ordeno" a la zona que se deje de gaitas, que no es nada. Y obedece, oye.

A no-no: por supuesto que lo que sana es la fe de los enfermos, pero sin la actuación del curandero-estafador, ésta no se vería activada. Yo no necesito que me active nadie, soy consciente de las teclas que hay que pulsar, pero todo el mundo no, necesitan que se las active alguien y para ello vale incluso un falsario.
Otra cosa es cuando el curandero ordena y/o aplica remedios absurdos y para nada inocúos -hay casos espeluznantes-, ahí está matando al paciente sin duda alguna.

Saludos.

elisa- dijo

El efecto placebo, siempre me ha parecido increíble este fenómeno por lo que revela del poder de nuestra mente y lo que podemos hacer con ella. Hay gente que se siente enganada con este tipo de cosas, si ayuda, bienvenido sea, que a veces un empujoncito de este tipo puede ser muy importante. Un beso, Fernando!!

Fernando Blázquez dijo

De hecho, muchos científicos han visto paradas sus expectativas de medicamentos increíbles cuando, al hacer las pruebas, el placebo daba mejores resultados que su medicamento milagroso. ¡A Dios gracias!

Y, por si a alguien le interesa, aquí un médico hablando de ello: http://barralibre.mypodcasts.net/index.php?id=184

la-montsehv dijo

mola el placebo....

Fernando Solera dijo

Javier: En primer lugar, bienvenido. Y en segundo me parece fenomenal que disientas, pues aquí estamos para debatir. De todas formas, yo no hablo de que haya que prescindir de la medicina, obviamente. Pero sí de que el poder de la mente ejerce una gran influencia sobre nuestro cuerpo, y eso está más que demostrado por la ciencia.

Domingo: Es lago que nos afecta a todos, a ti también. Tu estado anímico, tus creencias, afectan celularmente a tu organismo. Y no es que lo diga yo, que soy un neófito en esta materia, sino que lo dicen eminencias del mundo de la ciencia. Ya lo iré desgranando poco a poco, porque lo vas a flipar ;-)

Canovas: Que no te quepa la menor duda de que el ser humano y la sociedad en general estaría mucho mejor si, desde niños, nos enseñaran el extraordinario potencial que albergamos en nuestro interior. El cerebro sirve para algo más que hablar de Zapatero o Rajoy.

María José: Sí que somos psicosomáticos, pues nuestra mente afecta a nuestro cuerpo, muchísimo más de lo que nos creemos, como veo que tú ya sabes.

No-no: Si lees el párrafo entero verás que estoy diciendo lo mismo que tú, es decir, que es la mente y no algunos charlatantes quienes curan. De hecho las frases siguientes creo que lo puntualizan debidamente.

Leona-catalana: Ni más ni menos. Muchas veces hace falta acudir, incluso a un charlatán, para que active en uno mismo su fe que es, en última instancia, la que cura.

Elisa: Está claro que hay mucho estafador suelto, pero lo que digo es que nosotros mismos, sin ayuda de nadie, podemos mejorar muy sensiblemente nuestra salud, y esto no es ninguna broma, es absolutamente cierto y comprobado.

Fernando: Ya lo he escuchado. Por cierto, me ha hecho gracia lo del calimocho. Cómo iba a ser calimocho de verdad, si estaba organizado por la Junta de Castilla y León.

Aquí os dejo con una noticia extraída de elconfidencial.com, que acabo de ver que también habla de estos temas. La verdad es que este asunto es para empezar a hablar y no parar.

La felicidad protege contra las enfermedades

La felicidad protege de las enfermedades que nos rodean y lo dice profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones (CSIC), Ascensión Marcos. Es más, fortalece el sistema inmune. Algo de eso ya sabía, pero pocas veces se ha dicho con tanta rotundidad.

Marcos, apoya sus palabras en un estudio dado a conocer en la Proceedings of the National Academy of Sciences, en el que se intenta demostrar este fenómeno físico y psíquico de la felicidad y su relación con el organismo midiendo el bienestar desde el punto de vista puramente biológico. Los 'conejillos de Indias' elegidos fueron, nada menos, que 216 voluntarios: 116 hombres y 100 mujeres de origen europeo, todos entre 45 y 59 años y sin historial de enfermedad coronaria o tratamiento de hipertensión.

Conclusión: el estado de ánimo positivo está relacionado con la reducción de problemas neuroendocrinos, inflamatorios y cardiovasculares y el fortalecimiento del sistema inmune. Quiere esto decir que es mejor ser feliz que acudir al médico. Razones no faltan.

"La actitud positiva se canaliza en el organismo a través del buen funcionamiento de las células y tejidos", según la doctora Marcos. De hecho, las personas con actitudes neutras o tristes presentan un nivel de cortisol un 32% más alto que aquellos que dijeron sentirse más satisfechos o felices. Un porcentaje significativo que, según el estudio, si persiste durante meses o años podría ser un riesgo para la salud.

Y si a todo esto añadimos una buena dosis de comida sana... "la alimentación, una dieta equilibrada y adecuada, también sustenta un ánimo positivo y, en consecuencia, favorece la salud". Por el contrario, "el estrés, asociado comúnmente a las sociedades occidentales, actuaría como un medidor negativo de los marcadores de felicidad y salud".

Seamos, pues, felices, que el Ministerio de Sanidad facilite la receta, que la felicidad sea gratis... Qué fácil es dar charlas.

Luna

Luna dijo

El poder de nuestra mente es ilimitado, y la pena es que jamás llegaremos a alcanzar ni a conocer todo su potencial. Eso de que la fe mueve montañas es una verdad como un templo de grande, y aplicado a las enfermedades, también. Por supuesto que hay casos que están tan avanzados, cuerpos tan deteriorados o enfermedades tan destructivas, que nuestro poder mental no puede hacerlo todo. La destrucción de las células es, en ocasiones, incapaz de retroceder y regenerarse pero, siempre con nuestra mente, podemos conseguir dar un giro inesperado y positivo a la enfermedad. Hay muchos casos que así lo atestiguan.

Jesús dijo

Y en el sentido contrario igual funciona el vudu, que raros somos.

blasftome dijo

Mi experiencia, me dice que tienes parte de razón. Te cuento una anécdota, todo lo deprisa que pueda para que ésta no sea muy pesada:
En uno de mis viajes, concretamente a Nepal, me puse enfermo: debilidad, falta de ganas de comer, sudores,.... Estaba al lado de un lago, que mi libro-guía decía que sus aguas eran propensas a propagar hepatitis, o algo parecido. Por otra parte, llevaba más de 15 días sin hablar español, y yo me encontraba mal. A la orilla del lago, coincidí con una pareja de catalenes con los que charlé y charlé largo rato. Mi enfermedad se fue al carajo. Más saludable que una lechuga.

celia-lor dijo

En esto del efecto placebo puedo asegurar por mi experiencia que es cierto que funciona, tambien hay que tener en cuenta que muchas veces nuestra mente nos hace sentirnos mal por miedo a sentirnos mal, pero en sanidad se usa y realmente es efectivo y esta demostrado yo doy fe de ello, en canto a lo de la curación soy delas que opinan que la mente humana es un gran misterio del que solo conocemos una pequeñisima parte, así que todo es posible. Me encanta esto de la metafisica Fernando. Un bico.

janpuerta dijo

En algunos aspectos, la metafísica, suele ser una bocanada de aire fresco. El comentario de Blas es un ejemplo. La necesidad de ver, creer, sentir o ver que las sensaciones que se han perdido, se recuperan con cierta facilidad puede darnos a pensar así.
La vida es un misterio. La metafísica también. Todo lo es!
Te dejo por si no lo has leído, algo escrito el día 31 de octubre en mi blog. Quizás, no sea metafísica al cien por cien… o quizás si.
Que opinas.
Un abrazo

janpuerta dijo

Olvide ponerte la dirección:
http://lacomunidad.elpais.com/janpuerta/2007/10/31/la-muerte-olvido-sin-premeditacion-
la metafísica del olvido!
Un abrazo

Fernando Solera dijo

Luna: Se nota que estás bien informada porque, efectivamente, no estamos hablando de resurrección de moribundos, sino de que la mente ayuda decisivamente, pero sin implicar esto que haya que renunciar a los médicos.

Jesús: Interesante cuestión la que planteas. Sólo decirte que puede funcionar sólo si la víctima está muy desprotegida energética o espiritualmente y cree firmemente en que le puedan hacer daño. Al fin y al cabo nuestras creencias son las que mandan sobre nuestro cuerpo.

Blas: Ahí tienes un ejemplo práctico autobiográfico de cómo la mente te puede dar y quitar salud, a veces en un instante.

Celia: Me alegro de que te gusten estos temas. No es cuestión de creer en ellos o no, porque no son creencias, sino estudios que la ciencia está demostrando que son reales, como veo que bien sabes.

Janpuerta: Muchas gracias por poner el enlace de tu blog.

Gracias a todos por vuestra participación.

Jose Vicecente Cobo

Jose Vicecente Cobo dijo

La medicina de la fe y el efecto Placebo



Del prestigioso biólogo alemán Manfred Scheldowski hemos oído: «Los neurólogos demuestran cada vez más que la fe influye muy intensamente en el proceso de sanación de las enfermedades. La pura convicción puede aliviar los dolores, mejorar el asma o reducir alergias, el Parkinson es una de las enfermedades que mejor reacciona a los tratamientos placebo. Con seudo terapias se consiguen resultados asombrosamente exitosos. El factor que actúa en ellas es tan sólo la esperanza del paciente.»

Tan importante como la medicina de la fe parece ser también la esperanza del paciente. Quien cree firmemente en el éxito de un tratamiento, pone en funcionamiento un proceso de autosanación que en definitiva le proporciona un alivio, lo que se puede demostrar científicamente. Jesús de Nazaret conocía este mecanismo, pues en todos los casos en los que sanaba a un enfermo, pronunciaba la frase: "Tu fe te ha sanado". Podemos decir que hoy día la ciencia es capaz de explicar por qué Jesús fue el sanador perfecto. Sin embargo la versión completa sigue diciendo: "Ahora ve, y no peques más", lo que significa que para mantenerte sano es preciso cambiar y dejar los comportamientos antiguos y erróneos.

Hace más de 2000 años Jesús de Nazaret nos trajo de forma sencilla la clave de muchas cosas que hoy día la ciencia se empeña trabajosamente en demostrar. Cuando El dijo: "Tu fe te ha sanado, ve y no peques más", estaba dando indicaciones de que en la mayoría de los casos la enfermedad y el pecado van estrechamente ligados, es decir, cada persona es la única culpable de lo que de positivo o negativo llega hasta ella.

Las sanaciones milagrosas no son por tanto ningún Vudú, sino que hoy se puede explicar. Dice Manfred Schedlowski al respecto: "Una esperanza intensa transforma la química del cerebro, se emanan sustancias transmisoras y estas transformaciones se transmiten a través del sistema nervioso al cuerpo, donde a menudo activan exactamente el resultado que se quería obtener".

En definitiva la ciencia ha topado aquí con un antiguo principio, y es que los pensamientos son fuerzas que tienen un efecto en nuestro cuerpo, estos en definitiva imprimen un sello a nuestras células corporales. Nuestros pensamientos y palabras, incluso nuestros comportamientos y los contenidos que ponemos en ellos, dan una característica a nuestras células, tanto en lo positivo como en lo negativo. Eso explica muy bien el efecto placebo. Si tengo pensamientos de esperanza, de sanar, tengo más probabilidades de sanar que si soy pesimista y me digo que estoy enfermo.

Cada pensamiento es energía y en definitiva el causante de lo que llega al cuerpo. Tanto en el sentido positivo con el efecto placebo, cuando se cree en algo y se afirma lo positivo existe la posibilidad de sanar, y también a la inversa cuando con un comportamiento erróneo hacia los demás, hacia la Madre Tierra o también hacia los animales, la enfermedad aparece porque ésta hay que atribuirla muy a menudo a una forma negativa de pensar y sentir.

Vida Universal

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To: undisclosed-recipients:;
Date: Mon, 4 Feb 2008 11:14:44 +0100
Subject: OPINION. CARTAS

Estimados amigos, os envio el articulo en 2 formatos, uno mas largo y otro mas corto, asi podeis publicar el que mas se adapte al espacio que teneis para Opinion.
Un saludo y gracias por todo.
Jose V. Cobo


La medicina de la fe y el efecto Placebo

Del prestigioso biólogo alemán Manfred Scheldowski hemos oído: «Los neurólogos demuestran cada vez más que la fe influye muy intensamente en el proceso de sanación de las enfermedades. La pura convicción puede aliviar los dolores, mejorar el asma o reducir alergias, el Parkinson es una de las enfermedades que mejor reacciona a los tratamientos placebo. Con seudo terapias se consiguen resultados asombrosamente exitosos. El factor que actúa en ellas es tan sólo la esperanza del paciente.»

Tan importante como la medicina de la fe parece ser también la esperanza del paciente. Quien cree firmemente en el éxito de un tratamiento, pone en funcionamiento un proceso de autosanación que en definitiva le proporciona un alivio, lo que se puede demostrar científicamente. Jesús de Nazaret conocía este mecanismo, pues en todos los casos en los que sanaba a un enfermo, pronunciaba la frase: "Tu fe te ha sanado". Podemos decir que hoy día la ciencia es capaz de explicar por qué Jesús fue el sanador perfecto. Sin embargo la versión completa sigue diciendo: "Ahora ve, y no peques más", lo que significa que para mantenerte sano es preciso cambiar y dejar los comportamientos antiguos y erróneos.

Hace más de 2000 años Jesús de Nazaret nos trajo de forma sencilla la clave de muchas cosas que hoy día la ciencia se empeña trabajosamente en demostrar. Cuando El dijo: "Tu fe te ha sanado, ve y no peques más", estaba dando indicaciones de que en la mayoría de los casos la enfermedad y el pecado van estrechamente ligados, es decir, cada persona es la única culpable de lo que de positivo o negativo llega hasta ella.

Las sanaciones milagrosas no son por tanto ningún Vudú, sino que hoy se puede explicar. Dice Manfred Schedlowski al respecto: "Una esperanza intensa transforma la química del cerebro, se emanan sustancias transmisoras y estas transformaciones se transmiten a través del sistema nervioso al cuerpo, donde a menudo activan exactamente el resultado que se quería obtener".

En definitiva la ciencia ha topado aquí con un antiguo principio, y es que los pensamientos son fuerzas que tienen un efecto en nuestro cuerpo, estos en definitiva imprimen un sello a nuestras células corporales. Nuestros pensamientos y palabras, incluso nuestros comportamientos y los contenidos que ponemos en ellos, dan una característica a nuestras células, tanto en lo positivo como en lo negativo. Eso explica muy bien el efecto placebo. Si tengo pensamientos de esperanza, de sanar, tengo más probabilidades de sanar que si soy pesimista y me digo que estoy enfermo.

Cada pensamiento es energía y en definitiva el causante de lo que llega al cuerpo. Tanto en el sentido positivo con el efecto placebo, cuando se cree en algo y se afirma lo positivo existe la posibilidad de sanar, y también a la inversa cuando con un comportamiento erróneo hacia los demás, hacia la Madre Tierra o también hacia los animales, la enfermedad aparece porque ésta hay que atribuirla muy a menudo a una forma negativa de pensar y sentir.


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mar

mar dijo

GRACIAS X ENSEÑAR EL CAMINO DE DIOS

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Desafinado

Madrid. 1975. Acuario. Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones de titulación y articulista de vocación. Con escepticismo e ironía, y a veces mordacidad, intento mostrar mi visión de este mundo que nos ha tocado malvivir, pero del que nadie se quiere marchar.

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